Hola de nuevo. ¿Cómo han estado mis queridos lectores? Antes que nada quería pedirles una disculpa, en el capítulo anterior se dio a entender que Sakura iba en tercero de preparatoria, bueno... Hubo un fallo con el corregidor de mi celular *risa nerviosa* - en ese hermoso aparatito escribo todo - es clase 2-5, así que apenas va en segundo ya que cumplió los 17 años. En verdad unas sinceras disculpas, trataré de no cometer el mismo error dos veces.
¡Gracias por sus reviews! Y disculpa por no responderles, ya que, lamentablemente no tengo Internet en mi casita y no pude responder. Pero ahora si lo hago.
Angel-Utau: gracias por tomarte el tiempo para dejar tu opinión. Y respecto a tu pregunta... *los tambores suenan dándole suspenso al momento*... ¡Se te aclarará un poco en este capítulo mujakaja! Soy mala! Ntc. Y me encanta que te haya gustado. Sobre tu observación... Si, me dije "Alex, has algo diferente" ¡y aquí ta! Kakashi me parece un personaje interesante, ya se verá como se irá dando su relación con Sakura, que es su sobrina. De igual manera ya había leído... Unos tres fics donde la emparejan con Kakashi y se me hace un poco interésate una relación fraternal. Y no, no es una mierda de observación (como tu dijiste cx) se me hizo algo que nunca espere leer. Disfruta el capítulo
melilove: también, para ti, en este capítulo se aclarará un poco tus dudas. Y si, estará en la escuela por tiempos, así que tomaré esa observación. No te preocupes no me lo tome a mal, en cambio me alegra recibir sus opiniones y comentarios. Disfruta el capítulo.
En fin, les traigo el capi puntual! A la semana siii!
No les entretengo más, disfruten la lectura.
Capítulo 2
Te conocí antes de saber quien eras.
Estados Unidos, Boston.
Año 2014.
Febrero.
03:56 am.
El bosque era extenso donde se apreciaron los grandes árboles altos y con las copas cubiertos de nieve, el cielo cubierto de nubes blancas desprendían los copos de nieve.
La sangre salpico en la nieve blanca y suave, los charcos rojos hacían hondas por el aire que pasaba, un frío que helaba los huesos y el peligros era palpable en el ambiente.
Aquel muchacho camino dando pasos sonoros, sus botas se hundieron en la nieve teñida de carmesí. Se detuvo frete al cuerpo que él mismo destazo sobre el suelo rojo, con sus extremidades separadas del cuerpo y la cabeza hacia un lado dejando ver los músculos internos.
—E-eres u-n maldit-to —insultó en inglés, y escupió sangre al hablar el moribundo.
El chico de pie rió por debajo viendo chistosa la situación cual no tenía ni una pizca de gracia, y la sonrisa burlona no llego a sus ojos que no expresaron nada.
—Y según tu, yo sería quien muriera —aseguró burlón en el mismo idioma, dio una la última calada al cigarrillo entre sus dedos y tiró la colilla a la nieve carmesí.
—T-te o-dio —dijo con repulsión el moribundo, y escupió sangre en las botas negras de quien estaba de pie.
El muchacho se puso de cuclillas con lentitud, miro sin interés su bota manchada de sangre y sonrío de lado creyendo que moribundo quería morir pronto. De repente, agarro la cabeza contraria por los cabellos y lo anivelo a su rostro.
El hombre gimió de dolor y sus ojos mostraron terroso al ver la sonrisa del otro tipo.
—¿Sabes? Yo también me odio —aseguró estando serio, y luego volvió a sonreír de forma retorcida—. Pero que le vamos hacer. No debes preocuparte por odiarme más, porque tu vida terminará ahora —lo dejo caer al suelo y se incorporo de un solo movimiento.
El moribundo gimió otra vez de dolor y dio un pequeño grito que no duro más de un segundo.
El muchacho había aplastado la cabeza con su bota, lo hizo con tanta fuerza que los sesos se dispersaron y la sangre salpico en sus botas negras. No lo pensó al hacerlo, fue por impulso. Ahora su bota estaría impregnada con el olor de la sangre de un ser detestable.
Mostró algo parecido a una mueca de asco y sacudió el pie con un deje de brusquedad.
—No deberías estar jugando —dijo una voz femenina desde arriba.
La presencia masculina alzó la vista hacia un árbol, donde estaba sentada una mujer parecida a él en fracciones.
—Y tu debiste matarlo —renegó el chico que tenia una apariencia de diecisiete años, piel pálida pero no al grado de verse mal, de echo resaltaba su cabellera negra con reflejos azules que estaba corto en un extraño peinado hacia arriba y dos mechones encima de su rostro.
Sus ojos negros penetrantes reflejaron aburrimiento, sus fracciones eran varoniles y angelicales pero sólo conseguía parecer más atractivo. Alto, de metro setenta y ocho, espalda ancha, piernas largas y cuerpo bien ejercitado. Vestía una camisa negra de botones, encima una gabardina negra y pantalón negro además de tener unas botas negras. ¡Todo negro!
