CAPÍTULO 2

REVELACIONES

Mystika: Leiftan... yo... no puedo. Lo siento.

(¿En serio no puedes Mystika? ¿Qué te pasa? Estaba siendo simplemente sublime...)

Leiftan: No te preocupes. Siento haberte puesto en esta situación Mystika.
Me gustas, pero debo arreglar mis asuntos antes. Estoy algo confuso.

Mystika: No te disculpes... Me pareces un chico encantador y atento y el beso ha estado genial, pero soy yo, no sé qué me pasa...

Leiftan: Creo que es bastante evidente...

Su semblante se puso triste, aunque yo no conseguía entender a qué se refería, qué era lo evidente.

Mystika: ¿Cómo?

Leiftan: Sólo hay que verte cuando estás con él. El jefe te hace cambiar la cara. Aun así, tenía la esperanza...

Mystika: ¿Qué? No entiendo...

Leiftan: ¿En serio aún no eres consciente de lo que sientes por él? La expresión de tu cuerpo cambia totalmente. Sólo falta que te quites la coraza y la venda de los ojos.

De repente mis neuronas empezaron a moverse a una velocidad vertiginosa. Reviví las cosas del pasado que me ayudaron a construir esa coraza, luego las situaciones con ÉL... Me di cuenta de que Leiftan tenía razón, cuando estaba con él me sentía bien, en paz, como hacía mucho que no me sentía y sólo tenía ganas de pasar tiempo a su lado, lo echaba de menos cuando estaba lejos. Simplemente mi cuerpo y mi alma lo reclamaban, pero yo había ido inventando excusas a mí misma para negar la realidad.

(¿Era posible? ¿Estaba... enamorada?)

No, no era posible, sólo era un capricho, una atracción como la que se puede sentir por cualquier jefe, la erótica del poder, ni más ni menos. Algo pasajero y excitante...

Leiftan: A veces sólo necesitas decir las cosas en voz alta para darte cuenta.

Me había olvidado de él por unos segundos, su voz me hizo volver a la realidad y le miré con cierta aprensión.

Mystika: Yo... gracias Leiftan, por todo.

Sin pensarlo le abracé para agradecerle que fuera tan comprensivo y por abrirme los ojos a pesar de todo.

Leiftan: Creo que mejor será que me vaya a dormir. Buenas noches.

Me dio un beso dulce en la comisura de los labios mientras sujetaba mi nuca y un nuevo escalofrío recorrió mi espalda.

Luego le vi alejarse hacia su habitación con tranquilidad, aunque con la cabeza algo gacha. Yo decidí quedarme aún un par de minutos para meditar sobre todo lo sucedido y calmar los pensamientos que venían a mi mente, así como los latidos de mi corazón.


[NEVRA]

En cuanto vi a Leiftan marcharse volví a la cantina para no ser visto por ninguno de ellos. Me acerqué a Ezarel y Valkyon con la boca aún abierta por la sorpresa que me produjo el rechazo de Mystika y la conversación posterior y me senté en mi asiento.

Ezarel: ¿Qué, te has quedado un rato a disfrutar del espectáculo?

Nevra: Por supuesto y ¿a que no imagináis qué ha sucedido?

Ezarel: ¿Qué han ido juntos a su habitación a jugar al Shogi?

Miré con exasperación al elfo, nunca se tomaba nada en serio y esto era importante.

Nevra: Mystika le ha rechazado.

Valkyon: No parecía tal cosa.

Nevra: Lo sé, lo sé, pero creedme, sé lo que veo y oigo, cuando os habéis marchado ella le ha apartado y lo ha dicho que no podía hacerlo.

Ambos se miraron con cierta incredulidad para volver su atención en mí, esperando una explicación más extensa de la situación si es que la había.

Nevra: Luego he escuchado de él que era porque ella ya está colada por alguien y que ese alguien es un jefe.

Valkyon: ...

Ezarel: ¿Un jefe...?

Nevra: Es obvio, ¡le gusta uno de nosotros!

En ese momento Mystika entró de nuevo a la cantina con el semblante algo serio. Según lo que habían hablado, ella no se había dado cuenta de sus propios sentimientos, hasta que él se lo hizo ver y ahora, por su expresión, parecía estar lista a aceptar la realidad.

Nevra: Bueno chicos, de esta noche no pasa. Deseadme suerte.


