Los Buscadores han conseguido capturar a los tres Akuma que rondaban el pueblo de Mater.

-No los dejéis salir aunque os vaya la vida en ello.

-De acuerdo, ahora podremos ganar algo de tiempo capitán-dice uno de ellos. Sujetaba un reflector junto al líder.

-...No sé si tendremos suficiente cantidad de talismanes-comentó el capitán-. Fíjate en el de enmedio. Parece como si hubiera matado a un montón de gente.

En ese mismo momento el Akuma mencionado dispara al Buscador y le atraviesa la cabeza. Había atravesado la barrera y ahora cambia en su interior.

-¡Haha! ¡Hahahaha! ¡Soy un Akuma!

El capitán retrocede asustado.

-¡Mierda... corre! ¡Ese va a evolucionar!

-¡Soy un Akuma! ¡Un ser creado de materia oscura! Gracias por haceme crecer... ¡He evolucionado!

En una habitación oscura una radio suena.

-Uwaaaa. No, son demasiado fuer...

-¡Capitán!

Un Buscador consuela a otro.

-Aguanta... Los Exorcistas llegarán pronto. Hasta entonces, debemos proteger esta Inocencia.

Dos figuras se acurrucan en un rincón y eso es lo último que veo.

Me despierto de golpe y levanto el torso. He estado durmiendo en los asientos de mi lado del compartimento. Kanda me mira desde su lado y Toma levanta la vista desde el suelo.

-¿Le ocurre algo, señor Walker?

-Tenemos que llegar ya a Mater. Hay problemas.

Kanda se sienta en su lado y me observa preocupado. Desde aquella mañana en la plataforma final nos hemos estado llevando mejor. No bien, pero mejor.

-¿Cómo puedes estar seguro?

-Predicciones. Desde pequeño puedo sentir si hay problemas en el lugar a donde voy, me ha ayudado en muchas ocasiones.

-Todavía falta una media hora para llegar a la estación y luego dos horas de camino. Vuelve a dormir.

Estallo. (Puedo llegar con mi velocidad demoníaca en mucho menos tiempo que estos humanos.)

-¡No puedo dormir cuando sé que un Akuma ha matado a la mayoría de los Buscadores que hay en Mater! ¡O cuando lo hará en poco tiempo si no actuamos rápido!

-¿Y qué piensas hacer? Por si no lo sabes nos queda mucho tiempo para llegar y no puedes evitarlo.

-Eso será para vosotros los mortales-me levanto con cuidado de no pisar a Toma y me pongo la chaqueta de Exorcista-. Nos veremos allí. Timcampy, quédate con ellos y guíales hasta el pueblo.

El pequeño golem dorado revolotea hasta posarse en el hombro de Toma. Asiento y salgo del compartimento, o lo intento porque Kanda me sujeta la muñeca.

-Después de esto tienes que decírmelo todo.

-Eka tháet otherúm.

Una sacudida le recorre y me suelta. Yo salgo definitivamente y me dirijo a la plataforma del final, necesito salir del tren para utilizar toda mi velocidad. Observo durante un segundo el paisaje y luego salto. Ni siquiera espero a tocar el suelo antes de salir disparado hacia delante. En menos de un segundo paso el tren y continuo hacia delante, en dirección hacia Mater.

Dos horas y media después, Kanda y Toma llegan al pueblo para encontrarme atendiendo a varios heridos del ataque de los Akuma. Por suerte había llegado a tiempo para acabar con los tres y no había habido demasiadas bajas. La Inocencia está a salvo en los túneles subterráneos, esperando a que su amigo Guzol muera.

Me seco el sudor de la frente y les sonrío. Termino de apretar la venda y apoyo la mano en el hombro del Buscador.

-Ahora solo necesitas descansar un rato. Puedes llamarme si necesitas algo.

-Gracias, señor Walker. Si no hubiera llegado a tiempo, nosotros...

Le sonrío una última vez y me levanto. A mi alrededor los Buscadores ilesos ayudan a los heridos a los que ya había curado. Me acerco al otro Exorcista.

-Si quieres pelea llegas tarde. Ahora solo puedes ayudar a curar a los heridos.

-¿Y la Inocencia?

-A salvo. Está en una barrera de mi creación.

