Los personajes de Miraculous Las Aventuras de Ladybug y Chat Noir, no me pertenecen, le pertenece a Thomas Astruc, Así como tampoco me pertenecen las Teorías sobre las que se está basando esta novela.

Espero que disfruten de la lectura.

ANTES.

Grimorio.

Por suerte había terminado todos sus deberes esa mañana de sábado, ahora tenía toda la tarde libre y el domingo para aprender el alfabeto nictografíco. No tenía idea de que tan ajetreado puede estar el horario de ese gato, pero él hacía que su lado competitivo saliera, ella podría memorizar ese alfabeto en menos de una semana. Aunque lo tendría que hacer muy discretamente, estaba segura que el día de mañana asistiría Alya a su casa para ayudarle para la cita con Adrien.

Aunque sólo lo iría a ver posar frente a las cámaras, pero según sus amigas, esa era su segunda cita, y se aseguraría de que estuviera más presentable y que no solo estuviera vistiendo un pijama como en la primer cita no planeada que tuvieron.

Hizo de lado sus recuerdos y pensamientos, para comenzar con su labor, en su diario comenzó a hacer unas planas de cada letra del alfabeto.

En otra parte, el rubio regresaba de la compañía, pues había cumplido con la orden de su padre sobre el recorrido que debía hacer a Lila, estaba cansado tanto emocional como físicamente, y la única razón era esa chica. Nunca nadie había logrado terminar con su paciencia tan rápido, incluso lograba lidiar con Chloé y seguir con su actitud amable con todo mundo. Pero definitivamente, después de que Lila se hubiera enojado con él, había tomado una actitud que claramente era propia de ella, una cosa era soportar las mentiras que seguía soltando sin culpa frente a él y a las demás personas, y otra cosa era que en cada oportunidad que veía o lo abrazaba hasta asfixiarlo, o "por accidente" lo golpeaba o pisaba. Francamente, de todas esas fases que había tomado con él, claramente prefería los golpes.

Se lanzó a su cama y se quedó sin moverse por unos instantes. Podía escuchar como Plagg sacaba su queso del pequeño mueble que tenía adaptado para mantener fresco el camembert.

—Algo me dice que el lunes que vayas con tu amiga de coletas, esa niña estará insoportable—comentó el pequeño kwami, mientras flotaba sobre la cabeza de su mentor y a su vez comía parte de su queso.

—Del simple hecho de imaginarlo me da dolor de cabeza, pero con suerte y el lunes sus secciones de fotos estén programadas para una hora diferente a la mía—aún estaba en su cama y tenía la cabeza hundida entre las almohadas.

—Eres mi portador—se tragó su último pedazo de queso y continuo con su charla—es normal que la mala suerte te persiga. Al menos cuando estás sólo, pero si estás con Ladybug, tu mala suerte disminuye o puede que desaparezca en ese lapso de tiempo.

Suspiró. Faltaba solamente media hora para su clase de mandarín, en concreto, para la clase de ese día, el Maestro Fu le había dicho que comenzarían a descifrar las páginas que venían en el grimorio sobre el Miraculous del Gato.
Por suerte el día anterior había terminado con sus deberes, la ventaja de tener un horario ocupado, era que debía de aprender a hacer y comprender las cosas lo más rápido posible, así que no dudaba que en esa hora y media que le dedicaban el maestro y él al Grimorio, sabía que era tiempo suficiente para terminaría de descifrar las páginas que le correspondían.

Pero una vez que terminaran con las páginas sobre Chat Noir… ¿qué sucedería?
Decidió no pensar más en eso, pues no tenía idea de que tan grande sea el libro, o cuanto ocuparan las páginas que le correspondían, pero si el libro era como el que tenía su padre, lo cual, parecía que así era, podría que tardara mucho más tiempo en comprender esas páginas.

