¡Hola holitas!
¿Cómo están? ^^ Sin más, dejo esto por aquí, espero les guste~
Amiga mía
Parte final
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Dos semanas después tú, el presidente de la compañía, ya no estás en la empresa. Te has retirado temprano porque según todos, esta es la fecha en la que Sasuke ha decidido enlazarse con aquella rubia.
Pero Sakura sí ha ido a trabajar, arreglando todos los pendientes que tú has dejado en el trabajo. Ella está recogiendo sus cosas para poder marcharse a casa, por fin. Ya ha terminado el horario laboral.
—Se debe estar casando en estos momentos —murmura y da un suspiro.
Está sola en el escritorio. Tu oficina como presidente y la oficina de Sasuke como vicepresidente han estado cerradas todo el día, sin vida.
Ella comienza a recordar el día en que se emborrachó y vomitó sobre Sasuke. Se sonroja al recordarlo puesto que le da vergüenza: ahora sabe por qué él no la soporta.
Al día siguiente de eso, ella amaneció acostada en una gran cama oliendo a perfume de cerezas. Se despabiló y vio que la habitación era muy grande; Hinata se estaba peinando frente a un gran espejo. Ella comenzó a contarle que la casa es tuya y que la habitación en la que estaban era la de huéspedes. Le cuenta a Sakura que fue ella quien la metió a bañar justo después que llegaron porque no podía permitir que durmiera toda batida. Sasuke estaba en otra habitación contigo y lo mandaste a dormir al suelo justo después de que se duchara.
Sakura recuerda todo eso y tiene tanta pena que comienza a martirizarse pensando que realmente la decisión de Sasuke es lo mejor y sonríe. Sonríe porque él se ha casado con alguien a su altura.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
Amiga mía, tan sólo pretendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
Una semana más tarde Sakura te ha dicho que renunciará al trabajo. Se irá y buscará otro donde no tenga que aguantar a Sasuke.
Tú no puedes despedir al Uchiha porque es tu mano derecha pero tampoco deseas que Sakura se vaya. Aunque sabes que es lo mejor, porque eso terminará matándola.
Sasuke acaba de regresar de su supuesta hermosa y dichosa luna de miel. Has intentado por todos los medios contarle a tu mejor amiga cómo estuvo la boda de Sasuke, pero ella no ha querido escucharte y no le insistes más. Sabes que no puede soportarlo más y no puede seguir viviendo torturada.
—Hola, Sakura-chan —La saludas con una enorme sonrisa en tu rostro, mientras caminas directamente hacia la oficina del estúpido Uchiha.
Tu cara irradia felicidad y Sakura se cuestiona qué es lo que te hace tan feliz. Entonces ella recuerda que hace tres noches le contaste que cenarías con Hinata y le propondrías matrimonio. Te recargas un poco en su escritorio y sonríes.
— ¿Sabes si el teme está en su oficina?
—Sí, está allí. No ha salido desde hace media hora —te responde.
—Genial —Dejas de recargarte en el escritorio, te enderezas y caminas hacia la oficina de tu amigo.
—Naruto —Sakura te detiene algo sonrojada—. ¿Tardarás mucho allí dentro?
— ¿Por qué la pregunta? —respondes algo desconcertado.
—Porque renuncio esta misma tarde, Naruto. Firmaré lo que tenga que firmar para poderme ir de una vez.
—Sakura —Le sonríes al mismo tiempo que tomas sus manos, puesto que una petición así es la que te esperabas desde hace años—, no te haré firmar nada. Puedes irte y regresar cuando tú gustes: Uzumaki Company siempre estará abierta para ti.
—Gracias por todo, Uzumaki.
Ella sonríe con calidez mientras sus ojos se llenan de lágrimas. Te está muy agradecida y tú en respuesta, llevas tu mano a su cabeza, acariciándole suavemente el cabello. Después de eso entras a la oficina de tu amigo mientras Sakura queda fuera, recogiendo sus cosas, sus recuerdos, dispuesta a marcharse.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
Amiga mía, tan sólo pretendo que cuentes conmigo.
Amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
Tiene media hora que te has marchado de la empresa para poder cenar con Hinata y proponerle matrimonio.
Sakura se ha quedado porque aún no ha terminado de empacar todas las cosas que fue acumulando durante varios años y que tenía en su escritorio. Al seguir revisando sus cosas, encuentra una cajita negra, aterciopelada encima del escritorio. La abre y se da cuenta que es un anillo de compromiso: una piedra transparente, ni muy pequeña ni muy grande que brilla con la luz.
—Naruto —pronuncia tu nombre.
El anillo se te ha quedado en la oficina y ella lo ha encontrado. Cierra la cajita y mira su reloj de pulsera: treinta minutos es el tiempo que ha transcurrido y sabe que aún puede alcanzarte para entregártelo antes de que hables con Hinata.
