Nuevo capitulo, lamento las demoras. Estoy con mucho trabajo. Pero la historia sigue.
CAPITULO 2: UN OSCURO DESEO
"Diario de Boruto Uzumaki…
Nueva anotación….
Fecha actual, 13 de octubre. A pesar de mi visión pesimista de la situación, tal parece que el refugio donde me encuentro no ha sido localizado por las fuerzas del monstruo. Llevo casi una semana encerrado en esta cueva-refugio, teniendo la previsión de haber acumulado provisiones de todo tipo en los años pasados. Imagino que dicha previsión, fue solamente mi instinto guiando el camino que tarde o temprano, volvería a recorrer.
Muchos años atrás, en el futuro de mi época, yo era la mano derecha de mi padre, el séptimo Hokage. También fui comandante de un grupo secreto de ninjas especializados, conocidos como "Raíz". Dicho grupo solo actuaba bajo circunstancias especiales y en lo posible me había esforzado por no acudir a ese poder, impulsando la paz que se respiraba en el mundo.
El trabajo junto a mi padre, me satisfacía mucho. Mi relación con la madre de mi difunta esposa, era secreta para el público, pero bastante obvia para nuestras amistades más íntimas. Mi padre y la mejor amiga de ella lo sabían. Ambos decidieron callar, y nos permitieron vivir nuestra vida como podíamos. Éramos apasionados en las noches, y muy compañeros de las tristezas mutuas durante el día. Ambos habíamos elegido recordar a mi esposa de la mejor manera, pero sin negar lo que sexualmente nos ocurría a los dos. Fueron años de estabilidad para nosotros. Fueron años donde pude empezar a dormir de corrido. Donde las pesadillas sobre la muerte de mi esposa, dejaron de atormentarme noche tras noche. Aunque no por ello, de tanto en tanto sufría algunas noches solitarias de pesadillas, poco sueño y agotamiento. Todo sin saber lo que realmente ocurría.
Los años pasaban, Hitomi Yamanaka estaba creciendo…
Como no tenía hijos propios, y estaba seguro que nunca los iba a tener en un futuro por mi relación actual, mi sobrina se trasformó en el reemplazo perfecto a esa situación de deseo. Ella era encantadora. Ojos azules, cabellos dorados y ánimo desbordante. En honor a la verdad, nunca sospeché la verdadera situación de su origen real. Tenía una larga coleta en su lacio cabello dorado hacia atrás como su abuela Ino en la juventud, ojos azules como la madre y sonrisa hermosa. Siempre parecía contenta cuando yo la visitaba. Era mi sobrina consentida, y su dulzura natural lograba que todos a su alrededor la amaran al instante. Sin embargo, jamás había sospechado que Inojin Yamanaka, no era en realidad su padre.
En esos tiempos además, Himawari estaba dando señales contradictorias para mí…
Mi madre y padre me comentaron varias veces, que no veían a Himawari feliz en su vida de casada. Su esposo a simple vista no parecía tratarla mal, pero mis padres siempre argumentaban que algo ocurría con mi hermana. Siempre se encontraba incomoda o triste. No parecía a gusto con su marido. Sin embargo, cuando yo visitaba la casa Yamanaka para ver a mi hermana y sobrina, ambas parecían particularmente contentas con mi presencia. Se las veía felices, y no demostraban esa seriedad e incomodidad que tanto preocupaban a mis padres.
Envuelto en mis propios problemas, supuse que los comentarios de mis padres estaban siendo exagerados…
Los años trascurrieron y el trabajo, conjuntamente con la relación privada con mi pareja actual, me fue alejando más y más de mi hermana. Algo en mi interior me prevenía contra ella. No estaba seguro de que sentir. Al nacimiento de Hitomi, le siguieron años después otros dos niños cada tanto tiempo. Tenía tres sobrinos y eso me hacía feliz. Aun así, Himawari que había sido mí ser más amado. Ahora mismo me generaba una sensación extraña de rechazo personal por ella, algo que apenas podía disimular. Situación distinta con mi sobrina Hitomi, cuya edad de 13 años no había disminuido el cariño y la complicidad que ambos sentíamos cuando nos reuníamos algunas veces en el mes. Ella iba a la academia ninja, estaba a punto de graduarse, y aunque tenía muchas amigas y era extremadamente popular entre los jóvenes de su edad, nunca dejaba de salir a tomar un helado o cenar cada tanto tiempo junto a su "tío preferido".
Aun a décadas de distancia en el tiempo, no puedo recordar ni una sola señal que me anticipara lo que sucedería. Estaba ciego, y marchaba por un camino de niebla que me conducía directamente al abismo. Estaba a punto de experimentar la cúspide del dolor. No tenía ninguna prevención de lo que sucedería a continuación. Solo transitaba por pantanos sangrantes de traiciones, sonriendo como estúpido y solo encomendado a la suerte, para no hundirme irremediablemente en alguno de ellos.