Tomó los muñecos de acción que tenia de Ladybug y Chat Noir, pues cuando estaba aburrido o estaba triste, jugaba con ellos. Seguramente si Ladybug o el maestro lo veían jugando con ellos, no dudarían en reírse, pero eso era algo que no le importaba, incluso Nino, cuando había ido a visitarlo—que era cuando Adrien tenía un espacio libre en su horario—en dos ocasiones lo había encontrado jugando y a pesar de que Nino se había burlado de él por el simple hecho de saber que su mejor amigo jugaba con muñecas. Lejos de entristecerlo, le pareció agradable poder ser molestado por su amigo, incluso en ambas ocasiones, Nino había terminado jugando con él, siendo Ladybug o algún villano, sin duda se habían divertido.

—Bien Ma Lady, ¿gustarías ir al cine con tu caballero de armadura de cuero? —Movía el muñeco de Chat Noir, el cual tenía en la mano izquierda, mientras que la muñeca de Ladybug la sostenía con la mano derecha.

—Por supuesto que sí, Chat Noir, yo iría hasta el fin del mundo contigo—Intentaba hacer una voz femenina, algo que le divertía mucho a su Kwami, cosa de la que el modelo nunca se enteraba, porque cuando comenzaba a jugar, su Kwami intentaba no reírse para no herir los sentimientos de su portador, porque él, más que nadie, entendía como Adrien se sentía cada vez que Ladybug lo rechazaba.

Había estado tan entretenido jugando que no se percató cuando abrieron la puerta, incluso Plagg logró esconderse, pero en cuanto sintió la presencia de Wayzz salió de su escondite y se encontró con el Kwami de la tortuga y su portador.

—Oh pero yo te amo, Chat No…—Seguía imitando o tratando de imitar la voz de su Lady, pero un carraspeo, hizo que las palabras quedaran en el aire. Aún acostado, giro su cabeza hacia donde había escuchado el sonido, encontrándose con el Maestro Fu, de pie a unos pasos de su cama, haciendo que se levantara de golpe—Ma-Maestro, Bienvenido—hizo una inclinación de cabeza. La cual fue correspondida por el hombre—Yo estaba… eh…

Estaba apenado, no sabía que decirle al Maestro Fu, por haberlo encontrado jugando como si de un niño pequeño se tratase, él con seguridad había pensado que no le importaría que lo encontraran jugando, pero una cosa era pensarlo a vivirlo. Por suerte vio que el Maestro esbozaba una sonrisa, no una burlona, más bien, una comprensiva. Ese gesto hizo que el rubio soltara todo el aire que había estado reteniendo y sonriera.

—No hay nada que explicar, Adrien, ahora, ¿Qué te parece si comenzamos con la lección del día de hoy? —se había sentado sobre el sofá blanco que tenía el rubio en medio de su habitación, seguido por el portador del kwami de la destrucción—Desde nuestra última clase, pude notar que ya dominas el mandarín.

—No creo dominarlo a la perfección pero ya puedo comprenderlo.

—Ya lo dominas, sólo que tienes que llevarlo a la práctica, ahora, ¿Qué opinas si pasamos directo a las páginas del libro?

—Por supuesto.

—¿Plagg, Wayzz? —llamó el de rasgos asiáticos, ambos Kwamis se encontraban sobre el futbolito del modelo, estaban lazándose la pequeña pelota, haciendo que por el llamado del maestro, esta callera sobre la cabeza del de color negro.

—¿Sí, Maestro? —Pregunto el de verde al momento de llegar con su portador.

—No estamos escuchando nada—hablo Plagg al momento de llegar a un lado de Wayzz. Se sobaba su cabeza por el golpe que había recibido hace unos segundos.