Necesitaba más tiempo para pensar a solas, pero la fiesta era en mi honor y no quería resultar descortés.

Tenía un nudo en el estómago que difícilmente iba a conseguir deshacer, quizás con unas cuentas cervezas hasta caer redonda en la cama... Realmente no quería enfrentarme a mis sentimientos, no quería bajar la guardia y que me lastimaran de nuevo. Menos aún por alguien que no sabía si sentía lo mismo que yo.

Aunque también podía lanzarme a la piscina y si la cosa no salía como esperaba siempre podía mudarme a otra región, preferiblemente una sin encantadores y sexys miembros de la guardia de Eel... ¿Al poblado Kappa quizás? O más bien a las afueras, claro.

(Pffff mejor no decir nada y seguir con mi vida como pueda. Quién sabe, quizás consiga olvidarlo y retomarlo con Leiftan donde lo hemos dejado...)

Ese pensamiento me hizo esbozar una sonrisa. Era muy agradable saber que alguien como Leiftan se sentía atraído por ti, él que siempre parecía estar demasiado ocupado y que no se implicaba con nadie de forma personal.
Estaba segura que volvía locas a unas cuantas de por aquí, con ese aire misterioso que le caracterizaba, sus ojos verdes que destacaban sobre su piel blanca y suave y esa amabilidad que desprendía.

Nevra: ¡...Mystika!

Mystika: ¡Nevra! Disculpa, estaba en otro lugar...

El vampiro hizo una mueca casi imperceptible y en seguida recobró la compostura.

Nevra: ¡Para no variar! ¿Quieres algo de beber?

Mystika: Una jarra, gracias.

Le sonreí mientras me sentaba junto a él en la barra. Necesitaba dejar de pensar por unas horas y realmente parecía que sólo el alcohol iba a hacer que lo consiguiera hoy.

Nevra: ¿Lo estás pasando bien?

Mystika: En grande. Gracias...

Vi a lo lejos sentados en una mesa a Ezarel y Valkyon, que no parecían tan felices como el resto.
Di un codazo leve a Nevra para que me mirara y luego señalé a los chicos con el pulgar.

Mystika: ¿Y a esos dos qué les pasa?

Nevra: Nada en especial, las preocupaciones típicas de un jefe de guardia.

Mystika: ¿A ti no te afectan?

Nevra: Es fácil desconectar a tu lado.

Mystika: Qué tonto eres... ¿Qué tal si les llevamos algo para que se animen?

Nevra: Eh... sí, claro.

Pedí otra jarra sin espuma, y un hidromiel y nos dirigimos a la mesa, yo con mi bebida y la de Valkyon y Nevra con la suya y la de Ezarel.

Mystika: ¡Alegrad esa cara que estamos de fiesta!

Me senté al lado de mi jefe y le ofrecí la jarra con una gran sonrisa para animarle mientras Nevra dejaba la bebida de Ezarel delante de él. Valkyon apenas me miró un instante antes de fijar la vista en su bebida al atraparla. Ezarel también parecía distraído.

(Vale... ¿qué está ocurriendo aquí?)

Mystika: Hey, ¿qué os pasa?

Ezarel: Nada que pueda importarle a una humana.

Mystika: ¿Y a una medio humana?

Ezarel: Pues algo que puede importarle a medias, pero que aun así se quedará sin saber.

Mystika: ¡Qué aguafiestas eres elfo!

Le tiré una servilleta hecha una bola a la cabeza que apenas pudo esquivar, intentando disimular una sonrisa.

Nevra: Como te he dicho, son preocupaciones típicas de nuestro rango. Nada que no se olvide con unas bebidas por un rato.

Mystika: ¡Amén a eso!

Di un buen trago a mi jarra, que ya apenas contenía bebida, después de hacer un brindis al aire.
Valkyon hizo lo propio y la vació entera de un trago.

Mystika: Vaya, pues sí que tienes sed... o preocupaciones.

Acabé mi bebida también y Valkyon se ofreció para buscar otra ronda para los cuatro, que aceptamos de buena gana. Al fin parecía que los ánimos habían cambiado y estaban más a gusto que hacía unos minutos.

Cuando regresó dejó las bebidas en la mesa y me dio la mía. Nuestras manos se rozaron por un instante y vi un destello en sus ojos que no supe interpretar. Probablemente era cosa de la iluminación, o el efecto del alcohol que empezaba a hacer mella en mí.

