Capitulo 3
El sotano
Por fin Candy podia respirar mas tranquila su casa ya estaba casi terminada habia remodelado gran parte de ella, pero ya podia decir que todo estaba en su lugar, Peter habia hecho maravillas en la remodelacion habia cambiado ventas y puertas, una nueva baranda a las escaleras y la cocina lucia totalmente cambiada, por ahora era todo lo que haria.
El apretado presupuesto de la rubia solo le habia permitido hacer estos cambios tendria que esperar para remodelar el exterior, los demas detalles en el interior los haria por ella misma, todavia tenia que abrir la puerta que llevaba al sotano y lo que mas le urgia era hacer el trabajo de la cienega que la alteraba en la parte trasera de la casa, a pesar de que Daniel la habia obedecido y no se acercaba a la cienega, siempre lo encontraba mirando por la ventana de su cuarto, sabia que era cuestion de tiempo y no podia seguir retando la paciencia de un pequeño de 5 años, aseguraria el lugar, lo mas importante era limpiar hacer del lugar algo seguro para que su pequeño no sufriera ningun percanse.
Habia estado tan ocupada en esas semanas que no habia tenido la oportunidad de ver a nadie ni volver a pensar en el mal momento que habia vivido al intentar salir a distraerse con los chicos del pueblo, habia comenzado a cocinar en casa, por lo que ya no visitaba la cafeteria de las O'Brian, estaba inmersa en su vida hogareña y todas esas supersticiones habian salido de su mente, ahora su mision era abrir la puerta que llevaba al sotano, trataba con una barra de fierro romper un candado grueso y oxidado, ejercia toda su fuerza sobre la barra, su rostro comenzo a tornarse rojo por el esfuerzo hasta que el cerrojo tronara ante la presion que sufria.
-Candy, el Capitan Simons no cree que sea muy buena idea abrir esa puerta y mucho menos bajar. – Daniel se mantenia a la espectativa, aunque su rostro era serio y sus manos se cerraban empuñando sus dedos, como preparandose a defenderse de lo que pudiera salir de ahi.
-el Capitan Simons no vive en esta casa y a el no le importa que este sucia, pero a mi si.
-dice que nadie debe volver a liberar lo que ahi vive.
-de donde sacas tantas cosas Daniel?
-eso es lo que el Capitan Simons dice – los ojos del pequeño rubio miraban espectantes cada movimiento de su madre mientras esta forcejeaba y luchaba por abrir el candado que despues de una larga lucha contra la rubia termino cediendo y se libero para dejar la puerta abrirse.
El polvo y el olor que salia del lugar la hizo taparse la nariz y tallarse un poco los ojos, Daniel retrocedio un par de pasos y contemplo la obscuridad que reinaba en el sotano, no le gustaba ese lugar e instintivamente se coloco detras de la rubia y la tomo por los hombros.
-Candy tengo hambre, que vamos a comer.
-aun es muy temprano para eso, ve a la cocina y coge una galleta, por ahora tengo mucho que hacer.
-no es buena idea bajar ahi.
-lo que pasa es que no quieres ayudarme a limpiar.
-ya te dije que el capitan Simons no cree que sea buena idea bajar ahi...
-si, si seguro el capitan... pues tu y el capitan vallan a comer galletas a la cocina si no piensan ayudarme- la rubia ponia manos a la obra, para comenzar su tarea de limpieza, con cubeta y trapos en mano se acerco al quicio de la puerta, donde voleto una vez mas antes de bajar para advertir al pequeño no visitara la parte trasera del jardin. – Dan, no quiero que vallas al jardin trasero me escuchaste.
-si Candy, ya lo se...
