Hola, queridos amigos enamorados, con algo de atraso pero como dice mi sensei mejor tarde que nunca. Este es mi primer one shot con motivo de San Valentín pero siempre pense que era una escusa para la cursileria barata, pero como tengo novio este año (eso no implica que haya cambiado mi forma de pensar) pero creo que debemos ser cursis una vez en la vida.
Espero que les guste y Feliz dia
Advertencia: Diabéticos, abstenerse muchas escenas cursis
15 de febrero, un juego de amor
La viaja gasolinera del pueblo, tenía el mismo aspecto tanto de día como de noche. Era casi tan vieja como el pueblo en el que estaba, al punto que los más ancianos, no recordaban como se veía de antaño ese viejo terreno de tierra roja donde estaba construida, cerca de la carretera principal de ese lugar que poco evolucionaba de pueblo a cuidad.
Ese lugar no podía ser demolido o refaccionado porque eso implicaría ignorar años de historias, recuerdos y hechos tantos tristes como alegres. Se podría decir que ese lugar, así viejo y remendado, era el alma de ese pequeño rincón del mundo.
Así como no se podía recordar cómo y cuando fue construida, nadie podía recordar el nombre de los primeros dueños de la gasolinera. Los más jóvenes bromeaban sobre que el sitio en cuestión era tan viejo que había nacido de la tierra misma como si fuera un árbol o una planta y había asentado sus raíces en los mismos corazones d las personas.
Como mencione antes, ninguno de los habitantes de esa conglomeración, llamada Edén recordaba cómo habían sido los dueños de esa gasolinera o como la habían construido pero si recordaban la sucesión de dueños que llegaban para apoderarse de ese lugar con intenciones de remodelarla para convertirla en su fuente de ingresos, venderla para hacerla una mina de oro e inclusive incendiarla para cobrar el dinero del seguro.
Pero ese lugar se resistía y se mantenía inamovible a los pasos del tiempo, como si esperara la vuelta de sus antiguos dueños o al menos alguien que supiera entender el alma de ese lugar. Porque nadie de los que vivían en ese lugar, dudaban que el lugar tuviera un alma. Recalcando algo dicho antes, ese lugar estaba llenos de recuerdos y sucesos que formaban parte del lugar, por lo que el alma de esta vieja estación, eran esos mismos recuerdos que antaño llenaron sus paredes de risas y alegrías.
Sin embargo y por desgracia en una fecha en la que solo debería haber amor y felicidad, las paredes se llenaban de sonidos de nuevo. Pero no de los que denotaban alegría sino tristeza porque esos sonidos eran sollozos y lo que dejaban salir esos ojos azules eran puras y simples lagrimas. Un rincón oscuro y olvidado del lugar, que una vez fue el rincón favorito de los amantes traviesos, una figura se agazapaba ahí, queriéndose fundir con las sombras y dejar de lado su existencia.
Por la silueta dibujada en la oscuridad se veía una muchacha de unos dieciséis años, juzgando por lo delicada pero no aun maduras facciones que formaban su rostro. Su cabello era castaño y usaba un vestido de color azul que armonizaba a la perfección con sus ojos de zafiro. Una olvidada flor blanca en su escote era bañada por las frías lágrimas de la chica. Pero algo entorpecía la belleza de la chica.
Era grasa.
La chica estaba bañada literalmente en esa sustancia. Sus cabellos si bien conservaban su color, estaban sucios y pastosos. Su rostro estaba cubierto por esa sustancia que escondía su blanca piel y sus labios rojos. Su vestido también era víctima de esa injusticia, teniendo en su falda una gran mancha y algunas más pequeñas distribuidas por el diseño de la vestimenta.
Cualquiera de los habitantes del lugar, reconocerían a la chica como May, la hija mayor de los nuevos dueños de la gasolinera. La joven y vivaz jovencita que trabajaba todos los días después de la escuela en ese lugar, junto con el resto de su familia. Esa que te dejaba una sonrisa como recuerdo y te daba un servicio digno de un emperador no importaba si fueras rico o pobre.
Pero por desgracia, la sonrisa de ella estaba velada esta noche. Oculta en sus lagrimas y sepultada bajo sus sollozos. Porque esa noche de san Valentín, alguien lo suficiente malvado y celoso arruino sus sueños de amor. Porque la envidia siempre esta presente y nadie se puede escapar de ella.