—No me gusta matar sin razón —la mujer saco un abanico azul con pétalos rosados, lo extendió a la altura de su rostro cubriendo su boca y nariz dejando entrever unos ojos color cafés.
—Está era una razón, Hikoro —dijo él mientras caminaba entre los árboles.
La mujer se dejó caer de la rama con delicadeza aterrizando frente al chico.
Ella era de tez morena clara, ojos cafés oscuros levemente rasgados y unas pestañas largas. Cabello negro azulado corto hasta un poco arriba de los hombros pero dejando dos mechones largos cayendo a los lados de su rostro, fracciones delicadas y angelicales. De estatura de un metro sesenta. Senos medianos, vientre plano y piernas largas. Con una apariencia de unos veinte años.
Vestía un kimono de color negro con unos adornos de flores de pétalos verdes. Éste le llegaba abajo de la rodilla, y las mangas del kimono eran largas y anchas. Un cinto negro alrededor de su cintura y en su espalda, portaba una katana con mango color rojo y funda igual. Calzaba unas sandalias de madera tradicionales con unos calcetines blancos y cortos.
—Una razón estúpida si me dejas opinar —frunció el ceño y dejo de agitar su abanico a pesar de estar en pleno bosque con nieve—. Además. Tú y aniki podían hacerlo por mi, así que no había problema —se encogió de hombros cerrado el abanico.
—Vaya —pareció estar sorprendido ganándose una mirada fulminante por parte de la mujer—, te doy la razón —acepto con algo cautela mirando a un lado—. Pero recuerda que ese es tu trabajo, matarlos.
—No me gusta hacerlo —dijo seria y claro que él más que nadie lo sabía—, se que tengo que hacerlo pero solo lo hago si es necesario —volvió a repetir.
El chico suspiró con pesadez para luego caminar al frente, pero paro en seco al ver a un lobo salvaje sentado en una gran roca mirándolos fijamente.
—Oh, al parecer alguien trajo un mensaje —comentó Hikoro acercándose al lobo que tenía amarrado en su cuello un pequeño pergamino.
Lo desamarro delicadamente para luego acariciar la cabeza canina, el lobo se dejó hacer para después desaparecer de la vista de los dos.
—¿Qué dice? —preguntó interesado poniéndose alado de Hikoro, ella desenrollo el pergamino.
Los dos leyeron el contenido interesados por sus datos.
—Al parecer el siguiente lugar para buscar es Asia, luego iremos a China y por último Tokio —dijo interesada.
—Nunca había estado ahí —murmuró ido el azabache.
Ella lo miro con tristeza, y apoyo su mano en el hombro de su hermano.
—Tú naciste ahí, Sasuke. Pero solo duraste cinco años —le recordó pasándole la mano en su frente—, por eso sabes hablar japonés, eres de ahí y nosotros a pesar de estar en Estados Unidos, te inculcamos todo sobre sus costumbres —le sonrió de forma cariñosa—. ¡Ahora volveremos! —exclamó en japonés energética apretando el pergamino mentiras lo alza al aire.
Sasuke rió por debajo al ver el aura brillante que rodeó el cuerpo de su hermana, a veces se preguntaba quien era la mayor ahí.
—Primero deberíamos ver si es seguro para ti, aunque si Kakashi mando este pergamino es lo más seguro —dijo pensativa— además aniki estará allí, así que no habrá problema.
El pelinegro asintió.
—Vete preparado otouto —la ojicafé lo miro sobre su hombro—, porque si la encontramos tu la cuidaras y ayudarás a entrenarla.
Sasuke mostró una mueca de fastidio al recordar eso.
—No entiendo como llegue a aceptar eso —se lamentó internamente por haber aceptado.
—Le debes un favor a Kakashi —Hikoro arrancó un flor en crecimiento— recuerda lo que hizo por ti. Tu eres de su plena confianza y uno de... la especie que es capas de entrenar a otro —lo alago sabiendo que él ego masculino rebosaría en todo el bosque.
Sasuke sonrió de lado y Hikoro rodó los ojos poniéndose la flor en la oreja.
—Lo sé, soy todo un genio —se alago a si mismo con arrogancia, Hikoro sonrió para sus adentros—. ¿Pero, por qué yo? De seguro esa niña es una inexperta, inconsciente de lo que es contando que vive entre los humanos —supuso frunciendo el ceño—, una chiquilla —soltó burlón recordando cierto acontecimiento del pasado.
—Y como si tu no lo fueras —se burló su hermana haciendo que él gruñera molesto.
—Tú pareces eso —camino entre los árboles seguido de la pelinegra.
—Bueno, contando de que tengo 300 años aproximadamente mayor que tu, y tu tienes 570 de edad… pero para nosotros apenas tienes 17 años —explico su hermana, el detuvo su paso por ver a un venado en medio del camino, y la miro de soslayo y ella miraba también el animal.
