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Gracias a todos los que dejan RR. No puedo contestarlos como quisiera por falta de tiempo.

3. Una Serpiente en la Madriguera.

No hizo falta que lo despertaran apenas había dormido en toda la noche. En la cama de al lado Ron dormía con una gran sonrisa en la cara, dichoso el que podría estar con quien quería, pero el…

Bajo a la cocina, nada mas llegar se encontró a los gemelos desayunando. En una esquina Charly estaba hablando con su padre. Tonks entro en la sala seguida de Molly. Nada mas entrar miro a Charly. Tropezó con quien sabe que y estuvo a punto de bañar a su prometido y a su suegro.

Por suerte Charly fue mas rápido y con una mano cogía la fuente de tostadas y con la otra a Tonks. La chica miro hacia arriba y se quedo hipnotizada con los ojos del pelirrojo.

- ¡Yo… esto…!.- mirara al chico recostada sobre su brazo, tumbada y casi deseando que la besara, se puso colorada.

- ¡Tranquila no pasa nada!.- Puso la fuente en la mesa.

- ¡Tonks me parece que tendrás que tener mas cuidado!.- decía Molly entrando detrás de la chica.

- ¡No pidas imposible mama!.- dijo Fred antes de girarse divertido a su gemelo.- eso seria como pedirle a Snape que cambie de aspecto y diera las clases sonriendo.

- ¡Sin meterse con nadie!.- termino George.

Harry recordó como les enseño Lupin a defenderse de los Dementotes y la idea de ver de nuevo a Snape con la ropa y el extraño sombrero de la abuela de Neville hizo que se alegrase.

Al oírlos tanto Tonks como Charly reaccionaron separándose.

- ¡Yo siento ser tan torpe!.- miro a Charly.- entendería que quisieses romper el compromiso por eso.

- ¿No te entiendo?.

- ¡Como siempre meto la pata pues… pensé que…!- se ponía nerviosa por momentos.

- ¡Al contrario!. Eso es lo que mas me gusta.- ninguno entendía nada.- La idea de que cada momento sea inesperado y lleno de sorpresas es lo que mas me gusta.

El señor Weasley vio a Harry.

- ¡Hola!, ¿que tal Harry?. ¿Has dormido bien?.- la pregunta era inútil se veía en su cara que no.

- ¡La verdad…!

- ¡Tranquilo, Tranquilo!. Te entiendo, se ve que no has pasado muy buena noche.- le dijo Molly acercándose y abrazándolo.

- ¡Seguro que hoy dormirás mejor!.- hablo George.

- ¡Si!. Dicen que no hay nada mejor para dormir a gusto que junto a una serpiente.- término su hermano.

- ¡Su voz es hipnótica y seguro que se enroscará muy apretada.- al hablar hacían gestos abrazándose. Al instante ambos desaparecían de la cocina, seguidos de su madre que les exigía que se parasen.

Arthur se acerco al chico.

- ¡No te preocupes! , seguro que no será por mucho. Si el plan funciona. En unos días, de nuevo libre.

- ¡El ministro a aceptado que si se rompiese el compromiso, podrás estar un año fuera del sorteo!. Hola Arthur. ¿Qué han hecho esta vez los gemelos?.- decía Dumbledore entrando en la sala.- Si los atrapa Molly tendrán serios problemas.

- ¡Se estuvieron metiendo con Harry!. – Respondió Molly entrando en la cocina.- con el tema de…- no sabia como decirlo. Su hijo Charly lo hizo.

- ¡De cómo se las arreglara Harry para sobrevivir con esa chica solos en la madriguera. Y de lo bien que dormirá esta noche.- Molly miro a su hijo.- ¡Vamos mama ¡. ¡Harry no es idiota!.

- ¡Confió en que Harry sabrá comportarse con ella!.- miro al moreno.- ¿No es verdad?.- Harry asentía.

- ¡Yo dormiré en la habitación de Ron y ella en la de Ginny!. No me apetece estar muy cercad de ella.- Dumbledore puso cara de tener que decir algo y no saber como hacerlo.- ¿Qué sucede?.

- El problema es que ambos deben de Dormir en la misma habitación. ¡Es uno de los requisitos!. ¡Claro que no es obligatorio el contacto físico ni las relaciones de pareja!.- el anciano profesor se sentía violento con este tema.- No se os puede obligar a nada. Hemos colocado dos camas en el cuarto de Ron. Una para cada uno.- Harry no reaccionaba.- La decoración de las paredes también ayudara.- sonrió con desgana.