Aún recuerdo a mi sobrina Hitomi, cuando paseábamos por la plaza y buscábamos donde comer esa noche. Tal lejos de aquella niña que en su años era feliz, tuve que enfrentarme a una jovencita de 14 con graves problemas. Se había graduado de la academia, y estábamos cenando para celebrar su nuevo rango de Gennin, cuando ella decidió soltar el motivo de tanto silencio y tristeza que residía en su rostro esa noche en particular.
Lo que me dijo….
Lo que sucedió a continuación…
Solo puede describirse con una frase que aún me trae terribles recuerdos…
Me confesó, que su madre le había prohibido reunirse conmigo. Me dijo que tenía miedo porque se portaba muy agresiva con ella. Como si fuera una especie de enemiga. Y que su madre, parecía tener un tipo de cariño distinto por mí, al que Hitomi misma tenía por sus pequeños hermanos. Mi sobrina declaró en secreto y entre lágrimas, que creía ver en mi hermana Himawari por causa mía, un oscuro deseo. Y eso podía costarle la vida a ella.
Un oscuro deseo….
Debí entenderlo en ese momento…
Pero mi memoria no era mía en esos tiempos. Mi mente era manipulada para olvidar las noches donde uno tras otro eran concebidos los supuestos nuevos miembros de la familia Yamanaka. Ellos no eran parte de ese clan. Ellos no tenían más sangre que la Uzumaki. Y en los ojos de mi sobrina Hitomi, se escondía la herencia que solo unos pocos compartíamos.
Un oscuro deseo….
Que nos conduciría a todos derecho al infierno"
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Tsunade Senju no estaba a gusto…
Su seriedad y sus gruñidos ante cada comentario tonto que su ex-compañero Jirayja lanzaban en busca de "romper el hielo"; indicaban claramente que la princesa no se encontraba como en su casa. Su título como Sannin, le había provisto de la inigualable oportunidad para alejarse de una aldea que había amado en el pasado. Y justo ahora solo le generaba mucha angustia, dolor y desazón.
¿Entonces por qué respondió al llamado del Hokage?
Hubo muchos motivos. El principal fue que tenía la secreta intensión de lograr que su aplicada estudiante Shizune, se quedara en la aldea y la dejara irse sola. La joven Kunoichi era muy devota de su maestra. Pero Tsunade aunque apreciaba la compañía, también sentía que le estaba arruinando a Shizune la juventud al mantenerla lejos de su aldea. Además de poder buscar pareja estable y tener familia. Además Shizune era una Chunnin superior, pero ya tenía habilidades de Jounnin y podía ser la cabeza lógica de la nueva partida de ninjas-médicos en un futuro. Tsunade ya creía haberle enseñado todo lo que sabía. Había cumplido su promesa de entrenarla y protegerla. A continuación Shizune tenía que buscar su camino lejos de su maestra. Ese era el motivo principal de su vuelta.
Otro asunto, fue que Tsunade accedió a volver solo porque Jirayja le aseguró que el Yondaime no la retendría luego de su trabajo. Tsunade podía trabajar en el laboratorio con la sangre, realizar los análisis pedidos, y luego marcharse. Minato además, prometió darle un bono en metálico que bien le vendría para beber y apostar por mucho tiempo. Otro punto favorable para hacer el supremo esfuerzo y volver brevemente a Konoha.
Tsunade ingresó al hospital de la hoja, tratando de perder la menor cantidad de tiempo posible. Estar en Konoha no era placentero para ella. Shizune y Jirayja que la seguían de cerca, lo notaban claramente. Pero ya había aceptado la misión, que era un simple trabajo de laboratorio para ella, y al mismo tiempo algo casi imposible para la gran mayoría del mundo conocido. Sus técnicas de laboratorio eran propias. Su utilización del chakra para analizar, adelgazar y dividir los componentes de una muestra, la convertían en una eminencia. Era alguien de respeto. Y Minato lo sabía perfectamente.
-¿Adónde te diriges Tsunade? –Le consultó Jirayja- ¿no debería ir al laboratorio del subsuelo? Ya te di las muestras de sangre que necesitabas.
-Necesito material fresco…-dijo la rubia seriamente- quiero sangre de todos los implicados. Shizune…-la joven que le seguía asintiendo en silencio- ve a la oficina y a la casa del Hokage. Necesito sangre de toda la familia.
-¿También de Minato? –añadió Jirayja confundido.
-Me has dicho que ese hombre desconocido tiene un aspecto físico muy similar al Yondaime. No quiero perder tiempo. Trabajaré las muestras de todos y veremos a que familia pertenece ese hombre. Tú debes ir adonde sea que lo tengan en custodia, quiero que me lo traigas a un consultorio del hospital. Voy analizar su cerebro con chakra para ver el daño, veremos si realmente tiene amnesia o todo es un truco y deben encarcelarlo.
Directa y al hueso. Así era Tsunade desde hacía años. Lo único por lo que demostraba tanta seriedad y pasión además de la bebida y las apuestas, era la medicina. Había estudiado duro para ser la mejor, y aun así siempre se auto reprochaba no haber sido lo suficientemente buena como para salvar a Dan o Nawaki. Desde luego, recordaba que se marchó de Konoha hace años, no solo por sus propios fracasos.
