Los personajes no me pertenecen, estos son parte del mundo fantástico creado por Toriyama, Dragon Ball. La trama en sí tampoco me pertenece, es parte de "En llamas" continuación de los Juegos del Hambre creados por la genia Suzanne Collins. Sin embargo, todo lo que no se pueda reconocer pertenece a mi autoria.

Summary: Los Juegos del Poder número 99 habían terminado, pero nunca terminarían para Chichi y Goku. Todo había sido parte del destino, desde el momento en el que ambos se ofrecieron como voluntarios, y aunque ellos no lo supieran eran una pieza fundamental del plan escrito en el momento en que ambos nacieron./ Continuación "Los juegos del poder" A.U

Word: 6,407 sin contar comentarios de autor.

PP: Chichi/Goku. PS: Bulma/Vegeta, Ten/Lunch, 18/Krillin.

UNIVERSO ALTERNO.


La Profecía.

Capítulo III "El entrenamiento"


Su rostro fue reflejado en los ojos furiosos de aquel oso de largo pelaje gris, él se encontraba en sus cuatro patas, sin despegar su vista del cuerpo agotado y magullado del muchacho de cabellos alborotados. El gigante oso tenía observada y estudiada a su presa intensamente, sabía de sobras que el chico sería una presa fácil, después de todo, el oso era diez veces más grande que el cuerpo de Goku.

Él sonrió torcidamente, excitado ante la expectante lucha que tendría con aquel animal.

Sin embargo, algo cambió en el recuerdo. Oyó como muy cerca de él una hoja se resquebrajaba, como si alguien la hubiese pisado. Sus ojos se fueron medio segundo al lugar del ruido y fue en ese momento en que se dio cuenta que una chica pelinegra, de largos cabellos oscuros y ojos grandes lo miraban fijamente, con media sonrisa en su rostro.

¡CHICHI VETE! le gritó, porque sabía que la chica captaría la atención del oso inmediatamente, rápidamente llevó su vista al animal, pero este ya no estaba, en su lugar, Giro, el Hado de la cinta roja que fue aplastado por el árbol estaba ahí, con su espada reluciente en su mano y una sonrisa macabra.

Chichi estaba más cerca del Hado que de él.

Entonces cuando vio que el muchacho se movió, él no dudo en saltar hacia la chica para colocarse delante de ella. Pero no pudo hacerlo.

Completamente desesperado y confundido miró sus pies, pero estos no le respondían.

¿Qué…?

Sin embargo, no pudo hablar, apretó la mandíbula intentando avanzar hacia la chica y protegerla, pero no podía siquiera dar un paso.

Elevó su vista y miró a la muchacha, quien sonriente seguía mirándolo fijamente, sus nudillos se volvieron blancos debido a la presión que estaba teniendo a casusa de sus puños cerrados.

¡CHICHI VETE! gritó nuevamente, pero ella parecía no escucharlo, al contrario de lo que él le pedía, ella dio un paso hacia él, ampliando aún más su sonrisa. Él se desesperó aún más, viendo por el rabillo de sus ojos como Giro se acercaba a pasos cautelosos y silenciosos a la chica. Chichi susurró intentando mover sus extremidades inútilmente.

Parecía ser como si no se pudiera sus piernas y se encontraba abatido, pensando en cómo podía salvar a la chica, necesitaba salvarla.

¡CHICHI DETRÁS DE TI! gritó con tanta fuerza que sintió que se desgarró la garganta.

Giro ya estaba con la espada empuñada, justo detrás de la chica, ella pareció al fin oírlo. Pero fue tarde.

Cuando se giró se encontró con el filo de la espada clavada en su pecho y una sonrisa de satisfacción en el rostro del Hado.

Vio a la chica caer en el suelo, con la espada aún clavada en su pecho, vio la sonrisa del Hado en su rostro, una sonrisa victoriosa. Él sintió como su cuerpo comenzaba a temblar, sintiendo como una rabia ciega se apoderaba de él. Miró al muchacho con odio fijamente casi escupiendo fuego.

Acabaré contigomasculló con la mandíbula tensa—, te mataré… ¡TE JURO QUE TE MATARÉ!

No si yo acabo contigo antes.

La voz en su espalda lo hizo voltearse, pero antes siquiera de ver su rostro él dio un brinco… En la cama.

Su flequillo se encontraba adherido completamente a su frente debido al sudor, su respiración era agitada y sentía un nudo en la garganta. Miró desesperado a su alrededor y cuando al fin le llegó el momento de lucidez se dio cuenta en donde estaba.

En el tren. Camino a la Doceava Región, la encargada del Ministerio de Armas, ahí sería donde comenzaría la Gira.

Se levantó de su cama, intentando regularizar su respiración, se colocó una bata y rápidamente salió de su habitación a pasos cautelosos, no quería que nadie lo descubriera, tampoco era como si quería hablar con alguien, en ese momento solo necesitaba asegurarse de algo para calmar aquel horrible agujero que se apoderaba de su pecho cada vez que tenía una pesadilla.

Lo más silencioso que podía caminó por el pasillo, con la vista fija hacia el frente, rogando a todos los dioses para no ser descubierto por nadie.

Al momento en que llegó a la pieza de la chica, la cual se encontraba con la puerta cerrada, sin siquiera golpear o avisar, la abrió.

Rápidamente el alivio llenó cada uno de sus poros.

La pelinegra se encontraba acostada en la cama, de lado, durmiendo con su larga melena esparcida por la almohada blanca, haciendo un contraste tanto como su cabello como su pálido rostro y aquel ligero rubor en sus mejillas. Dormía profundamente y parecía ser que ninguna pesadilla le atormentase. Entonces él pudo sentirse al fin, completamente tranquilo.

