Capitulo 2:
~*Sangre Carmesí*

Natsu le entrego aquella carta al maestro, Lucy había empalidecido de golpe, sus manos le temblaban, Mirajen le acerco un vaso con un líquido rojo, ella lo miro. Empezó a olfatear un olor dulce, el maestro la miro serio, sus ojos se volvieron rojos acerco sus manos temblorosas y lo agarro, se quedó mirándolo.

-¿Qué es esto?- le pregunto, el maestro miro a Natsu.

-sangre, Lucy no sé cómo has podido sobrevivir todos estos años sin tomarla, pero en estos momentos la necesitas, aun teniendo el sello necesitas tomar sangre- ella negó con la cabeza, pensar en eso la aterraba.

-no, yo no soy nada de lo que ustedes dicen… yo no soy un vampiro, no lo soy…- dejo el vaso a un lado, Natsu apoyo su mano en el hombro de la rubia.

-Lucy, ¿acaso no crees en tu padre?- susurro, ella volvió a negar con la cabeza.

-no es eso, solo que, toda mi vida viví como una chica normal, y justo ahora me vienen con esa historia y los vampiros ni siquiera existen-el maestro miro a Natsu, este trago saliva, miro a Lucy con lastima. Los ojos de la rubia volvían a ser marrones.

-Natsu agárrala- le ordeno el maestro, él le agarro una mano- sígueme- le ordeno.

El maestro comenzó a caminar hacia la puerta del gremio, Natsu la arrastraba jalándole de un brazo, Lucy no se resistía, su rostro no tenía ninguna expresión, miraba fijamente hacia la nada, Natsu estaba preocupado por su amiga, la noticia le había caído tan mal, pero tenía que aceptarlo, eso era ella y siempre lo seria, a Natsu no le importa que fuese Lucy, solo quería estar a su lado, nunca dejarla. La carta decía que ella estaría en problemas en cuanto se enterase de su secreto, y eso era lo que más le preocupaba a Natsu. Muchos impuros se estaban reuniendo. Al salir del gremio una gran oleada de calor golpeo a Lucy, sentía su piel arder, se estaba debilitando, sus pies se debilitaron y cayó al suelo, le agarro el brazo a Natsu con fuerza, este se agacho a su lado, ella jadeaba sus colmillos habían salidos, miraba el suelo, con su otra mano le agarro el otro brazo a Natsu y apoyo su cabeza contra el pecho de este, comenzó a sollozar en silencio, era horrible aquella sensación, su piel le ardía y mucho, se quemaba por dentro, Natsu la acurruco en su pecho y miro al maestro.

-Lucy esto prueba que necesitas sangre- le susurro el maestro ella negó con la cabeza.

-no, no la necesito…- susurro, se negaba a tomarla, se negaba a matar gente para conseguir su comida.

-Lucy, la necesitas, no podrás seguir con tu vida normal si no la tomas- le susurro Natsu, ella levanto la vista, sus ojos se encontraron, los sentimientos de Lucy se agudizaron, su olfato era mucho mejor que antes, olio aquel perfume de Natsu, era tan embriagador, su boca se hiso agua, quería saber que se sentía morderlo, que sentiría al tomar su sangre, sacudió su cabeza de un lado asía el otro.

-está bien…- se rindió, el maestro asintió.

-¿puedes caminar? Tengo entendido que la luz del sol los quema y debilita, bueno eso sería a los puros que no nacieron en luna llena y no tienen el sello- Lucy negó con la cabeza avergonzada- estas muy débil, necesitas tomar sangre cuanto antes.

-no, no puedo…- Lucy rodeo el cuello de Natsu con sus manos, este agarro sus piernas y su espalda, se levantó con Lucy en brazos, ella jadeaba y se sentía muy débil. Sus ojos cambiaron a rojos.

-espero que Mirajen les haya explicado a todos tu condición- susurro el maestro.

Natsu cargo a Lucy hacia adentro del gremio, ella se sentía avergonzada, pero no tenía las fuerzas suficientes para mantenerse de pie. Seguía confundida y con miedo, solo quería esconderse en algún rincón oscuro y llorar, se preguntaba ¿Por qué su padre le había ocultado por tanto tiempo eso? ¿Cómo aria para aprender sobre su especie? Y ¿Cómo aprendería a morder sin matar o convertir a una persona?


Cerca del gremio escondido entre los árboles en la sombra 5 personas encapuchadas estaban reunidas observando como Lucy se contenía para no morder a Natsu.

-tiene sed- susurro un muchacho rubio.

-su sangre se está despertando- comento otro muchacho de cabellos negros.

-¿Por qué no lo muerde? Las cosas serían más fáciles si lo muerde- dijo una muchacha de cabellos negros mientras se cruzaba de brazos fastidiada.

