Por fin he vuelto!

Perdón por toda la tardanza. No terminaba de subirlo porque estuve cambiando cosas sin parar y sin corregirlo bien.

Muchas gracias por leer, los reviews, los favs y etc. Me hacen muchísima ilusión^w^


No se cruzaron con nadie de camino a su habitación, todos estaban en el comedor cenando. Al llegar arriba Thor observó que, en medio del cuarto habían colocado una mesa con dos sillas, tres fuentes distintas y dos jarras de bebida. Sobre la cama estaba, como él había ordenado, algo de ropa.

—Es para ti —le dijo a su amigo desdoblándola y enseñándosela.

Era ropa sencilla, la parte de arriba verde con bordes amarillos y un pantalón negro. A los pies de la cama también habían colocado unas botas negras.

—Lamento que no sea nueva —se excusó mientras le ayudaba a ponérsela —, debe ser una mezcla de ropa mía, de Fandal y Hogun de hace años... Pero es que no podía permitir que anduvieras por Asgard solo con mi capa.

El jotun no parecía contrariado con su atuendo, lo único que parecía resultarle extraño e incomodarle eran los pantalones. Thor sonrió, recordando que a los gigantes que había visto solo llevaban taparrabos.

Cuando su amigo estuvo listo, movió una de las sillas para dejarla al lado de la otra e invito a su amigo a sentarse a su lado.

—Que pena que no puedas hablar —dijo Thor cuando por fin se dieron por satisfechos tras la cena.

El niño había seguido engullendo un rato más aun después de que él terminara. Ese tiempo Thor lo había dedicado a observarle y a buscar posibles versiones de su vida. Concluyó considerando que no podía hablar, era lo único que se le ocurría ante el hecho de que todavía no hubieran pronunciado palabra alguna. Pero esa sospecha se debilito cuando el pequeño gigante de hielo se le quedo mirando de un modo suspicaz. ¿Toda su raza seria tan extraña o solo él? Estaba muy confuso.

—Porque no puedes hablar, ¿verdad? —el muchacho no apartó la mirada— Es que seria muy útil si pudieras hacerlo. Podrías decirme tantas cosas... Podrías decirme tu nombre... —tanteó dubitativo— Podría ponerte uno de aquí aunque no creo que te quedara bien. Porque yo no se que nombres utilizáis en Jotunheim, y los únicos que conozco son Farbauti, Laufey y alguno más, todos nombres de reyes...

Mientras Thor hablaba el niño por fin había apartado su mirada, centrándose en un punto del mantel. Por fin alzó una mano hasta él y dibujó sobre la tela, o eso creyó Thor al principio. El niño hacia cuatro dibujos separados, y los repetía una y otra vez. El príncipe cambiaba su mirada del mantel a la cara del niño, sin terminar de comprender lo que pasaba.

—Espera un momento —dijo levantándose.

Fue hasta su mesa a por un papel y una pluma que le tendió al niño. Este miró las dos cosas sorprendido y, cuando las tomó entre sus dedos, no supo que hacer con ellas.

—¿No tenéis estos instrumentos de escritura en Jotunheim?... ¿Pero tenéis escritura no? ¿Eso era lo que pretendías mostrarme? Se hace así, mira —sujetando la mano del pequeño y guiándola sobre el papel hizo unas pocas líneas—. Ahora tú.

El jotun volvió a escribir su nombre, pero aun así seguía careciendo de sentido para Thor, esa no se parecía en nada a la escritura que el conocía. Suspiró.

—Tendremos que ir a preguntarle al maestro mañana —murmuró formando una leve sonrisa. El niño la respondió, y acto seguido se le abrió la boca en un bostezo que se le contagió al rubio —. Ahora será mejor que durmamos.

El jotun se levantó corriendo y se tiro sobre la cama, como si llevara tiempo deseándolo. Tuvo que ser Thor el que le indicase que se debía quitar las botas y que era bajo las mantas donde debía dormir.

