¡Continuamos!
Sé que dije en el primer capítulo que subiría actualizaciones constantes y no tardaría mucho en subir cada capítulo, y creo que he cumplido bien hasta ahora.
Les agradezco a todos por sus reviews y por leer la historia con tanto interés, es un gusto para mi ver que les agrada hasta ahora :D
Pero… no podré actualizar tan rápido a partir de hoy. Lo que pasa es que se me juntaron muchas cosas esta semana y por eso quise hacer este capítulo largo, para darles algo de calidad ahorita mientras logro escribir los capítulos venideros. Pero no se preocupen, no volveré a abandonar ni esta ni ninguna otra historia que escriba en el futuro. Le esperan cosas grandiosas a este fanfic. Cosas crueles, fuertes, temas de los que muchas personas prefieren no hablar. Pero mi mente es rara y me gustan esas cosas, así que espero ustedes lo disfruten tanto como yo.
Es casi seguro que no subiré un nuevo capítulo al menos en una semana, pero prometo hacer mi mayor esfuerzo en escribir, y hacerlo bien. Por eso no quiero prometer una fecha exacta para actualizar, realmente no tengo idea de qué tanto tiempo tenga para escribir ahora, pero jamás duden en que continuaré escribiendo y trayendo más capítulos de esta historia para la que tengo tantas ideas que ya no puedo esperar para poder escribirlas todas, realmente me apasiona.
Bueno, ya es suficiente. En conclusión, intentaré escribir y subir capítulos lo más pronto que pueda, sin embargo, no sé cuándo subiré el próximo.
¡Gracias por leer!
Advertencias: Rape, lemon, uso de drogas
Disclaimer: Beyblade no me pertenece
Capítulo 3
Johnny se acercó a ellos.
-¿Vino Bryan también? – preguntó el pelirrojo
-No – respondió Yuriy – creo que será mejor que me vaya – le dijo a Kai
-Yuriy, quédate un rato – Johnny pasó su brazo por los hombros del ojiazul y lo acercó a él – es la primera vez que salgo de fiesta contigo. Además… con esa ropa te ves exquisito… - el chico inhaló el aroma del cabello del chico y besó su cuello – se que Bryan jamás te hubiera dejado venir. Si no cooperas, le diré que te encontré aquí. Y tengo evidencia – Johnny sacó su celular y tomó una foto de ellos antes de que el menor pudiera reaccionar
Los ojos azules se clavaron en los carmesí. Estaba demasiado nervioso como para poder decir algo.
-Ya estás aquí, ¿No? – Preguntó Ray, empujándolos hacia un cuarto y abriendo la puerta – esta es la habitación de Tyson. No le importará.
Kai no dijo nada. Solo observaba cada movimiento de Yuriy, el cual estaba indeciso. Y es que el ojiazul no quería que pensaran que era un aburrido. Además, si Johnny le decía a su hermano, estaría castigado por el resto de su vida.
Ray cerró la puerta del cuarto una vez que introdujo a ambos pelirrojos en él. Sintió unas manos en su cintura y como él mismo era arrastrado hacia otro cuarto, el del hermano de Tyson.
-Kai… - gimió el chico de cabello negro cuando el mencionado lo recostó en la cama y atacó su cuello, dando pequeños besos en él, a la vez que se abría el pantalón él mismo.
-De rodillas – ordenó el bicolor y Ray obedeció enseguida.
Kai se sentó en la cama mientras el otro bajaba su bóxer por sus piernas y se metía su pene en la boca, a la vez que lo lamía de arriba abajo. El bicolor llevó su mano a esos mechones negros y los acariciaba a la vez que gemía suavemente por el grandioso placer que sentía en su entrepierna. Apretó sus ojos e hizo su cabeza hacia atrás, temblando ligeramente por lo húmedo y cálido que se sentía en la boca de Ray.
Detente, por favor… ¡Suéltame! Johnny, déjame. ¡Por favor, ya! …. …. …. No me importa, dile lo que quieras, pero suéltame, ¡No me toques!
Kai abrió los ojos. Miró hacia la pared que daba al cuarto de Tyson. Estaba seguro de que había escuchado eso, pero que Ray no lo había hecho.
-Espérame aquí – dijo el peli azul, vistiéndose y después salió del cuarto, cerrando la puerta detrás de él. Entonces entró al cuarto de Tyson y encendió la luz.
Johnny tenía sujeto a Yuriy en la cama, quien intentaba zafarse, aprovechando la distracción de Kai para soltarse del agarre y corrió hacia el bicolor, tomándolo del brazo.
-Venga, Yuriy, te va a gustar, o que, ¿Aún eres virgen? No te lo creo
-Cállate – contestó el ojiazul
-¿Lo eres? – fue Kai quien preguntó
El ojiazul no respondió, solo miró al piso.
-Mejor para mi – Johnny corrió hacia él, pero Kai lo detuvo antes de llegar al pelirrojo.
-Dame tu celular – ordenó este con una voz tan seria y molesta que el otro no tuvo más remedio que obedecerlo. Kai le movió un par de cosas y se lo regresó – no le digas nada a Bryan de que Yuriy estuvo aquí
-Estúpido, ¿Borraste la foto? – dijo Johnny, revisando su celular, pero el chico de ojos violetas se ahogó cuando Kai lo tomó con fuerza del cuello y lo alzó unos centímetros – su…suéltame, me lastimas
-¿Me escuchaste? No le dirás nada a Bryan.
-Sí… sí…
Kai lo soltó y el chico cayó al piso, sujetándose la garganta
-Vamos, Yuriy. Te llevaré a tu casa.
El bicolor y el pelirrojo salieron de la casa y abordaron el auto.
Kai inició la marcha.
-¿Dónde vives?
-Déjame en la escuela
-No es problema llevarte. ¿Estás bien?
-Sí
Pero el ojiazul estaba temblando.
-¿Te hizo algo?
-Sólo me besó a la fuerza… y me tocó… - apretó sus ojos – pero… llegaste justo cuando intentaba meter su mano en mi pantalón…
-Deja que te lleve hasta tu casa. Es mi culpa que eso te haya sucedido.
-Está bien… pero déjame una cuadra antes, si no se darán cuenta. –Yuriy le explicó cómo llegar a su casa
-Entonces te saliste sin permiso
El pelirrojo bajó el espejito que estaba frente a él y se miró.
-Creo que no me dejó ninguna marca, al menos – dijo Yuriy
El resto del camino lo tuvieron en silencio, y el pelirrojo logró controlar sus temblores, entonces finalmente Kai detuvo el carro una calle antes de la casa de Logan.
-Gracias por traerme – el pelirrojo se bajó sin permitirle a Kai responderle
-Yuriy, espera
Se detuvo y volteó a verlo, el chico se había bajado del auto y ahora le extendía dinero.
-Ya se me había olvidado – dijo el pelirrojo – gracias
-Es tuyo – Kai dio un paso hacia él – lamento lo de Johnny. Pero no te preocupes, me encargaré de que no te cause ningún problema.
-Gracias… - Yuriy sonrió – te veo mañana
-Que descanses – Kai se dio la vuelta y subió a su carro, esperando hasta que vio cuando Yuriy entró al patio trasero de su casa.
De regreso en casa de Tyson…
-¿Por qué tarda tanto? – Ray salió del cuarto de Hiro y entró al cuarto contiguo, donde la luz estaba apagada. La encendió - ¿Johnny? ¿Dónde está Yuriy?
El pelirrojo estaba masturbándose en la cama, su rostro estaba rojo, no le faltaba mucho para venirse. Junto a él había tres botellas vacías de cerveza.
-Ray – Johnny se levantó y llegó hasta él, entonces lo tomó de la nuca y cerró la puerta
-Imbécil, eso dolió
Pero nada pudo prepararlo para lo que vino.
