Cap.3: Ser tu …¿QUÉ?

Seguí caminando mientras pensaba en que haría cuando regresase a mi casa; tendría que llamar al técnico para que arreglase la bendita televisión, después tendría que empezar a hacer mi informe de ciencias acerca de lo que habíamos visto por el microscopio esa clase, no entendía para que demonios tenía que hacer todo eso ¡No iba a ser científica ni nada por el estilo!

Y mientras caminaba, empecé a escuchar unos pasos, unos pasos de los que recién me había percatado y que talvez me habían estado siguiendo todo este tiempo… para comprobarlo empecé a caminar rápido—los pasos aún me seguían. Luego, empecé a caminar lento, exageradamente lento—y los pasos seguían allí. Una oleada de miedo me invadió al darme cuenta que quién fuese, me había estado persiguiendo desde hacía buen rato.

— ¡Maldita sea!— mascullé en voz baja. Sólo esperaba que no fuese un ladrón… o algo peor. Pero cuál fue mi sorpresa al darme cuenta que quien me seguía, no era nadie más ni nadie menos que… ¡Sango!

— Sango… ¿qué haces acá? ¡Me asustaste! ¿No deberías estar en tu cita con Miroku?— le pregunté asombrada; ¿Acaso no era temprano?, usualmente cuando ella salía con él regresaba a su casa a eso de las 11 o las 12.

— La película duró poco y decidí regresar temprano a casa para hacer el informe de ciencias— me respondió – ¿No deberías estar haciéndolo tu también?—preguntó suspicaz.

—Este… si tienes razón— le respondí mientras me reía nerviosamente — Es que no tengo la llave de la casa, así que tengo que esperar a que llegue mi madre o Sota— concluí mientras seguía caminando junto a Sango.

—Tengo algo importante que contarte Kagome, hoy, Miroku me dijo en nuestra cita — empezó a relatarme Sango con una emoción que podía ser notada a kilómetros de distancia; definitivamente esa chica tenía energía de sobra –Que tenía un primo…que estaba en nuestro instituto, y era nuevo— seguía Sango—Y me contó que…—Lo que su Miroku le contó a Sango es algo que en realidad no llegué a escuchar, porque ella fue interrumpida por un grito que sonaba a algo como…

—¡KAGOME!— volteé sin pensarlo dos veces, y me dí cuenta que quien me estaba llamando; ¡era mi hermano! ¿Qué se suponía que hacía aquí? Si me sentido del tiempo no me fallaba había pasado menos de media hora desde que estaba caminando con Sango.

—¡Te he estado buscando todo este rato!— Qué exagerado… Díos, Sota lo decía como si fuesen más de las… oh –me dí cuenta mientras miraba mi reloj— eran más de las 11. Y yo que juraba que era más temprano.

Maldito sentido del tiempo.

—Bueno Sango, me lo tendrás que contar mañana— le dije sonriendo mientras daba media vuelta y me dirigía a casa junto a Sota.

—No será necesario— escuché, sin embargo no me percaté de la sonrisa que Sango llevaba encima. Su sonrisa era de esas que te dicen estoy-planeando-algo-que-te-incumbe-pero-no-pienso-decírtelo y eso, me traería muchos problemas…

—Hola chicos— les dije saludándolos con la mano al tiempo que entraba al aula, allí estaban Sango, Ayame, Kouga, Miroku y Bankotsu… en resumen casi todos los que habían faltado ayer.

—Hola Kag— me respondieron.

—Te hemos guardado un asiento— dijo Kouga sonriéndome con una sonrisa encantadora.

—Pues gracias— le dije guiñándole el ojo. Kouga y yo éramos grandes amigos… es más se podría decir que un poco más que amigos, nos conocíamos desde que tengo uso de razón.

—¿Y que hicieron a…yer?— mi pregunta fue cortada al ver que entre mis amigos estaba el guapo-chico-sin-nombre. Definitivamente ese tenía que ser el destino.

—¡Ah! Casi olvido presentarte a mi primo— dijo Miroku con una de sus sonrisas de marca registrada –Kagome, él es InuYasha— dijo mientras hacía una señal entre el paliplateado y yo.

