-Episodio II-
– ¿Doctor? ¿Dónde demonios estás? –dijo Shadow Buscando inquietamente por todas partes.
–No te alteres, guapo, seguro que le encontraremos –dijo Rouge–, todo "genio fracasado" tiene que tomarse unas vacaciones.
Shadow y Rouge buscaban inquietamente por toda la fortaleza de Eggman, donde estaba su laboratorio. Buscaron por todas partes sin encontrar respuesta.
–Eggman no se rinde tan fácilmente –dijo Shadow con los brazos cruzados–. Eggman no parará hasta destruir a Sonic, es raro que se tome un descanso.
–Yo si fuera él lo haría, la verdad.
–Creo que Sonic tiene que ver algo en todo esto… –dijo Shadow descruzando los brazos.
–Difícil lo veo, tesoro, además, Sonic no tiene ningún motivo para hacer eso, el hecho de que sea su archi-enemigo no implica que tenga la mente tan retorcida como él –Rouge parecía estar convenciendo a Shadow.
–De todas formas quiero hacerle una visita, quiero salir de dudas –insistió Shadow.
–Mira que eres terco, cariño…
–Mañana al alba iremos a hacerle una visita.
Los dos se largaron de la fortaleza. Eran las cuatro de la madrugada, así que se hacía más siniestra de lo que era habitualmente.
Mientras tanto, en casa de Cream, Cosmo y Tails miraban felices el centelleo de las estrellas mientras se agarraban de la mano.
–Eres… tan hermosa –dijo Tails a Cosmo con extrema dificultad, debido a su timidez.
–Ya, ¿a que sí? Ésta noche las estrellas son hermosas –respondió Cosmo.
–No… me refiero a ti, eres hermosa…
Cosmo sonrojó y le sonrió. Tails le devolvió la sonrisa.
–Bueno, me tengo que ir ya, tengo mucho sueño. ¿Tú te quedas aquí con Cream?
–Sí, la diré que si me deja dormir en la habitación de invitados, espero no causar muchas molestias.
–Vale, que descanses.
Tails bajó corriendo las escaleras, al bajar al piso de abajo se topó con Vanilla, la cual estaba recogiendo platos y bebidas.
–Oye, Tails, ¿Esa chica se va a quedar aquí? No me importa, es solo por saberlo.
–Sí, dice que dormirá en la habitación de invitados si no es mucha molestia.
–Está bien. Bueno Tails, que descanses, hasta mañana –dijo Vanilla sonriendo.
–Hasta mañana.
Tails abrió con torpeza la puerta y se dirigió a su casa. Era una noche muy bonita, no pudo evitar mirar atrás para ver a Cosmo en el balcón. Pocos segundos después se fue a su taller.
Al día siguiente todo estaba menos idílico; el cielo estaba nublado y el alba desprendía menos intensidad de lo normal. Cosmo se desperezó y miró a la ventana. Se frotó los ojos y miró como el alba atravesaba ligeramente las verdes cortinas habituales en la casa de Cream. Cosmo sintió la presencia de alguien o algo. Giró la cabeza hacia un montón de peluches que había en una esquina de la habitación. Entre ellos había uno que destacaba por su tamaño.
– ¿Ahora a Cream le gusta lo macabro? –comentó Cosmo extrañada.
Al poco rato aquel muñeco cobró vida, se levantó y miró fijamente a Cosmo, la cual estaba tan asustada que era incapaz de gritar.
–Así que tú eres Cosmo… tenía curiosidad por saber quien eras… ji, ji, ji. Bueno, si le dices a alguien que nos hemos visto las caras, te arrancaré los ojos… ¿a que es buena idea? –soltó Tails Doll fríamente.
Al poco rato, a Tails Doll le rodearon unas nubes negras y empezó a desvanecerse entre ellas. Cosmo empezó a sentir la calma y decidió hacerle caso.
Sonic iba camino de casa de Tails, por el camino iba observando el día tan siniestro que hacía. Cuando llegó al taller, se encontró a Tails sentado en una silla frente a una mesa, tenía los codos apoyados sobre la superficie de la mesa, y sujetándose la cabeza con sus manos. Parecía estar pensando en algo, miraba a la ventana pasmado.
– ¿Tails? ¿Qué haces ahí? –preguntó Sonic algo extrañado.
–… Ah, hola Sonic, estaba pensando en mis cosas… –dijo levantándose de la silla.
–A ti te andaba buscando, quiero hacerte unas preguntas –dijo una voz borde bastante familiar.