Soltó un suspiro ligero y con suavidad volvió a cerrar la puerta.

Aliviado de no haber sido visto por nadie y haber cumplido su objetivo (y tranquilizado a su cuerpo), se giró para marcharse nuevamente a su habitación y dormir quizás un poco más, aunque, su acción se vio interrumpida por la chica de cabellos celestes que estaba de pie justo detrás de él, con los brazos firmemente cruzados y una ceja enarcada.

Goku dio un brinco hacia atrás, asustado al no haber notado la presencia de la chica, siendo así, descubierto por ella.

—¡Bu-Bulmas! —medio gritó sorprendido—, hola —saludó torpemente.

La chica en cuestión rodó los ojos, llevó un dedo a sus labios y chistó, mandándolo a callar.

—Si gritas despertarás a Chichi —le reprendió en voz baja, mirándolo fijamente.

Él se llevó una mano detrás de su nuca y en un gesto nervioso se desordenó aún más su cabello.

La peliceleste lo miró inquisitiva.

—¿Qué ibas a hacer, de todos modos? —preguntó llevando sus manos a su cadera y golpeando con suavidad el pie con su taco—, es muy temprano para querer despertarla aún, ¿no crees?

Él estaba visiblemente nervioso y sabía que Bulma lo había notado incluso antes de que él notara su presencia detrás, sin embargo, la chica parecía querer jugar con él antes de hacerlo decir todo lo que ella quería saber.

Suspiró.

—Solo verificaba de que estuviese todo en orden —masculló Goku, en una actitud casi sometida.

Lo expresión de Bulma se fue relajando debido a la explicación sincera del muchacho. Ella sabía que la vida tanto de Chichi como de Goku debió haber cambiado horrores, quizás (en la parte más superficial) había cambiado para "bien", ahora ellos tenían tanto dinero para tener un pasar tranquilo y sin necesidades, pero, ¿a costa de qué? ¿De estar asustados y a la defensiva todo el tiempo?, ¿de tener en sus memorias impregnada cada muerte de niños en la Arena? Se imaginaba cuánto estarían sufriendo ambos muchachos, pero quizás y lo más probable era que a penas y se imaginaba la mitad de lo que pasaba por la mente de ambos chicos.

Y aquello recién dicho por el pelinegro le corroboraba cuán paranoicos se encontrarían ambos, es decir, ¿qué podría ocurrirle a Chichi en ese tren?

Bulma le dio una ligera sonrisa, sintiéndose de pronto conmovida.

—¿Y cómo supiste que este era el cuarto de ella? —le cuestionó esta vez divertida.

Él se sonrojó ligeramente y se volvió tan tieso que a Bulma nuevamente entró curiosidad. Él lo había descubierto ayer, cuando ella se quedó dormida recargada en su hombro. Se encogió de hombros aún nervioso.

—Por su aroma —decidió responder.

La peliceleste enarcó una ceja.

—¿Su-su aroma? —le cuestionó.

Goku asintió ligeramente.

—Siempre huele a menta suave y pan fresco —le respondió creyendo que sería lo más normal, sin embargo, no dejaba de sorprenderle.

¿Cómo era que el muchacho podía sentir el aroma de la chica de esa forma tan poco humana? Le sorprendía, pero pensó que no era primera vez que algo parecido le pasaba, no con él, sino con cierto personaje gruñón y orgulloso que debía estar durmiendo en alguna habitación de por ahí. Vegeta en una ocasión le dijo lo molesto que era su aroma a vainilla, que era muy fuerte, pero solo él lo había notado, porque nadie se había percatado de que ella se había duchado con gel humectante de vainilla y a nadie parecía molestarle su olor, excepto a él, que parecía como si realmente lo tuviese asteado, se sonrojó, porque luego de eso Vegeta le había dicho que prefería ese aroma a canela natural de su cuerpo, después, Bulma no había utilizado nunca más ese gel humectante.

—Eh…¿Bulma? —preguntó el chico de cabellos alborotados, notando como la chica de pronto comenzó a divagar en sus pensamientos.

Ella pestañeó confundida y luego de sonrojarse completamente asintió.

—Eh, sí, Goku —respondió y luego cambió abruptamente de tema—, ¿quieres ir a desayunar?, deben de estar preparando ya la mesa.

Él de pronto notó como su estómago le reclamaba por comida, asintió emocionado, aunque había pensado en volver a su cuarto para dormir, sabía que eso no funcionaría del todo, puesto que, apenas entraría al cuarto recordaría la terrible pesadilla que había tenido minutos atrás con la pelinegra que dormía plácidamente al otro lado de la puerta tras de él.

*.*.*.*

Al momento de despertar sintió de inmediato como sus ojos pesaban de una manera poco común, aunque ya llevaba mucho tiempo durmiendo mal, sabía que sus ojos le pasarían la cuenta algún día.

Antes inclusos de abrir los ojos notó que algo no calzaba del todo.

Estaba en su cama.

Pero ella no se había dormido en ese lugar.

Lo último que recordaba era que estaba conversando con Goku en un sofá, ella con una taza de leche tibia en sus manos y él junto a ella, luego recostó su cabeza en el hombro de él y se durmió.

Un sonrojo ligero cubrió sus mejillas.

¿Será que él la habría llevado hacia su cama a mitad de la noche?, ¿la habría cargado en sus brazos? Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso de solo pensarlo, observó a su alrededor y luego de afirmar que aquella era su pieza se levantó de la cama.

Decidió que lo mejor era no cuestionarse el cómo había llegado a la cama y decidió a la ducha para darse un relajante baño. Se desnudó frente al espejo de cuerpo entero y vio su reflejo, no quería admitir que se veía realmente destruida, como si no tuviese descanso en aquellos tres meses en los que estuvo tras de cámara y se preguntó cómo haría Bulma para quitar esas feas ojeras que ahora cargaba en su rostro.

