Hola de nuevo aquí SmallPuppe:

Se que he tardado mucho en actualizar así que haré un breviiiisimo resumen: Bulma esta embarazada, muy embarazada, Vegeta vuelve y descubre que va a ser papá tras lo cual se va volando (literalmente mientras alguien observa en la oscuridad ) y Yamcha aprovecha para acercarse a Bulma. Este capitulo no me lo cataloguen de típico y tal. Ya loooo se, pero esto no es un Au por lo cual hay que jugar con lo que hay. Solo decir que el próximo es lemon. Será mi primera vez. Espero que tmb sepan entenderlo... Sin mas dilación me despido de todos... Dejen reviews, tanto buenos como malos. Jiji acepto todo.

3. La visita

Deslizó su mano suavemente hacia su vientre, unos rayos de sol penetraban en su habitación, la luz le molestaba y su niñito parecía sentirse igual de incomodo. Sin querer abrir los ojos tanteo a ciegas la pared buscando la llave con la que poder cerrar la persianas automáticamente. Quería seguir durmiendo, pero estaba inquieta.

¿Donde estará tu padre? – sonrió levemente – quien sabe...

Intentó volver a conciliar el sueño, pero miles de imágenes se agolpaban en su mente. Se sentía un poco contrariada por aquellos pensamientos matutinos, pero desde que él se fue no paso ni un día en que no recordara la perfecta concepción de su hijo. Pensó que no podía ser malo pensar en él de aquel modo. Por supuesto que con Vegeta había vivido muchos momento entrañables, aunque ninguno era comparable a aquella noche.

Como poder olvidar sus fuertes brazos rodeando su cuerpo, aquel aliento cálido gimiendo, sus poderosas manos, que tantos enemigos habían aniquilado, abriéndose paso en su calidez, y sobre todo... aquella arma de destrucción masiva que fue capaz de evadirla de la realidad y hacerle sentir placeres desconocidos.

Umm... – suspiró – creo que es hora de que nos levantemos pequeño.

No muy lejos de allí, una persona inmensamente feliz se miraba al espejo, en sus labios una sonrisa que no lucía en meses y en su corazón un atisbo de esperanza. El buen humor lo acompañaba. Seguía sin sentir la presencia de su asesino, aquel que le arrebato la vida aunque no de primera mano. Aquel que en su ausencia aprovechó para desahogar sus instintos con su chica. Aquel que...Sintió rabia, dolor, decepción, no quería pensarlo, no quería afrontar la realidad, y suspirando amargamente acepto su derrota, Vegeta era aquel que sedujo a su chica, a la mujer que mas había amado en este mundo. Nunca llegaría a entender, por mucho que se esforzase, las razones que la impulsarían a acercarse a ese ser. Fuese lo que fuese no debía demorarse mas. Quería llegar a casa de Bulma temprano, quería regalarle todo su tiempo, brindarle atenciones, darle lo que había descuidado todo este tiempo atrás, que puede no le garantizase un hueco directo en su corazón pero le serviría para producir un sentimiento ambiguo y un, muy seguro, rencor hacia el energúmeno del padre.

Se encamino entonces sonriendo a la vida, disfrutando por adelantado el dulce sabor de lo que él consideraba seria una entrada de los mas oportuna, si.. era un oportunista. Pero que importaba eso, era Bulma, cualquier treta era legal en aquellos momentos. Ni siquiera tenía remordimientos ante un acto tan soez como aquel, pero debía pensar en él y actuar con la cabeza fría.

Bien sabia que Vegeta era un hombre orgulloso, bastante independiente por no llamarle egoísta, pero aun así no lo conocía lo suficiente para poder intuir si su repentina "huida" era motivada por un miedo a la paternidad y que con el tiempo regresaría o se trataba de un abandono en toda regla. Yamcha empezó a arrepentirse de ir a casa de Bulma. Por muy mal que pudiese llegar a pensar de aquel enano era evidente que la posibilidades de que volviera estaban ahí, por muy pocas que fuesen.(¿Y si vuelve? y... ¿vuelve y me encuentra allí?.) Claro todo ello suponiendo que tenga algún tipo de sentimiento por ella. No... (desecho la idea) él sencillamente no tiene sentimientos. Quizá solo busco la satisfacción de aquel momento y claro ella estaba allí... Aunque de lo que no le cabía duda es de que ella esta enamorada de el. De cualquier forma eso siempre podría cambiar, no era probable que el quisiera mantener una relación con ella. Aun así... estaba el pequeño. Él no quería hacerse cargo del hijo de nadie y, desde luego en cuento naciese ella estaría sacándole parecidos con su padre. No se olvidaría de él fácilmente. Seguro que tendría que ser cómplice de las absurdas mentiras que elaboraría para no tener que contarle que su padre no era nada mas que un mercenario espacial al servicio de una lagartija. Inventaría historias sobre un reino que nunca conoció y de su príncipe, el mas fuerte de todos. Se le descomponía el cuerpo de pensar en ese desolador futuro. Y para colmo estaba claro que si Vegeta se iba, el no ocuparía su sitio, no que va, se situaría por debajo del hijo de estos, en un inmenso tercer plano.