Sonic se dio la vuelta y vio a Shadow, acompañado de Rouge. Ambos miraban a Sonic con miradas distintas.
–Ey, Shadow, ¿Qué hay? –dijo Sonic con sarcasmo.
–Sabes perfectamente lo que quiero, dime donde lo has escondido –dijo un paso hacia adelante.
–Uy, te veo algo tenso, ¿quieres algo de comer? –dijo Sonic igualmente con sarcasmo.
–Habla o te juro que… –Shadow ya empezaba a estar irritado.
–Caya cariño, de esta forma jamás averiguaremos donde está Eggman –tras echar un suspiro se dirigió a Sonic–, veamos, solamente hemos venido para saber si habéis tenido algo que ver en la desaparición de Eggman. ¿Sabéis algo sobre el tema?
Sonic meditó durante unos segundos.
–Pues la verdad es que hace tiempo que no da la lata el "doctorcito"… me parece extraño –dijo Sonic ya tomando un tono serio.
– ¿Entonces no sabéis nada? –dijo Shadow ya menos irritado.
–Nada… es algo extraño, quizás debamos investigar a ver donde se ha ido… ¿ni tampoco habéis visto a sus robots?
–En absoluto. Ni rastro de esas chatarras –aclaró Rouge.
–Pues… entonces tendremos que encontrarle, es demasiado extraño todo esto. Llamaremos a los demás para que se apunten, cuantos más seamos mejor. Shadow tu vente si quieres también, ambos buscamos lo mismo –ofreció Sonic.
–Creo que con los que estamos presentes ya tenemos suficiente… –dijo Shadow con antipatía.
–Hay un nuevo enemigo suelto, así que lo mejor es estar todos juntos –insistió Sonic.
–Déjame encargarme de ese nuevo enemigo y de encontrar al doctor… no necesito vuestra ayuda –se negó Shadow.
–No puedes cargar con toda la responsabilidad, tú no sabes lo poderoso que es ese nuevo enemigo, podría hacerte añicos en tres milésimas de segundo, acabó con Knuckles de un solo ataque –siguió insistiendo Sonic, el cual ya se iba hartando del carácter de Shadow.
–No hay enemigo suficientemente fuerte como para vencerme… –Shadow empezaba a irritarse otra vez.
–María te hubiera aconsejado estar al lado de tus compañeros… –comentó Tails con cierta frialdad.
Shadow meditó.
–Está bien… como queráis… –dijo Shadow dándose por vencido.
–Bien, vayamos primero a casa de Cream, que está más cerca.
Los cuatro se dirigieron hacia la casa de Cream, que estaba en un campo subiendo la colina que había por encima de la playa en la que estaba el taller de Tails. Sonic se extrañó ante la actitud de Tails, nunca le había oído hablar de esa forma tan fría. Al llegar Sonic tocó el timbre, al poco rato salió Cream.
–Hola amigos, ¿cómo estáis? ¿Queréis pasar adentro? –dijo Cream contenta.
–No tenemos tiempo para tonterías –dijo Shadow con total sinceridad.
–Esto… vamos a ir en busca del doctor Eggman, ¿podéis salir Cosmo y tú? –dijo Sonic algo molesto por la actitud de Shadow.
Shadow y Rouge se extrañaron al oír la pregunta de Sonic.
–Sí, enseguida, voy a decirle a mi madre que vamos a estar fuera –dijo Cream con una sonrisa en la cara.
– ¿Cosmo? –dijo Rouge sorprendida.
– ¿Ella ha vuelto? –preguntó Shadow.
–Sí, aquella semilla que me dio le sirvió para renacer, es una larga historia –dijo Tails.
–Vaya, que cosas –dijo Rouge totalmente sorprendida.
Al poco rato de la casa salieron Cream, su mascota preferida Cheese, y Cosmo, Cosmo saludó alegremente y se alegró de volver a ver a Rouge y a Shadow.
–Bien, ¿y ahora? –preguntó Shadow.
–¡Sonic! –gritó una voz familiar.
A lo lejos estaba Amy, traía una cesta de mimbre tapada con un mantelito blanco. Se acercó corriendo hacia Sonic.
–No nos hagas pasar vergüenza ajena –replicó Shadow algo molesto.
–Bah, no seas aguafiestas –Amy dirigió la mirada a Sonic, su expresión cambió rápidamente –. Mira, Sonic, te he hecho un bizcocho de cremita, para que desayunes.
