¡Hola a todos!

Gracias a Eagle Gold por su comentario. Me alegro de que te guste la idea y que creas que Lorna es un personaje mediático. Quería hacerla distinta a todo lo que he escrito y espero poder manejar bien a un personaje que creo que es bastante complejo, pues tiene una personalidad algo excéntrica (como ya se irá comprobando a medida que avance la historia)

Ahora sí, dos semanas después, os traigo el segundo capítulo. Lorna acaba de entrar a formar parte de Fairy Tail, así que, está nerviosa por pasar su primer día en el gremio. ¿La aceptarán todos? ¿Conseguirá integrarse?

Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen, sino a Hiro Mashima


Fairy Tail: La luz de Sefirot

CAPÍTULO 2

Estiró la pierna, sacando parte de ella del agua y se observó con atención su tobillo derecho, donde el símbolo de Fairy Tail, en color negro, indicaba que había pasado a formar parte del gremio. Lucía extraño en su piel. No obstante, sentía una extraña calidez en su pecho cada vez que lo miraba, pues, por primera vez en mucho tiempo, había pasado a formar parte de algo. Ya no era la chica solitaria que hacía trabajos por su cuenta o colaboraba temporalmente con otras personas y aquello, en parte, le asustaba, pues no sabía qué era convivir constantemente con los demás.

Cerró los ojos, apoyando su cabeza en el borde de la bañera, e intentó relajarse ante la obligación que tenía de presentarse ante el resto del gremio como nuevo miembro. El día anterior había podido escabullirse, pero era consciente de que su deber era integrarse y que todos la conocieran. Sin embargo, nunca se le habían dado bien las personas y se consideraba una chica más bien solitaria, aunque nunca le había importado en absoluto haber tenido que desenvolverse sola en un mundo que siempre parecía darle la espalda.

Salió de la bañera con cuidado, enrollando una toalla en su cuerpo y otra en su cabello y salió del baño. Se quedó parada bajo el quicio de la puerta, observando la pequeña habitación que había alquilado para vivir en Magnolia. Su casa, algo retirada del gremio, tenía una renta en la media, no excesivamente cara, pero, claro, la casa contaba con lo indispensable para vivir. No obstante, era lo único que Lorna necesitaba. Había vivido en sitios peores, aunque también mejores, así que aquella habitación era todo lo que podía pedir para comenzar aquella nueva vida, la vida que su madre había querido que ambas tuvieran.

Comenzó a vestirse, no sin apartar los ojos de la capa blanca que colgaba del perchero, al otro lado de la habitación. Se había dado cuenta al salir del gremio. Aquella capa todavía algunos no la habían olvidado y no quería que, nada más llegar, comenzaran a cuestionar su identidad. No creía que esa fuera información importante, no lo necesitaban saber. Estaba empezando de cero. Solo era Lorna, una joven maga que acababa de unirse a Fairy Tail.

Recogió su vara mágica y cerró la puerta tras de sí. Hacía un bonito y soleado día en la ciudad de Magnolia. Levantó la vista al cielo, sin una sola nube, y emprendió su camino a Fairy Tail. Ni en sus mejores sueños se lo habría imaginado así. Sabía que la mayoría de sus magos eran unos alborotadores indisciplinados y, la tarde anterior, mientras buscaba piso, había descubierto que sus miembros eran odiados y queridos a partes iguales, despertaban sentimientos encontrados en la población. Lorna se preguntaba qué clase de personas serían y si ella tendría la capacidad de poder formar parte de su dinámica. Para ello, se había pasado el resto del día leyendo un libro que había comprado sobre protocolo social, que esperaba que le sirviera de ayuda a la hora de integrarse.

A medida que avanzaba por la calle, los gritos y el ruido se hacían cada vez más audibles. Sorprendió a la muchacha que la gente de alrededor se mantenía imperturbable ante lo que parecía una pelea y no tardó en descubrir que, aquel jaleo, procedía del gremio. Sus puertas, abiertas de par en par, dejaban escapar el alboroto frecuente dentro de sus paredes.

Afortunadamente, cuando Lorna cruzó aquellas puertas, todos estaban tan absortos en sus conversaciones y en la pelea que mantenían dos chicos que Lorna no alcanzaba a determinar de quiénes se trataban, que nadie se percató de su presencia. Se dirigió a la barra y se sentó en uno de sus taburetes, simplemente a esperar que algo sucediera, pues, por primera vez en su vida, se sentía realmente perdida. No sabía cómo funcionaba un gremio, qué tenía que hacer o decir.