El Sandaime se había negado en aprobar su proyecto de invertir en formar un plantel de ninjas médicos de elite. Una inversión que pudo ahorrar miles de vidas en la guerra mundial. Pero que el consejo de clanes no supo ver de otra forma que un gran costo. Dan y Nawaki pudieron tener compañeros de equipo médicos. Pudieron salvar la vida si el Sandaime hubiera apoyado la propuesta de Tsunade. La mujer lo recordaba, y no podía perdonarle eso. Esa sin lugar a dudas, era la principal causa de su "apuro" en terminar la misión. No quería volver a ver a su viejo instructor de equipo. La reunión no sería amable sin lugar a dudas.
-Antes sonreía…-pensó Jirayja sobre Tsunade, mientras se retiraba en busca de Yamada Taro para traerlo al hospital- tenía una hermosa sonrisa.
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La reunión fue inesperada…
Tsunade había enviado a Jirayja por el sujeto misterioso. Y también a su estudiante Shizune por la sangre de la familia Namikase. Por eso le sorprendió cuando a los pocos minutos, se pudo encontrar con la mayoría de los "pacientes", todos juntos en el jardín trasero del hospital. Kushina, su bebé y el misterioso hombre amnésico paseaban por el jardín. Minato llegó minutos después, en cuanto supo por Shizune que Tsunade Senju estaba de regreso en Konoha. En cuestión de media hora, Tsunade había reunido a Kushina, Minato y a su bebé llamado Naruto, con el sujeto con nombre Yamada Taro hasta tanto no se supiera su verdadero origen.
-Necesito una muestra de sangre fresca de cada uno de ustedes…-les dijo Tsunade mientras dos enfermeras obedecían a las indicaciones y comenzaban a usar las agujas en cada participante de la reunión. Al terminar, dejaron las muestras en manos de Tsunade y se marcharon- y también requiero algo de chakra. Lo voy a sellar en este pergamino y podré compararlos en análisis.
-¿Cuántas son las posibilidades de averiguar la compatibilidad de la sangre? –Quiso saber Minato, que se dejó extraer sangre para no admitir sus sospechas sobre la relación de Kushina con Yamada- ¿Se puede saber el grado directo de parentesco?
-Puedo saberlo casi con total exactitud. –añadió Tsunade mientras se ocupaba personalmente de extraer con todo cuidado la sangre del pequeño Naruto en brazos de su madre- pero también necesito chakra de todos ustedes. Sangre combinada con sus chakra, me darán mayor alcance de análisis.
Yamada estaba sellado, imposibilitado de usar su poder. Minato no pensaba acceder de ninguna manera a que le retiraran los sellos. Legalmente, no estaba acusado de nada o de lo contrario estaría preso. Pero Minato no se sentía bien con la idea de ese hombre rondando a Kushina. Sus temores de que alguien pudiese arrebatarle a su familia, le calaban hondo. Después de todo, hace tan solo un año, pudo perder a su amada y a su hijo en manos de un renegado enmascarado. ¡Eso no volvería a suceder! ¡No permitiría que nadie dañara o alejara a su familia! Aun así, como buen ninja podía disimular su turbación. Y así lo hizo, para evitar preguntas incomodas y puñetazos duros de su mujer.
-Yamada-kun esta sellado Tsunade-chan…-dijo Kushina tranquilamente- ¿no deberíamos retirarle los sellos inhibidores para que puedas tomar algo de su chakra?
Tsunade miró a Minato, Minato miró a Kushina, el pequeño Naruto sonreía a su madre ausente de toda la tensión. Jugando con sus manitas con un mechón rojo fuego de su largo cabello. Y Yamada solo se encontraba en la habitación porque así le fue ordenado por el Hokage. No quería problemas de ningún tipo. De hecho, su mejor esperanza era demostrar el mejor comportamiento posible, para que algún día pudiese irse de Konoha sin ser perseguido o extrañado. Que lo consideraran inofensivo y le permitieran marcharse. Aun no recuperaba totalmente sus recuerdos, pero las pesadillas de noche se acentuaban cada vez más. En sus desvaríos nocturnos, estaba siendo perseguido como un animal y acorralado. Fue herido por varios ninjas sin rostro que trataron de capturarlo, y lograba escapar siempre por los pelos. En su mente, aunque no recordaba quien era o que querían los que lo perseguían, el conocido como Yamada Taro tenía una sola certeza. "la traición, está en la sangre".
Kushina le agradaba, y su pequeño niño era todo un amor. Yamada se sentía bien junto a esa mujer, y por ello quería alejarse de ella. Si acaso el realmente era un Uzumaki como Kushina presentía, estar tan cercanos podía acarrear problemas graves. "aléjate" le decía su instinto. "no permitas que te atrapen" le rogaba su estómago. Algo malo había en todo aquello. Algo oscuro. Y Yamada lo presentía de una forma que nadie más parecía entender. Por eso, cuando aquella bella ninja-medico llamada Tsunade, aclaro que hacía falta su chakra para analizarlo. Cuando escuchó que Kushina sugería quitarle los sellos que hasta el momento le habían privado de su poder. Por alguna razón, retrocedió un par de pasos ante la idea que se formaba en el lugar.
