Bueno primero quiero comenzar diciendo que este capitulo debió salir hace mucho pero por azares del destino el disket que tenia la historia se malogro y perdí todo el capitulo incluyendo nuevas historias que tenia en el tintero. Así que estoy comenzando todo de nuevo… lo que mas me da pena es el hecho que este capitulo no me ha quedado como el anterior a pesar que he tratado de poner todo lo que me acordaba, me gusta lo que hice pero lo que ya había hecho creo que me quedo mejor.

Ahora si quiero agradecer a los pocos que me dejaron un review para leer. Espero que también les guste este capitulo y que me dejen otro review por que la verdad me gusta leerlos. Por ahí también uno de los reviews me decía algo como para linkearme en un blog? Por mi no hay problema pero… yo no tengo blog T.T

Capitulo 3: Veo, siento pero no hago nada

Después de la boda todo fue en la medida de lo posible tranquilo. La pareja paso sus primeras semanas juntos esperando que Kouji acabara clases para irse todos de vacaciones. De repente las cosas para Tomoko no eran como ella esperaba por que Kouji tampoco era muy fácil de llevar. A decir verdad el niño era bueno, el problema mas que nada era su carácter y el hecho que su padre lo había criado sin reglas ya que por lo general el no pasaba mucho tiempo en casa. A principio ella no decía nada primero que nada por que aun se tenía que acoplar a sus costumbres y ver hasta que punto Musashi tenia el control de la casa, pero después conforme pasaba el tiempo Tomoko se dio cuenta que de verdad faltaban reglas.

Por su parte Kouji no iba a permitir que la llegada de esa mujer le cambiara su estilo de vida. El quería mucho a su papá aunque a veces no lo pareciera y si bien había aceptado el compromiso de su padre, él no la había aceptado como su mamá. Para eso faltaba mucho. Cuando empezaron a vivir los tres en la casa Kouji decidió observar la manera en que se desempeñaba y cuales eran sus costumbres y por lo que vio supo que ella, al parecer, había estado esperando por mucho tiempo el matrimonio. Ella se levantaba temprano como las mamas abnegadas de las películas, bajaba en bata a preparar el desayuno. Esto la primera vez le choco, nunca había visto una mujer en pijamas ni en bata, la primera vez le desviaba la mirada pero después se dio cuenta que a ella parecía no importarle así que prefirió pensar que ya estaba cambiada. Sus desayunos eran bastante mas sano de lo que por lo general comía con su papa. Lo malo es que ella no dejaba que él tomara café, según ella eso era solo para gente grande y el en cambio como era un niño en crecimiento lo único que debía tomar era leche.

Cuando el desayuno acababa ella salía corriendo a alistarse. Después de diez minutos los tres salían de la casa y se iban al carro. Cada uno agarro su carro y como siempre Kouji se subió al carro con su papa, se estaba abrochando el cinturón cuando…

-"Kouji… que haces acá?"

-"Tu me llevas al colegio… recuerdas?"

-"Si, lo se. Pero ahora no. Para llevarte al colegio me tengo que desviar de mi rumbo en cambio tu mama…"

-"Ella no es mi mama!"

-"…tu mama va justo en tu ruta. Ella trabaja a unas cuadras de la calle de tu colegio así que de ahora en adelante te iras con ella".

-"Primero te casas, luego me delegas con ella… después que vas a hacer? Me abandonaras con ella?" – no era posible que su papa lo pusiera en manos de esa mujer… no era justo. El sabía que no le agradaba. Kouji se bajo del carro y se subió al carro de Tomoko dado que no le dejaban otra alternativa.

-"Ponte el cinturón por favor." – ella le miraba desde el espejo retrovisor. – "No te quieres sentar adelante conmigo? Así parece que yo fuera tu chofer y nada mas… me siento como si condujera un taxi".

-"No gracias, aquí estoy bien"

-"Esta bien". – Ella empezó a conducir pero durante el camino ambos se sentían extraños. Casi nunca Musashi los dejaba a los dos solos. Esta oportunidad era perfecta para que se conocieran un poco más y Tomoko no iba a desperdiciar la oportunidad que tenia para acercarse a Kouji. – "Bueno… supongo que tienes muchos amigos en el colegio no? Por lo que me cuenta tu papa eres un chico muy inteligente… todos te deben de querer."