—A pesar de eso pareces una cría —refunfuño recobrando la conversación — y no te gusta que te recuerden que tienes 881 años de edad —recordó burlón
Una vena se hincho en la frente femenina y miro asesinamente a su querido hermanito cuál sonrió nervioso desviando su mirada cuando los ojos de Hikoro se pusieron rojos con una extraña forma de una aspa de tres picos color rojo.
—Para ti y para todo el mundo tengo 20 años —murmuró tétrica haciendo que el azabache tragara grueso y pensará mejor para la otra antes decir la cosas.
—Vale —acepto por el bien de su integridad física desviando su mirada no estando muy convencido. Sabía que le cabreada a su hermana que le recordarán su edad y para el colmo, un número exacto—. Mejor vámonos —decidió sentenciar volviendo su vista al frente descubriendo que el venado ya no estaba.
—Veré si podemos tomar un avión cerca de aquí —comentó Hikoro y acto seguido saco un celular azul del interior de los bolsillos de su kimono.
—Si tenias un celular, ¿por qué demonios Kakashi mando un pergamino en vez de un puto mensaje? —preguntó él, incrédulo.
—Simplemente, baka-otouto, que nos gusta a la antigüita —dijo mirando el apartado y agitando su otra mano restándole importancia.
Sasuke suspiro resignado, a veces pensaba que sería mejor su vida de antes, llena de sangre y odio en vez de situaciones agradables e interesantes.
Aunque pensándolo bien…
Observó a su hermana con una ligera sonrisa, ella hablaba por celular con uno de sus amigos que era piloto para ver si podía llevarlos a Corea.
Hikoro al sentirse observada por Sasuke, lo miro con una radiante sonrisa llena de amor incondicional.
Sasuke no cambiaría esa sonrisa y estilo de vida por nada.
No siquiera por su venganza.
*::*::*
2 años después aproximadamente.
Año 2016.
China, Hong Kong.
Abril.
8:46 pm.
—Próxima parada: Tokio —aseguró Hikoro habanos en Chino Mandarín estando sentada en medio de un departamento completamente vacío, a sus pies, un mapa mundial se extendió en el suelo.
Sasuke salió de una de las puertas, que se dirigía a la cocina mientras bebía un café exprés, observó a su hermana sin interés y bebió el café.
—Pienso que ya está muerta —comentó con aburrimiento en el mismo idioma.
Hikoro lo fulmino con la mirada ante la poca fe de su hermano.
—La hemos estado buscando por todo Asia en esto dos años y contando que Kakashi quince años también la busco por todo el mundo —continuó diciendo, y tomo de su café nuevamente—, no está ni en América y Europa. Tal vez este en los bosques perdidos en una isla desierta —se sobo la barbilla, pensativo.
La pelinegra le lanzó su zapato cual él esquivó con facilidad y el ceño fruncido.
—Claro que sigue viva baka —le reprochó con la mirad—, para buena esperanzas que tienes.
—No me interesa —dijo un tanto indiferente y se dio la vuelta para ver si comía algo interesante.
—Mmm... —suspiro con pesadez pensado que su hermano no tenía remedio.
Sasuke busco en el refrigerador casi vacío algo para comer, pero no vio nada interesante para su gusto.
Se incorporo aún tomado su café, calmaba una de sus ansiedades, retomar otro vicio para contener otro. Por lo menos el café era más saludable —claro que para la vista de su hermana mayor—.
Se quedó pensativo al mirar su café, el color de aquella niña que conoció hace 14 años, y que ahora era una muchacha de 17 años. O tal vez ni siquiera tenía cabello por estar muerta.
—¡Ya llegue hermanitos! —escuchó una voz masculina
—¡Okaery, Itachi! —dijo Hikoro.
De la puerta apareció un hombre alto de cabellera negra larga agarrado en una coleta baja y ojos negros, una sonrisa socarrona adorno sus labios.
Se parecía mucho a Sasuke, como una versión mayor, tenía dos marcas a los lados de su nariz, fracciones algo toscas y varoniles que le hacia ver guapo y todo un adonis. Vestía una camisa azul de botones manga corta, y unos jeans azules rasgados.
Sasuke salió de la cocina ya que percibió el olor a comida, su baka-aniki por fin se digno hacer acto de presencia, se moría de hambre.
—Te tardaste —se quejo el menor de los hermanos.
—Había una larga cola —se excusó Itachi, ofendido—. Agradece que te traje comida.
Sasuke lo ignoro y sentó en el suelo ya que no había ni siquiera un triste sillón, los de la mudanza se habían llevado todo el día anterior porque irían a Tokio.
¡Por fin!
Él tenía ganas de conocer la cuidad, su ansiedad crecía a cada minuto. Primero habían pasado por Corea (que por cierto, no encontraron nada) y luego fueron a China donde estaban en ese momento.
—Extrañare esta comida —se lamento Itachi envolviendo los palillos de madera con los fideos, en su otra mano agarró una cajita blanca con Kanji chino.
