Disclaimer: Todo lo que puedan reconocer, pertenece a JK Rowling
La única que siempre creyó en él.
Capítulo 2
Nos volvemos a encontrar
Todas las excusas que puso Liv no sirvieron de nada y la falta de túnica de gala no frenó el entusiasmo de su abuela. Eso sólo hizo que el día siguiente estuvieran en Londres, en el callejón Diagon.
Entraron en el establecimiento de Madame Malkin. Pronto, la abuela de Liv estuvo sobre el taburete para que confeccionaran su túnica.
Liv tomó un número viejo de "Corazón de bruja" que empezó a hojear.
La puerta del establecimiento se abrió y todos adentro se tensaron; pero era sólo un joven. Madame Malkin le sonrió y le indicó que se sentara mientras esperaba.
El tomó asiento y su postura se relajo. Su mirada paseaba de un lado a otro.
Liv lo observó con disimulo. Era muy apuesto. Su cabello semi largo y su barba le daban un aire masculino. La expresión desenfadada no hacía más que embellecer sus facciones.
De repente, el chico que debía tener aproximadamente su edad se fijó en Liv y le dedicó una hermosa sonrisa. Liv se la correspondió e intentó contener su sonrojo.
-Señorita Blackmore- dijo una ayudante de Madame Malkin- Es su turno.
-oh- dijo Liv y le sonrió al chico.
-Blackmore- dijo el chico poniéndose de pie- No… no… Debo… Lo siento. Debo confundirme.
-¿Pasa algo, joven Black?- preguntó Madame Malkin saliendo del cubículo donde estaba haciendo la túnica de Darla.
- No… no- dijo le chico.
-¿ha venido por su túnica de gala para la boda de James Potter y Lily Evans? está casi lista. Permítame terminar con la señora Blackmore.
Liv se paró en seco. Era él. El corazón le dio un vuelco.
-¿Sirius Black?- Se aventuró a preguntar-
-Entonces, eres tú, ¿Liv Blackmore?- preguntó Sirius sorprendido.
-¡No lo creo¡Sirius¡-dijo Liv y se acercó a él- Luces estupendo.
-Qué triste que te sorprenda- sonrió Sirius- También luces genial.
-muchas gracias- dijo Liv
-pero dime- dijo Sirius con cara de curiosidad- ¿Qué haces aquí? pensé que estabas en Francia.
-Así era- contestó Liv- He venido por mi abuela. Planeaba regresar pronto a Francia, pero mi abuela dice que tiene que arreglar sus negocios y por supuesto ir a la boda de James Potter- le sonreí- Y por supuesto que se ha empeñado en que yo vaya con ella; así que, dado que no venía preparada tengo que comprarme una túnica de gala.- señaló a la ayudante de madame Malkin- pero me encantaría seguir conversando contigo, Sirius. En circunstancias normales te invitaría a cenar, pero como están las cosas me gustaría mucho que nos acompañaras a mi abuela y a mí a la hora de la comida, claro, si tienes tiempo.
-me encantaría. James está insoportable con lo de su boda, así que un buen descanso de él me haría mucho bien- sonrió Sirius.
-Perfecto. Te esperaremos en casa a las tres, ¿te queda bien?
-Por supuesto, te veré ahí.- dijo él sonriéndole de manera espectacular a Liv.
La chica fue con la dependienta para que confeccionaran su túnica de gala. Cuando ella y su abuela subieron al vestíbulo, Sirius ya no estaba ahí.
Darla Blackmore se puso muy contenta cuando Liv le dijo quien les acompañaría a la hora de la comida e insistió mucho en decirle a Cassy, cuya habilidad más destacable era el campo de la cocina, que se esmerara en la comida del día. Esperando que su abuela no se sobrepasara con ostentaciones, Liv se retiró a su habitación para prepararse para la comida. Se puso una ceñida túnica rosa pálido y se esmeró en su arreglo personal. A las tres en punto, cassy anunció la llegada de Sirius.
