Ambos se miraron en silencio. Ella vio una leve curvatura en sus labios, una mínima aunque triste sonrisa que él detuvo en cuanto ella lo atravesó con la mirada.
-Claro que eras tú. - dijo, haciéndose la indiferente.
-Travis! Estás acá! - dijo disimuladamente, ocultando que la había seguido hasta McKinley. Salió para hablar con ella.
-No me digas. Viniste hasta acá para decirme eso? Dios, sigues siendo tan astuto... Idiota, quisiera terminar mi escuela tranquila, sin ti. De todas las escuelas de toda Lima, tenías que venir a parar a esta precisamente? Cuándo vas a dejarme en paz, eh?
-Escucha, tengo clases ahora. Podríamos charlar luego? Te invito un café.
-No, gracias. Si quisiera perder mi tiempo intentaría excitarme con la saga Crepúsculo. Dame los libros de la maestra de Álgebra y deja de mirarme como estúpido, porque no volveré a dirigirte la palabra.
Resignado al rechazo, Roman le entregó los libros. Travis cerró de un portazo, y caminó velozmente hasta su salón, hasta que fue detenida por Will.
-Hola, tú eres Travis Portman-Lopez, verdad? - Dios mío, sabe mi nombre completo.
-Esteee...no, soy solamente Travis Portman. Disculpe, voy retrasada - . Siguió caminando, pero las palabras de Will la detuvieron.
-No tienes que ocultarte, Travis. Yo sé quien eres. Eres la prima de Santana. La chica de la hermosa voz. Sólo quería decirte que las audiciones para el club serán hoy a las 3, y que eres libre de inscribirte.
-Escuche, no sé como sabe mi nombre, ni que canto, ni mucho menos si quiero meterme en su "gran club". Estoy retrasada, se lo dije.
-Quiero que sepas que no te quiero en el club sólo porque tengas una linda voz - agregó Will. - . Si tienes cualquier problema, te apoyaremos. Sólo... piensalo. Es todo lo que te pediré.
Dio la vuelta y regresó a su clase. Travis, conmovida por la buena acción de aquel maestro, siguió su camino. Sabía cuánto había hecho de bueno el club en su prima y en sus amigos, y creyó cada palabra que Will pronunció. De cualquier forma, sólo podía pensar en cuánto daño le había hecho volver a ver a Roman. Caminó con apuro hasta el salón; incluso triste tenía libros que entregar, y no arruinaría su primer día de escuela sólo por haber visto al pasado, en su presente.
Durante el almuerzo, Travis se sentó sola en una mesa. Sentía muchos pares de ojos sobre ella, ojos que sin duda creían ver a la Nueva Santana en la escuela.
No sentía orgullo; sentía la pena de tener que volver a comportarse como una maldita para soportar las burlas y las miradas. Todo se repetía; sólo deseaba que Roman dejase de ser un problema.
Desde lejos, Blaine la observaba. Estaba sola, y él se había preocupado al notarla triste. Tomó su bandeja y se fue con ella.
-Está ocupado este asiento? - dijo, sonriente.
-No, claro que no. Puedes llevar la silla si quieres, no te culpo si no quieres sentarte conmigo. En serio, solo toma la silla y vete.
-Es que, precisamente, venía a sentarme contigo - agregó Blaine. Era extraño, pero por primera vez una chica le provocaba cosquilleos en el estómago. - Te ví desde lejos y noté que algo te sucedía. Dime, ocurre algo? Te hicieron algo? En McKinley hay expertos en arruinar el día. Créeme. Solo calmate.
-Gracias, Blaine. La verdad es que has sido la única persona que me ha tratado como Travis.
-No te preocupes. Tengo un hermano famoso, y definitivamente sé lo que se siente ser comparado con alguien más. Nos comprendemos, es un buen comienzo.
Ambos se sonrieron. El timbre sonó, y Blaine se paró. Antes de marcharse, le dijo a Travis:
-Ah, sí. Espero que seas una buena cantante, para verte en el club Glee. Adiós.
Ella sonrió, pero por dentro aún dudaba. Debía seguir al corazón o a la mente? Debía inscribirse? Debía audicionar? Sólo lo sabría luego de dirigirse al tablón.
Travis pasó más de diez veces por el tablón de anuncios. Miraba con una mezcla de recelo y atracción la lista de inscripción para el club Glee. Recordaba las palabras de Santana, "Si ingresas a ese club te aseguro que serás más grande que cualquiera de las que pasamos por ahÍ". La verdad era que ella no era de las chicas que quisiera llamar la atención a propósito, pero sí sabía que tenía un talento que debia aprovechar.
Nerviosa, miró hacia todos lados. Tomó el lápiz, y pensó, "Vamos, hazlo, ahora o nunca". Escribió, "Travis Portman". Sintió el impulso de escribir Lopez, pero pensó en una sola cosa: si iba a brillar, sería como Travis, y no como la prima de Santana.
como la prima de Santana.
Volvió por un slushie a la cafetería. Vio desde lejos a Blaine; sus miradas se cruzaron un par de veces. Era muy guapo, la clase de chico que podía derretir a cualquiera. Pero era gay, y no tenía opción de tener algo con él.
En clases, su estómago tronaba. Sentía nervios, miedo, incluso pena. Necesitaba cantar algo que la hiciera sentir segura. Tenía una idea; sólo necesitaba un empuje.