El Maestro asintió y segundos después, ambos kwamis regresaron al futbolito para continuar con su juego. Mientras tanto el maestro había sacado la tableta en donde tenía el libro escaneado. Quería ver la reacción del joven modelo, pues el libro lo había obtenido por Marinette, quien lo obtuvo por él. Y aunque sabía que había una gran posibilidad de que Chat Noir estuviera trabajando con Le Papillon, se había dicho así mismo que primero debía de investigar antes de sacar conclusiones por sí mismo. Porque era verdad que Adrien es uno de los mejores portadores del gato que ha habido, tiene un corazón muy puro, incluso se atrevería a decir que es más puro que el corazón de Ladybug, pero esa virtud del chico, era algo que lo podría hacer caer fácilmente en manos de Le Papillón. Pues no era coincidencia que el libro saliera de esa casa.

—Aquí tengo el Grimorio de los Miraculous—vio la expresión del chico y parecía un poco decepcionado— ¿sucede algo?

—Nada malo, Maestro, es sólo que pensé que sería un libro antiguo o bueno, algo con una pasta y hojas…

—Sucede que sí es un libro antiguo, pero fue tomado junto al prodigio de la mariposa y el pavo real—Continuo observando las expresiones del chico y ahora pareciera que había asombro y tal vez temor.

—¿Quiere decir que Le Papillon tiene el Grimorio? —Asintió con la cabeza—Entonces él sabe los secretos… quiero decir, que él…

—No te mortifiques, Adrien, algo me dice que aún no logra saber todos los secretos del Libro, tal vez por el momento sólo se está enfocando en saber sobre su Miraculous, y lo compruebo por lo que sucedió con Le Jour de Héros. Aprendió a utilizarlo. Y ahora, mi deber como guardián, es enseñarles tanto a ti como a tú compañera, los secretos que tienen que ver con su prodigio.

En cuanto el guardián le entrego la tableta en las páginas que corresponden al Miraculous del gato, se tensó, él conocía muy bien esas páginas, pues había tomado prestado ese libro de la caja fuerte de su padre. De inmediato las palabras que su compañera le había dicho hace algunos meses comenzaron a aparecer en su cabeza, acompañadas de las que le había dicho el guardián recientemente.

« Tengo razones suficiente para creer que Gabriel Agreste es Le Papillon» « Quien tiene el libro, probablemente tiene los prodigios de la mariposa y del Pavo Real»

No. Eso no podía ser cierto, ese libro era un regalo de su madre, su madre se lo había regalado a su papá en un viaje que habían hecho al occidente. Tenía que investigar más por su cuenta, de ser así, podría ser que su mamá fue quien había robado ese libro y los prodigios, y su padre, entonces él podría ser Le papillon. Le daban escalofríos de tan sólo pensar eso de sus progenitores.

—¿Te encuentras bien? —sabía que esa pregunta se debía a la reacción que él había adquirido al haber visto las páginas del libro.

—De maravilla—mostró una de esas sonrisas falsas que daba para la cámara, pues no quería que el Maestro pensara que algo iba mal referente al libro, primero él quería sacar sus conclusiones antes de comentarle que conocía ese libro. —Es solo que al ver la nictografía, me sorprendió mucho de lo compleja que se ve.

—Oh en ese caso, deberías de intentar leer lo que dice.

Adrien asintió al momento en el que gracias a ese alfabeto, ya comenzaba a entender lo que decían esas páginas. Pero aún en su mente seguía el tema del libro.

Miraculous de la destrucción. Gato Negro. Disculpe maestro… ¿Por qué piensa que quien tiene el libro tiene los prodigios?

Ahora que lo analizaba bien, su padre fue akumizado por la razón de perder el último regalo que su madre le había hecho. Él no podría ser Le papillón, pero por alguna razón, volvía a dudar.

—El libro junto a esos prodigios se perdió hace algunos años por un error que cometí, cualquiera puede tener ese libro, Adrien.

Esa respuesta no era la que esperaba, realmente no contesto a su pregunta, al menos no completamente, pero por otra parte era algo en lo que el Maestro no quería entrar a detalle, al menos no por el momento, ya habría tiempo de hablar con el portador del prodigio del gato, pues él pensaba enseñarle a ambos chicos las mismas cosas que en el templo de los guardianes le enseñaron a él alguna vez en su vida.