-¿Qué sucede Yamada-san? –Dijo Tsunade que advirtió la reticencia del hombre- solo requiero algo de su chakra para sellarlo en un pergamino. El proceso de absorción no es doloroso. Solo tomaría un minuto.
-¿están seguros de esto? –Consultó el hombre a la defensiva- ¿es realmente necesario quitarme los sellos? Ya tiene mi sangre. ¿No es suficiente con eso?
Esas actitudes sorprendían a propios y extraños. Kushina recordaba perfectamente la noche donde Yamada destrozó el brazo del renegado. Sabía que tenía un poder grandioso y en cierta forma quería verlo en acción. Confiaba en él, pero quería saber más sobre ese hombre. Minato se sorprendía por otro motivo. Si bien tenía un mal presentimiento sobre el sujeto, esas actitudes le hacían parecer alguien felizmente confinado. Como si renunciara a su propia libertad por alguna cuestión no definible. Aun así, podía ser un espía. Tratando de ganarse la confianza de todos, de mostrarse débil y sumiso. Para después dejar ver sus verdaderas intenciones. ¿Qué hacer? ¿Quitarle los sellos o arriesgarse solo con su sangre?
-Necesito su chakra….-reclamo Tsunade que no estaba al tanto de las dudas en el resto del consultorio- no quiero perder tiempo. Envía por algún ANBU que sepa quitarle el sello y…
-Eso lo puedo hacer yo…-sonrió Kushina dejando a Naruto en la carriola a su lado y parándose junto a la camilla se dispuso a actuar- date la vuelta y quítate la camisa Yamada-kun.
Minato de buena gana hubiese intervenido. Pero se decidió por llevar su mano derecha por detrás de la espalda y empuñar un kunai. Si ese sujeto pensaba usar su chakra apenas lo recuperará, moriría instantáneamente. Minato no se arriesgaría de otra forma, pero las actitudes de Kushina cada vez eran más cercanas al llamado Yamada, y eso le molestaba a Minato profundamente. Tenía que superarlo, tenía que solucionarlo. Y el momento era justo ahora.
Yamada dudó un segundo, pero la sonrisa confiada de Kushina le tranquilizó un poco. ¿Qué tendría de malo recuperar su uso del chakra? No había peligro porque él no tenía media intensión de hacerles daño. El no quería atacar a ninjas de Konoha, y aunque tuviera que hacerlo, seguramente a una mujer tan agradable como Kushina Uzumaki sería la última a quien dañaría. El solo quería huir de la aldea. Pero sin pelear.
-No voy hacer daño a nadie…-aclaró Yamada mirando al Hokage que lo veía en alerta- no se preocupe.
-No me preocupo….-indicó el líder parado a pocos metros de la camilla- serás tu quien deberá preocuparse si haces algo estúpido.
-Minato…-dijo Kushina mientras Yamada se subía la camiseta por su espalda hasta la cabeza- Yamada-kun pudo intentar hacerme daño durante muchas oportunidades. El salvó mi vida, y también a Naruto. Así que mantente tranquilo Onegai.
Tsunade entendió el motivo de los análisis de sangre. La tensión se cortaba con kunai en ese consultorio y el asunto de la identidad sobre el misterioso hombre no era el punto principal. Los parecidos entre el tal Yamada, y el bebé de Kushina eran demasiados. ¿Acaso Kushina…? No, Tsunade había conocido a la niña desde siempre. Incluso fueron compañeras de entrenamientos porque ambas compartían un vínculo con la abuela Mito. Kushina siempre fue trasparente. Parecía imposible lo que la situación sugería.
Kushina Uzumaki abrió la caja de pandora…
Obviamente no lo sabía. Nadie lo sabía porque quien podía realmente prevenirlo no contaba con el beneficio de sus recuerdos. La mujer colocó una palma en el gran sello a espaldas de Yamada. Y realizando la secuencia indicada con su mano libre, se dispuso a liberar el chakra oprimido. El proceso no podía durar más de algunos segundos, pero Kushina se sorprendió al notar que le dificultaba la tarea por alguna razón. Tardó otros 20 segundos más de lo previsible, pero finalmente el sello en la espalda del hombre se disolvió.
-He terminado Dattebane…-sonrió la pelirroja suspirando apenas- me costó un poco pero…
De pronto, al intentar apartar su mano adherida a la espalda de Yamada no pudo. Tsunade y Minato lo notaron, pero les pareció extraño que el hombre no se moviera en lo más mínimo. Tal vez la advertencia de Minato le hacía esperar a que Kushina se apartara. Aun así, lo que enseguida les llamó más la atención fue un destello de luz roja y negra que se trasmitió a las manos de Kushina levemente desde el cuerpo de Yamada, y luego desapareció.
-¿Qué fue eso? –preguntó Minato nervioso y se acercó para agarrar por el hombro a Yamada que seguía sin moverse sentado sobre la camilla- ¿Dime que hiciste con…?
