Como bien dije en un principio, serán capítulos cortos así que espero no tener muchas quejas sobre ello, por ende, supongo que este lo iré actualizando bastante seguido -Siempre y cuando tenga ganas y tiempo- Y si, ya sé que tengo pendiente un capítulo de 1+1... No os preocupeis que lo tengo todo en la cabeza y en cuando tenga un momento me pongo a ello.

Gracias por leer y por comentar.

Espero que la historia siga interesando ;-) Aviso que la cosa irá lenta. Ahora estamos centrados en esto, pero por supuesto que habrá Caskett...SÓLO DADLE TIEMPO.

Y por cierto, muchas gracias por leeros la nota anterior y comentar... El capítulo uno se queda como está y para eso la nota explicación.

S.


El inconfundible olor a café asaltó sus fosas nasales minutos después que la luz propia del amanecer irrumpiera a través de las ventanas, haciendo arrugar sus ojos cerrados, provocándole mal estar.

Una punzada de dolor atravesó sin piedad su cabeza y abrió los ojos cegada por la luz. Se frotó sus parpados y acomodó la vista levantándose.

Su estomago se revolvió cuando reparó en el olor a café sin ser consciente de donde se encontraba y de pronto obtuvo la respuesta al ver a Beckett sentada en uno de los taburetes de la cocina, comunicada con el salón.

La mirada seria de la detective hizo que su estomago se resintiera más y salió corriendo hacia el fregadero – Ya que no tenía ni idea de donde se encontraba el baño- Y vomitó.

No tenía nada que vomitar, pero aun así, el sabor acido de su saliva provocó unas nuevas arcadas. Probablemente, a causa de su culpabilidad.

Se enjuagó la boca y se lavó la cara, mojando de paso su frente y cerró el grifo tras limpiar la fregadera, por suerte sin ningún plato o vaso que hubiera recibido las consecuencias de su despertar.

Cerró el grifo y se giró encarando lentamente a la amiga de su padre.

-Beckett…

Kate no dijo nada. Dejó su mano sobre la mesa que separaba el salón de la cocina con un golpe seco y cuando la apartó, Alexis pudo observar el objeto que había debajo de ella.

El test de embarazo.

Con su positivo.

SU test de embarazo que debía estar en SU bolso.

-Esto se cayó de tu bolso anoche…-dijo en un tono plano, neutro, sin mostrar ninguna emoción.

Alexis no recordaba, ni siquiera cuando apenas la conocía, haberla escuchado así.

Beckett, tal como decía su padre, era una mujer comprensiva, amable, que trataba de ayudar a todo el mundo… Esa era una de las cualidades que la hacían tan buena con los familiares de sus víctimas y probablemente tan buena detective.

Sin embargo, esa faceta suya estaba ausente en ese momento.

-Yo…-su voz tembló. Sintió que los nervios la traicionaban de nuevo y que si no callaba probablemente vomitaría… Bilis. Ya no tenía nada en su estomago.

Sintió la acidez recorrer desde la boca de su estomago a través de su garganta y se cayó notando su mentón temblar. Bajó su mirada.

-¿Por qué me has metido en este follón? ¿Por qué has venido a mi casa?

-Pensaba decírtelo anoche… Pero…

-No, yo no…quería saberlo. No tenías que decírmelo… Me has implicado en esto, Alexis-suspiró nerviosa y frunció el ceño. No comprendía nada. No entendía por qué entre todas las personas la había escogido a ella.

-Lo siento, no sabía dónde ir. Eché a caminar… Y mi padre confía en ti y yo…-Alexis rompió a llorar y Beckett la miró, esta vez dejando a un lado la dureza con la que la había tratado.

Esperó unos segundos y finalmente, rodeó la mesa y se acercó a ella para abrazarla. La pelirroja, sorprendiéndose a sí misma y también a Beckett, la abrazó con fuerza, llorando desconsoladamente como si se tratara de una niña pequeña.

-Cálmate…-dijo cuando la sintió hipar contra su hombro-Shh…

Alexis se separó mirándola con los ojos rojizos de tanto llorar.

-Me iré… Me iré ya-dijo moviéndose abruptamente, buscando su bolso y por supuesto agarrando el test de embarazo de la mesa.

-Para el carro-la interrumpió Kate-Ahora ya estoy implicada… Ahora da igual. Siéntate.

Señaló el sofá. Alexis se lo pensó unos segundos y finalmente dejó de nuevo todo y se acomodó en el sofá.

Ambas se quedaron un buen rato en silencio, sin mirarse, completamente perdidas en sus propios pensamientos.

Beckett miraba sus uñas como si fuera lo más interesante del mundo. Estaba agotada. Le había estado dando vueltas prácticamente durante toda la noche sin llegar a ninguna conclusión.

Seguía sin entender por qué Alexis la había escogido a ella hasta que…. Un pensamiento cruzó su mente.

-¿No pensarás…Que se lo diga yo, verdad?

Alexis la miró con miedo. Obviamente si, si eso era lo que en un principio la había llevado hasta la casa de la detective. Si ella se lo decía a su padre… Tal vez se lo tomaría mejor.

-No. Ni lo sueñes.-se quejó- Dios, Alexis, me has metido en un buen lio… ¡Que digo! ¡Estás en un buen lio!-Beckett volvió a mirar a la chica, encogida contra el sillón, amenazando con volver a llorar y se detuvo-Lo siento…Lex…

La pelirroja alzó su mirada, aguada por las lágrimas y miró a la detective con confusión.

-¿Qué?

-Mi padre me llama Lex-comentó.

Beckett asintió.

-Lo siento yo… Se lo habré escuchado a él y…

-No, no pasa nada, Beckett de verdad… Yo-Alexis suspiró- Gracias por haberme dejado dormir aquí esta noche.

Kate la miró con cara de circunstancias. No había tenido opción. No después del estado en que había llegado la noche anterior a su casa y en como su padre estaba al otro lado del teléfono.

Kate asintió lentamente y volvió a quedarse en silencio. Lo hecho, hecho estaba… Ya no tenía opción para echarse atrás, para elegir si saber esa bomba o no y aunque ni de coña pensaba darle esa noticia a Castle, al menos, intentaría darle apoyo a esa pobre muchacha… Porque ella, aunque no fuera en la misma situación, sabía lo que era sentirse completamente perdida siendo tan solo una adolescente.

El rugido del estomago de la pelirroja interrumpió sus pensamientos… Pensamientos que habían acabado en preguntarse quién demonios sería el padre de la criatura de Alexis. Sin embargo, sabía que aun era demasiado pronto para entablar esa clase de confianza, a pesar de haberse visto obligada a asumir la responsabilidad de saber el secreto de la hija de Castle. Sin opción a negarse. Tal y como ella hubiera hecho a su misma edad al verse en esa situación...

Suspiró.

Su propio estomago rugió en ese momento.

-Aún es pronto. ¿Quieres comer algo?

Alexis asintió lentamente aunque con cara de circunstancia, sintiendo aun las nauseas.