-"No, te equivocas."

-"Pero ese chico que vive en el edificio… el día de la boda estaba ahí… el no es tu amigo?"

-"Es la única persona que me habla y ni siquiera es de mi grado, es mayor que yo." – Kouji consideraba a Jumpei su amigo pero no tenia ganas de contarle esas cosas a ella, era mejor hacerla sufrir.

-"Ah… eso no lo sabia. Pense que eran amigos" – ya habían llegado al colegio entonces Tomoko estaciono el carro frente a la puerta.

-"Eso entonces te enseña a no pensar tan de vez en cuando. Adiós" – Kouji se bajo del carro y cerro la puerta tras el. Si el día iba a ser así de divertido entonces este era su día.

Pero el día no fue la gloria. Si bien se trato de mantener alejado de los problemas los problemas insistían en venir a el. Jonathan y sus amigos lo seguían fastidiando en clase, le tiraban papeles, lápices, ligas, le ponían el pie cuando pasaba. Kouji se daba cuenta de eso y esquivaba el pie pero no veía un segundo pie que salía casi de la nada y lo hacia terminar en el piso. Lo único que había mejorado para el es que en los recreos contaba con la ayuda de Jumpei para pasar el rato y para comer juntos. El problema más que nada era la salida. Jumpei lo esperaba fuera del salón para irse juntos cosa que alegraba a Kouji por que eso era compañía. La dificultad venia cuando los dos cruzaban la puerta del colegio y pisaban la calle. La banda de Jonathan los esperaba en la esquina de la cuadra. Kouji ya estaba preparado para correr pero Jumpei no. Por el físico que tenía las carreras definitivamente no era su fuerte. Estaban llegando a la esquina, Jonathan ya los había visto, se acercaban a ellos…

-"Kouji! A donde vas?" – no era posible… sus oídos le estaban jugando una mala pasada.

-"Es tu mama Kouji! Que suerte ahora ella nos podrá llevar y ya no tendré que caminar".

-"Es verdad eso? Ya tienes madre? Conseguiste un reemplazo? Una nueva víctima? Tu no aprendes no Minamoto?"

-"Cállate! Ella no es mi mama! Es la esposa de mi papa nada mas!"

-"Osea que tenemos madrastra? Mira que emoción! Koujiciento! Y ya tienes hermanos?"

-"Hola Kouji! Ellos también son tus amigos? De aquí solo conozco a Jumpei. Ustedes quienes son?" – Tomoko quería saludarlos pero su saludo se vio cortado cuando Kouji se dio media vuelta y se fue al carro. – "ay, perdónenlo… recién nos estamos conociendo. Si ustedes son amigos de Kouji me gustaría invitarlos a cenar en casa cualquier día de estos, cuando ustedes quieran. Es mas si tienen tiempo no les gustaría venir a la casa?" – Kouji empezaba a tocar el claxon desesperado para que Tomoko no metiera la pata pero ya era demasiado tarde.

-"Nos encantaría señora Minamoto! Es un placer al fin poder ir a la casa de nuestro amigo Kouji!"

-"Entonces vengan! Suban al carro que ahí hay bastante espacio!" – lo había hecho. No solo se encargaba de fastidiarle la existencia por lo visto también quería matarlo. Obviamente el trayecto hasta la casa no fue placentero. Como el iba en asiento delantero los de atrás le pegaban con la rodilla al asiento, le jalaban el cabello. Todos subieron al edificio mientras Jumpei se iba a su casa.

-"No me acompañaras?" – Kouji estaba desesperado, sabía que necesitaría toda la ayuda posible para sobrevivir y contar esto después.

-"La verdad que me encantaría pero no he pedido permiso, aparte tengo cita con el medico más tarde. Tan pronto me desocupe bajo a ayudarte" – Kouji acepto el ofrecimiento pero sabía que para cuando bajara ya sería demasiado tarde.

