hola estoy aquí de nuevo... ;3

hehe les dejo este capitulo nuevo de Hellgrind..

cerebro-chan las aluda y deseamos que les guste el capitulo

chan chan chan..

Nos leemos luego ;)


Amigo o enemigo

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LA soledad le aterraba, al final en cuanto había empezado su marcha se había arrepentido por completo de haber iniciado su viaje sola.

La gente del pueblo la habían visto pasar y todos le dirigieron saludos respetuosos, pero ellos no se imaginaban que esa sería la ultimas vez que vieran a la princesa como tal. Kyoko después de pasar todo el conjunto de casas hasta llegar a la orilla que daba al inicio del bosque había esperado hasta el anochecer pues esa zona estaba vigilada y en cuanto tuvo oportunidad se adentró al bosque luminoso.

Había empezado a caminar con temor. Recordaba que los dragones no eran los animales más fieros de aquel bosque encantado. Había escuchado historias de hombres que al igual que ella se adentraban al bosque a escondidas solo para nunca volver a regresar.

A pesar de que el lugar se iluminaba con el colorido de las plantas y árboles para ella todo se mostraba más oscuro y frio de lo que era. Camino siguiendo la gigante montaña que aunque los arboles no le permitían ver mucho, esa montaña seguía sobresaliendo sobre todo.

Después de unas cuantas horas de caminata se sentía cansada, su equipaje la alentaba y cansaba. Llevaba provisiones para unos días, unas mantas y mucha agua. No conocía lo que había dentro del bosque y por tal motivo no podía permitirse el lujo de ser descuidada.

Avanzaba a paso rápido, tratando de hacer el menor ruido posible, a lo largo del trayecto se había maravillado con lo hermoso que era el lugar. En sus pies podía observar el pasto que le llegaba debajo de las rodillas iluminando de un verde claro; en su cabeza se alzaban bellos arboles de gran tamaño con sus hojas moradas que brillaban al igual que el pasto. Descubrió curiosa que la luminosidad provenía en sí de la propia vida del árbol, después de un rato de observarlos descubrió que cuando una hoja se desprendí del árbol, esta se apagaba antes de caer al suelo justo cuando esta moría.

En su trayecto observo con tristeza un árbol igual de grande que los demás, pero este por algún motivo estaba partido en dos y ya casi no generaba luminosidad conforme se iba secando. También había observado unos pequeños insectos de un color verde oscuro que volaban a su alrededor. Primero le pareció divertido pero ya no le agradaron en cuanto se empezaron a pegar a ella y sus zumbidos la aturdían.

En cuanto más se adentraba más le costaba caminar, el pasto no era lo único que impedía dar los pasos si no también que sin darse cuenta había llegado hasta la orilla de un lago y la tierra se había convertido en lodo, en momentos como esos se alegró de llevar un pantalón y no un estorboso vestido.

Llego hasta el lago y observo su reflejo en el agua. Con las pocas horas que llevaba caminando ya se encontraba llena de tierra. Los insectos verdes aún seguían pegados a ella y ya sin soportarlo más arrojo su mochila un poco apartada para que no se mojara, dejo su carcaj en la orilla pero no soltó su arco ni su espada y se metió al agua.

Primero se congelo pero se alegró que los insectos por fin la hubieran dejado y se habían ido volando hasta que ella ya no los percibía. El agua estaba fría como la noche, pero la refresco y le devolvió un poco de las energía que había perdido durante el viaje.

Se remojo bien y después de un rato salió del agua pues empezó a escuchar sonidos que la asustaron y prefirió alejarse que toparse con lo que generaba los sonidos.

Busco su mochila y empezó a rodear el lago siempre dirigiéndose a la montaña como si fuese la estrella polar.

Toda la noche se la paso caminando, solo deteniéndose de vez en cuando para comer y para cuando sus energías ya no le permitían moverse. Preferiría perder tiempo a que en algún momento se encontrara algún peligro y muriera por no poder defenderse por no tener energías.

Mientras descansaba había visto el amanecer. La luna se había escondido y el sol había aparecido entre las montañas. Y junto a su aparición el bosque perdía su brillo y muchas plantas se escondían como si escaparan del sol.

Cuando hubo la suficiente luz Kyoko decidió tomar un descanso. Volvió a tomar alimentos y agua, saco sus mantas y se recostó entrando en un sueño ligero.

Despertó por la tarde, estaba agitada. Los sueños del día de la muerte de sus padres no la dejaban en paz. Ya había llorado mucho por ellos, pero eso no quitaba el hecho de que aún no lo había superado y su tristeza era igual al momento en que se enteró de ello.

