Disclaimer: ¿Por qué tengo que estar haciendo esto? Si tengo mucho dinero por crear la historia de Harry Potter y venderselo a Jotaká y después recibir una comisión del 40 de lo que recibe ella. Soy rica. Así que esto, para su información es sin fines de lucro. La historia me pertenece, los personajes -lamentablemente- no. Son propiedad de Masashi Kishimoto-sama, quien se empeña en llamarme todos los días para que le de más ideas. Le dije que no siempre podía estar a su disposición, igual creo que va a ser lindo mi final de la serie donde hay una escena donde Naruto me declara su amor. :D

Mis betas lindas son Gime y Nande-chan, gracias! ^^

Heme aquí de vuelta. Creo que se me esta haciendo costumbre esto de actualizar mas o menos rápido. (va, para mi es rápido). Cómo saben aquí les dejo la historia, SIN orden cronológico, Slash, y en su futuro creo que Lemmon. ¡Ah! Después más adelante les hare sugerencias sobre algunas parejas y ustedes me diran que opinan. Porque no estoy muy segura. u.u


III, 10 de octubre del 2008… Parte 2.

—Oye Naruto-kun, me parece que no tienes que ponerte así el día de tu cumpleaños. Es cierto que… —pero Sai no siguió hablando porque Naruto no lo estaba escuchando, sino que estaba viendo fijamente al joven que estaba parado en frente de él. Sai no entendía quien era ese chico, pero parecía ser que se conocían, se encogió de hombros y estaba por interrumpir sus miradas de asombro cuando Gaara llegó corriendo de quien sabe que lugar y lo agarró del brazo.

—Ni se te ocurra interrumpir —le dijo el pelirrojo. Sai lo miró sin comprender, y el pelirrojo se colocó detrás de Naruto de forma instintiva.

—Sasuke… —escuchó decir a Naruto al tiempo que el moreno levantaba un puño y lo conectaba con fuerza a la mejilla derecha de Naruto. Éste cayó sobre Gaara quien estaba preparado; pero no se enojó, ni lloró, ni nada. Su cara seguía tan inexpresiva como anteriormente, cosa rara en el Naruto que Sasuke recordaba, o creía recordar. El Uchiha lo miró furioso y sin decir más se fue casi corriendo de allí.

La gente que se encontraba por los alrededores y la que había presenciado la pelea de Naruto con el encargado ya había formado una pequeña ronda a su alrededor para asegurarse que todo estaba bien y para enterarse de lo que parecía ser un jugoso chisme.

Gaara levantó a Naruto y miró a Sai. Éste comprendió y se llevó al rubio a la parte trasera del auto del pelirrojo, el cual estaba afuera de la estación, en la calle. Sai intentaba adivinar que era lo que estaba ocurriendo, era cierto que era la primera vez que pisaba Tokio, y no entendía nada de lo que había pasado hacía un rato o en toda la vida anterior de Naruto allí, pero era muy extraño que un hombre así sin más le pegara.

Gaara los miró y sin pensarlo dos veces se dirigió a buscar a Sasuke, que antes había visto que se había ido para el lado en que habían venido caminando Sai y él; encaminándose hacia allí y pasados un minuto o dos, logró verlo sentado en su auto gris, apoyando su frente contra el volante y sin ninguna intención de arrancar e irse. El pelirrojo se acercó y golpeó discretamente la ventanilla de Sasuke.

El moreno levantó la cabeza y lo miró, no tenía ganas de hablar. No tenía ganas de pensar. Tan solo quería dormir una larga siesta allí mismo. Es que no entendía, de verdad que no entendía qué era todo lo que estaba pasando. ¿Cómo, cuándo y por qué había vuelto Naruto?

—Uchiha —le dijo Gaara a través de la ventanilla, y él no tuvo más remedio que bajarla con un pequeño botoncito que tenía a su izquierda. Ésta bajo lentamente y el pelirrojo apareció mucho más pálido y con una mirada llena de preocupación, seriedad y tristeza. ¿O era ése, quizás, el reflejo de sus ojos en los propios de Gaara?

—¿Qué quieres? —contestó de mala manera. Si no tenía intención de escuchar a Naruto, tampoco tendría intención de escuchar a los amigos de él. Encendió el auto pensando en eso y Gaara se echó para atrás.

—Solamente vine a decirte que no es lo que crees, que hay una explicación detrás de todo esto.

—Pues he esperado por una explicación trece años de mi vida, no veo por qué tengo que saberla ahora. Ya es tarde, Gaara.

—Entonces, ¿No lo escucharás? —contestó, un poco agresivo. Sasuke lo miró. Sus ojos estaban increíblemente tristes, nunca en toda su vida el pelirrojo había visto a Sasuke con ésa mirada, y sobre todo ésa cara que le decía que no soportaba más, y que en cualquier momento se largaría a llorar. Y era Sasuke Uchiha, el que no se mostraba débil ante nada y ante nadie.

—No creo que valga la pena —le dijo, subiendo la ventanilla. Gaara le gritó sin poder contenerse.

—¡Te arrepentirás Uchiha!

Pero Sasuke no lo escuchó, o no quiso hacerlo, porque su Volvo gris partió, para perderse entre la gran cantidad de coches que se encontraban en las calles transitadas del centro de Tokio. Manejó lo más rápido que pudo, dio vueltas y vueltas intentando pensar... o no hacerlo, mejor dicho. Por fin estacionó en la cochera del edificio donde vivía y subió por el ascensor hasta el quinto piso, donde tenía un apartamento, que aunque era tan grande como una casa, no era como la enorme mansión que había tenido en su infancia. Después de la muerte de sus padres, cuando él era aún muy pequeño, su hermano había decidido venderla y comprar ése apartamento que les había servido a ambos. Era espacioso y bastante grande, tenía cinco habitaciones, también un living y una biblioteca; todo esto sin contar el gigante balcón que tenía un mini jardín. A Itachi le gustaban esas cosas.