En el momento en que el profesor había hablado, entraban por la puerta Hermione y Ron. Por lo que escucharon la conversación . Molly los miro.

- ¡Vosotros estaréis aquí!.- los señalo con el dedo.- Pero si me entero de que…- no sabia como decirlo.- de que…- Charly termino lo que su madre no podía de nuevo.

- ¡Lo que mama quiere decir Ron, es que si usas "tu varita", antes de tiempo...- hizo el gesto con los dedos de que cortaba algo. Ron entendió y se acerco las manos disimuladamente a la entrepierna.

- ¡No… Creo que haya problema…!- respondió pálido.

- ¡Me alegra oír eso!.- dijo su madre.

- ¡Por Merlín Molly has visto lo que le has hecho al chico, esta blanco de la impresión y ...!- en cuanto vio la cara de su mujer se dio cuenta de que lo mejor era callarse. Miro a Harry para cambiar de tema.- ¡En cuanto lleguen Lupin y Snape te llevaremos al caldero y desde allí a la madriguera.- tomo el profeta y se escondió detrás de el.

- ¿No están aquí?.- pregunto extrañado.

- Ambos están en Hogwarts , acomodando sus pertenencias junto a sus prometidas.- Respondió Dumbledore.- pensé que un lugar neutral seria el sitio ideal para ellos.- sonreía divertido.- tendrán mas sitio donde esconderse.

- ¡Vamos Albus!. Parece que es el peor castigo de sus vidas. Creo que es lo mejor que les ha podido pasar a esos dos.- Molly continuo sirviendo el desayuno , Tonks mas repuesta la ayudo.

- ¡No la aguanto!.- se escucho desde el salón la voz inconfundible de Snape.

Al momento entro en la cocina seguido de Lupin con el mismo carácter.

- ¡Ha colocado tantos tarros y pociones en el baño que mi laboratorio se queda pequeño!.

- ¡Tu!.- Le respondió Lupin.- Con todo lo que ha colgado del techo. Si me olvido cuando es luna llena es que soy idiota o ciego. Parece una torre de astrología en vez de una habitación.

- ¡Quiere que me corte el pelo!.- dijo Snape.

- ¡Me ha comprado Ropa!. Y todavía no estamos casados.- respondió Lupin.

Ambos miraron a Dumbledore.

- ¿HAY QUE HACER ALGO YA!.- le dijeron al unísono.

- ¡Eso solo depende de ellas!, lo siento pero…- hacia verdaderos esfuerzos por no reírse.- Tendrán que acostumbrarse.

Los dos se sentían derrotados. Se sentaron en la mesa y cogieron cada uno una tostada. Se la comían sin ponerle nada y sin pensar. Definitivamente ambos se parecían mas por momentos.

- ¡En cuanto terminéis de desayunar , debemos llevar a Harry con… su prometida.- los dos levantaron la cabeza.

Snape hizo un comentario que sorprendió a todos.

- ¡Es la primera vez que te entiendo!, y creo que te sientes igual que nosotros.- al decirlo le acerco la fuente de las tostadas y el chico sorprendido, cogió una. Los gemelos ahora parecían trillizos, de diferentes edades.

El desayuno había terminado igual que empezó. Harry bajo el baúl al salón.

Allí estaban todos los Weasley. Charly y Tonks cogidos de la mano, al igual que Ron y Hermione. La que parecía más triste era Ginny que lo miraba desde la entrada de la cocina. Harry la miro triste y ambos hicieron una sonrisa forzada.

Snape y Lupin serian los que lo llevarían al caldero chorrearte. La verdad es que viéndolos eran los más adecuados. Flanqueaban al moreno como si lo llevasen a la ejecución. Dumbledore lo miraba con su cara de niño travieso aunque se veía cierto aire extraño en su cara.

Molly se acerco a Harry.

- ¡Si tienes algún problema no dudes en llamarnos!. En caso de problemas hemos escondido polvos Flu en una esquina de la chimenea. Para cualquier cosa no dudes en llamarnos.

- ¡Nosotros hemos dejado algunas de nuestras creaciones, "por descuido", en nuestro cuarto!.- dijo George.

- ¡No dudes en usarlas para alegrar un poco tu estancia.- termino su gemelo.- la contraseña es; Merodeadores.