despues de advertir con la mirada al pequeño que hablaba en serio, comenzo a bajar lentamente por las escaleras, a tientas busco el interruptor de la luz pero no logro encontrarlo, enfoco la mirada y con la poca luz que entraba por la puerta bajo las escaleras una a una, el hedor que despedian las paredes y las escaleras y en si el ambiente era casi insoportable, pero ahora no podia parar, su curiosidad comenzaba a despertar, esa casa habia sido habitada no mucho timpo atras y a simple vista podia determinar que ese sotano no habia sido abiero en mucho tiempo, a tientas llego hasta una pequeña ventana que cubierta con una madera impedia la entrada del sol, con un poco de trabajo logro safarla y abrir la ventana permitiendo la entrada de aire fresco y un poco de luz, a penas el suficiente para ver algunas sombras que se formaban por lo que parecian ser muebles o algo mas que no alcanzaba a disitinguir, habia atravesado el cuarto por lo que las escaleras le quedaban del lado contrario, se comenzaba a sentir incomoda en tanta obscuridad y el olor le estaba revolviendo el estomago, de pronto quizo correr hasta las escaleras para salir corriendo de ahi, agudizo la mirada para visualizar su camino, pero una sombra que atraveso por la ventaba la distrajo, alguien caminaba por la parte de afuera y eso indicaba que era la parte trasera de la casa, habia sido Daniel, que caminaba por ahi?, un escalofrio recorrio su cuerpo, el calor la inundo de subito y comenzo a sudar copiosamente, dio la vuelta y camino hacia las escaleras, pero un ruido la paralizo, algo a un lado de ella habia caido o tronado o girado o... no queria voltear, pero sentia la mirada penetrante de lo que habia ahi, respiro agitada y trato de dar otro paso, pero lo que habia escuchado con anterioridad sono aun mas fuerte, el miedo comenzo a invadirla, seria un animal? Una sombra en el suelo volvio a travesar por la ventana, tenia que salir e ir tras Daniel, dio un paso mas decidida y un estruendoso ruido la hizo voltear hasta donde lo habia oido, el brillo de unos ojos ambarinos le hizo ahogar un grito, despues de quedarse clavada en el piso por el miedo logro correr hasta las escaleras tropezando con todo lo que estaba en el suelo, el terror recorria sus venas como si de un veneno se tratara, dejo de pensar y se envolvio en la obscuridad de el lugar, queria salir corriendo de ahi, pero en su loca carrera algo duro como un metal se interpuso en su camino y la hizo caer, cerro los ojos en su violento viaje al suelo, una vez postrada en el se negaba a abrir los ojos, solo sentia el calor y la humedad del cuarto, movio el pie que se habia tropezado solo para descubrir que le punzaba de dolor, abrio los ojos y se vio en medio de la habitacion en plena obscuridad, la luz que venia de la puerta ya no estaba y el reflejo de la pequeña ventana estaba bloqueada, al parecer alguien estaba afuera detras de la ventana, se movio lentamente hasta ponerse sobre sus rodillas, un ruido que no logro identificar parecia acercarse detras de ella, con un miedo que le recorria la espina dorsal se puso de pie, dio un paso tratando de no tropesar con lo que habia en el suelo, el ruido que habia escuchado se acercaba a ella mas rapidamente, dio otro paso mientras con los brasos trataba de despejar el camino, cuando el ruido llego hasta su oido logro comprender que era una respiracion pesada. Sintio el aliento caliente sobre su oido y no pudo evitar soltar un grito al tiempo que salia corriendo, trastabilleo un par de veces pero logro llegar a las escaleras, que subio a toda velocidad sintiendo el crujir de cada escalera bajo sus pies, al llegar hasta la parte superior, descubrio que la puerta estaba cerrada la empujo con todas sus fuerzas, pero esta no cedio, la respiracion que venia tras ella se escuchaba mucho mas fuerte y sofocada que antes, se acercaba vertiginosa, mientras Candy azotaba la puerta y la empujaba, el crujir de las escaleras se escucho justo detras de ella, mientras el aliento calido y con hedor a humedad le resoplaba en el oido, grito con terror mientras dejo todo su peso y fuerza contra la puerta, esta cedio despues de un crujido, del otro lado Daniel jalaba la puerta y observaba a Candy agitada y sudorosa, en sus ojos habia terror y desconcierto.
-que pasa Candy?
-Daniel, te dije que no fueras a la parte trasera
-y no he ido, estuve en la cocina comiendo una galleta, despues vine a ver por que gritabas.
-como? - el suelo dio vueltas bajo sus pies, ella estaba segura que habia visto esa sombra...y ...ese ruido...
-por que gritabas?
-por...nada, crei que la puerta se habia atrancado – sin atreverse a mirar detenidamente, se giro para cerrar la puerta, iria al pueblo y compraria un candado nuevo para cerrarla, seguramente habia un animal ahi abajo y no dejaria que saliera y pudiera atacar a sus pequeños, fue por una silla y la atranco contra el picaporte. –vamos Dan iremos al pueblo.
