Advertencia: Lo que vinieron a buscar en un fic clasificación M.
Disclaimer: Kuroko no Basuke no me pertence.
Scrabble
Poco a poco volvió en sí, los parpados le pesaban, la boca le sabia amarga y sentía raposa la garganta. Trató de moverse. Al hacerlo, sintió punzadas de dolor en los brazos, en el pecho, la espalda y el cuello. Había dormido en mala posición. Ahora se sentía pesado y el cuerpo le dolía. Todavía tenía la mente nublada del sueño, pero lenta y perezosamente se levantó. Sus pies tocaron el suelo frío, llevó las manos a la cara y la refregó. Soltando un suspiro reconoció los síntomas que aquella mala noche de sueño le dió, se había resfriado.
—Que suerte de mierda que tengo...—se quejó con voz profunda y rasposa. Se quedó unos segundos quieto tratando de aclarar su mente. Le comenzó a molestar la nariz, le picaba. La garganta le estaba comenzando a arder y sentía el cuerpo adormecido a pesar de ya estar despierto. "Mejor me hago un té." Pensó mientras se levantaba y comenzaba a caminar hasta la cocina. Agarró una de las tazas que quedaron lavadas de anoche y la llenó de agua. La colocó en el microondas y volvió la vista al reloj que había en la cocina. Siete y veinte de la mañana. "Todavía es muy temprano. No va a estar despierta." Oyó el sonido del aparato.
Aun en pijamas y con la taza en la mano izquierda fue caminando hasta la habitación donde la chica dormía. Abrió la puerta suavemente para no hacer ruido. El lugar estaba oscuro y podía ver un pequeño bulto en su cama. Se acercó sigilosamente a ella. La escena era algo graciosa. La chica estaba acurrucada entre las sabanas hecha un bollo, su cara se veía tranquila, ajena a todas las presiones que el club le imponía, no parecía ella de lo relajada y tranquila que estaba, no era la mujer que al estar despierta en el gimnasio los hacía correr a desmayarse y que incitaba miedo al hacer enojar. Kagami la observó un momento. Tenía pestañas largas, la nariz pequeña y los labios rosados. Aguantó la risa cuando vio que un poco de baba caía de ellos.
Aida Riko dormía en su cama con toda la tranquilidad del mundo. Sintió pena de despertarla, así que no lo hizo. Iba a salir de la habitación cuando la chica comenzó a moverse.
—mmm...—comenzaba a despertarse.
Poco a poco bajo la mirada atenta del chico, la castaña comenzó su día. Primero se sentó y estiró los brazos hacia arriba. Después movió el cuello hacia los lados y bostezó. Se destapó y se movió sus pies hasta tocar el piso frío. Movió los dedos de los pies unos segundos.
Kagami la observaba, la remera que le había prestado le quedaba muy grande y al dormir se le había corrido por lo que se le veía un hombro. El short negro del cual suponía que no había nada debajo porque toda la ropa de la chica estaba en el baño colgada a secar, marcaba su figura. La castaña caminó medio dormida pasando por su lado y salió de la habitación sin notar la presencia del número diez. Sintiéndose medianamente ofendido y curioso, el pelirrojo la siguió con la vista hasta el baño donde ella entró y cerró la puerta.
—Bueno, mejor hago el desayuno.—dijo al aire.
Volvió a la cocina y comenzó a hacer una comida simple: Tostadas y bebidas calientes. Pausó un segundo para oír la ducha que casi se perdía en el ruido de la lluvia torrencial que había afuera. Al parecer otra vez iban a estar juntos todo el día. El pensamiento lo alegró un poco.
—Buenos días Kagami-kun—saludó la chica mientras caminaba y secaba su pelo con una toalla.
—Buenos días.—
—Veo que preparaste el desayuno.—miró las tostadas—Gracias.—
—¿Té o Café?—
—Café, me despierta más rápido.—
—Okey.—le preparó una taza y la llevó junto con la suya hasta la mesa.
—Te ayudo.—la castaña agarró la canasta con las tostadas recién hechas. Se sentaron a compartir el desayuno pacíficamente—mmm...—salió de los labios de la joven—me encanta el café recién hecho...—
—¿Azúcar?—le ofreció.
