Tal y como fue acordado Natsuki aparcó la motocicleta un par de horas después justo afuera de la casa de Mikoto; Shizuru salió, se cubrió con un abrigo invernal y la alcanzó, Natsuki le entrego un casco que ella se puso en silencio y subió detrás de ella. Todo este tiempo sin verla había olvidado pero extrañado esa cálida sensación al ser tocada por Shizuru, incluso por encima de la ropa. Puede que fuera por culpa de esa maldición, pero la sensación la hacía irremediablemente desear un poco más de tacto de esta hermosa chica. Ahora que la apreciaba con ropa diferente a la de la escuela podía notar mejor sus curvas y lo bien puestas que estaban. Y entre aquellos pensamientos propios de un adolescente hormonal, llegaron. Natsuki metió la motocicleta al parqueadero y ambas subieron a su departamento.

-Así que vives sola- Dijo Shizuru al entrar

-No del todo…

Dhuran salió de la habitación meneando la cola, Shizuru sonriendo se inclinó hacia el cachorro a rascar sus orejas, gesto que el correspondió echándose patas arriba para que también le rascara la barriga.

-¿Por qué vives sola?

-No tengo padres- Contesto Natsuki secamente –Pero me dejaron lo suficiente para vivir sin preocupaciones

-Oh… - Shizuru no preguntó más

-Puedes dejar tu abrigo en el sofá

Shizuru la vio caminar hacia el pasillo y al fondo, una puerta abierta que parecía ser su habitación. La puerta de su cuarto tenía un espejo colgado que en el ángulo en que la puerta se encontraba abierta, dejaba ver como Natsuki se cambiaba el suéter por una camiseta de mangas largas más cómoda. Luego se sacaba el pantalón dejando a ver las piernas y glúteos tan bien formados de los que podría hasta presumir para usar un pantalón de algodón más cómodo. Shizuru desvió la vista al ver que salía de la habitación.

-Bueno… -Natsuki se sentó en el sofá –Ven, siéntate

Shizuru se sentó a dos lugares de distancia de ella, habiendo dejado su abrigo y bolso sobre otra de las sillas dispuestas alrededor de una mesa de centro.

-Lo que dijiste en el mensaje… -Natsuki se rascó el cabello –No quise… mal entenderlo… Solo quiero estar segura de lo que dijiste, de tu propia boca

-Entiendo –Shizuru recostó la espalda y la estiró contra el espaldar –Natsuki, me dijiste que antes no te gustaba

Natsuki guardó silencio; era más fácil callar que admitir que jamás le llamó la atención detallarla y comprender que, de hecho, fácilmente podría llegar a gustarle como lo hacía ahora.

-Pero ahora, desde que tienes… ya sabes… ¿Si te gusto?

-Ya sé a lo que suena –Natsuki suspiró –No me interesas solo porque estés que te caes de buena, solo… es extraño, me gustas y ya

Shizuru sonrió

-Ara, Natsuki piensa que me caigo de buena

-… E-etto… Sabes que es una expresión

-Jajaja claro, claro- Shizuru recobró la compostura –Pero se honesta

Natsuki la miró esta vez fijamente.

-No te gusto como chica, no te gusto para novia… Te gusto físicamente

Natsuki se sonrojó. Como negarle que no había dejado de pensar en lo poco que logró ver aquella tarde en la sala del consejo. Sus piernas, el tacto de su cintura y oh por Dios, esa manera de dioses de besar. Quedo tan pero tan a medias que cada mañana con la erección mañanera a voluntad propia decidía darle rienda suelta recordando aquel momento.

Finalmente asintió.

-Pero, no solo de esa manera… Admito que esa una atracción poderosa… Pero no es solo así, solo no puedo explicarlo, nunca antes había sentido esto

-Vaya… -Shizuru ocultó la sorpresa de haber escuchado aquello -¿Y qué es lo que ocurre con… aquello?

-Pues que cada que te toco, aunque sea un roce siento que quiere explotar; no te evite porque no me gustara estar contigo, te evité porque todavía no sé cómo controlarlo

-Jajaja Natsuki baka, eso me lo pudiste haber dicho y te habría entendido

-Creo que lo complique demasiado…

-Bien, entonces entiendo que quieres aprender a tener el control cuando estás conmigo ¿verdad?

