Digimon no es mío. ¿Saben si lo fuera? Me encerraría en una habitación con TK a hacerle cosas que solo Dios sabría :D
Advertencias: Universo Alterno
Amigos especiales
Una situación así
Al momento en que cruzó la puerta, Tai sintió que la sangre que corría por sus venas hervía de forma inmediata. Sus puños se cerraron inconscientemente y apretó su mandíbula hasta tal punto que creyó que sus dientes se romperían.
Definitivamente… lo mataré. Mataré a TK. pensaba por sus adentros. Y era porque no le gustaba nada lo que veía.
Kari, SU HERMANITA PEQUEÑA, su adorable, inocente, angelical Kari estaba durmiendo entre las sábanas color rosa de su cama. Hasta allí todo normal. Salvando el pequeño detalle de que, entre ella y el colchón, se asomaba una mata de cabello rubio. Sí, su hermana se encontraba acostada sobre TK, mientras que su cabeza descansaba en el pecho desnudo de él. Por el lugar hasta donde llegaban las sábanas podía observarse perfectamente que Kari no llevaba ropa en la parte superior de su cuerpo, lo que lo hizo enfurecerse más.
Su mente de forma automática comenzó a buscar posibles pretextos. Tal vez, ambos estaban demasiados borrachos y solo se acostaron y se durmieron, o TK se había dormido en su cama y ella lo había tratado de correr y se había dormido en el proceso.
Por favor, por favor, por favor, todo menos eso rogaba Tai, queriéndose convencer a toda costa. Aunque no le quedaron dudas algunas al ver tirado, en el suelo de la habitación, un boxer negro adornado por un preservativo sobre él.
Dentro de Tai algo se rompió.
- ¡TK, te matareeeeeeeeee! –
Por algunas de esas razones que a veces la vida pone delante de ti sin saber porque, Tai sufrió una conmoción por lo que sucedió después.
Ambos adolescentes abrieron sus ojos y comenzaron a reír estrepitosamente, desconcertando al mayor de forma total. Voltearon a verlo y se levantaron de la cama para que Tai pudiera apreciar la situación.
La razón por la cual no podía ver ropa en los hombros de su hermana era porque ella se las había arreglado para ponerse un straples blanco, el cual cubrían las sábanas. TK no tenía remera pero sí pantalones, manchados por una sustancia azul. Attomic blue.
- ¡Creo que casi te da un paro cardíaco, hermano! – rió Kari, sujetándose el estómago imitando a su mejor amigo.
- ¡Tendrías que haber visto tu cara, Tai! – acotaba TK, secándose las lágrimas.
El portador del valor parpadeó un par de veces antes de reaccionar y caer en lo que estaba pasando. "Dios, DAME PACIENCIA… PORQUE SI ME DAS FUERZAS LES ROMPO LA CABEZA"
- ¿Qué… que mierda pasa?
Kari sonrió y pasó a dar la explicación.
- Verás… anoche, ambos estábamos muy ebrios y nos acostamos en mi cama para dormir, por si Sora y tú querían hacer… cosas. – abrevió la pequeña, riendo, provocando el sonrojo de su hermano.
- ¿Y pensaron esto? ¿Anoche? – preguntó Tai, sorprendido de que ellos pudieran haber ideado todo eso con tal grado de alcohol que tenían encima.
- ¡No, que va! Anoche creo que no podíamos mantenernos parados – rió TK, uniéndose a la conversación – Kari se despertó al escucharte gritar su nombre desde lejos y me despertó a mí. Lo planeamos hace unos momentos y salió a la perfección jajaja.
En esos momentos, Tai se sentía el hombre más idiota del mundo.
- Pero… pero… si no pasó nada, ¿¡de quienes son esos calzoncillos! – quiso saber señalando los boxer negros.
- ¡Tuyos! – exclamaron los menos, haciendo sonrojar una vez más al otro.
- ¿¡Y el preservativo!
- También es tuyo, hermano – comentó Kari sin aguantar la risa. - ¿Crees que yo no se que los escondes en la casa de muñecas que ya no uso para que papá y mamá no los encuentren?
El mayor de los Yagami no podía estar más avergonzado. Su hermanita y su amigo lo habían humillado. Maldita sea. Aunque, dentro de él, un alivio instantáneo se esparció. Todas las imágenes que habían pasado por su mente anteriormente se esfumaron y dieron paso a la tranquilidad.
Respiró calmado y se dirigió a la casita, sacando de ella una bolsa llena de cajas de preservativos.
- Tendré que guardarlos en otro lugar… - masculló inentendiblemente, luego se giró y señaló a su hermanita con el dedo índice - ¡Ni se te ocurra crear una situación que requiera el uso de uno de estos! ¡Con TK ni con nadie!
Los dos más chicos volvieron a reír, logrando que Tai se arrepintiera de lo dicho y saliera de su cuarto a paso rápido, azotando la puerta.
Hikari se lanzó sobre la cama y suspiró, aún con la sonrisa en el rostro.
