Les recuerdo que los personajes de BOF no son míos y que yo solo juego, los que no conocen esos si son míos y les pido perdón por no actualizar antes pero es que mi cerebro estaba seco, creo que esta vez no esta tan mal y nos centramos mucho en mi hermoso Woo Bin.
Des de que al mundo salió la noticia de la futura boda del joven ya ahora presidente de SinHwa en su totalidad, y aun mas des de que la forma en que el joven multi millonario y su esposa la que todos hasta aquel momento denominaban la Plebeya pues su historia tras los miembros de prensa había sido titulada así: "El príncipe y la plebeya" pero que decir ella odiaba aquel título y el simplemente se reía de ella al ver su enojo.
Los demás amigos del Goo des de aquel instante se habían visto lo siguiente a acosados, ya no era algo ocasional, era rutina el ver a jóvenes intentar dar una patada voladora a alguno de ellos, o incluso tomar un helado y estamparlo en sus rostros, pechos, espaldas, brazos o bien, cualquier parte de su anatomía y vestimenta.
Por eso en aquella ocasión, Ji Hoo no había tomado de forma seria a aquella chica, pese a que ninguna había llegado al punto de atravesarse frente a su coche, no había dejado la duda a un lado, él estaba casi seguro de que ella sabía de él, no es que su orgullo lo dijera pero todas sabían de él. Por Dios, es que simplemente todos sabían de el, no solo en Corea si no en varios países del mismo continente y hasta EEUU.
Por eso aquella tarde la conversación se encontraba más acalorada que de costumbre, pues los cuatro debían tocar un punto importante, al menos importante para si mismos.
-¡Jan Di no me ama!- grito Goo Jun Pyo de la nada, apunto de llorar –No hace más que evadirme, y la he visto hablando mucho con mi madre, me va a dejar-
-No seas imbécil, después de lo que pasaron no te deja, tal vez no te amé, pero no te deja- Woo Bin lo había dicho de broma, pero claramente aquello preocupo a su amigo.
-Ga Eul sigue sin aparecer- susurro Yi Jeong, no preocupado, mas su tranquilidad era incluso molesta, volvía a ser como en un principio de todo, su tranquilidad empezaba a enfermar a sus amigos quienes ya no veían que hacer.
-Tranquilo Bro- Woo Bin como su mejor amigo, siempre se mantenía a su lado, dando palmadas de "estamos contigo" en la espalda de su amigo cada tanto.
-Hay una chica-
Solo basto que Ji Hoo dijese aquello, no hizo falta un "hagan silencio" solo eso, un "Hay una chica" y nadie dijo más, todos voltearon sus rostros expectantes a la buena nueva.
-Bueno en si, no es una chica- se quedó pensativo.
-¿Es travesti?- pregunto Yi Jeong, sonriendo apenas.
-No, no es travesti Ji Yeong, es que no se si es una acosadora o de verdad no sabe quién soy y todo es causa del destino-
Las risas empezaron a sonar, llenando el despacho del Song.
-Que cursi sonó eso- opino el Goo quien aun sostenía su rostro para no empezar a reír nuevamente.
Ji Hoo suspiro, cansado notoriamente de las infanterías de sus mejores amigos, entre sus manos el papel con el número que la chica le había dado –Olvídenlo.
Con aquello quedo zanjada la conversación, por más que los otros lo intentaran ya no tenía ningún valor el insistirle.
-¿Y entonces cuando es la boda?- pregunto Woo Bin a Jun Pyo, era la cuarta vez que lo preguntaba, sin embargo sabían que en realidad si lo olvidaba.
-Cuatro días a partir de hoy-
-¿Estás seguro de casarte?- pregunto ahora el Song, últimamente preguntaba mucho.
-Si-
La charla des de ese instante paso sin pena ni gloria, hasta que por fin las siete menos un cuarto llegaron y cada quien cansado busco recurrir a su propio hogar, a excepción del Song, quien viéndose en el infortunio de que ninguno de sus amigo le acompañase a su tan ansiado club, él fue solo sin ningún miramiento, no iba a quedarse solo y aburrido.