—InuYasha, ella es Kagome— dijo Sango señalándome, mientras contenía una risita.

En ese momento debería haberme dado cuenta que cuando a Sango se le ocurría una idea, por más loca e improbable que fuera… la hacía volverse realidad; cosa de la que no me daría cuenta años después…

—Hola… Kagome— dijo InuYasha, lo dijo con un gesto de fastidio ¿Quién se creía? Ni que me gustara. ¡No!

—Ayer fuimos al cine— dijo Ayame, mientras me cortaba los pensamientos que tenía acerca de InuYasha – Fue la mejor película de terror/romance que alguna vez tendré la oportunidad de ver… — dijo con ojos ilusionados.

—Al final mataron a todos— dijo Kouga con gotitas en la cabeza. Dios, Ayame era rara…

—Claro,— dije con aires de dramatismo—ustedes se van y se divierten; mientras yo estoy a la merced del monstruo algebraico—

—Reina del drama— rió Sango –Y eso que yo también me he quedado contigo—

Después de eso… llego el profesor de álgebra –mejor conocido como el monstruo algebraico— para dar clases.

Los días después de que me presentaran a InuYasha (quien me dejo de gustar en el mismo momento en el que lo conocí… era tan ¡engreído!) pasaron de una manera normal. Salíamos a pasear con los chicos y con InuYasha (con quien me peleaba a cada segundo); pero ahora pasaban cosas como…

— ¡InuYasha! ¡Cállate!—

— ¿Y si no quiero?—

— ¡Entonces te callaré!—

—Quiero verte intentarlo—

— ¡Chicos! Ya no se peleen— decían Miroku y Sango a coro con una mirada de ¡dios-se-portan-como-unos-críos!

Y lo más tonto es que cada vez que nos peleábamos era por una razón estúpida.

Claro, todo seguía relativamente normal hasta esa mañana, en la que me había levantado como si fuera un día completamente normal, y había desayunada como si fuera un día completamente normal para luego ir al instituto como si fuera un día completamente normal… porque ese día supuestamente y completamente normal… no fue siquiera un día normal.

Debí haberlo sospechado cuando llegue al instituto. Habían tantas señales: Sango no estaba jalándole las orejas a Miroku por estar coqueteando con otras chicas (cosa rara); y eso se debió a que Miroku no había estado coqueteando con otras chicas (cosa rarísima). Pero lo que en verdad fue extraño y que me hizo dar cuenta que las cosas estaban mal, fue que cuando me senté en mi pupitre, InuYasha…

Me sonrió.

Sólo habían tres opciones: talvez el mundo se había salido de su eje, talvez El Apocalipsis llegaría pronto, o podría ser que los aliens habían llegado a nuestro pequeño planeta llamado Tierra, habían raptado a InuYasha y lo habían suplantado por otro alien con su apariencia.

Quizás las tres opciones eran correctas.

Y si en algún momento había pensado que las cosas dejarían de ponerse raras, me percaté que me equivocaba tremendamente.

InuYasha se acercó a mi pupitre con una sonrisa de marca registrada. Me miró a los ojos y me preguntó:

—Kagome, ¿quieres salir conmigo?—

Sorry por no actualizar antes!!!

Buaaa!! No he tenido mucho tiempo… estoii estudiando para unos títulos de inglés y estoii completamente volada… y a mi inspiración le dieron ganas de irse a Francia… y dejarme a mi completamente sola (I: No es verdad! A: Sabes que es verdad!)

Prometo actualizar más rápido… o por lo menos tratarlo (¡xD!) lo que sí es seguro es no volveré a demorar tanto en subir un cap. El siguiente cap ya lo tengo casi a la mitad… Y les quiero hacer una pregunta. Yo hago los caps algo cortos porque pienso que si los hago muy largos se aburrían pero en un rr me dijeron que los caps estaban muii cortos… asi que los sigo haciendo asi o los hago mas largos??

Saludos especialmente a todos los que dejaron rr!!

Gracias por todo!!