Johnny le dio un fuerte golpe en la sien que lo hizo ver estrellitas. Ray se mareó y tuvo que sentarse en la cama para poder recuperar sus sentidos. Veía todo borroso y por un momento perdió control de sus extremidades. Sintió como Johnny lo tomó de las muñecas y lo acostó en la cama, entonces abrió su pantalón y lo bajó, al igual que su bóxer.
-¿Cómo te atreves?… Su… suéltame – apenas podía hablar. El golpe lo había dejado aturdido
El pelirrojo le dio la vuelta violentamente y Ray se mordió la lengua. Llevó sus manos a su boca y soltó un chillido de dolor cuando sintió como su abusador penetró su ano con ningún tipo de preparación previa, desgarrando su piel, ya que jamás había tenido un miembro dentro de él sin haber lubricado antes, Kai siempre era muy cuidadoso y considerado. Pero este Johnny era una bestia, entrando y saliendo de él sin importarle los gritos de Ray de que se detuviera, que dolía, que quería vomitar.
Ray empezó a llorar. Finalmente estaba recuperando el control de su cuerpo y podía sentir todo lo que Johnny hacía en su parte trasera, el dolor cuando su miembro llegaba hasta el fondo de su cuerpo era terrible, al parecer llegaba a tocar la pared, o lo que fuera, era un dolor tremendo.
-¡Detente! – gritó e intentó zafarse, pero sólo logró que Johnny sujetara su cabello violentamente, arrancando unos cuantos mechones negros, y después estrellara su cara contra el colchón
Las embestidas de Johnny se hicieron más rápidas y profundas, entonces no logró contener sus gemidos de dolor y angustia, así como lágrimas que bajaron por sus mejillas debido al malestar y la impotencia.
Minutos después, el pelirrojo salió de Ray y se subió encima de él. Se había quitado su ropa, así que logró llegar hasta la cara del pelinegro a tiempo y se masturbó encima de su rostro.
-Quítate – Ray intentó empujarlo, pero Johnny le dio una bofetada que hizo que se volviera a morder la lengua en el mismo lugar y el chico apretó los ojos por la horrible sensación que se hizo presente en su boca. Johnny empezó a gemir segundos después y Ray sintió su semen caer en su rostro, principalmente en su ojo izquierdo y su mejilla. La sustancia resbaló por su cara hacia su cabello. Sintió a Johnny restregar su miembro en su cara, e intentó quitárselo de encima, pero el otro lo sostuvo de la cabeza, jalando su cabello, frotándose con él mientras las últimas gotas de su eyaculación caían en los labios del chico.
Sintió cuando el pelirrojo se bajó de encima y se quitó el semen de la cara con sus manos. Abrió sus ojos para verlo vestirse y después salió del cuarto, sin decirle nada.
Ray se levantó de la cama y se vistió también. Corrió al baño a darse una ducha y empezó a llorar.
Kai… ¿Dónde estás?
Su ano ardía y su cabeza le daba mil vueltas. No podía dejar de preguntarse dónde estaba el bicolor… y donde madres estaba Yuriy.
Lejos de ahí…
El ardor que él mismo se provocaba en su brazo era delicioso. El objeto punzocortante trazando una perfecta línea recta desde el otro lado de su codo hasta su muñeca lo estaba llevando al paraíso. Recordó la sensación de los besos de Johnny en él y fue motivo suficiente para trazar una segunda línea, ahora un poco más corta, pero más profunda. Riquísima.
Miró el reloj. Ya iban a dar las tres de la mañana. ¿Realmente llevaba tanto tiempo cortándose?
Yuriy se levantó y se enjuagó en el lavabo.
Sentía que no había dormido en días. Se apuró a desinfectar sus heridas y después se acostó a dormir. Al siguiente día tenía que ir a la escuela.
A la mañana siguiente, los 50 minutos que dedicaba a correr con Ian y Wolborg se le hicieron eternos. Se sentía exhausto. Aún así, no le mencionó nada a Ian de su incidente con Johnny, ya que lo más seguro era que le respondiera un "te lo dije". Así que cuando su mejor amigo le preguntó que como había estado la fiesta, le dijo que bien. Estuvo a punto de decirle que Kai le había devuelto el dinero, pero entonces recordó que en primer lugar, no le había dicho nada de la cartera, así que quedaba descartado.
Kai… pensó el ojiazul Kai me salvó…
Llegaron a la escuela apenas a tiempo. Corrieron a su salón y tuvieron las clases como lo harían normalmente. Yuriy no podía esperar para que fuera el receso y poder ver a Kai. Como no podía controlar su ansiedad, salió en una clase a darse una vuelta y ver si se encontraba con el bicolor, pero se quedó helado cuando dobló en una esquina.
-Hey, Yuriy – esa voz le dio escalofríos, pero tuvo que acercarse
-Hola…
Johnny lo miraba con una enorme sonrisa en su rostro. Junto a él estaban Bryan y Robert.
-¿Qué tal las clases? – preguntó Robert
-Bien – Yuriy no podía despegar sus ojos de los violetas del joven que había tratado de abusar de él
-¿Tú saliéndote de clases? ¿Qué le paso a mi pequeño Nerd? – se burló Bryan
-Solo salí a estirar las piernas. Pero ya voy de regreso.
Yuriy casi corrió a su salón. Su corazón se había acelerado desde que escuchó la voz de Johnny. Al parecer, realmente no le había dicho nada a Bryan.
Gracias, Kai…
Finalmente llegó la hora del receso, pero Yuriy se sorprendió cuando ni Kai ni ninguno de sus amigos estaban en la mesa de siempre. ¿Habrían faltado a la escuela? ¿Les habría pasado algo?
Después de comer, Ian le preguntó si habían comentado algo en la fiesta de si no irían a la universidad ese día, pero la verdad era que Yuriy no sabía nada. Una vez que su amigo se fue, intentó marcarle a Kai, más nuevamente no tomó sus llamadas.
Esa noche se durmió muy temprano, arrastrando el cansancio de varios días, y al despertar se sintió como nuevo.
-Ya es jueves – comentó Ian a la hora del receso, cuando apenas se dirigían a las mesas – un día más y podremos descansar. Ha sido una semana pesada.
Pero el pelirrojo no lo había escuchado. Sus ojos estaban fijos en la mesa de Kai y sus amigos, quienes ahora sí estaban ahí, como si nada.
-Ahora regreso – Yuriy dejó su comida en la mesa y se aproximó a ellos
-Hola – saludó el ojiazul
-Yuriy – saludó Kenny
-Oye, me dijeron que fuiste a mi fiesta, pero jamás te vi, ¿Te fuiste temprano? Creo que no nos hemos presentado. Soy Tyson
-Y yo soy Max – sonrió el rubio
-Mucho gusto. Soy Yuriy
El pelirrojo los saludó y después miró a Kai, quien estaba revisando algo en su celular.
-Kai, ¿podemos hablar?
Ray gruñó. Yuriy lo volteó a ver y notó que tenía el labio partido.
-Ray… ¿estás bien? ¿Qué te pasó? – preguntó el ojiazul
-Nada que te importe, perdedor – respondió el pelinegro
Sus amigos, a excepción de Kai, se rieron. El bicolor bajó de la mesa y nuevamente siguió a Yuriy detrás de las jardineras.
-Te marqué ayer para preguntarte por qué no habían venido… pensé que les había pasado algo -Kai se cruzó de brazos, más no dijo nada. -Bueno… quiero invitarte a comer a mi casa, no sé si quieras ir hoy o mañana, mi mamá cocina muy rico…
-Gracias, pero no me interesa
Kai se dio la vuelta, pero por un acto de reflejo, Yuriy lo detuvo tomando su brazo. El bicolor nuevamente se sorprendió por su atrevimiento y recorrió desde el agarre hasta el rostro de Yuriy, quien se veía igual de sorprendido que él.