Solo cuando estuvieron espalda contra espalda notó Thor que la temperatura corporal del niño era más baja de lo normal, al menos que los asgardianos. Hasta entonces no le había dado importancia, manos frías las puede tener cualquiera–su madre la que más–. Se giró y a través de la luz de la Luna y las estrellas que entraba por la ventana se encontró con la mirada del niño.

—¿Tienes frío? —le preguntó. Este negó con la cabeza —Pero estas muy frío...

El niño volvió a negar con un esbozo de sonrisa divertida y se acercó más a su pecho. Las manos frías del juton hicieron a Thor estremecerse un segundo ante la sensación. Dudó unos instantes más, pero las tomó entre las suyas con su mano izquierda y pasó el brazo derecho sobre el hombro del otro.

—No creo que lo hagas, pero por si acaso... Nunca le digas a Volstagg, Fandal y Hogun que hemos dormido así, ¿vale? —se estarían riendo de él hasta que fuera rey.

A la mañana siguiere se despertó en la misma posición. Ante sus ojos el niño seguía completamente dormido y, después de haber dormido en el calabozo, no consideró necesario despertarle tan pronto. No sabia que iba a hacer con él ese día, tenía clase con el maestro y por la tarde practica de armas. Así que, en realidad, cuanto más tardase en despertar, mejor.

Aun no se atrevía a llevarlo al salón principal para desayunar. No sabia si su padre había difundido la noticia y lo más probable era que el niño no se sintiera cómodo con tantos desconocidos. Así que salió silenciosamente de la habitación y al cruzarse con un criado le mandó subir el desayuno.

Mientras esperaba volvió a echarse en la cama, esta vez sobre las mantas, observando al niño. Le gustaba su piel azul y se preguntaba si las marcas que tenía eran de nacimiento o algún tipo de tatuaje. Una mano fue hasta ellas y le acaricio las líneas de la frente. Su temperatura había subido, ya no parecía la pieza de hielo de la noche anterior.

Oyó el sonido de la puerta y aparto la mano rápidamente para luego incorporarse. Dos silenciosos sirvientes entraron para llevarse las fuentes de la noche anterior, otros dos dejaron fuentes y platos nuevos y un quinto le tendió sobre la cama ropa para ese día. Cuando salieron Thor se empezó a cambiar y cruzo su mirada con la escarlata del niño.

—Buenos días —le saludó. Le resumió sus planes para ese día ya sentados a la mesa —. Así que, ¿qué quieres hacer? ¿Vienes conmigo? —el niño asintió efusivo —Pero te aviso que va a haber más gente... Cuatro personas más. No te harán nada, te lo prometo —este volvió a asentir aunque menos convencido.

Desayunaron tranquilamente. En ocasiones, el niño, hacia pausas para jugar con la pluma y el papel haciendo algún garabato, divirtiendo a Thor.

Al terminar el desayuno aun quedaba tiempo antes de la hora a la que los reclamaba el maestro, sin embargo Thor y el jotun se pusieron en camino hacia allí. Llevaron con ellos el papel en el que había escrito el niño la noche anterior. El menor iba mirando a su alrededor curioso.,Thor supuso que él estaba igual en Jotunheim, Pero cada vez que se cruzaban con alguien bajaba la mirada y se pegaba más a Thor, casi haciéndole tropezar en más de una ocasión. A este temor que parecía tener el jotun no ayudaba el hecho de que las personas con las que se encontraban no disimulaban su mirada al encontrarse con el pequeño niño azul.

Picó a la puerta del maestro y, por una vez, recordó esperar hasta oír el "adelante" antes de cruzarla.

—Buenos días Thor —saludó el maestro sin apartar la mirada del grueso volumen que estaba leyendo.

Toda la luz de la habitación entraba por una enorme ventana situada al fondo del cuarto. Este no era muy grande y contenía un par de mesas medianas, lo suficientemente grandes para que dos alumnos pudieran trabajar en cada una de ellas. Además de una cantidad enorme –a ojos de Thor–de libros situados en las estanterías que rodeaban toda la habitación, se encontraban también apilados unos cuantos en el suelo.

—Buenos días maestro.

—Veo que traes un invitado.

—Si... Es un gigante del hielo.

—Eso veo —contestó el anciano dedicándole un mirada cálida al niño.