Después de todo, era el único guardián vivo que quedaba, sabía que existían más cajas de los Miraculous, pero estas yacían escondidas. No había más orden de los guardianes, por lo tanto, no existían más guardianes que hayan comenzado con sus conocimientos desde que eran infantes, la única opción que tenía eran esos chicos, después de todo ya habían sido tres años desde que había entregado los Miraculous. Por supuesto que confiaba en que Adrien y Marinette fueran perfectos para proteger la caja, pero admitía que con quien debería de tener cuidado, era con el chico.

Las dos horas que dedicaron a descifrar las páginas del Miraculous del gato, vio como funcionaban sus poderes tanto en el agua, como en el hielo, algo de lo que ya había aprendido sin siquiera leer el libro, pero lo sorprendente había sido que había uno que le permitía utilizar en más de una ocasión, su poder especial sin preocuparse en transformarse a los 5 minutos. Se sentía bien al aprender más cosas con el Maestro Fu, de alguna manera ya no se sentía excluido, pero más le hubiera gustado, compartir esas cosas junto a su Lady, y no cada uno por su parte, pero entendía que eso era un peligro para las identidades.

La luna había caído sobre la ciudad de parís cuando el Maestro Fu dio por concluida la lección de ese día, se despidió de él y había decidido que era buen momento para ir a dormir, pues había sido un día con muchas cosas que digerir y no ayudaba el hecho de que Plagg quisiera comer ese queso apestoso que tenía añejándose—si sus cálculos no le fallaban, ya eran más de 900 días—,la razón del problema era que apestaría toda la habitación si se le ocurría sacar ese queso de ese frasco.

Por fin había logrado convencer a su kwami que podría comerse ese queso cuando no estuvieran en un lugar cerrado, logrando así, que él pudiera retirarse a dormir, vio su reloj y eran alrededor de las 10:30 de la noche, no era tan tarde, pero incluso del cansancio que tenía, sentía que el piso y todo a su alrededor se movía.

Un momento. No, no era su cansancio, realmente el piso y las cosas se habían movido, por un momento creyó que se trataba de un terremoto o algo parecido, pero al verlo pasar por su ventana no le quedo de otra más que transformarse y vencer al akuma. Algo bueno, era que vería a su Lady antes de ir a dormir.

[…]

Realmente no era como ambos héroes planeaban pasar su noche de sábado. El akuma había resultado ser el pequeño Augusto que quería un bocadillo nocturno. No entendían que le ocurría a Le Papillon, estaba claro que un enorme bebé no lograría quitarles sus prodigios y lo único que lograba era causar destrozos en la ciudad, nada que el Lucky Charm no arreglara en segundos, pero eso era cansado para los héroes, después de todo, esa era la tercera vez que lo akumizaban, aunque en una de esas veces, por suerte tuvieron ayuda de los parisinos para distraer a ese bebé y ellos poder enfocarse más en los demás akumas que los perseguían.

Por otra parte y dejando el tema de Gigantitan de lado, ambos se habían metido en un grandísimo problema, era gracioso que ella siendo Ladybug rechazar a Chat Noir, pero siendo Marinette le confesaba su amor, y todo para que el héroe no llegara a la conclusión de que ella era la súper heroína de parís. Sin duda, se sentía una de las peores personas, ni Chloé o Lila hubieran hecho eso, pero de todas las cosas que se le habían ocurrido, esa fue la primera que atravesó su cabeza.

Estaba casi segura que Chat Noir, no se presentaría a desayunar con ellos, porque él estaba enamorado de Ladybug, pero la decepción en su rostro no se hizo esperar en cuanto llegó el héroe, haciendo que una parte de su corazón comenzar a sentirse extraña. ¿Tan fácil la cambiaba el héroe?

El joven felino ya le había mostrado su lado más sensible esa vez de Glaciator, mostrándole cuan enamorado estaba de su alter-ego, y cuando la rechazó en su forma civil, esa parte decepcionada en su corazón, comenzó a formar otro sentimiento por su compañero, después de todo, sus sentimientos son más que verdaderos.