Lorna salió de sus pensamientos al notar un sonido frente a ella. Al otro lado de la barra, Mirajane la miraba con una sonrisa.

—Ten. Espero que te guste.

Lorna observó el vaso con batido que la chica acababa de dejar en la madera.

—No me gusta el chocolate —respondió fulminando a la chica con la mirada mientras, con su mano derecha, arrastraba el vaso de vuelta a Mirajane.

Los ojos de Mira comenzaron a llenarse de unas lágrimas que estaba intentando retener.

Lorna apretó los dientes y un sudor frío le recorrió la frente.

—¡Oye, oye! ¡No llores! Odio a la gente que llora —aquello solo hizo que, finalmente, Mira rompiera a llorar.

—Lo siento. Yo solo quería que te sintieras como en casa.

Aquel llanto hizo que todo el alboroto que había a su alrededor cesara y que las miradas de los que se encontraban más cerca se posaran sobre ellas.

—Vale, vale, me lo beberé si es lo que quieres.

—No digas eso para hacerme sentir mejor.

Lorna suspiró, resignada.

—¿Entonces quieres que te prepare mejor un té o un café? —Mira abrió los ojos, algo enrojecidos por las lágrimas y la observó con curiosidad, pues aquella no era una reacción que esperaba, ni siquiera le parecía común— Según dicta el protocolo social, es bueno ofrecer a alguien que está triste una bebida caliente —intentó explicar ante la mirada de Mira, que parpadeó varias veces, perpleja.

—También puedes decirle cuál es el sabor que te gusta. Así ya lo sabe para la próxima vez —Lorna se giró para toparse con una chica rubia, de grandes ojos marrones, que se había acercado hasta a ellas con una sonrisa, ocupando un taburete al lado de la peli rosa. Llevaba parte de su pelo recogido en una coleta y lucía una falda azul y una camiseta blanca, combinado con unas botas—. Por cierto, soy Lu-

—Lucy Heartfilia, la maga celestial de Fairy Tail —la interrumpió Lorna—. Sé quién eres.

—Ah… —la chica se rascó la nuca avergonzada— Entonces sí que sabes todo sobre nosotros.

—Así es —Lorna asintió—. Nunca dejo nada al azar. Eso me recuerda… —se giró de nuevo hacia Mirajane— Fresa. Ese es el único sabor de batido que me gusta —dijo, finalmente, haciendo caso al consejo de Lucy.

Mirajane sonrió y asintió, comenzando a preparar la bebida que Lorna le había pedido. La peli rosa se mantuvo en silencio, esperando pacientemente a que Mira terminara de prepararlo. Mientras tanto, sus ojos se deslizaron a la izquierda, donde estaba situado el tablón de trabajos. Había colgados varios papeles en él, pero por mucho que Lorna achinara los ojos para intentar leer lo que ponía en ellos, su vista no le alcanzaba.

—Quizá podrías hacer algún trabajo —Lorna se giró, para toparse de nuevo con una Lucy sonriente.

—Sí, pero antes deberías ir con alguien —Mira posó frente a Lorna el batido de fresa y colocó, también, un plato al lado con un pastelito. Lorna lo miró con detenimiento, como si lo estuviera analizando.

Aquel extraño comportamiento hizo que Mira se mordiera el labio, conteniendo las lágrimas, ya que no sabía cómo acertar con aquella chica. Lucy, consciente de que lo podía suceder a continuación, intentó suavizar la situación, interviniendo y haciendo señas a Lorna para que, simplemente, diera las gracias.

—Qué bien que Mira te haya puesto también algo de comer, ¿verdad? —Lucy sonrió de manera forzada, haciéndole gestos con la cabeza. Lorna, sin embargo, enarcó una ceja, pues no entendía la conducta de la rubia. Era como si le sucediera algo.

—¿Tienes espasmos? —preguntó, haciendo que el tono de piel de Lucy se tornara de color rojo —Solo me resulta curioso el por qué me regala cosas sin haberlas pedido. ¿Es alguna clase de protocolo que seguís en el gremio?

Esta vez, Mira, consciente de que, posiblemente, poca gente había sido amable con la chica, sonrió de forma nerviosa y negó con ambas manos.