Se metió a la ducha y dejó que el chorro de agua se esparramara encima de su larga cabellera. Un ligero calor se coló en su pecho en el momento en que pensó que la única manera de que ella hubiese terminado durmiendo en su cama era sin duda que Goku la había llevado hasta allí, tal y como lo hacía su padre cuando era pequeña y se dormía en el salón del castillo.

Se enjabonó su cabello con suavidad, pensando seriamente en lo ocurrido la noche anterior, no solo por el hecho de que el pelinegro de cabellos desordenados la haya cargado a su cama, si no por el pacto que hicieron ambos de ser amigos. ¿Funcionaría el hecho de que ahora tratarían de no volverse incomodo por la cercanía del otro?, ¿siendo amigos podrían actuar mejor?

Suspiró.

Lo único que esperaba de todo eso es que ambos lograsen convencer al presidente de que no fue crear una revolución lo que le impulso sacar aquellas bayas en la Arena.

Pensaba, con sinceridad, que su plan funcionaría, sobre todo porque tenía que funcionar sí o sí, si no era así, entonces, ella y todo lo que ama estaría muerto.

Se salió de la ducha y se apresuró a vestirse con uno de sus vestidos de combate que compró con la plata del premio, se armó una coleta aún con el pelo húmedo y salió de su compartimiento. Caminó por el pasillo hasta llegar al salón comedor y ahí de encontró con Bulma, Vegeta y Goku, la primera y el último conversando animadamente mientras el pelinegro se devoraba gran cantidad de comida que había en la mesa y Vegeta en silencio y con el ceño fruncido comía con las mismas ansias que su compañero.

Se encaminó a la mesa.

—Hey, Chichi, ¿cómo amaneciste el día de hoy? —le saludó Bulma con una enorme sonrisa plasmada en su terso rostro.

Ella le devolvió la sonrisa al tiempo que sentía como los ojos oscuros de Goku se pegaban rápidamente en su rostro, se quiso golpear mentalmente al sentir como sus mejillas se calentaban y se sonrojaban, se sintió un tanto molesta ante el poder que él tenía sin que lo supiera y a lo tonta que estaba siendo su actitud en ese momento.

—Bien —contestó con suavidad—, ¿tú?

Bulma asintió.

Chichi decidió que debía devolverle la mirada a Goku, porque sabía que este pensaría que ella estaba de algún modo molesta con él, aunque no lo fuese así. Le devolvió la sonrisa y él pareció tranquilizarse por ello, volvió rápidamente a su labor de engullir todo lo que estaba a su alcance.

La pelinegra tomó una tostada al tiempo que le untaba huevo y le pegaba un mordisco leve.

—Es pocas horas nos detendremos en la doceava región —habló Bulma para luego beber un poco de su infusión—. Estaremos detenidos ahí por un día y luego viajaremos a la onceava, así sucesivamente.

Vegeta en su puesto gruñó.

Bulma rodó los ojos, sin embargo, hizo como si él no estuviese ahí, siguió con su cháchara.

—Estaba pensando en que en la Doceava podrías utilizar un vestido de color amarillo con negro, creo que esos colores son llamativos y te harán lucir estupenda —se recargó en su silla, mirando a Chichi fijamente mientras esta comía—, tengo confeccionado varios diseños que quiero que veas antes de que lleguemos, ¿crees que puedas?

La pelinegra asintió con suavidad mientras bebía un poco de zumo de naranja recién exprimido.

Bulma le sonrió.

—Qué bien, ahora, ¿por qué no te has secado el cabellos?, sabes que si no te lo cuidas después lo dejarás arruinado y tendré que cortar tus puntas —siguió la peliceleste—, me gustaría hacerte un peinado nuev…

—¡Ya puedes callarte, mujer! —Vegeta golpeó su puño en la mesa, esta tembló ligeramente y todos los presentes dieron un ligero brinco en su puesto. Goku dejó una tostada a mitad de camino a su boca y miró extrañado al pelinegro de cabellos en punta, Chichi miró con los ojos bien abiertos al hombre y Bulma en su puesto solo se dedicó a cerrar sus ojos y apretar sus puños en la mesa.

En el momento en que la chica abrió sus ojos celestes, Chichi se dio cuenta que en esa mesa ardería Troya.

—¡¿Quién te crees tú para venir a hacerme callar?! —gritó entonces en ese momento la chica mirando al hombre con una vena palpitante en su frente.

Vegeta la miró con ojos asesinos y se llevó ambas manos a sus oídos.

—¡Desde que llegué no has hecho de hablar, hablar y hablar!, ¡eres exasperante! —se quejó.

—¡Pues entonces vete a comer a tu habitación o algo! —le reclamó—, además —una sonrisa burlona se cruzó por su rostro en el momento en que sus ojos brillaron con un tipo de maldad que Chichi no supo definir—, te molesta que con todo el mundo hable pero contigo no.

—¡Me molesta estar en este maldito tren contigo! —gritó Vegeta completamente ofuscado.

—¡Pues no fui yo la que te obligó a venir! —le chilló la chica de igual manera.

—¡Y eso qué te importa a ti! —a ojos de Chichi ambos parecían unos niños de cinco años peleando por un caramelo—, ¡además si te fijas eres solo tu quien habla en esta mesa, ni Kakaroto, ni la mujer te han respondido!

La pelinegra se abstuvo de decirle su nombre, sabía que con él era ya imposible, sin embargo, Bulma fue quien se lo hizo saber.

—¡Son Chichi y Goku, para tu información! —le gritó de vuelta y una sonrisa burlona apareció nuevamente por sus labios—, aunque no me sorprende con tu nivel intelectual que no puedas retener apenas un nombre.

