Hola!

Ya sé, me quieren freír en aceite, pero no he podido actualizar antes… mi vida es un caos descomunal… bueno, no vine a contarles de mi vida… les dejo el chap y espero sus comentarios…


II

La cafetería

--Pensé que no vendrías –dijo con un deje de desinterés, pues con sólo verle los ojos sabía lo que él le diría y no quería escucharlo, pero no podía salir huyendo como una desquiciada. Por mucho que el dolor la sobrepasara, no mostraría signos de desolación, no, eso nunca, mantendría la compostura y ya en la soledad de su casa, soltaría a chillar y a llorar como una niña.

--Lo lamento –se disculpó Remus tratando de mantener un tono cordial, pues no iba a mostrarle a ella debilidad, ya que si lo hacia su falsa sería descubierta. Se sentó frente a ella y desvió la vista hacía la plaza que se encontraba frente al café en el que estaban.

Tonks clavó sus ojos en sus manos e intentó mantenerlas quietas en su regazo. Se arrepintió de haberlo citado en su cafetería favorita, pues, después de escuchar el rechazo de los labios de él, no volvería a pisar el lugar en su vida.

--Me gusta este lugar. Tienen el mejor pastel de chocolate de la ciudad. –comentó Remus mientras apreciaba la mesa que estaba frente a él, donde un niño comía con entusiasmo su pastel de trufa.

--Es mi lugar favorito. –musitó Tonks con los ojos fijos en sus manos.

Esto era mucho más complicado de lo que había pensado y eso que había practicado lo que le iba a decir y como se lo iba a decir, pero todo se vio arruinado. Toda su planeación fue a dar al cesto de la basura cuando la vio sentada ahí, con la vista perdida en algún lugar y con el cabello de un color demasiado normal para su gusto. Le gustaba más cuando llevaba el cabello rosa o morado, y no ese, simplón, caoba.

Tonks se preguntaba por qué tardaba tanto en rechazarla, ¿acaso quería infligirle más daño?... imposible, pues nada sería más doloroso que lo que Remus le iba a contestar, pues no había nada en el mundo que reparara un corazón roto. Suspiró, quería acabar pronto con todo y si él no iba a comenzar, ella lo obligaría.

--Dime lo que me tengas que decir, Remus. Nunca me ha gustado esperar. –ni siquiera supo de donde había sacado el valor para hablar, pero no lo iba a dejar pasar. –ya he esperado suficiente. –agregó con un tono seco.

Remus la miró sin comprender el por qué de la actitud de Tonks, él aun no le decía nada y ella ya estaba actuando con una frialdad que la hacía tan distante, se notaba su sangre Black en ese momento. Le dolió, claro que le dolió en lo más profundo del corazón, pues sabía que esa indiferencia que Tonks destilaba, era porque la mujer ya sabía lo que él le iba a decir.

--Creo que ya sabes mi respuesta. –dijo con toda tranquilidad, pero el dolor era palpable en sus ojos.

Tonks tomó aire para ahogar el nudo que le apretaba la garganta, quería gritarle y golpearlo, gritarle que era un idiota, obligarlo a que le amara, pero no podía hacerlo… lo amaba demasiado como para hacerle algo así. El corazón le latía lentamente y hacia un enorme esfuerzo al hacerlo, la cabeza le daba vueltas y no podía pensar con claridad, pero entre la neblina de su mente, una voz resonó con claridad.

"¡Cobarde, Cobarde! ¡Maldito cobarde!"

Con lo dientes apretado debido al esfuerzo de mantener a raya los sollozos, Tonks masculló con gravedad:

--Eres un Cobarde.

Remus frunció los labios. Él ya sabía que era un cobarde y también un hipócrita, pero se odio al sentir el resentimiento de ella en esas palabras. ¿Qué podía decir frente a eso?... nada, ella ya lo sabía y lo detestaba. No tanto como él se detestaba, pero era mucho más duro la abominación de ella.

--Lo siento tanto –susurró con derrota Remus, pero Tonks ya estaba harta de su constante martirio. Antes sentía tristeza por la vida de él, por la soledad y la discriminación de la que sufría, pero ahora lo único que podía sentir por Remus era rabia, rabia porque si su vida era una mierda era porque él lo había decidido así, esa era su opción, pues era un cobarde, un maldito cobarde, que se cobijaba en su propia lastima.

--Sabes, Remus, pensé que era mucho más inteligente, pero veo que no es así. –espetó Tonks, ya nada la iba a detener, le iba a decir a Remus unas cuantas verdades. –sabes, no entiendo tu maldito afán de martirizarte y tu estúpida manía de menospreciarte. –Las lágrimas ya corrían por sus mejillas sin reparos, la voz le subió unos cuantos decibeles - ¡Eres un cobarde, un maldito cobarde que lo único que hace es lamerte las heridas!

Remus la miraba asombrado, ya que nunca la había visto tan cabreada y era realmente sorprendente verla como se manejaba para que la ira no le cambiara el color del cabello.

Tonks tomó aire para tranquilizarse, inhaló y exhaló un par de veces. Cuando logró recuperar la compostura, tomó con fuerza su mochila y, sin dirigirle una mirada a ninguno de los curiosos del café, se fue a paso firme. Y agradeció estar lo bastante enojada como para no tropezar con nada en su camino.


o0o

Y bien?....

Como saben, este fics era, supuestamente, un one, pero a pedido de las lectoras lo he continuado, así que es la decisión de ustedes si el fics sigue o no.

Pero para que se entusiasmen un pequeño adelanto de lo que puede ser el siguiente chap.

Narrado por Remus. "Luego de pensarlo mucho, Remus se da cuenta que su vida es un caos, así que toma unas cuantas decisiones. La primera es vender su casita. La segunda es poner un negocio muggle. La tercera, luchar por conseguir lo que con su cobardía perdió."