La mano de Minato se aferró y no pudo soltarse. Otra vez la luz roja con destellos negros por un instante. Tsunade también se acercaba pero cuando estaba por intervenir tanto Kushina como Minato se soltaron. Ambos estaban un poco aturdidos, Tsunade agarró por detrás de los hombros a Minato que retrocedió tambaleándose. Todo fue cuestión de un segundo, y Yamada no se había movido ni un centímetro.
-¿Qué ha pasado? –consultó Tsunade al Hokage que se miraba su propia mano aturdido- ¿Qué sucedió Minato?
-No lo sé….-respondió el rubio a la Kunoichi médico- sentí una pequeña descarga eléctrica. Un toque sutil, como cuando tocas algo metálico en algunas ocasiones.
-No fue nada…-dijo Kushina luego de recuperar la sonrisa al apartarse- debe haberse liberado algo de chakra guardado al quitar el sello. Ahora Tsunade-chan puede extraer algo de chakra para sus análisis.
El resto del proceso fue normal. El misterioso sujeto no hizo ni dijo nada que lo hiciera medianamente sospechoso. Haber recuperado su chakra, y no pareció afectarlo o cambiarlo. Tsunade se fue al laboratorio con un pergamino lleno de sellos seccionados. Y las muestras de sangre de todos los implicados. En 48 horas tendrían la respuesta esperada.
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Su chakra se fortalecía….
Pasaron dos días desde que fue liberado de los sellos. Tiempo suficiente para que una pequeña parte de su caudal de poder hubiese regresado. No pudiendo hacer otra cosa que esperar a los misteriosos análisis de sangre, Boruto Uzumaki se dedicó a entrenar y recuperar su mejor forma física. Paradójicamente, en cuanto dejó de preocuparse por su memoria perdida, esta comenzó a regresar. Tal vez fue la liberación de su chakra, y el incremento de movilidad espiritual para entrenar. Pero grandes fragmentos de su memoria se fueron iluminando y principalmente, ya reconocía su verdadero nombre.
-Uzumaki Boruto….-se dijo mientras golpeaba un grueso tronco de árbol con las puntas de sus dedos como si intentara cerrar los canales de chakra- Yo soy Uzumaki Boruto. Recordaba su nombre, y también la edad que por entonces tenía. Había cumplido 35 años hacia poco. Y su festejo de cumpleaños fue estar escondido de sus perseguidores en una cueva varios kilómetros bajo suelo en el país del rayo. La sensación de estar escapando volvía muy fuerte. ¿Pero por qué? ¿De quién? Eso era lo que todavía no terminaba de recordar.
A lo lejos, un equipo ANBU de elite lo vigilaban implacablemente. En ese equipo, estaba incluso el estudiante estrella del Yondaime Hokage. Nada menos que Hatake Kakashi. El muchacho había recibido órdenes muy específicas de su maestro y líder. Cuando liberaron el chakra del tal Yamada, se presentó la oportunidad de medir sus habilidades. Minato acordó dejarlo libre de los sellos, pero aun seria vigilado hasta tanto los análisis de Tsunade no arrojaran una respuesta concluyente. Boruto aceptó, y aburrido de estar solo esperando, se dedicó a ejercitarse para recordar las mejores sensaciones de su cuerpo. El gasto de chakra durante las prácticas, estaba liberando poco a poco los recuerdos del pasado.
-¡Byakugan!-gruño en posición tigre Bolt, y liberó el poder de sus ojos con fuerza- veamos si no he olvidado esto.
Un grupo de clones de sombras fue creado, un equipo completo de copias que se formaron alrededor de Boruto y se dispusieron para el ataque. El rubio tomó una postura baja, desplegando sus piernas y formado de lado. La palma izquierda al frente, enseñando la clásica postura de los Hyuuga. La mitad de su origen.
Kakashi a lo lejos, se sorprendió bastante. Ese hombre tenía un Byakugan que no era blanco. Sus ojos no cambiaban, pero las venas en la sien marcaban claramente el Doujutsu. Sus movimientos, su agilidad, la capacidad para despedazar a sus clones rivales. Kakashi evaluó que cuando menos, ese hombre tenía nivel de Jounnin.
-Es mucho más fuerte que eso…-aclaró un miembro del ANBU que acompañaba a Kakashi- puedo ver con mi Byakugan que tiene muchos canales de chakra parcialmente sellados.
-Eso es imposible…-respondió el joven peliplata- no debería poder moverse.
-A menos que sea un tipo de entrenamiento personal…-aclaró el miembro del clan Hyuuga- puede estar usando ese método, como quien lleva pesas en el cuerpo.
Lo vigilaron durante las tres horas que practicó en soledad. Y el análisis parcial que tanto había pedido Minato se fue al diablo cuando le vieron realizar un sunshin demasiado rápido como para ser vigilado. Luego otro, y otro más. Parecía solo ser un destello dorado atacando a sus clones que no dejaban de recibir golpes por todos los frentes.
-Es…..imposible. –Pensó Kakashi, aunque no quiso que el resto de los ANBU supieran lo que pensaba- Esa es la técnica de Minato-sensei. Ese sujeto puede usar Hiraishin no jutsu.