Indico con la cabeza hacia una calle que sale de la plaza en la que estamos y nos dirigimos por allí. Al llegar a una casa me detengo y veo con diversión cómo Kanda continua hacia delante. Le sonrío cuando se gira y me agacho para levantar una parte del suelo, revelando un pasadizo subterráneo.

Bajamos y le guío por el laberinto hasta llegar a un antiguo auditorio, siguiendo la canción que se escucha. En en centro del escenario Guzol se recuesta en las piernas de Lala, esperando su muerte. Puedo escuchar que sus latidos se van apagando poco a poco hasta detenerse. Cierro los ojos y bajo la cabeza, murmurando una oración para que su alma llegue a salvo al Paraíso.

La canción se detiene y atravieso la estancia con mi velocidad demoníaca para evitar que Lala se estrelle contra el suelo.

-Gracias. Por dejarme cantar hasta que Guzol muriera. Ya cumplí mi promesa.

Lala deja de funcionar y permito que una sola lágrima resvale por mi mejilla. Abro el hueco en su pecho y le quito la Inocencia. Kanda se acerca y me mira cuidadosamente.

-Eres un ser extraño, Moyashi.

Le lanzo la Inocencia y le empujo hacia atrás antes de morderme el pulgar y formar un símbolo kanji en la tierra con mi sangre. La arena de mi alrededor se levantó y enterró a Guzol y Lala, juntos para el resto de la eternidad. Luego llamé una gran roca desde el interior de la tierra y la puse sobre la tumba, escribiendo sus nombres.

-Que este, vuestro último lugar de descanso, sea protegido por mi sangre. Que vuestros nombres sean siempre susurrados por el viento y cantados por los arrollos. Que vuestras almas se reunan en el Paraíso-después de terminar las frases rituales me levanto y sin dejar de mirar la nueva tumba vuelvo a hablar-. Es Allen, Bakanda. Volvamos al exterior, todavía quedan heridos que atender.

Le llevo de vuelta al exterior y nos separamos. Él se dedica a explorar un poco la ciudad abandonada y yo continuo curando las heridas de los Buscadores. Cuando termino me siento en la vieja fuente y respiro hondo.

-Señor Walker-no me sorprendo cuando Toma se acerca a mi lado-. Vengo a agradecerle de parte de los Buscadores que nos ayudara. Gracias a usted solo hemos perdido a dos personas.

Le sonrio.

-Me alegro por ello.

-¿Puedo preguntarle por qué nos ayuda?

Miro hacia el cielo. Las nubes empiezan a teñirse de oro, rosa y naranja y el cielo se va oscurenciendo.

-Porque hace tiempo prometí a alguien que salvaría a todos los que pudiera, sean humanos o Akuma. Se podría decir que mi existencia es para la salvación del mundo.

(Literalmente. ¿Recordais la rosa blanca, mi símbolo? ¿Os suena lo de salvar al mundo?)

-Un Exorcista extraño.

Le vuelvo a sonreir irónico y miro hacia la calle por la que viene Kanda caminando. (Mi corazon se aprieta dolosamente al verle. Supongo que tendré que acostumbrarme a la sensación.)

-Tienes que responder a muchas cosas-es lo primero que dice cruzándose de brazos.

-No se puede remediar-le indico que se siente en la fuente-. ¿Has llamado a la Sede, Toma?

(Aprender de modales me ha enseñado a echar a la gente de un modo sutil. Útil.)

-Iré a llamar ahora, señor Walker.

El Buscador se va y nos deja solos. La sonrisa desaparece de mis labios y miro a Kanda con la frialdad que caracteriza a los demonios. Él frunce el ceño.

-¿Por dónde quieres que empiece?

-¿Qué tal por todos tus poderes?

Me encojo de hombros.

-Como ya has visto tengo una velocidad mucho superior a la de los mortales y bastante fuerza. Además tengo el don de la premonición y puedo utilizar una magia muy avanzada, no como el General Cross-sacudo la cabeza-. Sinceramente, no sé cómo podeis creer que utiliza la magia con solo un par de trucos de nivel inicial. Patético.

(Y ese par de trucos se los enseñé yo cuando él era un niño.)

-No te desvíes.

-Ah, sí. También puedo establecer conexiones mentales y hablar mentalmente, además de poder utilizar las Siete Sinfonías del Infierno.

