La esbelta figura de Ladybug avanzaba de edificio en edificio, agarrándose de los costados de estos.
―Menos mal que Lila y Alya no me esperaron… ―Pensaba la joven transformada, haciendo memoria. Había sido todo un dilema el salir del baño sin que alguien la viera.
Lo bueno es que esos baños tenían ventanas lo suficientemente anchas y altas como para que ella pudiese salir con su flexibilidad de allí. No muy lejos había visto a ambas castañas caminando juntas hacia probablemente, sus hogares.
No se permitiría el hacer esperar a sus amigas… En especial porque no tenía ni idea de en qué momento llegaría, ni cuánto demoraría enfrentando al akuma en esta ocasión.
Bridgette lanzó un suspiro, recordando que no debía ser ella quien estuviese en ese mismo momento allí.
¿Marinette se estaría divirtiendo? ¿Conocería la habitación de Félix? Quizás… ¿Vería qué en el fondo, es una persona dulce, una… buena persona?
El semblante de la joven decayó, y sumida en sus pensamientos, su Yoyo falló.
No se agarró de manera óptima del siguiente barandal, y resbaló.
Sentía cómo todo el mundo se le venía abajo, de la mano con la sensación de caer. Estiró su brazo, tratando de alcanzar la nada que ahí estaba. Si hubiese estado al cien por cien de su capacidad, de seguro hubiese traído de vuelta su Yoyo, y lo hubiese lanzado a una velocidad sobrehumana para no salir herida.
Pero en ese momento no pudo.
Y la nada le respondió. No tomando su brazo en pedido de ayuda, precisamente.
Sintió cómo, de un momento a otro, mientras caía, su cintura fue tomada y la dirección a donde iba cambiaba. La velocidad aumentó. Pronto se dio cuenta de que estaba en brazos ajenos.
― ¿Estás bien, mi Lady?
Una voz diferente.
Ladybug de inmediato giró su vista a quién la mantenía en brazos, sorprendiéndose.
― ¿Chat? ―Preguntó, pues no estaba segura. Se pudo ver su entrecejo fruncido. Chat Noir era quien la había salvado, con su bastón.
Lo notó. Mientras el joven la sostenía a ella con un brazo, con el otro afirmaba el bastón, el cual se seguía alargando en diagonal.
Pero eso no fue lo más sorprendente. Ambos se dieron cuenta.
― ¿Ladybug…?
No se conocían.
Chat notó el pequeño detalle de que aquella no era como su Bugaboo. Asimismo, la joven se percató que la estatura, musculatura, cabello y ojos de ese Chat Noir eran distintas a las del gato que siempre veía.
El largo del bastón flaqueó, y entonces Chat aterrizó, con esta nueva Ladybug en brazos.
― ¿Tu quién…? ―No podía terminar la frase. Pero por alguna razón tenía más simpatía por este gato negro, en comparación con el otro. Posiblemente porque aún no le hablaba.
Un estruendo se escuchó cerca, y ambos recordaron el por qué se hallaban ahí.
―No hay tiempo para esto, Noir. ―Anunció la joven, y descendió sin previo aviso de los brazos que la mantenían cautiva.
El gato observó cómo la desconocida, al igual que su Ladybug, le dejaba atrás tomando impulso con su yoyo.
―Como diga, Lady… ―Susurró. No sabía del todo cómo comportarse. Esa no era su Ladybug, ¿No? Entonces no debía intentar seducirla… Ella era… La Ladybug con la que trabajaba Félix…
Tuvo que despejar su mente ante una vibración de su bastón. Ladybug le llamaba. Al parecer, no le gustaba que se quedara atrás. El joven sonrió.
―Pues allá voy.
Un par de cuadras más allá, se encontraba el origen del estruendo. Ambos héroes aterrizaron allí, llevándose la grata sorpresa de que, como sospechaban, allí se encontraba la persona akumatizada.
Aunque… ¡Era sumamente familiar!
― ¿¡Señorita Mendeleiev…!? ―Bridgette tras la máscara se encontraba desconcertada. No alcanzaba a entender cómo su maestra de laboratorio había terminado allí, en esa situación.
Chat se sorprendió, mirándole. ― ¿La conoces? ―Era una novedad para él. Bueno, ella por completo era una novedad para él.
―Eh, ah, bueno, ¿Quizá? ―Rio un tanto al verse descubierta en un error tan grave. Aunque pronto optó por tomar una postura de ataque. ―Aunque ese no es el tema acá ~ ―Se jactó de aquello.