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En la oficina del Hokage, el silencio no parecía poder ser interrumpido por nada ni nadie.
Minato recibió el informe confiable de Kakashi, y además información preliminar de Jirayja sobre lo que Tsunade pudo haber encontrado en sus análisis. Todos esos motivos, le llevaron a tener la reunión cumbre con el misterioso ninja. En la oficina del Yondaime, estaban Jirayja y Tsunade. El lugar estaba sellado y no le habían avisado a Kushina de dicho encuentro. Minato quería estar preparado para todo, y estaba seguro que Kushina saldría en defensa de ese hombre si acaso la situación se violentaba. Por lo tanto, era mejor que ni su esposa, ni su hijo estuvieran presentes. No se sabía que podía suceder realmente.
-Tsunade-sama….-dijo Minato como para darle autorización a comenzar con su informe.
-los análisis no son concluyentes…-anuncio la mujer sorprendiendo tanto a Jirayja como a Minato- pero la información confirmada, puedo detallarla ahora mismo- nadie interrumpió, al parecer Tsunade debía explicar un poco más profundamente su anterior enunciado- comenzaré por decir que la compatibilidad directa se encuentra entre el pequeño Naruto, y tanto el Hokage como con este hombre conocido como Yamada Taro por igual.
- Uzumaki…-interrumpió el sujeto sentado cómodamente en una de las sillas frente al escritorio del Hokage- mi nombre es….Boruto. Uzumaki Boruto.
-¿Cómo has dicho? –preguntó sorprendido Minato.
-Al parecer la recuperación de mi chakra, -sonrió apenas el hombre- trae también la regeneración de mi memoria. No recuerdo absolutamente todo, pero en los últimos dos días he recuperado bastante.
-¿Cómo recordar porque razón puedes dominar el mismo jutsu que solo Minato puede realizar? –interrogo Jirayja nervioso.
-Entre otras cosas, si –reafirmó Boruto tranquilamente- la técnica conocida como "Hiraishin no jutsu" es una herencia de mi familia. Concretamente de mi abuelo.
-Eso es imposible…-dijo Minato juntando rabia contra el sujeto, que al parecer no solo podía ser el padre de Naruto, sino que también tenía la técnica que tanto le había costado crear- ¡Esa técnica fue creada por mí!-se puso de pie furioso, y Jirayja parado a su lado se preparó para lo peor -¡¿acaso has venido a mi aldea para robármelo todo?!
La situación era pura tensión, y Tsunade decidió tratar de averiguar lo que sus análisis no le podían decir.
-Si me permiten señores….-dijo acercándose al lado opuesto del escritorio y parándose junto a Minato- como dije, mis análisis no son concluyentes. Trataré de explicarlo más detalladamente. Es indudable que Kushina es la madre biológica de Naruto. Y también que…
-Boruto…
-Boruto, Es claramente Uzumaki…-afirmó Tsunade para continuar su parlamento- tiene un parentesco de segundo grado con Kushina. Pueden ser primos lejanos, o tal vez tío y sobrina. Minato por su parte, tiene vínculo directo con Naruto, lo que demuestra es su padre.
-Pero acabas de decir que….-Jirayja se detuvo antes de volver a llamarlo Yamada, y siguió- Boruto tiene el vínculo más directo con el bebé. ¿Y ahora dices que Minato es el padre?
-Es difícil hablar sobre teorías genéticas con quienes no son médicos. –Añadió la mujer- pero digamos para resumir, que mis análisis muestras alta compatibilidad tanto de Minato hacia el niño, como de Boruto hacia el mismo infante. Parece increíble, pero es lo que he concluido entre las muestras de sangre y chakra de todos.
-Pero…-apuntó Jirayja que apenas seguía el hilo del tema- eso es imposible. Él bebe no puede tener dos padres.
Todos estaban confundidos a esta altura. Tsunade tenía los datos, pero la conclusión a la que había llegado, era demasiado irreal. Así que debían dejarla hablar.
-Boruto no solo tiene compatibilidad en segundo grado con Kushina. Sino que también la tiene con el Hokage. Si bien Minato y Kushina no tienen parentesco, ambos coinciden genéticamente con este hombre. En resumen, no sé de donde viene este hombre o quien es realmente, pero al parecer es parte de familia con los Namikase y los Uzumaki al mismo tiempo. Además de estar vinculado en primer grado con Naruto, aunque claramente no puede haber dos padres biológicos. Por eso he dicho, que mis análisis no son concluyentes.
-no entiendo eso de los segundos grados o compatibilidades, -aclaró Bolt de brazos cruzados- pero si puedo explicar porque razón estoy directamente relacionado con el pequeño Naruto.
Todos guardaron silencio. Era el momento culmine de una charla que podía terminar en desastre. Boruto sin embargo, se mantenía tranquilo. Tal vez era aún demasiado inconsciente de su actual situación, o simplemente estaba resignado a la suerte. Como fuera, debía aclarar el punto antes de ser tomado como enemigo por su propio abuelo.
-En pocas palabras, estoy relacionado con ese niño porque dentro de 35 años en el futuro, el será mi padre. Uzumaki Naruto, el séptimo Hokage de la aldea escondida entre las hojas.