—¡Es chatarra por, Kami! —exclamó la mujer con cara de desagrado—. Es más nutritivo la soya o el curry —gruño, y apunto a Itachi con los palillos logrando que el mayor diera un respingo nervioso—. Te llevaste todo apropósito porque no querías que cocinara.
Itachi se hizo de oídos sordos empezando a atragantarse de fideos por voluntad propia.
—¡Lotería! —soltó irónico Sasuke, y Hikoro lo miro de forma interrogante por su comentario—. Por fin te das cuenta… y e soy sincero nee-san —empezó a decir Sasuke.
Itachi se percató de las intenciones de su baka-otouto, así que le hizo señas con el dedo para que se callara, no quería tener que vestir de negro para su funeral. Pero el ingrato de Sasuke ignoro olímpicamente sus advertencias.
—No sabes cocinar —soltó el menor de los tres de lo más calmado del mundo.
Itachi supo que su hermanito era un estúpido, sin conciencia de su integridad mental y física; los dos sabían que Hikoro odiaba tres cosas en el mundo: 1) la comida rápida, 2) que le recordarán su edad exacta y 3) que le dijeran… que no sabía cocinar.
Un aura siniestra rodeo el cuerpo de la ojicafé, su flequillo tapó sus ojos cuando agachó la mirada.
El azabache menor trago grueso al sentir un tremendo escalofrió pasar sobre su columna señal de un mal presentimiento, observó a su hermana que alzó su mirada tétrica junto con su sonrisa macabra, y mágicamente tenía en la mano, un cuchillo que se supone que ni debería de portar.
—Fue un gusto haberte conocido baka-otouto —se lamento Itachi con lágrimas de cocodrilo en sus ojos, Sasuke lo miro como si fuese un idiota—. Aunque seas un pendejo o valiente, pero eres el mejor hermanito del mundo, procuraré poner rosas negras en tu tumba —aseguró con una pose heroica, y acto seguido, saco de quien sabe donde un pañuelo blanco cual sacudió al aire como si fuese una despedida.
Sasuke le lanzó una mirada fulminante creyendo seriamente que Itachi necesitaba un psicólogo de lo buenos para tratar su estado de salud mental.
—¡Morirás!
Ante el "grito de guerra", el menor volteo de sopetón al frente, con algo de miedo, observo a una pequeña Hikoro abalanzarse contra él teniendo una mirada siniestra en su rostro.
*::*::*
2 días después.
Japón, Tokio.
06:33 am.
Sasuke salió de la estación de metro a paso apresurado, tenía que llegar a casa ya que el día anterior, desde que piso Tokio, había estado conociendo el lugar de pies a cabeza. Todo el día y noche en vela pero no tenía indicios de cansancio por la caminata.
Conoció tiendas, parques y templos de cada distrito, y en el camino le dio hambre de mil demonios, así que aprovecho la oportunidad para explorar los bosques extensos y hermosos de la ciudad.
Nunca había estado en Tokio después de sus cinco años de vida; pero recordaba perfectamente como era en ese entonces: las calles rocosas y cafés, las casuchas de madera que conformaron las aldeas pequeñas. Extensos campos de cultivo y los pequeños caminos entre el agua.
Camino entre la gente, los humanos que en su tiempo pensó que eran débiles e insignificantes moscas muertas, y lo son físicamente, porque en algunos aspectos son sumamente superiores.
Como los sentimientos.
Algunos mortales dejaban escapar un enorme bostezo por el sueño y otros se dirigían a paso apresurado hacía el trabajo o la escuela.
Cada persona que cruzaba a su lado lo miraba de una forma tanto extraña, y era que, vestía su típico conjunto negro, y como extra, la gabardina negra que siempre la portaba no importaba si hacía calor o frío, era como una manía o algo así le había dicho Hikoro.
Desde que tenia memoria y la capacidad de recordar, no era hijo único, descubrió que tenía hermanos cuando cumplió veinte años de vida, y en ese tiempo conoció a Hikoro topándose con ella de casualidad sin saber realmente que era su hermana mayor. Y unas tres décadas después, la volvió a encontrar junto con Itachi.
Sus dos hermanos mayores eran Cazadores Puros Uchiha desterrados del Fuerte del Clan Uchiha. Como eran Seres Divinos apoyando a un ser inferior que era considerado inmoral, el Consejo lo tomó como traición contra los ideales y los desterraron del allí. Y se fueron a vivir a Boston, donde vivieron allí hasta hace una década cuando decidieron unirse a la búsqueda de la última Haruno.
Se detuvo entre la gente que esperaba paciente a que el tren pasará, miro los árboles altos que se movían al compás de la viento del alba. Le gustaba el viento sobre su piel, ese que susurraba cosas en una lengua indescifrable.
Sus oídos captaron el típico traqueteo del tren a lo lejos, bajo la visa justo en el momento que el trasporte paso a gran velocidad produciendo una feroz corriente de aire, sus cabellos revolotearon al igual que su gabardina junto con las hojas verdes danzando a su alrededor.
