Sorpresas

Las sorpresas de aquel viaje no acababan. Desde conocer a su madre treinta años más joven, hasta que las mujeres de la aldea le viesen como si fuese un tazón de ramen; ése viaje sólo lograba causarle más dolores de cabeza.

Habían llegado a la oficina del líder de la aldea con la intención de reportar lo sucedido, en el caso de Kushina y de integrarse al pueblo, en caso del Uchiha.

No sabía si la persona enfrente suyo era alguna clase de pariente de su fallecido, o mejor dicho, aún no nacido sensei. La única gran diferencia que tenía con su antiguo maestro era que éste portaba en su chaleco, una manga blanca con el borde rojo y un remolino del mismo color en el centro.

Además del tanto que poseía en su espalda; otra diferencia era que su cabello no desafiaba tanto a la gravedad, algo que el de su sensei hacía muy descaradamente y en su cuello se podía notar una leve cola de caballo.

Pero el resto era sin duda muy parecido. El mismo color de cabello, los mismo ojos y… bueno el rostro de su sensei jamás lo había visto, pero podía asegurar que hasta en eso se parecían.

Kushina se exaltó y rápidamente saltó hacia el no tan anciano Hokage de la aldea.

-¡Abuelo! – Gritó abrazándolo con fuerza. El adulto Hokage correspondió aquel gesto con gusto.

-¡Kushina-chan! – Sarutobi de agachó hasta quedar a su altura – ¿No estás herida? – la examinó de pies a cabeza, verificando que no tenga herida alguna.

-No te preocupes abuelo, estoy bien – afirmó la niña feliz de que alguien se preocupe por ella.

-Anoche cuando fui a verte ya no estabas en tu casa, sé que tú no sales sola en la noche así que me preocupé – comentó recuperando su compostura – además de que había huellas frescas en la tierra de tu hogar –

Naruto cerró los ojos con gran vena que brincaba de molestia – Joder, ¿enserio eran Jounin esos ninjas de Kumo? – terminó su hilo de pensamientos cuando el Hokage le habló.

-¿Usted es el salvador de Kushina-chan? Muchas gracias – agradeció el señor bajando su sombrero. Aunque verlo le inquietaba, ya que compartía un parecido increíble con el co-fundador de la aldea. Aún así, sabía que no debía juzgar a las personas por su apariencia.

-Oh, Sakumo-sensei no te había visto – la pequeñaja treceañera estaba hablando con el sujeto terroríficamente parecido a Kakashi.

-Me alegra que estés bien, Kushina-chan – le contestó el sujeto.

-Me gustaría saber tu nombre muchacho – pidió amablemente el Hokage. Sakumo también se había acercado, pero para avisar al Sarutobi su retirada.

El actual Uchiha dudó en mencionar su nombre, tenía temor que su sola presencia en aquella época cambié todo el futuro completamente. Revelar su nombre podía ser un problema, aunque ya había hecho cambios demasiado notorios como para que se empezara a arrepentir. Al final, resignado terminó diciendo su nombre.

-Naruto… sólo Naruto – mencionó. No dijo su apellido por cuestiones claras, y esperaba que no le forzarán a decirlo.

-Entonces. Muchas gracias, Naruto-san –

Sin embargo, había algo con lo que no contaba y era que la desarrollada puberta, estaba escuchando todo.

-¿Oi, no te llamabas Uchiha Naruto-san? – habló interrumpiendo la plática entre el muchacho y el Hokage. El pelinegro sólo tuvo un pequeño tic nervioso en su ojo izquierdo.

Esto activó todas las alarmas de seguridad en la cabeza de Hiruzen. El parecido sorprendente con Madara podía ser mera coincidencia, pero que su apellido sea Uchiha lo alarmaba bastante.

-De… de qué estás hablando… - Maldición. Recordó entonces que cuando Kushina vivía solía ser muy imprudente, algo que claramente heredó. Pero también admitía que era culpa suya por no decirle que de mantenga callada respecto a su apellido.

-Si, mira hasta tienes el logotipo de los Uchiha - comentó. Viendo que en su hombro portaba dicho emblema, algo que ya había visto anteriormente.