-es un placer que vengas a vernos hijo.-le dijo Darla Blackmore
-Al contrario- dijo Sirius elegantemente- El placer es mío. Permítame agradecerle la invitación, señora Blackmore.
-en todo caso, agradécela a mi nieta- dijo Darla.
-me parece correcto- dijo Sirius- Muchas gracias, Liv.
Ella únicamente sonrió.
Luego de la comida, Darla los dejó a solas.
-Tu abuela ha sido muy amable- le dijo Sirius a Liv.
-si.
-Liv, sabes que es muy peligroso que te quedes en Gran Bretaña.
-lo sé- dijo Liv- pero no podía quedarme de brazos cruzados asoleándome en Francia mientras mi abuela está aquí corriendo mucho peligro.
-Entiendo, es decir, supongo que yo también lo haría, por alguien que quisiera mucho.- le concedió Sirius.
-Mi abuela me contó lo de Regulus, que se volvió… mortífago.
-En lo que a mí respecta yo ya no tengo familia- dijo Sirius fríamente.- ya ves como va Bellatrix, gran bruja y eso la hace más peligrosa. Narcisa se ha casado con un colega de Bellatrix. La única que se salva es Dora, ella se ha casado con un hijo de muggles y ha tenido una pequeña, que ya tiene siente años, es una metamorfomaga.
-eso debió haberle sentando genial a tus tíos.- susurró Liv.
-Sí, tanto que la borraron del árbol genealógico.
-La noche y ancestral casa de los Black- recordó Liv.
-exacto.
-mejor hablemos de otra cosa- propuso Liv- ¿Qué tal Hogwarts? Dicen que es maravilloso colegio.
-desde luego- afirmó Sirius con orgullo.
-Háblame de tus amigos. Mi abuela me ha dicho que James Potter es tu mejor amigo. ¿Fue compañero tuyo en Hogwarts?
-si, fuimos compañeros de casa y de curso. Éramos parte de una pandilla de cuatro.
-¿ah si?. Entonces me imagino que estarán presentes en la boda. ¿La novia de james es amiga tuya?
-sí claro- dijo Sirius- antes no nos llevábamos muy bien. Pero ahora es otra cosa.
-¿es hija de muggles?- preguntó Liv- porque no había oído de su familia.
-sí, así es. –Corroboró Sirius- Me parece que no hay mas magos o brujas en su familia, aunque a mi parecer, su hermana es una bruja sin magia.
-No deberías decir eso- lo reprendió Liv.
- es verdad- se encogió de hombros Sirius- es muy grosera con Lily.
-je- liv soltó una risita nerviosa- los muggles son raros, ¿no?
- si, sin duda alguna- sonrió Sirius.
-¿y tus otros amigos?- se interesó Liv
- mmm bueno, mi favorito es Remus Lupin, un chico muy inteligente; fue prefecto y es el más consciente de los cuatro. Y está Peter Pettigrew, un chico bajito con cara de poca cosa. Hay algo en él, que no me termina de convencer.
-¿y cómo es que es tu amigo?- preguntó Liv.
-Por James- dijo sin más.
-¿y quién será el padrino? ¿Remus o tú?
-mmm pues yo- dijo Sirius como si fuera obvio- Mejor ahora hablemos de ti, ¿Qué tal Francia?
-Excelente- dijo ella- Aunque me costó un poco dominar el francés, así que el primer año de Beauxbatons fue el más difícil. Deberías ver el tamaño de la directora, es enorme. Mide lo que tres mujeres normales. Pero es una bruja poderosísima.
-En mi colegio, el guardabosque es enorme también. Quizá lo veas el día de la boda, es muy agradable.
-me gustaría conocerlo.
-¿y tus amigos?- preguntó Sirius.
-Bueno, yo sólo tengo dos amigos muy queridos: Claude y Antoine. Se han casado hace poco y yo he quedado relegada en el olvido- dijo haciendo un mohín.