-esta mañana dijiste que no saldriamos.
-eso fue esta mañana, ahora digo que iremos al pueblo, cambiate de ropa
sin dudarlo subio a su recamara para cambiarse de ropa y bajo en seguida, puso la canasta de Lou en la parte trasera y aseguro a Daniel, se dispuso en su sillon del conductor y arranco el auto, se sentia incomoda y aun estaba asustada, no sabia como decifrar y explicarse lo que habia sucedido, esos ojos la perturbaban, no eran de un animal el resoplido que sintio en su oido cuando estaba parada queriendo abrir la puerta le confirmaban que no podia ser un animal, al menos que fuera un animal tan grande como ella, se le erizo la piel de solo recordar su brillo y ese color tan inhumano, "no" se repitio una vez mas mentalmente para dejar de pensar en ello, miro por el espejo retrovisor y vio a Daniel jugando con un soldado de plastico que sostenia entre sus manos, parecia ageno a su preocupacion, a pesar de haber estado del otro lado de la puerta en el momento que abrio, parecia que no habia percibido nada.
Al llegar al pueblo estaciono su auto y camino hasta la cafeteria de Patty, quien la recibio calurosamente como era su costumbre, la sento en su mesa favorita y llevo la orden a la cocina, regreso a sentarse con ella, pues se habia percatado de su palides y aturdimiento.
-te susede algo? Te ves ... enferma
-no, estoy bien – miro a Daniel, que parecia distrido con su soda, la mirada que la rubia hecho al pequeño no paso desapercibida para la morena, que entendio que algo no andaba bien.
-pense que ya no vendrias mas, no es que no seas bienvenida, pero habias dicho que tu casa ya estaba lista para tus guisos – le sonreia mientras la examinaba minusiosamente con la mirada.
-estaba un poco cansada y queria comprar un pastel de chocolate para Dan.
-parece que alguien se ha portado muy bien – Patty acaricio el rubio cabello del pequeño mientras le sonreia.
-ha sido un buen chico – asento Candy
-si hoy ayude a salir a Candy del cuarto obscuro, un mounstro la queria comer – los ojos de Candy se desorbitaron al escuchar las palabras de Daniel, Patty la miro y comprendio que algo estaba mal.
-muy bien hecho Dany, solo por eso te dare helado de postre.
-y otro para el capitan Simons, el fue el que me dijo que Candy necesitaba ayuda.
Patty miro a Candy que temblaba visiblemente mientras su palides la habia dejado totalmente al descubierto, Patty se levanto y fue por la orden que estaba lista en la cocina despues de dejarla en la mesa salio de la cafeteria y regreso justo para servir el postre y el helado que habia prometido a Daniel.
-aqui tienes Dany, por ser tan valiente.
-y para ti tengo un delicioso strudel de manzana y no digas que no, por que te hace falta un poco de azucar, tambien quiero que conserves esto, le extendio una cajita que al abrirla pudo observar era un lazo del que pendia una piedra y varios lazos de menor tamaño y de diferentes colores, Candy lo miro sin entender por que le daba algo asi. – no es muy potente, pero servira cuelgalo en la puerta de tu casa y el viernes que venga Malhia te haremos una visita – Patty miro al pequeño que peleaba con na galleta en su helado, se inclino un poco y le hablo a la rubia al oido – no mas cuarto obscuro hasta entonces.
-si entiendo, Patty podria dejarte a los niños por un momento.
-si claro – la morena la miro interrogante, pero no obtuvo mas resuestas de ella.
Candy se levanto de la mesa y salio de la cafeteria para caminar calle abajo, iba distraida y pensativa, no entendia que pasaba, se habia mudado de Chicago para tener una vida tranquila y hasta aburrida en un pequeño pueblo sureño y ahora se encontraba en un cuento de horror, no entendia nada y lo peor era que tantas supersticiones de la gente la estaban exasperando, llego hasta la comisaria del sherif, entro en la oficna donde solo encontro a un hombre alto corpulento, con un pequeño bigote obscuro al igual que su cabello.
-hola, quisiera...hacerle un par de preguntas en caso que pudiera ayudarme.