Ese domingo, a pesar de que su papá había sido akumizado y desakumizado, ese día no solo habían forjado aún más su amistad, habían asegurado ese vínculo que tenían desde que aceptaron ser los defensores de parís, desde que Adrien le entrego su sombrilla a Marinette ese día de lluvia. El hecho de que Chat aceptará que recibiría los consejos de su papá para conquistar a Ladybug, aseguraba que posiblemente lo vería más tiempo en la panadería.

—No será casi seguido, señor Dupain, en mi forma de civil tengo un horario muy ocupado—Le había dicho el súper héroe, el cual seguía en los brazos del padre de su amiga. Por otra parte, Marinette se había dado cuenta que su papá seguía con una pequeña esperanza de que Chat Noir cambiara de parecer.

No tenía caso llevarles la contraria. No la escucharían.

—No hay problema Chat Noir, estaré encantado de darte consejos y enseñarte a preparar pan.

La sonrisa que tenía su compañero no tenía precio, hacía que se sintiera feliz haciendo de lado todo lo que había aparecido anteriormente. No parecía incomodo, parecía todo lo contrario a incomodo, lo que le hizo preguntarse el ¿Cómo será la vida de ese gato callejero?

A la mañana siguiente Marinette se había levantado más temprano que de costumbre, estaba contenta, pues ese día acompañaría a Adrien a una de sus secciones de fotos, y no sólo eso, estaría en la empresa de su diseñador de modas favorito, eso era más que asombroso. Mientras ella se preparaba para asistir a clases, a unas cuantas calles de ahí, Adrien se había levantado tan ansioso como su amiga, pero no por las mismas razones que ella. Era muy claro que Marinette no tenía idea de que él era Chat Noir, pero a pesar de que habían arreglado su amistad de héroe a admiradora, seguía el hecho de que la había mandado a la friendzone y no tenía idea de cómo actuaria frente a ella durante todo el día.

—Sólo para confirmar, hoy iras con la señorita Dupaing-Cheng a la agencia, ¿cierto? —Hablo la voz monótona de Gabriel, antes de que su hijo saliera por la puerta principal.

—Así es, Padre.

—Bien—Asintió sin ninguna expresión en el rostro—Sólo asegúrate de no fastidiarla, esa señorita tiene un gran futuro por delante.

Adrien reprimió una expresión de asombro al darse cuenta de que su padre estimaba a su amiga y asintió antes de retirarse al colegio. Nunca antes lo había visto hacer eso con alguna otra persona, —incluso con Nathalie era algo frio—, y no era por el comentario que había hecho apenas hace unos segundos, de hecho, lo había rectificado con ese comentario, pues no era demasiada coincidencia que hablara con gran alegría cuando le presento a Audrey Bourgeous a la diseñadora del bombín de la pasarela. También, cuando se enteró que Marinette había rechazado irse a Nueva York con Audrey, no fue pasada por alto la pequeña sonrisa que apareció en ese rostro frio y sin expresiones, no le sorprendería si en un futuro, su padre decidiera darle un puesto a su amiga en las prácticas de su empresa. De hecho, casi estaba seguro de que así sería, aunque claro, todo lo que hacía Gabriel era con un fin, su beneficio.

Al llegar al salón de clases, pudo notar como Marinette y Alya estaban sentadas en la última mesa de la fila que estaba cerca de las ventanas. Ambas platicaban aunque no tan alegremente como él hubiera esperado, igual, vio como Nino, estaba sentado en el que era el lugar de Alya.

—¿Tan rápido otro cambio de lugar? —Arqueo una ceja en dirección de su compañero.

—Lila sigue mal de su Timitus, así que volvimos a los lugares que nos habían asignado la semana pasada—Cohibió una mueca. No quería sentarse con Lila, ella no respetaba el espacio personal.