La señalética no subió, y aburrido, escaneo a su alrededor buscando algo de su interés. Y su vista capto, con cierta curiosidad, a la muchacha de cabellos rosas lejos de él. ¿Rosas? Solo había visto ese color en alguien hace década y media, pero para loca que estaba esa chica como para pintárselo de ese color. Bufó indignado cuando regreso su vista al frente descubriendo que la señalética seguía abajo, él tenía cierta prisa.
Un poco fastidiado, camino al frente para intentar pasar por debajo de la barra, pero una voz a sus espaldas capto su atención curiosa.
—No me vayas a golpear pobretona.
Sasuke lanzó una mirada sobre su hombro captando a un chico mirando con desprecio a la chica de cabellos rosas, y poseedora de unos grandes hermosos ojos color jade.
—Que tu fuiste quien no se fijo por donde ibas fenómeno —siguió insultando el chico con desprecio.
Sasuke frunció el ceño, esa no era la manera correcta de tratar a una chica. Menos a esa que parecía una frágil muñeca de porcelana. Observó a los demás estudiantes del mismo uniforme escolar de ella empezaron a insultarla.
«¿Por qué lo hacen?», se preguntó cuando uno de ellos le dijo a la peligrosa que era una ramera.
La señalética se alzó, sin embargo Sasuke no se movió de su lugar a diferencia de los otros que caminaron rápidamente esquivándolo.
El chico que estaba detrás de la pelirrosa pasó a su lado chocando hombros y casi la manda al suelo.
Ante tal acción, a Sasuke le invadió una ira indescriptible, sobre todo cuando los ojos jades se cristalizaron por las lágrimas, la pelirrosa agacho la mirada y por las las vías pasando alado de Sasuke no notando su presencia.
El Uchiha observo la espalda femenina desaparecer cuesta abajo tras la calle y sintió lástima por ella. Sin duda alguna la chica sufría maltrato por parte de sus compañeros. Si Sasuke estuviese en su lugar, les enviaría una de sus famosas miradas gélidas e indiferentes para intimidar a las cucarachas.
Pero eso era algo que a él no le interesaba, no era su problema y no le incumbe.
Cruzó las vías para ir al departamento que habían adquirido a su llegada, de seguro y sus hermanos estarían tan preocupados por él que estarían despiertos. Iba detrás de un par de estudiantes con el mismo uniforme de aquella chica de cabello rosa.
—La fenómeno es la ex novia de Sasori-senpai —comentó una de las estudiantes a su amiga.
—Aunque, pobre, los chicos y las populares la molestan mucho.
—Pero se lo merece por haber engañando a Sasori-senpai.
—Sus celos son tan grandes que llego a golpearlo y dejarle un arañazo —susurró una de ellas, indignada—. Por eso las chicas no nos acercamos a ella por temor a que nos golpe.
Sasuke alzó una ceja incrédulo ante la conversación, esa chica pelirrosa parecía ser alguien que no mataba ni a un insecto.
—Por eso, si la vas a molestar debes de tener mucho valor y cuidado. Aunque últimamente no a golpeado a alguien.
Sasuke dobló en una esquina dejando de escuchar la conversación que le pareció intrigante.
Después de un rato de andar a pie, llego a un edificio alto de cinco pisos, cada piso tenía cuatro departamentos lujosos y espacioso.
Empujó una de las puertas de cristal dando acceso al interior, el vestíbulo estaba vacío, al parecer el portero no se encontraba en ese momento. Se dirigió a su lado derecho, al fondo divisando unas escaleras cual subió par en par hasta llegar al tercer piso; saco su juego de llaves de uno de los bolsillos de la gabardina y metió una llave al pomo de la puerta.
Cuando ésta se abrió, un borrón negro salió disparado en su dirección cayendo encima de él, por lo consecuente, los dos fueron a dar al piso ya que el joven no pudo estabilizarse sobre su estatura.
—¡Sasuke! ¡Me tenías preocupada! —exclamó la ojicafé aferrándose a su camisa negra con lágrimas de cocodrilo en sus ojos y llorando a moco suelto.
—¿Eh? —fue lo que atino a decir ante el desconcierto de la situación.
—¿Cómo que "eh"? —Hikoro frunció el ceño desafiante y se puso de pie—. ¡Te fuiste ayer en la mañana y no regresaste en todo el santo día! ¡Pensé que estabas herido, o peor, muerto! —reprochó con la mirada.
Sasuke bajo la vista un poco avergonzado.
—Para la otra avisa que estas vivo. Utiliza estos lindos y hermosos aparatos que el hombre a inventado —la Uchiha le mostró un celular táctil color negro. Casi se lo restregó a la cara para mejor su entendimiento—. ¡Eres todavía un mocoso inexperto y una especie que no es aceptada en nuestra sociedad! ¡Aprende a marcar mi número baka!
Sasuke escucho el regaño del día por parte de su hermana mayor con un ojo cerrado y aún estando en el suelo, llego a ponerse estupefacto y trago grueso, pero no fue la imagen de Hikoro con una mirada tétrica, y los cabellos alzados que pareciera que la poseyó el demonio lo que le hizo hacer tal acción. Si no fue que ella tenía un delantal blanco encima de su ropa.