No conocía los motivos del enemigo, solo sabía que desde el inicio iban por la vida de sus padres y eso era lo unió que buscaban. Sin darse cuenta había empezado a odiar al enemigo y su ira aumentaba cuando pensaba en la persona que iba al mando de aquel ejército que destruyo su vida en una sola noche.

Sin saberlo se imaginó a si misma matando al enemigo y vengando de esa forma a sus padres y en el camino sus pensamientos se trastornaron pensando que necesitaba conseguir un dragón para poder vengar la muerte de sus padres.

Pasaron varios días en donde pudo conocer un poco más el bosque. Ya sabía que por las tardes el calor era insoportable y terminaba quitándose ropa. Ya sabía que siempre que escuchaba ruidos raros era mejor quedarse quieta arriba de un árbol que escalaba. Había visto aves cantoras y algunos fénix surcando el cielo. Había encontrado unos animales que ella conocía como alces. Sabía que había un rio que imaginaba que llegaba hasta el más en donde habían pesados de grandes tamaños.

Una vez se topó con un extraño animal que caminaba a dos patas y solo usaba las otras dos cada vez que corría. Tenía una cara rara circular pero plana, unos ojos grandes y tenía algo parecido a cuernos. Era café y tenía pelaje con manchas rojas.

Emitía un ruido extraño pero al mismo tiempo a Kyoko le había causado gracia y sin darse cuenta había empezado a reír y el animal al darse cuenta de su presencia salió corriendo en dirección contraria.

Pasada la semana ya no tenía provisiones. Empezaba a creer que tomar aquel camino había sido mala idea. No había tomado el camino que tomaban lo chicos que salían cada año en búsqueda de su montura por miedo de toparse con alguien. Así que había ido por otro lado, pero ya llevaba una semana y solo parecía que estaba dando vueltas, de pronto se sorprendía por imaginar ya haber visto algún árbol o alguna planta antes y se confundía.

Estaba preocupada por su casa, le había dicho a Akira que la diera por muerta en una semana y está ya había pasado. Ya imaginaba a su pueblo con la noticia también de que la princesa había muerto. Iba a ser un golpe duro, en especial si realmente nunca regresaba.

Iba caminando de nuevo por la orilla había cazado algunos peces y había llevado de más para el camino, no sabía cuándo volvería a encontrar comida.

Iba a iniciar de nuevo su marcha cuando un sonido del rio lleno su atención, se quedó observando y con horror vio como algo parecido a un gusano gigante emergía del fondo del rio con no muy buenas intenciones.

Corrió por sus cosas y coloco flechas en su arco con intención de dispararlas. Siguió corriendo alejándose del rio pero sus esfuerzos eran inútiles pues el gusano la había seguido aun fuera del rio.

Este emitía ruidos extraños y los reconoció como los mismos que escucho cuando se metió en el rio la primera noche y se sorprendió de lo cerca que estuvo probablemente de morir.

Vio un árbol que pareció fácil de escalar y sin pensarlo dos veces salto a él. Cuando llego a una rama alta se dio la oportunidad de voltear atrás y vio como el gusano trataba inútilmente de subir por el árbol.

Cuando estaba por anochecer el gusano por fin se retiró dejando a Kyoko sola. Con miedo bajo del árbol y cuando el bosque entraba en su vida nocturna empezó a correr alejándose todo lo posible del rio.

Al 9 día de nuevo no tenía comida. No quería acercarse al rio y no lo hizo. Trato de cazar algún pequeño animal pero había fallado en todos sus intentos.

Al décimo día el bosque empezó a desaparecer para dar inicio a una zona rocosa. Por fin había llegado al inicio de las montañas. Estaba completamente extenuada y no había comido desde el día anterior.

Sabía que todo lo que había realizado hasta el momento solo era el inicio, la verdadera prueba apenas empezaba.

Sabía que enfrentarse a un dragón iba a ser muy complicado. No sabía de qué forma podía conseguir montar uno y hacer que este le fuera fiel, pero no se iba a rendir y volver con las manos vacías.

En esos momentos se golpeaba mentalmente por nunca haberle prestado atención a todo lo referente a los dragones pues en realidad era algo que nunca le había importado. Toda su vida le habían dicho que ella nunca montaría uno y desde el inicio su curiosidad hacia ellos se perdió.

Volvió a acomodar sus mantas. Tal vez no podía hacer desaparecer el hambre pero al menos su cansancio y sus fuerzas regresarían un poco y en poco tiempo se quedó dormida.

Despertó al mismo tiempo en que el bosque se apagaba para dormir.

Por fin se encontraba en las montañas sin darse cuenta ya se escuchaban los rugidos de los dragones y cuando lo descubrió se encontró completamente feliz.

Después de guardar sus cosas en su mochila y una vez que lo tenía todo dentro de su mochila empezó a caminar escalando la montaña.