- ¡Gracias chicos, lo tendré en cuenta!.

- ¡Harry!.- Ron y Hermione se acercaron. Se abrazaron los tres.- Sabes que puedes contar con nosotros para lo que quieras.

- ¡Lo se chicos!.

- ¡Es la hora!.- dijo Snape.

- ¡Joder!. Suena como si me fueran a llevar a Azkaban .- intento bromear.

- ¡No se que es peor Harry!.- dijo Snape.

Snape cogió el baúl y Lupin se acerco a Harry . Los tres desaparecieron rumbo al caldero chorreante.

Aparecieron en una esquina, cerca de la chimenea. En ese momento había poca gente en el local y la aparición de los tres pasó casi desapercibida al ser algo completamente normal.

Tom el tabernero los reconoció.

- ¡Hola que tal!, Severus, Remus.- miro a Harry y sonrió.- Harry.

- ¡Que tal Tom!.- dijo Lupin.

- ¿Vais al callejon?.

- ¡No!, hemos venido a otro asunto.

- ¡Harry debe reunirse aquí con su futura esposa!.-Todos se giraron para ver a Albus Dumbledore.- Perdonad pero tenia que decirles un par de cosas a vuestras prometidas.- se veía muy alegre al decirlo.

Snape solo resoplo con desgana. Lupin se limito a mirarlo de mala manera.

Tom los miro a los tres divertido.

- ¡Os ha cogido a los tres esa estupida ley del ministerio?.- Ninguno contesto.- ¿J AJA JA!. ¡Quien me iba a decir a mi que vería a Severus Snape comprometido para casarse.

- ¡Eso aun no ha sucedido!.- El profesor miraba al tabernero con odio.

- ¡Bien dicho!.- respondió Lupin.

- ¡Vale, Vale, lo siento!. Pero debéis admitir que…- las miradas de ambos le dieron a entender que lo mejor era cambiar de conversación.- ¿Con quien te casaras tu Harry?.- El moreno no llego a responder.

- ¡Ya era Hora!.- el padre de Pansy había aparecido!.- Llevamos esperando cinco minutos.- Tom miro a Harry y después a Parkinson. Harry entendió y asintió con desgana.

- ¡Perdona Robert!.- Se disculpo Snape. El señor Parkinson lo miro con odio.

- ¡No te atrevas a llamarme así nunca mas!.- lo miro de arriba abajo.- ¡Sangre sucia!.- Snape se puso tenso.

- ¡Tranquilo severus!.- El director se puso entre ambos hombres.- Pronto tendrá que olvidarse de esta estupida forma de pensar.- El hombre bufo divertido.- No creo que le diga lo mismo a sus futuros nietos.- Esto consiguió que se pusiera blanco.

Intento replicar pero fue interrumpido por su esposa.

- ¡Déjalo querido!. Ya sabemos que tendremos que escoger mejor a nuestras amistades.- Miro al director.- Profesor Dumbledore.

- ¡Que tal señora!, ¡un placer verla!. Tengo que admitir que su belleza no tiene discusión.- La mujer hizo un gesto agradeciendo el cumplido y después se giro a Harry.

- ¡Mi pequeña esta en esa sala!.- señalo un reservado al fondo.- Los elfos esperan que les digas donde deben llevar todo su equipaje.

- Lo siento pero no es posible que vallan elfos domésticos con ellos.

- ¡¿QUE?!.- gritaron ambos.

- ¡Buenos pues que los elfos de la casa se lo lleven!.- dijo la madre de Pansy.

- Ellos reducirán su equipaje y se lo llevaran. En cuanto estemos allí . Entrara en funcionamiento el encantamiento fidelio.

- ¿Quien será el guardián?.- dijo el señor Parkinson. Al menos tengo derecho a saberlo. ¿No cree?.

- ¡Este Fidelio es un poco diferente a los demás!.- explico Dumbledore.- Me temo que Harry no se fía mucho de los guardianes. Por lo que hemos decidido hacer dos fidelio. Uno para proteger la casa y otro para proteger al guardián. Yo soy el guardián del encantamiento primero, solo yo se quien es el guardián de la casa donde vivirán esta semana.- Los miro divertido.- Creo que es una forma excelente de que ambos estén seguros. ¿Verdad?.