–Eh… no gracias, Amy ya he desayunado –dijo esquivando la sinceridad.
Shadow echó un suspiro por lo bajo y cruzó los brazos.
–Como quieras Sonic –dijo algo indignada. Acto seguido dejó la cesta en el suelo –Quien quiera comérselo, ahí lo tiene.
Cheese se fue corriendo a la cesta y empezó a comer felizmente el bizcocho, Amy echó un suspiro.
–Por cierto, Cream. Ayer no me fijé en el detalle, ¿por qué no trajiste ayer a Cheese? –preguntó Tails.
–Es que Cheese estaba un poco mal y lo dejé en la cama acostado, menos mal que hoy ya ha recuperado las ganas de comer –dijo Cream contenta.
– ¿Vamos a seguir con las pamplinas o nos vamos a ir a buscar a Eggman? –cortó Shadow con tono antipático.
–Ya vamos… ya vamos… –dijo Sonic.
A lo lejos se veía una silueta familiar, que se iba acercando a ellos, era Knuckles, el cual parecía algo cansado.
– ¿De dónde vienes, Knuckles? –preguntó Sonic extrañado.
–De esconder, la Esmeralda Maestra, por lo que pueda ocurrir –Knuckles tragó saliva y respiró hondo–. Desde que apareció el asqueroso muñeco ese estoy más inseguro que nunca.
– ¿Esmeralda Maestra?, ¿pero no se la había llevado también? –preguntó Tails extrañado.
–Claro que no… Tails Doll no le dio importancia y se fue corriendo a por las siete Esmeraldas del Caos.
–Esperad, chicos, empezad del principio… ¿Quién es Tails Doll? –preguntó Rouge.
–Es el nuevo enemigo. Se trata de un muñeco… un peluche extraño que se parece a Tails… –Sonic era incapaz de explicarse.
–Es seguramente el enemigo más poderoso al que os habéis enfrentado nunca –dijo una voz familiar.
Todos dirigieron su mirada hacia el sitio de donde salía la voz, el tejado de la casa de Cream. Allí estaba Silver, sentado en el borde del tejado con las piernas cruzadas.
– ¡Silver! Ayer nos dejaste en ascuas, cuéntanos qué es ese muñeco –replicó Sonic.
–Entonces el juego no tendría emoción, voy a dejaros que lo descubráis vosotros mismos, así es más divertido… solo puedo deciros que todo está relacionado –dijo Silver sonriendo.
–Tú, ¿qué es eso de que hay un enemigo muy poderoso y que está causando problemas…? déjame destrozar ese "muñequito"… –dijo Shadow haciendo un ademan con la mano derecha.
–Me sorprende ver a alguien tan ignorante –Silver observó como la expresión de Shadow cambiaba–… ese "muñequito" puede destrozarte a ti en cero coma tres. No olvides lo que te digo.
Shadow miró a Silver irritado.
–Tú no me conoces, no sabes con quien hablas, ¿verdad?, yo acabaré con ese tipejo de un golpe.
–Shadow, cuando aprenderás que en un grupo no existe un "yo", confía en tus amigos.
–Pamplinas… –negó Shadow.
Silver no cambió su expresión, se mantuvo normal. Como si le diera igual lo que dijera Shadow.
–Bueno, solo he avisado, haced lo que más os parezca –dijo Silver.
Al poco rato desapareció de donde estaba, dejando con la misma duda que se fue la última vez.
–Tiene algo que ver con ese muñeco, en eso estoy seguro, ¿por qué no querrá contarnos qué o quién es ese muñeco? –dijo Tails confundido mientras recordaba mentalmente la palabras "todo está relacionado".
–Primero debemos buscar al doctor Eggman, propongo ir a Central City. Visitaremos a los Chaotix a ver si nos pueden ayudar –ofreció Sonic.
–Estoy de acuerdo –dijo Tails.
–A mí me da igual –dijo Shadow pasivo.
El resto afirmó con la cabeza.
–Pues venga vámonos –dijo Sonic jovialmente.
Cosmo se acercó a Tails con cara dubitativa.
– ¿Qué es Central City?
–Central City es la ciudad más famosa de Mobius, allí están todas las tiendas, centros de ocio, salud, etc. Es enorme y está llena de edificios. Ten cuidado a ver si te vas a perder y nos das un disgusto –dijo Tails bromeando.
–Oye, que ya no soy una niña pequeña –dijo Cosmo entre risas.