Mystika: Gracias.

Me contestó con un gesto de cabeza y se sentó.

(Y yo que pensaba que poco a poco iba a ser más comunicativo...)

Ezarel: Bueno Nevra, ¿qué tal con Alissée? ¿No te cansas de perseguir a las chicas de mi guardia? Después no hay forma de que se concentren ¡ni preparando un simple ungüento!

Extrañamente Nevra le dirigió por un momento una mirada asesina mientras crispaba sus dedos sobre la copa de vino.

Nevra: ¿Eh, quien? Ah... sí, ella... No fue nada, sólo quedamos para comer.

Ezarel: ¿Para comer-te-la?

Nevra: Oye, qué esperabas, soy un vampiro.

Se veía realmente molesto, cosa que no entendía en absoluto porque solía disfrutar hablando de sus conquistas, sobre todo si éstas eran de la guardia de Ezarel, ya que era una ocasión más para poder molestarle.

Ezarel: Pues que persigas a las de tu guardia y dejes a la mía en paz.

Mystika: jajaja Vaya dos, ¡siempre igual!

Ambos me hicieron una mueca y se relajó un poco más el ambiente, en cuanto cambiamos el tema de conversación.

Bebimos algo más de la cuenta y finalmente me excusé y abandoné la mesa para no caer en la tentación de seguir pidiendo sin control. Estar a su lado me ponía nerviosa y necesitaba relajarme, ya fuera con bebida o poniendo cierta distancia. Así que decidí ir a hablar con los demás miembros del Cuartel.

En un rincón vi a la hermana de Nevra charlando con la sirena, así que aproveché y me acerqué a saludarles y agradecerles que formarán parte de la fiesta. En cuanto llegué Alajea me dio un afectuoso abrazo.

Alajea: ¡Mystika! ¿Te está gustando tu fiesta?

Mystika: Sí, lo estoy pasando genial.

Karenn: ¡Ya se te ve! Oye, ¿has visto a Leiftan? Quería comentarle una cosa pero ha desaparecido en mitad de la fiesta.

Karenn me miró fijamente como si intentara leer en mis pensamientos.

(Vale Mystika, déjate de paranoias. Nadie sabe nada y nadie ha visto NADA. De ser así se habría formado un gran revuelo, la nueva, la medio humana, con el segundo de la Guardia Brillante...)

Mystika: Eh... se excusó hace un buen rato. Estaba cansado, ya sabes, volvió hoy mismo de su misión.

Karenn: Ah claro, por supuesto.

Alajea: Yo también me iré ya mismo. Total, sólo quedan unos minutos para que Karuto nos saque a patadas.

Karenn: Sí, ya casi es la hora. Mystika, ¿te tomas la última?

Mystika: Gracias, pero no, ya he tenido suficiente por hoy.

Ciertamente estaba más que afectada, pero había conseguido lo que buscaba, bueno casi, pues beber a su lado no ayudaba a relajarme por completo y mucho menos a olvidar que realmente podía sentir algo por él.

Karenn: Voy a avisar a mi hermano para que te acompañe a la habitación.

Mystika: Karenn no es neces...

Antes de poder acabar la frase ya se había marchado en busca de Nevra.

Alajea: Seguro que no necesitas que te acompañe. Incluso podría hacerlo yo.

En sus palabras noté la doble intención de la frase y aunque sabía que le caía bien y me tenía aprecio, cuando Nevra está de por medio...

Mystika: Me encantaría, pero ya sabes que desde la última visita del enmascarado insisten en acompañarme ellos mismos.

Alajea: Sí, cierto, ¡qué tonta!

Mystika: Para nada, y gracias por el ofrecimiento. Voy a caer rendida en unos segundos.

Alajea: ¡Buenas noches entonces!

Mystika: Buenas noches Alajea.

Nos despedimos con otro abrazo, ahora algo tenso por la conversación y ella se alejó para salir por la puerta.
En ese momento aparecieron Karenn y Nevra.

Nevra: ¿Lista para marchar?

Mystika: Adelante.

Cogió mi brazo y lo puso alrededor del suyo, por lo que no pude evitar reírme.

Nevra: ¿Demasiado alcohol, señorita?

Mystika: No, sólo el justo.

Nevra: Sí, ya veo... el justo ¿para qué?

Mystika: Para reírme de cualquier tontería.

