Para tener una mejor idea de cómo es la ropa de Mertens miren el atuendo de David Draiman en el video Prayer ([Es el vocalista]), los guantes como los de Ichigo con Bankai ([pero totalmente negros y después de recuperar sus poderes de Shinigami en la saga Fullbring del manga]), y los cuernos son como los de Guerra en Forma del Caos ([pero no tan grandes, la longitud es igual a su cabeza]).
Puede que en algún capitulo posterior suba el rango de este Fanfiction de T a M, esto debido a que planeo detallar más las peleas que tienen relevancia en la historia, por lo que habrá escenas más fuertes y aparecerán personajes con un vocabulario muy "colorido" (al punto de vomitar arcoíris). No planeo agregar ninguna escena Lime o Lemon, al menos de momento, ya que está historia no es una de romance. Mayormente, quizás, agregué algún avance en las amistades venideras que tendrá Mertens.
Y me disculpo por el retraso.
Una última cosa: ¿Les gustaría que agregase Omakes a la historia?
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La indulgencia de nuestras vidas ha hecho una sombra sobre el mundo.
~Disturbed: Another way to die~
Grita: ¡Devastación!, y libera a los perros de la guerra.
~Cesar, emperador de Roma~
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Capítulo 02: La sombra que te persigue antes y ahora.
Mertens regresó al Reino de Hielo al anochecer. La noche era fría y tranquila. Estaba, extrañamente, relajando a Mertens.
-Parece que hoy será una noche fructífera…
Después de caminar unos minutos, Mertens llegó al castillo.
-Por fin llegas –le dijo Hans.
Mertens no le prestó atención.
-No me ignores, Mertens.
-¿Qué sucede? Generalmente no insistes en nada.
Mertens miró a Hans, el cual tenía una expresión de fastidio en su rostro.
-Es porque el Reino de Caramelo ha enviado una carta solicitando nuestra presencia.
-¿Cuando?
-Lo antes posible.
-De acuerdo –Mertens se giró y comenzó a é por Simón.
-Haz lo que quieras.
-Siempre~.
Mertens fue caminando por el castillo para encontrar a Simón, el cual estaba en su habitación, saltando en la cama.
-¡Hey, Mertens! ¿Jugamos?
Mertens sintió un poco de nostalgia, recordó cuando no le importaba nada más que vivir. Negó con la cabeza.
-En otro momento. Por ahora quiero que me acompañes.
Simón se puso es pose de firmes e hizo un saludo militar.
-¿Hacia dónde?
Mertens lo bajó de la cama y lo posó en el suelo. Mertens era más alto que Simón por media cabeza.
-Al Reino de Caramelo. Pero antes…
Simón miró confundido a Mertens, ya que este colocó su dedo índice, después de desintegrar su guante, sobre la gema central de la Corona.
De un momento a otro, Simón cayó al suelo agarrándose la cabeza, gritando ensordecedoramente.
Los Gunthers se acercaron a Simón, pero fueron repelidos por un campo de fuerza que los rodeaba a él y a Mertens
-No se acerquen. Si entrasen aquí, serían desintegrados a nivel subatómico.
Después de varios minutos Simón comenzó a cambiar. Su cabello se hizo corto, hasta los hombros, y tenía la cabellera completa. Su barba se redujo casi completamente, dejando solo una de candado. Su cuerpo comenzó a rejuvenecer y a aumentar su masa corporal y su estatura. Al terminar, era igual a cuando la Guerra de las Setas terminó.
Cuando la transformación se terminó, Simón dejó de gritar y permaneció en el suelo, inconsciente, por una hora.
Hans entró a la habitación de Simón después de que Mertens bajó la barrera.
Mertens pasó su mano alrededor, como si quisiese agarrar algo, y luego reformó su guante.
-¿Por qué tan pronto? Pensé que lo harías después.
-Me será útil para lo que tengo planeado, además de ser importante para mí.
Simón se comenzó a levantar, como si acabase de despertar de un profundo sueño.
-¿Cómo te sientes, Simón? –preguntó Mertens.
Simón se agarró la cabeza y parpadeó, confundido.
-Bien… supongo. ¿A qué plan te refieres, Mertens?
Mertens agitó la mano, restándole importancia.