Justo en ese momento, la puerta de la oficina se abre y por ella se asoma Sasuke.
—Sakura —pronuncia con voz tenue—, necesito hablar contigo. Algo salió mal.
Pero ella no tiene tiempo de revisar fallas en el sistema. Además, ha renunciado y ya no tiene por qué trabajar para Sasuke.
—Lo siento, Uchiha. Debo retirarme de inmediato y he renunciado. Resuélvelo solo.
Al dar media vuelta para marcharse escucha de nuevo la voz del joven de ojos negros.
—No te vayas por favor, es urgente en verdad.
La chica se estremece al escuchar su tono de voz. Cuando voltea y ve el rostro del muchacho puede observar que sus facciones tienen una expresión de súplica, como si deseara que ella permaneciera allí junto a él unos instantes más.
Y Sakura suspira, rindiéndose. A Sasuke siempre le falla el ordenador y es sólo en esos momentos cuando pide ayuda suplicante a su compañera de trabajo.
—Pero debo entregarle esto a Naruto —dice ella mientras enseña la cajita aterciopelada que lleva en la mano—. Se le olvidó y lo necesita hoy mismo.
—No tardaremos mucho, ven por favor —dice él y entra de nuevo a su oficina.
La chica se muerde el labio inferior. Ya no trabaja allí y en verdad quiere salvar a su amigo de algo que lo ponga en ridículo, pero cede y regresa a ayudar a Sasuke. No tardará mucho en resolverlo.
Cuando entra a la oficina y ve que Sasuke está recargado en el escritorio con el ordenador apagado, bufa y frunce el ceño. El joven tiene el rostro agachado de tal modo que el flequillo cubre sus ojos.
— ¿Cuál es el problema con el ordenador? —pregunta Sakura caminando hacia el escritorio donde está recargado Sasuke.
A ella le molesta demasiado que él se ponga como estúpido por algo que tiene clara solución. Bufa de nuevo al ver la cara de tortura y dolor que tiene el moreno. Los ordenadores siempre pueden arreglarse.
—Sakura —Comienza a hablar Sasuke cuando ella está frente al monitor, buscando el botón de encendido—, he hecho bastantes cosas estúpidas en mi vida y tú lo sabes mejor que nadie. Has estado junto a mí ocho largos años.
—Lo siento, Sasuke —Le interrumpe ella mientras presiona el botoncito, haciendo que el monitor se prenda—, eso es obvio para cualquiera.
—Déjame continuar —sentencia Sasuke con la voz quebrada.
Sakura nota esto y se da cuenta que lo que él quiere arreglar no es un ordenador. Abre mucho los ojos y su respiración comienza a volverse irregular porque Sasuke quiere hablar de ellos, no de máquinas. Camina lentamente hacia atrás sobre sus pasos hasta que se topa con el despachador de agua que él tiene en su oficina, y allí se queda parada mirando el suelo.
—Por muchos años estuviste tras de mí —dice Sasuke.
Y en ese instante sonríe con nostalgia, mientras alza la mirada y la ve a los ojos. Se endereza un poco más para que sus ojos negros puedan ver a la perfección los jade de la chica.
Sakura sigue allí, parada, estancada porque el mueble con el que se topó no la deja retroceder más. Se lleva las manos juntas a su pecho, donde comienzan a temblar. Sus ojos comienzan a humedecerse sintiendo de nuevo su corazón roto.
—Basta, por favor —suplica.
Pero Sasuke no cede. La mira con una sonrisa nostálgica al mismo tiempo que sus ojos igual se llenan de lágrimas, aunque aún no se desbordan.
—Todo lo que hiciste por mí, todo lo que hiciste para mí. Todo el tiempo que estuviste allí, junto a mí. Esos son momentos que guardo muy bien, aunque no lo creas Sakura. Los atesoro justo aquí —dice y se lleva una mano al pecho, posándola allí.
—Basta, basta —suplica de nueva cuenta Sakura, cerrando los ojos y permitiendo que las lágrimas se desborden por sus ojos.
—Todo lo olvidé cuando Naruto me trajo a la vicepresidencia. Mi familia me presentó a Ino Yamanaka y ella me gustaba. ¿Entiendes? ¡Es estúpido, Sakura! ¡Ino me gustaba!
La joven se lleva las manos a la cabeza, llorando.
—Pero ya te casaste con ella—murmura desconsolada—, es muy tarde para que ahora me digas todo esto y ya no hay nada que hacer.
A Sasuke se le detiene el mundo. Mira el suelo y sonríe con burla, negando con la cabeza.
—El idiota de Naruto no te lo dijo, ¿cierto?
—No.
¿Decirle qué?
Quizás no le dijiste nada porque ella no te permitió hablar de Sasuke. Y tú tenías toda la intención del mundo de contarle la verdad.
