Capitulo IV. Examen Sentimental

Llegué a mi apartamento agotada de la playa. Al caer en el sofá me quite los zapatos intentando no dormirme… Aunque me quedaba un poco de energía para hacer una llamada.

InuYasha, al habla

- Soy Kagome - Le dije nerviosa.

OH dime

- Quería saber si llegaste bien, ya llamé a todos solo faltabas tú – Mentí mirando mi agenda.
OH si bueno... Gracias

Escuché el timbre del departamento.

- Si bueno... espera... ¡Hola Satoshi! ¡Que gusto verte! – Caminé hasta la puerta donde me encontré con mi amigo.

¿Kagome?

- Bueno Inu, te tengo que dejar Adiós – Me despedí de InuYasha pues mi amigo me amenazó con cortar la comunicación.

- ¡Mi niña hace tiempo no nos veíamos! – Reí ante el típico apodo de mi amigo.

- ¡Ni que lo digas, amigo mío! – Exclamé abrazándolo.

Satoshi Miwa un chico muy alegre, bromista, sincero y observador. Tiene el cabello aproximadamente largo, no mucho de color negro, ojos azules y piel blanca. Es altísimo. Lo conocí en España, en mi segundo viaje le conté mi historia y la plasmó en su libro, es un gran escritor español, aunque la verdad sus padres son japoneses por eso viene cada cierto tiempo.

- Dime ¿Sin noticias de mi personaje favorito? – Preguntó causándome risa.

- Regreso hace una semana, no diré nada pero... ¡¡¡¡NO PUEDO CREERLO!!!! – Grité con emoción abrazándolo nuevamente.

- Entonces eso quiere decir... ¿Mi libro tendrá continuación? – Lo miré seria sin ningún tipo de expresión.

- Eso solo decepcionaría a los lectores pues los protagonistas quedarían separados, ya ninguno de los se aman – Respondí bajando la vista.

- No siempre el amor revive solo, necesita una que otra flecha – Comentó el sonriendo mientras entraba sus maletas.

- ¡Ni lo pienses, Satoshi! - Se encaminó a su habitación enojada siendo seguida por Satoshi.

Satoshi tenia un gran problema, creía que el era la reencarnación de Cupido e increíblemente siempre lograba lo que quería aunque eso fuera casi imposible. Lo miré acusadoramente, y obvio amenazante. Me sentí torturada nunca en mi vida había pensado que el regreso de InuYasha traería tantas… situaciones.

Mis sentimientos han sido reemplazados por otros mucho más leves, esto que siento simplemente son unos… celos de saber que mientras yo estuve aquí, el estuvo allá con otras. Nada más que eso.

- ¿Cómo actúa él contigo? – Curioseó.

- La verdad como todos, normal tratando de conocerme, de hacerse mi amigo fiel como antes y... pues siendo él – Dudé.

- Si no estuviera enamorado, no se interesaría en conocer a la nueva Kagome – Murmuró para si mismo.

- Estás loco, solamente se interesa porque quiere de nuevo ser amigo de todos como antes, además yo fui como una hermana para él y creo que el desea sentir esa... conexión de nuevo conmigo – Defendí sin pensar, pero al escuchar la risa de Satoshi lo supe.

- ¿Una hermana? ¡Ja! Si eso fue así, entonces creo que el próximo papa será de color – Bromeó mi amigo sentándose en mi cama.

Me giré quedando de espaldas a él. Me sentía enojada conmigo, con él… Con todos.

- ¿Si? Taisho bueno soy Satoshi, el amigo de Kagome - Me giré y lo vi con mi celular.

¡OH por Dios!

- Bueno quiero decirte que hoy en la noche, como es domingo tu sabes desearía hacer una cena entre nosotros tres tu sabes para conocerte me encanta conocer a los EX de mi amiga – Invitó sin invitación.

- Te espero, adiós - Colgó.

Caí de rodillas en el suelo de mi habitación, mirándolo confundida él estaba sonriendo y yo estaba avergonzada pero, sobre todo nada preparada para la cena de esta noche.

- Kagome no te preocupes, una cena rica y te diré si te ama o no ¿No es una buena idea? – Lo miré incrédula ante la forma tan simple en que lo dice.

- Falta menos de una hora – Expliqué.

- ¿Y? – Interrogó.

- ¿Qué necesitas? – Pregunté rindiéndome ante mi destino.

- Información – Respondió.

Suspiré.

El timbre del departamento se dejo escuchar un tiempo pasado. La pelinegra estaba nerviosa se miraba al espejo una y otra vez; No por miedo a estar fea, simplemente por miedo a lo que podía pasar según el Examen sentimental de Satoshi.

Al abrir la puerta de su habitación se encontró con InuYasha vestido de forma formal, pero sport. Era una mezcla única de él. Sintió su mirada posarse en ella. Su primera reacción fue cerrar la puerta de forma abrupta.

Suspiró hondo, y salió.

Sonrió al sentir nuevamente la mirada dorada, sobre si.

- Gracias por invitarme – Murmuró.

- Y a ti gracias por aceptar, creí que no lo harías digo… ¿No estas cansado? – Preguntó.

- Un poco, pero no del todo – Respondió él con una sonrisa arrogante.

El silenció inundó la sala de estar.

- ¿Qué te pareció Satoshi? – Interrogué para darme cuenta de lo tenso que estaba el ambiente.

- Lo poco que pude ver… Nada especial – Opinó el.