-Luego te lo explico.
Mertens miró a Simón, analizándolo.
-Eso es todo lo que te pude 'sanar', si hubiera hecho más, hubieses muerto. Tu núcleo de alma fue muy corrompida por la corona por todo este milenio que la tuviste.
-Ya veo… bueno, puede resultar muy útil ahora.
-Sí.
Hans se acercó a Simón y se colocó a su lado.
-Oye, ¿Te sientes bien?
Simón asintió.
-Sí, ¿Por qué…?
Hans golpeó a Simón en el estómago con su bastón.
-Eso es por encerrarme en hielo por tres siglos.
-¡Fue justificado! ¡Ibas a atacar a Marcy! –dijo Simón desde el suelo.
-¡No la iba a atacar! ¡Solo la iba a electrocutar hasta dejarla inconsciente! –se justificó Hans.
-¡No iba a dejar que le hicieras daño a Marcy! ¡Ella era la persona más importante para mí! –gritó Simón después de levantarse.
-Maldito pederasta –masculló Hans.
-¡NO SOY UN PEDERASTA! ¡TU Y HUDSON SIEMPRE ME MOLESTAN CON CUALQUIER COSA! –gritó, casi chilló, Simón al recordar cuando convivían los tres. Él, al ser el más pequeño y joven, era víctima de la mayoría de las bromas.
Mertens se había exasperado y tocó a ambos, con sus dedos desnudos, en sus cuellos.
Ambos cayeron al suelo agarrándose al cuello.
-¿Se calmarán? –ambos asintieron-. Muy bien.
Después de unos segundos ambos se levantaron.
-Mejor cámbiate de ropa, te vez horrible, Simón –dijo Hans.
Simón se cambió de ropa y se puso un traje de saco y pantalón café con zapatos negros. También tenía un bastón con el cual apoyarse, ya que su cuerpo no estaba del todo recuperado y llevaba la corona amarrada en el cinturón. Del bolsillo izquierdo de su saco sobresalía una cadena delgada.
-Mucho mejor –dijo Simón.
Gunther se acercó a Simón.
*Graznido* *Graznido* *Graznido*
-No te preocupes, Gunther. Regresaré en un rato.
*Graznido*
Gunther se alejó caminando hacia donde estaba su hijo.
Después de eso los tres se dirigieron al Reino de Caramelo, mientras Hans y, ahora también, Simón se quejaban de que Mertens prefiriera caminar en lugar de volar.
Mientras caminaban, el cuervo se acercó a Mertens, quien tenía el gorro formado.
-¿Ahora qué?
*Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido*
-¿Cuando?
*Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido*
-¿Viene solo?
*Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido* *Graznido*
-Muy bien. Gracias por informarme. Puedes retirarte.
Después de que el cuervo se había ido, Hans y Simón se acercaron a Mertens.
-¿Qué sucede? –le preguntó Simón.
-Un viejo conocido viene a visitarme en un par de días. –Mertens pensó unos instantes antes de asentir-. Para entonces tendré listo mi Reino.
Simón lo miró inquisitivamente.
-¿Tu Reino?
Mertens asintió.
-Cuando esté completo te invitaré, ya sabes, para que no estés solo.
-Gracias, pero creo que me quedaré con mis Gunthers. Son muy vulnerables por si solos.
Mertens asintió.
-Entiendo.
Después de caminar un rato, cuando ya estaban cerca del Reino de Caramelo, Mertens habló.
-Si está Marceline ahí, ¿Qué harás, Simón?
Simón se detuvo, con una expresión seria.
-Fingiré no recordarla. Es lo mejor para ella. Debe olvidarme. Después de todo, solo peligrará si se queda conmigo.
-Pero ella puede ser un buen aliado, si fuese tratada de la manera correcta –dijo Hans.
-Podría ser… -reflexionaba Mertens.
Simón negó firmemente con la cabeza.
-Déjenla fuera de esto. Si voy a hacerla sufrir, es para evitarle un sufrimiento aún mayor.
Mertens observó a Simón y comenzó a recordar más cosas. Mertens agitó ligeramente su cabeza.
-Bien. Será como tú dices, Simón –dijo Mertens mientras seguía su camino.
-Gracias… -susurró Simón mirando hacia Mertens.
