CAPITULO III

Mi vida siguió su curso, con situaciones cliché o no, pude sobrevivir, debo decir que deseaba volver al bosque, pero tuve un accidente, "karma-chan vuelve y ataca" estuve en coma dos meses, en rehabilitación cinco meses (tuve fractura en una de mis piernas) y otros seis meses para recuperar la memoria. Todo eso solo, por bajar un gatito de un árbol, fue algo así como una reacción en cadena.

Primero, estaba paseando en el parque, caminando cerca de la cancha de baseball, vi al gato en problemas y subí al árbol.

Segundo, alcance al gatito y cuando lo tenía en mis manos, escena yuri salvaje aparece.

Tercero, me quedé en silencio arriba en el árbol viendo como esas dos chicas se comían a besos debajo de nosotros.

Cuarto, el gato le pareció interesante la escena y se acomodó nuevamente en la rama para observar mejor, luego una pelota de baseball me golpeó justo en la cabeza haciéndome caer sobre la chica pasiva. (Neko)

Quinto, la chica activa (Tachi) preguntaba preocupada si estábamos bien y me estaba ayudando a levantar, ya que el golpe en mi cabeza fue bastante fuerte, justo en ese momento el gato salta y utiliza mi cabeza como lugar de aterrizaje, e hizo que mis labios se unieran con los de la chica pasiva, que aún se encontraba debajo de mí.

Sexto, sentí una presencia oscura que me observaba, fue ahí que recupere mis sentidos y me di cuenta que la pasiva había correspondido aquel beso accidental y la tachi me quería matar, ¡pero que mier#4$...!

Séptimo, vi al gato burlándose de mí, me levanté cuando al fin pude despegarme de la pasiva calenturienta y empecé a perseguirlo, ya que el gato maligno había causado todo esto.

Octavo, se podía ver un gato corriendo ¿elásticamente? Detrás de él, Fate Testarossa diciendo un sinfín de cosas cliché y detrás de la rubia, una tachi furiosa recitando los mil y un insultos.

Así fue como una persecución tonta llevó a Fate al hospital, pues su mirada solo estaba puesta en el gato y justo cuando iba a alcanzarlo cayó por un hueco del desagüe del parque, haciendo que en su caída se fracturara la pierna, después gritó ¡gato maligno! y se desmayó susurrando mi vida es un estúpido cliché…

Todo eso ocurrió cuando había cumplido catorce años, pero eso había quedado en el pasado como un recuerdo ¿cómico?

Ahora yo, Fate Testarossa con veinte años me esforzaba al máximo en mi carrera como profesional en artes plásticas.

El tiempo pasaba, sin embargo la imagen de aquella ninfa-demonio blanco seguía tan viva en mi mente, en mis pensamientos, en mis sueños, la dibuje un millón de veces, pero la verdad sabía que tenía que volver allá, al bosque, al estanque en donde la conocí, el tiempo era un impedimento, pues debía entregar bastantes trabajos, arreglar trámites para mi próxima escuela de artes, mejorar algunos puntos de mi tesis, sin embargo ahora conducía hacia al bosque, a buscarla, a pedirle disculpas, unas disculpas que han tomado bastante tiempo en llegar y una respuesta que espero y deseo escuchar.

Llegué en la tarde a la casa de Lindy y mi mamá, ahora ellas estaban intentando ser una pareja, Alicia también estaba allí, buscaba ejemplares de diversas plantas para una cura de una reciente epidemia que había surgido en el vecino país y Hayate la estaba ayudando, por más estúpido que parezca, estas dos también formalizaron una relación.

-Así es Fate, eres la única Forever Alone…

-Hayate! Vete de mi habitación.

-Qué mala eres Fate, yo que venía a invitarte a comer cerca del rio.

-Pero ya casi anochece, ¿qué pretendes hacer?

-Ali-chan descubrió unas aguas termales mientras buscaba gusanitos.

-Ah ok, en unos minutos bajo, relajarme no me vendría mal.

Toda la familia se dirigía a disfrutar un momento de descanso, llevábamos bastante comida. Al llegar quedé sorprendida, la naturaleza hace cosas realmente magnificas, comimos sentadas en unas rocas, conversando amenamente y a veces todas se ponían de acuerdo para hacerme bromas, no me quejaba, hacia un tiempo no estaba con mi familia y de verdad las extrañaba.

Eso pensaba, cerré los ojos, dejándome llevar por las sensaciones, ya que estaba dentro de un estanque con agua caliente disfrutando el momento, no me di cuenta cuando todas salieron y Alicia lanzó una especie de planta por toda el agua.

-Hermana, estas plantas… sueltan un aceite humectante… disfruta.

-Gracias Alicia, la verdad es que no sabía cuándo te habías convertido en tan buena hermana… pero ¿porque todas se salieron?

Y así comenzó todo, esas dichosas plantas, empezaron a hacer efecto, mi cuerpo picaba, diablos, nunca debí confiar en Alicia.