—Los últimos dos meses que te vi llorar por mi culpa, recordé todos mis sentimientos enterrados hacia ti —dice Sasuke mientras mira a Sakura.
¿Cuáles sentimientos?
Sakura mira el piso con los ojos abiertos, aún con las manos sobre su cabeza mientras escucha la confesión de Sasuke. Él sonríe con burla.
— ¡Por Dios! Hasta Ino se dio cuenta de que yo no la amaba, se dio cuenta que intentaba engañarme a mí mismo. Ella me traicionó mientras teníamos una relación, se acostó con otros por despecho hacia mí. El compromiso de la boda lo cancelamos desde hace un mes.
¡Un mes!
Sakura está en shock y no puede reaccionar. Sus labios no responden y sus piernas tiemblan. Retrocede esquivando el despachador de agua, buscando una pared en la cual recargarse para no desmayarse.
La sangre se agolpa toda con fuerza en su cabeza.
—Sakura, yo no me casé con Ino —dice Sasuke seriamente, mirándola, confesándose por fin—. Y no me casaría con otra mujer que no fueras tú.
A ella se le va la respiración. Quiere salir de esa oficina corriendo. Se siente aplastada, agobiada y no puede más. No puede creer en la confesión de Sasuke, es sólo un truco para que ella siga como esclava tras él.
—Debo irme —dice con la cabeza agachada—. Naruto olvidó algo importante y debo llevárselo.
Se da la vuelta con rapidez buscando la salida, corriendo hacia la puerta. No necesita seguir escuchando aquello, no, no en ese momento, no más.
— ¡No!
Sasuke corre al ver que ella está huyendo y no puede permitirlo. Necesita una respuesta, necesita que le diga si aún lo acepta como parte de su vida. O si no él se marchará. La abraza por la espalda, pone sus manos alrededor de su cintura y recarga su cabeza en el cuello de Sakura.
—No te vayas, por favor —murmura—. Naruto no olvidó nada, lo juro. Ese anillo que sostienes en la mano… es mío. Esta noche no sólo es especial para Naruto; también lo es para mí.
Ella siente que se desmaya. Si no es porque Sasuke la sostiene firmemente abrazada hubiera caído al suelo. Y quedan así unos minutos. Parados, meditando en todo lo que ha sucedido y está por suceder. Sasuke aún abraza a Sakura de la cintura mientras tiene su frente en el cuello de la chica y, al sentir que ella solloza, él no puede evitar llorar junto a ella. Aspira suavemente mientras la fragancia a cerezas de la joven inunda todo su ser. Él la necesita y no sabe cómo hacer para que ella le acepte.
Sakura teme moverse o siquiera respirar porque no quiere romper el mágico encanto de ese momento. Lo único que siente moverse es su corazón. Y Sasuke está igual. Apenas y respira porque siente que si se mueve, ella romperá la conexión que en ese momento tienen.
—Sasuke —dice ella, temerosa de que con eso el momento desaparezca y la vida le muestre que otra vez está soñando. Intenta controlarse y deja paulatinamente de llorar. Las lágrimas comienzan a secarse en su rostro.
Pero no está soñando. El momento y Sasuke siguen allí con ella. Él responde a su nombre restregando suavemente su frente en el cuello de la chica, acariciándola con suavidad.
— ¿Es verdad todo lo que has dicho?
—Tan cierto como que Naruto es un idiota y Hinata una ciega por fijarse en él.
En medio de tu cena, estornudas fuertemente frente a Hinata. Acabas de pedirle matrimonio a tu novia y ella ha aceptado. Sientes que alguien está hablando de ti pero no prestas atención: ¿quién podría estar hablando de ti?
Sasuke y Sakura ríen suavemente ante el comentario hecho por el pelinegro. Él recupera la compostura, mientras sus lágrimas también se secan en su rostro y acerca sus labios al oído de la pelirosa.
—Sakura —murmura Sasuke, suavemente como si fuera un secreto—, ¿te casarías conmigo?
Es entonces cuando ambos regresan a la realidad. Sakura se inclina hacia el frente, deshaciendo el frágil abrazo del chico destrozado que tiene a su lado. Sasuke está desecho como alguna vez lo estuvo ella; tiene una sonrisa nostálgica en el rostro y la mira con afecto.
Si ella dice que no, él lo aceptará y lo comprenderá. Tiene todo el derecho de ser feliz por tantos años de maltrato psicológico. Sasuke está consciente de que sus acciones y decisiones mataron por dentro a Sakura. Está consciente que tuvo sexo con otra persona enfrente de la chica que lo ama y eso le lastima.