—Me preguntaba si hoy se podría quedar con nosotros. No habla, así que no creo que moleste.

—Supongo que no habrá problema... ¿No ha dicho nada en absoluto? —Thor lo miró con sorpresa y confusión —Tu señor padre me ha informado de la situación.

—No, aun no —¿qué le habría contado su padre? —. Y quería pedirle otro favor —se acercó a la mesa con el chico pegado a él —. Al preguntarle su nombre, ayer escribió esto. Pero yo no soy capaz de leerlo.

El maestro miró el pliegue con atención unos segundos.

—Vaya vaya... Hacia años que no veía esta escritura.

—¿Es la escritura de Jotunheim? —preguntó Thor con cierta emoción sin saber por qué.

—Así es. Aunque no suelen escribir mucho. No hay demasiados que la sepan. Diría que normalmente solo la aprenden los de noble cuna. Sin embargo en ese reino eso es relativo, la nobleza cambia con cada rey...

—Entonces, ¿es un noble? —preguntó aun más emocionado.

—Quien sabe. Puede que antes lo fuera, pero quien sabe hace cuanto... —se levantó y durante unos minutos buscó un libro entre las pilas y las estanterías. Volvió con otro libro, no tan grueso como el que estaba en la mesa pero si más ajado, y lo colocó sobre este —Me temo que ya no recuerdo bien esa escritura. Este libro nos ayudará —Thor y el niño se acercaron curiosos. Thor descubrió que no entendía nada pero su amigo comenzó a pasar las yemas de sus dedos por las lineas tímidamente con una sonrisa en los labios —. Son historias y leyendas de tu reino, joven muchacho. Veamos... por aquí tenía yo una hoja que usaba al estudiar... —pasó rápido las páginas buscando algo —¡Ah! Aquí esta —era un pedazo de papel donde aparecían representadas las runas y, sobre estas, símbolos que Thor no comprendía y supuso letras jotun —. Bien —dijo el maestro tras unos segundos más de espera —. Diría que tu amigo se llama Loki —lo miró —. ¿Se pronuncia así?

Loki asintió sonriente.

—Loki... —murmuró Thor para si como ayudándose a recordarlo.

El niño le dirigió su mirada sonriente a él también.

—Bien. Vete sentándote en tu sitio, dentro de poco llegaran tus compañeros Thor. En cuanto a ti, Loki, he visto con cuanto afán has mirado este libro. Por ahora no voy a enseñarte nada, aunque si te gustan los libros seria interesante que aprendieses a leer las runas. Tengo libros en jotun, que te prestaré si así lo deseas y los tratas adecuadamente, pero son pocos comparados con los que tengo en asgardiano. Por ahora puedes ir leyendo ese.

Loki asintió y trepó hasta el asiento del maestro para comenzar a leer. Iba por la segunda página y Thor empezaba a aburrirse cuando se abrió la puerta con estruendo. Estruendo que desapareció completamente cuando cuatro figuras cruzaron el umbral y descubrieron a Loki con las piernas colgando escasos centímetros en la silla del maestro. Sus miradas pasaron del jotun, al maestro y a Thor repetidas veces antes de pronunciar palabra.

—El gigante... —murmuró Sif.

—Pues no lo parece mucho —dijo Volstagg algo más alto con cierta sorna y Fandal sonrió detrás de él del mismo modo.

Loki por fin alzó la vista del libro, con aquella mirada de animal herido que ponía cuando se sentía indefenso. Thor se fue a levantar rabioso ante los comentarios pero el maestro se le adelantó.

—Mis jóvenes señores y doncella. Podría empezar a enumerar la cantidad de faltas que habéis cometido en el día de hoy nada más entrar, no, incluso antes de cruzar esta puerta, y con ello conseguir que la practica con armas pasase a ser otro buen rato conmigo —los cuatro pusieron cada de niños buenos y arrepentidos —. Pero asumiré que sois lo bastante mayores y maduros como para saber cuales han sido y para no volverlas a cometer. Primero de todo, os quiero presentar a nuestro invitado: Loki —este no les retuvo la mirada y la bajó al libro pretendiendo estar sumergido en la lectura —. Ahora os toca a vosotros presentaros.