Cuando llegaron al castillo fueron recibidos por la Guardia Real.
Era de suponer, después de todo, era el Liche quien llegaba.
Hans dijo algo que sonó como: "Ah, la corte de bienvenida"
Uno de los guardias estaba frente al resto, dándoles la espalda a los demás guardias.
-Disculpen, pero la princesa nos ha ordenado escoltarlos al castillo.
Hans, que se había puesto al frente del grupo, habló.
-No habrá ningún problema. Guíenos, por favor.
Después de ser escoltados hasta la sala del Trono fueron recibidos por la Princesa, Jake, Marceline, Lady y B-mo.
Marceline, al ver a Simón, voló directamente hacia él.
-Si… Si… Simón… ¿Eres tú?
Marceline miró a Simón, expectante ante su respuesta.
-¿Hm? ¿A qué te refieres, Marcy? Tú y todos siempre me dicen Simón. Así que creo que sí. O sea Hello. Soy el Rey del Hielo –Simón habló incoherentemente y con voz chillona, actuando como siempre lo hacía.
Marceline lo miró dolida, pero se negó a llorar, después de todo, sabía que era imposible que Simón regrese.
Marceline regresó a su lugar con los demás, que estaban extrañados por la apariencia del Rey del Hielo.
-Bien, princesa, ¿Podemos continuar con nuestro tratado?
-Lo siento, Liche, pero no los llamé para eso.
Hans adquirió una expresión molesta.
-Entonces ¿Para qué nos llamó?
-Quisiera hablar con Mertens, en privado.
Todos miraron a Mertens.
Jake, Lady y B-mo dudaban de lo que les había dicho la princesa. Era imposible que tal aura siniestra y poderosa perteneciese a Finn. Marceline se limitaba a mantener una distancia prudente entre Mertens y ella.
-¿Qué dices, Mertens?
Mertens se encogió ligeramente de hombros.
-Me es irrelevante.
-Dice que sí- dijo Hans, como traductor de Mertens.
Hans y Simón salieron de la habitación, dejando a Mertens solo con los demás.
-Usted dijo en privado, Princesa –dijo Mertens mirando, o al menos eso parecía, a todos los demás.
-¡Ya basta de juegos, FINN! ¡SÉ QUE ERES TÚ! ¡QUITATE ESE GORRO! ¡MUESTRANOS TU ROSTRO!
Mertens permaneció en silencio.
-Usted es muy inmadura para ser un gobernante, Princesa. He matado a muchos por gritarme menos que eso. Pero usted es necesaria para el tratado. Considérese afortunada. Aunque le advierto que no debe tentar su suerte.
Mertens comenzó a deshacer su gorro.
-Si evitará el molestarme al quitarme el gorro, que así sea.
Todos estaban estupefactos cuando el gorro termino de deshacerse. La princesa tenía razón, era Finn.
-Si eso era todo, me voy a retirar a continuación. Con su permiso.
Mertens comenzó a caminar hacia la salida, pero, al parecer, no querían dejarlo ir tan fácilmente.
Jake se adelantó y se paró delante de Mertens.
-¡FINN! ¡HERMANO! ¡ERES TU, ¿CIERTO?! ¡¿CIERTO?!
Mertens lo miró, indiferente, y solo una cosa salió de su boca.
-Yo no soy ese Finn del que ustedes hablan. Mi nombre es Mertens, recuérdenlo.
Mertens siguió avanzando, ignorándolos, solo para ser detenido de nuevo, esta vez por Marceline.
-…
Mertens se impacientó y la miró a los ojos.
Azul y rojo se encontraron.
-Señorita Abbader, le recomiendo que salga de mi camino, o me veré obligado a quitarla por mí mismo.
-…
Marceline no respondió, pero tampoco se movió.
Está situación le era familiar a Jake, una de las tantas ocasiones en la cual Finn se había enfrentado a Simón. Aunque claro, esta situación era muy diferente.
Mertens desapareció en una explosión de oscuridad y apareció detrás de espaldas a Marceline. Todo ocurrió en una fracción de segundo.
Mertens no dijo nada y siguió su camino a la puerta.
Todos tenían batallas internas. Era claro cómo el agua que si Mertens alguna vez fue Finn, su Finn, ahora ya no quedaba nada de él aparte de la vaga similitud en su apariencia.