—Entiendo, en el oído izquierdo.

—No viejo, en el derecho.

—Cierto, lo olvide—Torció la boca, no le gustaba nada las mentiras que decía Lila, pero tampoco quería exhibirla, porque no estaba bien.

—No puedo con Marinette—había dicho la de lentes al momento de sentarse a un lado de su novio—Insiste en que Lila sigue diciendo mentiras y yo le digo que esta celosa.

—¿Por qué debería estar celosa de Lila? —pregunto el blondo, claramente le había molestado ese comentario.

—Pues porque a ella le gus…—no termino de decir la palabra al darse cuenda de con quien estaba hablando. Podría estar molesta con la actitud de su amiga, pero por nada en el mundo hablaría sobre sus sentimientos que tenía por el modelo. Era algo que su amiga debía hacer.

Por suerte la campana que anunciaba el comienzo de las clases, había sonando, salvando así a Alya de dar una explicación al modelo. Entró Lila saludando a todo el salón de clases y tomo asiento en el lugar que el viernes pasado, había pertenecido a Nino. Adrien, por su parte, aún no había tomado asiento, discretamente dirigió la mirada a su amiga y noto que estaba decaída, no tanto como los días anteriores, pero no le gustaba verla así.

—¿Adrien, no tomarás asiento? —Había preguntado la señorita Bustier al momento de entrar al salón y ver a todos sus alumnos sentados, salvo al rubio.

—Eh… sí señorita Bustier, es sólo que…quera preguntarle si… ¿me podría sentar con Marinette?—Sabía que lo más posible es que no lo dejarían porque la última vez que se sentaron juntos, Marinette parecía que no podía prestar atención. Pero tenía un as bajo la manga—Ha tenido problemas últimamente con Literatura e Historia y quisiera ayudarle.

—Que amable Adrien, por supuesto, últimamente la he visto baja en esas asignaturas, pero nada de estarse distrayendo. Los dos—Dijo a modo de advertencia mientras intercalaba miradas entre la azabache y el rubio—si no tendré que bajarles puntos, ¿De acuerdo?

—Sí señorita Bustier—Dijeron los chicos al unísono.

Todos en el salón de clases a excepción de dos personas estaban sorprendidos por la petición del oji-verde. Lila estaba molesta, se supone que ella debía de estar sentada con Adrien, no calculó que él cambiara sus planes, y Marinette, ella estaba en shock. Eso era una mentira, ella no necesitaba ayuda en Historia y Literatura, sólo habían sido unos pequeños errores.

Sonrío al momento en el que el modelo se sentó aún lado de ella, y si el creyó que iba a estar incomodo por el asunto de Chat Noir, pues estaba muy errado, pues todo lo contrario había pasado, se sentía tan bien y correcto estar sentado con Marinette.

—Sé que fue una mentira. Pero una mentira piadosa no le viene mal a nadie, ¿no crees? —Había dicho en un tono que decía "confidencialidad" en cada palabra, después le dedico un giño de ojo cómplice y continuo prestando atención al tema que comenzaba a dar la señorita Bustier.

«Muy bien Marinette, tienes que concentrarte. ¡Concéntrate!» Se decía a sí misma la azabache.

—Te ves muy hermosa el día de hoy—Escucho como le decía el chico de sus sueños, mientras un rubor recorría las mejillas de ambos.

—Gra-Gracias, tú también te ves hermosa, eh hermoso, digo, quise decir que te ves bien como siempre ugh…—el blondo esbozo una sonrisa, definitivamente el estar sentado con Marinette seria de lo mejor.

—Gracias, Nette, ¿Te molesta si te digo así?

—No, para nada—dijo con una sonrisa boba en el rostro. Recordando las palabras de la señorita Bustier, se obligó a prestar atención a esa clase sobre argumento inductivo y deductivo.

