Un viaje que trae...
- Nee Shuichi, quieres que cuide de tu boleto, por que si no de seguro y lo pierdes.
- Ahh supongo que tienes razón, no quiero perder el vuelo, aun no se escucha nada, habrá que abordar ya?
- Siempre tan despistado, oye que no es ese Seguchi-san con...
- Con quien?
- Con Yuki-san.
- No puede ser posible, por que justo ahora.
Yuki venia en compañía de Seguchi con una maleta y mirada perdida en Shuichi, el cual sorprendido y confundido, pensaba en la razón de que Yuki estuviera allí.
-Podrían entregarme sus boletos?
-Por que? No voy a perderlos, además ya le di el mío a Hiro por si las dudas.
- Hiro-san me los das por favor?
-Ten, aquí esta el mío y el de Shuichi.
- Mmm, así que iban a sentarse juntos no? Bien habrá cambios.
Seguchi le dio el boleto de Hiro a Yuki y entrego a Shuichi el suyo, aunque extrañado y molesto, el expelirrosa abordo el avión, esto no iba a arruinar su viaje y posibilidad de ser feliz. Se apagaron las luces interiores para que los pasajeros pudieran dormir, Shuichi que do al lado de la ventana y miraba por allí sin quitar la vista pero siempre atento, pues conocía muy bien a Yuki, podría intentar algo y quizá caería nuevamente, Hiro quedo junto a Suguro mas atrás,
Sin duda que Seguchi-san lo había preparado todo para que Yuki pudiera estar con el a solas, eso le inquietaba ya que sabia de sobra que si existía alguien en contra de la relación que mantenía con Yuki era el, pero ahora de donde venia este deseo de que volvieran a juntarse? Esto no podía ser más que una trampa. Todo estaba en silencio, mientras Shuichi permanecía sumergido en sus pensamientos no se percato de que Yuki estaba ganando terreno cerca suyo hasta que quedo junto a su oreja y susurro
- ¿y Ryuichi?
- ¡Por que te acercas tanto! Lo siento, es que me tomaste por sorpresa.
- ¿Donde esta?
- Ya esta en Nueva York, se fue antes para preparar todo cuando llegara.
- ¿Vivirás con el?
- Claro que esperabas? Compartiremos cama también por si te interesa saber.
Esto último lo dijo con un toque de picardía poniéndole una cara a Yuki, sabia donde darle duro. El rubio no soporto tal provocación y le propino tal beso que le dejo sin respiración.
- ¡Que te ocurre eh!
- No me provoques Shuichi, mi deseo por ti no disminuye por más que me rechaces.
Yuki lo tomo del brazo aprovechando el sueño de los demás pasajeros y lo llevo al baño donde luego de cerrar con seguro, se voltea y encuentra a un muy enojado Shuichi.
- Me conoces perfectamente sabes donde golpearme.
- De algo me sirvió vivir contigo tanto tiempo no?
- Ahora veras mocoso insolente.
Yuki volvió a besar a Shuichi, el cual forcejeaba por evitarlo, pero era imposible, el rubio siempre fue mas fuerte que el. De un momento a otro quedo Shuichi sentado sobre Yuki, el cual le embestía con fuerza a lo que Shuichi solo podía responder con suaves gemidos, eso no podía ser, no lo quería, el idiota de Yuki se estaba burlando nuevamente de el haciendo esto, pero para colmo de males a el no le desagradaba completamente, es mas hasta lo disfrutaba..
- Mi pequeño Shuichi, aun te corres con tanta facilidad, eso no va a cambiar nunca
- No digas...Ahh tonterías, déjame en paz, salte yaah
- No...no puedo, además tu lo estas disfrutando tanto como yo, si no hubieras querido, estarías apretado y no es así, solo mira entre tus piernas...
Shuichi estaba completamente excitado, pero parte de el se sentía sucia, por Ryuichi, no podría mirarlo a la cara, y si Yuki lo chantajeaba? No, que se suponía que hiciera?. Yuki acabo en el, Shuichi se levanto lentamente con la vista baja, El rubio le miraba con ternura, la suave cabellera oscura del pequeño estaba ahora húmeda por el sudor del acto consumado. Shuichi se quedo unos instantes apoyado contra la puerta y Yuki pregunto
- ¿Te repugno?
- Me quiero morir, no por esto, sino que en el fondo ni siquiera quería que te detuvieras...
Shuichi parecía perturbado, Yuki se preocupo, pero no dijo nada hasta que volvieron a sus asientos, Shuichi se quedo dormido y Yuki le abrazo hasta el final del vuelo...
- Nee... Shu-chan ¿ Que hace Yuki-san colgado de ti
Decía un molesto Ryuichi mientras observaba como su ahora Shuichi estaba en los brazos del escritor. Este último al despertar, sonrió diciendo:
- Buenos días Sakuma-san, oh disculpa, creo que me olvide que ya no me pertenece.
- Baka Yuki, suéltame, basta.
- Shuichi nos vamos?
Por el camino hacia la salida del aeropuerto Ryuichi no dijo nada, para Shuichi era la primera vez que veía a Sakuma-san de esa manera, el trayecto hasta el departamento que compartirían se hizo aun mas largo debido a que ninguno de los dos decía nada. Al entrar al lugar Ryuichi se paro en seco diciendo...
- ¿ Paso algo mas que deba saber
- No... por que lo dices estas muy raro?
- No soy idiota, mira como estas
- Nee, lo que pasa es que...
- Mejor no me lo digas, no arruinemos este momento, acompáñame.
Caminaron por un pasillo bastante amplio hasta el cuarto en el que dormirían una vez entrada la noche...
- Shuichi, permíteme hacerte mío.
Shuichi no podía creerlo ¿que haría? Aun no se sentía preparado para estar con alguien más tan repentinamente, sintió como los labios de Ryuichi se unían con los suyos y lo tumbaba en la cama...
- Mi pequeño Shuichi, ahora sabrás lo que es realmente el amor.
Dicho esto se desprendió de sus ropas, ante lo cual, el ex pelirrosa sintió agitarse su corazón al ver el bien formado cuerpo del peli verde.
- Nee, Ryuichi, no podrían...
- No, escucha primero antes de negarte. Este es nuestro comienzo, quiero que sea especial, no solo para mi, sino también para ti, quiero que disfrutes cada instante conmigo y que no pienses que mejorar para agradarme, al contrario, soy yo quien debe hacer meritos para ti.
La mano de Sakuma-san se escabullo bajo los pantalones de Shuichi que al instante cayeron al suelo seguidos de los de Ryuichi.
- Solo quiéreme por favor.
Sus cuerpos comenzaron a unirse y Shuichi cerraba sus ojos al sentir el placer que el peli verde le daba.
- Mírame Shu.
- Nee?
- Se mío.
Así paso la mañana para Ryuichi y Shuichi. Que diferencia aquella, antes, solo era importante que Yuki disfrutase, si a Shuichi le dolía o no era de poca importancia para Shu, que dulce sentimiento estaba atesorándose en el corazón del pequeño uke.
El departamento de Seguchi-san
- ¿Y como te fue con Shindou-kun?
- Ahh? La verdad es que, quizá debí haberme quedado en Japón, solo vine a malograrle el viaje.
- Hay un tipo. Es el hijo del dueño de la disquera donde Shindou-kun comenzara a trabajar.
- ¿y?
- Esta interesado enormemente en Shindou-kun. Se encapricho con el en cuanto vio las fotografías de Bad Luck. Su nombre es Brian Anderson, es joven, no tendrá mas de 20 años. Es bien parecido.
- ¿Acaso el?