-¿Por qué aspire a algo tan alto?- lloraba desconsolada la chica. Sus manos enguantadas y libres de esa vil sustancia cubrían su rostro y ocultaban las lágrimas de las chicas- ¿Pero que tenia de malo amarlo? Mi amor es tan bueno como el de cualquier otra.
Fue en ese momento cuando unos pasos quebraron su dialogo monótono, cargado de tristeza y sufrimiento. En frente de ella, un joven de su misma edad estaba parado mirándolo con una mescla de adoración y comprensión. Su ropa era una camisa negra al igual que sus pantalones. Tenía una cara típica pero atractiva, coronado por unas zetas en sus mejillas. Lo mas colorido de su rostro era que tenía un ojo morado y sus nudillos pacerían maltrechos como si hubiera estado recientemente en una pelea.
La joven, estupefacta lo miro como quien ve el sol por primera vez después de mucho tiempo de lluvia. Se levanto pero aun asi la distancia entre ellos era considerable. Por la forma tensa de sus cuerpos, esa distancia era tanto emocional como física.
-Ash
-May
(Veinticuatro horas antes)
-¡Hoy es San Valentín!- gritaba una feliz May mientras saltaba como si fuera una niña pequeña y se llevo sus manos al rostro en una pose romántica-¡Hoy será una noche mágica!
-Sabes- respondió una voz masculina a su lado. Un chico de pelo verde y ojos del mismo color se veía con un gesto molesto. Usaba el mismo uniforme de trabajo que May y señalaba a los clientes que estaban esperando- Si bajas de tu nube y nos ayudas, nadie se molestaría.
-Hay Drew- suspiro la chica- Eres un amargado a veces.
-Siento contradecirte amiga- intervino una chica de pelo azul largo con una gorra blanca, usaba el mismo uniforme que todos pero a diferencia del chico, su rostro no estaba molesto sino divertido- Pero mi amargado novio tiene razón, es hora de trabajar no de soñar.
-Siempre tengo la razón- exclamo con suficiencia el chico, peinándose el flequillo pero al momento, al escuchar las risas de las chicas cayó en la cuenta de algo- Oye, no soy amargado.
-Lo sé, lo sé- se defendió la chica besando la nariz del chico pero este no se conformo y la abrazo para darle un beso tierno en los labios. Hubieran seguido mas pero cierto carraspeo de su amiga enfrente los detuvo.
-¿Ahora quienes son los que sueñan y no trabajan?- inquirió con una sonrisa algo pícara a sus amigos que al menos tuvieron la decencia de ponerse colorados antes de unirse a la risas de su amiga- Creo que les había dicho que las muestras afecto, estaban prohibidas en horarios de trabajo.
-Digamos que nos gusta aprovechar el tiempo que tenemos- se defendió Dawn, dándole un último beso al chico, antes de ponerse a trabajar antes que los clientes que se pusieran molestos o impacientes.
-Cursis- decreto la chica, señalándolos con un dedo acusador, antes de imitar a su amiga atendiendo al auto más cercano a ella para llenar de gasolina al motor.
-Mira quien lo dice- espeto el chico, cumpliendo con su labor al igual que su amiga y novia- La Reina del romance y la cursilería.
-Pero ustedes lo que hacen es comer pan frente a los pobres- dijo May, al tiempo que sonreía al cliente con lo que se gano una linda propina por su desempeño. Ella guardo el dinero en el bolsillo de su uniforme y saco un pañuelo para limpiar la grasa de la que estaba cubierta sus manos y algo de su rostro.
-Si lo que querías es un novio, no hubieras rechazado a Brendan- comento Dawn, también limpiándose las manos, antes de ir a atender al siguiente cliente. Drew al ver la conversación de las chicas, se alejo un poco discretamente.
-No saldría con alguien solo por tener novio o solo para no estar sola esta noche- dijo May en tono seguro pero después volteo su rostro algo sonrojado- Además a mí ya me gusta alguien.
-No es por querer romper tus sueños pero creo que estas apuntando muy alto para mi amiga- le respondió ella con una sonrisa llena de pena a su amiga.
-El no es así- mascullo defendiendo con uñas y dientes a su amado. Sin que se diera cuenta Drew se puso atrás de ella para poner una mano en su hombro en actitud comprensiva, asustando un poco a la castaña.
