Attack On Cake!
Conflicto
Erd entró a la cuadra apreciando aquel griterío. Para cuando los alumnos se dieron cuenta de su presencia, sonrieron y exclamaron al unísono su nombre. El rubio sonrió, les devolvió el saludo y avanzó con paso seguro a Petra y Shadis.
–El Señor director busca su presencia, Keith–informó el rubio.
–¿Y por qué no usa el maldito teléfono? –se quejó. Erd suspiró.
–Alguien se metió con la comunicación interna y... bueno, la están arreglando, pero tardaran–resumió juntando sus manos y haciendo un gesto que aludía a "¿Qué se va a hacer?"
Keith suspiro y salió de la cuadra sin decir demasiado. Erd miró a Petra y sonrió
–¿Y? ¿Cómo te sientes después de tu gran triunfo? Petit, te has esforzado todo el año y el resultado ha sido grandioso. Si Levi hubiese venido hoy, estaría orgulloso de ti–la mujer hizo una mueca parecida a una sonrisa y Erd pasó un brazo por su espalda y le sonrió aún más–. Vamos, es la verdad. Alégrate. Han convertido a estos chicos en eficientes ayudantes de pastelería, cuando muchos no sabían ni como sostener un cuchillo a principio de año.
–¡Ey!–eren sabia que ese comentario iba dirigido para él y para Armin. Erd sonrió y los señaló.
–¿Qué es eso de estar escuchando la conversación entre dos adultos?
–¡Tienes cinco años más que yo!
–Y diez de experiencia, así que... más respeto–dijo intentando sonar imponente, pero su sonrisa lo delató. Eren rió.
–Mira, Petit, mira a tu alrededor, tienes a dieciocho grandes logros a tu alrededor. Dieciocho personas que has logrado formar de una manera impresionante y única. La junta mirará tus logros con asombro y no debes de preocuparte por nada.
De una manera u otra, los dieciocho estudiantes presentes prestaban oído discreto mientras sus voces se habían convertido en un murmullo atento. Petra suspiró, ignorando por completo aquel detalle.
–¿Y qué hay de él? La junta psicopedagógica lo tiene aún entre ceja y ceja... y eso es mi culpa ¿Cómo me puedo alegrar en un momento así?
El rubio hizo mueca de entender y le dio varias palmadas en la espalda, ella suspiró de nuevo.
–¿Es sobre el profesor Levi?– se atrevió a mencionar Eren, ambos profesores levantaron la vista–. ¿Sobre eso que él, Petra y Keith eran ovejas negras?
–¿Ovejas negras? Eren, ¿dónde escuchaste eso?–Erd lucía ciertamente nervioso, se había pasado un año con Gunther y Auruo evitando que Petra se enterase, y aquél chico lo preguntaba tan abiertamente.
–¿Ovejas negras?–repitió a su vez Petra, algo anonadada–. ¿Así es como nos dicen? ¿Erd? ¿Sabías algo de esto?
El rubio se encogió en su lugar.
–Es la primera vez que lo escucho–mintió, haciendo que la rubia meditase del asunto.
–Es algo ridículo. No es para que nos digan así...–musitó quejándose, completamente perturbada por la noticia.
Erd la miró en un gesto de impotencia y la mujer pequeña suspiró.
–Necesito tomar aire. Cuídalos por mi, ¿si?
Y sin esperar su respuesta, salió a paso rápido por la puerta de la cuadra a un destino incierto para su amigo y compañero. La mirada de todos los alumnos se posaron sobre Erd, quien miró a uno y otro lado, para suspirar resignado instantes después. La pregunta estaba en el aire ahora, más por la actitud de la profesora que por otra cosa. Él se reclinó sobre la mesa y se cruzó de brazos, mirando al suelo, más bien rememorando que evadiendo.
–Hubo un problema, a fin de mitad del año pasado–explicó–... Alguien mal interpretó su relación.
–¿La de Levi y la de Petra?– Christa preguntó con cautela, curiosa.
Ella generalmente, solía mantenerse al margen de cualquier situación, el rubio le sonrió antes de responder. A Erd le daba especial ternura aquella alumna. Además, le recordaba a Petra, por su estatura y por verla siempre rodeada por Ymir, Reiner y Berthold. De cierta manera, ellos cuatro le recordaban su grupo.
–Si. El año anterior a ese, Auruo, Gunther, Petit y yo habíamos entrado a trabajar con Levi, en la central de su cadena de confiterías. No es sorpresa que algunos profesores hagan espacio a algunos de sus alumnos más sobresalientes. Para mitad de año, Levi, Gunther y Petit estaban viviendo por la misma para la mitad de ese año, Levi, Gunther y ella estaban viviendo por la misma zona y Levi era el único que tenía auto. Los tres solían llegar juntos al trabajo y a la escuela, y se iban los tres juntos.
–Eso no parece tan grave– Mina habló, curiosa. Erd le dio la razón, pero le tocó continuar con el relato.
–A principios del pasado, Gunther consiguió su propio auto, por lo que Levi y ella eran los que estaban siempre juntos... fue cuestión de días para que los rumores y el escándalo surgiera. Más cuando Levi nos recomendó para ser ayudantes– un bufido incrédulo salió de sus labios–. Levi nunca beneficiaría a Petra... en caso de que haber relación, cosa que no hay. Petra no es de involucrarse con profesores para obtener su beneficio. Y él tampoco es de aprovecharse de sus alumnos.
Era curioso como, sonaba de aquella manera tan convencido de sus palabras. Como hacía hincapié en que no había relación entre ellos. Armin y, un muchacho de un cabello similar al cobre, Jean, fruncieron el ceño.