-Lo… lo siento… - Yuriy lo soltó y notó como Kai miraba hacia abajo, para después verlo a los ojos
Kai permaneció observándolo unos segundos, y finalmente sonrió – Iré mañana a comer a tu casa. Hoy tengo cosas que hacer.
-Perfecto
El bicolor sintió algo extraño al ver la enorme sonrisa que se formó en el rostro del pelirrojo. Sus ojos se abrieron y su rostro irradiaba una extraña felicidad.
-Entonces… supongo que mañana me iré contigo saliendo de la escuela
-Sí, si eso está bien por ti – respondió Yuriy, recordando las burlas que le dirigían los chicos de la escuela antes de que fuera sexy
-¿Por qué no lo estaría? – Kai se dio la vuelta y regresó a su mesa
Yuriy se quedó solo y empezó a dar pequeños brinquitos de felicidad. Corrió de regreso con sus amigos.
-¡Kai irá a comer mañana a mi casa! – se sentó junto a Ian – Dios, Dios, Dios, ¡Sí!
-Felicidades – sonrió su amigo – parece que el plan está saliendo bien
-Está saliendo fenomenal… ¡Kai comerá en mi casa! – chocó los 5 con Spencer
-Qué bueno que limpiamos tu cuarto – comentó el pequeño
-Lo sé – Yuriy no cabía en su felicidad – Dios… no puedo esperar para decirle a Bryan y a mi mamá
-Tranquilo, te va a dar algo – dijo Spencer
-Un orgasmo, tal vez – respondió Ian y ambos se empezaron a reír
No saben lo que eso significa para mí -Yuriy los ignoró- Kai…
En la tarde, a la hora de la comida, el pelirrojo le informó a su mamá sobre la visita de Kai. Ella le comentó que estaba feliz de que las cosas estuvieron saliéndole bien con el chico que le gustaba, y que haría de comer algo especial. Bryan no estaba, pero le diría en la noche.
Estuvo muy hiperactivo toda la tarde, recogiendo su cuarto, limpiando toda la casa, bañando a Wolborg. Se disponía a limpiar la entrada cuando el teléfono sonó.
-¿Sí? – contestó el ojiazul
-¿Yuriy? Soy Kai
-¡Hola Kai! ¿Qué pasó?
-No podré ir a comer mañana a tu casa porque no iré a la escuela – el ojiazul sintió que su corazón se detuvo… – pero iré el sábado, ¿Está bien? – Recuperó su ritmo cardiaco y exhaló profundo
-Sí, ya sabes llegar, ¿No? ¿A qué hora te espero?
-Tú dime a qué hora comen
-Como a las 2. ¿Te veo aquí a las dos el sábado entonces?
-Sí. Adiós.
-Adiós, Kai, gracias por avisar
El bicolor no había dicho nada y solo colgó.
Se quedó casi un minuto observando el teléfono, procesando la información que acababa de recibir. Buscó a su mamá y le dijo que Kai iría hasta el sábado. Después se acostó en su cama. Se sentía muy cansado de repente.
Tomó una almohada y la colocó entre sus brazos, abrazándola. Imaginaba que era él. El chico que lo había salvado de Johnny. Kai, el hombre del que se había enamorado.
Cuando abrió los ojos, ya estaba totalmente oscuro. Se movió un poco y pegó un brinco cuando sintió algo peludo junto a él. Encendió la luz con el corazón en la garganta y se relajó cuando vio que era Wolborg. No había cerrado la ventana y su perro siempre aprovechaba para meterse en las noches. Era una extraña manía que tenía su Husky Siberiano.
-¿Tú también te sientes solo? – Acarició el pelaje de su perro – Sabes que no puedes dormir aquí…
Wolborg empezó a lamer su rostro, pero Yuriy lo alejó de él.
-¡Oye! Mis besos son solo para Kai – lo tomó del cuello sin lastimarlo y lo bajó de la cama. Wolborg apenas iba a cumplir un año y ya era un animal grande – salte
Pero el perrito nada más se sentó en el piso, con la lengua de fuera, observando a Yuriy con una cara que asemejaba a una sonrisa.
-¡Wolborg! ¡Arg! – lo tomó del cuello de nuevo y lo acercó a la ventana, pero mientras hacía a un lado las cortinas, sintió como el animal lamía su brazo. Ardía. Notó que lamía las heridas que él mismo se había hecho - ¿Te gusta el sabor de mi sangre? - lo empujó por la ventana, la cual daba directamente a su patio. Su casa era de un piso, así que el perro no tenía problemas para cruzar de un lado a otro – Adiós – cerró la ventana – Arg… tendré que ir a limpiarme
Se metió al baño y lavó sus heridas nuevamente.
Después, se colocó la pijama y miró el reloj. Eran las dos de la mañana, y aún se moría de sueño. Regresó a la cama y se durmió enseguida.
Al siguiente día, alcanzó a Ian en el patio, quien estaba jugando con Wolborg.
-¿Puedo llevarlo yo hoy? – preguntó su pequeño amigo
-Claro – Yuriy le colocó la correa y se la dio a Ian. Empezaron a correr. – Kai me marcó ayer. Me dijo que como no irán hoy a la escuela, mejor vendrá mañana
-Ah ya… pues entonces no vendré yo, para que lo tengas para ti solo
-¿En serio está bien?
-Claro. Es un día solo para ti y para Kai. Disfrútalo.
-Gracias, Ian
El día estuvo bastante tranquilo. Yuriy ya no se sentía tan ansioso. Tal vez era porque en su interior estaba el miedo a decepcionarse nuevamente al llamarle Kai y cancelarle una vez más.
Invitó a Spencer a comer también y se sentaron a la mesa. Estaban platicando él, sus amigos y Mel cuando tocaron el timbre.
-Yo voy – dijo Mel
Yuriy escuchó a su madre abrir la puerta y después un "Hola, primor"
Casi se ahoga con la sopa.
Boris…
Se giró para verlo pasar por la puerta y besar a su madre.
-No me esperabas, ¿Verdad? – le dijo Boris a Mel y la nalgueó cuando esta se dio la vuelta
Maldito…
Yuriy tragó con dificultad
-No, no esperaba que vinieras, pero siéntate, te serviré de comer
-Ya comí – Boris se acercó a la mesa – mejor te espero en la cama. Yuriy, te cortaste el cabello.
El ojiazul solo alzó una ceja.
-Ve a recostarte, te alcanzo en un momento
-No te tardes
Boris se retiró de la mesa. Mel tomó su lugar y continuó comiendo, evitando la mirada de reproche de su hijo.
-¿Saldrán? – preguntó la mujer
-No. Tenemos tarea, y quiero tener el fin libre
-Para Kai – comentó Spencer
-Sí – respondió Yuriy
-Ya quiero conocer a ese muchachito – dijo Mel – debe de ser muy guapo para que te hayas fijado en él
-Es muy bien parecido – comentó Ian
Después de comer, los tres le ayudaron a Mel a lavar los platos y después se retiraron al cuarto de Yuriy a hacer su tarea. Al terminar, sus amigos se despidieron.
-Mucha suerte mañana – Ian le dio golpecitos en la espalda – si tienen sexo me debes una
-¡Oye! Yo también he puesto de mi parte, tú solo me ayudaste con lo de la ropa – rió Yuriy
-¿Eso significa que lo harán? – preguntó Spencer
-No creo – respondió Yuriy – sería demasiado pronto
-Pero así son los gays, todos se acuestan con todos – el rubio cruzó la calle cuando vio que su mamá ya había llegado por él - ¡Adiós chicos!
