Sí, lo sé, en los dos anteriores no puse intro pero porque no tenía tampoco ganas ni tiempo, mea culpa...
Hoy, Kerpymon recibe la visita de otro Caballero Real con problemas.
Kerpy: ¡DESPUÉS DE LOS TEMAZOS "PAINT IN BLACK" Y "I'M BLUE", LLEGA...!
¡Por dios, Kerpymon! *mano al pecho, pulsación a mil* ¿Quieres matarme de un susto o qué?
Kerpy: perdón, me dijiste que podría presentar el capítulo...
¡Pero no matarme del susto! *usando bastoncillos de las orejas* Casi me dejas sorda...
Kerpy: Lo siento ^^
Bueno, va, presenta bien tu tercera terapia...
Kerpy: Vale :3 *carraspea* ¡DENTRO VÍDEO! *caída de Kaotik estilo anime*
PÍNTALO DE ROSA
Witchmon negaba con la cabeza cuando el siguiente paciente de Kerpymon. La brujita no podía evitar chivar todo lo que ocurría en aquella consulta improvisada por chat a sus amigas.
-¿Se puede?
-Adelante, adelante –invitó el conejo blanco con gafas de psicólogo −. Bienvenido a la consulta, LordKnightmon.
-Gracias.
-Toma asiento ahí mismo –indicó el conejo −. Vale, cuéntame qué te preocupa.
-Es una tontería…
-Pero aun así estás aquí.
-Porque Alphamon ha insistido en que venga… Bueno, insistir no es la palabra.
-Te ha recomendado –dijo Kerpymon.
-No, tampoco –negó el rosado −. Alphamon me ha dicho "a mí, lo que no sean informes no me interesa, así que arrea con Kerpymon"… Y me ha pegado una patada en el trasero para sacarme del Coliseo…
-Vaya, creo que tendré que visitar de nuevo a Alphamon –rió tontamente el blanco −. Bueno, da igual cómo hayas llegado aquí, si te han pateado o te han metido un cañón por el culo para hacerte despegar. La cuestión es que estás aquí y tienes una preocupación.
-Vale… Pues verás…
Yo soy feliz, muy feliz. Y me siento muy bien junto a mis compañeros aunque a veces no acepto para nada la brutalidad de alguno como Craniamon o Dynasmon. Realmente no tengo problema con nadie ni ninguna queja, pero…
Hace un par de días me metí con Magnamon, le llamé canica porque lo vi encogido en una esquina, casi haciéndose una pelota. Se enfadó, claro, y empezó a chillar incoherencias, pero no me afectaron. Sin embargo, hoy todo ha cambiado.
He salido a hacer mi ronda como cada día, sin ninguna novedad como ya le he dicho a Alphamon, y cuando iba a ir a mi cuarto para descansar unos minutos antes de volver a salir a vigilar, me he cruzado con el peque, que estaba demasiado sonriente. No le he dado importancia hasta que he abierto la puerta de mi cuarto…
-¿Qué ha pasado?
-¡Todo mi cuarto estaba pintado de azul! ¡AZUL!
-¿Y qué tiene de malo? –preguntó el psicólogo.
-¡QUE A MÍ ME GUSTA EL ROSA, NO EL AZUL! Mis paredes, mis sábanas, los armarios, la lámpara… ¡TODO! ¡Me lo ha pintado de azul ese maldito enano!
-Bueno, se puede limpiar, hombre…
-¡No! ¡No se puede limpiar!
-¿Es permanente?
-Por suerte no, pero he limpiado mi taza ¡y se ha quedado lila! Esto es una pesadilla…
-LordKnigtmon, tienes que superar esto.
-¿Cómo?
-Mira, empecemos primero con saber por qué te gusta tanto el color rosa.
-No creo que eso me ayude a recuperar el color de mis pertenencias.
-Tú confía en mí.
-Está bien –dijo algo a regañadientes.