-no sabe cómo hacerlo, ella es nueva en esto, además todos nosotros sabemos perfectamente que un mordisco es algo intimo en donde se transmiten y reciben sensaciones junto con la sangre- le comento una peliblanca, ella asintió.

- no tienes que recordármelo- susurro malhumorada.

-oigan, no estamos aquí para pelear, si no para vigilar a la pura- se quejó el rubio.

-cállense, están hablando- se quejó el pelinegro intentando escuchar la conversación de la pura.


Lucy bebió desesperada aquel baso de sangre, estaba deliciosa, la sensación de la sangre recorrer por su cuello era algo que le daba placer, estaba sonrojada, se manchó la cara con la sangre, apenas lo termino de tomar ansiaba mas, mucho más, Mirajen le dio otra copa, hasta ese instante ella no había pensado de donde sacaban esa sangre. Tomo algo más calmada aquel vaso, Natsu la contemplaba sonriente, ella tenía una expresión infantil al tomar de aquel baso, Erza se les acerco, frunció el ceño al ver a Lucy, sus mejillas tenían algunas cuantas gotas de sangre, soltó el vaso para respirar un poco, Natsu rio y ella lo miro confundida, agarro un pañuelo y le limpio el rostro que estaba cubierto de gotas de sangre, se sonrojo y bajo la vista. A Natsu le parecía muy tierno verla de esa manera tan infantil y desesperada por beber.

-por cierto Mira…- susurro una avergonzada Lucy- ¿de quién es esta sangre?- pregunto, Mirajen dedujo que Lucy estaba preocupada.

-no te preocupes, Lucy, esta sangre fue donada, existen bancos de sangre para impuros, las personas donan sangre y los impuros la toman, el maestro se anticipó a comprar unas cuantas bolsas y guardarlas para cuando tu estés sedienta, toma todo lo que quieras, bolsas de sangre sobran-ella asintió lentamente, algo entendió, o mejor dicho lo único que pudo entender fue la parte de tomar cuantas bolsas quiera. Una parte de ella no quería hacerlo y sentía mido a lo que era pero tenía que aceptarlo.

-valla parece que es verdad…-dijo Erza, Lucy la miro mientras bebía del baso otra vez.

-Erza, aun así Lucy es la misma, no cambia nada que ella beba sangre o que su raza mate a las personas- dijo Natsu, Lucy se ahogó, comenzó a toser, alrededor de sus labios estaba llena de sangre, Natsu rio.

-Natsu, no digas eso, Lucy nunca mataría a nadie- se quejó Erza pegándoles unas suaves palmaditas a la espalda de la rubia.

-no dije que ella mate, si no que su rasa- Lucy lo miro con odio, eso la hacía sentir aun peor de lo que se sentía, saber que ella era de una raza asesina le daba miedo.

-oye, acaso no leíste que yo soy la última pura, idiota, los asesinos son los impuros- Natsu asintió con la cabeza, lo sabía, pero eso no le quitaba la etiqueta de que los vampiros eran asesinos.

-Lucy, no le hagas caso, oye ¿a qué sabe la sangre?- le pregunto Erza sentándose a su lado, Lucy tomo otro trago y lo saboreo ensuciándose aún más.

-mmm… sabe algo raro no es el sabor común a sangre, solo sé que sabe bien- Erza asintió, Natsu suspiro pesadamente y volvió a agarrar el pañuelo.

-Lucy, déjate de ensuciar, te acabo de limpiar- se quejó Natsu mientras le volvía limpiar el rostro, ella se sonrojo aún más e inflo sus mejillas.

-oye no te quejes apenas se cómo controlar mi sed, acuérdate que todo esto me agarro por sorpresa y ni siquiera sé cómo guardar mis colmillos- se quejó la rubia, Erza rio, le extendió un libro, Lucy lo acepto dudosa.

-este libro relata cosas de vampiros, supuestamente lo escribió un puro, como tú- asintió con la cabeza, Gray se le acercó por detrás con ajo, Lucy se percató de inmediato de ese horrible olor, se dio vuelta asustando a Erza y Natsu.

-Gray, ¿Qué ases con ese ajo?, apesta- dijo tapándose la nariz, Gray se sorprendió, parpadeo varias veces.

-¿el ajo no te hace nada?- pregunto un sorprendido Gray, Lucy negó con la cabeza.

-nada de nada- le contesto la rubia- ya Gray sácalo de aquí su olor es horrible- el asintió y lo tiro como si nada pegándole en la cabeza a Jellal quien se encontraba en una esquina leyendo.

-entonces… ¿Qué tal esto?- le mostro el collar que siempre llevaba puesto, Lucy lo miro malhumorada, por poco y le pegaba.