Vegeta pareció completamente molesto ante los continuos gritos de la mujer.

—Yo llamo a quien quiero por el nombre que se me dé la gana —contestó ofuscado en su puesto.

—Imbécil —apuntó Bulma.

—Vulgar —le rebatió.

—¡Maldito narcisista estúpido! —chilló otra vez borrando su sonrisa.

—¡Fea!

Y ahí, tanto Goku como Chichi supieron que Vegeta había tocado fondo. Los ojos de Bulma se abrieron de tal manera que cualquiera que la viera creería que estos se les saldrían de la órbita. Vegeta sonrió casi triunfante en su puesto.

—¿Cómo me dijiste? —preguntó la peliceleste con los dientes apretados.

Vegeta, muy seguro de sí mismo, amplió aún más su sonrisa.

—Vulgar —contestó y añadió rápidamente—, y fea.

—¡PARA TU INFORMACIÓN, ESTÚPIDO, YO NO SOY NINGUNA MUJER VULGAR Y MUCHO MENOS FEA! —Explotó Bulma levantándose rápidamente de su silla y mirando al hombre de cabellos en punta con ojos llameantes—. ¡TENGOS MUCHOS PRETENDIENTES EN TODAS PARTES E INCLUSO…! —Bulma pareció respirar agitadamente, torció sus labios en una sonrisa, sorprendiendo a todos por su repentino cambio de actitud, se sentó y continuó mirando al hombre de cabellos oscuros, inquisitivamente—, e incluso pensaría que te gusto a ti también, Vegeta.

Todas las personas en esa habitación abrieron aún más sus ojos. El rostro de Vegeta era toda una odisea, sus ojos bien abiertos, su boca igualmente, sus manos quietas encima de la mesa y su pera tiritando levemente, rápidamente un rojo intenso tiñó sus mejillas.

—¿Qu-qué dijiste? —preguntó el muchacho titubeando.

Bulma teniendo nuevamente completa calma, sonrió en su puesto sin mirar al pelinegro, bebió tranquilamente de su infusión y luego respondió como si estuviese comentando algo del clima.

—Que creo que te gusto —se encogió de hombros ligeramente.

Rápidamente Vegeta intentó volver a tener su expresión odiosa de antes, recomponiéndose de la impresión.

—¡Estás loca! —gruñó y se levantó rápidamente de la mesa, sin embargo, incluso antes de que pudiera irse del lugar, la voz de Roshi se oyó por encima de todo el alboroto.

—¿Por qué tanto escándalo a estas horas?

Todos los presentes pegaron sus ojos en el rostro cansado del Maestro Muten Roshi.

*.*.*.*.*

—En cuatro horas estaríamos llegando a la Doceava.

Roshi se había sentado a la mesa, Vegeta también se había vuelto a sentar en silencio y aun completamente ofuscado. Chichi se preguntó internamente porqué él no se había marchado, sin embargo, cuando su mentor comenzó a hablar supo que les diría algo relacionado con la adhesión de Vegeta al viaje.

—Su discurso lo tendrá Antea —siguió Roshi.

—¿Quién demonios es Antea? —preguntó Goku frunciendo ligeramente el ceño confundida, Chichi tenía la misma pregunta que él y esperó que el maestro le contestara.

—Antea es la animadora, esa mujer que parece reptil —le respondió haciendo una mueca de asco.

A Chichi casi se le había olvidado la existencia de ella, no le agradaba para nada y realmente no le hacía mucha ilusión que ella se les uniera en el viaje, sin embargo, sabía que sería de gran ayuda con sus discursos, porque ella pondría exactamente lo que todo la Central quería escuchar.

Le echó una rápida ojeada a Goku, quien bebió con suavidad de su vaso de jugo, Chichi se preguntó en qué estaría pensando y realmente le agradó la idea de que quizás él haya llegado a la misma conclusión que ella.

Roshi soltó un sonoro suspiro.

—Será fácil —continuó—, lo único que tienen que hacer es leer sus tarjetitas, sonreír al público, mostrarles algo que quieran ver, como un beso o algo así y luego salir del escenario.

Tanto la pelinegra como él asintieron sin muchas ganas de agregar algo.

—Y… —el viejo Roshi bebió un sorbo de su cargado café y miró tras sus anteojos oscuros a Chichi y a Goku aleatoriamente, para luego terminar pegando su mirada en la tostada a medio masticar que dejó en el plato—, traje a Vegeta por una única y simple razón —dijo, instantáneamente, todos excepto Roshi pegó su mirada en el rostro impertérrito del recién nombrado—, quiero que por lo que dure el viaje ustedes entrenen con él.

La verdad es que la hija de Ox Satán jamás se cuestionó el porqué Vegeta los acompañaba en el viaje, no es que la presencia del chico le molestase o algo por el estilo, tampoco le agradaba completamente, solo le era indiferente, sin embargo, jamás creyó que la razón que había tenido su mentor para obligarlo a participar en la gira hubiese sido para entrenarlos a ambos.

—¿Entrenarlos? —fue Bulma la primera quien se atrevió a decir algo, frunció el ceño ligeramente, mirando fijamente al viejo, ignorando por completo la mirada asesina que le enviaba el chico en cuestión en aquel momento—, ¿para qué?

—¡No es algo que te incumba! —escupió Vegeta en su puesto.

Bulma pegó sus ojos como víbora en él.

—¡No estoy hablando contigo!

—Cállense ambos —dijo tranquilamente Roshi, luego soltó un suspiro cansado y añadió con voz calma mientras se encogía de hombros—. Quienes hemos participado en los Juegos del Poder sabemos que estos nunca terminan —aseguró—, es bueno, por cualquier cosa, que ambos se mantengan en forma y no pierdan la habilidad en el combate cuerpo a cuerpo.