―Ciertamente, Lady ~ ―Le apoyó.
Mientras, la maestra akumatizada, nombrada por Hawk Moth como «Corregidora», cumplía la labor de su propio nombre. Tanto adultos como niños malcriados, nadie se salvaba.
― ¡Todos ustedes, adultos injustos, pequeños ingratos, se las verán conmigo! ―Exclamaba a todo pulmón, con el claro juicio de que ella era quien podía erradicar las injusticias cometidas por la malacrianza esos días.
Con su regla apuntó a un niño en especial, que hacía una rabieta por su helado caído. Un haz de luz hizo que el helado desapareciera, el niño quedase mudo y del gusto de la corregidora.
El adulto no se salvó, el haz de luz le alcanzó y una monótona expresión le dejó. El cálido padre que alguna vez existió no era más, estando el propósito de la corregidora, cumplido.
― ¡Ni un niño mimado más existirá! ―Soltó con goce, riendo por su acción. Luego, nuevamente reanudó su camino, buscando a uno que otro ser impuro que necesitaba corrección.
― ¡Está yendo…! ―Exclamó Ladybug, para luego observar a su compañero en esa ocasión.
― ¡Al Hotel Le Grand Paris!
Bridgette frunció el entrecejo, conectando rápidamente el qué hacer de la villana, con el lugar a donde iba.
―Chloé… ―Susurró. ― ¡Noir, tenemos el factor sorpresa, hay que encontrar dónde está su akuma!
―No hay problema, Lady, déjamelo a mí ~ ―Soltó confiado, adelantándose a la chica.
―Veamos qué tan bueno eres… ―Rio entre dientes, siguiéndole pronto, y parándose en uno de los tejados más cercanos a la Corregidora.
Chat Noir ya se había posicionado con tal de descubrir dónde se hallaba el akuma. Alargó su bastón, y un golpe por la espalda dio, haciendo acto de presencia.
― ¿Qué? ―La akumatizada elevó ambas cejas, percatándose del súper héroe que había entrado en acción. ―Vaya, vaya, pero si es Chat Noir.
La característica mariposa lila se mostró alrededor de sus ojos.
«¡Toma su Miraculous!» Exigía Hawk Moth.
―Su anillo… ―Relamió sus labios la maestra, fijándose en la pieza de joyería.
― ¿Quieres mi anillo, dictadora? ―Preguntó Chat, apoyándose contra su bastón. ― Pero qué pena, si fueras mi Bugaboo con suerte te lo daría ~
― ¿Bugaboo? ―Siendo espectadora, Bridgette no podía creer que su prima se dejase llamar de esa forma.
― ¡Mi nombre es Corregidora! ―Recordó la mujer, tomando impulso con la diestra donde mantenía su regla.
― ¡Pero claro! ―Ladybug lanzó su Yoyo con el propósito de aferrarse a la regla y pronto recuperarla. Mas, algo salió mal. El impulso de la akumatizada fue mayor, y se fue hacia adelante, estrellándose contra Noir.
―Pero claro, con el gato cerca rápido viene la mariquita. ―Disimuló la poca impresión que tenía la corregidora, y se cruzó de brazos. ― ¿Qué acaso llegaron pegados o algo así?
Ladybug pronto se levantó, ayudando a Chat a levantarse.
―Lo lamento. ―Sonrió. ―Pero bueno, terminemos con es-
Antes de que pudiese siquiera girarse sintió cómo era empujada.
― ¡Cataclysm!
Desde el suelo vio cómo Chat había reducido a polvo un bus que les habían lanzado.
― ¿Estás bien? ―Preguntó el gato, estirando la mano con tal de levantarla como ella lo había hecho hace unos pocos instantes.
Pero por un par de segundos no hubo respuesta por parte de Bridgette. Había quedado un tanto choqueada. Hasta que parpadeó, repetidas veces.
― ¡Maldición, Noir! ¡Te quedan cinco minutos! ―Reclamó la joven, aunque aceptó la ayuda, sacudiendo su ropaje. ―Gracias…
Chat no pudo evitar reír ante ese extraño comportamiento, y entonces ambos le dieron el frente a la villana.
―Está bien, Lady ~ Como dices, me quedan cinco minutos, ¿Alguna idea? ―Dijo. Al instante un haz de luz les fue disparado y cada uno lo esquivó por su lado.