—No, no. Solo es una forma de ser amable.

—Comprendo… —añadió Lorna pensativa mientras tomaba el pastelito y le daba un bocado. Para su gusto, estaba demasiado dulce, pero tenía algo de hambre, así que no protestaría. Le costaría entender a las personas, pero había aprendido que Mirajane era una muchacha sensible, así que, si le decía que le parecía que el pastel estaba muy dulce, se pondría a llorar y Lorna no sabía lidiar con ese tipo de personas.

Acercó su boca a la pajita que Mira había colocado en su batido cuando notó una sombra a su lado, entre Lucy y ella.

—¡Tienes que pelear conmigo!

—No —respondió tajante Lorna. Con solo ver aquel destello de pelo rosa supo que se trataba de Natsu Dragneel, apodado Salamander y uno de los Dragon Slayer de Fairy Tail.

—Si Laxus te ha recomendado para el gremio, significa que eres fuerte —Lorna le dio otro bocado al pastelito—. ¡Pelea conmigo! —añadió, prendiendo sus dos puños.

—¿Es alguna clase de ritual de iniciación?

Natsu parpadeó varias veces, ignorante de a lo que la chica podría referirse con 'ritual de iniciación'.

—No, es solo una pelea.

—Natsu y Gray siempre están peleando —intervino Lucy, intentando hacerle comprender a la muchacha por qué Natsu siempre tenía tantas ganas de pelear—. En realidad Natsu siempre reta a los mismos en el gremio para probar lo mucho que ha mejorado su magia.

—¿Por qué iba a malgastar mi energía mágica entonces? No, no voy a pelear contigo.

Lorna acercó de nuevo la pajita a su boca para sorber batido. Natsu, por su parte, hizo una mueca y, de repente, una sonrisa pícara se dibujó en su rostro. Lorna, como si supiera lo que el chico iba a hacer, levantó su mano derecha, rodeada por una especie de esfera de luz y frenó el puño rodeado de fuego que se dirigía hacia ella.

—Impresionante… —susurró Lucy, aun así audible tanto para Lorna y Natsu como para Mira, que había estado con ellos desde el principio.

—¿Es que no sabes cuándo parar?

—¡Cállate! —Natsu frunció el ceño ante el chico que se había aproximado hasta ellos.

—No hagas caso a este idiota.

Gray Fullbuster se apoyó en la barra de forma desinteresada, mostrando una sonrisa encantadora. Lorna sabía de quién se trataba, pero desconocía que él y Natsu pelearan constantemente en el gremio, tal como Lucy le había contado. El chico se había acercado hasta ellos, con las manos en los bolsillos, y tomó asiento después a la izquierda de Lorna, a su otro lado. Gray era un chico atractivo. No obstante, Lorna desconocía uno de sus grandes defectos. Fue parpadear y la ropa que llevaba puesta había desaparecido. La naturalidad con la que el chico estaba sentado, aun llevando solo la ropa interior puesta, y el hecho de que nadie más en el gremio se inmutara le hizo imaginar que se trataba de algo habitual. Inconscientemente, Lorna se encogió de hombros y se desvistió también.

—¿¡Qué demonios estás haciendo!? —preguntó Gray, haciendo que sus mejillas se encendieran al ver a la chica en ropa interior.

—¡No mires, Gray-sama! —gritó una chica de cabello azul, mientras intentaba cubrir los ojos de Gray con ambas manos. Era Juvia Lockser. Gray, por su parte, se zafó como pudo de la chica, todavía intentando ver el bonito cuerpo de la nueva. Podría sentir vergüenza, pero no dejaba de ser un chico al que le atraían esas cosas.

Lorna se miró. Llevaba puesto un conjunto de encaje de color negro. Quizá demasiado excesivo, pero siempre le había parecido bonito, así que no llegaba a entender el revuelo que se había formado por lo que acababa de hacer.

—Ponerme en ropa interior. Como tú —Lorna se giró para mirar a Lucy y a Mira, también avergonzadas, aunque ésta última parecía estar intentando ocultar una carcajada—. Pensaba que era algo natural en el gremio. Como nadie ha dicho nada…

—No hay nada de natural en lo que hace este exhibicionista —dijo Lucy, tapándola con algo para que el resto del gremio dejara de ver los encantos de la chica—. Nadie se desnuda en el gremio.

