Encuentro x Kurapica x ¿Nuevos amigos?

La chica de cabellos de oro estaba encima del hermoso joven, ella pensó que era muy guapo y que parecía un verdadero príncipe, sus rasgos eran muy finos, tenía el cabello rubio, ojos azules, y traía puesta un traje azul con una linea naranja que le llegaba a las rodillas, se veía una persona muy seria, discreta, madura e inteligente. El chico observo a Marina por un momento, como si la conociera en algún lado. Unos segundos después ella se levanto avergonzada por todo este accidente.

- Lo... lo siento mucho, ¿estas bien? - le preguntó ella muy nerviosa.

- No te preocupes, estoy bien - respondió él con una voz suave.

Marina pudo ver que en la mano del joven había una pequeña herida mientras el hilo de sangre corría por sus dedos.

- ¡Ohhh! tu mano esta sangrando - exclamó la chica con una mano en su boca.

- Esto no es nada, no te preocupes por mi - hablo él con seriedad.

- ¡Esperame un minuto! - Entonces Marina saco una pequeña venda de su bolso y la puso en la herida del chico - así sanara mucho más rápido - agregó ella con una sonrisa.

El chiquillo miró su mano vendada un tanto sorprendido porque no pensaba que alguien pudiera ser tan amable con él.

- Gracias... - se limitó a decir.

- Y dime, ¿tu vienes a dar la prueba también, verdad? - preguntó ella.

- si, por supuesto.

- Entonces debemos dar lo mejor de nosotros - se expresó la alegre chica mientras ponía su mano en el hombro de este - ¡Definitivamente lo lograremos!.

El muchacho solo pudo mirar con extrañeza la extrovertida actitud de la rubia, y pensó que era una chica algo ruidosa.

- ¡Ah! ¡se me olvidaba! disculpa mi falta de educación, Mi nombre es Marina Peacet, es un placer conocerte.

- Yo soy Kurapika, encantado - respondió secamente.

- ¡waaaaaa me muero de hambre! - Gritó ella, y agarró la mano de Kurapika para empezar a correr - ¡ven acompañame Kurapika!.

- Eh?, e.. espera - dijo extrañado.

Ellos estuvieron comiendo un rato en el restaurante, el joven rubio hablaba muy poco y respondía con frases cortas, era una persona muy reservada, todo lo opuesto a Marina.

Más tarde, los dos adolescentes subieron a la cubierta del barco que los llevaría a la prueba, cuando este había partido, de entre miles de personas un niño de unos doce años acompañado de un joven saltaron a la cubierta gracias a una caña de pescar, al parecer no habían alcanzado a subir al barco.

- Esos chicos son increíbles, deben estar muy ansiosos por hacer el examen - se expresó Marina alegremente.

- Sí - respondió Kurapika mientras leía un libro.

- Todos deben tener razones muy especiales para hacer el examen, yo,por ejemplo, quiero demostrarle a mi padre que puedo ser muy fuerte, ¿y tú Kurapika?, ¿porque quieres tomar el examen?.

- Temo que no puedo decirte mis razones, estas son muy personales para mí - respondió.

- Heheheh, lo siento,creo que fui indiscreta, pero sinceramente, yo creo que es muy bueno decir lo que hay en tu interior, he aprendido que eso te ayuda a deshacerse de las cargas que hay en tu corazón. - dijo Marina.

- Yo no veo ninguna necesidad de transmitir nuestros problemas a los demás, yo pienso que solo son asuntos que podemos resolver por nosotros mismos sin la ayuda de nadie mas. - contestó el rubio con decorosidad.

- quizás tengas razón, hehehehe, lo siento - dijo ella ruborizada.

- Es un chico muy lindo, pero es un poco indiferente, quizás no le agrade alguien como yo...- pensó la rubia.

Enseguida comenzó una gran tormenta.