―Bueno… Si hubiésemos ido a Le Grand Paris antes, quizá tendríamos más posibilidades de triunfo y tiempo para un plan… ―Se lamentó de haber mandado de buenas a primeras a ese Chat Noir desconocido a la batalla.
―Pero ya estamos aquí y en poco tiempo seré un gato despellejado ~ ―Canturreó el chico, volviendo a encontrarse con Ladybug mientras esquivaban los ataques que mandaba la Corregidora.
―Pues… Quizá… ―Un sonido proveniente del anillo de Chat interrumpió a la chica.
― ¡Apura, Lady! ―Pidió.
Y no pudo atrasar más todo.
―Al cabo que tampoco quería demorarme mucho… ―Susurró. Entonces tomó su Yoyo, y haciendo las vueltas habituales, soltó las palabras que siempre les daban la victoria. ― ¡LuckyCharm!
Una linterna recayó en sus manos, y se vio en un aprieto.
― ¡Ve a distraerla! ―Sentenció. Noir tan sólo le hizo caso, y ella pensó. Mientras no le quitaran su Miraculous todo estaría bien, ¿No?
La corregidora pareció olvidar la existencia de Ladybug al tener que combatir a Chat Noir, quien con la agilidad de un gato le atacaba por todas partes, dando vueltas y brincos con tal de marearla.
En los instantes que iban, Bridgette posó su mirada en una ventana, misma que reflejaba los rayos del sol y la cegaban momentáneamente. Comprendió en ese momento. Luego se fijó en tres postes, dos de la misma acera, y uno de la contraria, estando Noir apoyado en uno de ellos.
― ¡Chat! ―Le gritó, lanzándole la linterna. Parecieron comprender de inmediato.
El gato la agarró, y posicionó detrás de su espalda, como lo hacía con su bastón. Ladybug lanzó su Yoyo a la akumatizada, en un vago intento por tomar nuevamente la regla.
― ¡No lo tomarás, Ladybug! ―Advirtió la dama, riendo por tan mediocre esfuerzo.
― ¡Hey, mandona, no te olvides de mí! ―Gritó Chat.
El mirar al joven fue el final de la villana. La luz de la linterna encendida y dirigida a sus ojos la cegó momentáneamente, y yéndose hacia atrás, Ladybug aprovechó de pasar su Yoyo por ambos postes con tal de que la maestra cayera.
La regla cayó a metros de la Corregidora, siendo pisada por Bridgette de inmediato.
El akuma salió de la regla rota, y Bridgette procedió a purificarlo.
Tomó su yoyo, y abriéndolo, recitó: ― ¡Es hora de terminar con la maldad! ―El akuma entró al Yoyo, y este retrocedió. ― ¡Te tengo ~! ―Celebró, para posteriormente abrir de nuevo el Yoyo. ―Adiós, pequeña mariposa ~
Chat le lanzó la linterna, y entonces ella hizo lo mismo, sólo que con dirección al cielo.
― ¡Miraculous Ladybug!
La maestra, ahora con su vestimenta normal y sin consciencia de qué había pasado, se levantó del suelo, con la escena ya reparada. ― ¿Eh?
―Gana-
Bridgette se quedó observando a Chat, enarcando una ceja. Noir desvió la mirada, un tanto avergonzado, y retirando su puño.
― ¿Ganamos? Hehe… ―Rio, del nerviosismo.
―Supongo… ―Susurró Bridgette, dedicándole una suave sonrisa. Luego se volteó, desenvolviendo su Yoyo con tal de irse.
― ¿Lady?
Aquel llamado le hizo girar con levedad su mirada ― ¿S…? ―Y entonces se encontró de frente con la gatuna ajena, demasiado cerca.
―Tus ojos no sonríen. ―Hizo la observación.
Bridgette quedó completamente desconcertada, con los ojos bien abiertos. Por reflejo se fue hacia atrás, dando un par de pasos.
― ¿Ah sí? ―Preguntó, quedando cabizbaja, y pasando un mechón de cabello por detrás de su oreja.
―Sí… ¿Por qué ~? ―Osó de preguntar, balanceándose.
―Eso… ―Se le había olvidado, con todo ese tema de la pelea. Se le había olvidado por qué estaba ella ahí, y no la habitual Ladybug que peleaba junto con ese Chat Noir. Se le había olvidado que su prima estaba en la casa de su pseudo amor imposible.
Bridgette no pudo evitar morderse el labio, mientras se le aguaron los ojos en un acto de reflejo que le traicionó.