-No creo que nadie te pueda relegar. Si yo he estado intentándolo durante siete años y no he podido- rió Sirius- Te has puesto muy guapa. Si lo pienso, siempre fuiste una niña muy bonita, así que no es raro verte convertida en una hermosa mujer. Ojalá puedas irte pronto, Liv. Tu estatus de sangre limpia te protege, pero no quisiera verte forzada a tener que rendirte ante.. No, no quiero ni pensar en que pudiera pasarte algo. Eres lo único hermosos de mi infancia, no quiero que peligres estando aquí.
-¿Por qué te quedas entonces¡- preguntó Liv- Tú también eres sangre limpia.
-habemos quienes tenemos que luchar en contra y luchar y seguir luchando para mantener a raya el mal que no podemos erradicar.
-eso es noble.- dijo Liv
-No, es sólo que alguien tiene que hacerlo.- sonrió Sirius- debo irme, pero me encantaría que tú y tu abuela me dejaran acompañarlas a la boda de James .
-claro- dijo Liv- me encantaría.
Liv se iba poniendo nerviosa conforme se acercaba el día de la boda. La expectativa de volver a ver a Sirius la emocionaba tanto como la asustaba. Era raro tener esas sensaciones tan contrastantes por un chico que apenas conocía, dado que no era el mismo niño que ella había conocido, años antes. Pero el Sirius actual le agradaba más. Era mucho menos arrogante. Una lechuza tocó a su ventana, Liv se emocionó pensando que era de Sirius porque había llegado un mensaje diario de su parte, pero esa lechuza no era de Sirius.
Querida Liv:
He oído el rumor que dice que estás en Inglaterra, sé que quizá no debería extrañarme que no me hayas escrito. De cualquier modo me encantaría volver a verte. Sé que lo indicado es que yo vaya a visitarte, pero eso acarrearía chismes a tu alrededor, por los rumores que corren acerca de mi marido. Te mando un gran abrazo. Espero, aún así que podamos vernos.
Con Cariño
Cissy.
No supo muy bien que pensar acerca de la carta de Narcisa Black, ahora Malfoy. La cuestión era que no se llevaba bien con Sirius, y ella tenía la necesidad de estar bien con él.
Querida Cissy:
Disculpa por no avisarte de mi llegada, pero no me ha parecido prudente por la situación que se vive. Por supuesto que me encantaría verte, dado que hemos sido buenas amigas, en el pasado- Sin embargo, en este momento no me es posible.
Saludos
Liv.
Ató la carta a la pata de la lechuza y cuando emprendió el vuelo la miró perderse en el cielo.
...
-Sirius ha sido muy amable en querer acompañarnos a la ceremonia, ¿verdad?- dijo darla una tarde.
-Si abuelita- dijo Liv- Cassy, por favor, trae el regalo que me llegó de Francia para los novios, ¿quieres?
-Si ama Liv- dijo la elfina.
-te ha llegado una lechuza diaria de su parte, no- siguió darla- Es muy atento ese muchacho.
-Si- admitió Liv- Muchas gracias, Cassy- dijo recibiendo el paquete- Creo que se verá lindo en plateado- le dio un toque con la varita y la caja se tiño de plateado- no, no, el juego de te ya es de plata. Mejor..- dijo y volvió a golpearlo con la varita- Dorado. Se ve bien ¿No?
-Sirius es un buen chico- insistió Darla.
-Abuelita. – Dijo Liv- si mis instintos no me engañan diría que estás enamorada de Sirius Black- sonrió.
-Ay por favor, ¿a mi edad? si no es verdad que Sirius te gusta me bebo un montón de pus de bubotubérculo sin diluir, ¡por Merlín¡.
-Abuela, Sirius Black es el hombre más atractivo que he visto en mi vida, además se portó atento y caballeroso, no lo niego. ¡Pero lo he visto dos veces¡ Me gusta, si, pero es algo superficial.
-si, así empieza- dijo Darla con expresión soñadora- a Lily le encantará tu regalo.
Liv rió divertida con el cambio de tema.
-qué bueno que no le compre el puffskein entonces.- sonrió Liv