-Dawn tiene razón- apunto el chico pero al ver la mirada matadora de May levanto sus manos en una pose de defensa para agregar- Que conste que no lo digo por Ash, el es un buen chico pero sabes que es muy inocente y se deja llevar por ese grupo de víboras que dicen ser sus amigos.
-Lo sé- suspiro derrotada la chica.
Para aclarar dudas, May Drew y Dawn eran mejores amigos desde que eran pequeños por lo que asistieron a la misma escuela y también compartieron el trabajo cuando los padres de May decidieron comprar la vieja gasolinera. Estos estaban felices por tener tres trabajadores tan laboriosos y confiables.
Cuando el trío en cuestión creció comenzaron a asistir a la única preparatoria privada del lugar, en parte por una beca y en parte por el trabajo combinado de ellos y sus padres ya que todos aspiraban a un futuro mejor. En la preparatoria asistían todos los chicos que de mayor posición social de la cuidad por lo que era lógico que sintieran algo de rechazo ante los chicos becados pero por suerte esto no era general y el trío consiguió hacerse de buenos amigos.
Al poco tiempo, Drew confeso sus sentimientos hacia a su amiga de pelo azul y el trio se convirtió en una pareja y un acompañante. A May no le importaba seguir con ellos, debido a que si ignoraban los besos, todo seguía igual entre ellos. Su estancia por la preparatoria hubiera sido tranquila de no ser que el destino le tenía otros planes para ella.
Un día cualquiera, iba algo distraída y cansada por el turno nocturno que debió llenar cuando sin querer choco contra un chico, tirando todos sus libros y cayendo ella misma en el proceso. Cerró los ojos en espera del impacto con el suelo pero este nunca llego. En vez de eso, sintió un delicado pero fuerte agarre la sostenía en su cintura. Levanto su mirada para agradecer a su salvador pero no pudo por quedar prendada de esos ojos marrones que la miraban divertidos.
-Gracias- fue lo primero que pudo decir cuando encontró su voz. El chico sonrio dejando ver sus dientes blancos y la soltó delicadamente para luego acomodarse mejor su gorra.
-No es nada, me gusta ayudar a mis compañeras- contesto inclinándose para juntar todos los libros que la castaña había dejado caer.
Si May hubiera estado en sus plenas facultades mentales, habría ayudado al chico o se hubiera negado en rotundo que hiciera eso, muerta de vergüenza pero estaba en un shock que solo el amor a primera vista podía ocasionar. Y eso lo supo en el instante que su corazón latió como loco al enfocar por primera vez esos ojos marrones.
-Listo- dijo el chico misterioso dejando la pila de libros de nuevo en los brazos de su dueña, volvió a sonreír marcando las setas en sus mejillas- Debo irme ahora.
-Gracias- volvió a decir. Todo su vocabulario se había ido de paseo y no podía encontrar algo mejor que decir. Vio al chico recoger su mochila y despedirse con una mano de ella antes de desaparecer por un pasillo. Llevándose sin saberlo el corazón de la joven May.
¿Pero porque sus amigos decían que la pobre apuntaba muy alto? Porque ese chico resulto ser miembro de una de las familias mas ricas del lugar. Lo que lo ponía de inmediato en el grupo tan comúnmente denominado populares. Un grupo al que por supuesto, May le era velado la entrada. En ese grupo estaban Ash, Brock Gary, Misty y Melody. Sin embargo las palabras de Drew eran ciertas.
Ash tenía la reputación de ser un buen chico, alumno normal y buen deportista. Solo en estos últimos podía ser algo arrogante pero de una manera afable. Sin duda tenía algo que hacía que lo quieras. El problema era el grupo de víboras, como los había apodado el chico, que siempre estaban con él. No era que fueran malos chicos, sino que tenían muy altos prejuicios con respecto a los demás y tenían una gran ojeriza a los becados. Y no era secreto que las dos chicas del grupo aspiraban a convertirse en la querida de Ash. Nadie sabía si por verdadero amor o p ascender en la escala social.
Desde ese día, si bien no se convirtieron en amigos eran como dos conocidos que se llevaban bien. El chico la saludaba cuando la veía en los pasillos y cuando llevaba su moto a cargar gasolina le daba una charla normal. Si ignoraba las miradas matadoras de sus acompañantes, podría decir que sentía en el cielo. Tanto que por esos minutos de felicidad, había rechazado a varios pretendientes.