—Pero maestro —intervino Goku por primera vez—, ¿por qué tendría que entrenarnos Vegeta?

Una vena en la frente de Vegeta se dejó notar de inmediato, palpitante.

—¡Porque soy mucho más fuerte que tú, insecto!

—Calma, Vegeta, calma —le pidió el maestro Roshi, dio una mascada a su tostada y se quedó un tiempo en silencio mientras masticaba para luego tragar y decir—, pero tiene razón, Goku —le dio una ligera mirada—, él es más fuerte.

Chichi se vio con la necesidad de negar aquello, pero incluso antes de que ella pudiese decir algo o el mismo Goku defenderse, la voz del viejo nuevamente se dejó oír.

—Entrena todos los días de una manera que no te pudiera siquiera imaginar —aseguró—, y a ustedes les sería muy útil para la vida que de ahora en adelante deben llevar, algún día me lo agradecerán.

La pelinegra frunció el gesto.

—Ahora, deberían ir a prepararse para entrenar, tienen dos horas disponibles para eso y luego deben estar listos en sus habitaciones para que Bulma pueda ayudarlos a arreglarse —dio por finalizada la discusión el hombre de la barba y el bigote—. Vegeta los estará esperando aquí.

Ni ella ni Goku dijeron nada luego de aquello, en silencio se levantaron y se marcharon caminando rápidamente cada uno a su habitación para colocarse un traje más cómodo para entrenar.

*.*.*.*

Al salir de su habitación ya preparada para el nuevo entrenamiento con el hombre más gruñón del mundo se encontró con Goku ya avanzando por el pasillo. Chichi sabía que la habitación del pelinegro de cabellos en punta se encontraba al fondo del pasillo, así que no se sorprendió al encontrarlo justo fuera de la suya, caminando con su Gi naranja (el mismo que utilizaron en la Arena), ella sonrió suavemente, también llevaba aquel traje azul que le dieron de la Central para los juegos.

Debía admitirlo, eran el traje más cómodo que tenía para entrenar, y asumía que para Goku era lo mismo.

—Hey —le saludó él con su sonrisa característica, ella le devolvió la sonrisa.

—Hey —dijo de vuelta—, creo que tuvimos la misma idea.

Él se miró el traje anaranjado y asintió.

—Son muy cómodos, me dejan moverme a mi antojo —comentó él—, cuando me fui a entrenar el mes pasado me lleve varios de estos, me los envió Bulma una semana después de volver de la Central.

Chichi asintió con suavidad, pensando en lo bien que le quedaba el traje al muchacho y recordando (mientras se sonrojaba ligeramente) que la noche anterior él le había dicho que justamente ese color era su favorito.

—Lo son —asintió la chica.

—¿Vamos? —le preguntó él y ella cerró la puerta de su habitación para caminar junto al alto muchacho.

El silencio nuevamente se adueñó de la situación, pero parecía que ninguno de los dos se atrevía a romperlo, después de todo no era como si el silencio fuese tenso o incómodo, más bien le agradaba el hecho de que junto a él podían haber lapsus de silencio tan tranquilos, en los que su mente no divagaba en nada y se mantenía creyendo que todo estaba bien, aunque las cosas no la estuvieran.

Llegaron al fin al salón comedor, encontrándose con un Vegeta muy serio apoyado a un lado de la ventana, mantenía su siempre cejo fruncido y los brazos firmemente cruzados en su pecho, parecía estar pensando en algo de suma importancia y Chichi estaba segura de que debía ser algo vergonzoso, porque cuando notó que ambos ya estaban ahí, observándolo fijamente y en silencio, sus mejillas se tiñeron de un fuerte rojo. La chica no sabía cómo, pero una parte de ella le decía que aquel sonrojo de alguna u otra forma tenía que ver con cierta peliceleste.

—¿Qué me miran, mocosos? —gruñó el hombre—, ¿están listos para ir a entrenar?

Ambos asintieron.

—¿Dónde? —se atrevió a preguntar su compañero.

Vegeta sonrió ligeramente, olvidando el sonrojo de antes.

—Ni siquiera se lo imaginarán —comentó.

*.*.*.*

Chichi sabía que el tren era grande, lo había visto por fuera y se preguntaba realmente qué otras habitaciones habrían, sin embargo, nunca se aventuró a dar un vistazo a otro lugar que no fuese su cuarto, su baño y el salón comedor. Se arrepentía de ello, aunque sabía que por mucho que explorara el tren, jamás se hubiese dado cuenta de aquella escondida habitación.

Le pareció ya extraño en el momento en que cruzaron el cuarto de Vegeta y le pareció aún más extraño el hecho de que en medio de su habitación, justo debajo de la alfombra hubiese una trampilla, recordaba que el tren no parecía tener un segundo piso, pero era alto y parecía ser que el cuarto de Vegeta era desnivelado.

Al abrir la trampilla se dejó ver una escalera larga y realmente le pareció extraño.

—¿Cómo es que…? —preguntó.

Pero Vegeta rápidamente la mandó a callar empujándola levemente por la escalera para que bajase sin hacer ruido. Él fue el último en bajar y al cerrar la trampilla se quedaron en una absoluta obscuridad.

—El tren no pertenece a la Central —comentó Vegeta y a Chichi le pareció extraño que él les contase eso mientras el hombre de cabellos en punta encendía por un interruptor la luz, mostrando el final de las escaleras y una amplia sala blanca—, el tren pertenece a Corporación Capsula —una sonrisa pareció aflorar en sus labios—, esa mujer vulgar de Bulma puede parecer una idiota, pero a veces puede ser una genio.

