No podía ver con claridad el reflejo de su rostro en el espejo.

Abrió el grifo del agua para lavarse la cara y tratar de despejarse, pero no sirvió de nada, todo seguía dándole vueltas y más vueltas.

-Ya no puedo beber más-, pensó Saori, preocupada por lo que podía decir o hacer si continuaba…

Seiya la esperaba afuera, pasando de la desilusión al alivio cada vez que recordaba como Saori había vuelto su rostro hacia él, sin el más mínimo asomo en su mirada de haber escuchado la confesión que le había hecho un par de horas atrás. El ruido del lugar se había encargado de acallarla.

-Quizás es así como debe ser, se repetía a sí mismo, sin evitar sentir una punzada en la boca del estómago cada vez que lo pensaba.

Saori salió del lavabo y caminó hacia Seiya que estaba de espaldas, al llegar hasta él, se aferró a su brazo y le dijo al oído, -quizá demasiado cerca pero no podía controlar bien sus movimientos-, que era mejor que se fueran ya.

¿Estás bien? Preguntó él, ella movió su cabeza en señal de negación.

Fueron enseguida por sus abrigos y salieron del lugar.

La brisa helada le dio en el rostro aliviándole un poco el mareo. Atrás quedaban los beats de música electrónica y no pudo evitar sentirse desolada, porque sabía muy bien que esto que había vivido con él jamás volvería a suceder. Pronto iba a amanecer y el sueño se evaporaría…

- Vamos a conseguir un taxi, dijo él tomándola de la mano

Caminaron por unas cuantas callecitas estrechas hasta que salieron a una avenida donde alcanzaron uno, al subirse Seiya dio la dirección de la mansión kido, pero Saori lo corrigió enseguida:

- No…. llévame a tu casa.

Y sin añadir nada más, se recostó en su hombro y cerró los ojos.

Cuando volvió a abrirlos, lo primero que vio fue el rostro de Seiya muy cerca al suyo. Se habían quedado dormidos sobre la cama, uno frente al otro, aún tenían las manos entrelazadas.

No recordaba bien que había sucedido luego de que subieron al taxi…

Se quedó un rato contemplando sus largas pestañas, sus hermosos labios, ese gesto tan pacífico que ponía al dormir… sus instintos comenzaron a aflorar como aquella vez cuando saltaron al precipicio, jugándose el todo por el todo…

No, ¡no podía!, tenía que controlarse, ya las cosas habían ido demasiado lejos.

Con cuidado comenzó a levantarse pero al momento de soltar su mano, él se despertó.

Saori, dijo él con voz somnolienta, y luego como cayendo en cuenta de la situación se incorporó de un salto, - despertaste, ¿Qué hora es?-

Ella no pudo evitar sonreír con gesto divertido, y luego reaccionando de repente, buscó su reloj

- ¡Es muy tarde!

- ¿por qué, te tienes que ir? Preguntó Seiya con gesto apesadumbrado.

- Creo que no conseguiría llegar a tiempo ni aunque saliera volando ahora mismo, contestó ella. Su mente se hallaba buscando una solución. Mordiéndose el labio, añadió: ¿me puedes prestar tú portátil?

- Sí, claro, respondió el… ¿Qué vas a hacer?

- Tengo una reunión importante con la junta directiva de Graude.

Al salir de la ducha, Seiya la escuchó hablando en otro idioma y más tarde, al volver de hacer la compra, estaba hablando en otro y así, al cabo de un buen rato Saori terminó por fin la videoconferencia.

- No sé cómo lo haces, le espetó él

- Mi CI no puede ser medido por tests ordinarios, contestó ella

Ambos sonrieron y luego se quedaron viendo embelesados por varios segundos. Seiya reaccionando comenzó a decir:

- Fui a comprar algo de comer, porque no había nada, mi hermana y yo hemos estado bastante tiempo afuera y …

- Seiya, no tenías porqué, interrumpió Saori, yo… de todas formas tengo que irme… y agregó bajando la mirada, Tatsumi, ya debió haber enviado a alguien a recogerme…

- Entonces… vámonos antes de que lleguen, le soltó él de repente.