-Mierda – pensó. No podía decir que lo obtuvo de un ninja de la aldea porque hasta ahora él se presentó. Y tampoco que lo obtuvo de un combate, lo echarían de la aldea por atacar a uno de sus ninjas.

-Bueno – suspiró resignado. – Soy un Uchiha, pero no soy miembro del clan – aclaró, el Hokage simplemente soltó un resoplido. Volteó y caminó hasta su escritorio, sentándose en él.

-Supongo que quieres mi permiso para permanecer en la aldea –

-Si… Por favor – pidió.

-Claro – Encendió su pipa soltando varios anillos de humo - Kushina-chan, puedes retirarte. Tengo que hablar a solas con el muchacho – el Sarutobi sonrió. Había entrenado gran parte de su vida como ninja, y le era muy fácil entender las intenciones de los demás. El aura que emitía Naruto no era malintencionada. Y aunque no era sensor, era capaz de sentir todo el chakra que el muchacho emitía, y era mucho. La Uzumaki obedeció la orden y se fue de la habitación. – ANBU, ustedes también y por favor, sellen la habitación para que ningún sonido salga ni entre – los enmascarados ninjas asintieron, también retirándose.

-Ahora, toma asiento, por favor Naruto-san – pidió sin perder su cortesía con el crononauta.

Sin perder tiempo, nuestro protagonista se sentó en la silla al otro lado del líder de la aldea.

-Desde la fundación de la aldea, ningún Uchiha ha sido exiliado de la aldea. Exceptuando un caso – Soltó otros anillos de humo. Naruto sudó frío – Es raro que vengas afirmando ser un Uchiha, cuando afuera de la aldea es imposible. Incluso si fuera así, dudo que los miembro del clan hayan abandonado a un pequeño niño en el bosque… eso sería básicamente abandonar un par de sus preciosos ojos – la voz del Hokage sonaba fría. Algo que jamás se había imaginado en su vida.

-Y no soy un idiota, sé que pudiste haber obtenido esa ropa en algún combate – su voz cambió cuando volvió a hablar – Así que si tienes alguna prueba de que eres miembro de ése clan, muéstramela por favor –

-Antes de eso… - los ojos de Naruto se ensombrecieron – ¿Quién es ese que se exceptuó? – indagó. Sabiendo bien quién era esa persona.

-El único miembro de ése clan que ha sido exiliado fue, Madara Uchiha – Contestó, sabiendo que no había nada que ocultar – Pero él murió durante su batalla con el Primer Hokage –

-¿Revisaron su cuerpo? –

-No –

-¿Lo trajeron? –

-No –

-¿Entonces como saben que murió? –

-Durante su batalla utilizó un gran poder, gastó excesivamente su chakra y recibió los ataques enviados por el Shodaime Hokage. Era imposible que sobreviviera – Afirmó.

-Sin embargo jamás se aseguraron de que en realidad haya muerto – su mirada se alzó – Él sobrevivió, muy herido, pero lo hizo – los ojos de Hiruzen casi se salen de aquella noticia.

-Eso es imposible –

-No lo es para alguien que consiguió domar al Kyubi – Hiruzen se sorprendió. La mirada de Naruto de estrechó con dureza y miró hacia el suelo – Él… ése maldito… - sus nudillos estaban blancos y sus manos sangraban por la gran fuerza con la que sus uñas se enterraban en la palma. Alzó la mirada viendo a los ojos del Hokage - ¡Ése maldito era mi abuelo! – terminó poniéndose de pie. En su mirada se marcaba un gran odio, claramente dirigido hacia Madara Uchiha, odiaba incluso decir eso, pero si le servía tenía que decirlo; tres comas giraban furiosamente en sus globos oculares, teñidos de rojo. Estos rápidamente cambiaron su forma a uno conocido para Sarutobi.

-¡Ese sharingan! – sus pupilas estaban dilatadas a más no poder, su frente sudaba frío. El sharingan que Naruto poseía era idéntico al de Madara antes de poseer el Eternal Mangekyo Sharingan.

La respiración del Uchiha se tranquilizó cuando inhaló y exhaló con fuerza el aire de sus pulmones.