Reí nerviosamente al ver entrar a Satoshi con la comida en varios platos, que fue trayendo de uno en uno. Nos sentamos a comer con tranquilidad, pero no me sentía cómoda miré hacia Satoshi quien estaba mirando de reojo a ambos, a mi e InuYasha.

Miré a InuYasha con una sonrisa tonta. Examiné todo lo que la mesa me dejaba observar. La tos fingida de mi amigo se hizo escuchar haciendo que ambos lo miráramos.

- Taisho ¿Tienes novia? – Preguntó mi amigo.

InuYasha dejó los cubiertos sobre la mesa, tomó la servilleta y luego de limpiarse los labios. Miró a Satoshi.

- Tengo 22 años estoy en un época de mi vida donde me gusta mucho… estar soltero – Confesó InuYasha sin inquiera pestañar.

Satoshi lo miró incrédulo durante unos minutos. Hasta que sonrió.

- ¿Muchas amantes? – Murmuró Satoshi.

- Desde que llegué a Japón, ninguna – Declaró.

- ¿Enamorado de alguien? – Cuestionó.

- No – Negó.

- ¿Dónde trabajas? – Volvió a preguntar.

InuYasha frunció el ceño.

- Taisho Corporation – Mencionó.

- Gran empresa ¿Tu padre es dueño? – Curioseó terminando de comer.

- No, mi padre murió hace unos años – Murmuró el ojidorado.

- Perdón, pero bueno… te contaré una historia – Informó Satoshi.

Mi amigo empezó a contar una experiencia vivida en España. Ambos se sabían las calles, las tradiciones, el actuar de las personas pero… Yo no sabia que decir, es más no sabían de que estaban hablando.

Miré a mi amigo con atención al igual que a InuYasha un rato después. Al relacionarlos a ambos me di cuenta de que ambos eran contrarios, pero parecidos en forma de pensar.

Era una extraña amistad que estaba por comenzar. Tan extraña como la reacción de ambos ante cualquier locura, o travesura de ella.

Los ojos se comenzaron a cerrar lentamente sin darse cuenta del agotamiento. Oía las voces de los chicos a la lejanía, no tenía fuerza para abrir los ojos y hablar. Solo quería dormir.

- Taisho ¿Podrías llevarla a la habitación? – Escuchó.

- Claro – Afirmó.

Sintió como era cargada al estilo nupcial por un ojidorado que tan bien la hace sentir. Se acomodo en el pecho del ojidorado… Se sentía cómoda. Volvió a sentir más fuerza en aquel abrazo.

Su cuerpo fue poco a poco liberado para caer en un lugar suave. Era su cama. El ojidorado puso la sabana de seda por encima de su cuerpo con la delicadeza de un padre que ama a su hija.

- Ay Kag si supieras lo que esta pasando conmigo… - Suspiró.

Sentí un peso a mi lado en la cama. Su mano acariciaba con ternura mi mejilla derecha. Unos minutos después sentí que volvía a estar sola en aquella enorme habitación. Abrí mis ojos de la sorpresa y mire hacia la puerta.

- InuYasha, tu… ¿Estás confundido, como yo? – Susurró para si misma.

Su celular vibró, lo tomó y miró el mensaje de Satoshi.

Si no están enamorados
Yo me declaro judío.
Ese chico te mira con amor
Y anhelo. Y tú lo miras con
amor y melancolía.

Nuevamente el cansancio llego a ella, haciéndola caer en un sueño para disfrutar de la tranquilidad. Despertó después de una hora, se levantó y caminó hasta la puerta pero antes escuchó una conversación.

- ¿Me estas queriendo decir que la has olvidado? - Escuché que preguntó Satoshi.

- No – Negó InuYasha.

- Jajaja ¿La amas? – Preguntó.

- Pues... No lo se – Tartamudeó.

- ¿Como que no lo sabes? O tal vez... ¿No lo quieres aceptar? - Salí detrás de la puerta para encontrarme a un Satoshi agarrando el puño de Inu.

- Cállate – Ordenó.

InuYasha se fue dejándonos en silencio. Yo simplemente me acosté nuevamente sin lograr conciliar el sueño. Al día siguiente y con las ojeras en mis ojos desayuné. Me puse un vestido verde con el cual Salí a caminar.

Llegué al parque me quede mirándolo desde afuera para después entrar. Caminaba por el parque sola y... sola. Sentí un golpe en mi pie, y vi una pelota a lo lejos veía un niño sonriente que me recordó a Inu.

- ¡Mi pelota, señora! – Lo miré un poco enojada no era una señora.

- Toma – Sonreí al ver esa sonrisa tan… Inu.

El niño me arrastró hasta donde estaba pintando, le puso a la pelota dos colores y la tiro por el gran papel donde había más niños dibujando.

¡Que tierno!

- ¿Quiere pintar, señora? – Preguntó un joven bien parecido.

- Claro – Acepté.


¡Hola!

¡Tarde pero viernes!

¡Promesa cumplida!

Casi muero escribiendo este capitulo, es corto pero no tenía inspiración mucho hice. Lo siento si esta malo. La protagonista les da un consejo Si se esfuerzan demasiado, terminan durmiendo. Volviendo al tema anterior… El capitulo.

La ultima escena fue inspirada por una escena parecida en Marmalade Boy con Mello.

Aquí Satoshi hace un examen sentimental a nuestros protagonistas quienes seguro no aceptaran el resultado. Pero no le puedo hacer nada… Ellos sabrán.

Un saludo a todas, estoy muriendo del sueño por eso no las menciono. Lo haré en el próximo. Cuídense y nos vemos