¡Hola! Aquí tengo la siguiente actualización. Perdón por tardar. Tenia tiempo de subirla y seguirla historia pero con exámenes, prefiero entrenar y estudiar a entrenar y escribir (que cruel soy). De todas formas, aquí está. Otra cosa que complica la actualización de este Ff es el hecho de que tengo tantas ideas que me gustaria desarrollar... Bueno, los personages no són de mi propiedad, etc etc.
-¡Pero cuéntame más sobre el entrenamiendo del anciano Ranma!-rogué-por favor...
-Vale, vale. Te lo contaré, pero déjame resumirlo. Me gustaria omitir ciertas "cosillas" sin importáncia.
-Lo que tú quieras con tal de que me cuentes qué técnica aprendiste-afirmé, intrigada por los descubrimientos durante el viaje a China de mi prometido. Tenia tantas preguntas...
El entrenamiento de Ranma duró 2 meses. No era para nada una técnica fácil de aprender. Para empezar, era difícil de comprender como funcionaba, y en qué se basaba. Las primeras 3 semanas, Ranma entrenó durante horas y horas su forma física. El anciano le ordenó tener la casa ordenada e impecable, y hacer una cabaña dónde dormirían él y su padre. Más tarde, le ordenó hacer otra, porque aquel par no le dejaban dormir… Pero aparte de todas esas tareas que-según mi prometido- eran inútiles y no mejoraban en demasía su forma física, Xin-lee les mostró un lugar escondido que siquiera un dios podría encontrar. Era como un oásis en medio de la selva en la montaña dónde si situaban, cubierto de árboles muy juntos que impedían el paso al escondite. Solo se podía entrar por una cueva escondida bajo un árbol, que el anciano por alguna razón supo diferenciar de los demás, porque eran todos iguales. El joven calculó más o menos unos quinientos o seiscientos metros quadrados de superficie plana, donde instalar un campamento y colocar, tal vez, algunos muñecos o maniquíes para entrenar. Luego, cuando hubo recorrido todo ese terreno, encontró entre la maleza un sendero muy bien camuflado. Sin pensarlo dos veces se adentró en la oscuridad, para descubrir posteriormente una cascada enorme.
-Aquí entrenarás tú, Ranma-dijo convencido Xin-lee-Ahora vayámos al campamento, montemos una tienda y te contaré en qué consiste tú entrenamiento. El desafió de verdad empieza ahora.
-¡Qué emocionante! ¿Y luego qué pasó?-pregunté-¿En qué consistía el entrenamiento al final?
-Pues tenía que subir la cascada nadando contra corriente.-repondió Ranma
-¡No me vaciles! Eso es imposible. Tendrías que nadar a tal velocidad que superarías la velocidad de un objeto víctima de la ley de la gravedad. Simplemente, imposible.
-Pero Akane, es verdad…-me respondió él, temeroso. Me enfadaba demasiado el hecho que me mintiera sólo para lucirse. ¡Pero si era el mejor en todo! No le hacía falta inventar cosas para parecer mejor en las artes marciales...
-Akane, para. Te estoy diciendo que es verdad. Mira, si pudiera nadar a tal velocidad, debería correr aún más, ¿no? Quiero decir, lo normal es correr más rapido de lo que se nada. Atenta.
Seguidamente, mi prometido desapareció ante mis atónitos ojos. ¿Dónde había…?
-¡Bu!
Mi grito fue tal que desperté a Seyko, quien, alarmada, se asomo por las escaleras y volvieron -su carita de sueño y ella- a la habitación a acostarse al ver que no pasaba nada.
-¡Ranma! ¡Eres un maldito idiota! ¿Cómo te atreves a darme un susto así?-grité furiosa. Pero tardé en comprender que hablaba con la pared. ¿Y ahora dónde había ido? Había vuelto a desaparecer delante mio. Entonces sentí como alguien me abrazaba por detrás, tiernamente. Supe al instante que era él, y que ahora lo hacía sin intención de asustarme. Si hubiera sonreído un poco más ante aquel gesto tan tierno, se me hubiera desencajado la mandíbula. No podía negármelo, me encantaba estar rodeada por sus brazos, fornidos y fuertes, que me brindaban protección. Suspiré.
-Siento haberte dado ese susto, pero es que eres muy asustadiza. ¿Me crees ahora? Ya has visto lo rápido que me muevo. Aun que en el fondo, no me gusta. Me siento como un superhéroe… Todo es muy fácil.