Dos horas después o tal vez más, se encontraba en un bar, pero no uno como los que el frecuentaba, era uno para plebeyos, un bar común y corriente, apenas visitado pero con un buen ambiente de risas y mujeres bellas.
-¿Qué desea tomar?- pregunto el hombre tras la barra, no aparentaba pasar de los cincuenta, con su barriga redondeada y su calva insipiente.
-Una cerveza- pidió, su voz era tranquila y sedosa, sin embargo miraba con ojos de preocupación como un salero se encontraba rosando el fin, ya casi no había sal.
-¿Me pasas la sal?-
El estiro su mano hacia la chica, la misma chica que se había topado hacia unos días con el enorme abrigo negro, sin embargo no lo supo, pues no volteo en aquel instante.
-Gracias- fue cortes, el Song volteo un segundo para ver la cabeza de la chica casi sumergida en el plato de nachos, una cortina entre castaña y negra a la tenue luz de las lámparas que colgaban sobre sus cabezas, no parecía la muchacha ser mayor que él, incluso podía ser uno o dos años menor.
-¿No eres muy joven para estar bebiendo?- pregunto Woo Bin con aires de auto suficiencia, podría tal vez sacar conversación y que la noche no fuera tan aburrida.
-Es soda- respondió, alzando la cabeza y sonriendo burlonamente, Woo Bin le miro a los ojos, sabiendo que la conocía de algún sitio, el no la recordó, sin embargo ella a él sí, des de que había llegado al local. –Qué te parece si mejor empezamos con los nombres-
-Soy Song Woo Bin-
-Mucho gusto Song Woo Bin, llamame Hyw-
-¿Es tu nombre?- pregunto con duda.
-¿Importa?-
-No realmente- indeciso tomo una de las pocas tortillas que quedaba en el plato de la chica y se la llevo a la boca, cada día sabía que Jun Pyo tenía razón con la comida de plebeyos.
-Bueno, ¿qué te trae por aquí?- guardo silencio un instante mientras masticaba la comida en su boca –No pareces ser quien visita un sitio así-
-¿Por qué lo dices?- pregunto mientras, se tomaba hasta el fondo la cerveza que poco hacia habían traído, y pedía la segunda.
-Llevas traje en un bar que se encuentra cerca de nada-
-Pues tienes razón, ¿tú qué haces aquí?- miro a la muchacha teniendo una leve idea de su parecido con alguien, seguía sin saber con quién.
-Pues comiendo nachos- levanto unas tortillas con queso y las hizo a estampar en el rostro del chico que inmediatamente abrió la boca y llego apenas a morder suavemente el dedo índice de la chica.
Pese a que aquello en otra situación tal vez no le agradaría, en aquella no lo hizo tampoco pero al menos rio, después de todo había sido divertido y aun tenia los labios llenos de queso y parte de su camisa llena también, pero ella se encontraba parecida o incluso peor.
-El pobre traje quiere queso-
El comentario final por parte de la chica podía ser considerado, tonto, inmaduro, poco gracioso, bastante molesto ya que era una camisa fina, pero el Song río por el mal chiste.
-Mis chistes son pésimos Woobi, no deberías reír- y tal cual, después de aquello el paro en seco, por su mente cruzo la imagen de la mono diciendo el feo apodo de Goo Jun Pyo, sin embargo el tener uno propio de una casi desconocida era el colmo.
-¿Woo bi?- la miro fijamente, pero ella aun que estaba un poco avergonzada no retrocedía y levanto su mirada, que se creía el, ella era la hija de uno de los mafiosos más poderosos de Corea.
-Te queda- cerro los ojos y subió sus dedo índice, tal cual una niña en la escuela cuando quiere y sabe que responder al maestro. – Debo irme- su voz era bastante tranquila, aun que sonaba con uno que otro hipido que hizo, reconocer al Song que le habían mentido.
Ella estaba casi borracha.
-Te llevo-
-No me monto al auto de un extraño- tomo su cartera y pago lo que debía, pocos segundos después el Song hizo los mismo y la siguió, eran ya las diez y media y la ciudad era peligrosa y no es que él no lo fuera, estaba haciendo algo que nunca hacia y eso le sorprendía mucho, él era el Don Juan, no el Caballero de los F4.