¡Un delantal de cocina!
Era seguro que esa mañana tendría una diarrea que se acordaría en años.
Ella agitó la cuchara que tenia en la mano de un lado a otro de forma amenazante, y que Sasuke no se percató al principio que lo traía consigo la mujer.
—No te castro con esta cuchara caliente solo porque estoy haciendo el desayuno —murmuró tétrica y luego cambio su rostro a una sonrisa de oreja a oreja.
Sasuke pensó que su hermana estaba loca, bueno no tanto, pero si era muy bipolar con eso de sus cambios de actitud tan drásticos y constantes.
Se puso de pie de un ágil movimiento y se quito las botas mientras seguía a su hermana que empezaba a decirle que debería de tener más cuidado de por donde anda y a su alrededor; él lanzó las botas al sillón y Hikoro le envío una mirada desaprobatoria pero lo dejo pasar.
Los dos ingresaron a las cocina, la Uchiha se dirigió a la barra y Sasuke se quedó de pie cerca de la cafetera con intenciones de prepararse un café.
—Aquí hay Cazadores —dijo Hikoro mientras embarraba miel a su mofle—. Ese collar que te di, esconde tu Aura espiritual que percibimos y vemos nosotros a simple vista —explicó como siempre, y eso Sasuke ya se lo sabía de memoria, pero eso no era impedimento para que Hikoro no se cansará de repetirlo—. Así que no te lo quites y avisa si estas bien o no.
—Así es Sasuke-chan —intervino Itachi y entró a la cocina vistiendo un pantalón negro ahogado y una camisa sin mangas azul marino, bostezando de sueño. Lo más seguro era que apenas venía despertando—. Está zona es peligrosa, si ves un Cazador aléjate de él. Ellos pueden pelear por su territorio —se dejó caer en una silla y miro de forma sospechosa el desayuno—. Aunque aquí es una zona libre. Tokio perteneció a un clan que se extinguió hace tiempo. Por eso nadie a reclamado... Aún —agrego lo último cuando agarró un mofle, lo olfateo comprobando si servía y lo apretó con los dedos—. ¿Segura qué esto es comestible? —preguntó dudoso mirando a su hermana.
A Hikoro se le hincho una vena en la frente, pero sonrió de forma maternal, y Sasuke tomó esa sonrisa como una señal de muerte.
—Claro, Ita-kun —dijo con una sonrisa adorable que Sasuke sabía que era una de «morirás intoxicado»—. Leí un recetario y seguí todo al pie de la letra —les mostró el libro de cocina abierto en cierta página con la receta—. Aquí aparece la imagen y esta igual que en sus platos.
Los dos miraron la imagen analizando detenidamente y después desplazaron sus miradas a la comida en la mesa, analizando con profundidad y ojo crítico tratando de encontrar un defecto, cual no encontraron haciendo que los dos varones se emocionaran.
El par de ojos negros brillaron de emoción y alegría. ¿Por fin su hermana dejaría de explotar cocina? ¿Adiós a las diarreas semanales? ¿Ya no más horas de eternidad en el baño?
Miraron con devoción el techo.
«¡Gracias Kami! ¡Sabía que no me abandonarías tan fácil!», pensaron los dos con lágrimas en los ojos y mirando el techo con devoción.
—¡Itadakidasu! —exclamó Hikoro sentándose en su lugar con una sonrisa en su rostro.
Itachi agarró un mofle, lo pensó por unos segundos antes de metérselo a la boca a la par con Sasuke.
Los dos se quedaron de piedra con sus miradas petrificantes y temblaron ligeramente en su lugar. Tosieron al mismo tiempo y escupieron estrepitosamente el pedazo de comida al suelo.
Sasuke se paso la palma de la mano por su lengua tratando de quitar el mal sabor de su boca, mientras que Itachi fue al fregadero a quitarse el mal sabor con el agua.
—¡¿No qué sabían bien?! —preguntó incrédulo el azabache menor después de beber todo su café, y con un tic nervioso muy marcado en su ceja.
—¡Pero si seguí todos los pasos! —dijo ella de forma berrinchuda cruzando sus brazos a la altura de su pecho y haciendo un puchero—. Le puse la harina indicada, el huevo y mucha azúcar para que quedará deliciosa.
—¡No era azúcar! —grito el azabache menor ya que su hermano mayor no podía hablar debido a que seguía enjuagando dramáticamente su boca—. ¡Era sal!
—¡Oh!... —Hikoro fingió sorpresa y a su vez, chasqueo los dedos—. Con razón estaba tan blanco —se lamentó, y de pronto está de pie haciéndose la sufrida y con lágrimas falsas en sus ojos cafés.
—¡No volverás a cocinar! —sentenció Itachi a voz de grito con la frente sombreada de azul y rayitas negras. Eso había sido tan hermoso para ser verdad—. ¡No tomarás nada de la cocina! Es más, ¡A partir de hoy la comida será comprada!