—¿Corporación Capsula dijiste? —preguntó Chichi completamente asombrada—, ¿esa corporación no fue quebrada hace mucho?

Vegeta se encogió de hombros.

—La Central cree tener todo y a todos bajo control, es por eso que es mucho más fácil engañarlos —dijo—, ellos juran que en este momento estamos haciendo la Gira en uno de sus bonitos trenecitos indefensos, pero en verdad, nunca se darán cuenta que el tren fue diseñado por la estúpida mujer.

Chichi abrió los ojos impresionadas, sin embargo, fue Goku quien preguntó, también asombrado.

—¡Bulma lo construyó! —medio gritó.

Vegeta chistó.

—Baja la voz idiota —le retó—, sí fue ella, pero no le den tanto crédito, no se lo merece.

—¿No se lo merece? —Chichi frunció el ceño—, ¿realmente Vegeta?

Él rodó los ojos.

A esas alturas ya habían bajado todos los escalones y se encontraban implantados en medio del amplio y blanco salón.

—Ya basta de charlas —cortó entonces el hombre de cabellos en punta, luego sonrió torcidamente—. Ahora, veremos realmente cuáles son sus verdaderas habilidades —pegó su mirada en Chichi y le dijo de manera mordaz—, olvídate en estos entrenamientos de tu arquito y flecha, solo trabajaremos en el cuerpo a cuerpo.

La pelinegra se sintió ofendida por un momento, ella sabía que estaba años luz de poder pelear de manera pareja con alguno de esos dos chicos.

Si ella iba a responder algo, a Vegeta no le importó, este se giró y se acercó a una pequeña maquinita que estaba a un esquina del lugar, amplió su sonrisa al tiempo que la encendía y apretaba unos botones que Chichi no alcanzó a divisar bien, luego, apretó el botón más grande.

Y algo extraño pasó.

Fue como si de pronto el cuerpo de Chichi pesara el triple, sus rodillas temblaron y de pronto, sin saber cómo pasó, se encontró tendida de rodillas en el suelo con sus manos firmemente pegadas en el piso blanco del lugar, elevó su rostro con miedo y pegó su mirada en el hombre de cabellos en punta, quien se mantenía de pie sin siquiera parecer notar lo pesado del ambiente.

Creyó que solo le había ocurrido a ella, que había pasado algo con su cuerpo, sin embargo, al mirar a Goku se dio cuenta que a él también le estaba costando horrores estar de pie, aunque aún se mantenía parado.

—¿Qué…? —iba a preguntar el pelinegro de cabellos alborotados.

—Es una cámara de gravedad —respondió a la pregunta muda de Chichi y a la media pregunta de Goku—, aunque debo decir que ambos me han decepcionado, Kakaroto apenas te mantienes de pie y tu mujer ya estás en el suelo y solo he aumentado la gravedad a cinco, yo entrenó con la gravedad aumentada en diez y eso es a lo que vamos a llegar, si es que no a más.

La pelinegra no pudo evitar mirar sorprendida completamente a Vegeta. ¡A cinco! Le parecía que era una abominación, es decir, no podía moverse, le costaba horrores siquiera elevar su mentón para ver a ambos pelinegros y dudaba que en algún momento pudiera al menos mantenerse de pie como Goku.

—¿Qué pasa, Hados —Chichi pudo percibir el tono de burla en su voz—, es demasiado para ustedes?

Y sonrió de manera arrogante.

*.*.*.*.*

Creyó que en el momento de salir de la cámara de gravedad su cuerpo se sentiría ligero, sin embargo, sus músculos no era más que una masa agarrotada que le hacían doler hasta para caminar. Si bien (apenas Vegeta apagó la máquina) pudo notar la evidente diferencia de aire, aún sentía como si todo su cuerpo pesara, aunque en vez del triple, ahora solo era el doble.

Después de dos horas de intento pudo al fin separar sus manos del suelo y colocarse en cuclillas, mientras Goku ya podía correr e incluso saltar en la máquina y Vegeta tiraba diversas patadas en el aire. Se sintió decepcionada de sí misma pero se prometió que para el siguiente entrenamiento no caería al suelo como le pasó en aquel momento. También sintió envidia de su compañero, que siquiera había pasado diez minutos y ya podía moverse libremente en la habitación, no como siempre, pero como una persona normal se podría mover en cualquier otro lugar.

Salió de la habitación dejando a Vegeta atrás y con un Goku emocionado a su lado, a Chichi le recordaba un niño hiperactivo que lo acaban de sacar de un parque de diversiones.

—Fue completamente estupendo —decía una y otra vez, recordándose mentalmente que no podía hablar con completa libertad en cualquier parte del tren, debido a los Androide 17 y 18 y a uno que otro guardia de la Central que a veces se paseaban para ver que todo estuviese en orden.

Chichi solo asentía de vez en cuando y caminaba intentando no caer en cualquier lado debido al temblor en sus rodillas.

—¿Te sientes bien, Chi? —preguntó Goku enarcando una ceja al ver cómo estaba caminando la muchacha.

Ella pegó su vista en él y enarcó una ceja mientras se sonrojaba ligeramente. No era tonta y recordaba que él la había llamado muchas veces antes de aquella manera, pero era la primera vez que notaba que el termino sonaba extrañamente cariñoso en él, aunque sabía que Goku no lo hacía con esa intención.

—Goku —habló con suavidad, como para no asustarlo—, ¿por qué me llamas Chi? —lo miró con curiosidad.

Él pareció tensarse en su puesto y hacer una mueca de espanto, ella se sintió mal debido al miedo que pareció sentir en ese momento, rápidamente intentó calmarlo con una sonrisa.