Se subió al carro y se fue.
-¿Qué coño le pasa? – Yuriy se molestó – Qué poca
-Sólo lo dijo para molestar – Ian bajó las escaleras del pórtico de casa de Yuriy – pero tiene razón, muchos son algo promiscuos
-Pero yo no…
-Pero Kai si – Ian se colocó el gorrito de su chamarra – y no dudo que tratará de hacerte suyo lo más pronto posible.
Yuriy sintió un escalofrío.
Hacerme suyo
-Aún así, se me hizo súper fuera de lugar su comentario. Adiós Ian. Te veo el lunes.
-Suerte, Yuriy – Ian empezó a caminar hacia su casa, la cual estaba a apenas 5 minutos
El pelirrojo entró a su casa. Se dirigió a su cuarto y no pudo evitar escuchar la voz de Boris en su cuarto. Ya se le había olvidado que estaba ahí. Maldición. Kai iba a conocerlo.
Fue a buscar a Bryan a su cuarto, pero no había regresado. ¿Cuántos días tenía su hermano con Logan? Ya casi ni lo veía. ¿Así se sentiría cuando se mudara con Logan? ¿Así de solo? No quería sentirse así. Antes solía jugar con Bryan todo el día, todos los días. Pero ahora ya jamás tenía tiempo para él. Pero no importaba. Quería estar con Kai. Kai era mejor que Bryan.
Se dejó caer pesadamente en su cama y después miró al techo.
Mañana tendré a Kai solo para mí.
Y se quedó dormido.
Al siguiente día, decidió despertarse tarde para que su espera fuera la menor posible. Aún así, acostumbrado a despertarse temprano, se levantó a las 8 y se dirigió al baño para tomar una ducha.
Después, se puso la mejor combinación que logró hacer con su ropa y estuvo casi media hora arreglando su cabello. Limpió una última vez y después regresó a su cuarto para darle una última acomodada.
La mañana se le hizo eterna. Eran apenas las 10 y ya no podía esperar. Aún faltaban 4 horas más para que él llegara. Fue al cuarto de Bryan para hablar con él, pero no estaba. Aunque no le sorprendía.
Salió de su casa y caminó a casa de Logan. Su casa no era exactamente junto a la suya, sino a unas tres casas de la de Yuriy, y la de Ian estaba un par de calles más allá.
Tocó la puerta y el timbre, pero nadie salió. Volvió a tocar y esperó un par de minutos. Tocó una vez más, hasta que finalmente abrieron la puerta.
-¡¿Qué coño quieres?! – gritó Bryan cuando lo vio parado ahí
-¿Qué te pasó? Te ves muy mal – comentó Yuriy
Su hermano, parado en el marco de la puerta, tenía unas enormes ojeras, tenía una pequeña laceración en el labio y parecía que no había dormido en días.
-Sexo. Eso pasó. – Preguntó nuevamente – Es un maldito sábado, Yuriy. Déjanos dormir
-Solo quería decirte que Kai vendrá a comer a las 2
Bryan pareció recuperar la conciencia después de escucharlo.
-¿Kai Hiwatari?
-Sí. Lo invité y aceptó. ¿Qué te parece?
Bryan observó a Yuriy de arriba abajo una y otra vez.
-Vaya, Yuriy, nada mal, eh, nada mal… ahora, lárgate
El mayor cerró la puerta y al chico no le quedó de otra que regresar a su casa.
Apenas habían pasado unos veinte minutos desde la última vez que había visto el reloj y se sentía más desesperado que nunca.
Iba al baño cuando chocó nuevamente con Boris en una esquina. Clavó sus ojos en su mirada y la piel de Yuriy se erizó.
-Buenos días, Yuriy – Boris sonrió cínicamente - ¿Cómo dormiste?
-Boris, voy a pedirte un favor. Al rato vendrá un amigo, es importante para mí. Por favor no hagas comentarios desagradables.
-¿Y qué me darás a cambio? – Boris recorrió la mejilla de Yuriy con la yema de su dedo
-¡Cerdo asqueroso! – El pelirrojo retrocedió como si el toque hubiera quemado – No vuelvas a tocarme
-No me has dicho qué ganaré yo
Yuriy pensó unos segundos
-… Te trataré bien cuando vengas a vivir a la casa
-Así que ese muchacho realmente te importa. Entonces eres igual de puto que tu hermano, ¿No? Te gusta que te metan la ve…
Yuriy se le fue encima. Tiró a Boris al piso, pero este era más fuerte y lo hizo a un lado, levantándose enseguida.
-¡No hables así de Bryan! ¡Te lo he dicho mil veces!
-¿Cómo quieres que me porte bien cuando tu eres tan malo conmigo?
-Maldito imbécil
-Yuriy
Mel acababa de salir de su cuarto. Llevaba una toalla cubriendo su cabeza, se acababa de bañar.
-Mamá, por favor dile a Boris que se comporte cuando Kai esté aquí
-Boris – Mel le sonrió – el amigo de Yuriy que vendrá a comer hoy es especial. Será la primera vez que viene y hay que tratarlo bien. Si hacemos que se sienta cómodo, te prometo que te recompensaré.
El viejo sonrió y apretó las nalgas de Mel.
-Eso sí es algo que me interesa – Boris acarició el cabello de Yuriy, pero éste se soltó – trataré bien a tu novio
Yuriy no dijo nada y se encerró en el baño.
Abrió el gabinete, con la ira recorriendo sus venas. Tomó la navaja y estuvo a punto de clavársela en el brazo cuando recordó que vería a Kai, y que no quería estar sangrando cuando este llegara. Regresó la navaja al gabinete y se sentó en la taza. Respiró profundo y contó hasta 10. Después salió y se decidió a limpiar su cuarto una última vez.
Kai llegó puntual. Eran las 2 en punto cuando un claxon tocó fuera de su casa.
Yuriy salió casi corriendo y vio a Kai estacionarse a un lado del pórtico, para después bajar de su carro con una caja de regalo en sus manos y lentes oscuros en sus ojos. Se acercó hasta la puerta.
-Hola, Yuriy – saludó con una sonrisa y se quitó los lentes, agitando su cabello
El ojiazul se sonrojó después de verlo. ¿Cómo podía existir alguien tan guapo y tan sexy como él? No solo tenía unos ojos preciosos, todo en él era maravilloso.
-Tú debes ser Kai
Mel salió detrás de Yuriy y se acercó a él.
-Buenas tardes, señora. Traje un pequeño regalo. Espero le agrade.
-Hijo, gracias. No te hubieras molestado. – Mel lo tomó en sus manos – Por favor pasa
Yuriy estaba demasiado sonrojado. Ese gesto de Kai solo lo había enamorado aún más. Lo había juzgado mal. Kai no era tan mala persona después de todo.
Mel abrió el regalo frente a ellos, era una gran canasta con una variedad de frutas.
-Muchas gracias, Kai – agradeció Yuriy
-Gracias a ustedes por invitarme a comer
-Es un gran detalle, gracias. Por favor toma asiento – lo invitó Mel
Kai ocupó su lugar en la silla que Yuriy le indicó, y después el ojiazul se sentó a su lado.
-Buenas tardes
Boris llegó después. Saludó a Kai y después se sentó a la mesa también.
Mel les sirvió una crema de almendras, ensalada de lechuga con arándanos, salmón a las finas hierbas y verduras en salsa de cacahuate para acompañar.
-Y dinos, Kai – habló Mel - ¿A qué se dedican tus papás?