Todo esto afloro en la memoria de la chica, mientras trabajaba como siempre. Después de esa charla los chicos siguieron su trabajo en silencio hasta que acabaron con la clientela y se sentaron en el suelo, esperando que llegaran nuevos. Se limpiaron las manos y sacaron algunos refrigerios para comer. Volvieron a hablar, haciendo bromas (casi todas dirigidas a Drew) y haciendo planes para ver películas cursis y llorosas para festejar esa noche.
-¡Miren!-grito Drew señalando a un auto que se acercaba hacia ahí- Ahí viene el príncipe azul de May.
A lo lejos se podía ver como la silueta del mencionado que se acercaba en su moto al lugar. Los tres se apresuraron a levantarse para ir a atenderlo como buenos trabajadores que eran. Pero, lógicamente la mas emocionada era May. Era raro verlo sin su pandilla de buitres y la chica no pensaba desaprovechar la oportunidad.
-Hola May- saludo Ash, tan pronto como llego y se saco el casco- ¿Podrias llenarlo, por favor?
-Hola, Ash- devolvió el saludo y procedió a un cumplir con el pedido- ¿Qué tal el dia?
-Normal ¿Y tu?
-Aca trabajando y pasando el dia con mis amigos- respondió mientras seguía con lo suyo y señalando a sus dos amigos.
-Vaya, hola ¿Qué tal están?- dijo el chico presuroso de estrechar la mano de Drew- ¿Drew cierto?
-Si-confirmo el chico, después algo curioso porque un chico popular supiera su nombre, pregunto-¿Cómo es que el gran Ash sabe mi nombre?
-Te he visto cuando jugamos al futbol- rio el chico, divertido por el comentario- Eres un gran portero. Tú debes ser Dawn, te he escuchado tocando el violín, eres realmente buena.
-Gracias- sonrió la chica, muy halagada. Como tocar el violín era lo que más le gustaba hacer, estaba feliz que reconocieran su esfuerzo- Me alegro de que te guste.
-Siempre me gusta la buena música- sonrió el chico- ¿Qué planes tienen para esta noche?
-Tenemos un maratón de películas lacrimógenas para ver – dijo el chico de ojos verdes pero al ver la cara de espanto Ash, agrego señalando acusadoramente a sus amigas- Idea de las chicas, ya sabes San Valentín y todo lo que sigue.
-Las chicas son extrañas- se rio Ash y fue coreado por Drew, estrechando sus manos entre si. Compartieron esa camarería que se da entre hombres al molestar a las chicas. El peli verde reforzó su idea de que el azabache era un buen tipo y entendió que es lo que veía su amiga en el.
-¿Y cuáles son tus planes para hoy?- pregunto una molesta May. No quería lucir como una tonta ante su querido pero veía que el chico lo hacía sin mala intención.
-Celebrar mi cumpleaños, supongo- respondió el chico mientras se rascaba la parte de atrás de la cabeza. No le gustaba decir que había nacido en esa fecha por el escándalo que ocasionaba. Especialmente entre las mujeres
-¿Naciste en San Valentín?- pregunto Drew, atónito. Para después largarse a reír, por alguna razón eso no incomodo a Ash- Eso es realmente cursi.
-Lo se pero al menos recibo doble regalo- suspiro el chico con una sonrisa resignada- Mis amigos y mis padres están haciendo mi fiesta ahora. Pero como me vieron tan falto de entusiasmo, me echaron por lo que salí a pasear.
-Echado de tu casa en tu cumpleaños, linda forma de pasarlo- se rio May en venganza por la burla anterior, pero después suspiro- Al menos tienes mejores planes que nosotros.
-Si quieren pueden venir.
-¿Qué?- gritaron los tres al mismo tiempo. Era una de dos, o Ash les estaba jugando una broma para reírse de ellos en unos minutos. O el chico simplemente no entendía cómo funcionaba el mundo. ¿Qué harían ellos tres en un lugar llenos de esnob que los mirarían por encima del hombro y murmurando a sus espaldas que su lugar estaba afuera y no ahí?
-Que si quieren pueden venir- repitió el chico sinceramente. No había hablado mucho con ellos pero les caía bien. A lo mejor con ellos el aire aburrido de su cumpleaños recibiría una brisa de viento nuevo- Claro si soportan todo lo cursi y elegante.
-¿Me parece a mí o odias tu cumpleaños?- pregunto Dawn inteligentemente al chico.
