Capítulo 3
Pero no pudo terminar de alegar, porque en un arranque de valentía Paola se le acercó y lo besó en los labios. Él no se esperaba semejante reacción, pero poco después su mano regresó a la mejilla de Paola y correspondió al beso. Cuando ella se separó él permanecía estupefacto.
-¿Y bien? –dijo ella sonrojada
-Kazuki me va a matar –fue lo primero que murmuró Ken poniéndose de pie rápidamente
-¿Qué? ¿Kazuki? –preguntó Paola incrédula, parándose también
-Tú eres nuestra amiga, eres más pequeña...¿y yo te gusto?
-¿Perdón? –bufó ella sintiéndose ofendida
-Paola entiéndeme...
-Cállate –dijo Paola secamente
-¿Por qué? –se quejó él
-Si no vas a decir nada lógico ni congruente, mejor quédate callado –exigió la Wakabayashi poniéndose a caminar
-Pero...
-¡Pero nada! –gritó la muchacha enfadada
-No te comportes así, ni que fueras una niña –dijo Ken molesto
De repente Paola se detuvo, giró despacio y lo miró con decepción.
-Tal vez lo sea pero, más que nada, ahorita soy una estúpida –continuó sintiéndose dolida- Olvida lo que te dije y olvida lo que pasó –casi ordenó retomando la marcha
-¿Así de fácil? –se indignó él
-Fácil o complejo, haz como te de la gana –concluyó ella echándose a correr, mientras él se tomaba la cabeza con las manos, sintiendo que esta vez sí había metido tremendamente la pata...
---------FIN DEL FLASH BACK----------
Después del descanso del almuerzo todos retornaron a clases. Para el primero A era hora de gimnasia, así que todas las alumnas se dirigieron al gimnasio del Instituto mientras los varones fueron llevados a una de las canchas próximas para realizar ejercicios de resistencia bajo la supervisión del ayudante de la maestra.
-¡A ver! En fila –ordenó la maestra, mientras las muchachas se ponían lado a lado- Señorita Saruwatari, apúrese por favor
-Eh, sí maestra, disculpe –contestó Ayumi terminando de recogerse su oscuro cabello en una cola de caballo, para luego ponerse junto a Becky
-Hoy haremos salto de caballete, así que ordénense en fila mientras yo lo traigo –indicó la profesora dirigiéndose luego por el material acompañada de un par de alumnas
-Ay no –musitó Becky preocupada- Eso no
-Ni modo, tendrás que intentarlo –trató de consolarla su mejor amiga, dándole unas palmaditas en el hombro
-Pero es que...la última vez... –balbuceó la chica, recordando una clase de gimnasia del año anterior en colegio en la que al intentar saltar el caballete terminó de nariz en el piso
-¿Ya están listas? –gritó la maestra al ver a las revueltas alumnas
Becky y Ayumi se pusieron al final de la fila con la esperanza quizá de que no les tocara nunca, pero dado que la clase era de una hora y media aquello era técnicamente imposible.
-Señora Kakashi –dijo el ayudante aproximándose trayendo a Paola del brazo- Me parece que se le extravió una alumna
-Ay Wakabayashi, cuándo no –suspiró resignada la maestra
-¡Yo qué! –se quejó Paola- Sólo quería ir a trotar un poco tomando el aire fresco –se excusó cínicamente, mientras sus compañeras murmuraban divertidas
-Acomódate en la fila –gruñó la profesora mientras agradecía al ayudante
-Bah, qué poca paciencia, a una no la dejan ni tomar las clases que quiere –siguió protestando la muchacha, poniéndose detrás de Becky
-Bien ¡comiencen! –indicó la señora Kakashi- No olviden tomar un buen impulso y apoyar firmemente las manos
El ejercicio comenzó y la fila avanzaba rápidamente dado que eran pocas alumnas. Becky se estrujaba las manos nerviosamente deseando que la tragase la tierra o que le de un repentino síncope que la excuse del ejercicio.
-¿Tienes frío? –preguntó Paola curiosa al verla temblar
Becky la escuchó, porque incluso tensó el cuello, pero decidió ignorarla y fingir demencia.
-Mira que eres maleducada –insistió Paola- Te pregunté algo bien simple, ¿al menos responde, no?
-¡No! –exclamó Becky, molesta y más nerviosa al notar que ya casi le tocaba a Ayumi que estaba delante de ella
-No tienes frío o no me quieres responder –se burló la Wakabayashi
-Déjame en paz –dijo la irlandesa en voz baja
-Señorita Onkawa, su turno –la llamó la maestra, pero ella la ignoró porque estaba dada la vuelta mirando ceñudamente a Paola
-¿Qué dijiste? –preguntó Paola haciéndose la sorda
-¡Déjame en paz! –gritó Becky harta de las burlas de la otra chica, justo cuando la maestra volvía a llamarla
-Disculpe pero no será posible –contestó la señora Kakashi guardando la compostura- Así que quiera o no, tendrá que saltar el caballete
-Señora, yo no... –trató de excusarse la chica de ojos grises volteando bruscamente
-Salte –insistió la maestra indicando con un gesto de la mano el caballete
Becky respiró profundamente, tomó impulso y corrió, saltó correctamente en el pequeño trampolín, pero justo cuando iba a apoyar las manos "alguien" gritó "¡se cae, se cae!", así que ella perdió el equilibrio, yéndose de lado para luego caer de espalda.