-No tengo. Fallecieron desde que era un niño – respondió tranquilamente
Yuriy miró a su madre, quien era muy sensible con esos temas
-Dios mío. Lo siento mucho, no tenía idea… no quería que lo recordaras – se disculpó la madre de Yuriy
-No hay problema – respondió el bicolor y sonrió – ya tiene mucho tiempo
-¿Y con quién vives?
-Con mi abuelo. Él me ha criado desde entonces – Kai miró a Mel – tiene una casa preciosa, señora Ivanov
-Oh, por favor llámame Mel. Y muchas gracias, Kai, siempre eres bienvenido – sonrió ella, algo apenada
-Gracias – Kai sonrió también
Definitivamente, Yuriy no se esperaba que Kai fuera así. Su madre parecía adorarlo. Incluso el ambiente se sentía relajado, tranquilo, como si el bicolor encajara en ese lugar. No lo sentía ajeno a él, al contrario, era como si Kai tuviera todo el derecho del mundo de estar ahí. Realmente era una persona de la cual era fácil enamorarse.
Después de la comida, Mel sirvió pastel de chocolate de postre.
-Es el favorito de Yuriy – comentó ella al servirles – espero te guste, Kai
-No dudo que lo hará
Boris empezó a contar una pequeña historia sobre aviones que había leído en internet, y después, todos terminaron de comer.
-Realmente ha estado delicioso – dijo Kai, levantándose y recogiendo su plato – jamás había comido un pastel de chocolate más rico. Muchas gracias.
-Kai, por favor – Yuriy se levantó también y tomó su plato – yo lo recojo
-No te preocupes, Yuriy – Kai tomó su plato nuevamente y recogió también el de Yuriy y el de Boris y los colocó en el lavadero
-Kai, por favor no recojas, tú eres el invitado – Mel se levantó
-No es ninguna molestia. Buen provecho y gracias por la comida
-Eres muy amable, Kai – Mel le sonrió, recogiendo el resto de la mesa
Yuriy llevó a Kai hasta su cuarto. El pelirrojo jamás pensó que el mayor sería tan amable y una visita tan placentera.
Tan pronto Kai entró, echó un rápido vistazo a su alrededor.
-Tu cuarto es acogedor – comentó
-Gracias - Yuriy sonrió - ¿Te gustó la comida?
-Sí, tu mamá cocina muy bien. Podría comer sus platillos todos los días
-Excelente, porque planeo que no sea la única vez que vengas a comer. Y bueno... ¿Qué quieres hacer? ¿Quieres ir al parque?
-Te lo debo. No puedo quedarme mucho más rato, tengo cosas que hacer.
-Ah... -Yuriy sintió un agujero en el estómago - pensé que te quedarías más tarde... ¿Saldrás con tus amigos?
Kai se acercó al espejo de Yuriy y observó su reflejo.
-Sí.
Yuriy se sentó en la cama.
-Bueno, me da gusto que hayas venido aunque sea un rato. Y puedes regresar cuando quieras. Esta es tu casa. -Sintió como todos los colores se le subieron a su rostro después de pronunciar esas palabras
-Muchas gracias, Yuriy -Kai se acomodó el cabello - tengo un par de minutos y luego debo irme
-Pues... Si quieres platicamos aquí - Kai se sentó a su lado - Me alegra mucho que seamos amigos. Es... Genial
-¿Qué hiciste con el dinero?
-¿Cuál...? Ah... Ahí lo tengo. Estoy ahorrando para comprarme una laptop
-Ya veo - Kai se dejó caer de espaldas - tu cama está cómoda. Ese señor Boris no es tu padre, ¿Verdad?
-Claro que no. Es el novio de mi mamá, pero no es nada mío. Mi... padre... ya tiene años que no vive aquí.
Yuriy lo volteó a ver. Se veía tan tranquilo y guapo ahí, recostado en el territorio de Yuriy. Miró su pecho y sintió unas ganas terribles de recostarse sobre él y sentir los brazos de Kai rodearlo. Pero su mente le decía que eso era muy improbable que sucediera. Lo más probable era que Kai se quitara. No quería sentir ese tipo de rechazo, así que prefirió no hacer absolutamente nada.
El silencio reinó en el cuarto, y poco después, Kai volvió a sentarse.
-Tengo que irme ahora - se levantó
-Te acompaño a tu carro
A la hora de salir del cuarto, Mel y Boris estaban en la sala mirando la única televisión de su casa, había sido un regalo de Logan en la última navidad.
-Mel - Kai se acercó a ella, estrechó su mano y le dio un beso en la mejilla - no solo tiene una casa hermosa, también cocina delicioso, fue un placer haber venido, espero poder regresarle el favor
-Oh Kai - Mel se levantó y lo abrazó
El mundo se detuvo para Kai unos segundos.
Los brazos de la mujer eran delgados, podía sentir la dureza de sus huesos, pero al mismo tiempo eran suaves, eran cálidos y amorosos. No supo qué hacer. Millones de sentimientos se apoderaron de su cuerpo, recordando, era la primera vez en mucho tiempo que sentía ese tipo de cariño...
Maternal...
Colocó sus manos sobre los brazos de la madre de Yuriy y esperó a que ella rompiera el abrazo.
-Puedes regresar cuando quieras, corazón - Mel sonrió y lo soltó despacito
-Gracias. Hasta luego señor Boris.
-Adiós - estrechó su mano
Kai salió de la casa seguido de Yuriy hasta el carro.
-Te veo el lunes en la escuela - Kai se puso sus lentes y abordó su auto
-Sí. Adiós.
Yuriy agitó su mano en señal de despedida y observó el carro hasta que se perdió de vista.
Kai manejó durante unos minutos hasta que se dio cuenta que iba sin rumbo. No tenía idea de donde estaba, simplemente había estado avanzando de frente.
Aparcó a un lado de la banqueta cuando sintió que no podía más.
Apagó el radio y se quitó los lentes. Se miró en el espejo. Pensó que sus ojos se habrían llenado de lágrimas, pero no era así. Pero las ganas de llorar estaban ahí. Respiró profundo y apretó los ojos.
"Ya olvídalo, Kai" - se dijo a sí mismo.
Pero eso sólo logro que volviera a recordarlo, y que sus cicatrices ardieran más que nunca.
Yuriy corrió a su cuarto y empezó a dar brincos por toda la habitación. Mel llegó poco después y rió al verlo.
-¡Mamá! - el ojiazul dio un brinco al verla -¿Qué te pareció Kai?
-Me doy cuenta por qué te gusta - se sentó en la cama - a pesar de ser guapísimo, no es nada sangrón. Todo lo contrario, es muy amable y cordial. ¡Es todo un galanazo!
Yuriy alzó una ceja y rió, ¿Desde cuándo su mama usaba la palabra "galanazo"?
Pero tenía razón. Kai era un gran partido. Y ahora que se daba cuenta que lo había juzgado mal, le gustaba aún más. Su mama tenía buen ojo.
-¿Puedo andar con él?
-¿Ya te lo pidió?
La sonrisa de Yuriy se borró de su rostro.
-Pues... No
"Ni siquiera sé si lo va a hacer" - pensó el ojiazul
El resto de la tarde, tuvo una gran sonrisa en su rostro. Le marcó a Ian para contarle todo lo que había sucedido, y que era una pena que Kai se tuviera que ir tan pronto, pero que la comida había sido un éxito.
Al siguiente día, Mel lo despertó temprano para ir a la iglesia. Al regresar, le pidió a su mamá que lo dejara en casa de Logan.
-Pregúntale a tu hermano cuando piensa ir a la casa – pidió la mujer
-Sí, mamá
Tocó el timbre y esperó medio minuto, cuando Logan abrió.
-Hola, Yuriy, buenos días. ¿Buscas a Bryan?
-De hecho quería pedirte prestado el Xbox. ¿Estás ocupado?