Si había algo que había aprendido con el pasar de los años era que si sabes que algo malo viene es mejor darle prisa y no dilatarlo más. Respiró profundo antes de entrar a su casa. Los chicos estaban sentados en la sala esperándolo mientras Tomoko preparaba la mesa para la comida. Cuando Kouji se iba sin hacer ruido a su dormitorio fue delatado por ella. Quizás lo mejor hubiera sido darles frente en la sala pero ellos recortaron su paso y se metieron en el último rincón libre de su libertad. Invadieron su cuarto, violaron su intimidad, ya no quedaba nada propio para el. Lo empujaron hacia el closet y empezaron a revisar sus cosas. Desde sus cajones hasta sus juegos de video, sus libros, sus zapatos, su mesa de noche. Allí Kouji guardaba ciertas cosas que de repente ellos no conocerían el significado aparte de la única foto de su mamá.

Para suerte suya no paso nada malo, solo le desordenaron el cuarto o aparentemente eso fue lo que notó. Después de soportar patadas por debajo de la mesa y comer casi sin saborear nada acabo la supuesta reunión con sus amigos. Los chicos desocuparon la casa sin hacer mucho escándalo. Todo fue demasiado fácil. Salió de su casa para ir a ver a Jumpei y le contó todo. No parecían ellos. Los dos regresaron a su cuarto para inspeccionar mejor las cosas y allí fue donde se dio cuenta que algo faltaba. La foto de su mamá no estaba, solo había un marco vacío en su mesa de noche. Tenía que recuperarlo pero ya era demasiado tarde para alcanzarlo, a estas horas ya estaría en su casa y para su mala suerte no sabía donde vivía.

No le quedo otra cosa mas que esperar a que llegara otro día y pedirle la foto. No se podía negar… o si? Aquella noche solo en su cuarto no podía dejar de recrear el momento, como no se había podido dar cuenta que faltaba la foto de su mamá? Le había prestado más atención a otras cosas como golpes y patadas, todo por la culpa de ELLA! Tenía que controlar su rabia pero a veces eso parecía imposible.

Al día siguiente se levanto muy temprano, agarro una tostada que se la fue comiendo por el camino. Se detuvo a una cuadra del colegio a esperar a los chicos, sabía que entraban por la puerta de la derecha y llegaban unos minutos antes que sonara la campana. Ya se estaba aburriendo de esperarlos hasta que por fin aparecieron. Kouji solo esperaba que Jhonnathan llegara en compañía de uno mas pero no contó con tres extras. Este no era el mejor momento como para pedirle la foto, especialmente por que no habían adultos cerca para que los separaran. Se dio la media vuelta para entrar al colegio pero unas manos lo detuvieron.

-"Que paso Kouji? Tienes miedo de tus cuatro amigos? Ya te olvidaste de nosotros tan rápido?" – Los chicos empezaron a rodearlo hasta que termino al medio. Las manos empezaron a empujarlo solo para estrellarse con paredes humanas que lo volvían a empujar para otras partes. – "Para que nos estabas esperando? Por que es muy difícil que el niño bueno llegue tan tarde al colegio. De repente querías pegarme por algo. Hazlo… si puedes" – obviamente la provocación era para que le den la golpiza justificada. No sabía que decir, pero dijera lo que dijera de todas maneras le iban a pegar así que no variaba mucho el resultado.

-"El burro hablando de orejas entonces. Sabes que te llevaste algo de mi cuarto ayer y sabías que te lo pediría hoy y aún así decidiste venir acompañado. Que… tienes miedo que te pegue? Me provocas para que te pegue, por que como ahora ustedes son mayoría saben que ganarán. Me importa un bledo que me peguen pues, solo quiero que me devuelvas mi fotografía ahora!" – era lo que básicamente había pensado decirles pero el tono se le había pasado un poco de la raya. Ahora podía ver que sus palabras habían causado un efecto de golpe en su orgullo tanto así que era ahora Jhonnathan quien se quitaba la maleta para poder pelear. Sus amigos hicieron un círculo alrededor. Kouji dejo su maleta en el piso y empezó a pensar como atinarle un golpe.