-Tengo que estar en pantalones cortos en el gimnasio, no quiero tener que ir al baño por cada vez que un recuerdo tuyo se me pase y no me sepa controlar ¿entiendes?

-Tiene lógica también- Shizuru se llevó la mano al mentón pensativamente –Está decidido, tenemos que hacerlo

-¡¿Ha?!

-Jajaja Natsuki es toda una pervertida, solo piensa en poseer mi cuerpo

-H-he… ¡N-no! No quise pensar eso, es que… ¿A qué te referías?

-Tenemos que pasar más tiempo juntas, por supuesto, fuera de la escuela, así aprenderás a controlarte

-Ya, eso suena bien pero… -Natsuki agachó la cabeza comenzando a sonrojarse -¿Y si pasa… lo que ocurrió en la sala del consejo esa vez?

-Bueno, yo te enseñe como terminar con eso

-… Claro, si

No quería admitir que de 1 a 10 era 1000 veces mejor cuando ella lo hacía que solo tener que sacudírsela para terminar y hacer la erección ceder. Pero ya aclarado todo entendía que como en sus fantasías locas, Shizuru no vendría a ser su complaciente sexual; se portó a la altura de su inteligencia y propuso la solución más lógica en esta situación. Y de alguna manera estaba decepcionada… Si deseaba a Shizuru físicamente; demasiado para admitirlo incluso, tanto que no podía controlar como sus ojos vagaban de arriba abajo en su figura.

-Natsuki si sigues mirándome así me harás sonrojar

-¡L-lo siento!- Natsuki cerró los ojos con fuerza

-A ver, practiquemos

Sin previo aviso Shizuru acorto la distancia y se sentó de hecho, demasiado cerca de ella, mirándola fijamente con una sonrisa. Natsuki miró detrás de su y retrocedió un espacio al sentirse así de observada.

-No, no puedes retroceder. Si quieres dominar el control tienes que dejar tus deseos ir

-Lo que deseo hacer no te gustara

-Bueno, veremos eso. Tendremos que pararlo así que ve lento

Shizuru agarró la mano de Natsuki y la tiro hasta ponerla sobre su muslo; la oji verde cerró los ojos con fuerza respirando profundo. Más que una práctica esto resultaba de hecho muy divertido para Shizuru; tener a la chica que amaba a su merced jugando a controlarse, porque de hecho su cuerpo le atraía tanto que no se podía contener.

-Muy bien… ¿Ya lo tienes?

-Uff… Si, lo tengo…

La sensación de calor desbordante era mutua, así que muy pronto de no tener cuidado incluso Shizuru caería en su juego. La mano de Natsuki por si sola escaló en su muslo casi llegando a más allá de la mitad de este; Natsuki abrió los ojos viendo hasta donde había llegado su mano. Y aquí tenemos a dos chicas que se gustan a mares jugando a controlar sus hormonas porque no aguantan el deseo irrefrenable de comerse. El nivel de dificultad aumentó; Shizuru se acercó más subiendo sus piernas por sobre las de Natsuki y llevando su mano hasta su cintura; en aquel momento estaban en una posición entrelazada de piernas mirándose frente a frente, más bien Shizuru mirándola de frente, dado que Natsuki agachaba la mirada casi constantemente manteniéndose roja como un tomate.

-Lo estás haciendo bien, aun no tienes nada ahí que te delate- Murmuro Shizuru

-Hace falta un estímulo mayor para eso

-¿Quieres intentar?

-… Por favor no…

Haciendo caso omiso Shizuru levantó la barbilla de Natsuki con la mano obligándola a verla fijamente; se acercó tanto que podía sentir ese aliento a menta y yerbabuena. Natsuki tragó profundo… Oh no. Aquí venía. Se hacía sentir ese cosquilleo húmedo entre sus piernas. Natsuki cerró los ojos con fuerza sin tener éxito; con vergüenza pudo notar de reojo que para ese momento un bulto mediano se había formado entre sus piernas.

-Jajaja tu nivel de auto control es deplorable- Rio Shizuru dando un golpecito a su frente

-Lo siento mucho

-Deja de disculparte

-No… Es que no… No puedo frenarme en este punto

Natsuki la estrujó corriendo rápidamente al baño. Shizuru permaneció allí de pie, esperando a que lo que fuera que tenía que hacer para hacer ceder su incomodidad terminara. Después de unos minutos salió del baño y volvió al sofá.

