Instantes
"Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora."
Jorge Luis Borges
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Advertencia: Posible OoC.
Imagen: 40. Fonógrafo de un corazón propuesta por Scripturiens.
Resumen: Ese corazón era complicadísimo, pero también único.
Melodía.
Darles cuerda era difícil, requería de mucha paciencia y, sobre todo, tiempo, el tiempo de conocer lo que necesitaba cada uno y en qué dosis era necesario. Había que suministrar aquello en dosis exactas, ni más ni menos. De ello dependía la intensidad y sonido de la canción. A veces si se daba demasiado, el sonido resultaba ensordecedor y arrítmico. En cambio si resultaba muy poco, apenas y duraba un instante y luego parecía apagarse abruptamente, dejando una sensación de vacío a su paso.
Con el tiempo las personas se volvían expertas en un solo aparato, a pesar de que fueran capaces de hacer cantar otros tantos. Eso le sucedía a ella, había escuchado una canción que la había cautivado.
Pero contrario a los otros, ella aun no descifraba cuándo debía brindar un mimo, una sonrisa, una caricia. Las suyas solían pasar desapercibidas para los demás, insignificantes y aun así producían una canción que, aunque breve, no hacía sino embelesarla.
Ese corazón era complicadísimo, pero también único. Era ése el que había interpretado la primera melodía que escuchó, años atrás, al son una armónica y con la luna brillando en el cielo, en un mundo extraño y con el temor encogiéndole el pecho, aun cuando hacía lo posible por disimularlo. El recuerdo de aquello todavía amenazaba con aguarle los ojos.
El proceso había sido lento, casi imperceptible, pero aquella canción se fue transformando en tantas otras, infinidad de sonidos que hablaban más que sus ojos, que decían más que él mismo, en los que predominaban añoranza y melancolía, que poco a poco la agitaban.
El tiempo transcurrió así, con ella entrenando su oído y escuchando múltiples canciones de distintos pechos. Con ella buscando algo que no sabía estaba frente a sí, hasta que la escuchó.
Esa canción se había transformado en su favorita, esa que transmitía —por extraño que sonase —, familiaridad y calidez. Un "bienvenido a casa, estuve esperando por ti".
En la escasa iluminación resaltaba, ya fuera por el color de su cabello o por la cantidad de personas que integraban su grupo de amigos y la emoción que demostraban. El chico no la perdía de vista, con los ojos zafiros clavados en su figura, sabía cerraba los ojos con una sonrisa radiante congelada en su rostro y cantaba con fuerza mientras la pelirroja escuchaba.
Donde debía estar el "badum, badum" resonaba aquella melodía, la voz vibrante lo llenaba todo y aquella melodía rugía. Y Sora sonreía perdiéndose en aquellos sonidos que la impregnaban y es que, a pesar de no escuchar lo que decía su propio pecho, sabía cantaban la misma canción.
N/A: Lo cambié como mil veces, pero al final así quedo. No estoy segura de qué realmente sean así estos dos, sólo tenía claro que quería a Yamato aquí y mis ideas tienen vida propia, aparentemente. Principalmente es un experimento, aunque creo que la colección entera lo va a ser jeje.
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