Todos esos actos realizados por él es porque fue un estúpido que sólo pensó en sí mismo, pero desde que la vio llorar en la cafetería todo cambió. Y se odiaba a sí mismo, castigándose con lo que tuviera enfrente. El tener sexo con la Yamanaka dentro de la misma oficina fue parte de un castigo autoimpuesto: como sabía que no merecía a Sakura, tuvo relaciones con la persona que más asco le daba para enmendar sus pecados. Y como eso no había sido suficiente, también se había emborrachado casi diario para tener migrañas terribles. Eran parte del castigo que él mismo se había puesto, porque creía que manchando su alma iba a pagar el daño hacia Sakura.
Sus desplantes en el último mes hacia ella es porque pensaba que no él no la merecía, pensaba que ella debía dejarle y encontrar a alguien mejor que él para ser feliz, y dejarle hundirse en el infierno. De lo que se dio cuenta muy tarde es que lo que él hacía no sólo le afectaba a él, sino a ella también y es entonces cuando rectificó su manera de pensar. No podía irse al infierno y arrastrarla porque ella no le dejaría ir solo, así que se propuso hacerla feliz cada día y así pagar lo basura de persona que es. Se propuso aceptar sus sentimientos y dejar que fluya por fin el inmenso amor que le tiene. Y es por eso que está aquí.
Pero también está consciente que el amor de Sakura hacia él está allí, y tiene la esperanza de que le perdone y le diga que sí, que desea pasar el resto de su vida con él para que él enmiende su vida, el daño y los errores. Para que le dé a esa chica toda la felicidad que no le ha brindado por ser un estúpido. Para que le dé la oportunidad de curar las heridas. Tiene que compensar al triple todos los años de maltrato que le ha dado.
Y ocurre lo que él ansía. Sakura sonríe con dulzura, con felicidad; Sasuke sabe que ganó la apuesta y que estará con ella por muchos años.
Ella camina muy lento hacia él y agarra los botones del saco negro del joven.
— ¿Dónde firmo, Sasuke-kun?
Él sonríe junto con ella. Sakura le ha dicho que sí, por fin puede darle todo el amor que se merece. Suspira cerrando los ojos con superioridad, pero ahora no le muestra el orgullo Uchiha. Ahora le demuestra que está orgulloso de tenerla.
—Aquí, Sakura-chan —responde, alzando una mano y tocando sus labios con un dedo.
Ella se cuelga de su saco, puesto que él es más alto que ella y no le alcanza. Se pone de puntitas mientras que él le pasa una mano por la cintura para darle equilibrio. La acerca a él y le da un tierno beso, en el cual le demuestra todo el amor que le tiene y lo mucho que sus almas están conectadas.
La ternura con la que sus labios se juntan es impresionante y, al terminar el beso, sus caras quedan a milímetros una de la otra.
Sasuke le arrebata de las manos la cajita de terciopelo que Sakura tiene, la abre y saca el hermoso anillo que está contenido dentro. Toma la mano izquierda de Sakura y desliza el anillo sobre el dedo anular, contemplando unos segundos cómo queda sobre los dedos de la chica.
—Se ve perfecto.
Sonríe sin dejar de contemplar la piel de la chica. Sabe que ese día en la joyería, escogió el anillo perfecto para Sakura. Y ella también mira su mano, la cual se ve preciosa con un anillo de compromiso por parte de Sasuke.
—Creo que alguien tendrá boda doble.
Bromea ella refiriéndose a ti, su loco amigo rubio de ojos azules mientras sigue mirando el anillo.
Sasuke vuelve a estirar sus brazos tomándola por la cintura. Ella recarga sus manos en el pecho de su ahora prometido y él respira hondamente.
—Si sorprendentemente Hinata le dijo que sí a ese tonto, no, ni loco. No me casaría junto a ese dobe el mismo día en el mismo lugar. Jamás sucederá eso.
Ambos jóvenes vuelven a reír con gracia. Sasuke suspira y, sin avisar, de un golpe junta sus labios con los de Sakura sellando para siempre su pacto. Se queja porque la brusquedad del beso le lastima la nariz que ya tenía recuperada.
—Aún me duele por el taconazo que me diste —murmura, con su aliento en la boca de la chica.
Ella sonríe divertida, le da un golpe en el hombro y lo vuelve a besar.
Jamás habrá de nuevo prometidas tontas, humillaciones dolorosas, decepciones continuas ni sentimientos enterrados. Es una promesa.
FIN
N/A:
¡Holaa! Muchas gracias por leer estas líneas, me alegra que les guste. Gracias a los followers y favoritos, me hacen feliz :'D
Agradecimientos:
xXKushinaxX: ¡Hola! A mí también me gusta muchísimo la canción, así que disfruté al hacer esto :3 Gracias por leer y por comentar, ¡me alegra que te hayan gustado las primeras dos partes! Espero no te decepcione el final C:
Leztimaddi: ¡Hola! Me emociona mucho que te guste la historia jaja, espero que la parte final también te guste, me esforcé en hacerla C: ¡Gracias por leer!
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