—¡Pero Aniki! —ella protestó, e Itachi ladeo el rostro para no verla y caer en tentación a recapacitar su decisión.
Ante eso, Hikoro miro su hermano menor con esperanza a que no apoyará a Itachi, pero solo vio la silueta de Sasuke marcada en puntitos. Una vena se hincho en su frente al ver que en el lugar de Sasuke, reposaba una bandera blanca en señal de son de paz.
—¡UCHIHA SASUKE!
El Uchiha menor se rasco la nuca, perezoso, estando recargado en una de las paredes del exterior de la cocina.
*::*::*
08:51 pm.
Sasuke checo el filo de la cuchilla de la katana con sus dedos, descubriendo que estaba como deseo al principio de empezar su labor. Lo metió en la funda negra con un sonido metálico, y en ese instante, un olor reconocido llego a sus fosas nasales que le hizo gruñir por debajo y ponerse de pie rápidamente.
Tiro la katana en la cama, se puso su gabardina negra de un ágil movimiento y salió de su habitación caminando a grandes zancadas.
—¡Hey! Un momento ahí jovencito —lo detuvo Hikoro cuando paso por la cocina, Sasuke se detuvo en seco y tuvo que volver sobre sus pasos.
—¿Hn?
—¿A dónde vas a estas horas? —pregunto entrecerrando sus ojos con sospecha.
—A explorar —contestó moviendo su pie impaciente por irse antes que él llegará.
—Es muy noche —torció los labios en un ademán de desacuerdo, pero luego sonrió con cariño levantando sospecha en su hermano—. Bueno, pero antes que te vayas... ¿Podrías mover un ropero de mi habitación? Eres el hombre de la casa y así —agitó su mano restándole importancia.
—¿Por qué no lo hace Itachi? Yo tengo prisa.
Hikoro quito su sonrisa cariñosa pasando a una tétrica haciendo que el azabache tragara grueso con pesadez.
—Ita-kun esta limpiando el baño, así que tu ve hacer lo que te mande —dijo con una sonrisa forzada.
A Sasuke no le quedo de otra más que obedecer, gruño a regañadientes e hizo lo que le indico su hermana de mala gana, sabiendo que si no lo hacía, Hikoro era capaz de meterle su abanico por el culo.
Término rápidamente e iba a poner un pie en el recibidor, cuando el timbre del departamento se escuchó y su cuerpo se tenso a respuesta.
—¿Quién será? —se preguntó la pelinegra caminado hacía la puerta para abrirla.
«Es mi fin», pensó el azabache internamente horrorizado, «¡aún tengo esperanza!», se ánimo mirando a sus lados, sus ojos se iluminaron al ver el ventanal abierto. Si se tiraba por ahí de seguro escaparía, «tal vez muera en la caída o tal vez no. Pero es preferible eso a estar aquí a cuando llegue él», considero sus opciones y optó por la más sana.
—No tan rápido —Itachi llegó de la nada agarrándolo del cuello de la camisa cuando Sasuke iba a correr para tirarse de la ventana.
—¡Déjame ir! —Sasuke se quejo queriendo zafarse del agarre pataleando como niño chiquillo, pero no le dio tiempo de morder en la mano de su baka-aniki ya que la puerta se abrió.
—¡Oh! ¡Naruto-kun! —sonrió alegre la pelinegra—. Cuanto tiempo sin verte.
—¡Así es dattebayo!
«¡Nooooo! Mejor me hubiera tirado por la ventana cuando tuve oportunidad», pensó el Uchiha menor que sería su fin y una tortura a partir de ahora.
Un chico de cabellera rubia ingreso a la estancia, de piel moreno claro y unos hermosos ojos azules. Tenía fracciones varoniles, de una apariencia de diecisiete años y de la misma estatura que Sasuke. En sus mejillas tenía unas extrañas marcas. Y una sonrisa zurrona a floro en sus labios.
Vestía unos Jean's azules desgastados, una camisa manga larga color rojo y unos tenis grises.
—¡Hola Teme! —se acerco al azabache, y este no pudo evitar poner mueca de fastidio.
Itachi lo soltó con una sonrisa burlona.
—Dobe —murmuró Sasuke.
—¡Que cruel! ¡Dos años sin vernos y tu solo me dices Dobe! —se hizo el sufrido llevando una mano a su frente.
—¡Déjate de estupideces! —Sasuke le pego un coscorrón, provocando que al rubio le saliese una coronilla punzante—. ¿Ha qué has venido? Deberías estar en Nueva York.
—Lo se, pero... Ha caído uno —informó serio alertando a los tres frente a él, se llevó una mano a su coronilla tratando de aliviar el dolor.
—¿Quién?
—Mizaki-chan...
—¡No! —Hikoro se llevó una mano a su boca negando con la cabeza.
—Lo siento Hiko-chan —el rubio le acaricio su cabeza—. Mizaki-chan murió luchado, una muerte digna.