Iba agachada sabía que en cualquier momento podía encontrarse con algún dragón y esperaba que eso fuera pronto. Escucho un rugido muy cerca de donde estaba y se preparó para el encuentro. Dejo su mochila en donde estaba y empezó a caminar. Se encontró con una parto más alta por un conjunto de rocas y se asomó por ahí.

Y por fin su búsqueda dio frutos.

Frente a ella estaba un hermoso dragón verde esmeralda, era de un tamaño mediano y estaba entretenido comiendo una presa que no reconoció.

No sabía de qué forma acercarse y pensó que la mejor opción era ahora que se encontraba comiendo. No se iba a rendir, conseguiría un dragón y vengaría a sus padres.

Sin más escalo las rocas que la separaban del dragón y se lanzó contra él.

Lo peor que pudo haber hecho.

El dragón se dio cuenta de su presencia antes si quiera que ella lograra saltar bien y con una pata con garras la alcanzo en el hombro haciéndola sangrar. Se tragó su grito y su dolor pues pensó que eso no daría una buena imagen de ella. No se rendiría.

Se levantó y trato de atacar de nuevo. Pero todo fue en vano de nuevo, el dragón la atrapo y ella solo puso sacar su arco y lanzarle una flecha para que la soltara.

El dragón enfurecido por el dolor sin más con una de sus patas la saco volando estrellándola contra las rocas.

Y todo se desvaneció.

Kyoko antes de caer desmayada solo alcanzo a ver una figura verde que detenía al dragón.

-Despierta.

Kyoko abrió los ojos confundida, tenía todo el cuerpo adolorido y su mente estaba confusa. Sentía una tela en su cabeza y una más que hacia presión en mi hombro.

LA luz la había deslumbrado y mientras se sentaba cubrió sus ojos con el dorso de la mano.

-¿Qué estás haciendo aquí?

Kyoko se sorprendió de haber escuchado una voz, descubrió que aquella sombre verde era en realidad la de un hombre o eso pensó en un inicio, pero al observarlo bien pudo imaginar que aquel ser no era en realidad un humano.

Era un hombre alto, iba vestido con ropa verde con pequeños detalles dorados al igual que su cabello sus ojos verdes ardían como el sol. En su frente llevaba una pequeña coronilla de oro. En su mano sostenía un bastón de madera que media lo mismo que él.

Para Kyoko ese fuel es ser más bello que había visto en su vida y en cierta forma le sonaba familiar.

-¿Quién eres?

-Es muy irrespetuoso preguntar algo así de tu parte cuando tú tampoco te has presentado.

- Lo siento, mi nombre es...

-No necesito saberlo, por tu aura puedo imaginar quien eres. ¿Acaso estás loca? Creo que deberías saber que los dragones son animales más nobles y tú llegas con uno irradiando un aura tan fea. Tus ojos muestran poder, pero tus pensamientos me ponen de malas.

El chico se dio la vuelta dejando a Kyoko confundida.

-Si en verdad deseas que un dragón se vuelva fiel a ti no lo conseguirás con esa clase de pensamientos tan egoístas. Ahora si me disculpas tengo que encontrar a ese dragón y curar sus heridas a de estar sufriendo mucho.

Sin más el chico salto y en pocos segundos salió de la vista de Kyoko.

Kyoko no sabía que pensar, descubrió que sus motivos eran la venganza de sus padres. Ella no deseaba tal cosa. Recordaba al niño que había sido masacrado frente a sus ojos y su razón volvió a ella.

Ella no deseaba la venganza. Ella quería un poder no para luchar, si no poder para proteger.

Sin darse cuenta empezó a llorar como no lo había hecho desde la muerte de sus padres.

Después de un rato se levantó. Su cuerpo seguía doliendo aunque no con la misma intensidad que antes, su hombro había sido tratado por el chico que la había ayudado ahuyentando al dragón. Y se dio cuenta que la tela que llevaba al hombro y en la frente era parecida a la ropa que llevaba el chico. Y le termino agradeciendo aun sabiendo que él no la escucharía o eso creyó.

Sigue avanzando, aun no sabía cómo conseguir una montura, pero debía ser rápido para volver a su pueblo. El aire a su alrededor se empezó a agitar y al voltear arriba descubrió un dragón azul.

Con miedo se agacho esperando un taque de fuego que nunca llego, al abrir los ojos descubrió que el dragón estaba frente a ella observándola con sus ojos dorados y con una ironía Kyoko pensó que sus ojos con los del dragón se parecían.

El dragón la siguió observando y ella poco a poco empezó a avanzar al dragón. Sus pasos lentos no alertaron al dragón y en cierta forma no parecía si quiera interesarle la chica.

