Desenpolvé mis maletas que había armado hacia ya una semana e incluí lo necesario. no llebaba grandes cosas, poca ropa, mi notebook, dinero. Ellizabeth y Theresa fueron a despedirme al aeropuerto. Abordé y me senté en mi asiento. B-31 a la ventana. Cuando subí habían pocas personas ya sentadas.
Solitarios, como yo
Me puse mis auriculares y me dormí. Mi vuelo era largo y sin escalas, pero por el cambio de horario llegaba sólo unas 3 horas despues de mi salida. Desperté tapada por una manta de osito con un niño y su padre a mi lado.
-Hola -saludó el pequeño apenas me vio abrir los ojos. Su padre dormía en el asiento del lado.
-Hola -respondí- ¿Como te llamas?
-Zac, como mi tío regalón ¿Y tu?
-Lindo nombre, el mío es Emily. ¿Tu me tapaste?
El pequeño asintió y tomó aire para hablar.
-El tío Zac siempre dice que si no te tapas para dormir te puedes resfriar, y yo no tengo sueño -dijo con su vocecita de niño denotando la simpleza del asunto-. ¡Quiero ver a mamá! ¿Cuanto falta para llegar?
Miré el reloj de mi mano y saqué la cuenta.
-Más menos 7 horas -Zac me miró con cara confundida y empezó a contar con los dedos.
-Tengo hambre -anunció al rato. Revolví mi bolso y dí con un paquete de galletas. Las abrí y le entregue el paquete.
-¿Te gustan? Cuando yo tenía tu edad las comía todo el tiempo -Theresa me las preparaba con mermelada de frutilla y miel- ¿Que edad tienes?
El niño comenzó a contar con los dedos y me mostró cuatro. Luego de acabarse las galletas bostezó.
-¡Tengo sueño! -exclamó acurrucándose en su asiento. Tomé la manta que tenía en mis piernas y lo envolví en ella. Se durmió pronto y puse una película en el dvd del avión.
17 otra vez,
una de las películas que más sueño me han dado
Zac comenzó a inquietarse, probablemente estaba teniendo pesadillas, así que le comencé a hacer cariño en la espalda.
-¡No, no, no! -exclamó entre dormido y abrió los ojos.
-Tranquilo, todo fue una pesadilla, ¿estás bien?
El pequeño con los ojos aguados se lanzó a mi abrazo y lloró. Sin saber que más hacer le acaricie el cabello hasta que los sollozos del niño despertaron a su padre.
-Zac, ¿Qué pasó? -preguntó el adormilado padre. Se me hacía conocido.
-Tuvo una pesadilla -me apresuré a contestar.
-Lo mismo de siempre -exclamó con rabia. ¿Se había enojado por que su hijo lo despertara?
-¿ Perdón? te molestas por que te despertó? -pregunté molesta, ¿que clase de padre era?
-Tío Zac, quiero ir al baño -dijo Zac... oh, él era el tío Zac
-Vamos -respondió y le tomó la mano.
Se salvó
Cuando volvieron, Zac tío me hizo una seña rara para que me le acercara.
-¿Podemos hablar? -su petición me dejo fuera de lugar.
-Zac -me dirigí al pequeño- ¿quieres sentarte en la ventana para ver las nubes?
-¡ya! -exclamó emocionado. le hice una seña a Zac para que pasara al lado del pequeño, pero él me la devolvió y quedé entre medio de ambos.
-Comienza -dije apenas el niño se distrajo.