—Comprendo… Creía que era una buena forma de integrarme en el gremio. Según dicta el protocolo social, la integración es mucho más fácil se te adaptas a las costumbres del lugar.

—¿Qué clase de costumbre es entonces desnudarse sin ningún motivo? —cuestionó Lucy, entrecerrando los ojos. La vara de medir de aquella chica era realmente extraña, pues había considerado estúpido pelear con Natsu, pero no desnudarse delante de todo el gremio.

—¿¡En qué momento ha sucedido esto!? —preguntó Gray más para sí mismo que para el resto, mientras miraba hacia los lados, buscando las prendas de ropa que había perdido en su camino desde la mesa en la que se encontraba hasta la barra del gremio.

Natsu emitió una sonora carcajada.

—¿Has visto eso, Happy? ¡Qué chica más rara!

—¡Aye, sir!

Lorna se giró ligeramente para posar sus ojos sobre el gato de color azul que se mantenía en el aire, al lado de Natsu y Lucy, utilizando unas alas. ¿Qué clase de criatura era esa? Según sus conocimientos sobre el mundo mágico, que eran bastante extensos, desconocía la existencia de ese tipo de seres.

—Y-Yo soy Wendy. Un placer —aquella voz era nueva. Lorna bajó la mirada y captó a una niña de largas coletas azules y mirada inocente, también acompañada de un gato como el azul, pero de color blanco—. Y ésta es Charle —aquella gata asintió a modo de saludo, a primera vista mucho más reservada y contenida que el resto.

—¿Has visto, Wendy? Ya no eres el miembro más reciente de Fairy Tail —intervino Lucy, haciendo sonreír a la pequeña.

—Lorna estaba intentando decidirse por un trabajo —dijo Mirajane, intentando retomar el tema de conversación que estaban teniendo las tres chicas antes de que fueran interrumpidas.

—¡Podrías venir con nosotros! —dijo Natsu entusiasmado de poder averiguar qué clase de magia utilizaba la nueva chica.

—No. Yo trabajo en solitario —respondió Lorna, dando un sorbo más a su batido.

—No creo que sea buena idea… —dijo Mira— Primero deberías aprender la dinámica del gremio y cómo funciona. Deberías hacer un par de trabajos con alguien antes de ir sola. Wendy también lo hizo así cuando se incorporó, pues así se lo aconsejó el maestro".

—Está bien —dijo finalmente Lorna tras quedarse pensativa unos segundos. Si aquella era la manera de proceder de Fairy Tail y tenía el beneplácito de Makarov, entonces, no se opondría. No era una chica que le gustara o que supiera saltarse las normas—. Iré con alguien entonces.

Lorna dio un sorbo final al batido, dejando el vaso vacío sobre la barra de madera. Acto seguido, se giró para observar la enorme sala principal del gremio. Había gente realmente interesante en Fairy Tail y sería difícil elegir un compañero adecuado basándose solo en la primera impresión.

La peli rosa, ignorando los saltitos que Natsu daba a su alrededor, intentando captar su atención para que se fuera con ellos hacer una misión, captó alguien que llamó su atención.

—Iré con él —dijo, apuntando al otro lado de la habitación.

—¿¡Gajeel!? —preguntó Natsu, cuestionando la decisión de la chica. Sin embargo, ésta se limitó a asentir.

A diferencia del resto, Gajeel Redfox le parecía, a primera vista, alguien mucho más responsable que los que tenía en ese momento a su alrededor o, por lo menos, más serio. Lorna conocía lo que Gajeel le había hecho a Fairy Tail cuando estaba en Phantom Lord, pero no le culpaba por ello ni tampoco dudaba de él ahora. Todos tenían algo de lo que arrepentirse y ella era la primera.

Se puso en pie y cruzó la habitación, parándose ante él. Gajeel, que estaba comiendo un pedazo de hierro, levantó la vista y enarcó una ceja.

—Eres la nueva, ¿no? ¿Qué demonios quieres?

—Que seas mi compañero en mi primera misión".

—¿Y si me niego? —Gajeel enarcó una ceja.

—No te lo estoy preguntando —Lorna se llevó una mano a la cadera, adoptando una pose determinada ante el chico. No había sido una petición, ella ya lo había decidido. Él sería su acompañante en su primera misión como miembro de Fairy Tail.

Gajeel se rió y sonrió de manera chulesca, apoyándose levemente sobre la mesa.