Los Parkinson estaban a punto de explotar. No solo no podrían acercarse al chico sino que les seria imposible localizar al guardián.

- ¡Es una gran idea!.- reacciono la señora Parkinson.-Pero en caso de que algo fuese mal ¿Cómo lo sabríamos?.

- Eso es algo que me he preguntado también. Al final una amiga me dio la solución.- busco algo entre su túnica.- Con esto sabrán como se encuentra su hija. Solo necesitan mirarlo.- les tendió un reloj con una aguja que decía Pansy Parkinson. - No hay forma de rastrear su situación, pero sabrán en todo momento como se encuentra.

El reloj tenia varias etiquetas; en peligro, en casa, trabajando. Muerta y algunas mas.

Harry se dio cuenta de que era igual al reloj de los Weasley. Y supo quien le había dado la idea al director.

- Harry tiene este otro que tendré yo.- saco otro reloj igual al de la chica.- Lo único que tiene que hacer su hija es tocar la aguja y listo.-les tendió el reloj a los Parkinson que lo cogieron con furia.

- Si nos disculpan, iremos a prepararnos y a activar esto.- levanto un poco el reloj mágico para que lo vieran.

En cuanto los Parkinson se alejaron. Dumbledore se acerco a Harry le tendió el reloj. Harry toco la aguja con su nombre y esta brillo un segundo. A continuación se puso en la posición que indicaba a salvo.

- Esta es la ultima oportunidad. Si no se echan atrás aquí, tendrás que vivir con ella.- Sonrió.- cuento contigo para que se arrepienta. O puede que… Los dos queráis seguir con esto dentro de una semana.- sonrió divertido mientras guardaba el extraño reloj en la túnica.

- ¡Como ella quiera deshacer este compromiso no seré yo el que intente convencerla de que no lo haga!.

No podían oír lo que decían los Parkinson, pero de lejos se veía que no estaban muy contentos en especia Pansy. Se les podía ver gesticulando con los brazos y la expresión de sus caras no era precisamente de felicidad.

Cinco minutos después salían del reservado. En un pequeño bolso la chica había metido todo su equipaje reducido por sus padres mágicamente.

Llego junto a Harry y con mal genio le hablo.

- ¡Estoy lista vayámonos!.- El se había dado cuenta de lo molesta que estaba, decidió echar mas leña al fuego.

- ¡Hola Querida!, al menos podrías saludar.- La chica lo miro de tal forma que incluso se divirtió al pensar lo furiosa que estaba.- ¡Cuándo usted quiera Profesor!.- Los padres de la chica al oírlo reaccionaron.

- ¡Un momento!. ¿Como es que usted si puede ir con ellos y nosotros no?.

- ¡Si eso!, ¿Por qué no vienen mis padres?.- añadió Pansy.

- ¿Saben ustedes donde esta la casa de Harry?. No ¿verdad?.- sonrió como solo el sabia hacerlo.- Debo admitir que tienen razón no es justo que yo pueda ir y ustedes no. Por lo que nadie ira con ellos. Harry puede aparecerse, al igual que su hija. – Saco una carta de su Túnica.- ambos son mayores de edad y pueden realizar magia legalmente fuera del castillo ya que han realizado sus TIMOS. Aun no tiene el permiso de aparición. Pero con este permiso especial,- levanto el pergamino que había sacado.- Podrán hacerlo de forma excepcional. En cuanto lleguen a su nuevo Hogar, el encantamiento Fidelio se activara y ni siquiera yo sabré donde se encuentran.

- ¡No me cuadra esto!.- dijo el padre de la chica.- ¿No teme que nuestra hija nos diga el lugar en el que viven?.

- ¡Si!, podría hacerlo. Pero le será muy difícil.- hizo una pausa.- La casa esta completamente aislada de los medios de comunicación y lugares cercanos, las lechuzas no la pueden encontrar y menos los elfos. Por supuesto la red flu solo funciona para ir a un lugar, el ministerio.- junto las manos estiradas hacia abajo divertido.- Si su hija dejase la casa, ni ella misma recordaría donde esta ubicada. Necesitaría volver al ministerio. Y eso podría tomarse como que… No hay confianza entre ellos y no esta interesada en seguir con el compromiso.- los miro.- ¿Nadie quiere eso verdad?.- los Parkinson no dijeron nada.- De todas formas ese no será el lugar donde ambos vivirán una vez que estén casados. Es solo que allí podrá saber como será el resto de su vida. Antes de ir a la casa de Harry, tendrán que terminar su ultimo año en Hogwarts, por lo que…- Movió la mano dando a entender algo obvio.- No creo que sea el momento de realizar algún juramento. El día de la boda se hará lo que se deba hacer. Es una forma de… que ambos se demuestren su sinceridad y confianza. ¿No creen?.