Adrien, por su parte, no podía dejar de ver a la chica que estaba sentada a su lado, se veía hermosa con ese cabello suelto, definitivamente le sentaba bien, hacia resaltar esos enormes zafiros que tenía por ojos. Pero también se dio cuenta que le cubría la cara al momento de escribir, y notaba como lo ponía detrás de su oreja para evitar molestias, pero de alguna u otra manera se zafaba.

«Tal vez le gustarían unos prendedores» Sonrío por el rumbo que iban tomado sus pensamientos, puede que un regalo le suba el ánimo y también le servirían si decidía seguir utilizando su cabello suelto.

—¿Señor? —Dijo al momento de asomarse por la puerta de la oficina que estaba en la compañía Gabriel's.

—Sí Nathalie, ¿Todo está listo para la sección de mi hijo? —Cuestiono a su asistente sin voltear a verla. Encontraba más entretenido observar por su ventana, en cualquier momento llegarían su hijo y la señorita Dupain-Cheng.

—Todo listo para la sección con Lila Rossi. Pero aun no entiendo ¿Cómo nos va a servir esto?

—Confió muy bien en los gustos fotográficos de Delacour, no dudara en remplazar modelo, tal vez no sirva para enfurecer a la señorita Rossi, pero estará reteniendo enfado, tarde o temprano nos servirá.

Sonrío al momento en el que vio cómo su hijo venia caminando por los jardines de la empresa, acompañado por la chica que había ganado su concurso de diseño de bombines, ambos se veían felices, y lo podía notar en su hijo, el cual también reía por algo que había dicho la azabache y de inmediato supo que estaba en lo correcto, el fotógrafo cambiara de modelo

N.A.

No tengo idea de cómo se llama el fotógrafo de Adrien, Así que decidí que se llamaría Christophe Delacour. Según yo, el fotógrafo no tiene nombre, pero en caso de que yo ignore ese dato, me gustaría que me hicieran saber cuál es su nombre.

Puse que ya habían sido 3 años desde que el Maestro Fu había entregado los miraculous, así que si ellos iniciaron con la edad de 13 años, ahora tienen entre 15 y 16, y me baso en el hecho que en el capítulo de "Le Collectionneur", Plagg saca su queso añejado de 900 días, lo que me lleva a pensar que el Kwami lo comenzó a añejar en el momento en el que Adrien se convirtió en su portador, así que eso me hace pensar que en la serie ellos llevan siendo Ladybug y Chat Noir por más de un año. Claro que esto no está confirmado, es sólo mi idea.

A mi parecer, la trama de la historia esta yendo muy lenta, y es por el simple hecho que en este capítulo habían cosas que tenían que pasar pero no las puse porque quiero que los capítulos sean cómodos para ustedes al momento de leerlos, mi meta por palabras de capitulo que tengo designada es de 2000 como mínimo y 3000 como máximo —sin contar el Disclaimer y las "Notas de Autor"— en este capítulo me excedí, fueron más de 4000 palabras. Sólo espero que ese hecho no haya convertido a este capítulo en algo tedioso de leer.

Tengo escrito el summary de tres capítulos de esta novela, lo que serían el capítulo 3 y dos capítulos que serán del "Después", que posiblemente sean de los últimos capítulos, pues tengo planeado escribir 26 capítulos, como si de la serie se tratase.

Tal vez tengan duda de los shipps que se van a tocar en esta novela, y obviamente voy a tocar el LadyNoir, Ladrien, Marichat y Adrinette, en especial esos dos últimos, debo confesar que tengo una debilidad por el Marichat y Adrinette.

[…]

Muchas Gracias a todos aquellos que comentaron en el capítulo anterior, y aquellos que singuen esta novela y la marcan como favoritos. Ya respondí a sus Reviews en inbox. Aunque debo preguntarles, ¿Prefieren que les conteste los comentarios por inbox o al final de cada capítulo?

De todos modos hago mención honorifica de los comentarios del capítulo 1. Shaikey, ChrisBooth-Grey, Karen Agreste, Cranberrylarry.

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Nos Leemos pronto.
~Chatonette.

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