-¡Y se cayó! –dijo la misma voz burlona, provocando risas
-¿Se encuentra bien señorita Onkawa? –preguntó preocupada Kakashi acercándose a auxiliar a su alumna
-He estado mejor –murmuró la aludida sin levantarse del piso, sintiendo un fuerte dolor en la espalda, pero lo que más le dolía era el orgullo
Luego de ayudarla a levantar todas prosiguieron con el ejercicio, excepto Paola que fue castigada por la bromita de mala fe, terminando parada frente a una pared y protestando en alemán. Como Becky no podía seguir, al menos su deseo se había hecho realidad, la maestra permitió que vaya a la enfermería por un analgésico.
Agradeciendo y dando una última y furtiva mirada de desprecio hacia la germano japonesa castigada que estiraba los brazos bostezando sin pena alguna, la muchacha salió en lenta caminata. En el rumbo se topó con sus compañeros que trotaban alrededor de una cancha de basketball. Curiosa se paró a mirar apoyando las manos en la reja: casi todos estaban exhaustos, dado que sumado al ejercicio intenso estaba el calor vespertino. Inconscientemente sus ojos buscaron a Takeshi, que corría despreocupado y fresco como lechuga mientras algunos compañeros caían al suelo respirando con dificultad.
-¡Eh Sawada, deja de lucirte! –le gritó uno, que ya estaba sentado descansando en el piso de cemento aprovechando la ausencia del ayudante
Sin embargo Takeshi sólo giró un poco la cabeza y esbozó una afable sonrisa, para luego continuar con su trote. Becky sonrió conmovida y lanzó un breve suspiro.
-¿Busca a alguien, señorita? –preguntó alguien detrás suyo, sobresaltándola
-Eh...yo...no... –negó enfáticamente poniéndose colorada- Yo sólo iba a la enfermería
-Pues continúe, que aun le falta un buen trecho –siguió el ayudante, dirigiéndose luego a sus alumnos- ¡Hayakawa, póngase de pie y siga trotando!
Becky siguió con su camino sin voltear, temiendo que alguien la descubra viendo "lo que no tenía que ver", sintiendo un nuevo golpe doloroso a su orgullo.
Después del entrenamiento de fútbol, y de darse una buena ducha, los del equipo de fútbol fueron a cenar. En el comedor ya se encontraba Paola cenando junto a Naoko, su mejor amiga pese a estar en tercer año.
-Jajaja, ¿y cuánto tiempo estuviste así? –preguntó Naoko divertida ante los aspavientos de su amiga
-¡Dos horas! –exclamó Paola indignada- Tuve que quedarme media hora más que las demás sólo porque a Kakashi se le ocurrió
-Es que te pasaste, jaja
-Bah, fue un simple comentario
-Mira que pudo lastimarse –comentó la chica de ojos café oscuro mientras cesaba la risa
-Nah, esa no se lastima porque no sólo el corazón lo tiene de piedra –satirizó la Wakabayashi
-Ahora qué hiciste –la regañó Takeshi sentándose a su lado
-Yo nada –se negó Paola cínicamente poniendo cara de sufrida
-Una de las muchachas me dijo que Becky se cayó porque la distrajiste
-Ay sí, Becky –se burló la germano japonesa haciendo muecas
-Paola, debes moderar tus bromas, ya te lo dije –prosiguió el N° 15 del Toho
-¡Bien hecho Paola! –la felicitó Shimano llegando de repente, dedicándole un gesto con el pulgar- Supe que te descontaste a tu fatídica delegada, jaja
-No es gracioso –gruñó Takeshi mirándolo con reprobación
-Claro que no lo es –intervino Kojiro sentándose en la misma mesa que los demás- ¿Cuántas veces te dijimos que dejes de molestar a la gente?
-Bah, ni que fueran mis padres –se quejó la acusada cruzándose de brazos
-Quiero hablar contigo seriamente –dijo Kazuki apareciendo como fantasma de quién sabe dónde, mirando a su mejor amiga con seriedad
Ante tal señal los demás, incluido Kojiro, se levantaron como impulsados por un resorte y se fueron a otra mesa dejando a Paola con cara de auxilio.
-Casi te expulsaron del colegio por andar de bromista –comenzó a hablar Sorimachi sentándose frente a la chica- ¿Es que tú no escarmientas?
-Pero ni broma era –se defendió Paola haciendo un puchero- Sólo comenté algo
-Algo que sabías que podía poner más nerviosa a Onkawa ¿verdad?
Como respuesta ella sólo se encogió de hombros en señal de que no le importaba el asunto.
-Si te quieres graduar del Toho será mejor que cambies de actitud –advirtió Kazuki severamente, como pocas veces le hablaba a la Wakabayashi- Deja de jugar a la niña malcriada y compórtate
Paola lo miró herida, más que nada porque le volvían a repetir que parecía una niña. Con lágrimas en los ojos se puso de pie sin dejar de verlo.
-Pues para que se libren de mi quién te dice y me voy del Toho, Sorimachi ¡en el Musashi hubiera estado mejor! –gritó dolida, echándose a correr luego
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XDDD Este fic puede contener hechos reales XDDD