- ¡Si… me…nos parece bien, ¿Verdad Hija?.

- ¡Si padre!.- añadió la chica mas por obligación que por convencimiento.

- ¡Entonces estupendo!.- sentencio y miro a los dos chicos.- Ambos ya han hecho el curso preparatorio para apariciones. Están listos para realizar el examen dentro de una semana.- Lo pensó un momento.- Les espera una semana muy atareada.- Enumero con los dedos. La convivencia, la ceremonia de unión en el ministerio, ¡si no hay inconvenientes claro!.- continuo.- Aprovecharan que están aquí para hacer el examen de aparición. Y después apenas unos días para su vuelta a Hogwarts.- sonreía mirándolos.- Va a resultar un final de verano muy emocionante para todos.- miro al moreno.- ¡Harry!, cuentas con toda mi confianza y se que no harás nada de lo que te puedas arrepentir.- el asintió.- espero lo mismo de usted señorita Parkinson. – Con desgana Pansy asintió.- entonces Harry cunado quieras. Su equipaje.- Hizo un movimiento con la varita y este desapareció.- lo encontraran al llegar.

Harry no se lo pensó más. Cogió la mano de la chica y la miro.

- ¡Sin no te importa yo nos llevare a ambos!.- ella lo miro de forma orgullosa.

- ¡Espero que puedas hacerlo! , no me gustaría acabar en trozos.- el no dijo nada se concentro y ambos desaparecieron del caldero chorreante.

Los presentes se miraron, con una mezcla de odio y rencor.

- ¡Bueno pues ha comenzado la aventura de esos dos!.- se froto las manos.- ¿Le apetece a alguien tomar algo?.

- ¡Nosotros no gracias!. Tenemos asuntos urgentes que tratar.- diciendo esto los Parkinson se giraron y se encaminaron a la chimenea. Poco después desaparecían del lugar envueltos en llamas verdes.

- ¡Que susceptibles!. Tom si no te importa me apetece una taza de te con una rebanada de limón. ¿A vosotros?.- señalo a los dos profesores.

- ¡No creo que pueda tomas nada!, aunque… Un Whisky de fuego Tom.- dijo Snape ante la mirada incrédula de los demás.

- ¡Es la primera vez que te veo tomar alcohol Severus!.- el anciano lo miraba entre asombrado y divertido.

- ¡Necesito algo de valor para regresar a Hogwarts!.-le respondió.

- ¡Que sean dos!.-añadió Lupin.

- No creo que a vuestras prometidas les guste que…- Ambos se miraron.

- ¡DEJA LA BOTELLA!.- dijeron ambos.- Dumbledore los miro entendiéndolo todo.

- ¡Me parece que no vais por buen camino!.- ambos lo miraron sonriendo.- y no creo que consigáis lo que pretendéis.

Harry y Pansy aparecieron frente a la madriguera. La chica en cuanto vio la casa puso cara de asco.

- ¿Qué es esta pocilga?.

- Nuestro hogar por una semana. ¿No quieres ser mi mujer?. Pues vas a saber como vivo … o mejor dicho como viviremos.

- No pienso entrar en esa pocilga.

- No hay problema. Solo vamos al ministerio y deshacemos el compromiso, es solo cuestión de firmar un documento y listo.- la chica lo miro con odio.

- Te crees muy listo Potter, pero no podrás conmigo.- diciendo esto comenzó a andar hacia la madriguera. Harry la seguía pensando que había estado a punto de librarse de su problema.

- De todas formas te darás cuenta de que dentro es diferente a como se ve.

- Un hechizo para engañar , muy ingenioso Potter. Por un momento pensé que…- habían llegado a la puerta trasera y en ese momento Pansy abrió la puerta.- Esto es…

La cocina de la madriguera estaba como Harry la recordaba. Se notaba que habían colocado todo en su lugar son esmero. Seguro que la señora Weasley no quería que nadie pensase que era una mala ama de casa. Incluso dejo varios libros en la mesa para que aprendieran lo que necesitasen , sobre como llevar una casa.