—Si.—
—Entonces: ¿Durmió bien?—
—Sí, gracias por preguntar.—
—¿Que hacemos hoy?—
—Todavía llueve...—hicieron silencio.
—No hay mucho que hacer...—
—¿Estudiar?—
—¡No!¡Por favor!¡No más!—
—¿Qué queres hacer entonces?—
—Tengo algunos juegos de mesa...—
—Bueno, tráelos.—
—Ya vengo...—Se levantó y fue hasta su habitación en busca de ellos.
Al minuto volvió con varias cajas de distintos tamaños y colores.
—A ver...—dijo la castaña—¿Pictionary? Somos dos...—
—Scrabble parece una buena idea...—
—Seguro.—dijo abriendo la caja y sacando los contenidos de la misma.
—¿Quién va primero?—preguntó el chico.
—Yo.—Ella reunía fichas.
—Okay...—acomodó las pizas en el tablero.
—"Elefante"—sonrió—Ocho letras. Buen comienzo.—se dijo así misma mientras escribía horizontalmente.
—Mi turno.— Agarró sus fichas y formó "Quiere" con la primera letra "e" de forma vertical, dejando a la "e" utilizada en el medio de la palabra.
Luego volvió a ser el turno de Riko, quien utilizó la "a" de "Elefante" para formar "Arte". Después de eso Kagami hizo uso de la última "e" en "Quiere" y la "t" en "Arte" para lograr "Besarte". En una jugada corta la chica, agregó una "d" a "Arte" para hacer "Darte". En respuesta el pelirrojo escribió "Ama" con la "a" de "Besarte", mientras que la castaña haciendo uso otra vez de jugadas rápidas, puso una "t" antes de la "u" en "Quiere" formando "Tu". Siguiendo los pasos de la entrenadora, el chico solamente colocó una "t" frente a la última "e" de "Elefante" componiendo "Te". A lo que ella respondió formando "Mar" con la segunda "a" de "Ama". De repente, Riko se dio cuenta de algo.
—Este... ¿Kagami-kun?—sonrió a chica—¿Qué pasa con esta selección de palabras?—
—...—el chico se ruborizó—...son las letras que tengo...—explicó avergonzado.
—Okay.—rió—Sigamos...—
El chico asintió. Así pasaron varios turnos. Él, luego ella, otra vez él y así sucesivamente hasta quedarse sin fichas.
—Bueno, me parece que es un empate.—comentó Riko mientras guardaba las piezas del juego.
—Sí...—admitió distraído. Su mente estaba en otra parte, ocupada en reprocharse el hecho de escribir cosas que lo dejaran en evidencia. "Como se me va a ocurrir escribir 'Quiere' y 'Besarte'. ¡Por dios! ¡Eso forma 'Quiere besarte'! ¡No puedo ser más imbécil!" Pensó. "También escribí 'Te ama'. Soy un idiota." Frunció el ceño. "¡Para la próxima escribo 'Tengamos sexo' o 'Abrí las piernas' o algo así...!¡Más obvio no soy porque no tengo tiempo!" Se tranquilizó. "Soy un asco." Le dolía la cabeza.
—Kagami-kun, ¿Pasa algo?—
—Me duele un poco la cabeza...—admitió.
—Vamos.—dijo mientras lo agarraba de la mano y lo arrastraba hacia el dormitorio—Acostate. Lo que falta es que te enfermes...—muy a su pesar, él le hizo caso. La chica lo miró una vez más para luego salir de la habitación.
Se metió debajo de las sábanas y cerró los ojos. Al poco tiempo su respiración se volvió pausada, se había dormido. Pasaron algunas horas cuando sintió al alguien lo llamaba por el nombre, se dio vuelta ignorándolo, pero la voz era persistente, lo seguía llamando suavemente. Quizás era Alex, ella siempre hacia escándalo cuando se quedaba, de que quería ir a turistear y que quería dormir con él como cuando era un niño. Harto de esto y con ánimo de hacerla callar, volvió a darse vuelta y con los sentidos muy adormecidos, extendió el brazo hasta agarrar la voz que lo molestaba y la trajo hacia sí mismo con fuerza. Levantó las colchas, introdujo a "Alex" a su cama y la abrazó fuertemente a su pecho. El cabello suave de su "maestra" le rozó la nariz molestándolo un poco. La voz se detuvo, al fin silencio.