Todo empezó cuando digievolucioné por primera vez a LordKnigtmon. Al principio, todo el mundo se burlaba de mí porque era rosa y muchas veces prefería permanecer en algún nivel más bajo para evitar escuchar sus insultos y otras habladurías. Pero todo cambió cuando conocí a una Biyomon bastante simpática.
Como ya sabes, son digimons rosas, pero como son de nivel infantil, tampoco les presté demasiada atención hasta que una de ellas me pegó un picotazo en la cabeza y me hizo ver que nadie tenía derecho para hacerme sentir mal.
-¿Qué fue lo que te dijo exactamente?
-Bueno, las palabras exactas no las recuerdo, pero lo que quería decirme es que los que se burlan es porque están celosos, están inseguros o no saben valorar las cosas a su alrededor.
-Sabias palabras –comentó Kerpymon mientras dibujaba un chibi LordKnightmon con una versión del "I'm blue" pero cambiando el color.
-Sí, era una Biyomon muy inteligente –asintió el Caballero Real.
Seguí sus consejos y decidí volver a digievolucionar, a pasear ante todos con mi esbelta figura. Enseguida escuché los primeros comentarios y casi me derrumbo, pero recordé las palabras de Biyomon y me enfrenté a ellos hasta el punto de llamar la atención de Dynasmon.
Creí que era otro de esos tipos que no dejaban de meterse, pero no fue así… Al menos al principio. Después de cinco minutos hablando, empezó a mencionar que si con mi color sería demasiado sencillo encontrarme y atacarme, que si llamaba demasiado la atención, que si era fácil que algún aprovechado viniese a hacerme a saber el cielo qué… Y fue cuando me puse de pie, me crucé de brazos y le dije "que lo intenten, que me encargaré de golpearles hasta que pidan piedad".
-Desde entonces sois inseparables, ¿no?
-Más o menos.
-¿Más o menos?
-Le pegué un golpe con mi escudo por haber insinuado estupideces, haberme menospreciado y haber pensado que era una víctima de mi color.
-Ah…
-Poco después me encontré con un Magnadramon, que es también rosa, y me enseñó su casa. ¡Tenía muchísimas cosas rosas y todas eran muy bonitas! Así que me dije, ¿por qué yo no? Y empecé a coleccionar cosas rosas hasta que me llamó Alphamon para formar parte de los Caballeros Reales.
-Que te mudaste con ellos.
-Sí. Y ante la mirada de Dynasmon, el cual me fastidió que estuviese ahí, me llevé varios botes de pintura rosa a mi habitación y la pinté. Después recogí todas mis pertenencias de mi casa y las coloqué en mi habitación. Lo único que no está en mi habitación es mi taza, que está con las de los demás.
-¿Y cómo es que te la has encontrado en tu habitación?
-¡PORQUE MAGNAMON ES UN CABRÓN! –chilló −. Quería hacerme sufrir y lo ha logrado… ¡ESA TAZA FUE UN REGALO DE MAGNADRAMON! ¡¿QUÉ VOY A HACER AHORA SI NO LOGRO QUITARLE LA PINTURA AZUL?!
-Usa disolvente… Y si se va el color rosa también, con pintarla tú ya es suficiente. Total, la taza sigue siendo la que te regaló Magnadramon… A mí, por ejemplo, Ophanimon me regaló un bolígrafo… Éste, para ser más exactos –dijo alzando el boli −. Y lo que hago cuando se le gasta la tinta es cambiársela y listos.
-Es feo.
-¡No lo es!
-Sí. Es azul, no rosa…
-¿Y qué? Ophanimon viste de azulado, a mí me gusta el azul, así que no pasa nada.
-Eres raro –dijo levantándose y saliendo de la consulta a gran velocidad.
-Pues vale… Como quieras –se encogió de hombros, añadiendo unos datos en su bloc de notas antes de separar las páginas, graparlas y guardarlas en un sobre con la dirección de Kaotik Angel.