-No, estábamos desayunando, pero ya terminamos y recogíamos la cocina. Pasa.
Yuriy entró a casa de Logan. Era un poco más grande que la suya, pero tenía mayores comodidades que su casa. Había muchas fotos de sus padres, fallecidos, y sus hermanos, quienes eran mucho más grandes de edad y no vivían en la ciudad. También tenía varias fotos con Bryan y una que otra con Yuriy.
Llegó hasta la sala y encendió la consola, introdujo el juego de Metro 2033 y se sentó en el sofá.
-¿Cómo te fue con Kai? – Bryan se sentó junto a él y observó la caja del juego
-Fue increíble – Yuriy sonrió – por cierto, me preguntó mi mamá que cuando irás a la casa
-Mañana. Sé que no he ido en muchos días, y sé que dije que pasaría más tiempo en casa – Bryan pasó un brazo por sus hombros – pero he estado ayudando a Logan con el negocio y siempre regresamos tarde, por eso prefiero quedarme
-Así que es por eso. ¿Cómo va la agencia de viajes? – Yuriy comenzó a jugar
Bryan le contó sobre todo el trabajo que tenían que hacer, ya que la mayoría de las personas que iban tenían problemas en conseguir la documentación necesaria, y ellos tenían que asesorarlos paso por paso, pero bueno, ese era el trabajo.
-Iré a bañarme – dijo Bryan – bajo en un rato
Yuriy no contestó por estar metido en el juego que tanto le gustaba.
Cuando el pelilavanda entró al cuarto, se quitó la ropa y la echó al cesto, mientras que entraba al baño. Para su sorpresa, Logan ya estaba en la regadera, y procedía a enjuagar el shampoo de su cabello.
-¿Me estabas esperando? – Bryan ingresó con él. Aprovechó que este tenía los ojos cerrados para poder deleitarse con la visión parada frente a sus ojos.
Logan era un chico alto, más alto que el mismo Bryan, fuerte, tosco, con cabello muy negro y lacio, piel casi tan blanca como la de Yuriy, definitivamente más pálido que Bryan. En ese momento estaban cerrados, pero sus ojos eran de un marrón clarito, casi miel, los cuales brillaban dorados bajo la luz del sol.
-¿Quieres ayudarme? – preguntó Logan
Bryan sonrió y se acercó a él para besarlo, probando el desagradable sabor del shampoo, pero no le importó. Tomó el pene de su novio y empezó a masturbarlo. Sintió cómo él arqueó su espalda y se recargó en la pared para poder sentir totalmente lo que el chico le hacía.
-Hazme el amor – pidió el lavanda, susurrando sensualmente en su oído.
Logan obedeció y tomó a Bryan de la nuca, para besarlo apasionadamente mientras introducía uno de sus dedos al ano del menor, abriendo suavemente esa parte para poder lubricarla. No le costó mucho trabajo, ya que ellos parecían conejitos y tenían relaciones todos los días, incluso varias veces en menos de 24 horas.
-Te amo, Bry – Logan introdujo un segundo dedo – voy a amarte para toda la vida
El menor sonrió y respondió un "Yo te amaré aún más que eso" – y después lo besó, mientras sentía como su chico continuaba preparándolo.
Logan siguió unos minutos. Después se separó de Bryan e hizo que se sujetara de la barra que ayudaba para salir de la tina. No era la primera vez que tenían sexo en el baño, así que tenían experiencia y sabían qué hacer. Se apoyó en la cadera del chico y se dejó ir totalmente en su interior.
Los gemidos de Bryan no se hicieron esperar. Su cuerpo ya se había amoldado a la forma del pene de Logan, y ya no había dolor, solo un inmenso placer que aumentaba con cada embestida.
Ambas caderas se movían en el mismo vaivén, Logan intentaba mantener sus ojos abiertos, a pesar del agua, para observar la espalda de Bryan debajo de él, una imagen que lo excitaba muchísimo. Por su parte, el otro mantenía los ojos cerrados, queriendo sentir al máximo los roces de sus cuerpos.
No pasó mucho tiempo para que Logan se viniera, derramándose dentro del lavanda, quien se sintió un poco frustrado por no haberse venido aún, pero era normal, puesto que Logan había tenido más estimulación. Notando su malestar, el pelinegro salió de él e hizo que Bryan se levantara. Después de plantarle un apasionado beso, él se agacho y se metió su miembro a la boca, lamiéndolo sin cesar hasta que el otro se vino y este tragó su semen mezclado con el agua que se filtraba en su boca de la regadera.
Terminaron de bañarse y ambos se recostaron en la cama, exhaustos.
Yuriy continuó jugando toda la mañana, hasta que los tres salieron a comer comida china. Logan y Bryan siempre habían sido muy carismáticos y era muy divertido salir con ellos. Pero la noche cayó y fue hora de regresar a casa.
La mañana del lunes pasó como de costumbre, pero el transcurso del día en la escuela no. Ese fue el día que el caos comenzó.
Yuriy estaba en el laboratorio de informática con sus amigos trabajando en una computadora cuando notó que todos miraban la puerta. El maestro no prestaba atención, ya que había dado la explicación y ahora los dejaba trabajar, solamente respondiendo preguntas. Kai estaba recargado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Su mirada estaba fija en el pelirrojo, y cuando este lo vio, abandonó su mesa para acercarse a él.
-¿Quieres dar la vuelta? – lo invitó el peliazul
-Claro – miró a su maestro, pero él jamás se dio cuenta de nada
Tan pronto como se alejaron del salón, Kai entrelazó su brazo con el suyo – había visto que Kai y Ray a veces se paseaban así por los pasillos de la universidad.
Jamás se había sentido tan popular e importante como en ese momento. Todos los alumnos con los que se cruzaban los miraban, les sonreían y los saludaban. Pero Yuriy ignoraba a todos, puesto que no conocía a nadie. Aunque al parecer, todos lo conocían a él. Algunos incluso les tomaron fotos. Su corazón latía con fuerza, era como ser más que todos. Un ser superior, como alguna vez lo había sido Kai con él. Ahora eran iguales.
Llegaron a la cafetería, donde Kai pidió una botella de agua y se quedaron un rato ahí, simplemente observando a la gente que pasaba, para después retomar su actividad de recorrer los pasillos tomados del brazo. A pesar de que en todo el rato no hablaron, el silencio jamás fue incómodo.
En ese dio la hora del receso y todos los alumnos comenzaron a abandonar los salones. Sabía que Spencer e Ian se llevarían sus cosas, así que no le preocupó y no regresó al laboratorio por ellas. Kai lo llevó hacia la mesa donde se sentaban con sus amigos, quienes estaban esperándolos.
Ray casi se ahogó con su propia saliva cuando vio que Kai y Yuriy estaban tomados del brazo. ¿Por qué? ¿Por qué Kai hacia eso con él? Se sintió más enojado que nunca y decidió levantarse de la mesa, dirigirse hacia ellos y tomar su lugar.
-Kai, ¿Me acompañas a la cafetería? – sonrió el pelinegro
-Luego, Ray. Vengo de allá – respondió sin dirigirle la mirada y se sentó en la mesa ~literal, en la mesa ~con Yuriy.
Kenny notó todo lo que pasó y soltó una tremenda carcajada.
-¿De qué te ríes? – preguntó Tyson, observando el reloj en su iPhone
-Nada, nada… - Kenny volvió a reír cuando a Ray no le quedó más opción que sentarse nuevamente
Yuriy observó a cada uno de los amigos de Kai. Tyson observaba insistentemente el reloj de su celular. Ray lo observaba a él de una manera que el ojiazul no podía describir. Kenny estaba leyendo una revista de ejercicio y Max jugaba en su PlayStation Vita, al parecer ni siquiera se había dado cuenta de su presencia.