Paso un tiempo hasta que se volvió a dormir profundamente. En ese momento la aun pasmada Riko que estaba con la cara en el pecho de Kagami, aprovecho para darse vuelta en sus brazos y e intentar salir. Pero fue detenida después de quedar mirando al resto de la habitación desde la cama ya que los brazos del chico volvieron a acercarla a él. Esta vez más juntos y con más fuerza, haciendo imposible el escape. "¿Qué hago?" Pensó ella, pero el calor de la cama y el cansancio del trabajo de los últimos meses le estaban ganando, cada vez que tenía un rato libre se dormía. Así poco a poco la chica cerró los ojos hasta dormirse.
Kagami se encontraba en otro de esos sueños con mujeres, más precisamente ella. Ambos estaban desnudos sobre una cama con una sábana que los tapaba. La tenía entre brazos. "Riko" estaba dándole la espalda apoyada en su pecho. Contrastaba con él. Ella movió la cabeza dejando ver su nuca. Los ojos del chico absorbían cada movimiento que ella hacía. "¿Por qué no disfrutar este sueño?" Pensó, la fiebre le quito las inhibiciones que tenía normalmente. Se acercó al hombro de la chica y la besó en la base entre el cuello y el hombro. La sintió tensarse. Rió para sus adentros. Sin quitar los labios de la piel de la castaña, abrió la boca, sacó la lengua y comenzó a lamerla suavemente. A los pocos segundos decidió morderla. Presionó los dientes en la piel de ella, marcándola como suya, para continuar recorriendo aquel espacio con su boca. Lentamente subió dejando besos y mordidas hasta la mandíbula de la entrenadora. Ella quien había estado silenciosa hasta ahora, soltó un gemido. Al pelirrojo le fascinó el pequeño gesto. Como recompensa comenzó a besar el lóbulo de la oreja de su acompañante, para después recorrer el pabellón de la misma con la lengua y finalizando en suaves mordiscos. Los gemidos incrementaron junto con el sonido de una respiración cortada y marcada. Estaba teniendo efecto en ella. Excelente.
Mientras continuaba con esa actividad, aprovechó para bajar una de sus manos hasta el abdomen de la chica y atraerla más hacia sí mismo. Nuevamente ella se tensó. Feliz, con esa misma mano comenzó a acariciarla hasta llegar a la parte baja del mismo, casi rozando donde más ansiaba tocar. Todavía no lo haría. Había tiempo. Con la otra agarró uno de sus senos y lo apretó suavemente. "Riko" soltó un grito suave mezcla de placer y sorpresa. Volvió a hacerlo, pero con un poco más de fuerza. Ella arqueó la espalda hundiéndose más en él. Esta reacción provoco algo en el chico. La respiración también se le había acelerado y sentía que la temperatura de su cuerpo también subía. Volvió a ejercer presión en el seno de la chica, provocando que esta soltara un gemido de placer, al que respondió con un gruñido. "Riko" jadeaba fuertemente. Movió la mano y se concentro en el pequeño botón que era el pezón. Primero dibujo círculos a su alrededor haciendo que se endureciera un poco, luego pasó el dedo sobre el mismo un par de veces para terminar de erguirlo. Los gemidos de ella se hicieron más fuertes y su jadeo más pronunciado. Tomó el pezón entre los dedos y comenzó a girarlo hacia un lado y luego el otro. El cuerpo de su acompañante comenzó a temblar de placer pidiéndole más. Dejó de morderle la oreja como venía haciendo para hablar.
—Dí mi nombre.—dijo con voz grave y pausada.
Hola, ha pasado un tiempo, espero que disfruten esta actualización...
No les puedo prometer que es la última en la que me salgo con la mía. Porque es divertido tener a Kagami con un pie adentro y el otro afuera.
Besos.
No olviden comentar, eso siempre me anima a seguir.
