Guerra de Los Pasteles
El viernes me quede en el estacionamiento a la hora de la entrada; ver al chico malo me pondría de buen humor, después de haber llorado toda la noche.
El chico llego entre el gran estruendo de su motocicleta. Se bajo con movimientos fluidos y seductores, se quito el casco y paso la mano por su cabello negro, despeinandolo. Se encamino a la entrada con su andar seguro, su mirada se cruzo con la mía y me quede congelada y el corazón me galopaba en el pecho. Una pequeña sonrisa cruzo por su rostro bronceado, me guiño el ojo y siguió su camino.
Cuando el entro al edificio, comencé a respirar agitadamente, había dejado de hacerlo cuando me miro.
Si me había mirado?
El timbre sonó y me apresure a entrar a mi primera clase. No es que estuviera desesperada por entrar a clases, pero tenia que hacerlo.
Cuando salí de mi segunda clase, aun iba distraída, seguía pensando en esa sonrisa. Iba caminando junto al rebaño de estudiantes, cuando alguien me tapo el camino.
-Hoy vas a almorzar conmigo - me dijo una voz ronca frente a mi.
Lo mire con los ojos muy abiertos, tanto por la sopresa, como por lo alto e intimidante que aquel hermoso chico me parecía. Se marcho sin decirme una sola palabra.
La siguiente clase paso y ni se de que se trato. Solo pensaba en ese chico. Ya estaba traumada. Que quería el de mi? Lo había imaginado?
Al entrar en la cafetería me dirigí a la linea para comprar mi almuerzo, tome un poco de fruta, un sandwish y una la ultima rebanada de pie de cerezas que -Dios no se por que- la señora del almuerzo me guardo.
Genial, mi única amiga en ese pueblo es la señora del almuerzo.
Camine hacia mi mesa de costumbre pero el chico malo me intercepto.
-Que no te dije que hoy almorzarías conmigo? - dijo quitándome la charola de las manos y se encamino hacia su mesa.
El barullo de la cafetería se apago, como si alguien les hubiera apretado el botón de Silencio con un control remoto.
Todos nos miraron caminar hasta la mesa vacía del rincón.
Me senté en total silencio frente a el. No me sentía yo misma, me sentía como si alguien me estuviera manejando, como si fuera un títere.
El chico frente a mi, miro a nuestro alrededor como la mañana en que me tropecé con el y las platicas nerviosas comenzaron de nuevo.
Vi su charola, el se había servido una rebanada de pizza, una manzana, un refresco y un enorme pedazo de pastel de chocolate.
Ambos comimos en silencio, hasta que tome mi pie de cereza. El metió su tenedor en mi postre, sin pedirme mi permiso.
-Oye! - exclame sorprendida.
-Que?
-Eso es mio.
-Y? - mastico despacio.
Entrecerré los ojos y metí mi tenedor en su pastel de chocolate y tome un gran pedazo.
-Quien te dio permiso de que hicieras eso? - me reclamo.
-Tu tomaste mi pie.
-Y eso te da derecho de meter tu cuchara en mi pastel? - pregunto ofendido.
-Primero: es un tenedor. Y segundo: tu empezaste.
Quise sacarle la lengua.
Continuamos con nuestra pelea de postres y al final el se comio mi pie y yo su pastel.
-Y que te trajo a Forks, Renesmee?
Lo mire con los ojos muy abiertos cuando dijo mi primer nombre y bien dicho: Ruhnezmay.
-Como... como sabes mi nombre?
-Como no saberlo, todos hablan de ti.
-Si, pero... yo me he presentado como Carlie, por que aquí nadie sabe pronunciar mi nombre - me reí como idiota.
-En clase de Español te presentaste como Renesmee.
-Espera, como es eso que hablan de mi? Pensé que me ignoraban como si no existiera.
-Les intimidas - susurro.
Yo solté una escandalosa carcajada.
-Si, claro. Por supuesto -dije aun entre risas-. Como que en clase de Español me presente como Renesmee? Tu como lo sabes?
-Compartimos esa clase.
-Ah. Yo... yo no te he visto.
-Claro que si.
-No - replique.
-Bueno no en clase, pero me miras - el chico malo dijo con suficiencia.
-Que? Yo? Cuando? - maldición! Me había pillado viéndolo.
-A la hora de la entrada y de la salida.
-No te miro... -le mentí-. Miro tu moto.
Ahora el se rió.
-Esa es nueva.
-Oye, es una Harley Sprint. Es difícil no ponerle los ojos encima -y a ti tampoco-. Es hermosa. Esta muy bien cuidada para el año y modelo que es.
Enarco una ceja oscura.
-Oye... esteee... Tu sabes mi nombre y como pronunciarlo bien... Pero yo no se tu... nombre - murmure avergonzada.
-Black.
-Black? Solo Black?
El timbre sonó y el se puso de pie. Tuve que levantarme también si no quería llegar tarde a clases. Caminamos juntos rumbo a la puerta, pero cada quien tomo caminos distintos... y ya no pude saber su nombre.
Black? Por eso se viste de negro? De acuerdo, ese fue un mal chiste.