-Gray ya basta, no me hace nada- el asintió rendido, entonces todos los mitos sobre los vampiros no eran ciertos, Natsu se rio de él.

-¿de qué te ríes flamitas?- le enfrento Gray a Natsu, Lucy puso los ojos en blancos y se terminó de limpiar la cara, Natsu se paró para enfrentar a Gray.

-¿a quién le dices flamitas, hielito?- le pregunto un muy enojado Natsu, Lucy suspiro pesadamente junto a Erza.

-¿Cómo me has dicho, cabeza de ajo?- Gray apoyo su frente a la de Natsu, luego de eso empezarían a destruir el gremio, Lucy se levantó pesadamente.

-¿Cabeza de ajo? Ya te has pasado cabeza hueca- le comento Natsu, Lucy se paró entre ellos, cerro ambas manos en forma de puños y les pego a ambos en la cabeza, tan fuerte que ambos cayeron al suelo casi desmayados, volvió hacia la barra y se sentó.

-L-Lucy…- susurro Erza- E-Eres más fuerte que yo…- la rubia la miro y negó con la cabeza.

-no, tu eres mucho más fuerte que yo- Erza le señalo a Natsu y Gray quienes estaban tirados en el suelo quejándose del dolor-o por dios, lo siento chicos- ambos no la escucharon.

-había leído que los vampiros eran fuertes, pero nunca pensé que eran tan fuertes- comento Loki quien estaba junto a Lucy con el libro que le había dado Erza en la mano.

-creo que tendrás que acostumbrarte a tus nuevos dones Lucy- ella asintió, no sabía el como pero ella tenía que aprender todo, todo lo que significaba ser un vampiro, y mucho más un vampiro de alto rango


Gildarts hablaba con el maestro, afuera del gremio, Lucy se sentía mucho mejor, ya la luz del sol no la cansaba. Gildarts estaba serio.

-maestro yo podre ayudarla, no seré un puro pero por lo menos soy uno de su raza- el maestro dudo, no sabía el por qué dudaba de su fiel compañero.

-Gildarts, no lo sé- le respondió, el suspiro.

-vamos Lucy podrá aprender de su propia especie conmigo- el maestro no sabía que decir, Lucy debía ser educada no solo como un vampiro si no que también como una dama de las épocas antiguas y de clase alta, esa era la tradición entre los puros, además si se llegase a encontrar con un impuro de más de cien años no sabría cómo hablarle.

-solo, procura que aprenda todo lo necesario, tiene que ser la pura más perfecta que hayamos visto jamás. Por hoy déjala descansar, la noticia la tomo desprevenida, intenta parecer como si nada pasase, pero en su interior esta confundida y asustada- Gildarts asintió con la cabeza, le había pasado lo mismo la primera vez que un puro le mordió, fue difícil aceptarlo, pero con el tiempo lo había hecho.


Lucy se sentía de maravilla luego de tomar casi cuatro bolsas de sangre, estaba llena, Natsu y Gray todavía se quejaban del dolor que sentían, Lucy no se acostumbraba a su olfato. Por alguna extraña razón el aroma de Natsu le atraía y mucho. Wendy estaba junto a ella, todavía no podía guardar sus colmillos y los tenia fuera, era muy raro verla con los colmillos fuera, sus ojos eran del mismo chocolate de siempre, había recuperado su tono natural de piel. Wendy le sonrió.

-Lucy-san, se te ve muy atractiva- comento la peliazul, Lucy la miro de reojo. Wendy tenía razón, la sangre le había hecho cambiar un poco físicamente, ahora tenía una perfecta silueta y parecía haber bajado bastante de peso, sus cabellos estaban más largos y tenía bucles.

-gracias Wendy- le sonrió mostrando aquellos grandes y blandos dientes.

-Lucy-san espero que pronto aprendas a controlarte- le comento la pequeña, Lucy asintió, lo mismo quería ella.

-lo mismo digo, Wendy- susurro.


Afuera del Gremio se encontraban las cinco personas encapuchadas, deseosas de la sangre de la última vampiro pura.

-ya ha empezado a cambiar- susurro el pelinegro encapuchado

-al fin podremos tomar de su sangre- comento el rubio.

-de eso nada, nuestra misión es espiarla y sacar a la bestia que tiene eso, no importa si nuestro cuerpo se esté destruyendo tenemos que vigilarla- se quejó la pelinegra.

-ella tiene razón, si ustedes se pasan de listos el jefe los castigara- comento la peliblanca mirado a la quinta persona encapuchada.

-tienes razón, los matare, y eso no será todo- comento aterrando a los muchachos.

Todo eso lo asían por su sangre y por la bestia que tiene el poder de destruir todo un continente con un solo parpadeo.


Bien acá el capítulo 2 :D espero que les haya gustado :D gracias por leer.