Todos subieron una gran cuesta, la cual llevaba a la famosa ciudad. Al cabo de unos minutos, vieron como la ciudad se iba asomando por el horizonte.
–Ya casi hemos llegado –dijo Tails.
Todos se pararon ante la entrada de Central City. Todos los edificios eran amarillos, había carteles de publicidad, antenas, etc. Todo lo que caracterizaba a una gran ciudad. Sonic meditó y tras unos segundos dirigió al grupo por una calle en la que había muy poca gente. Al final de esa calle encontraron una casa de color blanca que hacía esquina, tenía grandes ventanales en los cuales ponía el nombre de "Agencia Chaotix, Detectives expertos".
– ¿Y la casa antigua de Vector? –preguntó Cosmo extrañada.
–Un accidente doméstico de Charmy… –dijo Tails.
Cosmo se hizo más o menos una idea de lo ocurrido. Sonic se acercó a la puerta de la casa, había un timbre de cobre. Sonic llamó y al poco rato salió un Vector, con un papel en la mano.
– ¡Sonic! Que tal chaval –dijo Vector alegremente.
Chocaron las manos a modo de saludo y Sonic se empezó a explicar.
–Venimos para ver si nos puedes ayudar en un asuntillo.
–Pasad, pasad. Ahora os atiendo.
Todos entraron en la casa, el interior era totalmente estrafalario, había para-choques colgados por la pared, al igual que semáforos, también una cabeza de alce disecado, el cual daba miedo. También había alguna que otra rueda de coche.
–Bien chicos, decidme –dijo Vector sentándose informalmente.
–Pues hace mucho que no aparece el doctor Eggman, y queríamos saber si nos podías ayudar –relató Tails dando un paso delante de Sonic.
Vector meditó durante unos segundos.
–Pues ahora que lo decís tenéis razón. Habitualmente recibo quejas de secuestros o de robos que finalmente han sido causados por Eggman y sus robots, pero en estos últimos días. No ha dado presencia… solo puedo deciros que no está por Central City, seguramente esté enfrascado con otro invento en su laboratorio.
–Gracias Vector, ahora ya más o menos sé donde puede estar –dijo Sonic.
–Y, ¿dónde están Charmy y Espio? –preguntó Cosmo.
–Co… ¿¡COSMO? Que me aspen, ¿cómo has vuelto? –dijo Vector impresionado.
–La semilla que me dio la ayudó a volver –aclaró Tails.
–Vaya, que bien me parece que hayas vuelto –hizo una pausa para recordar la pregunta inicial– ¿Qué donde están Espio y Charmy? Están recogiendo el nuevo mobiliario para la oficina. No puedo ir con vosotros a buscar a Eggman, tengo que esperarles aquí, no me fio de ellos para decorar las cosas.
Ninguno pudo evitar admirar la estrafalaria decoración del cocodrilo.
–Pues anda que tu forma de decorar… –dijo Shadow con total sinceridad.
El cocodrilo no supo que responder.
–Bueno Vector nos vamos a buscar a Eggman, gracias por todo, hasta luego –dijo Sonic jovialmente.
–Venga, ¡hasta luego! –dijo el cocodrilo mientras dirigía la mirada al papel que tenía en sus manos.
Todos salieron de la agencia y decidieron salir de la ciudad para dirigirse a la base de Eggman.
–Antes de nada, ¿Cuáles son los sitios en los que no habéis buscado a Eggman? –preguntó Sonic a Shadow y a Rouge por el camino hacia la fortaleza del desaparecido doctor.
–En la sala de calderas, porque cierta murciélaga coqueta no quería pasar.
–Es que con el calor se me abren los poros… –dijo Rouge dramática.
–Pues entonces, él y sus robots estén ahí seguramente, no se me ocurre otro sitio.
–Lo dudo… pero por intentarlo… –dijo Tails.
Al salir de la ciudad tomaron una ruta que estaba a la izquierda, la cual llevaba a los acantilados, donde estaba la fortaleza de Eggman. Al llegar observaron un poco el territorio. Se trataba de un gran edificio rectangular que tenía al menos tres plantas. En lo alto había una hilera de chimeneas que no expulsaban humo. También había antenas.
– ¿Está activado el mecanismo de seguridad? –preguntó Sonic.
–Claro que no, como crees que entramos Rouge y yo anoche –aclaró Shadow.
–Pues pasemos a su interior entonces, ¿dónde está la sala de calderas? –dijo Tails.
–En el sótano.