-Solo digamos que todo eso de la etiqueta no es lo mío- dijo simplemente el chico, no quería dar muchos detalles de eso- Bueno, ¿Vienen o no? Entiendo si tienen otros planes, esta invitación es muy de última hora.
-Claro- acepto May gustosa, ignorando las caras de sus dos amigos. ¿Estaban ante los dos seres más inocentes del mundo acaso?
-ME alegro- dijo Ash, entregando el dinero por la gasolina dada y después se puso su casco- Los veré esta noche, entonces.
El sonido del motor del vehículo alejándose fue lo único que se escucho por largos minutos antes de que Drew y Dawn se pusieran en enfrente de su amiga de la infancia para poder gritarle un sencillo y determinante:
-¡¿TE HAS VUELTO LOCA?!
-Definitivamente se volvió loca- suspiro Dawn mientras se baja del auto de su novio (uno de los modelos más viejos de los que había en ese lugar) luego de estacionar en el jardín de la casa de Ash.
La chica estaba usando un lindo vestido de tirantes rosado que le llegaba hasta las rodillas, con una cinta en la cintura de color negro que terminaba en un mono de costado. Su pelo estaba elegantemente recogido y una flor blanca culminaba con la decoración. Su rostro se veía natural pero sus labios estaban resaltados gracias al brillo labial.
-Creo que lo que nos volvimos locos somos nosotros por acompañarla- rectifico Drew, guardando las llaves en su bolsillo mirando curioso la decoración de ese inmenso jardín que era la antesala de esa hermosa casa que se veía a lo lejos.
Drew estaba usando camisa verde con una corbata negra algo desfasada junto con unos pantalones negros elegantes. En sus manos tenía el saco que hacia juego pero solo se lo pondría cuando la ocasión lo requiriera. En su bolsillo delantero tenia la misma flor blanca que su novia. Prontamente tomo su mano y miro hacia el lugar de la música con evidente resignación.
-Si sabía que iban a estar quejándose todo el tiempo, no los traía conmigo- les retaba May que venía detrás de la pareja. Era la única genuinamente entusiasmada por lo que sus amigos denominaban una completa locura y miraba el lugar de donde la música salía con verdadera ilusión.
May usaba el mismo modelo que Dawn pero con colores azules en el vestido y la cinta que lo acompañaba era blanca y el moño era central. Su pelo esta suelto con unos lindos listones blancos que combinaban con su atuendo. Su rostro también estaba natural pero estaba hecho para destacar sus lindos ojos. Tenía unos guantes y la flor blanca estaba en su escote.
-Y dejarte sola con toda la diversión- la abrazo Dawn con el brazo que tenia libre- Jamás, somos amigos estamos juntos en las buenas y en las malas. ¿Cierto Drew?
-¿Debo responder? Auch- se quejo por el pequeño pisotón que recibió a cambio de sus palabras- Si, si lo que digan. Solo espero tener mi recompensa esta noche.
-Pórtate bien y la tendrás- le sonrió la chica, besando sus labios.
-Pornografía delante de menores no por favor- suplico May con una sonrisa. De esa manera los tres partieron rumbo a lo desconocido. O mejor dicho a hacer frente a un grupo de nenes mimados que nunca habían conocido lo que era trabajar en su vida.
Caminaron hacia el lugar donde la música sonaba como si estuvieran atravesando alguna jungla espesa o algún territorio virgen se tratase. La aliteración era algo absurda porque si bien el jardín era uno de los más grandes en los que alguno de ellos hubiera puesto el pie, no dejaba de ser un jardín, enorme pero jardín al fin. Pero para ellos, esta fiesta era como adentrarse en una peligrosa jungla, donde al menor descuido podrían ser víctimas de los depredadores, camuflados por ropa de marca y joyas.
Nuestros jóvenes aventureros llegaron hasta donde estaba la puerta de acceso con la cabeza en alto, mucha dignidad pero con un ligero temblor en las rodillas. Más de uno, incluso la propia May, había considerado dar la vuelta para ir ver esas absurdas películas que ahora no sonaban tan mal. Sin embargo decidieron que nadie tenía el derecho de echarlos de un lugar al que habían sido invitados por el propio dueño. Por eso cruzaron la puerta y se adentraron en el territorio hostil como todos unos valientes.
Encontrándose con el primer obstáculo ni bien sus pies tocaron el suelo de parque.