―Eso no importa… ―Susurró, y se dio media vuelta para correr.
Una gota salada cayó, debido a la gracia del viento, en la mejilla de Chat Noir. Las pupilas de aquel se contrajeron, y mientras observaba cómo Ladybug se alejaba al compás de su Yoyo, un impulso al que nunca había seguido cuando se trataba de su Bugaboo, apareció.
Poco le importó que tan sólo le quedasen dos minutos. Tomó su bastón, y agarró vuelo, yéndose por la misma ruta en la que Ladybug se hacía pequeña, alejándose.
Bridgette se maldecía.
Había cedido al último momento, nuevamente, a las lágrimas.
Pero en esa situación simplemente no podía resistirlo. Sentía celos de su primita, y eso le hacía sentir la persona más miserable de toda la faz del planeta. Aun cuando le había dicho que fuera. Aun cuando dijo que no importaría. Aun cuando sabía, Marinette había ido por Adrien y no Félix… En lo más profundo de su ser, le hubiese encantado que Mari no fuese…
Sin darse cuenta había dejado un rastro de gruesas lágrimas por su rostro, mismas que en ese preciso momento, no le dejaban ver su destino.
Tarde se dio cuenta de que, por inercia, se dirigía al lugar donde todo había acontecido.
La escuela.
―Esto no podría ser peor… ―Se apresuró a pensar, notando que tan sólo le quedaba un minuto.
― ¡Lady!
Pero estaba equivocada.
Aterrada vio hacia atrás, y apreció cómo Chat se acercaba a todo lo que daba su bastón.
―Maldición, ¿¡Noir!?
Tuvo que pensar demasiado rápido. Aterrizó en el techo del establecimiento, y se giró sólo un momento para comprobar dónde se hallaba el gatito. Aterrizó a unos metros de ella. Bridgette entró en pánico y buscó un lugar donde sabía, no habría nadie.
La sala de los casilleros de la escuela.
― ¡Lady, espera! ―Rogó Chat, quien aun así le siguió hasta aquella sala.
Les quedaban segundos. La puerta fue cerrada con pestillo por el rubio.
― ¡Noir, no! ―Gritó la joven, escondiéndose detrás de una hilera de casilleros. ―Tienes que irte, nos queda menos de un minuto para que nuestras transformaciones se deshagan. ―Después de todo ese jaleo, aún sus ojos seguían cristalinos, cosa que no pasaba desapercibida para el gato.
― ¡No importa! ―Respondió Chat, causando un temblor en la joven. De a poco se fue acercando. Nunca había visto a su Ladybug llorar, siempre la había visto digna, increíble, pudiente. Pero la Ladybug en frente de él… Estaba indefensa… Le mostraba su debilidad. ―Tú… Estás mal, ¿No es así? ―Preguntó, quedando ya frente a la joven. Su código de caballero le impedía fingir que nada pasaba e irse, debía consolarla. ―No me iré. ―Tomó las manos ajenas entre las suyas, y las apretó, observando cómo el líquido salado se acumulaba en la comisura de los ojos ajenos. ―No te dejaré sola, Lady. ―Dijo, para seguido, depositar un beso en una de sus manos.
― ¿Y nuestras identidades? ―Preguntó la joven, con la voz temblorosa, y sin poder resistir más.
―Un completo secreto. ―Guiñó un ojo el coqueto gato, y logró sacarle una corta risa a la Lady.
― ¡Gato estúpido! ―Exclamó, dejando correr las lágrimas, y por primera vez cediendo a Chat Noir… Aunque no fuese el suyo. Liberó sus manos de las ajenas, y se lanzó a abrazar al chico desconocido, quien pronto le correspondió, y como parte de un inconsciente trato, ambos cerraron los ojos.
Pronto, ambos Kwamis salieron de los respectivos Miraculous de sus portadores, y observaron con sorpresa aquella situación.
Bridgette lloraba a todo pulmón, reposando sus manos y rostro en el pecho de Adrien, quien se limitaba a darle un par de palmadas en la espalda a la joven, y acariciarle, con tal de calmarle.
―Esto… No es como debió haber sido, ¿O sí? ―Preguntó Plagg a su camarada, quien negó, cabizbaja.
―Bridgette… ―Susurró por error la Kwami, sintiéndose mal por la mayor de las Dupain-Cheng. En todo el tiempo en el que había sido Ladybug, había sentido su dolor, pesar y tristeza. Tenía conocimiento de qué tan grande era la bondad de la joven, tan sólo por esa situación, en la que apoyaba a la menor como si realmente fuese su hermana.