Al cabo de unos minutos en Capsule Corp...

Por fin llegué –dijo para sí- ahora tengo que actuar de manera natural, como si se tratase de una visita normal y corriente- sonrió para sus adentros – ella estará desolada pues Vegeta se marchó o enojada, si... seguro que hubo una gran discusión.. ella es amante de eso. Venga... toca el timbre.

El timbre sonó y en el umbral de la puerta apareció ella, estaba radiante, desprendía felicidad (mal asunto pensó). Quizá debía haber girado instantes antes. Su sonrisa descuadraba todas las teorías que se había planteado la noche anterior. Pero la cosa se puso peor. Notó como alguien se iba acercando a Capsule Corp., cuanto mas cerca estaba Yamcha pasó velozmente por dos fases: la te miedo, por si era un nuevo enemigo y la de terror, al descubrir que se trataba de Vegeta. Pero se paró, guardaba una distancia con respecto a la casa. (Lo estaba observando!!!) Con la cara descompuesta miró a Bulma.

¿Qué te sucede? – pregunto preocupada al verlo cambiar de expresión en unos segundos.

Nada... nada – intentó disimular, pero, aquello era algo que sin duda no se esperaba. ¿Y por que ella sonreía tanto?. Eso solo puede significar una cosa, Vegeta no se fue. Y ahora lo tengo aquí al lado espiándome...

Si, se que he engordado un poco, pero no es para que me mires de esa manera – intentó sacarle una sonrisa, sabía que esto del embarazo le había afectado mucho.

No... que cosas tienes – empezó a sudar nervioso, ¿seria Vegeta capaz de oír conversaciones a distancia?- solo quería saber como estabas, hacia tiempo que no te veía... he estado muy liado- no dejaba de mover las manos frenéticamente- bueno... veo que estas bien así que me marcho. Espero que os vaya bien a los dos con el crío.

¿Qué has dicho? – pregunto incrédula. ¿Cómo podía saber que había vuelto?- ya te entendí, ven para acá – lo cogió del brazo y lo introdujo en la casa. El intentó resistirse- necesito hablar contigo ahora.

Una vez dentro de la casa lo sentó en el sofá dispuesta a interrogarlo.

Bulma yo... – intento encauzar la conversación.

Ni Bulma ni nada, a ver Yamcha... se que sabes que está Vegeta aquí. ¿Lo has visto?- interrogó.

Bueno... no, no lo he visto, pero noté su ki ayer venir hacia tu casa- hizo una pausa y continuó -y también irse.

¿Sabes donde está? – pregunto con un nudo inmenso en la garganta. Intentaba reprimir las lagrimas, pero poco a poco estas fueron fluyendo.

No – dijo fríamente.

Entonces ella empezó a llorar desconsoladamente. Yamcha se encontraba ante un dilema moral. ¿Debía contárselo? No, no podía. Pero mas duro era verla llorar de aquella manera sabiendo que el estaba cerca. Suspiró, como sabiendo que la batalla estaba totalmente perdida.

No exactamente – aun no podía creer lo que estaba haciendo.

Bulma alzó la mirada y dejó de llorar - ¿CÓMO QUE NO EXACTAMENTE? ¿QUE QUIERES DECIR CON ESO? – le gritó.

No está lejos de aquí, diría que esta incluso en la ciudad, nada mas llegar a tu casa note como se acercaba, por eso me notaste tan raro al venir.

Nunca cambiará – sus lagrimas brotaron nuevamente.

No se si cambiará o no, yo no lo conozco, pero el es así, si lo amas deberías tener en cuenta su personalidad y no tratar de cambiarlo. Yo ya poco o nada significo en esta historia. Solo sé una cosa Bulma él está ahí, no se por que pero está.- se levantó de su asiento y se encaminó hacia la puerta.

Yamcha- lo llamó.

Se dio la vuelta y la miró. Que hermosa era, nunca dejaría de serlo y ahora, embarazada, no hay palabras para describirla.

Gracias – paso su mano por su rostro para secarse las lágrimas.

Sonrió levemente y la miró, como si quisiera guardar en su mente aquella imagen, aquel dulce momento. Tal vez no fuera el mas bonito, pero fue el mas sincero. Le dijo la verdad aun cuando sabia que saldría perjudicado. Era hora de decirle adiós al pasado. De cerrar aquella etapa de su vida. Requeriría tiempo, su herida no cicatrizaría de la noche al día. Pero debía hacerlo.

Adiós – giró dirigiéndose a la puerta. De repente notó como Bulma se acercaba, se dio la media vuelta y se fundieron en un abrazo.

Mientras en las cercanías...

Ya era hora... – se dio la vuelta, no necesita ver mas.