-Pues vaya que te hará falta práctica… No puedo siquiera mirarte de cerca ¿eh?

Shizuru parecía disfrutar la situación de tener tanto control sobre los reflejos instintivos de Natsuki.

-¿Tienes ropa que me prestes?

-¿He?

-Bueno, es demasiado tarde para ir a casa, pensé en quedarme a dormir

-Es que… No tengo cuarto de invitados

-Oh no tonta, me quedaré contigo- Shizuru sonrió

-… Shizuru… No…

-¿Acaso no me quieres cerca de ti?

-No dije eso… -La quería muchísimo más cerca de lo que admitía –Es que… Hay cosas que aún no puedo controlar totalmente.

-¿Por qué? ¿Te gusta coger por la mañana con tu vecina y no me has dicho?

-Graciosa… Ven conmigo, no te podré convencer

Natsuki caminó con Shizuru detrás de si hacia su habitación, sacó un par de pantalones más cortos color negro y un suéter blanco y se los entregó.

-Bueno, si gustas duermes en el rincón o a la…..

Natsuki se quedó viéndola sin habla. Shizuru se estaba sacando el suéter y jeans enfrente de ella, justo enfrente. Y aunque lo hacía dándole la espalda podía apreciar ese escultural y curvilíneo cuerpo. La línea media de su espalda se dibujaba perfectamente, y casi al final de ella un par de hoyitos al inicio de los glúteos. Como es posible que fuera así de sexy, con el uniforme no se podía distinguir que de hecho sus pechos y glúteos tienen esa forma tan perfecta y redonda. Y antes de que siguiera divagando en sus pensamientos… Se giró a verla sobre el hombro sonriendo.

La araña tejió una compleja red de telaraña, y ella cayó redondita como una mosca. Natsuki se acercó a ella agarrándola de la cintura, poniéndola tan cerca de sí que podía sentir su aliento ansioso. El calor que manaba de la unión de sus manos con su piel se hacía más intenso con el pasar de cada segundo; esta vez Shizuru dio el primer paso dándole el primer beso, que por supuesto desencadeno una serie de besos más apasionados que pronto tenían a Natsuki prendida de sus caderas y cintura. Esa insoportable sensación cálida pasaba de ser una simple chispa a ser una fogata sin control.

-Sh-Shizuru…

-¿Si?- Jadeó tomando sus labios con más deseo

-No puedo… No puedo… -Negó con la cabeza aferrándose con fuerza a su espalda

-Solo por esta vez…

No hizo falta más. Natsuki la levantó de las caderas poniéndola por sobre su abdomen; caminó hacia la cama derribándola sobre ella y poniéndose encima de ella. Shizuru tiró con afán el suéter que cubría su torso arrojándolo a un lado de la cama; Natsuki agarró con furia el sostén de Shizuru tirándolo por encima de su cabeza, sin detenerse a observar demasiado tiempo besó con pasión ambos pechos de Shizuru dejando húmedas marcas con su lengua, la cual al recorrer su piel causaba gemidos intermitentes en ella; Shizuru aferraba las piernas a la espalda de Natsuki, pero había un detalle muy duro en medio de ellas que ya demandaba por hacerse sentir.

-Natsuki… El pantalón

-¿He?- Dejó su labor y la miró

-Sácatelo

-Pero…

-Hazlo

Natsuki se puso de pie de la cama, jaló el pantalón junto con los bóxer hasta sacarlos completamente; Shizuru aguardó recostada en la cama, viendo como una prominente erección rebotaba de su amada Natsuki ansiando por ser satisfecha.

-Ven… -La llamó con el dedo

-Shizuru, no…

-Ven- Repitió en un tono más alto

Natsuki volvió a la cama recostándose a su lado. Sabía que no era nadie tan importante como para robarle la virginidad a Shizuru por algo tan banal como un experimento de auto control, así que solo contenta con aferrarse a sus hombros y cuello permaneció en silencio.

-¿Por qué no quieres hacerlo?