-Lo… siento… - se disculpó Naruto. Había recordado los momentos de la guerra que lo traumatizaron, entre ellos la muerte de su sensei, la de Neji, la de Tsunade, la de Shikamaru y la de otros varios de sus compañeros y amigos – Sólo recordé cosas… del pasado – cuando se hubo tranquilizado, sus ojos volvieron al ónix que tenían.

-No. Yo debo disculparme – admitió suspirando – Es cierto que jamás revisamos el cuerpo de Madara, pensamos que murió en el combate; tal vez por eso jamás imaginamos que llegaría a tener descendencia – miró a Naruto. Era cierto que se parecía demasiado al antiguo jefe Uchiha, ahora que sabía que tenía descendencia, el Consejo pediría exiliarlo, o podían obligarlo a que se case con herederas de clanes para renacer la sangre de los verdaderos líderes del clan Uchiha.

Qué hastioso era ser Hokage.

-Supongo que tengo que informar de esto al Consejo… la última Uzumaki fue secuestrada y su salvador fue un Uchiha… muy irónico – anunció sobándose la frente – Ven mañana a esta misma hora, quiero hacerte una prueba… si logras pasarla te ascenderé a un rango ninja… mientras tanto… bienvenido a Konoha –

Naruto sonrió levemente mientras se levantaba de su asiento para dirigirse a la salida del lugar.

-Por cierto Hokage-sama – el pelinegro paró su paso – Preferiría no tener nada que ver con los Uchiha, es un favor que le pido, y gracias – terminó saliendo del lugar.

No recordaba la última vez que caminó con tranquilidad en su querida aldea.

La destrucción masiva que Pain había ocasionado durante su batalla, dejó a la aldea irreconocible. La posterior guerra había forzado a Naruto a alejarse de ella, al igual que a todos los ninjas de Konoha.

Ver su amada aldea completa, firme y gloriosa le hacía sentirse muy bien. Recordaba con nostalgia los días en donde salía de misión de la aldea, para después regresar a ésta. Feliz de cumplir su misión, cada vez estando más cerca de cumplir su sueño de ser Hokage algún día.

Las cabelleras masculinas del clan al que pertenecía, al igual que el de los hombres del pueblo le veían con algo de molestia, debido a la gran atención que las mujeres tomaban contra él.

No tenía casi nada de dinero en sus bolsillos, lo único que tenía era lo suficiente como para alquilar un cuarto únicamente por la noche, o para cenar algo decente.

Su estómago sonó en clara señal de hambruna. Sus prioridades estaban claras, sólo esperaba que el negocio del viejo Teuchi, existiera.

La gran Junta del Consejo se tenía que dar cada semana, o siempre que hubiera alguna emergencia que requiriera solucionarse.

El problema de este era claramente la sección civil, donde sólo las personas más poderosas socialmente y económicamente dentro de la aldea podían estar. Gente que sólo pensaba en llenarse el bolsillo con riquezas a costa del pueblo, algo que descaradamente hacían con su privilegiada posición.

Por otro lado, el consejo shinobi era ocupado por las prinicipales cabezas de los clanes con mayor poderío en la aldea. Finalmente, el Hokage, iba acompañado de sus propios consejeros, que tomaban sólo decisiones que eran "buenas para la aldea".

Sentándose con gran pereza en su lugar, el líder de la hoja suspiró con pesadez, para después comenzar su habla.

-Supongo que deben de estarse preguntando la razón de ésta "fugaz" junta... Siendo que la última fue hace dos días - muchos de los presentes asitieron, demostrando querer saber.

-Hace un par de años que nuestra aldea ha estado en gran tensión con Kumo, siendo que hace unos años que la guerra finalizó. Con ello vino su derrota - pausó, muchos integrantes del consejo se mostraban un tanto confusos por lo que el Hokage hablaba - Pero también vino algo que podía considerarse muy desafortunado. Pues ésta potencia, atacó junto a otras tres el territorio conocido como Uzu no Kuni dejando una gran tragedia, la aniquilación completa de un poderoso clan aliado... El Uzumaki -

-Pero antes de que esto suceda, la heredera de aquel prestigioso clan; Uzumaki Kushina, llegó a Konoha, a sabiendas de un futuro ataque... - antes de que alguien pudiera interrumpir al Sandaime, éste prosiguió - Sin embargo, en la noche de ayer, se me informó sobre una desaparición... La de Uzumaki Kushina - Ésta noticia causó gran polémica entre los miembros de aquella junta, ya sabiendo a dónde se dirigía todo esto. Danzo, iba a interrumpir el diálogo de su ex compañero de equipo, más Hiruzen no le dio oportunidad de hacerlo.

