El lunes, Hermione se levanto un poco tarde y se fue directo a desayunar. A penas y noto a nadie en el gran comedor, por la prisa que tenia.

Su primera clase era Runas antiguas, no quería llegar tarde, jamás se perdonaría reprobar algún EXTASIS. No después del mal sabor de boca que le dejo tener solo una "S" (supera las expectativas) en Defensa contra las artes oscuras.

Mientras Hermione caminaba muy rápido por los pasillos de Hogwarts. Alguien la seguía con la mirada. Luna estaba parada en lo alto de una torre, miraba a Hermione de una manera nostálgica y al mismo tiempo con una sonrisa tierna. Luna esperaba ansiosa al sábado.

Después de Runas, Hermione se encamino al aula de Defensa contra las Artes Oscuras, que seria impartida a su pesar y el de todos sus amigos, por Severus Snape.

Hermione estaba en la fila esperando pasar al aula, cargando pesados libros que debía leer para la clase de Runas, pensando en la enorme cantidad de deberes que le habían dejado, a penas en esa clase.

El aula se abrió y apareció como siempre ese hombre alto vestido de negro y grasiento cabello. Severus Snape los dejo pasar, una vez mas los puso a practicar encantamientos mentales. Que a Harry no le terminaban de salir y lo ponían cada vez de peor humor y Snape de mejor. Hermione logro por fin lanzar un hechizo sin decir palabra y el profesor prefirió ignorarlo antes de darle importancia a un Gryffindor.

A la hora de la comida, Hermione tuvo que soportar que Harry leyera por lo bajo el libro del príncipe mestizo, con lo que le molestaba ese estúpido libro. Hermione se calmo y miro hacia la mesa de Ravenclaw, alguien la miraba atenta, Hermione le sonrió y Luna le devolvió la sonrisa. Haciendo que la castaña sintiera un toque eléctrico en todo el cuerpo. ¿Qué había pasado?

Ya en la noche Hermione se seguía cuestionando los acontecimientos de la tarda, ¿Por qué Luna le había provocado tal sensación? Prefirió darse vuelta y tratar de dormir, pero no podía los recuerdos la asaltaban a cada segundo. Escucho a través de las cortinas como alguna de sus compañeras dormía plácidamente. Como deseaba ser ella, y no tener que estar en medio de esa confusión.

El martes por fin pudo despertar temprano, se arreglo muy bien, bajo a desayunar tranquila, se encontró a Ginny en las escaleras y bajaron juntas, la pelirroja le conto todo respecto a su relación con Dean, y después de una breve hojeada a ver si nadie las escuchaba, Ginny pregunto:

¿Qué pasa con Luna y contigo?

¿Luna y yo? Nada, no pasa nada – se defendió Hermione sorprendida con la pregunta.

Vamos he visto como te mira, te come con la mirada, y su forma de actuar últimamente y de vestirse sobre todo… - no termino Ginny.

¡Que no pasa nada! – grito Hermione, haciendo que muchos las voltearan a ver.

Esta bien, esta bien, aunque si pasara algo también estaría bien, sabes que tienes todo mi apoyo – dijo Ginny bajando la voz.

Siguieron bajando las escaleras, la castaña se sentía apenada y Ginny sabía que el fondo ella tenía la razón.

Hermione pasó todo el día buscando una excusa para evitar lugares donde se pudiera encontrar con Luna, no quería aumentar las sospechas de Ginny y mucho menos seguir confundiéndose ella misma.

Al final del día se sentía agotada pero satisfecha, no había visto a Luna en todo el santo día y eso la relajaba y la vez la estresaba, "diablos", maldijo por lo bajo, a pesar de no haber visto a Luna en todo el día, no se la había sacado de la cabeza, y en ese momento lo único que deseaba era verla sonreír a su lado. Despejo esos pensamiento de su cabeza y se fue a dormir.