-Ho, te equivocas- Natsuki rio –Sí que quiero hacerlo… Pero no es correcto

-Dijiste que solo te gusta mi cuerpo, entonces no debería haber impedimento alguno entre que me cogieras ahora y después olvidarlo

Natsuki analizó sus palabras una por una… Tenía razón. Si lo único que le atraía de Shizuru era su cuerpo, ningún problema debía tener en solo aprovechar la ocasión, coger y olvidarlo después… ¿Por qué era diferente después de pensarlo? Volvió a ver a Shizuru, quien la veía con una sonrisa satisfecha pero un tanto triste.

-¿Y bien? ¿Quieres hacerlo o no?

-Si quiero -Natsuki sonrió apoyando la frente contra la suya -… Pero no así

En presencia de Shizuru sujetó su pene con la mano derecha y comenzó a masturbarse rápidamente. Tener a Shizuru al lado totalmente desnuda era una motivación increíble, y con lo dura que estaba para ese momento acabar no fue ningún problema. Shizuru miró con total sorpresa como Natsuki contuvo su acabada en su mano, estiro la otra a la mesa de noche, sacó unos pañuelos y luego botó la evidencia al suelo. Suspiró; definitivamente no le gustaba nada no haber aprovechado la oportunidad.

-Sé que te calenté y no te satisfice, pero siento que hacértelo así es de animales

-Ay Natsuki… -Shizuru acarició el cabello de su princesa de hielo –Eres todo un enigma

-Me voy a arrepentir de esto por mucho tiempo

-Jajaja seguramente. Y yo me arrepentiré por no obligarte

Shizuru se puso de pie, agarró la ropa que Natsuki le había prestado y se la puso, de paso recuperó la ropa de Natsuki del suelo poniéndola a su lado en la cama. Ella se sentó al borde de la cama sobándose la frente; la frustración de no poderse dejar llevar por sus impulsos la estaba realmente comiendo en vida, por si fuera poco es la primera vez que tenía una atracción tan desenfrenada por una chica, y si, solo físicamente incluso podía sentir nublados sus sentidos de solo pensar que dejó perder la oportunidad de tener a Shizuru para ella sola a su antojo, con sus reglas como más le gustó desde siempre.

-Dormiré en el sofá- Natsuki se levantó subiéndose el pantalón

-¿Y eso por qué?

-Tenemos que practicar, pero… Acabamos de romper las reglas por no controlarnos bien

-Ara, Natsuki tiene miedo de violarme durante la noche

-¡No tengo…! –Mentira, sí que podría –Ahhh… Solo… Ponte en mi posición

-Solo si me dejas ir arriba –Le sonrió viéndola por sobre el hombro

Natsuki enrojeció al punto en que sus orejas brillaron, sacudió la cabeza y bufó para sí misma. Lo cierto es que si el plan de Shizuru era provocarla mientras ella luchaba por controlarse ante toda provocación, hasta ahora estaba resultando fatal. Esta irracional atracción por ella no tenía explicación ni sentido, solo sentir su piel era comparable al placer mismo transmitido por su tacto. Iba a ser toda una pesadilla mantener la compostura; cuando menos siendo mujer no habría nada que la delatara, pero ahora si lo habría si no aprendía de una buena vez un poco de auto control.

Su celular timbró… justo a tiempo.

-Mikoto –Contestó con un suspiro

-¿Cómo te fue con Kaichou-san?

-He…. –Enrojeció de nuevo –Bien, ya… arreglamos las cosas

-¿Le pediste que saliera contigo o algo así?

-¿Ha?- Natsuki salió de la habitación

Se sentó en el sofá, donde esta típica conversación incómoda con Mikoto no pudiera llegar a oídos de la muy lista Shizuru y le diera armas que usar en su contra para torturarla de otras formas.

-Cuando bajó las escaleras y se quedaron viendo, es que se nota que te gusta… ¿Aunque por qué no me lo habías dicho?

-Porque no lo sabía… -Natsuki se frotó la cara sabiendo lo ridículo que eso sonaba

-Eso suena creíble en mí, no en ti

-¿Para qué me llamaste?

-Mai quiere ir a ver una película, quería invitarlas a ustedes dos

Shizuru pasó al baño a ordenarse de nuevo el cabello, desde aquella distancia podía escuchar la conversación de Natsuki con Mikoto, incluso sin querer oírla.