Mertens casi había llegado a la puerta cuando una fuerte explosión se escuchó y, segundos después, uno de los guardianes de caramelo choco contra el castillo.
Todos, a excepción de Mertens, se habían alterado. Mertens solo estrechó los ojos.
Hans entró corriendo y le habló a Mertens.
-Te desafían a un Nex Sacramentum.
Ante esto, Mertens estrechó más los ojos y desapareció en un destello oscuro para aparecer en la entrada del castillo, al lado de Simón.
-¿Quién me desafía?
Simón solo señaló a un sujeto cubierto por una túnica amarilla con un medallón extraño en su cuello, y una máscara que parecía estar hecha de telas o vendas enrolladas. El sujeto levitaba en el aire como si el suelo estuviese evitando tocarlo.
Todo estaba en silencio hasta que Mertens habló
-Sabes muy bien que no debes acercarte a esta galaxia, Rey de amarillo.
El sujeto, ahora identificado como Rey de amarillo, descendió hasta estar frente a Mertens.
-He venido con el único propósito de desafiarte, Shadow Master. Estos mortales se interpusieron, por eso los estoy castigando.
-Ya estoy aquí, así que detente.
El Rey de amarillo miró a Mertens.
-¿Vas a rechazar mi Nex Sacramentum?
Mertens negó con la cabeza.
-La aceptaré. Pero no aquí. Sabes muy bien que nosotros no podemos pelear en los terrenos del Creador. Eso podría acelerar la Ruptura de los Sellos.
-No será necesario ir a ningún lado. Te desafío al Nex Sacramentum Lex.
-¿Quieres enfrentar a tu campeón contra el mío? –inquirió Mertens.
El Rey de amarillo solo asintió y dijo:
-Aquí está mi campeón.
Se cortó el espacio dejando un hueco lo suficientemente grande para que pasase el Rey Flama. De la brecha dimensional salió un sujeto vestido con una armadura de color amarillo pálido y gastado, era tan grande como el Rey Flama, la armadura parecía hecha de piedras con una extraña sustancia dentro. Liberaba un aura negra de corrupción absoluta y su apariencia era vagamente humana y demoniaca.
-Este es Absalon, mi campeón.
Mertens solo tenso ligeramente su mandíbula.
-¿Tan lejos llegan tu odio y tu temor por los humanos que resucitas al primer Nephilim solo para asegurarte no caer ante humanos nuevamente?
-¿Tu que has de saber, humano? –dijo el Rey con un tono cargado de veneno.
-Más de lo que crees. Pero aceptaré tu desafío, aquí está mi campeón.
Mertens arrancó su brazo derecho con su mano izquierda. Sostuvo su brazo frente a él y se convirtió en un líquido negro que adquirió forma humana.
El líquido adquirió color y se reveló una mujer, aproximadamente de 18 años, de cabello rubio como el sol, con un gorro otrora blanco, ahora gastado y de color negro, adornado con orejas de conejo, llevaba una vestimenta sencilla similar a la de Mertens. La mujer era como la versión femenina de Mertens, aunque sin cuernos ni anteojos.
El Rey de amarillo involuntariamente se alejó un poco.
-¡IMPOSIBLE! ¡YO LA MATÉ! ¡TU DEBERIAS SER EL ÚNICO!
Mertens y la mujer lo miraron con indiferencia.
-Pagaras por tu pecado, Innombrable –dijo Mertens.
-Talionis Lex –dijo la mujer.
El Rey de amarillo se tensó visiblemente, pero después de unos momentos recobró la compostura.
-Que así sea.
Mertens, con su mano restante, y el Rey de amarillo, con tentáculo que salió de debajo de la túnica, metieron sus extremidades en el pecho de cada uno y arrancaron su corazón palpitante, ambos se acercaron a su respectivo campeón y le introdujeron el corazón en sus cuerpos.
Ambos comenzaron a recitar un verso:
Con una gota de alma se sella el pacto. Quien ose intervenir o retirarse solo ha de esperar el Olvido. Que la voluntad del Creador sea siempre y por siempre.
En la frente de los cuatro aparece una marca arcana, la misma en Mertens y la mujer y otra en el Rey y Absalon.