Saori, no supo que decir, él se acercó a ella con la ilusión brillando en sus ojos castaños.

- Seika dejó su auto estacionado abajo, podemos irnos a…

- ¿a dónde? Preguntó ella, y añadió por lo bajo, más para sí misma que para él, -en qué lugar del mundo esto podría estar bien-.

Y entonces fue como si esas últimas palabras, "esto no puede estar bien", funcionaran como una contraseña para un archivo guardado en su memoria, pues comenzó a recordar lo que había ocurrido horas antes;

Él la estaba dejando suavemente sobre la cama, pero ella lo retuvo, le pidió que se quedara con ella, que la abrazara, "te eché mucho de menos" le había dicho susurrando, "me duele cuando estás lejos, pero también me duele cuando estás aquí tan cerca y yo… no puedo decirte que… Seiya yo…" y había acercado su rostro hacía él lentamente…

Saori se llevó los dedos a los labios…

-Tengo que irme, dijo ella con un hilo de voz.

Seiya comprendió entonces que ella apenas acababa de recordar el beso que le había dado, y un gesto de desilusión le cruzó el rostro.

Saori se apresuró hacia la salida, pero él fue más rápido y se le atravesó en la puerta.

-Por qué Saori, por qué tu y yo no podemos simplemente…

Aquellos ojos castaños que adoraba, la miraban con una mezcla de súplica y rabia.

-No quiero que sufras más por culpa mía, Seiya, por favor, déjame salir. Ella trató de hablar firmemente, pero la voz le temblaba, todo su cuerpo temblaba.

- lo único que realmente me hiere, comenzó a decir él, es que creas que estoy mejor sin ti.

Saori no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas, - No sé qué consecuencias tengamos que…- y un nudo en la garganta le impidió continuar.

-Ven conmigo, comenzó a decir Seiya, tomándole la mano ¿Qué no ves que ya no hay nada que podamos hacer?, desde hace tiempo tu y yo... -él se acercó hasta quedar muy cerca de sus labios-…estamos condenados.

Disfrutando de aquél arrebato de libertad, dejaron atrás la ciudad y sus preocupaciones y condujeron por varias horas en dirección a las montañas en la prefectura de Gunma. Leves copos de nieve comenzaron a caer mientras el sol de ocultaba en el horizonte. Llegaron entonces al parque Sainokawara y contemplaron un hermoso paisaje de invierno, hacía frio, pero en ellos fluía la sangre caliente.

- Hay unas fuentes termales al aire libre muy cerca de aquí, en Kosatsu, explicaba Saori, pero ya es muy tarde, probablemente estén cerradas…

- No importa, contestó Seiya, vamos a echar un vistazo.

La noche había caído completamente y una bruma blanca flotaba sobre las aguas, la ventisca de nieve comenzó a soplar fuertemente.

-¡vaya clima! ¿Te animas a salir de aquí e ir hasta la fuente? Preguntó Saori

- ¿te refieres a con ropa o sin ropa? Preguntó Seiya con una taimada sonrisa dibujada en el rostro.

-A ver cuánto tiempo aguantas sin ropa en la nieve, lo retó ella, sorprendiéndolo con tal respuesta.

Ambos comenzaron a desvestirse sentados en el interior del auto, y rápidamente quedaron en ropa interior, a Seiya le hería la sangre de ver Saori casi desnuda, podía ver las puntas de sus senos a través de la delicada seda de su sostén.

- ¿preparado? Dijo ella, con la mano a punto de abrir la puerta del auto

1… 2…

つづく


Esto se pone cada vez mejor así que dale next!

Gracias por leer y por los reviews que me animan a continuar esta historia!