-Shizuru y yo no estamos saliendo solo… me gusta… me gusta y ya Mikoto

-¿Y? Le gustas, te gusta, salgan unos días a ver que sale

-Yo…

La idea sonaba tan lógica como jamás pudo haber sido de labios de Mikoto. Pero la realidad es que una chica tan inexperta en estar en contacto con sus sentimientos como Natsuki se llena de remordimiento fácilmente, y el solo pensar que estuviera sintiendo ese cosquilleo en el estómago por Shizuru solo a partir de la increíble atracción física que tenía por ella, sonaba igual a invitarla a salir juntas solo por el mero y banal deseo de cogérsela y ya. Esto de tener pene ya estaba empezando a hacer incluso pensar como un hombre; y ahí llega el remordimiento, de Shizuru haciéndolo todo por Natsuki para que ella pudiera superar su crisis en la región baja de la cadera solo a cambio de poder estar a su lado, aunque no fuesen nada. No… Es demasiado.

-… Yo… Ahhh… -Natsuki se rascó el cuello -¿Cuándo dices que será la peli?

-El Domingo, Mai dice que sus padres se van a la playa con su hermano hasta el lunes, así que podemos ocupar la cocina y living.

-Ok, le diré a Shizuru a ver si se le antoja ir conmigo

-¡Genial! Cuídate

Natsuki colgó el teléfono y lo arrojó a un lado del sillón. Dhuran frente a ella la miraba con su típica sonrisa de husky alegre; Natsuki acarició sus orejas, el cachorro recostó la cabeza contra la pierna de ella meneando la cola.

-Shizuru –Llamó en voz alta

-Voy- Shizuru salió del baño

Natsuki la miró; sus parpados lucían levemente hinchados, como cuando una chica reprime el llanto, pero no puede evitar que de hecho algo de éste la delate. Un golpe de remordimiento peor.

-Mikoto y Mai nos invitaron a ver una peli el domingo en casa de Mai ¿Quieres venir?

-Claro, me gustaría- Otra vez esa sonrisa rota

-Sabes, lo pensé y… Hace frío, si me gustaría compañía para dormir

La cara de Shizuru varió de la fingida paz a la genuina sorpresa, volvió a sonreír, pero esta vez de muy buena gana; asintió y regresó en sus pasos a su habitación. De alguna manera ver ese gesto de alegría en su rostro apaciguó un poco la intranquilidad que llevaba sintiendo, así que con más seguridad Natsuki dejo a Dhuran sobre el sofá y siguió a Shizuru a la cama. Lo cierto es que el invierno se hace sentir en las noches de enero, así que compartir el calor de hecho no suena nada mal.

Shizuru se metió a la cama primero, Natsuki a la orilla estiro el brazo al swich de la luz y la apagó.

Ambas se encontraban boca arriba, clara y totalmente despiertas.

-Natsuki… -Shizuru rompió el silencio

-¿Mmm?

-¿Qué somos tu y yo?

-¿Cómo?

-Lo que acabamos de hacer… Lo que hicimos en la sala del consejo… Los motivos por los que me evitaste estos días

-Si… entiendo…

-¿Qué se supone que somos?

-Yo… No lo sé… Quisiera decirte que con todo y lo que me gustas y lo que sientes, podemos intentarlo; pero intentarlo solo porque no aguanto las ganas de tocarte y hacer… ahhh tantas cosas… ¿No es demasiado sucio e injusto?

Shizuru sonrió. El sonido de sus comisuras esbozándose hizo a Natsuki buscar su rostro de perfil en la oscuridad, iluminado apenas por la luz que atravesaba las cortinas de la habitación.

-Yo he tenido tiempo de darle rienda suelta a mis sentimientos; mucho más tiempo del que quiero admitir… Dices que lo que sientes es solo en base a aquello nuevo de ti

-… No sé… Creo que así es…

-¿Qué esa no es la razón por la que los hombres buscan tener novia? Seguir un irracional instinto físico de tener sexo

-Pero yo no soy un hombre, y hay una razón por la que no tengo pareja y es que emocionalmente soy un maldito desastre

-¿Cómo puedes saber eso si no te abres a la posibilidad de ser amada por alguien que te quiere con todas las mejores intenciones?... Y no solo porque tengas… aquello

-Tú me querías de antes que esto pasara… Me querías aun a pesar de que yo ni siquiera notaba que estabas ahí, incluso aunque somos tan diferentes, yo me interese en ti después de tener esta cosa ¡No se vale!