—Fandal.

—Volstagg.

—Hogun.

—Sif —ella fue la única que hizo una pequeña inclinación de cabeza además de decir su nombre.

El maestro suspiró.

—Por ahora servirá... Sentaos antes de que vuestro retraso nos haga perder más tiempo.

La mañana pasó despacio para Thor escuchando al maestro. Cada poco tiempo sus ojos viajaban hasta su mesa y veía la espalda de Loki inclinada sobre el libro. Sonriendo al verlo por fin un poco más seguro en el entorno.

Cuando terminaron ya era mediodía, lo que significaba la hora del almuerzo. Se dejó convencer para comer todos juntos y se acomodaron en su sala de descanso para hacerlo.

Tras la comida, que había transcurrido prácticamente en total silencio y miradas incomodas, bajaron hasta el patio donde les esperaba su maestro de armas. Sus alumnos se dirigieron hacia él mientras Loki, bajo las instrucciones de Thor, se quedó sentado apoyado en la pared leyendo su libro y observándolos de vez en cuando.

Por instancia del Padre de Todos, su hijo, debía aprender el uso de todas las armas posibles para estar preparado en cualquier situación. Sus compañeros y amigos habían terminado recibiendo la misma instrucción por requerimiento propio, aspiraban a ser grandes guerreros, incluida Sif, no iban a ser menos que él. Así que las tardes también transcurrían totalmente ocupadas.

Los días siguientes transcurrieron sin ningún cambio notorio desde que Loki se incorporara al grupo. Mientras Thor y los otros realizaban sus obligaciones, Loki los seguía a todas partes con algún enorme libro a cuestas. Siguió compartiendo habitación con Thor. Aun cuando su padre había ofrecido que le dieran una propia al pequeño jotun, ambos habían negado con la cabeza antes incluso de mirarse. Odin accedió por el momento sin parecer muy de acuerdo.

Una noche se echó Thor sobre la cama protestando por culpa de un moretón que le había dejado Hogun en la espalda. Loki lo miró preocupado, ante lo que el rubio le devolvió una mirada tranquilizadora.

—Las tendré peores, debo acostumbrarme a ello.

Aun así la procuración en los ojos rojos de Loki no disminuyó. Se acercó hasta la mesa donde habían cenado, volviendo con la jarra de agua. Con suaves empujones hizo que Thor se pusiera boca abajo y coloco la base de la jarra sobre el oscuro hematoma, estaba fría. Con los dedos fue mojándole la espalda por los alrededores, provocándole una agradable sensación de frescor. Cerró los ojos reconfortado y sintió algo extraño, como una suave brisa fría que acariciaba su espalda. Confuso, abrió los ojos y se incorporó unos centímetros. Sobre su espalda notó algo sólido que se resquebrajaba y caía sobre la manta. Era hielo.

—¿Como has hecho eso? —preguntó Thor al tiempo que giraba su rostro hacia él. Loki no respondió pero lo miró nervioso —¿Puedes hacer magia? — despacio, casi con temor, el jotun asintió —¡Es asombroso! Ya veras cuando se lo cuente a los chicos. ¡Y al maestro! Seguro que a él también le parece fabuloso.

Loki a punto estuvo de dejar escapar la fuente de entre sus dedos.

—¿Por que no? No es nada malo. No te encarcelaron por eso, si es lo que crees. Aquí también hay gente que sabe hacerla. No volverás nunca a la celda, te lo aseguro. Pero para hacer magia, ¿no hay que hablar?... Puedes hablar,¿cierto? —Loki abrió la boca, pero ningún sonido salió de ella y volvió su mirada a formar hielo en su espalda para cubrir el moretón.

Escuchando con atención Thor sí que llegó a percibir un susurro casi inaudible que salía de sus labios. No dijo nada, al descubrir lo de la magia ya había dado por sentado que podía hablar. La razón ahora era el por qué no quería hacerlo. Dejó que el hielo se derritiera sobre su espalda sirviendo de alivio a su dolor, y apoyó la cabeza sobre sus brazos cruzados. Continuó en silencio cuando se metió en la cama, observando a Loki acomodándose frente a él tras apagar las velas.

