Respuestas y preguntas

Percy

Así que esa era la tal Cassandra que no me dejaba dormir en paz. Tenía una pinta bastante extraña. El pelo, cortado aparentemente por ella misma, se le erizaba en las puntas, haciéndola parecer un puercoespín electrocutado. Llevaba una camiseta semidestruida, tenía agujeros chamuscados, partes cortadas a cuchillo y manchas de barro, o eso es lo que quería creer. Los shorts beige no estaban en mejor estado. Se cubría con una capa de cuero negra, mangas largas, que le llegaba hasta los tobillos. Su piel era blanca. Figúrate un paisaje nevado y tienes a la perfección el color de su rostro. Los labios eran carnosos, de un color carmesí, como si estuvieran bañados en sangre. Pero lo más extraño de todo eran sus ojos. Un par de imanes negros que te miraban como si te atravesaran y pudieran ver más allá de ti. No podía quitar la mirada de sus ojos, y ella por su parte, tampoco de los míos. No era una mirada en plan "que placer conocerte", sino más bien "intenta atravesarte en mi camino y ya verás". Antes de desviar la mirada, subió el lado izquierdo de su boca en una especie de sonrisa, que terminó siendo una mueca bastante macabra.

Nadie decía nada, hasta que Clarisse rompió el hielo a su manera tan dulce:

-¿Quién es esa y por qué me levantaron por ella?- antes de que Quirón dijera algo, la chica se apresuró a responder

-Soy Cassandra, hija de Hades y nieta de Zeus, llamada también el lucero de la oscuridad. Inmortal general de los ejércitos de mi señor padre, nacida hace tres mil trescientos cincuenta y seis años, entrenada por Quirón y más tarde por los muertos en el Inframundo. Fui nómada durante mil años, últimamente vivo al lado del abismo del Tártaro. Fui bañada dieciocho veces en el Río Estigio y un par de veces en el Flegetonte. Gran amiga de Tánatos, entrenadora de Cerbero, y ladrona en el jardín de Perséfone. ¿Alguna duda?

-Sí, -contestó Silena- queremos saber porqué estás aquí.

-Es una enviada de Apolo, tiene noticias importantes que darles- mientras Quirón decía esto nos miraba a Luke y a mí casi con pena, como si lo que estuviera por decir Cassandra fuera nuestra propia sentencia de muerte, aparte de la de ella.

-Ni que fueran necesarios tantos aspavientos, es sólo una pequeña rebelión por parte de Hiperión, nada que no podamos controlar- aventuró la humana, participando por primera vez en la conversación.

-Aquí está la profecía- dijo Cassandra, ignorándome olímpicamente y pasándosela a Annabeth. Incluso tuvo el descaro de mirarme mientras le pasaba el papelito. Si se pensaba que iba a demostrar que estaba ofendido de muerte, probablemente tenía razón. Mis esfuerzos por esconder mis emociones se traslucieron en mi cara en contra de mi voluntad, y tanto la semidiosa como su amiga Katie me miraron para luego intercambiar una mirada extraña que no supe identificar.

-"Como el fuego renace de sus cenizas,"

-"las jóvenes inmortales retornan a la vida."

-"El agitador de tierras, un retoño les enviará,"

-"mas el dios de los ladrones, atrás no quedará."

-"Los cuatro enviados, al alba roja partirán," la profecía está incompleta, falta el final.- Chocolate por la noticia. Típico, estás en la parte más interesante sobre cómo vas a morir y simplemente, se corta y tienes que averiguarlo por tus propios medios. No podía esperar a matarme.

-Sí, ya sé que está incompleta. Convengamos que no la conseguí a través de un Oráculo. Tuve que emborrachar a Apolo para conseguirla, pero tiene su detallito. Se escribe a medida que se cumple.

-Bien, querida, gracias. Resolvamos algunas cuestiones, ¿quiénes irán en la misión?- pregunto Quirón, pacificador como siempre.

Habría esperado eso de cualquiera, pero no de ella: "es obvio que Cassandra debe liderarla" dijo Clarisse. ¿Clarisse? ¿Qué demonios pretendía Clarisse con semejante lambisconería?

-Gracias, hija de Ares. Admiro tu capacidad de esclarecer las obviedades. Katie, no te dejaré aquí, por las buenas o las malas te vienes. Hijo de Hermes, tu también. Hijo de Poseidón –dijo lentamente, pronunciando cada letra casi por separado, apuntando su vista helada hacia mí- ¿estás bien dispuesto para esta aventura? Necesitaré a un hijo del gran señor de los mares de mi lado en esta lucha, y parece ser que tú eres el indicado para este trabajo. ¿Estás conmigo, Perseo Jackson, o contra mí?

-Contigo, si es lo que necesitas- respondí sumisamente. Esa vista gélida pero con un destello enloquecido estaba por sacarme de quicio. Haría cualquier cosa con tal de que dejara de mirarme así. En sentido obviamente figurado.

A pesar de todo, Clarisse estaba que echaba chispas. Si alguien lograba que Clarisse se enfureciera, yo estaría de su bando. En todo este tiempo no había conocido a nadie que pusiera a la chicarrona en su lugar con tanta indiferencia, como si espantara una mosca. Me empezaba a caer mejor la hija de Hades. A todo esto, ¿qué significaba eso de "nieta de Zeus" de toda la cháchara al principio de la conversación? Beckendorf me sacó de dudas.

-Ah, eso, pues verán, mi madre era hija de Zeus y a Hades le dio por acostarse con ella, y nací yo. Fuimos todos infelices salvo Hades. Cosas que pasan…- contestó, tan secamente como pudo, pero se noto cuando alzó la mano hacia un objeto que pendía de su cuello. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, bajó la mano, y no pude ver el dije, aunque parecía ser muy importante para ella por su forma de reaccionar. Un recuerdo de su madre tal vez.

-Esto… claro… Bien, ¿quieren conocer el Campamento y los lugares donde dormirán?- ofreció Luke para cambiar de tema, o para llamar la atención muy probablemente. Sus ojos azules adoptaron el tipo de miraba que se le notaba siempre que se encaprichaba con algo. Y creo que sabía qué, o mejor dicho a quién deseaba ahora.