Esas plantas tenían el mismo efecto que los polvos pica-pica. Salí disparada del lugar diciendo un montón de injurias, me picaba hasta el alma.

Corrí y no me detuve, solo hasta que vi agua "limpia", me dirigí hasta allí y me lancé como si mi vida dependiera de ello y creo que así era.

Dulce y refrescante agua quitó todos mis males, nadé hasta la superficie, ya me sentía bien, cuando abrí los ojos, creí haber muerto, ella estaba allí a la orilla del estanque con su vestido blanco, me observaba con sus enigmáticos ojos, sorprendida al igual que yo.

La veía fijamente hasta que algo se movió detrás de mi ninfa-demonio blanco, una niña de unos cinco años, que sacaba su cabecita tímidamente solo mostrándome un ojito, pude notar por la luz de la luna que la niña me miraba con un ojito verde.

Eso fue una fría revelación, mi ninfa-demonio blanco ya era de alguien más. Había hecho una familia con un hombre de ojos verdes, mientras que yo solo vivía pensando en ella.

Les recuerdo que tuve un accidente y perdí la memoria, pero la recuperé, ¿Cómo? Pues observando un dibujo del rostro de mi ninfa, lo había realizado con anterioridad; en esa época pensaba en como seria nuestro reencuentro, pero no llegué a tiempo, alguien más se la llevó y nunca fue mía. ¿Cuánto duele? Mucho.

Todo se derrumbó dentro de mí, dentro de mi, pero al menos pude verla una vez más y aunque sea la última, le diré lo que todos estos años he estado guardando. Y justo cuando iba a hablar, ella había tomado a la niña en brazos y se preparaba para marcharse.

-Espera! Por favor no te vayas. Rogué.

Cuando ella ya me había dado la espalda y hacia el ademan de correr, se detuvo.

-Yo… esto… soy Fate Testarossa… yo te conocí hace mucho.

Sí que eres imbécil, empezar una conversación con titubeos, ya eres grande, me recriminaba a mí misma.

-Yo… bueno desde hace algunos años he querido decirte algo.

Ella se giró hacia mi estaba asustada lo podía ver en sus ojos, ella quería irse.

-Perdón por haberte espiado hace algunos años mientras te bañabas… no pude evitarlo, eras y serás muy hermosa.

Al terminar de pedir disculpas, unas palabras que había ensayado por años, me di cuenta que ella estaba sonrojada, también pude ver que se había calmado.

-Sin embargo, no pude venir antes, tuve… problemas, así que perdón nuevamente por haberme demorado tanto.

Ella me miraba de una forma, que no pude descifrar. Por unos segundos se hizo un silencio tenso.

-¿No recuerdas nada?

Ella había hablado, al fin pude conocer su voz. Pero su pregunta-afirmación me dejo fuera de lugar.

-Yo solo recuerdo que… Aa...Achus!.

No me había percatado que aún estaba en el estanque y que estaba muriendo de frio. Nadé a la orilla contraria, no quería que ella se asustara y se fuera.

-Disculpa por eso, ya estaba que moría de frio.

Ella sonrió como respuesta.

-Como te iba diciendo yo solo recuerdo… haberme lanzado al estanque y… estar frente a ti.

Recordé como mi cara había quedado frente a dos grandes personalidades. Inmediatamente tenia calor… quería volver a entrar al estanque.

-Así es mejor… que no recuerdes nada más, es bueno para ambas.

Ella me miró con tristeza. Mi corazón se le hizo un nudo, por alguna razón no me gustaba verla así. La niña que cargaba mi ninfa, desde hace mucho se había quedado dormida y recostaba su cabecita en el hombro de su… mamá.

-Bien no te voy a preguntar qué pasó aquella noche, porque sé que no me responderás, pero a cambio quiero escuchar si me perdonas.

-….

Ella no dijo nada solo me observaba, veía mis cambios, en aquel tiempo era una Loli y al parecer pervertida, te maldigo Hayate. Ahora yo era una mujer y estaba arrepentida de muchas cosas. Una por ejemplo, dejarla ir.

-Vale creo que pedí mucho… trataré de vivir sin tu perdón… pero al menos ¿puedo saber tu nombre?

-….

Tampoco hubo respuesta, es más ya me había dado la espalda, se iba a marchar, pero antes le iba decir algo, para posteriormente correr como cuando mamá me perseguía con la chancla en la mano...

-Perdón nuevamente por haber aparecido en tu vida, tal vez pienses que soy de lo peor, tu hija es hermosa, y su padre debe ser un afortunado. Espero que seas realmente muy feliz.

Ya sé que mi vida es un estúpido cliché.

N/A: Hola! Gracias por su apoyo, de verdad motiva seguir esta loca historia... algo sad el capitulo xD, pero bueno... hay que ponerle drama a la cosa. Nuevamente gracias por leer!

K.S