-"Conste que tu solito lo pediste." – la pelea comenzó. Los chicos alentaban a su amigo, por un minuto el también hubiera querido algún amigo que le diera ánimos en ese momento, pero ese amigo nunca apareció por que simplemente su único amigo ya estaba en clases, no tenía a nadie más cerca. Los golpes eran certeros pero el también pudo devolverle otros. Al final tirado en el piso recobro energía suficiente como para pararse y darle un golpe en la cara que tumbó al piso a Jhonathan. Había ganado al fin. Los amigos de Jhonatan se le acercaron para tratar de reanimarlo. Kouji prefirió alejarse de la escena pero antes de la mochila de Jhonathan busco la foto pero no la encontró. Estaba tan concentrado en lo que hacía que no se dio cuenta cuando un pie lo tiró de lado. Jhonnathan se había levantado y era el quien tenía la foto de su mamá en la mano. – "Buscabas esto? Por que no lo dijiste antes? Toma" – hizo el ademán de alcanzársela cuando rompió la foto en cuatro y le tiro los pedazos encima. – "Para que la recuerdes y recuerdes quien manda. Idiota!" – Kouji se quedo ahí sentado en calle. Demasiado impactado como para moverse. Cuando se incorporó no tenía ganas de ir al colegio. Agarró sus cosas y se fue a caminar por ahí.

Camino sin rumbo. Por momentos se daba cuenta que subía a un tren y luego a otro. Por un momento perdió el sentido y cuando se recobró no sabía donde estaba. Se vio solo caminado por un parque. Miro al cielo y a juzgar por los colores era bastante tarde. Vio un carrito de sándwichs. Se moría de hambre, metió la mano al bolsillo y tenía un montón de tickets de tren pero ya no tenía plata ni para un caramelo. Tenía que comer algo y tenía que comer ya! Se acerco al puesto para negociar algún medio de pago. EL señor que atendía tenía cara comprensiva. Le explico la parte de la pelea y los tickets de tren, no le dijo lo de la foto por que era demasiado melodramático. El señor lo miro con pena.

-"Mira hijo, sé que has tenido un mal día pero desgraciadamente no puedo ayudarte ahora. Este puesto tiene un dueño y por desgracia no soy yo. Si quieres puedes ir a tu casa a cambiarte y si regresas y todavía tengo algo te lo regalare. Es que mi supervisor va a venir y si no me cuadran las cuentas me despedirá. Al final del día siempre regalo lo que me queda para que no se pierda. Es política de la compañía" – el señor se veía sincero, Kouji se retiró, tenía hambre pero no quería hacer que alguien perdiera su trabajo. A medida que se retiraba se acordó de todo lo que le había pasado hoy, poco a poco empezó a llegarle información de cosas que no se acordaba por que había estado otra vez encerrado en sus pensamientos.

Según los tickets había hecho como cuatro transbordos en tren, felizmente todavía tenía los tickets de regreso por que sino estaba frito y no tenía ni para llamar a su papá. Salió del camino por la bifurcación derecha. No sabía como pero parecía conocer este parque. Llegó a la estación de trenes y espero por el suyo. En el primer tren que tomo no hubieron problemas pero el segundo iba cargado de gente y de un momento a otro el tren freno, algunos se cayeron contándolo a él. Cuando llego a la tercera y última estación ya era demasiado tarde. Miro el reloj y eran como la 8 de la noche. Si quería tomar el siguiente tren se tenía que esperar hasta las 9 y mientras llegaba a su casa serían las 10. No tenía otra alternativa y se sentó a esperar pero se quedó dormido y perdió el tren y lo peor de todo era el último turno, ya no pasarían hasta el día siguiente. La estación comenzó a quedarse vacía, él no sabía si lo dejarían quedarse en la estación a pasar la noche, corrió hasta el baño y se escondió en uno de los cubículos. Se quedó quieto esperando que algo pasara, o que de pronto entrara alguien y lo descubra pero nada paso. Salió de su escondite y tomo agua del caño ya que no tenía nada para comer.