-No importa, tomare un taxi-
-De acuerdo- no insistiría, nunca lo había hecho y no empezaría en aquel instante, dio media vuelta y fue por su auto, dejando a la chica de cabello negro y mirada poco dulce maldiciendo su teléfono y su línea cortada.
-No tengo fondos- susurro para sí misma mientras un nudo se formaba en su garganta, respiraba con fuerza y apretaba su celular con aun más fuerza.
-¿Te llevo?-
-De acuerdo- pensó en caminar antes de responder, pero estaba muy lejos como para hacer tal cosa, sin más preámbulo subió al Bugatti.
-¿Por qué cambiaste de opinión?- pregunto Woo Bin, sabia porque, pues la había escuchado mirar molesta su teléfono, una de dos: Se había quedado sin fondos o no había cobertura. Y esta última estaba por lo cielos.
-A dónde vives- Pregunto mientras conducía después de haber salido de aquel viejo centro, con una sonrisa mirándola a la espera de una respuesta, su sonrisa que se borró, ella estaba dormida en su auto. – Por dios, una vez soy bueno y así la pago-
El camino fue silencioso, intento levantarla varias veces y a la tercera fue la vencida, pero la tercera fue cuando la llevaba en brazos hacia su piso, la escena era de todo menos cómica, al menos no para él. En medio del ascensor una anciana sonriente mirándoles, un hombre que también les miraba y una niña que no paraba de repetir "que romántico, él es tan lindo y ella es como una princesa"
Una princesa borracha pensó Woo Bin, la chica volvía en sí, al menos eso creyó, pero solamente le abrazaba del cuello y seguía durmiendo con el rostro acunado en su pecho y apenas cubierto por la manta que formaba sus cabellos sobre su rostro.
-Vamos despierta… Cariñito- lo último lo dijo a sabiendas de que aquella anciana empezaba a creer cualquier cosa.
-Jovencito, ¿Qué le hizo a la muchachita?- pregunto con el ceño fruncido mirándole, su rostro se tornó de varios colores, era seguro, nunca había visto tanta gente del edificio, y menos aún que el maldito ascensor durase tanto en subir hasta el duodécimo piso.
-Debe de ser su esposa, ¿verdad?- pregunto la niña, tal vez tendría unos nueve años, no podría decir la verdad, aunque tampoco lo pensaba hacer, eran extraños. -¿Verdad?- repitió nuevamente, sus ojos parecían ser iguales a los del gato con botas.
El rostro de Woo Bin, ahora si parecía un tomate de verdad, un tomate muy maduro.
-Debe ser la novia- dijo el señor que se había mantenido en silencio, ¡Que les pasa a estas personas! Nunca había visto personas tan singulares y tan preguntonas.
-¡Esta muerta!- grito la mujer, pero en respuesta fue un ronquido de la chica que la hizo cambiar de opinión.
El sonido de la campana por fin sonó y el Song se bajo sin decir ni una sola palabra, su paso aumento, aquella chica necesitaba hacer dieta urgente, no parecía pesar tanto cuando estaba despierta.
Entro a la habitación, ella aun parecía despertarse pero volvía a dormir de la nada. No fue ya hasta la última vez que reacciono por fin cuando se sintió en la blanda cama.
-¿Dónde estoy?- pregunto, mirando apenas al hombre que estaba con una copa de whisky en sus manos, él no iba a terminar de beber, y más aún después de pasar la peor vergüenza de su vida.
-En mi casa, te intente despertar pero tienes el sueño como el de una roca, tranquila no te hare nada- dijo levantando sus manos con poca sincronía, ella sonrío antes de responder.
-Tranquilo, tampoco es como si pudieras-
-¿A qué te refieres?- pregunto.
-Nada, cosas tontas mías, mejor dame eso- le quito el vaso de las manos y se bebió su contenido, así siguieron sin saber ya mucho de la vida, hasta la mañana siguiente, seguramente aquella mañana sería muy recordada, no solo por el Song quien había invitado a una chica menor que él, y al parecer con problemas de alcoholismo y obesidad no obvia a su casa por ser de forma accidental altruista.