-Ésta mañana, fui confirmado de que se trataba de un rapto, organizado por Kumo, con el fin de estudiar el raro chakra de Kushina - cerrando sus ojos soltó un cansado suspiro - Afortunadamente, antes de que esta misión de secuestro fuera dada como exitosa, un muchacho logró salvar a la joven Uzumaki -

-Éste joven, logró vencer a cuatro jonin de Kumo y rescatar a Kushina, trayéndola de nuevo a Konoha - cuando término aquella oración, las preguntas no tardaron en presentarse.

-¿Un muchacho? ¿Acaso ninja de nuestra aldea? - Un hombre de peinado parecido al de una piña habló. Su ojo izquierdo estaba tapado con un parche, y se podía notar una larga cicatriz debajo de éste.

En un principio, dudó sobre si decir quién fue el rescatista de su casi nieta. Sin embargo, su posición como Hokage le prohibía guardarse secretos de carácter público; tales como el salvador de la única heredera del clan Uzumaki.

-No... Éste muchacho no es miembro de la aldea, pero si es descendiente de un clan de éste lugar. Específicamente del Uchiha -

-¿Un miembro de mi clan? - cuestionó un sujeto de largo cabello negro. Ojos ónix, de gran y penetrante mirada. Se podía ver que le faltaba un brazo, el izquierdo, todo esto le daba una apariencia muy intimidante a primera vista.

-...Sí - afirmó desganado el Sarutobi.

-Es imposible, no hay registros de Uchiha exiliados, por lo tanto es imposible que venga de fuera de la aldea -

-Si... Realmente yo también dudé sobre la veracidad de sus palabras... Sin embargo, me mostró... Su sharingan - ante esto hubo varías reacciones, siendo la más predominante la incredulidad.

-Pero -

-Es imposible que se lo haya transplantado, pudo activar y desactivar aquellos ojos - el silencio reinaba - Éste muchacho, afirmó ser descendiente de... Uchiha Madara -

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Para gran fortuna de nuestro ex rubio héroe, el ramen "Ichiraku's" había sido abierto desde años. Administrado únicamente por un más joven Teuchi, de unos 25-35 años.

-dame una orden especial - pidió amablemente. Teuchi asintió con una sonrisa antes de comenzar a preparar el pedido de Naruto.

Para incomodidad de este, muchas féminas que se paseaban por el lugar posaban sus ojos sobre él. Algo que claramente le molestaba.

Decidió perderse en sus propios pensamientos, divagando en lo que tenía que hacer estando en ésa época del tiempo; claramente no se sentaría a esperar a que las cosas se den, él evitaría todo lo que le sea posible. Aunque no sabía que su sola presencia ya había comenzado a cambiar cosas en el mundo shinobi.

-Aquí tiene, buen apetito - avisó Teuchi, sólo para seguir con sus típicas labores gastronómicas. Naruto estaba a punto de dar el primer sorbo de su comida cuando alguien le interrumpió.

-Hola - saludó aquella persona sentándose junto a él.

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Al fiiiiiiin.

Sé que es un capítulo muy corto y demasiado aburrido. Llegué a dormirme mientras escribía... Enserio...

Pero creo que al menos era una señal de que no estaba muerto... No del todo al menos.

En más de una ocasión llegué a pensar en abandonar el fic por falta de ideas, pero ver esos 100 seguidores y favoritos me dio el motivo suficiente para hacerlo. Además no me gusta dejar las cosas inconclusas.

En otro tema...

¿Quién creen que es la persona que saludó a Naruto?

¿Qué creéis que sucederá con el consejo?

Todo esto y más en el próximo capítulo de Pokemon Shippuden Z (siempre quise decir eso)

Nos vemos en una semana... O en dos años, o hasta que logré terminar el próximo cap.