Tenía que hacer algo así que salió del baño y fue a buscar monedas en los teléfonos públicos aunque sabía que era inútil por que todos llamaban desde sus celulares, busco en las máquinas dispensadoras de alimentos y por ahí encontró una barra de caramelo… 'por lo menos era algo' penso. Estaba aburrido y hambriento, se maldecía así mismo por haber perdido el tren, pero la verdad era que estaba muy cansado de su día. 'Vaya manera de comenzar las vacaciones' suspiro. Se echo en una banca y trató de dormir pero no pudo por que había alguien más en la estación, aparentemente el no era el único ahí. Abrió los ojos lentamente, había una sombra encima de él que le quitaba la maleta, no podía verle la cara pero dudaba que fuera amistosa. Forcejeo por su maleta hasta que logró tenerla de vuelta. Sin perder tiempo se alejo de ahí corriendo, saltó una baya y cayó de bruces, se paró, lo estaban siguiendo. Abrió los ojos y estaba fuera de la estación, corrió calle abajo hasta que no pudo más. Mañana volvería a tomar el tren temprano por ahora era mejor buscar un lugar donde dormir. El parque era una buena opción. Se acurrucó en una banca y cerró los ojos.

A la mañana siguiente se levantó cansado por la mala posición en la que había dormido. Se incorporo al suelo y movió su mano al lado izquierdo para agarrar su maleta pero esta ya no estaba. A Kouji no le dolía el hecho de que le hubieran robado la maleta por los lápices o los libros sino por que en la maleta estaban los cuatro pedazos de fotografía de su mamá. Ya no podría recobrar eso nunca más, de repente después de un tiempo la imagen de su mamá se borraría de su memoria, aunque de eso no estaba seguro. Abatido regresó a la estación de trenes, tenía diez minutos para abordar el suyo y regresar a casa. Caminaba hacia el tren cuando una mano lo detuvo. Uno de los guardias de la estación lo había parado.

-"Eres tú el chico que se quedó ayer a dormir en una de las bancas?" – Kouji solo atinó a mover la cabeza en afirmación – "No había necesidad que salieras corriendo. Aquí tenemos un lugar para la gente que no abordó el tren, te quería llevar a una de las camas pero te fuiste corriendo" – era oficial, su loca carrera había sido por la puras y lo peor había perdido un recuerdo familiar. Kouji abordó el tren de regreso a casa. Para ser el primer día de vacaciones la cosa era bastante aburrida, pero lo más seguro era que su día se pondría peor por el hecho que no llego a dormir a su casa, lo castigarían por eso.

Dicho y echo, cuando llego a su casa su nueva mamá lo recibió con un super abrazo pero al dar unos pasos más allá su papá lo recibió con una merecida cachetada que lo tumbo al piso. – "Donde demonios estuviste? Nos tenías preocupados a los dos! Por que no llamaste, por que rayos no llegaste a dormir?" – eran demasiadas preguntas en un corto tiempo, además aún no le llegaban las ideas al cerebro después del golpe aunque ya podía sentir su mejilla roja de dolor. Mil ideas empezaron a atosigarse en el cerebro pujando por salir pero solo una, y no la mejor, salió de su boca… o mejor dicho de sus manos. Lo único que atino fue tirarle los tickets de tren a su papá.

-"Estuve en varias partes pensando por que mi vida es así. No me acuerdo como llegue hasta donde llegue pero para regresarme fue el problema. Perdí el tren y dormí en la calle. Me robaron la maleta y aquí estoy. Cansado, hambriento y harto de las cosas que me pasan. Y TU SIN SABER NADA VIENES A RECLAMARME ALGO? CÓMPRAME UN CELULAR PARA COMUNICARME MINIMO!" – era hombre muerto. Se veía que su papá quería matarlo por lo que le había contestado pero era la verdad. Para la suerte de sus mejillas solas lo mandaron a su cuarto para que arregle sus cosas. Al principio estas palabras no tuvieron sentido pero cuando llego a su cuarto se hicieron mas obvias. Tenía como 5 cajas grandes de mudanza. Bajo corriendo al primer piso para pedir algún tipo de explicación y agarrar un pan o algo por que tenía más hambre que nunca.