Sasuke dejó el portafolios tirado por ahí y fue directo hacia su estudio en la biblioteca para servirse algo de Whisky (no era muy partidario del sake), así que fue hasta el minibar y sacó la botella del whisky mas añejo que tenía y empezó a beber.

Llegó a la conclusión de que debía llamarla. Estaba en su deber de amigo llamarla y comunicarle lo que acababa de ver, aunque ella se desmoronara y comenzara a llorar y a decir miles de cosas que serían como agujas para el corazón y el ánimo de Sasuke.

No, iba a esperar. No la llamaría, estaba seguro que no lo vería más así que ella no tendría por qué enterarse, Naruto no iría al hospital donde ella trabajaba como cirujana. No, ella no sabría que el idiota había vuelto. Se alejó del teléfono al que se había acercado y se sentó en el sillón, donde cayeron unas gotas de la bebida que contenía su vaso.

No se quedó sentado, ni sumido en sus pensamientos, sino que empezó a revolver algunas cosas, pequeños recuerdos, que tenía guardadas.

En la parte derecha de su biblioteca encontró los primeros libros que había tenido de niño; allí comenzó a buscar, no tenía idea qué era lo que estaba haciendo, pero algunos libros cayeron al suelo, otros encima de los sillones, otros estaban abiertos de par en par sobre el escritorio y nada. No estaba.

¿Dónde demonios había dejado el estúpido álbum de fotos? Tenía que asegurarse que ése a quien había encontrado no era Naruto, debía encontrar algo en esas fotos viejas que le dijeran que ése en la estación no era ni tenía nada que ver con Naruto.

Y así pasó su día, revolviendo, buscando, tirando, haciendo un bollo papeles y más papeles, reordenando y desorganizando todo lo que encontraba. No había encontrado el álbum de fotos; no tenía, siquiera, una mínima idea de dónde lo podría haber guardado Itachi, y ya no lo tenía a él para preguntárselo. Se sentó, entonces, detrás del magnifico escritorio, tan solo para probar suerte, y abrió uno de los cajones al azar, sacando papeles, papeles, y todavía más papeles.

Allí encontró infinidad de cosas, incluso números telefónicos y direcciones de Detectives Privados y ése estilo de cosas. Si, ésas eran las cosas que conseguía en su pasado, cuando iba y encargaba sus tardes enteras a saber dónde demonios se había ido Naruto.

Lo había esperado, pensando que solo había sido una de esas estupideces que Naruto siempre hacía; lo esperó, de hecho, hasta que comprendió que no iba a regresar más, e incluso dejó de preguntarse por él, aceptando que se había ido para siempre. Nunca más volvió a mencionarlo. Hacía doce años que no mencionaba su nombre.

Sacó uno de los cuadernos financieros que mantenía Itachi y de él cayó una curiosa fotografía donde estaban su hermano, Sakura, y él, frente a lo que iba a ser su nuevo departamento. Recordó, tristemente, que ésa foto la había sacado el mismo Naruto, por eso no era una toma perfecta y salía algo movida. Unas gruesas lágrimas fueron derramadas sobre el cuaderno, lágrimas que habían rodado desde las mismas pálidas mejillas de Sasuke. No podía evitarlo, mirar ahí la cara sonriente de Itachi, la de Sakura y la de él mismo hizo que se revolviera algo en su interior; habían sido tan felices.

Los cuatro habían pasado momentos únicos y maravillosos que solo eran bellos recuerdos y nada más, habían sido reales, sí. Pero el problema era que ya no lo eran y tampoco pertenecían a la realidad.

Su realidad ahora era otra, el que Itachi ya no estuviera la había cambiado; no le gustaba para nada el cambio, pero había tenido que acostumbrarse, porque él no podía decidir por sobre Kami-sama.

¿Y cómo es que ahora se atrevía a regresar el maldito dobe? ¿Cómo es que se atrevía no sólo a cambiar su realidad, sino a ponerla, también, patas para arriba?

Sasuke secó sus lagrimas con su camisa, y tiró la foto por allí, buscando más y más cosas que puedan demostrar que ése día en realidad no había ocurrido y sólo era cosa de su mente, como muchas veces ya le había pasado.

Pero nada ocurrió, no encontró nada que le dijera que eso era sólo una loca idea de su mente.

Frustrado, con aliento a whisky, cansado y con los ojos aún rojos, se tiró en el sillón; esperando, y recapacitando en lo que iba a hacer de ahora en más.

Puesto que su vida no sería la misma ahora que Naruto se había ido, ni era la misma desde que Itachi había muerto, y definitivamente no sería lo mismo, ahora que Naruto había vuelto. Irónicamente se preguntó ¿Volvería Itachi desde el más allá, también?

Rió con amargura y se quedó dormido.


No tengo idea si les habrá gustado este capítulo, pero a mi me encanta mucho el final. Si, este sera uno de los pocos capítulos que coincida con el anterior, habrá uno que otro cap que si tenga orden cronológico, pero no es de vital importancia.

Muchisimas gracias por sus reviews! :D Me alegra que les guste la historia. :)

Ahora, si no dejan reviews TV Tokyo se fundirá y no habrá mas animes ni nada por allá lo que implica que aquí nos moriremos de hambre. (?) Así que, ¿Reviews?

¡Brian Kinney es mío! Arthur y Draquito, también. Sí quieres, y solo porque soy una buena persona, te prestaré a Naruto o a James. :)

Carli-chan