-¿No se vale qué cosa?

-¡No me di cuenta que estás así de buena antes, mierda!

-… ¿Haces una pataleta porque no me miraste físicamente antes?- Shizuru enarcó una ceja

-¡Si!... ¡Digo no! ¡No, no, no! No es… ¡Aaaaah ya empiezo a portarme como un hombre, mierda!

Natsuki se giró dándole la espalda. Shizuru soltó una risita, la escena de Natsuki debatirse con el concepto de lo moralmente correcto, lo emocionalmente adecuado y lo físicamente muy deseado era más que extraño, tierno a su percepción. Sin pensarlo demasiado se deslizo en la cobija hasta abrazarla por la espalda; puso la barbilla por sobre su hombro y dio un beso en su cuello.

-No te preocupes… Ya te lo dije antes, no tienes que corresponderme… -Murmuró dando un segundo beso –Solo déjame amarte, y así soy feliz

-Eso sería lo más egoísta que pudiera hacer… Porque ¿Y si no me enamoro de ti?

-Yo haré que así sea… -Shizuru apretó el abrazó enredando sus brazos en el abdomen y pecho de Natsuki

-No sé si merezco que hagas tanto por mi…

-Hagamos un trato

Natsuki giró la cabeza hasta quedar de perfil a lo que diría.

-Ambas morimos de ganas de hacerlo… Pero tú no lo harás a menos que haya algo importante por lo que llevarlo a cabo ¿no?

-Más o menos

-Haré que te enamores de mí, y si lo logras solo entonces podremos hacerlo

-Eso… suena justo… -Natsuki miró el techo pensativamente -¿Pero y en la escuela?

-Va a ser problemático mostrarnos juntas y arriesgarnos a que aquella cosa te delate…

-¿Entonces no… no somos algo así como pareja?

-Si solo quieres hacerlo y serlo después de sentir algo diferente a la atracción física, entonces no, no somos pareja

-Ok… Bien, creo que es justo

-Seguiremos trabajando en tu auto control mañana

Shizuru se acomodó nuevamente contra su cuello.

-Buenas noches Natsuki

-Hai… buenas noches Shizuru

Con suma dificultad y acostumbrándose a ese ardiente, pero reconfortante calor que surgía del contacto con Shizuru, finalmente Natsuki concilió el sueño. Despertar aun con ella abrazándola, pero esta vez abrazando su pecho fue extraño, pero satisfactorio también. Esto es a lo que Natsuki usualmente "la ley de acurrucarse"

Y todas las chicas con las que tuvo encuentros casuales antes estaban totalmente al tanto de esa regla de NO acurrucarse; era coger como conejos por una o dos horas y luego marcharse. Sin un número de teléfono, sin más que el recuerdo de que aquello pasó. Shizuru seguía dormida, allí pegada a su pecho, tan tranquila que fue incontrolable no sonreír. Y luego, lo que debía ser evidente cada mañana se hizo notar. Más allá del abrazo de Shizuru, un bulto triangular se levantaba de la cobija; y si, ya estaba muy, muy harta de tener que complacer erecciones mañaneras… La recurrente pregunta de cómo diablos lo hacen los hombres para convivir con esa cosa caprichosa rondaba su cabeza muchísimas veces por día, y una de esas, era encarando está incómoda situación… Y la mayoría de las veces la encaraba como buena hembra alfa vernácula cazadora de huskies: masturbándose hasta calmar la erección. ¿Y cómo hacer aquello con Shizuru durmiendo en su pecho? Tampoco quería que al despertar fuera lo primero que notara. Que el tacto irracionalmente caliente con Shizuru fuera la razón de incluso sin tocarla saber que estuviera dura como una piedra no ayudaba en lo más mínimo… Y lo peor del asunto, es que tras mucho tiempo con una erección, pensando ingenuamente "se bajará sola" con el pasar de los minutos incluso llega a doler. Era sacarla o sacarla.