-"Si hubieras llegado antes te lo hubiera explicado mejor. Pero las cosas son así. Tengo un nuevo empleo en la parte norte del país. Estuve buscando un trabajo como este desde hace un tiempo. Un chico hace un tiempo me dijo que lo mejor para ti sería dejar de viajar tanto. Este trabajo me ofrece un contrato de dos años así que nos instalaremos por allá por un buen tiempo. Te gusta?" – la idea era buena, era justo lo que siempre había querido, dejar de mudarse tan seguido pero…

-"Por que le tienes que hacer caso a una persona ajena a la casa cuando te he dicho eso miles de veces antes? Por que esperas a que por fin haga un amigo para separarme de este lugar? No me quejo de tu trabajo pero si por que no me haces caso si soy yo quien te he ido siguiendo como una sombra por todo el país. Es injusto" – Musashi sabía que era verdad pero ya no había vuelta a tras tampoco. Iniciarían una nueva vida.

-"Apúrate entonces que la mudanza viene en dos horas" – Kouji subió a su cuarto a arreglar sus cosas. Pidió permiso para despedirse de Jumpei. Para su sorpresa la casa de Jumpei también estaba en iguales condiciones.

-"Yo también me voy a mudar pero yo me voy a Tokio. Toma mi nueva dirección para que me escribas así también yo sabré la tuya." – por lo menos los dos se mudaban, algo más tenían en común. La mudanza de Jumpei vendría al día siguiente por él.

Ya para el medio día su carro seguía a los camiones de mudanza. Él con su papá y su esposa iban en el carro familiar. Obviamente a él lo habían sentado a tras con las demás cosas demasiado delicadas como para ir en el camión de la mudanza. El viaje fue bastante aburrido, sus papas trataban de divertirlo pero él sentía que algo malo pasaría pronto. Estaba mirando la carretera, tratando de distraerse con el paisaje cuando de pronto sintió como poco a poco perdía el control de su cuerpo. Le pareció graciosa la sensación y de pronto se desconecto. Estaba consciente que ya no dominaba su cuerpo pero entonces por que salía una voz de su boca…

-"Se muere… esta mal otra vez… la abuela!" – Kouji no entendía sus propias palabras solo sabía que se sentía mal por alguien, sintió como lágrimas humedecían su cara. Trató de tomar el control otra vez y lo logró. Era como si volviese a estar en el carro. Clarito había sentido el olor a hospital. Miró a adelante y su papá estaba pálido.

-"Pero si tu no tienes abuela Kouji." – la señora estaba entre preocupada y extrañada. Pero tenía razón, él no conocía la existencia de ninguna abuela, salvo que su papá no le halla dicho nada cosa que le hacía bastante sentido.

-"Tiene razón. Tu no tienes ninguna abuela Kouji." – La cara de su papá no era la misma. Había algo más en esa mirada. Su papá sintió que le venía la pregunta y para evitarla salió del carro con su celular en mano. Se vio por el espejo que llamaba a alguien pero parece que no había nadie ahí. Regresó al carro y todos se quedaron callados. Kouji se sentía cansado tanto que se quedó dormido y no se despertó hasta que llegaron al barco. Al parecer el trabajo de su papá estaba en la otra isla del Japón.

Cuando volvió a abrir los ojos el carro estaba detenido al frente de una casa que a decir verdad se veía interesante. Tenía un jardín amplio, nomás la casa era antigua, de repente era eso lo que le gustaba, el estilo de la casa. Entró y vio a sus papas que ya estaban acomodando las cosas en la casa. Buscó sus cajas y empezó a buscar su nueva habitación. Encontró una que le gustó mucho. Tenía ventana a la calle con terraza y la puerta era una mampara de vidrio, eso significaba sol desde el primer minuto del día. Tenía un closet grande y un buen espacio como para poner hasta un sillón.