—¿Es verdad eso de que vienes por recomendación de Laxus? —Lorna asintió, sin entender qué tenía de especial el haber llevado consigo una carta de Laxus en la que ni siquiera sabía lo que ponía. No la había leído, se negaba a saber qué opinaba el rubio de ella, pues se había sentido avergonzada solo por el simple hecho de que él la hubiera invitado a un sitio que él consideraba todavía su familia, a pesar de haber sido exiliado. No obstante, Laxus parecía haber sido importante para Fairy Tail y todavía lo era, especialmente si todos le recordaban de aquella manera— Está bien —aceptó finalmente Gajeel, sin borrar aquella sonrisa de superioridad de su rostro—. ¿Adónde quieres ir?

Lorna se giró levemente, haciendo un gesto con la cabeza para que le acompañara. No estaba acostumbrada a trabajar con otras personas, pero suponía que el trabajo en equipo implicaba que los dos decidieran qué trabajo deberían tomar.

—Maldito Gajeel. ¡Voy a pelear yo con ella antes! —gritó Natsu todavía desde la barra.

—¡Cierra el pico, Salamander! Tu problema es que tienes envidia porque ella es una chica con criterio y me ha elegido a mí para acompañarla.

—¿¡Quieres pelea?!

Los dos chicos juntaron las frentes, retándose con la mirada. A nadie parecía importarle que pudieran iniciar una pelea y continuaron con sus cosas como si nada, ignorando el hecho de que Gajeel y Natsu estaban enfrentándose otra vez.

—Lorna —los dos chicos se separaron y se giraron para mirar a la peli rosa, que les observaba con los brazos en jarras, sujetando un papel con una de sus manos—. Si vas a venir conmigo de viaje, apréndete al menos mi nombre. Nada de 'ella'. Me llamo Lorna—. Lorna le tendió a Gajeel un papel que éste cogió sin decir nada, ni siquiera lo miró—. ¿No vas a leerlo siquiera?

—¿Para qué? —respondió Gajeel— Me fio de la elección de mi compañera. Somos un equipo ahora —dijo el Dragon Slayer, rodeándola con su brazo izquierdo.

—Muy bien —Lorna tomó el brazo de Gajeel y lo apartó de ella, dejándolo caer a un costado del chico—. Nos veremos aquí mañana cuando salgan los primeros rayos de sol. No quiero que llegues tarde. La puntualidad es muy importante para mí. Y no te tires todo el día aquí sin hacer nada, prepárate para el viaje. No será gran cosa, pero es una misión y todas las misiones me las tomo en serio.

Todos parpadearon varias veces, perplejos, y, sin decir nada más, ni siquiera despedirse, Lorna dio media vuelta y se encaminó hacia la puerta, donde pronto se perdió de vista.

—Qué chica más rara —Gajeel se rascó la cabeza confundido.

—Habrá que darle un poco de tiempo hasta que se adapte —Mira sonrió.

—Debería abrir su corazón, así será mucho más fácil —intervino Wendy—. Es lo que hice yo y por eso rápidamente me sentí parte del gremio —la niña sonrió, recordando sus primeros días como miembro de Fairy Tail.

—No todo el mundo tiene esa capacidad —todos se giraron. El maestro Makarov estaba sentado sobre la barra, con los brazos cruzados y los ojos cerrados, reflexivo.

—Hay gente que prefiere estar sola —sentenció Gray.

No obstante, Natsu no estaba de acuerdo. El chico frunció el ceño y volvió a mirar hacia la puerta. No entendía por qué alguien prefería apartarse de los demás, pues, claramente, aquel era el objetivo de Lorna. No le gustaba la gente así e iba a hacer todo lo que estuviera en su mano para que aquella chica comprendiera lo que era ser un miembro de Fairy Tail, que entendiera por qué el gremio era tan importante para todos y, en definitiva, que se sintiera parte de él.


¡Hasta aquí el capítulo!

Espero que os haya gustado. Tengo muchas ganas de seguir avanzando con esta historia. El primer trabajo que hará Lorna será con Gajeel, ya veremos qué puede salir de eso xD

Espero seguir recibiendo reviews. Es muy importante para mí conocer vuestras opiniones y sugerencias, para así seguir mejorando. En los próximos días me pondré a escribir el tercer capítulo, aunque me tomaré, seguramente, algo de tiempo, ya que quiero hacerlo bien.

¡Nos leemos!