–Pero basta de asuntos molestos y mentirosos ¿si? –dijo esbozando una sonrisa–. Esta ha sido su noche y hasta que de la aguja larga toque de nuevo las doce, tienen tooodo el tiempo para hablar y sacar fotos y envolver lo que se van a llevar que, por lo que veo, aún no lo han hecho ¿o si?
La curiosidad se alejó pronto de aquellos chismes de cocina y cada uno, casi voló a sus puestos. Erd suspiró, aliviado.
En esa misma cuadra, con el papel sulfito, las fajas de cartón y un montón de cinta pegada en los bordes de la mesa, el muchacho de cabellos cobre, pensaba.
–¿Qué pasa, Jean? ¿Necesitas ayuda con eso? –se burló Eren del otro lado de la mesa.
–Calla, idiota ¿Acaso tan difícil es para ti razonar que estoy pensando?– bufó en respuesta mientras comenzaba a proteger el lemon pie con las fajas, antes de envolverlo con papel sulfito.
–Es que es tan inusual verte cometer semejante acción que es difícil no interrumpir –devolvió el castaño el golpe, sacándole la lengua en el proceso.
–¿En que piensas, Jean?–prestando oídos sordos a las discusiones diarias de aquellos dos, Armin le lanzó una o dos miradas curiosas a Jean mientras el rubio aseguraba sus propias piezas de masitas secas dulces.
–¿Cómo supiste aquello? Eso sobre que Keith y Petra estaban bajo observación el primer día –comentó bajando un poco la voz.
Armin alzó las cejas y miró hacia arriba, haciendo el gesto de los que intentan recordar.
–Creo que recuerdo haberlo oído cuando me fui a inscribir. Había dos profesores o dos ayudantes comentando al respecto– suspiró–. A decir verdad, Keith puede ser un poco agresivo a veces, pero hizo bien su trabajo, me parece difícil de creer que haya habido chicos que se hayan suicidado por su causa.
–Uhm... a lo mejor podríamos reunirnos bien luego de clases y conversarlo
–Oh ¿Y seremos el Club de Misterio? Vamos, madura, Jaeger.
–No, en serio. Aquí nunca podemos hablar bien. Y admítelo, Jean, tú también sientes curiosidad. Podemos invitar a Reiner.
–¿Para qué? ¡Él hombre entra a las tres de la mañana a trabajar!
–Erd ¿Dónde demonios se metió Petra? –la voz de Keith, entrando por la puerta que estaba a espaldas de Jean los interrumpió.
Erd se acercó a Keith para responderle en un susurro. Ninguno de los tres alcanzó a escuchar realmente lo que dijeron, pero sin duda, después de eso, El ayudante salió apresurado. Jean se volvió a Armin y Eren y suspiró, resignado.
–Esta bien, esta bien, hagámoslo.
Fuera, la noche era más fresca y oscura. Gunther la encontró en la vereda de la entrada principal. La habían estado buscando entre sus tres amigos, siendo él y Auruo los que se estaban por ir cuando Erd fue en su ayuda.
Petra estaba sentada, con ropa de civil, un vaquero verdes y una chaqueta de cuero marrón. Era claro que había llorado, pues un rastro de lágrimas secas cubría su piel blanca.
El hombre, aún en sus ropas de trabajo, se acercó a ella para sentarse a su lado. Rápidamente, dándose cuenta de su presencia, ella se reclinó contra su hombro para apoyar su cabeza allí.
–¿Lo sabían?–preguntó simplemente.
Gunther asintió, simplemente. Él prefería no mentir, pero había optado por omitir aquella verdad en pos de preocupar o disgustar a su amiga. Petra no preguntó ni siquiera el porqué de aquello, solo se mantuvo en silencio hasta que él habló.
–Muchos juegan como niños, Petra. Debes entender que realmente, muchos no tienen nada en contra tuya.
–Solo quieren desprestigiar a Levi, lo sé, lo sé–asintió ella en silencio–. Pero eso es lo que me molesta.
–A todos nos molesta. Pero él es el prodigio, crees que no... ¿Qué no esta acostumbrado a esto? Han dicho peores cosas de él con Zoe e Irvin que de él contigo.
–Pero de ese lado siempre atacaron, sabiendo que ellos eran sus amigos. ¡Yo soy su alumna! ¡Su alumna!– proclamó mientras nuevas lágrimas rodaban por sus ojos–. ¿Sabes cuánto tiempo esperé a terminar este año? Este año sería El Año. El año en el que todos mis males acabarían y, sin embargo...
Ella se volvió un manojo de sollozos y Gunther sólo pudo abrazarla mientras esperaba a que se desahogara.
cofcof... este es un poquito... poquito más largo que el anterior e_e Ya va queriendo la cosa ¿eh? xD
Bien, ¡reviews!
"Maddie": Aún no hago helados, pero tuve la oportunidad de probar uno de dulce de leche y café... y... omg! Lo mejor de lo mejor, sin duda. Jajaja él mío también, de hecho, ya no me compra helado, me lo tengo que pagar yo u_u Si todo sale bien, habrá más de Sasha pronto xD
"AR": ¡Gracias! Es la primera vez que siento que esta es mi carrera, además de ser escritora, cofcofcof _ En fin~ Adoro esto 3 La buena noticia es que ya terminé las clases así que voy a poder escribir mejor. No pretendo escribir a un ritmo más... uhm... como el de Punto de no Retorno, simplemente, porque es un AU y hay muchos detalles y muchas cosas que termino definiendo a último momento.