-en que puedo ayudarla
-vera, mi nombre es Candice White hace poco llegue al pueblo vivo en la casa de cedaroak, por la salida al oeste - el sherif se puso de pie y camino hasta la rubia para tomar su mano en forma de saludo.
-Sherif Charlie Roberson , se a que casa se refiere...
-bien , me mude hace no mas de tres meses y quisiera saber si alguna vez tuvo alguna llamada por...algun motivo?
-que es lo que me quiere preguntar...
-eso..si alguna vez mis presesores lo llamaron por algun motivo?
-a tenido algun problema?
-no...estoy segura.
-que ha sucedido?
-de hecho nada, solo crei ver alguien merodeando y no estoy segura si escuche un animal en mi sotano.
-quiere que vayamos a dar un vistazo.
-si me sentiria mucho mas tranquila, tengo un par de niños y no quiero exponerlos a nada.
-la comprendo señora White, mandare unos hombres a hechar un vistazo... y dijo que escuhco un animal en el sotano?
-no estoy segura...
-tal ves deberiamos revisar, solo para estar seguros.
-esta bien, hay una llave bajo la maseta en la entrada de la puerta.
-muy bien señora White, mandare unos hombre enseguida para que revisen, sera mejor que pase por aqui antes de regresar a casa, denos un par de horas.
-esta bien Sheif, gracias.
-Charlie, llameme Charlie.
-bien Charlie pasare por aqui en un par de horas.
Candy salio de la comisaria sintiendose mucho mas tranquila, fuera quien fuera que estubiera en su casa esa tarde veria que no estaba jugando y que habia mandado la policia a verficar, camino por la calle con mas lentitud, aunque aun inmersa en sus pensamientos, no se dio cuenta cuando un hombre comenzo a caminar a su lado, cuando escucho la voz gruesa que se dirigia a ella, dio un salto que no pudo evitar.
-te asuste? lo lamento.
-no , es solo que venia distraida.
-Eso veo, aunque tu palides deja ver mas tus pecas, - sonrio algo burlon.
-como debo tomar eso, como un cumplido? - lo miro molesta.
-vamos no te enojes, solo bromeaba.
-tenia mucho tiempo que no te veia.
-hice un viaje a Nueva York, negocios.
-olvide lo importante que son los negocios de los Granchester.
-no tanto como tu crees.
-...-los nervios comenzaron a asaltarla, ante la mirada azul del hombre que tenia a su lado. – es lo que todo el pueblo dice.
-no hagas caso de lo que todo el mundo dice, no siempre es la verdad.
-entonces no debo creer nada de lo que he escuchado de ti?
-si lo que escuchaste es que soy un caballero ingles, esa parte es verdad.
-que conveniente no...
-es la verdad soy un caballero ingles que gusta de la soledad y un buen cigarrillo, lo demas son chismes.
-lo tendre en mente para el dia que alguien hable de ti, por que la verdad al dia de hoy no he escuchado nada de ti.
-asi que me mentiste?
-no te menti, te dije lo que seguramente pasara cuando hable con alguien del pueblo.
-asi que eres adivina...
la platica entre Candy y Teruce fue interumpido por el sonido del motor de un auto que se detubo a su lado, ambos voltearon a mirar al auto que estaba a su lado.
-hola Candy, que tal Terry – la sonrisa de William Andrey los saludaba, mientras sus ojos se posaban en los de la rubia, que se sintio poseida por solo el contacto de esa mirada azul.
-que tal Albert, tenia mucho tiempo que no te veia.
-no sabaia que habias vuelto, de otro modo ya te hubiera visitado, hay algunos...documentos que quiero mostrarte.
-ya lo creo, me encontre con varios sucesos, que no habiamos discutivo sucedieran, asi que te espero esta noche a cenar y ya hablaremos...- mirando a Candy que se sintio enmedio de una rispida y fria conversacion entre esos dos hombres, que casi igualaban gallardia. – creo que hemos sido bastante descorteses con nuestra recien llegada, lo mejor sera que lleve a la señora White hasta su auto, con tu permiso Albert. – sin mirarlo nuevamente ofrecio su brazo a Candy, que en un movimiento casi inmediato poso su mano en el brazo del castaño, un poco mas inhibida miro al rubio que desde su auto la miraba prufundamente mientras le sonreia cautivadoramente.