Empezó a acomodar sus cosas, la gente de la mudanza le armo la cama, el escritorio, y el velador, el solo se encargaba de poner sus cosas en su lugar. Cuando termino se dio cuenta que le faltaba algo, recordó que era. La foto de su mamá ya no la tenía. Aparte de haber sido rota se la habían robado en su maleta. Dio un suspiro profundo y bajo al primer piso para ayudar cosa que así se olvidaba por un momento su descuido. Como en toda familia en el primer día uno nunca acaba de arreglar la casa, las mudanzas son pesadas y complicadas. Al principio nunca encuentras lo que buscas por mas que lo hayas marcado. Les llevo como dos días y medio dejar la casa ordenada y limpia. El miércoles su papá recién fue a trabajar. Por su parte Kouji se dedicaba a ver el paisaje, sacar a pasear al perro que de un momento a otro había crecido repentinamente y de paso empezaba a conocer la nueva zona en la que ahora vivían.

Si antes se quejaba de la ciudad ahora se podía quejar de la naturaleza. Se demoraría mas en llegar al colegio. La zona era medio campesina, no era que no le gustara es que había demasiada tierra y eso implicaba limpiar más seguido. Kouji recién estaba empezando a reaccionar que viviría en este lugar más tiempo de el que el hubiera pensado. Dos años con este estilo de vida, si se volvían a mudar después de esos dos años le sería difícil acostumbrarse otra vez, pero no había remedió, el estaba destinado a seguir a su papá hasta el infierno si es que le ofrecían trabajo ahí.

Si había algo bueno del lugar definitivamente era el cambio de gente. La gente del pueblo era mucho más amable que la gente de la ciudad. Eran más conversadores, no habían peleones por que más se dedicaban a trabajar que a otra cosa. Empezó a conocer más personas pero de todas formas sintió las miradas el primer día. Después se dio cuenta por que. En toda esa región sus ojos eran los únicos azules. Pero no se sentía tan solitario, también tuvo la oportunidad de ir al área urbana de la región. Parecía una mini ciudad por que era la cuarta parte de Tokio. Sus papas hicieron las compras para la semana el martes, aprovecho para ver el colegio al que asistiría a partir del lunes. Era increíble lo rápido que pasaba el tiempo, pronto conocería gente nueva y a medida que ese día se acercaba las mariposas se empezaban a mover más rápido en su estómago.

Sin darse cuenta de pronto ya era sábado otra vez. Ese día se levantó cansado. Sacó a pasear al perro como de costumbre pero se cansó, y eso que no había corrido mucho. El pecho le latía rápido y la respiración se le hacía cada vez más lenta, tenía que admitirlo, le costaba respirar. Se sentó en la tierra para descansar mientras el perro le lamía la cara. Cuando recobró fuerzas se levanto y juntos volvieron a la casa. Se fue a dormir a su cuarto a esperar que la comida estuviera lista. Su papá solía venir a almorzar por que su horario era mas holgado y toda la gente estaba acostumbrada a regresar a su casa a comer. Kouji sintió el ruido del carro en la puerta de la casa. Se puso sus sandalias y bajo a poner la mesa. Otra vez al bajar las escaleras se empezó a agitar, trató de ignorar eso y siguió con su tarea. Puso el mantel, los individuales, los cubiertos, los vasos. Su papá ya se había sentado en la mesa y su esposa ya había servido los platos y estaban en la cocina listos para ser llevados a la mesa por Kouji.

Kouji entro a la cocina, en una mano llevaba su plato y en la otra la ensalada. Por un momento pensó que se había tropezado con su zapato pero después de dio cuenta que era otra vez la respiración la que lo molestaba. Sonaron platos rotos en la cocina…

-"Kouji deja de jugar y ven de una vez a comer!" – pero Kouji no respondió. Kouji estaba muy ocupado tratando de respirar cogiéndose la garganta y tratando de ponerse de pie. Una de las manos puesta en el piso le estaba empezando a sangrar lo que lo asusto más y en la desesperación no podía respirar. Trató de hacer bulla para que vinieran a ayudarlo.