-Yuriy, te traje tus cosas – Spencer estaba frente a él, extendiéndole su mochila - ¿Te quedarás aquí?
-¿Este es tu amigo? – Preguntó Kenny - ¿Realmente te llevas con alguien que se ve así?
-Ew – dijo Tyson – es obeso
-¿Qué? – preguntó Spencer sin entender si era una broma o si realmente buscaban hacerlo sentir mal
-Gracias – dijo Yuriy, tomando sus cosas – no les hagas caso
-Sí, mejor vete, que oso que nos vean hablando con alguien como tú – continuó Kenny
-Gordo – Tyson se empezó a reír y picó la costilla de Max, quien continuaba jugando y ni siquiera les prestaba atención
-Oh si – fue lo único que el rubio dijo, sin importarle mucho de que estuvieron hablando – está bien, Tyson
-¡Max! Presta atención a lo que hacemos – intentó quitarle la consola, pero Max se alejó de él
Yuriy recordó lo que Spencer había dicho de los gays. Ese comentario de que todos se acostaban con todos había sido hiriente, y ahora Spencer estaba recibiendo su merecido. Pero lo que sucedió después fue demasiado.
Spencer se había dado la vuelta para regresar a su mesa cuando Ray dijo algo.
-¿Saben lo que dicen de los gordos? Entre más obesos, más pequeño es su pene, y parece que el amigo de Yuriy ni siquiera tiene uno
El rubio se dio la vuelta e iba a lanzarse encima de Ray cuando Kai se colocó en medio e hizo a Spencer hacia atrás, con una fuerza que Yuriy jamás pensó que tenía.
-Ni se te ocurra– dijo el bicolor
Spencer observó a Kai, quien era el más alto de los seis que estaban en la mesa (N/A: se que en el anime no es así, pero aquí sí lo será).
Lo pensó unos segundos antes de tomar represalias, pero solo se dio la vuelta y regresó a su mesa con Ian.
-Gracias, Kai – comentó Ray sonrojado
-¡NOOOO! – gritó Max y todos dieron un respingo, volteando a verlo
-¿Por qué gritas, estúpido? – preguntó Kenny
-Me quedé sin batería – Max guardó la consola en su mochila – y aún no terminaba la carrera – sacó su iPhone – pero jugaré Plantas vs Zombies ahora
Yuriy rió un poco.
El ambiente se relajó y los chicos continuaron en su rollo. Al final del receso, Yuriy se despidió de ellos y regresó a su salón con sus amigos.
-Son unos imbéciles – dijo Spencer cuando Yuriy se sentó en su mesa -¿Qué es lo que tanto les ves?
-Estuvo mal que le dijeran esas cosas – comentó Ian – me lo contó todo.
-Son algo pesados – contestó él – pero en realidad lo único que me interesa es estar con Kai. Él solo defendió a Ray, pero él no es así.
-El que se junta con lobos… - empezó a decir Spencer, pero no terminó, sabiendo que sus amigos conocían el resto del refrán – y según lo que se, Kai es el jefe de la manada
Yuriy decidió no comentar nada. Al final de las clases, se despidieron de Spencer y él junto con Ian se dirigía a su carro cuando vio a Kai esperando también.
-¡Hey, Kai! – Yuriy se acercó a su carro - ¿Quieres ir a comer mañana de nuevo a mi casa?
Kai lo pensó unos segundos.
-De acuerdo – sonrió y saludó a Mel con la mano desde lejos cuando la vio – te veo mañana
-¿Quieres irte conmigo saliendo de aquí?
-Está bien – Kai se dirigió hacia la calle. Yuriy notó que a quien estaba esperando era a Ray, quien estaba esperándolo en una moto
Yuriy nuevamente dio pequeños brinquitos y se subió a su carro, seguido de Ian.
-Parece que Kai ya te está tomando en serio – comentó su amigo después de la comida, habían ido al parque
-Todo va perfecto – Yuriy alzó sus brazos, sin caber en su felicidad – todo es perfecto
Ya en la noche, Yuriy se acostó más temprano de lo normal, ya que estaba algo cansado. Pero se sentía muy feliz. No solo pasaría la tarde con Kai al siguiente día – si es que no se iba temprano nuevamente – sino que también Boris se había ido ese día en la mañana.
Le costó un poco quedarse dormido por la hora tan temprana, pero observó su techo unos minutos. Se preguntaba qué clase de universo serían todos y cada uno de los amigos de Kai.
El martes, Yuriy perdió varias de sus clases por pasear por la escuela junto con Kai y el resto de los chicos. Estuvo muy emocionado todo el día porque en la tarde comería nuevamente con él. Sólo que ahora estaría Ian, pero eso era lo de menos.
Finalmente, la hora llegó y Mel los recogió en el auto. Yuriy se subió adelante para que Kai e Ian tuvieran más espacio.
-Creo que no nos hemos presentado – saludó el pequeño al bicolor – soy Ian
-Kai Hiwatari – tomó su mano
-Lo sé
A Yuriy esto no le causó gracia. ¿Eran celos? ¿Por qué debía sentir celos? Ian era su amigo, jamás intentaría nada con Kai… ¿Cierto?
Escuchó como Ian le contaba a Kai sobre sus materias hasta ahora. Igual se enteró de que Kai y sus amigos iban en Comunicación, algo que no sabía, y que tampoco se había dado cuenta de que no sabía.
Yuriy había pensado que ese día sería grandioso, pero no resultó serlo tanto. Ian estuvo platicando con Kai todo el tiempo y el ojiazul jamás supo como unirse a su conversación. Fue bastante incómodo escucharlos hablar sobre la escuela sin que ninguno de los dos lo incluyera a él.
Hervía de celos. Cada vez que Kai decía algo que los hacía reír, incluida a Mel, Ian hacía el mayor escándalo. No sabía si era solo para llamar la atención del bicolor o lo que fuera, pero a Yuriy realmente le molestaba.
Apenas iban a terminar de comer cuando la puerta se abrió y Bryan entró a la casa.
-Bry – Mel se levantó y saludó a su hijo mayor – tenía días sin verte. Por favor dime que te quedarás unos días en la casa. ¿Ya comiste?
-Sí, sí a todo – el lavanda volteó a ver a Yuriy y después se fijó en Kai – me quedaré toda la semana, pero el sábado me volveré a ir con Logan
Así que es verdad – pensó el lavanda – realmente Yuriy se lleva con él
-Provecho, chicos – saludó Bryan y se retiró a su cuarto
Yuriy notó como Kai había recorrido el cuerpo de su hermano con la mirada, y al parecer, le había gustado lo que vio.
Se sentía incómodo. ¿Por qué? ¿Acaso no era él quien había invitado al chico de ojos rojos? ¿Por qué se mostraba tan interesado en Ian, y ahora en Bryan?
-¿Qué haremos al rato? – preguntó Ian después de comer
-Kai y yo iremos al parque – respondió Yuriy, abriendo la puerta – pero te veo mañana, Ian
El pequeño observó a su amigo unos momentos.
-Ahh, si, claro, te veo mañana, Yu. Adiós Kai.
-Adiós, Ian.
El pequeño le guiñó un ojo a Yuriy y salió de la casa.
-¿Cuál parque? – preguntó Kai
-Hay uno no muy lejos de aquí – respondió
-Pues vamos
Yuriy le dijo a su mamá que saldría al parque y Mel le recordó que tenía prohibidísimo regresar después de las seis. El pelirrojo asintió, no creía tardarse más de eso.
Llegaron al parque. Kai sacó su celular un rato mientras caminaron al centro del lugar, donde había una fuente con varias regaderas de pasto. En ese momento estaban apagadas, así que se sentaron en el área verde y se recostaron a ver el cielo.