Caminando del brazo de Terry sintio una extraña sensacion, una energia muy especial y envolvente, lo miro por el rabillo del ojo y descubrio que el la miraba descarada y profundamente, se sonrojo ligeramente y trato de pensar en algo para terminar con el incomodo silencio, pero la verdad era que su mente estaba pasmada por el dia que habia vivido que no podia venir con algo para iniciar una conversacion. Asi que fue el quien deshizo el hielo con su ronca voz.
-en donde esta tu auto?
-en la siguiente esquina, pero no voy al auto todavia, mis hijos estan en la cafeteria de las O'Brian...
-en ese caso me despido aqui, espero la suerte me lleve a ti nuevamente muy pronto.
-espero que asi sea...
Terry se inclino para besar su mano y retirarse del lugar, Candy sintio sus labios suaves y humedos en sus mano, se estremecio al contacto, no recordaba haber sentido esa sensacion nunca antes, su esposo era un hombre que transmitia seguridad y alegria, pero lo que acababa de experimentar con un simple rose de labios en su mano la hizo sonrojar y albergar un calor en el vientre que tenia años que no experimentaba, veia la espalda de Terry alejarse mientras sus ojos deboraba a detalle el espigado cuerpo del hombre que parecia ser un enigma, despues de perderse en su vision recordo que seguia de pie en medio de la calle, se movio en acto reflejo y entro a la primera tienda que encontro para quitarse el bochorno de haber sido observada por alguien, sin darse cuenta habia entrado a la tienda de Annie, a su paso vio un sin fin de antiguedades que llamaron su atencion, entretenida en una mascara de diseño extrabagante no vio cuando la joven de cabellos largos y obscuros llego hasta su lado.
-Hola Candy, que gusto verte aqui.
-Annie - dejo la mascara de lado para mirar a la chica que la miraba con una sonrisa – que linda te ves.
-gracias Candy, es que Archie viene hoy por mi... vamos a ir a cenar.
-pues creo que quedara muy complacido con la imagen.
-gracias Candy... por cierto no habia tenido la oportunidad de decirte que lamento mucho lo que paso con Eliza el otro dia, ella en ocaciones se comporta como una snob, pero llegando a conocerla no es tan mala.
-no tienes por que disculparte por ella, tu no eres responsable por lo que ella haga
-Pero Patty y yo te invitamos...
-no te preocupes Annie.
-espero que aceptes volver a salir con Patty y conmigo.
-tal ves en algun momento que no este tan ocupada
-sigues arreglando tu casa?
-si, aun no he podido terminar
-que te parece si Patty y yo te ayudamos y despues nos vamos a cenar o bailar.
-Ho no Annie!, como podria yo arrastrarte a ti y Patty a trabajar en mi casa.
-para eso somos las amigas, anda di que si.
-no se que dira Patty...
-dira que si, por su puesto... vamos a preguntarle.
-pero tu tienda?
-no nos tardaremos dejare una nota a la entrada de que regreso enseguida, ademas esta tienda no es precisamente el punto de interes del pueblo...anda vamos.
Tras atravesar la calle y caminar una cuadra mas, ambas chicas llegaron hasta la cafeteria donde Patty estaba sentada en al frente de la caja registradora haciendo las cuentas del dia.
-hola Patty.
-Annie, que no ibas a salir con Archie?
-si en un rato mas vendra por mi, pero vine a informarte que este fin de semana vamos a encontrarnos en casa de Candy para ayudarle a limpiar o lo que sea que este haciendo y despues iremos a cenar o a tomar una copa, asi que no hagas planes...
-Patty esa locura es una invension de Annie tu no tienes que dejar de hacer lo que tenias planeado, es mi casa y es mi trabajo, de igual forma de agradezco el ofrecimiento.
-deja esas tonterias y formalismos Candy, cuando te daras cuenta que somos tus amigas, que te parece si llegamos a las nueve yo llevo el desayuno.
-podrias llevar tambien la comida y quiza hasta la cena ? -la rubia sonreia traviesa ante la mirada animosa de sus amigas.
Despues de despedirse, Annie regreso a su tienda a esperar por su novio, dejando a Candy y Patty en la cafeteria.
-donde estan los niños Patty?