-Está bien, te creo.-Ranma iba a soltarme pero yo apoyé mi espalda en su torso para que no se alejara.-Ranma, ¿te parece bien si hablamos mañana? Tengo mucho sueño…
Él pareció comprenderme. Eran ya las 6 de la mañana y no había dormido nada. Me acompañó a su habitación.
-Yo dormiré en el sofá. Buenas noches, Akane.
-O buenos días-repliqué- con la hora que es…
-O buenos días.-me contestó-si necessitas algo, estoy abajo.-finalizó sonriendo.
Me hubiera gustado decirle que se quedara conmigo a dormir, que lo había hechado de menos durante todo este tiempo. Pero el sueño ganó la batalla, y caí en los generosos y tentadores brazos del dios de los sueños.
Un buenas tardes, bella durmiente se encargó de despertarme. ¿Cuánto había dormido? Me daba igual. Me sentía rejuvenecida, aunque sonara raro decirlo, puesto que yo tenía 18 años ya. ¡era joven!. Como pasa el tiempo… Un año entero perseguida por las inoportunas preguntas de mis compañeros… ¿Dónde está Ranma?, ¿Te ha dejado o lo has dejado tu a él? Y por si fuera poco soportar dos meses de constantes preguntas sobre el paradero de mi prometido, Ryoga y Kuno empezaron a acosarme. ¡Ryoga! El dulce chico de la pañoleta que me traía regalos y que me ofrecia siempre una sincera amistad, era ahora uno más. Parecía que la idiotez de Kuno era contagiosa o algo parecido. Desde que un día acepté salir con el a tomar un helado y Ryoga me dijo que me quería, empezó a acosarme. He visto como me miras, sé que me amas. Olvida al tonto de Saotome que te ha abandonado y dame una oportunidad. Frases como esas eran las que más freqüentaba decir. Y yo, pobre de mí, no me atrevía a decirle que mi corazón ya tenia dueño y este se llamaba Ranma Saotome.
Me levanté del cama todavía somnolienta. Ranma estaba a mi lado, con un plato de comida. Miré el reloj de la habitación y creí divisar que eran las 15:26 de la tarde.
-Te dejo esto aquí. Por si no te acuerdas, el baño esta justo a la derecha de esta habitación.-me dijo Ranma despertándome de mi estado de ensoñación.
Entonces mi prometido salió del cuarto.
Me permití meditar durante unos instantes. ¡Como había cambiado todo! Una boda cancelada por un grupo de locas prometidas y pretendientes, negar mis sentimientos hacia Ranma hasta conmigo misma, y luego él se va a China un año entero. Durante todo ese tiempo me dí cuenta de que lo quería. De que su ausencia se me hacia insoportable y quemaba. Me comían las ansias por volver a verlo. Y ahora que había vuelto no iba a permitir que se fuera otra vez sin mí, que me dejara sola. Tenia a mi familia conmigo, y eso significaba mucho, pero me sentía sola. No estaba completa sin Ranma a mi lado. Ese baka se había ganado, poco a poco, un espacio en mi vida y en mi corazón. Por su culpa me había vuelto la cursi que era en ese momento… ¡Que vergüenza! Para mi propio yo de hace un año pensar así sería inimaginable. Bueno, reconozco que no tanto. Pero admitirlo sí.
-¡Akane! ¿Bajas?-la voz de Ranma sonó desde el piso inferior.
-¡Sí, ya voy!
Baje las escaleras convencida de que todo iba a canviar. Ranma me amaba, ¿no? Me lo dijo en China, y aunque me lo negó el dia de nuestra boda, yo sabía que era verdad. Ranma me ama. Ranma me quiere… Sonreí para mi misma me dirigí al salón donde se encontraban mi prometido y Seyko, completamente feliz y confiada. Todo canviaria…
Hasta aquí el capítulo 3. Intento hacerlos más largos pero me cuesta mucho, lo siento. Espero que os haya gustado y agradezco los reviews (me los he leído toditos) Nos vemos.
Por cierto, una vez Leandro dijo que su esposa se leía todo lo que se publicaba de Ranma en el foro. Minefine7, si lees esto... ¿continuarás tu historia? la verdad me has dejado en un punto interesante...
Saludos