—No me malinterpretes —dijo rápidamente—, no es que me molesta, solo que por primera vez me causa curiosidad y quiero saberlo.

Goku se tranquilizó y relajó sus facciones con lentitud, sonrió ligeramente y ella pudo notar como ligeramente sus mejillas se sonrojaban.

—No lo sé —rió tontamente y se llevó una mano a su nuca de una manera infantil—, solo que me parece más corto, creo.

Ella soltó una suave carcajada y asintió.

—Chi —repitió ella—, suena… Suena a como me llamaría mi mamá —comentó en voz alta, sin siquiera notarlo.

La sonrisa de Goku se borró lentamente, ella notó aquello y pegó sus oscuros ojos en él.

—Me gusta —comentó entonces con una amplia sonrisa en sus labios—, me gusta que me llames así, Goku —le aseguró. Él volvió a sonreír y ella pudo darse cuenta de un ligero brillo en los oscuros y expresivos ojos del muchacho.

—¿En serio?

Chichi asintió.

—En serio.

Él dejó a la chica justo en su habitación y se despidió con una mano diciéndole un "nos vemos después, Chi", ella rió divertida y supo que él lo había hecho sin querer debido a su ligero sonrojo. Al entrar se duchó rápidamente y al se encontró con Bulma, quien parecía debatirse entre dos vestidos. Su ayudante, la chica del cabello rosa chillón se encontraba con los dos vestidos en sus manos y la peliceleste realmente parecía molesta ante tal indecisión.

Chichi pudo ver el vestido amarillo con franja negra que le había comentado la chica en el desayuno, sin embargo, en la otra mano había uno anaranjado muy ligero e infantil, aunque a ambos a ellas le pareció vestido de niña de doce años.

—Creí que irías primero donde Goku —comentó ella mientras se colocaba la ropa interior bajo la toalla para no mostrarse desnuda a la ayudante, después de todo, ella siempre había sido muy recatada y aunque Bulma ya la había visto desnuda, la otra chica no.

Bulma pareció recién percatarse de su presencia, le miró y le sonrió con suavidad, aunque parecía abatida.

—A Goku ya le tengo listo todo —aseguró—, pero no sé qué vestido ponerte a ti, ¿crees que puedas probarte ambos y entre las tres decidimos?

Ella asintió.

Primero tomó el vestido amarillo y se lo colocó, nunca le había agradado mucho ese color y creía que en ella no se le vería bien, después de todo, su piel era muy pálida y aquel color la haría verse aún más blanca, sin embargo, al mirarse al espejo de cuerpo completo se dio cuenta que aquel tono de amarillo le hacía resaltar su color de piel, como si fuese brillante.

—Mmm… —pensó Bulma seriamente, mirándola de pies a cabeza—, sí, me gusta, pero… Pruébate el otro.

Chichi asintió con suavidad y mientras se quitaba el vestido a duras penas debido a su dolor muscular, recordó que había sido ni más ni menos que la chica parada frente de ella que había construido aquel tren tan asombroso y aquella cámara de gravedad tan avanzada. Quiso comentar algo, sin embargo, sabía que no sería prudente con la chica nueva delante.

—¿Cuál crees tú Zumy? —preguntó Bulma entonces a la chiquilla.

La ayudante levantó el vestido amarillo y Bulma sonrió.

—Sí, tienes razón —dijo—, será entonces el amarillo.

Chichi bufó algo molesta, le dolían horrores los músculos e intentaba disimular la incomodidad delante de ambas, aunque no le salía como hubiese querido, porque le llegaban incluso a sonar de vez en cuando y le salía uno que otro quejido.

Al terminar de colocarse el vestido amarillo suspiró al fin tranquila.

—¿Este entonces? —dijo mientras estiraba los vuelos que caían con simpleza por sus muslos.

Bulma asintió feliz por la elección.

—Zumy, ¿podrías traerme un vaso con zumo, por favor? —preguntó su estilista con suavidad, la chiquilla asintió y saltarina salió de la habitación.

La peliceleste suspiró.

—Es una chiquilla adorable —comentó—, pero es como una mosca pegote que no se aleja de mi jodido lado.

—¿Y por qué entonces la pediste? —preguntó mientras intentaba arreglar el strappless de su vestido.

Ella soltó un bufido.

—¡Pedirla! —rió con sarcasmo—, me obligaron a traerla —aseguró y luego dijo con genuina molestia—, creo que nadie de tu equipo le es de agrado a los centralinos, Chichi.

La pelinegra sintió una ligera punzada en su pecho, ¿cómo no pensó antes que ellos la tendrían mucho más vigilada que antes? Sabía que no estaría segura, ni ella ni sus seres queridos en ningún lado. De pronto sintió pavor e intentó controlarse, sin embargo, su respiración se volvió pesada completamente.

—Hey —dijo Bulma colocando una mano encima de su hombro—, tranquila, Chichi —susurró con suavidad—, no pasará nada, es normal que a los vencedores los tengan en la mira —intentó calmarla.

La hija de Ox satán asintió, pero no se sentía para nada tranquila.

Se sintió mareada y no sabía si era por el entrenamiento o qué y de pronto sintió pavor. ¡El entrenamiento! Joder, si alguien de la Central se entera, tomarían quizás qué tipo de represalias y sabía que las peores caerían sobre su creadora. Bulma. La miró fijamente.

—Oye —iba a comentar, sin embargo, no pudo hacerlo, porque en ese momento llegó Zumy con una bandeja con tres vasos con zumo.

Se obligó a calmarse y hacer como si nada estuviese pasando en ese momento, pero mientras Bulma la sentaba para comenzar a cepillar su cabello y hacerle algún peinado Chichi pensaba seriamente en si ella sabía lo que estaba arriesgando al haber creado todo aquello. Sintió un vacío cerca de su pecho, sabiendo que si alguien se enteraba, la peliceleste habría cavado su propia tumba.