-¿A dónde creen que van?- los inquirió una voz desde sus espaldas. Los tres se dieron la vuelta para encontrarse con el dueño de la voz e inmediatamente se vieron rodeados por cuatro personas.
La que había hablado era Misty, siendo coreada por su mejor amiga Melody y respaldada por Brock y Gary que se habían puesto detrás de los chicos impidiendo su paso al lugar. Los cuatro tenían ropa que toda a vista gritaba costosa y los miraban como si ellos no tuvieran derecho de estar ahí pero el trío les devolvió la vista con decisión.
-Pues a la fiesta- respondió Drew con el mismo desdén con el que le hicieron la pregunta. Por la forma en que hablo, parecía que le estaba explicando a un nene de tres años.- ¿A dónde sino?
-¿Y con qué derecho irrumpen en muestra fiesta? Ustedes son unos simples becados- prácticamente escupió la última palabra Gary. Sus amigas dieron una pequeña risa algo tonta como si consideraran muy graciosa la palabra.
-Con el derecho que nos dio Ash al invitarnos esta mañana- contesto Dawn agarrándose el brazo de su novio y mirando sus uñas como si estas fueran más dignas de su atención que las chicas que estaban enfrente de ellas.
-Seguro que están mintiendo- aseguro Brock con voz más calmada que sus amigos pero con el mismo desprecio que sus amigos- Ustedes y Ash no frecuentan los mismos lugares, nunca podrían haberse encontrado.
-Nos invito cuando vino hoy al lugar donde trabajamos- se defendió May viéndolos a los ojos y no dejándose intimidar por esos niños malcriados- Además es su fiesta de cumpleaños, no la de ustedes. El único que nos puede echar es el, así que si nos disculpan tenemos una fiesta a la que ir.
La chica hablo con tanta dignidad que enfado aun más a la banda. Cuando la castaña hizo ademan de darse la vuelta para cumplir con sus palabras fue sostenida fuertemente del brazo por Melody que por poco no la mata con la mirada. Pero la chica no se amedrento y permaneció tranquila cosa que claro acrecentó el fuego de su captora.
-¡Escúchame bien niña grasienta!- chillo encolerizada- Tú y tus insulsos amigos no tienen cabida en este lugar, no me importa si fue el mismo presidente el que los invito pero ustedes se largan en este preciso instante.
Ahí, los cuatro comenzaron acercarse a ellos con la intención de echarlos por las malas de ese lugar pero por suerte la voz del cumpleañero intervino justo antes que estas pasaran a mayores. Los siete se dieron la vuelta para ver al azabache corriendo presurosos hacia ellos. Lástima que siendo tan inocente como era no se dio cuenta del trato que le fue dado a los recién llegados por parte de sus amigos.
-May, Drew y Dawn me alegra mucho que hayan podido venir- les dijo con sinceridad antes de abrazarlos a los tres, que mandaron miradas de triunfo ante el indignado grupo- Pero pasen, pasen, hay mucha comida y la música esta genial.
-Ash- lo llamo Melody que hacía esfuerzos para controlarse al igual que Misty y los demás- ¿En serio invitaste a estos becados a venir a la fiesta?
-Claro, hable con ellos y como me cayeron bien decidí invitarlos- y por primera vez miro a sus amigos con un aire reprobador- Y tienen nombre Mel, no se llamaban becados.
-Pero…- quiso intervenir Misty pero el chico se dio la vuelta y condujo a sus nuevos amigos hacia la fiesta dejando a la peli naranja con la palabra en la boca, cosa que la termino por enloquecer- Esos niños deben aprender la lección de cuál es su lugar.
-Especialmente esa castaña mugrienta- siseo Melody aun indignada porque esos estúpidos se habían salido con la suya. Pero enseguida se vieron alejadas del lugar por Brock y Gary que tenían sendas sonrisas maliciosas que pronto estuvieron en la boca de todos.
-Tenemos un plan- fue todo lo que dijeron.
Mientras, en una zona más alejada y ajenos al plan que arruinaría su noche, los amigos se internaron en el gentío con el mejor guía que podrían a ver conseguido. Ash, los guio por todo el lugar, presentándoles al resto de sus amigos, describiendo los diversos juegos que se estaban llevando a cabo, comentando la música que sonaba. Es decir haciendo todo lo que jóvenes harían en una fiesta. Finalmente llegaron a la mesa de los bocadillos.