-con la abuela Martha, estan bien con ella, mejor dime que sucedio esta tarde que te trajo tan asustada y con el pequeño contando esas historias del cuarto obscuro.
-no paso nada Patty, estaba limpiando el sotano y la puerta se cerro, eso es todo.
-y eso es lo que te asusto?
-estaba obscuro y tenia miedo que Daniel fuera al jardin trasero, eso es todo.
-Candy, siempre que quieras compartir...lo que sea , sabes que la abuela Martha y yo te escucharemos y te ayudaremos, lo sabes verdad?
-si Patty y te lo agradezco, pero nada ha sucedido asi que no te preocupes por mi.
-esta bien Candy no insistire, pero por favor aun si no crees y es una tonteria para ti, por favor coloca el talisman que te di en la puerta.
-si Patty asi lo hare, sera mejor que vaya por los niños y regrese a casa antes que obscurezca.
Patty acompaño a Candy hasta la pasteleria para recoger a los pequeños, Martha le pidio que se quedaran en su casa , habia conversado con el pequeño Daniel y habia entendido que algo fuera de lo normal habia sucedido en su casa esa tarde asi que no queria que regresera sola con los niños.
-no se preocupe abuela, a Daniel le encanta contar historias que no tengo idea de donde salen, pero le aseguro que desde que lo conozco siempre ha sido igual.
-abre tus ojos Candy, lo que viste en el sotano de tu casa, no fue una sombra comun y corriente...y tu lo sabes.
-yo...no vi nada.
-Daniel lo persivio, por eso fue a abrir la puerta, no expongas mas de lo debido al pequeño y Lou Ann es muy pequeña para que nos ponga sobre aviso de lo que persive, pero no juegues con lo que no conoces.
-esta bien Martha, tendre cuidado, estare al pendiente... esta tarde hable con Charlie y el fue a mi casa a verificar que todo este bien.
-lo que sentiste esta tarde en tu casa es algo con lo que Charlie, no te puede ayudar, pero al menos... sabran que daras la pelea...coloca el talisman que Patty te dio en la puerta del sotano y no te acerques ahi hasta que Malhia venga, ella podra ayudarnos.
-esta bien Martha, no hare nada hasta el fin de semana que las chicas vengan a casa.
Candy salio de la pasteleria de la mano de Daniel y con la pequeña Lou Ann en la carreola, iba pensativa y ausente, como era posible que Daniel supiera que ella habia visto algo en el sotano y que fuera la causa por la que abrio la puerta, no era posible y despues de todo Martha tenia razon, si Daniel podia sentir lo que pasaba a su alrededor seguramente Lou Ann estaria contagiada de las mismas sensaciones, llego hasta su camioneta, adentro la llave y al jalar la manija de la puerta una fuerza le impidio abrirla instintivamente miro su auto y pudo ver el reflejo de una peliroja en el vidrio de la ventana, volteo a mirarla sin saber que decir.
-asi que estos son los niños...
-como?
-mira Neal por ellos es el alboroto... – detras de ella Salio la obscura presencia de Neal con una sonrisa torcida y una mirada brillosa.
-prefiero a la mama...
Candy los miraba extrañada sin poder entender el por que se dirigian a sus hijos y a ella de esa manera, ni siquiera la habian mirado y despues de ese breve comentario habian seguido caminando, cruzaron la calle y se encontraron con la matrairca de los Andrey que habia estado de pie en la cera de enfrente mirando la escena, era extraño ahora que lo pensaba se habia encontrado con toda la familia Andrey, incluso habia alcanzado a ver a Archie cuando llegaba por Annie y ella salia de la pasteleria, la habia saludado con un ademan de mano, sintio un escalofrio sin explicarse por que eso ahora todo le parecia extraño, se estaba comenzando a volver paranoica gracias a las O'Brian, tenia que alejarse de todos y enterrarse en su familia y sus libros de enfermeria para retomar su antigua profesion, subio a los niños y ella tomo su posicion tras el volante, manejo hasta la comisaria del Sheriff, se encontraria con Charlie para que le ratificara que su casa estaba en orden y que todo era producto de su imaginacion...
Continuara...
Gracias chicas lindas por acompañarme en un capitulo mas, mil garcias por sus review me han motivado a seguir adelante.
Cuidense mucho y mantengan una sonrisa, les mando un fuerte abrazo, su amiga Liz