Mertens y el Rey se alejaron, dejando solo a Absalon y a la mujer. Estos corrieron para enfrentarse entre sí.
Absalon era fuerte, ágil y preciso, cada golpe hundía la tierra como si un titán pisara el mundo, pero ningún golpe lograba acertar. Si Absalon era tan veloz como el sonido, la mujer era veloz como la luz.
La mujer cortó los tendones de Absalon con una espada con la hoja color negro y la empuñadura color rojo, era claro que ella tenía la ventaja.
Absalon, furioso por no poder golpearla, gritó y comenzó a ser rodeado de una sustancia viscosa de color negro enfermizo.
Absalon extendió un tentáculo de la sustancia hacia la mujer, más rápido de lo que ella pudo reaccionar, y la arrastro hacia él y formó un martillo más grande que él. Golpeó a la mujer tan fuerte que esta salió disparada al aire y tardo un par de segundos en caer a dos kilómetros de distancia.
Absalon corrió a donde había caído solo para encontrarse empalado por un geiser de hojas de espadas, los cuales surgieron cuando la mujer enterró la hoja de su espada en el suelo.
La mujer dejó enterrada la espada y cargó contra Absalon preparando su puño para un golpe.
Absalon no se preocupó por el golpe y se concentró en salir del geiser de hojas. Ese fue su error ya que, al levantar la vista para ver a la mujer que corría hacia él, vio un puño espectral formarse atrás de ella. El puño parecía estar hecho de humo purpura y miasma, era del tamaño de Absalon.
Cuando el puño conecto con Absalon, él se hundió en el suelo. La mujer golpeo repetidas veces a Absalon hasta desmoronar su armadura.
La mano fantasma agarró a Absalon y lo sostuvo frente a la mujer, la cual había retirado la espada del suelo y la sostenía frente a ella.
Absalon apenas podía levantar la cabeza para ver a su verdugo, y al de su Maestro.
La mujer comenzó a recitar frases arcanas, más antiguas de las que Absalon pudo reconocer, y enterró la espada en el pecho de Absalon.
Absalon abrió los ojos a más no poder y su cuerpo comenzó a deformarse y su piel a estirarse, como si algo quisiera salir de él.
Absalon solo logró lanzar un alarido de agonía antes de que un centenar de hojas surgieran de su cuerpo, quedando como un erizo.
El Rey de Amarillo gritó e intento atacar a la mujer, pero fue detenido por Mertens y un círculo apareció debajo del Rey, impidiendo que este se moviera.
-Se acabó, Rey –dijo Mertens-. Tu campeón ha sucumbido ante el mío. Intentaste atacar a mi campeón en un arranque de cólera y ahora solo te queda el Olvido. Tu tumba tendrá tu nombre, Hastur.
Hastur solo grito de agonía mientras se hundía en el círculo.
Dentro del círculo no había nada, ni blanco ni negro, solo un profundo pozo que no tenía fin.
Hastur solo descendía en un bucle infinito antes de convertirse en nada.
Un monolito de piedra con la figura de Hastur esculpida creció donde había estado momentos antes. Y, con letras grandes y de oro, tallada en la base, se leía claramente: "Hastur".
Mertens y la mujer permanecieron en silencio, viendose a los ojos.
-Tu meta ha sido alcanzada –dijo Mertens-, ahora puedes descansar.
La mujer negó con la cabeza.
-Mi lugar está a su lado, sirviéndole, Maestro.
Mertens se dio la vuelta, caminado hacia el Reino de Caramelo.
Mertens giró la cabeza, viendo a la mujer.
-Gracias… -susurró, apenas perceptiblemente-. Vamos, Fiona.
Fiona sonrió, corriendo para llegar al lado de Mertens.
-Sí, maestro… -susurró antes de convertirse en la sustancia negra y reformarse en el brazo derecho de Mertens.
Mertens miró la Luna llena que se alzaba, orgullosa, sobre él.
-Sí, esta noche fue fructífera.
Mertens comenzó a caminar de regreso al Reino de Caramelo.
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El Rey de Amarillo (Hastur). Personaje de la mitología Lovecraftiana. Es uno de los principales enemigos de Cthulhu.