-¿Siete Sinfonías del Infierno?

-Solo las puedo utilizar yo por ser quién soy. Primera Sinfonía: Pure Happiness, Segunda Sinfonía: Infinite Hope, Tercera Sinfonía: Fateful Illusion, Cuarta Sinfonía: Wound Healing, Quinta Sinfonía: Deep Sleep, Sexta Sinfonía: Supreme Fear y Séptima Sinfonía: Awakening of de Dead.

-Nunca había oído hablar de ellas.

-Por supuesto que no. Solo los míos saben de ellas. Aunque utilicé la Primera Sinfonía con un par de familias que me ayudaron bastante.

-¿Qué hace cada una?

-Bueno... Pure Happiness es una bendición con la que todo lo malo evitará a las personas a las que se la concedo. Infinite Hope da una parte de mi poder total a las personas que quiera. Fateful Illusion crea una ilusión alrededor de la persona de lo que más teme. Wound Healing es capaz de trasladar las heridas de otros a mi propio cuerpo, que tiene un alto nivel de curación. Deep Sleep le sumerje en un sueño profundo del que no puede escapar. Supreme Fear hace a la persona revivir sus peores recuerdos. Y no diré lo que hace Awakening of de Dead, podría asustarte.

-¿Y quién eres?

Río divertido y le miro.

-El heredero al trono de los míos y ahora mismo sería el rey de no ser porque mi hermano mayor asesinó a nuestros padres y se apoderó de mi lugar.

Silvo alegremente y entrelazo las manos en la nuca. Kanda me mira entre asombrado y sorprendido.

-¿Un príncipe? ¿Tú? ¿De qué?

-¿Y dónde estaría la diversión para mí si te lo dijera tan rápido?

-Muy bien, vale. Dime al menos tu verdadera edad.

-No la sé exactamente. Perdí la noción del tiempo cuando me desterraron. En aquel momento tenía trescientos noventa y dos. Y luego he pasado en la tierra algo más de un milenio. Entonces tendría... más de mil quinientos años (En realidad siempre he conocido mi edad. Tengo mil seiscientos trenta y nueve años. Y queda uno para la Luna Dorada.)

Kanda parpadeó asombrado y abrió la boca para decir algo, pero se lo pensó mejor. Yo sonrío y continuo silvando hasta completar la melodía. Los Buscadores nos miran de vez en cuando, creo que extrañados porque Kanda se está comportando con otra persona.

-¿Cuándo crees que deberíamos volver a la Sede?

-Tú puedes irte antes, yo me quedaré hasta que los Buscadores puedan moverse. Aunque quizás utilice Wound Healing para acelerar las cosas.

-Son muchas heridas. ¿Podrás aguantarlas?

-He aguantado cosas peores. Pero si me desmayo... intenta que no me golpee la cabeza, podría ser peligroso y no quiero que se repita lo de la última vez. Y no te asustes si de repente mis ojos se vuelven negros, es un efecto secundario de la Cuarta Sinfonía. Y si me haces el favor de llevarme a un lugar donde no puedan verme te lo agradecería.

Me levanto y me empiezo a remangar la manga derecha, donde tengo un tatuaje de un wargos en el antebrazo. Irónicamente, el wargos es mi animal protector y el canalizador de mi energía. En los infiernos soy el líder de la mayor manada de wargos y puedo llamarles a este mundo si es necesario. (Por si no lo sabeis los wargos son una especie de lobos del infierno de hasta un metro treinta en los hombros. Y son mi símbolo porque yo mismo soy un demonio wargos, de los más raros de todos.)

Respiro hondo, cierro los ojos y empiezo a murmurar el hechizo. El tatuaje brilla por un segundo y en el aire se escucha el aullido. Abro los ojos, que supungo que se han vuelto negros porque lo veo todo en banco y negro, y las heridas de todos los Buscadores van desapareciendo poco a poco.

Tras varios minutos quieto, siento el dolor de todas esas heridas al formarse en mi cuerpo y noto la sangre salir de ellas y formar un charco a mi alrededor. Siento que me voy a desmayar. Lo último que siento antes de rendirme a la oscuridad, son un par de brazos cálidos a mi alrededor.


Muchísimas gracias a todos los que revisaron! Eso me ha alegrado la época de exámenes y me anima a subir más capítulos.