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-¿Cómo puede ser posible?
Era la pregunta más valida de la tierra. En realidad había muchas cuestiones ulteriores a esa interrogante. Pero la mayor interrogante era esa. Y Boruto en realidad no conocía con exactitud los detalles más importantes. Sin embargo, su memoria parecía estar reiniciándose. Recordaba su origen, a su familia y cosas de su infancia. El asunto era cuando trataba de recordar el motivo de estar huyendo, o como había llegado al pasado. No recordaba el motivo de estar viendo a su abuelo muerto. El padre de su padre, frente a sus ojos. Era toda una cuestión realmente.
-Bien…-susurró Boruto aun sentado en su silla como si la situación fuera lo más normal del mundo- aunque no recuerdo el porqué de haber llegado al pasado, pero puedo decirles el método. Simplemente logré cambiar los parámetros de la técnica de Minato-Ojisan.
Jirayja sonrió, por alguna razón se figuraba a un Minato bastante mayor jugando con ese hombre entre sus rodillas y sonriendo tranquilo. Decirle "abuelo" a un hombre más joven que el enunciante, era a toda regla desconcertante. Y sonreír era la única forma de exteriorizar lo incrédulo.
-Hiraishin no jutsu, es un técnica espacio-temporal…-anunció Boruto pensativo- y si bien la base de esa técnica refiere a un viaje en espacio solamente, existe un factor de tiempo no totalmente manipulado en la técnica original.
Minato entendía lo que ese hombre trataba de decir. Básicamente, la técnica enviaba una persona u objeto entre dos puntos separados por kunai sellados. Se saltaba el espacio entre ellos, y acortaba a milisegundos el tiempo de traslado. Sin embargo, "viajar en el tiempo", parecía bastante lejano de los preceptos de la original técnica.
-Pruébalo….-dijo Minato seriamente- porque aparte de los análisis de Tsunade-san no existe ningún indicio de…
-Mi nombre es Uzumaki Boruto. Soy el hijo mayor del séptimo Hokage, Uzumaki Naruto. Tengo 34 años y soy ninja de la aldea escondida entre las hojas. He vivido toda la vida en esta aldea, y contengo tanto las técnicas de mi padre, como la herencia ninja de mi madre.-dicho esto, abrió su mano izquierda y comenzó a formar un Rasengan que al poco tiempo de creado, decidió extinguir sin que explote- Tengo escasos recuerdos de mi adolescencia todavía. Pero poco a poco estoy recuperando todo. Aun así desde niño, siempre he visto la fotografía de mis abuelos en el escritorio del Hokage. Mi abuelo y abuela, juntos y sonriendo. Ella aún estaba embarazada de mi padre en esa imagen.
Minato sabía a qué foto se refería, y Boruto no había estado en su casa como para haberla visto. ¿Realmente era posible? ¿Ese era…su nieto? Era una total locura el solo considerarlo. Pero otro tipo de explicación alternativa no se le ocurría a nadie de los presentes.
-Dices que tu apellido es Uzumaki, -apuntó Tsunade que emocionalmente no estaba tan inmiscuida como los demás- pero si el Yondaime realmente es tu abuelo, deberías ser Namikase. Al igual que tu padre.
-Eso no puedo recordarlo –Dijo Boruto- el último recuerdo que tengo llega hasta mis 12 o 13 años. Todavía era Gennin, pero vi esa fotografía y por esa razón sé que el Yondaime y su esposa son mis abuelos. Eso es todo lo que por el momento puedo recordar.
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Tsunade, Jirayja y Minato eran los únicos que quedaban en la torre Hokage…
Era la medianoche y los tres se habían unido entre las copas de sake sumando niveles de ebriedad e incredulidad en partes iguales. Toda esa jornada, se parecía demasiado una especie de sueño sin sentido. Minato en su interior, sentía una enorme tranquilidad ante la loca argumentación de su "nieto". El llamado Boruto no estaba interesado en Kushina. Era básicamente su abuela según su versión. Y tenía al padre meciéndose en los brazos de la pelirroja. Boruto no demostraba temor, ni tampoco hizo nada que pudiese actuar como sospechoso. Minato ya no sabía que creer.
-Eso lo explicaría todo ciertamente…-dijo Jirayja- ese hombre se parece a ti, pero tiene sangre Uzumaki como Kushina-chan. Está vinculado en sangre con Naruto, pero no es su padre. Acaba de venir de otro tiempo, eso explica porque razón no existe registro o informe de espionaje que lo mencione.
-Es una locura…-señaló Minato- una total locura.
-Su sangre y chakra no pueden mentir…-señaló Tsunade bebiendo su copa- tiene un vínculo directo con tu hijo, eso es definitivo. Sin embargo a diferencia de ti, también posee herencia genética del clan Hyuuga.
-¿Y eso que?-susurró Minato
-Eso significa, que si Boruto fuera el padre de Naruto, tu hijo también tendría su parte del clan Hyuuga. Pero como Naruto es solo Namikase y Uzumaki, es indudable que la madre de Boruto en el futuro, es parte del clan Hyuuga.