Pero Adrien alcanzó a oírle.
― ¿Bridgette…? ―Repitió para sí, aún sin abrir los ojos.
La joven cesó el llanto, y Tikki se llevó ambas manos a la boca. Estaban en un grave aprieto.
La mirada azul cielo de la nombrada se dejó ver, con aquel rojizo característico de las lágrimas en sus ojos, y observó a su compañero en esa misión.
― ¿Adrien…? ―Susurró de vuelta, y el joven abrió los ojos.
Verde esmeralda y azul cielo se encontraron, a escasos centímetros.
――――――――――――
Apenas habían llegado a la mansión, la televisión en la sala había sido encendida a petición de Marinette, quien se encontraba más que ansiosa por saber cómo iba la situación con eso del akuma.
Y si bien, Félix también se encontraba preocupado, sabía a la perfección que, como siempre, podrían contra ese mal. Además, estaba con su Lady, obviamente eso tenía más importancia que cómo le fuese a su hermano.
Pero entonces pasaron aquellas imágenes inéditas.
Tanto Marinette como Félix quedaron boquiabiertos.
Espectadores había captado fotografías, y un grupo de periodismo del canal, se había logrado infiltrar en la escena sin ser descubiertos, sólo para tener primero la primicia, que se hallaba en mayúsculas, al inferior de la reportera, en la barra de titulares.
«¿LADYBUG Y CHAT NOIR? ¡UN CRUCE ENTRE SUPERHÉROES!»
Las imágenes mostraban parte de la pelea, pero lo más importante para todos, fue un vídeo del final, en el que se podía apreciar a la heroína no en sus mejores fachas, y cómo huía del lugar, siendo perseguida de cerca por el joven héroe.
― ¿Ese no es…? ¡El Chat Noir con el que yo trabajo! ―Pensó de inmediato Marinette. ¿Trabajaba también con Bridgette? ¿Tenían una relación más estrecha…? Eran las conclusiones que sacaba luego de ver aquel vídeo.
Pero quien estaba peor, era Félix.
No había pasado desapercibido.
―Ella es mi Lady… ―Pensaba. Su mirada recayó en Marinette. ―Pero… ¿Cómo es posible…?
La respuesta pareció caer del cielo, cuando la reportera comenzó a hablar y dar explicaciones.
«Al parecer, ¡Cada vez se hacen más estrechas las relaciones entre nuestros dos héroes! Pero, ¿Qué es esto?» Parecieron concentrarse en la imagen más nítida, parecía HD. Y la audiencia perdía el aliento. «¡Pero si es el primer encuentro entre la primera Ladybug y el segundo Chat Noir! ¡Asombroso!»
― ¿Qué? ―Ambos jóvenes presentes en la sala quedaron choqueados. Pronto pasaron por la pantalla, fotos sacadas anteriormente a las duplas de superhéroes, y luego la nueva dupla.
«En algún momento debía pasar, ¿No?» Comenzaron a entablar una conversa entre ambos locutores, mientras crecían y crecían los rumores por esa junta tan extraña e inesperada.
―Así que… Hay dos Ladybug, ¿Eh…? ―Se cuestionó Félix, observando a Marinette, y teniendo la perfecta certeza de que la de la televisión era su Lady. Entonces comenzó a pensar en la posible identidad de ella… Si Marinette era la Ladybug que acompañaba a su hermano menor… Lo más lógico sería… ― ¿Podría ser…? ―Pensó demasiado rápido. Los cabos sueltos se ataban. Estaba teniendo un sobrecalentamiento de información.
Y aquella voz le distrajo.
― ¿Y Adrien? ―Preguntó la menor de las Dupain-Cheng, ya dejando de lado la abrumadora noticia que, de seguro, se tomaría la semana en las redes sociales.
En rubio se vio desconcertado por unos instantes, admirando la figura de Marinette, y luego relacionándola rápido con una ajena, aquella que calzaba a la perfección con su Lady, y que poseía la misma mirada, aquel mismo brillo.
―En su habitación. ―Contestó a duras penas.
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Joder, a mi me encantó escribirlo 3
U bueno, quería agradecer otra vez a los Reviews :'D
*Sonrais777*
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Realmente me disculpo con quien dejó Review después, ya que hay dos Reviews que FF no me deja ver y pues eso u u
Hasta la próxima 3