Lo único que Harry noto que faltaba era el gran reloj de los Weasley y las fotos de todos sus miembros y amigos. No querían que la Slytherin supiese quien vivía en esa casa.

- Un hogar maravilloso, estoy de acuerdo contigo.

- ¡ POR LA MAGIA DE MORGANA! ¡ES UNA POCILGA!. ¡OLVIDALO NO ME QUEDARE AQUÍ!.- Paso de una aparente histeria a una calma racional y controlada.- Después de la boda iremos a otro lugar mas acorde con…

- ¡Por si no lo recuerdas yo soy el que dirá donde viviremos!. Lo firmaste, ¿te acuerdas?.-

- ¿Es una broma?.- el lo negaba con la cabeza.

- ¡Entiendo que no me conozcas, al igual que yo a ti!. Por eso esta semana de convivencia. Te darás cuenta de que soy una persona muy simple. No me gustan los lujos ni las excentricidades. Eso se lo dejo a Malfoy.

- Pero yo… estoy acostumbra a otro tipo de vida no puedo vivir de esta forma.

- ¡Entonces ya sabes que hacer!.- tomo su baúl y comenzó a subir al piso superior.

Pansy Lanzo un pequeño grito de rabia. Después antes de que Harry desapareciese le hablo.

- ¿Dónde están los elfos domésticos?. ¡Quiero que suban mi equipaje!.

- ¡Lo siento, no tengo!. Tendrás que hacerlo tu misma

Pansy se quedo sin palabras al oír eso.

- ¿Cómo voy a subir todo esto ahí arriba?.- Harry se asomo por el piso superior.

- ¿Quieres que te ayude?.- dijo con ironía.

- Antes muerta.- le respondió con rabia.

Pansy cogió dos de sus grandes maletas y se dispuso a subir al piso superior.

El peso y la falta de costumbre hacían que la chica tuviera muchos problemas para llegar al piso superior.

En cuanto subió se dio cuenta de que había gran cantidad de puertas. Intento abrir la que tenia mas cerca, pero se encontró que estaba sellada. Probó con la siguiente y consiguió lo mismo.

Ya un poco mas molesta probó con todas las que se encontraba. Al final se dio cuenta de que todas las habitaciones estaban selladas mágicamente. Solo al baño pudo entrar. Desesperada fue a la única que había abierta, la de Harry. Al verla entrar trabajosamente con las maletas, la miro divertido.

- ¡Sabes!, te hubiera resultado mas fácil hacerlo con magia.- se giro para que no lo viera reírse.- nos dieron un permiso especial para poder usarla hasta el enlace.

Ella se lamento de ese simple fallo.

- ¿Por que no me lo dijiste antes?.- la miro.

- ¿Tienen que pensar por ti?.- ahora si que no le pudo replicar nada, por lo que cambio de tema.

- ¿Donde se supone que voy a dormir yo?.- le fastidiaba tener que pedirle ayuda de cualquier tipo. El tuvo que reconocer que estaba disfrutando la situación.

- ¡Pues aquí!.

- ¡¿QUE?!.

- ¡Debemos dormir en la misma Habitación. ¡Tu!, en esa cama.- le señalo la que había junto a la suya.- y yo en esta.

- ¡No pienso dormir contigo!.- el dejo de deshacer su baúl y la miro.

- La idea tampoco me atrae. Pero… Debemos dormir en la misma habitación. ¡Tranquila!, no intentare hacerte nada. Sabes que lo único que deseo que hagas es que renuncies a este compromiso. No hacerlo irrompible.

Lo que dijo Harry hizo que se sintiese bien por un momento. Ella podía darle lo que deseaba, pero por nada del mundo lo haría. Quería que sufriese.

Tenia muy claro lo que se esperaba de ella.

Si el había destrozado el mundo que querían crear. Tenia que conseguir destruir a quien los había destruido. Por el momento sus planes habían sufrido varios revés, pero. Haría lo que hiciese falta para conseguir que Potter fuese a la mansión de los Parkinson. Donde seria recibido con los "Honores", que se merecía.

Su plazo límite era de Una semana. No tenia pensamientos de unir su vida a la de el por nada del mundo. La sola idea de que la tocase hacia que se le revolviesen las tripas.