-Espero que les gusten-dijo mientras se metía varios en la boca de una sola sentada- No se preocupen, tienen peor aspecto que sabor.
-Así que esto es lo que comen los ricos- comento Drew divertido, comiendo algunos y al ver que lo dicho anteriormente era cierto continúo haciéndolo.
-Cualquiera que los oyera hablar dirían que comen el resto de los demás-replico Ash divertido por los comentarios del chico, mientras seguía en su labor de llenarse el estomago.
-Siempre crei que eso eran las hamburguesas, así que tan lejos no estás- se rio Dawn imitando a su novio y lanzando una mirada curiosa a May que se había quedado callada luego de que Ash los defendiera.
-Eh… yo… - comenzó a balbucear May, intentando encontrar algún tema interesante o algún comentario divertido para decir, cuando las luces principales se apagaron y una música romántica se escucho en el lugar.
-Mi querida princesa, me hace el honor de acompañarme en esta pieza- se inclino el peli verde ante su novia para pedirle que bailara con ella. También formaba parte del plan dejar a su amiga sola con el chico de sus sueños. Con un guiño discreto le dio a conocer su plan a su novia.
-Con todo el gusto, caballero- respondió en la misma forma la chica, compartiendo el guiño y partiendo a la pista de baile dejando a su amiga a los vientos del destino.
Se quedaron los dos en un silencio incomodo por unos momentos. El apretando el plato de los bocadillos con fuerza sin saber que hacer o que decir. Ella jugando con sus manos enguantadas mirando el suelo como si todo eso fuera más interesante que el chico que estaba enfrente de ella.
-¿Quieres bailar?- le pregunto al fin el chico, en un susurro resignado como si estuviera seguro que la chica le diría que no. Al escuchar su voz May levanto sus ojos para encontrar los ojos de él, desviados y con un sonrojo en sus mejillas.
-Claro- acepto en un susurro igual de avergonzada. Ash la miro entre sorprendido e incrédulo pero en menos de un minuto la arrastro a la pista como si no quisiera darle una oportunidad de arrepentirse.
-Perdona si te piso, no soy muy bueno en esto- le explico luego de tomarla con torpeza para iniciar el baile.
-Yo tampoco soy muy buena- lo consoló con una sonrisa tímida, comenzando a desplazarse con él en la pista. El baile en si no era muy bueno, no se atrevían a más de un ligero bamboleo entre ellos pero al menos la compañía era buena.
Pasaron así los minutos y de la misma manera las canciones, apenas dándose cuenta que los pasos en sus compañeros de pista por lo que ellos debían hacerlo de igual manera para no quedar en ridículo entre ellos. Pero siendo honestos, estaban mas pendientes en la charla que en los cambios de ritmo.
Podrían haber seguido de esa manera para siempre, perdidos en una conversación sin fin o contemplándose en los ojos haciendo que esa sonrisa de enamorados aflorara en sus rostros pero esta es la realidad, no un cuento de hadas por lo que el dj pidió un descanso antes de seguir la noche.
Nuestra pareja de enamorados (Ash también estaba cayendo en la misma magia de la que fue víctima May cuando lo conoció) se quedaron unos minutos mas ahí, como antes sin saber muy bien qué hacer, ajenos a las miradas de sus amigos que prodigaban bendiciones hacia ellos, al igual que maldiciones.
Todo por la misma causa, atreverse a desafiar leyes puestas por otros.
-Voy a buscar algo para tomar-dijo Ash nerviosamente para luego indicar unas sillas que estaban algo lejanas a su posición- Espérame por ahí.
May asi se lo aseguro y el joven partió con prisa a cumplir su diligencia, ante los ojos azules de su amiga que justo se estaba por dar la vuelta e irse al lugar indicado cuando algo altero sus planes. En un segundo todos los reflectores la estaban apuntando sin mencionar que todas las miradas fueron dirigidas hacia ella. De algún lugar las voces seseantes y viperinas de Misty y Melody se escucharon.
-Esta chica y sus amigos se atrevieron a usurpar un lugar que a ellos no les pertenece- dijo la voz de Misty.
-Por lo que deben aprender una lección de cual es su lugar en la vida- siguió tirando cizaña la otra chica.