Fue destructor de varios mundos y estrellas hasta que llegó a la Tierra, donde Cthulhu descansaba esperando el ascenso de R'lyeh para esparcir su esencia por el mundo.
Hastur no contaba con que los humanos tendrían cocimientos sobre él y poseyeran el Necronomicon.
Lo desterraron al abismo para evitar la catástrofe que él desataría sobre la humanidad.
Poco después se dio la guerra de las Setas.
Hastur logró salir del abismo y juró acabar con todos los humanos como venganza por haberlo desterrado.
Absalon: Personaje de Darksiders. Es el primer Nephilim que creó Lilith al unir la esencia de demonio con la esencia de ángel para crear un 'Ser Superior'. Samael se refiere a él como la perfección encarnada para luchar.
Absalon guió a miles de Nephilim en conquistas de mundos.
En el primer mundo que conquistaron, había unos grandes y peculiares forjadores, los Ravaiim. Los Nephilim obligaron a los Ravaiim a forjar armas incluso con su propia carne, que era la técnica de los Ravaiim para agregar su esencia a sus creaciones.
Así fue como surgieron las Grandes Abominaciones, armas malditas llenas de odio y sedientas de sangre cuya única voluntad es destruir todo.
El Creador convocó a la primera generación de Nephilim, donde se hallaban Absalon y Muerte, quien tiempo después sería conocido como el Jinete del Caballo Pálido, para que lucharan por él.
Los Nephilim fueron, a partir de ese momento, los Paladines y Campeones del Creador. Pero el Nephilim, tan débil de moral y fácilmente corruptible, comenzó a tener excesos de poder.
Cuando el Creador creó a los arcángeles y desterró a los Nephilim, estos comenzaron a conquistar con mayor fuerza que antes hasta que escucharon que el Creador había creado un paraíso para la nueva raza que había creado, los humanos.
Absalon, ciego de rabia, guió a los Nephilim en una conquista por el Edén, lo cual consideraban su derecho.
Cuatro Nephilim, Muerte, Conflicto, Furia y Guerra, se acercaron al Consejo Abrasado, la voluntad del Creador encarnada, en busca de perdón por su raza.
El Consejo les ordenó ayudar a los arcángeles a defender el Edén y les otorgaron poderes más allá de su imaginación.
Muerte, Conflicto, Furia y Guerra barrieron con los Nephilim, con todos ellos.
Muerte, enfrentándose a Absalon, le suplicó entrar en razón y detener esa barbarie. Absalon no escuchó a Muerte y lo consideró un traidor.
Muerte mató a Absalon y éste, en su agonía, le pidió a Muerte que le diera la mano una última vez. Cuando Muerte le iba a dar la mano, Absalon fue absorbido por la tierra del Edén.
Muerte, con la esperanza de recuperar a Absalon, su hermano mayor, le pidió ayuda al Padre Cuervo, el antiguo más antiguo conocido, a excepción del Creador mismo.
El Padre Cuervo le entregó una piedra a Muerte, con la cual recolectaría todas las almas de los Nephilim caídos en el Edén.
Muerte absorbió todas las almas Nephilim y le entregó la piedra a Padre Cuervo, quien se convirtió en el guardián de los secretos Nephilim.
Muerte nunca encontró el alma de Absalon.
Fiona: Personaje de Adventure Time (Hora de aventura). Es la humana que inventa Simón en su Fanfiction de Finn y Jake, sin saber que existía en otro mundo.
Fiona vivía en un mundo distante a la Tierra, porque sus ancestros colonizaron otro planeta en un proyecto por expandir la raza humana.
Fiona vivía feliz, hasta que Hastur llegó y destruyó todo el mundo, literalmente.
En su agonía, Fiona vio a alguien acercársele y escuchó que ese alguien le podía dar otra oportunidad, a lo cual Fiona acepta con tal de saciar su sed de venganza.
A partir de ese momento Mertens la entrena para convertirse en su campeona y que luchara por él.
Fiona descubre que, pese a su apariencia, Mertens es buena persona y llega a tener sentimientos por él, aunque los mantiene a raya por el hecho de ser él su Maestro.
El gorro de conejo es lo único que le queda de su familia.
Mertens carecía del brazo derecho cuando resucitó a Fiona.
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Hasta aquí el capítulo.