Sabia que todo era tan fácil como darle a tomar algún potente veneno y listo. Pero al hacerlo tendría que renunciar a todo lo que tenía ya que seria una fugitiva en el mundo mágico para el resto de sus días. La solución era que muriese en la mansión Parkinson. Esto daría una duda sobre quien había sido y siempre podrían culpar a cualquier estupido, al que aun no hubiesen pillado los Aurors.

Tenía la suerte de que no había sido marcada como sus padres. Al no tener la marca tenebrosa en su piel, siempre podría pasar por la pobre y desolada prometida del chico que venció al señor oscuro.

Debía aguantar todo aquello, y hacer lo que fuera necesario para soportar esa semana.

- ¡Ni loca lo haré!.- lo miro sonriendo.- dentro de una semana serás mió y solo mio. Te garantizo que haré lo que tenga que hacer para que eso sea así. Y ni tú ni nadie me convencerá de lo contrario.

Harry suspiro. Seria una semana muy larga.

- ¡Esta bien!. Coloca tus cosas como quieras. Yo voy a tomar un baño.

Al decir esto se quito la camiseta quedándose con el pecho descubierto delante de la chica.

- ¿Qué haces?. ¿Cómo te atreves a…?.- se giro.

- Solo me he quitado la camiseta, pero si te molesta...- Harry se le callo parte de la ropa que usaría para cambiarse al suelo y se agacho a cogerla. De forma que se quedo en una postura que la asombro.- ¡Vas a seguir enseñándome esa asquerosidad que llamas cuerpo o te cubrirás con algo!.- Harry se volvió molesto.

- ¡Lo siento!. No sabia que te molestaba.- se puso una camiseta limpia.- dejare a la princesa en sus aposentos para que se acomode.- hizo una reverencia al pasar junto a ella.- Ruego me perdone pero las doncellas tenían toda la vida libre.

Harry salio de la habitación y se metió en el baño. Tenia ganas de tomar una ducha e intentar despejarse . Le estaba costando mucho intentar que fuera ella y no el quien pasara peor día.

La chica en cuanto se quedo sola miro a todas partes, el cuarto estaba decorado completamente en rojo y dorado, demasiado Gryffindor para su gusto. Se acerco a la venta con la idea de saber si había algo cerca y poder comunicarse con alguien.

El exterior era una increíble extensión de prados y pequeños bosques. En una lateral se veía lo que parecía un desastroso camino y en la dirección contraria, a lo lejos un pequeño estanque con un arroyo.

No tenia forma de saber donde podía estar o como comunicarse con los suyos.

Mucho mas molesta se giro y contempló de nuevo el cuarto. El asco y la repulsión la recorrían. A pesar de estar todo pulcramente limpio.

Cuando salio del baño, ella había colocado varias maletas en la habitación y apenas había abierto un par de ellas.

- ¿No vas a abrir nada mas que esas? , ¡Mejor!.

- ¿Por qué lo dices?.

- Si lo único que vamos a hacer es estar en la casa no veo por que debemos tener completamente desecho el equipaje. No creo que use demasiada ropa en una semana. La lavaremos y…

- ¡Para , Para!. ¿Qué es eso de lavar?.

- Es dejar limpia una prenda.- hizo como que frotaba algo entre sus manos.

- ¡Yo no he hecho eso en mi vida!.

- ¡Sacaras algo interesante de esta semana!. ¡Una experiencia nueva!. Hacer las cosas por ti misma. Como por ejemplo la cena.

- ¡No se cocinar!.- dijo con odio.

- No te preocupes. Yo si. Tú me ayudas y cenaremos. Sígueme.- Con desgana la chica lo siguió hasta la planta baja. Entraron en la cocina y Harry busco que podrían hacer de cenar.

Pansy lo miraba divertida desde la puerta. ¿Qué haría ese estupido?. Seguro que comerían cualquier bazofia para cenar.

Harry encontró lo que buscaba en uno de los cajones.

- ¡Mañana buscaremos algo mejor!. Esta noche haremos unos huevos con bacón. No es gran cosa pero al menos no pasaremos hambre. ¿Qué te parece?.

- Si tanto te cuesta, puedo llamar a los elfos de mi familia. Ellos nos prepararan una cena digna de mi.- dijo para molestarlo. Harry sabía como devolvérsela.

- ¡De acuerdo, hazlo!.- se cruzo de brazos y espero.