- Eso fue divertido…
- Claro que lo fue. – acotó TK, acostándose a su lado. – La cara de él fue lo mejor que vi en mucho tiempo… jaja.
La muchacha se acercó y acostó su cabeza en el torso desnudo de él.
- ¿Te puedes imaginar que hubiera hecho si la situación hubiera sido real?
TK pasó el brazo y la abrazó por la cintura, aprovechando para pegarla aún más a su cuerpo.
- Tai realmente sería capaz de matarme.
Kari volvió la vista hasta él y se hundido en sus ojos azules.
- ¿Crees que algún día lleguemos a crear una situación así? – inquirió ella.
TK torció el gesto y la miró.
- No lo se… lo que sí se es que ¡te haré muchas coquillas! – de la nada, el rubio se abalanzó sobre ella, repartiendo cosquillas por todo su torso, poniendo especial énfasis en las áreas en donde él sabía que su amiga era más sensible.
- ¡No, TK, Jaja! – reía Kari, intentando en vano detenerlo.
Cuando ambos se hartaron, se acostaron nuevamente y ella dejó escapar un largo suspiro.
- No pareces de 17 años, TK… a veces, la inmadurez se apodera de ti.
- Bueno, ya sabes como es. "Dime con quien andas y te diré quien eres" – respondió en tono serio, obviamente fingido.
- ¡Tonto! – rió Kari, abrazándolo nuevamente.
No podía explicar con palabras lo mucho que amaba la relación que tenía con ese chico. Lo conocía de toda la vida, por lo que él sabía todo sobre ella: secretos, alegrías, aficiones, miedos, todo. Cada día agradecía el hecho de tener a TK como mejor amigo, realmente lo adoraba.
- Oye Kari
- ¿Qué sucede?
- Estira el cuello hacia atrás.
Ella arqueó las cejas y lo hizo; lo que la sorprendió fue que TK hundió su rostro en su cuello y comenzó a besar su piel. Esa acción logró que Kari abriera los ojos como platos y enrojeciera. Los labios de TK se sentían tan cálidos y suaves.
Estaba por preguntar que le había sucedido para reaccionar así cuando sintió que él mordía su piel y succionaba. Prefirió quedarse callada. Estuvo a punto de llevar sus manos a sus cabellos rubios para impedir que se alejara cuando TK apartó su cabeza y la miró a los ojos.
Se mantuvieron en silencio alrededor de 5 segundos.
- ¿Por qué hiciste eso? – inquirió ella, de forma incrédula. TK sonrió.
- Mira tu cuello.
La chica se levantó y se miró en el espejo. Una mancha morada se extendía por el sector derecho de su piel. Era un chupón perfectamente hecho.
- Muéstrale eso a Tai y te aseguro que enloquecerá – comentó acercándose y abrazándola por la espalda. Kari se giró, tocando son sus dedos la marca y sin romper el abrazo.
- La próxima vez… avisa antes de morderme. – rió Kari, invirtiendo los roles, siendo ella la que usaba su boca en el cuello de TK repartiendo besos y mordidas. TK suspiró y la acercó aún más, sujetándola de la cintura. Su amiga se separó de él y rió.
- Ahora estamos a mano – dijo levantando las cejas de forma inocente.
Él rió, negando con la cabeza antes de volver a repetir la acción anterior. Esta vez, Kari sonrió y, cerrando los ojos, llevó sus manos a la cabeza de él para poder enredar sus dedos en las hebras rubias de su mejor amigo. Se sentía muy bien.
- Chicos, Tai calentó pizza ¿quieres… un… poco? – la sorpresa se pintó inmediatamente en el rostro de Sora. Y es que no estaba preparada para ver dicha imagen. Ya se lo había imaginado un par de veces pero de pensarlo a verlo había un gran trecho. ¿Acaso entre su cuñada y TK sí existía algo más que una simple amistad?
- Yo… yo no… - las palabras se abarrotaron en la garganta sin permitirle forma una oración coherente. Ambos adolescentes rieron.
- No malinterpretes, Sora… - comenzó Kari.
- … no es lo que parece – completó TK, tomando a su mejor amiga de la mano mientras salían de la habitación.
La peliroja se mantuvo inmóvil por unos momentos.
- ¿Y que se supone que piense si TK estaba haciéndole chupones a Kari?
- ¿Qué dijiste Sora?
La mujer recibió un susto de muerte. Eso no podía estar pasando. Por favor, que alguien le dijera que no había metido la pata y que no había sido Tai el que había escuchado eso.
- Amor, ¿Qué dijiste?
"Demonios"
.
Jejeje, Tai está a punto de matar a TK. Que dicen? Quieren que muera el protagonista? :P
En el próximo capitulo, prometo más Takari (si es que Tai no mata a TK) :D
¡Muchas gracias a todos por sus reviews! Por favor, dejen uno diciendo como les pareció este capi (:
Nos leemos pronto!
Hikari x Takeru