Hola, antes que todo les quería decir que no había pensado nunca en escribir este capítulo, pero como se alargó y al final me salieron 6,407 palabras decidí crearlo así solo, esto se supone que traería ya la primera visita a alguna región o quizás a casi todas, pero me quedó largo y no quería escribir más para que no sea muy ostigante. También antes que lo olvide quería decirles que sé que esperan más romance entre Chichi y Goku, pero este fanfic es más aventura y drama que romance, aunque por supuesto tendrá romance, pero aún no se verá en su máxima expresión y creo que no en muchos capítulos habrá mucho romance, pero siempre tendrá su toque.

Ya es tarde y estoy muriendo de sueño. Así que responderé a sus reviews de inmediato!

Nineth G: Hola! Primero que todo muchisímas gracias por comentar, para mi es muy importante conocer cada cosa que quiera decirme algún lector que se da el tiempo de leer mi proyecto, realmente lo aprecio. Ahora, te llevarás diversas sorpresas y quizás más de una decepción, pero prometo que aunque habrán cosas que no te puedan gustar, todo tendrá su sentido de ser, solo espero que te guste de todas maneras aunque hayan cosas que creo que no serán muy "felices" (trato siempre de llevar el mismo ritmo que la autora) y hacer de este fanfic "realista", tu sabes, los finales felices son casi siempre parte de cuentos de fantasía. Espero te guste este capítulo! Estaré a la espera de tu comentario! Adiós y abrazos.

MkMP202: Muchaaaas gracias por tu comentario, me hacen el día leerlos! Sí, siempre he pensado que una buena relación se forja primero con la amistad y de seguro que ellos como amigos se llevarán mucho mejor que siendo algo más de manera inmediata, creo que deben conocerse y saber más cosas del otro antes de dar un paso más importante, aunque este paso quizás no demore (no quiero soltar muchos spoilers). Espero te guste este capítulo! Saludos y abrazos!

AdriLu: Hola! espero estés bien! Me alegró mucho tu comentario, me gusta leer comentarios largos que opinan sobre mi fanfic, son importantes para mi cualquier tipo de opinión, te lo agradezco. Sí, Zumy la chica del cabello rosa chillón es un personaje inventado por mí y tiene una pequeña cosilla que la hace fundamental en algunos capítulos, pero no diré nada! no quiero arruinar sorpresas. Sí, Vegeta es un gruñón y eso es lo que lo caracteriza, soy amante de él, me encanta en verdad, sobre todo su personalidad tan distante (es mi segundo favorito después obvio que de Goku) Aquí vimos harto de su personalidad petulante y con respecto a su pelea con Bulma, puede ser que la chica tenga razón! Aunque su romance durará un poco más en madurar que el de la pareja principal. Los Juegos del Hambre! Wow! es un libro fantástico 100% recomendable y sobre todo por su realismo, como lo dije un poquito más arriba en un comentario, me gusta por su crudeza y porque de una u otra forma muestra lo que hoy en día se vive en el mundo. Muchas gracias por tu comentario, estaré a la espera e leerte pronto! AbrazoS!

Mysterious Anon: I hope that you liked this!

Milk-san 888: Graciaaas infinitas por comentar, gracias por decir que vale la pena la espera, espero no hacerlos esperar mucho, intento ser regular con mis actualizaciones. Muchas gracias, me alagas, enserio! espero te guste también este capítulo, nuevamente muchas gracias! Abrazos!

MIKASHIMOTA Z: Gracias por comentar! Sí, realmente los personajes cada uno está en un planeta distinto y es que todos lo viven de maneras muy distintas! Los únicos que puede que se "entiendan" son Goku, Chichi y el Maestro Roshi, pues han pasado por lo mismo, los otros, ni un pelo se les acerca, bueno, cada uno también vive lo que pasa respecto a su personalidad. Chichi intenta protegerlos a todos y eso la mantiene asustada todo el tiempo, pensando que en cualquier momento por un error suyo todos pueden caer, Goku como siempre en una nube, sin importarle demasiado las cosas, solo hacer lo que Chichi le pidió hacer para que no salga lastimada y dejarla "más tranquila" y el Maestro Roshi, bueno, él ya lo vivió hace mucho y sabe a lo que tendrán que enfrentarse ambos personajes (o eso cree). Espero te guste la continuación y espera a ver los momentos que seguirán con Chichi y Goku, (habrán cosas que definitivamente no ocurren en el libro) espero te guste el capítulo! Saludos!

Rizel Iwaki: No sabes cuánto me alagan tus palabras, en serio! Me hicieron muy feliz. Espero no decepcionarte, pero aquí ya pasa algo que En llamas no sucede y es que es por algo muy especial que lo estoy haciendo, espero te guste este capítulo y los que continuan y no decepcionarte! Espero no haberte hecho esperar mucho, pero aquí está la continuación, el otro capítulo espero tenerlo pronto y es que tengo un par de días libres antes de irme, pero no sé si termine de escribirlo por completo y es que quiero avanzar pronto en esta parte y no quedarme pegada por mucho tiempo para que no se torne latoso y aburrido! Estaré a la espera de tu comentario, espero te haya gustado (nuevamente) este capítulo! Nos leemos pronto, abrazos!

Bueno! gracias a cada persona que lee mi fanfic, no se olviden en comentar! No muerdo y me hacen feliz! Gracias también a cada una de ustedes que comentan y que leen mi historia con ansias, lo hago por ustedes y por mí y son ustedes gran parte de mi inspiración para continuar.

Espero les guste el capítulo! Espero actualizar pronto!

nos leemos.

Emilia.