Avanzamos hasta la salida y allí se nos unieron Valkyon y Ezarel, que también se dirigían a sus respectivas habitaciones antes de que Karuto comenzara a gritar para desalojar su comedor.

Ezarel: ¿La pequeña humana no aguanta unas cuantas copas?

Mystika: ¡Oh, sí! Pero Nevra se ha empeñado en que parezcamos dos abuelitas. Me pregunto dónde tendrá la bolsa con migas de pan para echarles a los lovigis...

Al decir esto metí la mano dentro de su kimono como si buscara dicha comida. Nevra se estremeció en cuanto le toqué.

Ezarel: jajaja

Nevra: Vamos, ¿no me digas que no disfrutas yendo colgada de mi brazo y ver como todas te envidian?

No pude evitar poner los ojos en blanco, lo que le resultó gracioso a los chicos.

Al llegar a sus habitaciones se despidieron. Valkyon parecía querer decir algo, pero como era de esperar, no dijo nada más que un "buenas noches" y se metió en su cuarto cerrando tras de sí.

Ezarel: Ten cuidado con ese, Mystika. Que no te engañe.

Mystika: No pertenezco a tu guardia Ez, creo que estaré a salvo

Le guiñé el ojo y él se despidió con una amplia sonrisa.
Entonces Nevra insistió en acompañarme dentro de mi habitación, cosa que realmente agradecí, puesto que todo comenzaba a darme vueltas.

Nevra: ¿Seguro que estás bien?

Mystika: Sí, sólo estoy un poco mareada, se me pasará en cuando me duerma.

Me acompañó hasta mi cama y me tiré sobre ella sin esperar a que Nevra se marchase. Estaba demasiado cansada para batallar para echarlo, además sabía que eso sólo lo provocaría para intentar alguna tontería.
Al dejarme, él se sentó a mi lado y luego me dio un beso tierno en la frente.

Nevra: Buenas noches preciosa. ¿Seguro que estarás bien?

Mystika: Nevra... ya soy mayorcita.

Nevra: Vale, vale, pero si necesitas cualquier cosa, ya sabes dónde está mi puerta.

Mystika: Claro, gracias por acompañarme y, de nuevo, por la fiesta. Ha sido magnífica.

Me dedicó una bella sonrisa mientras me miraba a los ojos unos instantes. Entonces para mí sorpresa, sin intentar absolutamente nada ni intentar seducirme como de costumbre, se levantó y dejó la habitación silenciosamente.

(Menos mal que no ha intentado nada raro, es lo único que me faltaba para un día redondo...)

Antes de poder pensar mucho en esa noche, caí rendida en un sueño ligero.

De repente, una extraña sensación invadió mi cuerpo, que se puso en estado de alerta. Me desperté sobresaltada para descubrir una nota en mi almohada:

Mystika: Pero, ¿qué...?

Apenas habían pasado unos diez minutos desde que me quedé dormida cuando golpearon a la puerta. Pegué un brinco.

Mystika: Nevra, te he dicho que estaré bien, no necesito que me hagas de niñera.

Igualmente me dirigí a la puerta para abrirla y al abrirla me llevé una sorpresa.

Mystika: Oh, creí...

Valkyon: Hola.

Mystika: Valkyon, ¿qué haces aquí?

Valkyon: Quería saber si estabas bien.

Me resultó un tanto extraño, no recordaba haber gritado ni nada por el estilo, pero pensando en la nota que había recibido abrí la puerta y me aparté.

Mystika: Pasa, tengo algo que enseñarte.

Él entró sin rechistar y yo cerré la puerta tras él después de comprobar que no hubiera nadie por el pasillo.

Mystika: Toma asiento y mira esto...

Le entregué la nota a Valkyon y éste frunció el ceño, mirándome como intentando adivinar mis pensamientos acerca del contenido de la misma.

Mystika: La habitación estaba cerrada, igual que la ventana. ¿Cómo puedo sentirme segura con este hombre entrando en el Cuartel, en MI habitación, sin que nadie se dé cuenta siquiera?

Valkyon: ¿Quieres que me quede contigo esta noche?

Mystika: ¿Lo harías?

Valkyon: No te lo propondría, sino.

Mystika: Está bien, gracias. Contigo aquí sé que puedo dormir tranquila.