- ¡Ippol, Duzellt!. Apareced.- no sucedió nada.- ¡Ippol, Duzellt!. ¡Venid malditos haraganes!. ¡O aparecéis en este instante u os desollare la espalda antes de destriparos!.- la rabia de la chica era increíble y si a eso se unía la cara de diversión que tenia Harry…

- ¿Has pensado quien hizo el fidelio?. ¿Crees que Dumbledore no habría tenido en cuenta a los elfos domésticos en este hechizo?. – Se cruzo de brazos.- ¡Querida!, esta semana es solo para ti y para mí.

- ¡AHHHH!.- la furia de Pansy era increíble. Salio de la cocina y subió al cuarto.

Al entrar cerró con fuerza y apunto a la puerta.

- ¡Fermaportus!.- una succión y la puerta quedo completamente sellada.

En la cocina Harry puso a freír los huevos y el bacón. El aroma de la cocina poco a poco llego a toda la madriguera. Incluso con la puerta sellada el delicioso aroma llego hasta Pansy.

- ¡Maldita sea!. Ese aroma es maravilloso.- Se levanto de la cama y recorrió el cuarto.- No he probado nada desde el medio día y ese cabron de Potter… ¡Que hambre tengo!.

Harry estaba devorando unos huevos revueltos y algunas tiras de bacón. En ese momento se fijo en el plato que había en la mesa. Parkinson no había bajado y por un momento pensó que tendría hambre.

- ¡Quiero deshacerme de ella no que se muera!.- se levanto y cogió el plato de la chica.

Lo puso en una bandeja junto a un buen trozo de pan de maíz caliente. Puso también un buen vaso de Zumo de calabaza y subió las escaleras.

Llego delante de la puerta y fue a abrirla. Al tocar el pomo se lo pensó y decido pegar antes de entrar. Golpeo dos veces y la llamo.

- Pansy te traigo la cena ¿puedo entrar?.- no recibió contestación.- ¿Pansy?, ¿estas bien?.- volvió a pegar y tampoco le respondió.- ¡Me estas asustando voy a entrar!.- Cogió el pomo e intento abrir se dio cuenta de que no podía.- ¿Pansy que pasa?.- con su varita apunto a la puerta.- ¡Alohomora!.- no sucedió nada.- ¡ALOHOMORA!. Joder que cojones pasa.

- Parece mentira que el gran Harry Potter, el que destruyo al mago tenebroso mas temido de todos los tiempos. No pueda abrir una puerta.- se rió.- ¿Qué diría la gente si lo supiera?.

- ¡Maldita seas!. Yo preocupándome por ti y tú… Bahh. Si quieres comer en la cocina esta tu cena.

- ¡No pienso bajar!.- Se paro en seco.

- Aquí te la dejo . Después vendré a dormir.

- ¿Crees que te voy a abrir?.- decía con ironía.

- ¡Si quieres casarte conmigo si!. Si no duermo en esa habitación podré alegarlo y romper el compromiso.- se oyó algo que se estrellaba contra la pared.- Vendré dentro de un rato. Voy a limpiar la cocina.

Harry bajo a la cocina y se puso a limpiar todos los cacharros que había usado para la cena.

Mientras en el piso de3 arriba. Pansy había abierto la puerta y cogido la cena que le había dejado el moreno.

- Maldito Potter.- Con la cena, se sentó en la mesa del cuarto. Probó la comida con cierta aprensión. Pero después del primer bocado termino comiéndosela toda.

Cuando Harry volvió al piso superior la puerta estaba encajada, se la encontró acostada en su cama. Miro al escritorio y vio la bandeja completamente vacía. Sonrió pensando en ese tema. Incluso con todo su orgullo al final termino comiéndose esa simple cena.

Se desvistió y poco después estaba en la cama. Puso su varita cerca de el y dejo los lentes en la mesa. Apago la luz y se dispuso a pasar la primera noche en la madriguera con su peculiar prometida. Al día siguiente tendría que conseguir que rompiese el compromiso. Las ideas que le dieron los gemelos y la señora Weasley le podrían ser de mucha utilidad.

Pansy estaba despierta cuando Harry entro. No se movió y se hizo la dormida. Noto como iba al baño y como se cambiaba. No reacciono sin soltar su varita hasta que el chico se acostó.

Una vez que lo hizo. Ella se relajo un poco y se dispuso a dormir. Mañana empezaba la semana de convivencia.