Así que muy cautelosamente y aprovechando que la respiración de Shizuru era muy profunda, deslizó la mano entre la cobija, dentro de su pantalón y fue a por ello meneando apenas y discretamente la muñeca; de esta manera la cobija apenas se movía un poco. Disimular la respiración agitada era sencillo hasta cierto punto, lo que no era fácil era aquella indescriptible sensación de "agárrala más duro y muévete más rápido, mierda" No, no podía. De alguna manera tenía que terminarla a ese ritmo lento y muy discreto… Ay la inocente Natsuki.

-Mmm… Natsuki…

Paren el tren. Natsuki afirmó su obelisco de tal modo que la erección no fuera visible en la cobija, aunque por el grado de dureza que sostenía en su mano esto incluso resultó doloroso.

-B-buenos días Shizuru

-¿Cómo dormiste?

-Bien, bien… -Natsuki respiró hondo –Muy bien

-Me alegro, ¿quieres desayunar ya?

-Bueno… si, gracias

Shizuru sacó la cobija

-¡Ay no, no!

Aun adormilada y apenas con los ojos un poco abiertos Shizuru miró confundida la mano de Natsuki metida entre su pantalón; ella miró el techo, roja como un tomate sin saber qué decir.

-¿Natsuki qué…?- Miró su pantalón y luego a ella

-… Es… complicado…- Natsuki giró su cara en la dirección contraria

-¿Estabas…?

-Sh-Shizuru, no es…

-Te estabas masturbando

-¡N-no es eso! Es… En la mañana, cuando pasa, por lo general… Y no quería despertarte entonces… ¡Y como me estabas abrazando!...

-No te entiendo

-Ahh… Por alguna razón en las mañanas siempre esta… arriba. Y como no puede solo bajarse sola la mayoría de las veces yo... la bajo. Como me enseñaste

-Eso pasa porque durante el sueño profundo los cuerpos se relajan y la circulación bombea más rápido, al fluir con más fuerza los vasos sanguíneos que lo rodean se llenan de sangre y se erecta ¿Quién te dio educación sexual, Natsuki?

-¡Bueno nunca puse atención a la parte de por qué se les para a los niños el pajarito! Hasta hace unos días ¡Yo tenía jaulita!

-¿Pajarito? ¿Jaulita?- Shizuru la miró desconcertada

-Los niños tienen pajarito y las niñas jaulita, y cuando se excitan el niño pone el… ¡Bueno ya, me entiendes!

-Eso demuestra que tu educación sexual fue muy mala… ¿Entonces te estabas tocando o no?

-Sh-Shizuru es difícil si me estás mirando con esos sexis ojos acusadores

-¿Sexis? Jajajajajaja

-Ah, a cada palabra más la cago…

-¿Y si me dejas hacerlo para ti?

-¿He?

-Bueno, ya lo hice una vez

Natsuki la miró; el suéter de mangas largas que le dio le quedaba tan grande que de ese ángulo podía ver un leve escote en su pecho, y los recuerdos de lo que pudo ser la noche anterior no ayudaron a aliviar el dolor. Tragó saliva profundamente.

-Anoche dijimos que no íbamos a coger

-Pero tú al menos terminaste, yo no pude ni empezar

-…Oh.. –Cierto.

Se cerró tanto en sus dudas que olvidó que dejó a Shizuru desvestida y alborotada.

-Entonces… -Natsuki la miró desde el pecho a las caderas

Shizuru se acercó, besó su nariz y le sonrió.

-Tu házmelo a mí, y yo te lo haré a ti

Un escalofrío recorrió su espina con esas palabras. Soltó el ahora más duro que nunca obelisco de su mano dejándolo escapar incluso por el resorte del pantalón, Shizuru la miró de reojo, y no dejaba de ser una sorpresa lo grande que era aquello con lo que por quien sabe que maldición había sido dotada su amada Natsuki. Pero mientras ella podía admirar y apreciar, Natsuki solo podía tocar; Shizuru agarró su mano deslizándola dentro de su pantalón y por debajo de las bragas, poniendo los dedos en medio de la hendidura de su sexo descubrió también con sorpresa, y muy grata, que sin estímulo alguno la castaña de hecho se encontraba muy, muy mojada.

