3
Terry
En la escalera se encontraba Terry. Él también debió de percibir los olores de la Amortentia, pues aspiraba fuertemente con la nariz.
—Parece que funciona —dijo él.
Luna sonrió.
—Sí, eso parece.
Se acercó hasta él, igualmente que él se acercó hasta la poción. Para cuando estaban uno al lado del otro, Luna aspiró el aroma de Terry. Este se quedó mirándola, asustado.
—¿Qué haces?
—Comprobar una cosa.
Decididamente, aquél era el olor que había olido antes de la poción.
—Eres muy rara, Luna.
Ella sonrió.
—¿Qué hueles tú, Terry?
El joven aspiró los aromas.
—Pues... huelo a lluvia recién caída... A flores del Invernadero... Y... Y... —olía y olía la poción, pero, al igual que a Luna le había pasado antes, él tampoco era capaz de definir el último aroma. Siguió oliendo y oliendo, hasta que se apartó de la poción, pues empezó a detectar un rastro que se encontraba a su lado. Para cuando abrió los ojos, descubrió el origen de ese particular olor. Era Luna.
—¿Yo? ¿Yo soy uno de tus aromas?
—Esto... No, claro que no.
—No tienes por qué preocuparte. He descubierto que tú eres uno de mis aromas.
Terry estaba rojo de vergüenza.
—Ya... ¿Vas a probarla?
—No necesito hacer tal cosa —Luna volvió a sonreír —. ¿Y tú, vas a probarla?
—No... no lo creo.
Luna tomó una muestra de la poción en un frasco que cerró con un tapón.
—Bueno, ya está. Buenas noches, Terry.
Se dio la vuelta de tal forma que sus cabellos rubios ondearon, lanzando una ráfaga de aquel aroma a Terry, quien no pudo soportarlo.
—Esto... Luna.
—¿Sí, Terry? —preguntó ella con voz inocente.
—¿Haces algo este viernes? Es la visita a Hogsmeade y...
—Me encantaría ir, Terry.
Se dio la vuelta y se marchó mientras sonreía. No sabía qué iba a salir de eso pero tenía presente una cosa. Uno de sus aromas favoritos era el que despedía Terry. Y uno de los olores favoritos de Terry era el que despedía Luna. Luego algo tenía que salir de ahí, ¿no?