—¿Que te ha pasado para que no quieras hablar? —los ojos del niño le mostraron una mirada neutra y carente de expresión durante unos segundos. Acto seguido se acercó unos milímetros más a él y cerró los ojos tranquilo. Pero Thor sabia que no estaba dormido, por lo que insistió —¿A que tienes miedo?

Loki volvió a abrir los ojos. Prácticamente solo se apreciaba el brillo rojizo de sus ojos a través de la oscuridad. Todo lo que le rodeó fue silencio, así que se dio por vencido. Por lo menos esa noche.

Los días siguientes continuó hablándole de un modo que le daba a entender que siempre esperaba respuesta. Solo utilizaba preguntas o frases incompletas para que Loki reaccionara produciendo algún sonido. Pero no surgió efecto. Probó otros métodos a lo largo de distintos días. Le ignoró, sin embargo no pasó de las dos horas. Intentó picarle y solo consiguió que el maestro le terminara riñendo. Al final no pudo más que enfadarse, no estaba acostumbrado a no conseguir lo que quería y la actitud de Loki lo estaba empezando a molestar. Volvió a ignorarle mientras cenaban, esta vez en el comedor, pero esta vez por simple enfado más que por hacerle hablar.

Mientras comían a Loki la actitud de Thor no pareció molestarle. Mientras hablaba con Fandal notaba la mirada del niño sobre él pero no se iba a girar, ni una vez... –bueno, puede que por una por si acaso no pasa nada...– No prestó real atención ni a la cena ni a Fandal, y a pesar de todo su enfado seguía.

Al terminar se escabulló, no llegó a saber muy bien como, hasta su habitación, perdiendo a Loki entre la gente y los sirvientes que salían del comedor. No se había dado por enterado, pero ahora si se daría cuenta de que estaba enfadado.

Pasaron cinco segundos y Loki no llegaba, diez y la puerta seguía cerrada, 30 y en el pasillo no se oía ningún ruido. Thor se lanzó sobre la puerta directo a buscar a Loki, el palacio era grande y tal vez se hubiera perdido. Pero justo cuando abrió la puerta, en el umbral encontró a una figura un poco más baja que él, morena y azul, sonriéndole. Y, aunque no hubiera dicho palabra, Thor sabia lo que significaba aquello, " si tú puedes jugar, yo también". Eso le enfado más.

Le dejo pasar, pero no le dirigió la palabra. Loki se sentó sobre la cama y volvió a su libro bajo las luces de las velas, ignorando la mirada irritada de Thor.

—Habla —le ordenó Thor tras varios minutos de silencio —. La otra vez hiciste un hechizo, ¿no? Hablaste para ayudarme. Ayúdame de nuevo, quiero oír tu voz... —su tono fue variando de uno imperativo a un susurro de ruego.

Loki suspiró y cerró el libro. Separó los labios y suspiró, tras esto los cerro de nuevo.

—Por favor —el susurro esta vez fue mas angustioso —. Necesito saber que estas bien, mientras no hables algo estará mal. Si hay alguna razón yo te protegeré de ella. Como si fuera tu hermano mayor... ¿Tenias hermanos? —Loki negó —Yo tampoco. Por eso nos encontramos entonces, para ser hermanos.

Loki se arrastró hasta él sobre las pieles de la cama. Sus ojos reflejaban una mezcla extraña de emoción, tristeza y alegría. Separo los labios.

—¿Hermanos? —le salió una voz suave y algo ronca por la falta de uso, pero nada pudo hacer a Thor más feliz.

—Si, hermanos, y nos cuidaremos el uno al otro para siempre.


Si estos capítulos os han parecido un poco suaves, lo siento, a partir de ahora ya empezarán a tener más chicha.

Sonará a tópico, pero, intentaré no tardar tanto la próxima vez. En cualquier caso, tranquilas, ya tengo toda la historia pensada, no la dejaré a medias.

Hasta el capítulo 4:)