Yuriy aún se sentía extraño. Estar solo con Kai era genial, pero aún se preguntaba si él… Espero unos minutos para ver si el bicolor iniciaba una conversación o algo, pero como no lo hizo, decido preguntar…
-Oye Kai…. ¿Te puedo preguntar algo y me dices la verdad?
-¿Qué cosa? – Yuriy notó que Kai volteó a verlo, pero sus ojos azules continuaron clavados en el cielo
-¿Te cae bien Ian? Porque no dejaron de hablar en todo el día
Yuriy no pudo evitar lo que sucedió después.
Kai se colocó encima de él, sólo su torso, pero sus rostros se acercaron, a un nivel íntimo pero sin tocarse. Los ojos de Kai estaban fijos en los suyos e incluso podía sentir las puntas de su cabello en su cara. El calor del mayor también era perceptible en su cuerpo. Incluso su delicioso aroma se hizo presente, inundado sus sentidos.
-Es interesante – respondió él y Yuriy frunció el ceño – pero no Ian… lo que es interesante es por qué lo preguntas. ¿Te molesta que hable con él?
-Sí
Yuriy se sentía tan alerta, tenía tanta adrenalina en su cuerpo que no podía disimular su respuesta, no podía ni siquiera pensar bien. Kai estaba demasiado cerca.
-¿Y eso por qué? – el mayor sonrió cínicamente. Sin dejar de ver sus ojos – Sabes, Yuriy, tienes unos ojos preciosos… - acarició su rostro suavemente – no me había dado cuenta de lo claritos que los tienes… - Kai dejó caer un poco de su peso sobre él
Un sentimiento tipo cortocircuito sucedió en la mente del pelirrojo y comenzó a costarle trabajo respirar. Sentía el intercambio de temperatura entre sus cuerpos, e incluso él mismo había elevado su temperatura, estaba sudando, y por algún motivo temblaba ligeramente.
-Si vas a besarme hazlo ya – pidió el ojiazul, con una voz quebrada, incómoda
Entonces Kai confirmó algo que sospechaba.
-¿Te gusto, Yuriy? – preguntó
El pelirrojo de repente dejó de sentir el eterno revoltijo de emociones y regresó a la realidad. Dejó de temblar, pudo organizar sus pensamientos y finalmente logró sentir lo que su corazón quería decirle.
No le respondió.
Él mismo fue quien unió sus labios con los de Kai.
Fue como una corriente gélida de aire helado al mismo tiempo que un golpe de calor del verano más ardiente. Era una combinación de hielo y fuego, de frialdad y pasión, algo que Yuriy no podía definir. Ningún beso de antes le llegaba a la altura de ese. El de Bryan no contaba porque era su hermano, el de Ian había sido nefasto, y el de Johnny… ese había sido forzado y asqueroso. Pero este beso, la manera en que Kai movía suavemente sus labios, como su cuerpo caía sobre él, pero no era para nada molesto, todo se había vuelto perfecto. Era como si nada más importara. Incluso sentía como si estuvieran poniendo música en ese momento. Era como hacerse uno con el universo.
-Kai
Una voz ajena a ellos llamó y el mayor interrumpió el contacto.
-Llegaste rápido – comentó el bicolor y sonrió, sentándose en el pasto nuevamente
Yuriy también se sentó y observó a Ray.
El pelinegro se sorprendió ante la fiera mirada que el ojiazul le daba.
¿Desde cuándo Yuriy tenía una mirada tan perturbadora y al mismo tiempo tan hermosa? No. Odiaba a ese tipo, y más ahora que se atrevía a besar a Kai.
-Yuriy, debes de saber que Kai está conmigo – comentó Ray sentándose con ellos
-¿Son novios? – preguntó el pelirrojo
-No – respondió Kai – Sí – respondió Ray
El bicolor miró a Ray y fijó su mirada en sus ojos dorados.
-Bueno, no somos novios, pero estamos juntos… - el pelinegro se acercó a Kai – ¿O no?
Kai se levantó.
-Sabes que no somos novios, Ray – respondió él y les ofreció su mano a ambos para que se levantaran – no soy exclusivo de ti
"Todos los gays se acuestan con todos" – Yuriy recordó las palabras de Spencer
Tomó la mano de Kai y se levantó también. Ray repitió lo mismo.
Comenzaron a hablar de otras cosas e iban paseando por el parque cuando se les acercaron un grupo de chicos que Yuriy jamás había visto. Uno de ellos se paró frente a Ray y le dijo algo que a pesar de ser en español, el ojiazul no comprendió. Notó como el pelinegro sacaba algo de las bolsas de su pantalón y se las entregaba, observando alrededor. El otro chico le entregó unos billetes. El pelirrojo se sorprendió de esto.
Entonces los chicos se les juntaron, decididos a pasar el rato con el trío. Ray se acercó a él. El pelinegro le entregó un par de tabletas.
-Tómalas, son un regalo – el chico de ojos dorados las colocó en la mano de Yuriy – debes tomarlas juntas
-¿Qué es esto?
-Hazlo – Ray lo motivó – te aseguro que todos tus problemas desaparecerán por unas horas. Me lo agradecerás después.
Yuriy observó a Kai. Él no dijo nada, ni hizo ningún movimiento que pudiera considerar como que lo hiciera o no. En cambio, los otros muchachos le echaban porras y lo impulsaban a que las ingiriera.
Observó las pastillas en su mano. Si eso era lo que los amigos de Kai hacían… drogarse.
-Tú primero – dijo Yuriy – quiero verte hacerlo también
Ray soltó una carcajada.
-Eso no es nada para mí. Te estoy dando lo más suave que traigo conmigo. Esto está a mi nivel – Ray le mostró una pequeña jeringa – pero prefiero venderla
-No. Las pastillas. – Yuriy se las ofreció – Si no, no lo haré
Kai estaba callado, simplemente observándolos.
-De acuerdo – Ray sacó otras dos pastillas iguales y las revolvió en sus manos – las cuatro son lo mismo, toma dos
El pelirrojo obedeció.
-¿Y qué es exactamente esto?
-Niño, jamás probarás algo más rico que eso – comentó uno de los chicos
-Es una buena opción para un novato como tú – respondió otro
-El paraíso – respondió el pelinegro, tomando las dos que sobraban y poniéndolas en su lengua, entonces se las pasó sin agua ni nada. Abrió su boca, Ray realmente se las había tragado.
-Escupe – dijo Yuriy – quiero asegurarme de que las ingeriste
-Al coño que lo hice – Ray hizo lo que le pidió y finalmente el ojiazul se aseguró de que las había consumido
Entonces Yuriy hizo algo que iba en contra de todas sus leyes morales, sus principios, sus valores, sus promesas. Tomó ambas pastillas con sus dedos, las colocó en su lengua y después las tragó.
De momento no sintió nada. Miró a Kai, cuya mirada era neutral y seria, ni de aprobación ni de rechazo. Los otros chicos lo felicitaron e igualmente ingirieron sus drogas. Al parecer, cualquier cosa que eso provocara, aún no le había afectado. Tal vez ni siquiera era nada en verdad. Continuó caminando, seguido de los demás.
Ray se quedó un poco atrás. Observaba a Yuriy bastante serio. Pero pocos segundos después, sonrió siniestramente, sin saber que ese acto de dañar al ojiazul surtiría efecto, pero sería la causa de la destrucción del mismísimo Ray.
Continuará…
Nuevamente, les pido paciencia y su infinita comprensión, prometo como escritora que traeré actualizaciones tanto como pueda y que les daré una historia donde TODOS ESOS PEQUEÑOS DETALLES están relacionados entre sí, así que… no los pasen por alto ;)