-"No te pares, seguro que quiere llamar la atención"

-"No creo que sea eso Musashi. Kouji no haría eso". – los dos se pararon y fueron a la cocina. La intuición de Tomoko era cierta. Kouji estaba tirado en el piso con un pedazo del tazón en la mano chocandolo contra un pedazo del plato, la comida regada por todas parte y el arroz rosado por la sangre. Musashi se arrepintió de sus palabras y llamó por el móvil a la ambulancia mientras Tomoko trataba de darle aire a Kouji. La ambulancia no tardó en venir y se lo llevaron al hospital más cercano. Kouji solo sentía que se iba a morir, se sentía frío, pero se sentía acompañado por alguien… vio su cara.. era una mujer mayor que le abría los brazos, era un abrazo especial, no quería soltarla pero ella lo dejaba ir, caía… hasta que choco con la almohada.

Cuando abrió los ojos de nuevo ya se sentía mejor aunque un poco triste y decaído a pesar que no sabía por que. El cuarto era diferente al suyo y por el olor se dio cuenta que era un hospital. A lo lejos oía la voz de su papá que hablaba acaloradamente con un señor… doctor seguramente. Decía algo pero no entendía muy bien, aguzó el oído…

-"Como que esta bien? Si esta bien entonces por que estoy aquí? Usted mismo dijo que casi se moría y para eso fueron los exámenes!"

-"Si es verdad señor pero los exámenes dicen que el niño esta mas sano que yo. No sabemos que pueda haberle ocasionado ese para respiratorio" – casi se muere? Paro respiratorio? La cosa aparentemente había sido grave entonces. – "Ahora lo volveré a revisar y después de eso ya se lo podrá llevar a casa. Eso es todo" – el doctor entró a la habitación y lo encontró despierto. – "A ver… tu eres Kouji. Eres un caso raro por que no te encontramos nada malo. Como te sientes hoy?"

-"Bien eso creo. Aunque estoy un poco cansado."

-"Te acuerdas si te atoraste con algo, estabas comiendo algún tipo de caramelo, no se, cualquier cosa?"

-"No nada. Recién íbamos a comer, yo estaba llevando los platos a la mesa y de pronto me empezó a faltar el aire, no se por que. EN la mañana había sentido fatiga pero nada más". – el doctor tomo unos datos en su cartilla.

-"La próxima vez que te sientas mal avisa con tiempo. Por los exámenes no tienes nada así que ya te puedes ir. No mas cuando llegues a tu casa descansa un poco, toma las cosas con calma ok?" – acepte aunque no sabía muy bien por que si había hecho mis cosas lentamente.

No paso mucho tiempo y ya estaban camino a la casa los tres. La mano de Kouji iba vendada por que al caer lo había hecho encima de los platos rotos pero no había sido nada grave. Apenas puso un pie en la casa y lo mandaron a descansar a su cuarto. Kouji se echo en su cama y se puso a mirar el techo. No podía saber por que se sentía tan triste. Tenía la sensación de haber perdido algo muy importante. Había visto una cara en especial, la de una mujer que lo abrazaba pero no sabía quien era y a decir verdad ya no recordaba también su cara. No paso ni media hora y su papá subió con su cena, se la dejó en el velador. Kouji no quería comer, tenía la cabeza en otra cosa, era como si hubiese encontrado un universo paralelo en su cabeza.

A la mañana siguiente volvió a recordar sus nervios por que se le venía el primer día de clases. Detestaba ser el nuevo pero también ya se le había hecho costumbre ser el centro de atención. Se prometió tratar de llevarse bien con todos en su salón y asi fue. Haciendo un cuadro comparativo mental a Kouji le fue muy bien en ese colegio, conoció bastante gente, hizo algunos amigos, se podría decir que su vida ahí fue normal pero lo bueno nunca dura lo suficiente. Los dos años volaron de sus manos y a sus 10 años volvió a la isla grande a la parte de nagasaki donde otra vez volvería a ser el nuevo.

TBC

EL final un poco flojo creo pero trate de hacer casi la misma cantidad para los dos capítulos. Por seacaso he puesto un capitulo mas en la parte de Kouichi asi que vayan a verla.

Como siempre dejenme reviews por que me encanta leerlos, si gustan dejenme sugerencias o no se lo que quieran decirme.

Espero para la proxima semana ya este listo Perfect blue Eyes capitulo 5 y si me da el tiempo saco el 6 asi que ya saben crucen los dedos.

Bye bye