-¿Quién sería? –consultó Jirayja tan ebrio como confundido
-¿Y cómo diablos voy a saberlo? –Balbuceó Tsunade- puede que ni siquiera haya nacido esa mujer en esta época. Incluso puede ser un bebé como Naruto, o una niña más grande. ¿Realmente importa?
En realidad no importaba ciertamente. Solo era imprescindible el estar seguros que Kushina no había traicionado a su esposo. Que Boruto no era un espía que venía a destruir Konoha. Que no había peligro con dejarlo libre. Sin embargo, había otra cuestión que debía empezar a preocupar de sobremanera.
-Tal vez Boruto Uzumaki no sea un peligro para Konoha personalmente…-dijo Jirayja luego de reflexionarlo un poco- pero si realmente vino del futuro, su sola presencia puede alterar el flujo normal del tiempo. ¿Quién sabe los cambios que realizará? ¿Cómo puede afectar la información que traiga con su sola memoria? Teniendo en cuenta que declaró a tu hijo Naruto como el "séptimo Hokage" eso también significa que hubo un quinto y hasta un sexto. A su versión de Konoha, no parece que le haya ido tan mal como para que viniera al pasado. ¿No lo creen?
-No tengo idea de los cambios que la llegada de Boruto pueda generar –Argumentó Minato- Pero no me arriesgaré a permitir que se quede aquí. Jirayja-sensei, le encargo una importante misión. Desde hoy mismo tomará a Boruto Uzumaki bajo su custodia. No me voy a permitir el riesgo de que conviva con gente de esta época. Pero queda de su cargo también averiguar toda información que pueda obtener de su memoria.
-¿Pero no es peligroso saber demasiado sobre el futuro? –analizó Tsunade.
-Muy peligroso…-reafirmó Minato- pero mis prioridades siguen siendo las mismas como líder de Konoha. Proteger esta aldea y a todos su habitantes. Si el sujeto que atacó a Kushina hace un año regresa, preferiría saberlo con anticipación. Quiero estar enterado de todo lo que ese hombre sepa que sucederá.
-Y actuaremos como si se tratara de un espía de Konoha. –Asintió Jirayja- recibiremos su información del futuro, para anticipar a nuestros enemigos.
-¿Eso no podría afectar la vida misma del supuesto hombre del futuro? –Añadió Tsunade seriamente- si el habla de mas, toma el riesgo de "desaparecer" en cuanto algún evento que lo lleve a su nacimiento no se cumpla.
De pronto, por la ventana de la oficina apareció Boruto. Con tranquilidad, todos tomaron la situación como si él estuviera participando de la reunión desde el principio. Jirayja lo había detectado hacia 15 minutos, pero no vio la necesidad de revelar lo que sabía. Después de todo, Boruto se estaba jugando la existencia misma abriendo su boca a cada segundo. Y debía reconocer ese peligro mortal.
-No me importa el riesgo Tsunade-sama…-aseguró firmemente- después de todo, aun soy ninja de Konoha. Si mi memoria puede salvar a la aldea y sus habitantes, no seré diferente a cualquier ninja que realiza misiones en favor de hogar. Arriesgando la vida.
Minato sonrió levemente. Si acaso tenía alguna duda sobre el origen de ese hombre, ahora mismo quedaba bien en claro que era parte de su familia. Su nieto, había sido enseñado perfectamente en el tiempo que vivió. Minato no sabía quiénes fueron sus maestros ciertamente, pero la voluntad de arriesgarlo todo por proteger a Konoha era un legado primordial en la voluntad del fuego. Y claramente, Uzumaki Boruto era heredero de esa luz.
-Quiero que viajes junto a Jirayja-sensei durante un tiempo Boruto…-le aseguró Minato ya más confiado de él- y me envíes informes de cualquier recuerdo o información que tengas. Yo daré uso según lo crea conveniente. Tu identidad sin embargo, debe mantenerse en secreto. No podemos dejar que el mundo sepa de tu origen. Tal vez en tu época sea distinto. Pero en el presente, vivimos en constante amenaza de guerra con el resto de las aldeas ninja. ¿Aceptas formar parte de esta misión?
Boruto asintió en silencio. Había escuchado gran parte de la conversación desde las afueras de la oficina. Ese grupo de ninjas podía no confiar totalmente en él, pero al menos si creían en su versión futurista. Boruto aceptó la misión de su abuelo, y al mismo tiempo entendió que no debía relacionarse con su abuela Kushina, o su padre Naruto. Debía ser un fantasma, cuestión ideal del sentimiento que no le abandonaba aunque no recordara su origen.
Boruto quería irse de Konoha. Quería escapar. Tenía la imperiosa necesidad de ocultarse de alguien. No recordaba de quien, pero esa misión de espionaje con quien fue el maestro de su padre le venía muy bien. Debía transformarse en un espía, debía ser casi invisible. Todo mientras trataba de recordar exactamente porque había viajado en el tiempo hacia la época de su abuelo Minato. Un desafío a la altura del participante más asiduo…
De la tierra de traidores.
Fin del capítulo.