-Maldito dolor de cabeza- farfullo ella cuando se levantó o mejor dicho despertó, al sentir los apenas visibles rayos del sol por la ventana, no debían ser mas de las siete, pero su cabeza explotaría y el frio que hacía era horroroso, la uncía parte caliente era su espalda y su… Un momento, cerro su mano y allí lo sintió, la mano. ¡Una mano! Horrorizada miro una mano que caía por su cintura y se entrelazaba con su mano, había dormido abrazada con alguien, pero claramente eso no era lo importante, en su casi ataque cardiaco se dio cuenta de cinco cosas muy importantes.
1: No sabía dónde estaba.
2: Estaba desnuda.
3: Al parecer por el dolor en su cuerpo y su compañía, ya no era virgen.
4: No sabía quién era su compañía.
5: Jyn Hee la mataría si se enteraba.
Con lentitud y sintiendo como su corazón casi se caía de su pecho, se levantó quitándose con la mayor dulzura posible el brazo de el de su cintura, allí lo reconoció y recordó levemente lo sucedido, era el chico del traje, era el chico del bar. No supo que la llevo a hacer lo siguiente pero tan lento como pudo se agacho hasta el, donde estaba plácidamente dormido, admiro sus facciones, al menos debía hacer eso si era el hombre con quien había perdido su preciosa y resguardada virginidad. Era de facciones fuertes pero angelicales, bastante guapo con su cabello un tanto aclarado y su piel pálida y asombrosamente nívea.
Con lentitud beso su mejilla y sin contenerse poso suavemente sus labios sobre los de él, un beso cálido y dulce, que el seguramente ni siquiera sabría que existió, pero ella se iría complacida (N/A: Acepten que ustedes mis queridas lectoras harían exactamente lo mismo si no es que mas) el pareció despertar pero enseguida volvió a dormir plácidamente, con su ceño apenas fruncido.
Ella tomo su ropa y se vistió tan rápido como pudo, para ser su primera vez estaba segura de manejar todo a la perfección, si es que aquello podía llegar a señalarse así pues lo único que intentaba era no despertar al muchacho.
-Botas, ropa interior, pantalones y blusa- un recuento mental de su cuerpo y su vestimenta y salió dejando la nota a un lado de la almohada del Song.
Una o dos horas después y Woo Bin por fin empezó a responder, sus ojos se cerraron aun con más fuerza que la que empleo en abrirlos, llevo su mano hasta su sus ojos y después a su cabeza para que no "explotara" el dolor de cabeza cada vez era peor.
Se levantó como pudo, una aspirina y se bañó, el agua frio caía sobre su cuerpo desnudo, no pudo evitar relamerse sus labios al notar un suave sabor dulce y a queso, además de alcohol.
-¿Qué hice ayer?- aquella pregunta era obvia, pero hasta aquel instante lo noto, algo que había hecho docenas de veces, hecho el amor y luego no recordarlo. –Con quien hice yo… Hiw-
Salió del baño y se visto tan rápido como pudo, notando apenas como una nota saltaba de la cama y se ocultaba debajo de la almohada. Ahora debería estar en la constructora, luego vería que haría, después de todo no era tan importante.
Lo que el corazón no sabe, no le duele.
-¿Qué fue lo que hiciste?- pregunto Hyun Sub a su padre.
-Lo que tu debiste hacer como supuesta cabeza de familia, alejar a esa niña de tu hijo-
-El la ama-
-Ella ama su dinero- exclamo el anciano golpeando fuertemente el escritorio.
-No es así, ella lo ama, ella no pidió dinero, simplemente se fue, eso debería ser suficiente prueba- alego con voz calma pero bastante alta el So.
-De cualquier forma no hay marcha atrás, ella misma sabe que no está a la altura de Yi Jeong y que el intentar hacer una vida a su lado no sería más que el atar a Yi Jeong a un futuro poco exitoso.
-¿Sabes dónde está?- pregunto el padre de Yi Jeong, tal vez sería su única oportunidad de redimirse con su hijo y no echar a perder su vida.
-No y ahora te pido te retires que debo terminar el trabajo que tu no haces-