El grupo pasó al interior de la fortaleza, a todo el mundo le extrañaba que no fueran atacados por nadie ni nada… al atravesar la puerta principal se toparon con el vestíbulo. Era grande, decorado con placas de metal pintadas de morado, y con el sello de Eggman estampado por todas partes, había un pequeño cartel en lo alto que ponía "IMPERIO E.G.G.M.A.N."
–Bonita decoración… –dijo Knuckles con sarcasmo.
–Mirad allí, un ascensor, quizás nos sirva para ir a la sala de calderas –dijo Tails señalando dicho ascensor.
Cosmo se acercó a llamar al ascensor, al poco rato se abrieron sus puertas.
–Shadow, Knuckles y yo bajaremos, vosotros permaneced aquí. Por lo que pueda pasar –advirtió Sonic.
Los demás afirmaron con la cabeza. Knuckles, Sonic y Shadow se montaron en el ascensor y bajaron al sótano. El sótano era más lúgubre de lo que pensaban, estaba menos trabajado que el vestíbulo. Todo estaba decorado simplemente con metal oxidado, se trataba de un pasillo y a cada lado había una hilera de puertas rojas, aparentemente de hierro. Los tres se fijaron en una en la que ponía Sala de Calderas. Intentaron abrirla pero parecía estar atascada.
–Dejadme a ver –ofreció Knuckles mostrando su puño en alto.
Knuckles pegó un fuerte puñetazo a la puerta, el impacto fue tan fuerte que abrió un agujero. Knuckles introdujo la mano por el agujero y empezó a trastear por el otro lado de la puerta para ver por qué estaba atascada la puerta. La atascaba una llave inglesa. Tras desatascarla, los tres pasaron a la sala, ahí estaban Eggman y sus tres robots; Decoe, Bocoe y Bokkun. Los cuatro parecían muy cansados. En esa sala hacía por lo menos cuarenta grados.
– ¡Eggman! –gritó Shadow.
–Vamos a sacarlos de aquí cuanto antes –dijo Knuckles preocupado.
Entre los tres sacaron a los cuatro de aquella horrible sala. Decidieron subirlo arriba para que respire aire fresco, teclearon deprisa el ascensor y subieron hasta el vestíbulo. Ahí estaba el resto del grupo, esperando una respuesta.
–Oh, dios, que malas caras tienen –dijo Cream horrorizada.
–Debemos sacarlo al exterior, y que respire aire fresco –dijo Sonic preocupado.
Todos fueron al exterior, Sonic, Knuckles y Shadow tendieron a Eggman y sus tres robots en el césped. Decidieron esperar unos minutos a que descansasen. Los robots estaba medio derretidos, y Eggman estaba empapado de sudor.
–Bueno, Eggman dinos que te traes entre manos –dijo Sonic.
–Ese… ese… muñeco… –Eggman estaba muy nervioso.
–Tiene un ataque de ansiedad –dijo Tails preocupado.
–Dejádmelo a mí –dijo Cosmo arrodillándose ante Eggman. El cual la miraba con mucha sorpresa.
Cosmo pasó su mano por la cara de Eggman. Cosmo mostró desagrado al tocar los sudorosos bigotes del doctor. Al poco rato, Eggman recuperó su expresión de malicia. Se levantó rápidamente y echó un par de miradas a todos, especialmente a Cosmo.
–Je, je, je… que sorpresa que hayas vuelto –dijo más tranquilizado.
–Eggman, necesitamos saber porque acabaste allí –dijo Sonic cortante.
–Ese asqueroso muñeco con antena –dijo Bokkun más relajado–. Nos encerró ahí dentro, encima que el doctor le había dado la vida.
Tras decir esto, todas las miradas correspondieron hacia Eggman.
–A ver, un momento, que me explique... yo había creado un muñeco de peluche, pero de repente, dicho peluche tomó vida propia y no sé por qué. Se transformó, os lo juro.
–Creo que tiene razón, un peluche no puede haber hecho semejante cosa. Hay algo que ha poseído a ese muñeco –dijo Tails pensativo.
–Tiene que ser eso… –dijo Sonic.
–Es raro que el "doctorcito" haga cosas con magia –dijo Knuckles acordándose de lo mal que lo pasó con Tails Doll–. Así que, sea lo que sea, debe saberlo Silver.
–Quiere que lo descubramos nosotros mismos, para que así tenga más emoción el juego –dijo Sonic confuso.
Al poco rato sintieron una extraña presencia, todos giraron la cabeza al mismo tiempo y miraron horrorizados la persona que les había venido a visitar.