Le sonreí feliz por su propuesta espontánea y entonces me pareció ver un ligero rubor en sus mejillas, pero era de noche y, evidentemente, el efecto del alcohol seguía en pleno auge.

Me dirigí al armario para ponerme el camisón y al fin deshacerme de ese conjunto tan incómodo.

(Poco importa que Valkyon esté ahí, total... "un cuerpo es sólo un cuerpo", ¿no?)

Realmente tenía la necesidad de cambiarme de ropa y ponerme algo cómodo y fresquito con el calor que hacía.

Mystika: Así mejor.

Sentí su mirada atenta a mis movimientos y en cuanto le miré directamente desvió la vista y comenzó a acomodar los cojines del sofá mientras yo me metía en mi cama.

Valkyon: Me quedaré en el sofá por si me necesitas.

Mystika: No tienes que montar guardia, además también necesitas descansar para estar en plena forma mañana.

Me miró un tanto confundido, como si no acabara de entender lo que quería decirle.

Mystika: Mi cama es lo suficientemente grande como para caber los dos holgadamente. No creas que voy a dejar que duermas en un sofá o directamente que no duermas.

Valkyon: Pero si duermo no podré vigilar.

Mystika: No necesito que vigiles, sólo que estés. Tu presencia ya me hace sentir segura.

Valkyon: ...

Vaciló unos instantes hasta que finalmente se levantó del sofá y dirigió a la cama tumbándose de forma cautelosa en el borde.

Mystika: ¿Crees que quiere hacerme daño?

Valkyon: ¿Eh?

Mystika: Ashkore. No para de asustarme y de colarse en mi habitación mientras duermo. Temo que sus juegos vayan cada vez a más y yo sea sólo un peón desechable para haceros daño a vosotros.

Mi voz denotaba la verdadera preocupación que sentía y por la cara que puso Valkyon lo había notarlo enseguida. Se giró hacia mí apoyando el codo en la almohada y después retiró un mechón de mi cara con una caricia. Un gesto delicado de un hombre de apariencia ruda...

Valkyon: No voy a dejar que nadie te haga daño.

Acariciaba mi pelo para reconfortante y entonces le abracé para sentirme protegida entre esos grandes brazos, contra su torso fuerte y firme. Al poco rato esa agradable sensación hizo que me quedara dormida teniendo la impresión de que ahí, entre sus brazos, nada ni nadie podía hacerme daño...

...

Abrí los ojos con los primeros rayos de sol que despuntaban en mi ventana.
Recordaba haber tenido el sueño agitado y también sentir el abrazo protector y tranquilizador de Valkyon, estrechándome con más fuerza en cuanto notaba la más mínima señal de malestar en mí.

Siendo más consciente de mi alrededor me di cuenta de que mi cintura estaba rodeada por su mano y su cabeza cerca de la mía, cara a cara. Podía respirar su olor embriagador y volví a cerrar los ojos para disfrutar de esa sensación que tanto echaba de menos.
Algún mechón de su pelo acariciaba mi cara y su cuerpo, tan cerca del mío, emanaba un calor inesperado.

(Desearía pasar así el resto del día...)

De repente noté su mano moverse hacia mi muslo, donde acababa mi camisón. Un calor más profundo se apoderó de mi bajo vientre y ahora era yo la que ardía literalmente.

Su mano volvió a subir lentamente, pero esta vez por debajo del camisón, retirándolo en su avance. Apoyé mis manos sobre su pecho, pero no para detenerle, sino para sentir sus latidos. Su respiración se había acelerado notablemente y me di cuenta que yo estaba conteniendo la mía por miedo a despertarle y que acabara este momento, pero mi contacto no parecía perturbarle en absoluto.
Su mano, grande y áspera, siguió su ascenso, buscando cada centímetro de mi piel, a lo que respondí arqueando ligeramente mi cuerpo para pegarme más a él y sentir su cuerpo ardiente.

Cuando alcé la vista para mirarle a la cara, sus ojos dorados y brillantes, ahora oscurecidos por el deseo, me estaban mirando como si nos hubiéramos descubierto de repente, como si hubiéramos encontrado algo que estaba oculto entre nosotros.

Llevó su otra mano hacia mi mejilla mientras acariciaba mi labio con su pulgar y sentí que iba a estallar sólo con ese contacto y la promesa que en él llevaba escrita.

No podía resistirme más y acerqué mi rostro al suyo...

*TOC TOC TOC*

CONTINUARÁ...