El dragón empezó a caminar también hacia ella, el dragón era más grande que Kyoko y ella pudo compararlo con el de su padre y descubrió que parecía que media lo mismo. El dragón llego hasta ella y con una pata la tumbo, ella trato de correr pero el dragón la tenía atrapada entre sus garras. Desesperada tomo su arco, pero recordó lo que el chico le había dicho. Había hecho sufrir un dragón y eso era imperdonable.

Bajo su arco y cerró los ojos esperando el golpe final que nunca llego.

Algo cálido llego desde su frente y atraso todo su cuerpo haciéndola sentir que se quemaba. Abrió los ojos solo para descubrir que la noche ya había consumido la tarde.

Tenía mucha hambre y fue lo único que pudo pensar en cuanto se levantó pero todos sus movimientos se detuvieron cuando vio al mismo dragón azul que vio antes de quedar inconsciente. Kyoko sin saber el motivo empezó a caminar hacia el dragón. Este no se movió pero la observo en todo trayecto con sus grandes ojos dorados, tampoco Kyoko lo dejo de mirar. Sin saber por qué a Kyoko se le vino un nombre a la mente y lo soltó en voz alta.

-Therit

El dragón respondió al nombre rugiendo. Kyoko lo volvió a decir arias veces y el drago hizo lo mismo en todas. Kyoko empezó a reír y llorar, estaba feliz pues sentía que lo había conseguido. Pero a pesar de todo aun se sentía hambrienta y llego hasta unas rocas en donde se sentó sin fuerzas.

EL dragón la observo con curiosidad y moviendo su gran cola empezó a agitar las alas para alzarse en vuelo dejando a Kyoko sola. En cuanto volvió Kyoko descubrió que el dragón tenía comida en la boca y se la dio a la chica. Con asco Kyoko se la comió y sus fuerzas regresaron un poco.

No sabía cómo iba a volver, su pueblo esperaba por ella y ella brincaba en ganas de volver.

-¿Me podrías llevar de regreso?

Ella aun no sabía cómo hablar con su nuevo dragón y descubrió que no entendía sus palabras. Con frustración trato de todas las formas posibles decirle al dragón lo que quería pero al no lograrlo se rindió y empezó a caminar colina abajo.

Mientras caminaba dio una vuelta en falso y se topó con un dragón rojo que al verla le rugió y alzo sus alas en señal de ataque. Kyoko solo grito y se cubrió la cabeza, pero un nuevo rugido la asusto. Al abrir los ojos descubrió que su dragón le rugía al otro y también estaba en señal de ataque; el otro dragón al ver al otro más grande y sentir su fiereza simplemente se dio la vuelta y salió volando dejando a Kyoko con su montura solos.

Kyoko le agradeció y siguió caminando colina abajo. Pero Therit la alcanzo por la espalda y le empezó a dar pequeños empujoncitos con la punta de la boca. Después de varios golpes más volteo a ver al dragón azul que juguetón la volvió a empujar. LA chica empezó a reír y toco al dragón, su contacto la envolvió en calidez y felicidad. Era como si el dragón transmitiera sus sentimientos hacia ella.

Kyoko toco al dragón rogándole regresar a casa, su tristeza y nostalgia de hogar lo sentía en toda la piel y por fin el dragón pareció entenderla. Observo a la chica y la volvió a empujar hasta llevarla a unas rocas. Kyoko sin comprender se dejó guiar y cuando el dragón no hizo nada lo observo extrañada. Después de unos minutos de analizarlo ella descubrió lo que el dragón quería hacer. Ella era demasiado pequeña para alcanzar a subir a su lomo y las rocas eran fáciles de escalar y le iban a permitir saltar a donde quería.

Kyoko volviendo agradecer subió a las rocas y salto hasta situarse al lomo del dragón, este se agito un poco pues nunca había llevado un peso encima del pero en cuanto se acostumbró alzo sus alas listas para volar.

Kyoko pensó que moría cuando el dragón se alzó en vuelo, no tenía de que sostenerse y se resbalaba con facilidad además de que era muy incómodo. El dragón se lazo en vuelo y ella sintió que el dragón no sabía a donde ir; Kyoko pensó en su casa y en la orilla del mar y el dragón empezó a volar en la dirección que la chica le mostraba.

Kyoko estaba completamente feliz y por fin sentía por primera vez digna del trono de su padre.

Por el amanecer empezó a vislumbrar su ciudad, pero se asustó al escuchar los gritos de la gente y recordó la batalla anterior.

Borro esos pensamientos de su mente y le dio nuevas órdenes a su dragón. No sabía lo que ocurría, pero debía detenerlo. Era su deber como la princesa y protegería a su pueblo aun si eso significaba volver a entrar en batalla y quitar más vidas.