-Pero… cómo…

-Mantener la compostura es mi mejor actuación, pro dormir contigo me resultó terriblemente difícil en más de un sentido también

-Entiendo…

Sin consentimiento o permiso Natsuki comenzó a frotar sus dedos índice y medio de arriba abajo recorriendo los labios menores, encontrando un muy duro y anhelado botón del placer que en ella ocasionó un corto gemido, y una extasiada expresión de placer. Ya en el estado de su propia erección sabía que solo sería cuestión de unas pocas sacudidas para llegar, así que primero se encargaría de compensar a Shizuru por haberla dejado a medias la noche anterior. Se giró de su posición boca arriba hasta quedar de frente con ella, con su mano derecha continuaba tocándola mientras con la mano izquierda separó sus piernas. Al separarlas encontró que lo húmeda que se encontraba arriba no era nada en comparación en cómo se encontraba justo en la entrada de su sexo.

-Joder…

-No mires- Shizuru escondió la cara en su cuello

-Shizuru estás…

-No lo digas- Le interrumpió en un gemido aun metida en su cuello

Natsuki aumentó el ritmo de sus dedos, frotándolos de arriba abajo sobre el clítoris de Shizuru, dando círculos, trazando lentas líneas sobre él y hacia arriba, dando palpos y toquecitos con el dedo medio sobre la entrada. Los gemidos de Shizuru eran cada vez más fuertes, su respiración más agitada; sus muslos empezaron a estremecerse y ella hundió las uñas con fuerza sobre el abdomen y cuello de Natsuki.

-N-Natsuki…

-¿Si?

-E-entra

-¿He?- Natsuki ralentizó sus movimientos

-Por favor… por favor

-¿Es tu primera vez?

Shizuru gimió en su cuello, luego asintió.

-¿Quieres que yo sea tu primera vez?

-No hay… -Un gemido ahogado –No hay nadie más que quiero que lo sea... Hazlo

-… No

Shizuru abrió los ojos en medio de aquello, antes que pudiera reaccionar súbitamente los dedos de Natsuki empezaron a moverse con más velocidad, presionando el clítoris intermitentemente; la sensación de éxtasis era mil veces mejor que cada vez que pensando en su amada Natsuki, ella misma lo hacía; su espalda se arqueó y sus uñas trazaron una línea del cuello a la espalda de Natsuki. Los muslos temblaron, sus tobillos se tensaron y soltó un último gemido, fuerte, acompañado de un prolongado suspiro de puro placer.

-Por qué… -Dijo en un suspiro –Por qué no la tomaste…

-Eso aplica a solo hacerlo cuando sienta algo verdadero

-Baka… -Shizuru sonrió al escuchar la respuesta

-Jajaja lo siento

Natsuki secó la mano de entre las piernas de Shizuru y tomó su propio problema en manos. Viendo la expresión de pura satisfacción de Shizuru, aun con los dedos llenos de sus jugos y fluidos empezó a masturbarse rápidamente sin sacarle los ojos de encima a la hermosa mujer a su lado, con esa suprema expresión de placer en su rostro debido a algo que ella le había hecho; una chica que se moría por ella en más de un sentido, y que no quería profanar con un simple acto de instintivas ganas de coger. Mientras pensaba en todo aquello llegó al clímax, y una precipitación muy a presión de aquel fluido blanco transparente cayó casi hasta su pecho; Natsuki gimió dejándose llevar por el placer, sin sacarle los ojos de encima a la hermosa castaña a su lado.

-Joder… esta es… una relación muy extraña… -Suspiró sacándose el suéter sucio

-Lo sé… -Shizuru se quitó el sudor de la frente –Sí que lo es

Mañana de sábado. Como si nada hubiese ocurrido entonces Shizuru se ducho, se vistió de nuevo y volvió a su casa; las preocupaciones sobre el tipo de relación que tenían deberían poder esperar a la acordada cita en parejas en casa de Mai para el día Domingo.

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Con éste acaba el lapso de la "promo de lanzamiento" de este fic

A partir de aquí deberán esperar hasta el sábado por el capítulo 4.

Este fic está prácticamente terminado, así que si sábado a sábado no actualizo hasta terminar ya pueden venir a mi residencia y asesinarme con un cortaúñas

. Chiste….

Pero ya entienden la idea jejeje

Ojalá les haya gustado. Todos los comentarios son bienvenidos :D

¡Gracias!