Nuestra castaña estaba por hacer frente las acusaciones con dignidad y enteresa cuando sintió que una sustancia la bañaba sin poder precisar bien su ubicación. En lo que menos tardamos de decir grasa, la chica estaba cubierta de pies a cabeza de ella, develando de esta cruel manera el plan ardido por los chicos populares que juntaron en un tiempo record la cantidad suficiente para ensuciar a la pobre chica.
La castaña humillada de esa forma tan cruel, lo único que atino a hacer fue salir corriendo con lagrimas en los ojos sin impórtale nada más. Tropezándose con todo lo que hubiera en su camino desapareciendo en la noche, dejando el eco de las risas a sus espaldas y las miradas de pena de sus amigos. Si leyeron esto desde el principio sabrán a donde fue y que quiso pero por ahora concentrémonos en que paso en la fiesta antes de que Ash la abandonara.
Los cuatro conspiradores se rieron a carcajada limpia cuando vieron la silueta huir. Tan concentrados estaban en regodearse que no notaron el puño de Drew impactando de lleno en la cara de Gary. Lo tumbo al piso y en medio de maldiciones e insultos dejo inconsciente al chico, bajo la mirada orgullosa de Dawn y la horrorizada de Misty y Melody. Pero sin querer, se dejo al descubierto para un ataque de Brock que por suerte no impacto en el chico porque Ash se puso en el camino, obteniendo un ojo morado como recompensa.
-¡¿Pero que crees que haces?!- rugió el chico al ver interrumpida su venganza-¡¿No viste como este imbécil dejo noqueado a Gary?!
Por toda respuesta, Ash estrello su propio puño en la cara de Brock derribándolo completamente pero sin enzarzarse en una pelea con el como hizo el peli verde minutos antes. Sus supuestas amigas quisieron decir algo pero una mirada helada de esos marrones las corto en seco y retrocedieron temerosas y algo arrepentidas al ver que su jugarreta no estaba dando el resultado que esperaban.
-¡Claro que vi lo que hacía!- espeto a su vez el moreno lleno de ira- ¡Pero antes vi lo que ustedes hicieron a la pobre de May! Deberían tenerse vergüenza, son solos unos engreídos buenos para nadas.
Dejado en claro que su amistad con ellos había llegado a su fin, se dio la vuelta para seguir a la chica pero unos brazos atraparon su cuerpo y detuvieron su avance. Era Melody que intentaba detener su huida.
-¡Por favor!- gemía la chica-¡Ella no te merece! Ella es solo otra becada estúpida que no merece ni que la mires.
Hubiera seguido esparciendo veneno hacia la ojiazul pero otro evento inesperado la detuvo. Dawn se enfureció aun mas al escuchar las pestes que soltaban sobre su amiga que avanzo a donde estaba la chica y la empujo con todas sus fuerzas tirándola a la piscina que habia en el lugar.
-¡Ya cállate bruja!- dijo muy contenta por su acción, después se dirigió hacia Ash- Ve por ella.
Ash no necesito oírlo dos veces.
/////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// (Presente)
May ni lenta ni perezosa corrió a refugiarse en los brazos del chico que había venido desde lejos solo por ella. Ash la acobijo en sus brazos esperando a que se calmara, en total silencio acariciándole el cabello todo el tiempo. Finalmente cuando la tristeza la dejo, pudo mirar al chico para poder disculparse por haber arruinado su fiesta. Pero no tuvo tiempo de hacerlo porque el chico la beso.
No imaginen un beso de novela o uno de película, apasionado y perfecto. Fue solo un tímido contacto entre sus labios que no se atrevieron a más por escasos minutos. Pero nadie dijo que el primer beso debe ser perfecto. Cuando se separaron, la chica quiso volver a hablar pero de nuevo fue detenida pero estaba vez por la tormenta de palabras que salió a tropezones de su boca.
-Te quiero creo, es decir, sé que me gustas y todo eso. De todas maneras eres muy linda pero no es solo eso. No estoy diciendo que seas fea pero creo que me gustaría ser algo contigo, no creo que amigos, tal vez mejores amigos o a lo mejor novios. Oh, demonios no sé que estoy diciendo espero que me entiendas.
-No te preocupes, lo entiendo- dijo volviendo a abrazarlo para decir suavemente- Feliz San Valentín.
-En realidad son las cuatro de la mañana, ya es 15 de febrero.
-Mejor así no compartimos esta fecha con nadie más- repuso la chica con una sonrisa picara- Feliz 15 de febrero Ash.
-Feliz 15 de febrero, May.