Mizaki fue una Mestiza-lobo, desterrada de su manada y así conoció a los hermanos Uchiha, y para éstos ella era como una hermana, siempre se cuidaron entre sí.
Cuando empezaron en su búsqueda en la última sobreviviente de un Clan extinto, le pidieron a Mizaki que fuera con ellos, pero ella se negó sonriendo levemente. Al parecer tenía asuntos pendientes que atender y les dio a entender que estaría bien.
Pero nunca imaginaron que esto pasaría.
—¿Cómo fue?.
—Fue hace una semana —dijo Naruto y procedió a contarles—. La última vez que la vi ella estaba preocupada por algo. Se veía muy inquieta pero no me dijo nada. Y al día siguiente apareció muerta en un callejón. Al parecer un Cazador Uchiha tenía problemas con ella, Mizaki-chan mató a uno de ellos por defensa propia. El tipo la quiso matar pero ella no estaba en ningún territorio, y el cuerpo del Uchiha fue encontrado en uno de los bosques de sus propiedades.
—Alguien le entendió una trampa —aseguró la pelinegra con los ojos llorosos—. Sea quien haya sido, lo hizo para vengarse.
—Así es, nos están cazando chicos. Uno por uno. Primero fue Suzuna-san, luego las gemelas y le siguió Nekota-chan. Esto esta mal.
—Necesitamos más aliados —intervino Itachi frunciendo el ceño ante sus palabras, los tres lo miraron atentos—. Esto se convertirá en una guerra, eso es seguro. No podemos permanecer así, estamos vulnerables. Tokio es un territorio libre, corremos más posibilidades de que nos casen si no hay alguien al mando del territorio para hacer valer las reglas. Aunque tampoco se pueden desatar una cacería aquí sin perder vidas humanas. Y los Cazadores no están dispuestos a correr ese ruego.
—¡Esta decidido! —Hikoro se incorporó de golpe asustando a los tres varones por su cambio tan repentino de actitud—. Ustedes dedíquese a buscar más aliados. Sasuke, apúrate a buscar a Haruno —lo apunto con un dedo—. Hay que convencerla de que se una a nosotros por el bien de todos y el de ella, presupuesto —agarro su abanico de la mesita de noche y miro a Itachi—. Yo iré a Nueva York a darle una lección a ese malnacido que asesino a Mizaki —y un Aura de fuego rodeo su cuerpo.
—Es inútil nee-san —dijo Sasuke cerrando sus ojos—. Sólo crearás más conflicto y lo sabes. Hay que pensar con la cabeza fría y...
—Ni siquiera te escucho —lo interrumpo su hermano mayor.
Sasuke miro con un tic nervioso donde había estado de pie la ojicafé pero solo se veía unos puntitos marcado su silueta.
—Si será... —murmuró con su tic más marcado.
—Nunca entenderá —Naruto suspiro con resignación.
*::*::*
Centro comercial de Tokio, restaurante Ichiraku.
09:59 pm.
—No entiendo porque estoy aquí —gruño Sasuke entre dientes y los brazos cruzados sentado en una de las mesas de un restaurante casi vacío ya que estaban a punto de cerrar.
—Es porque no había nada que comer en tu casa —respondió Naruto enrollando los fideos del ramen en los palillos—. Deberías agradecer que te invite a comer —absorbió los fideos.
—Pero no ramen —Sasuke no tenía ganas de comer comida humana, quería algo más fresco.
—Podemos ir de caza una vez que terminemos aquí, si quieres —ofreció amigable agitando sus palillos.
—Por fin que se te ocurre algo más sensato —murmuró apoyando su codo en la mesa y la barbilla en su mano.
—La verdad yo también quiero algo fresco —confesó Naruto alzando su vista—. Solo quería comer este ramen que no probaba en años.
—Hmp —miro sin interés alguna a su alrededor.
Tenía hambre, la semana pasada no había comido algo de carne hasta el día anterior. Hikoro se lo prohibió, pero es algo que ella no entiende: él necesita de todo eso para vivir, aunque sea de animal, lo necesitaba.
Su atención se centro en la misma muchacha que había visto unas semanas atrás, cuando llegaron al local los atendió, muy amigable la muchacha. Vestía una camisa blanca de botones de manga corta. Unos pantalones negros de tela, unas sandalias negras y un delantal blanco alrededor de la cintura. Ella hacia una reverencia a una pareja.
«Nos volvemos haber», pensó y la observo cambiar a una mesa llevando consigo una charola.
Sasuke noto que la chica era ordinaria, una simple humana que desprendía un olor a cerezos, un aroma dulce y nostálgico, cosa que él odiaba pero extrañamente en ese momento no le desagradaba.
Sus ojos se abrieron levemente al ver que ella se empezó a tambalear, y al segundo después cayó fulminada al piso con todo y platos rompiendo estos al instante.
Él pudo movido rápido para no dejarla caer, pero eso se hubiera visto algo fuera de lo normal.
Los demás clientes prestaron más atención, y cuando una persona de la otra mesa estuvo dispuesto a pararse para ayudar a la chica, una mujer pelirroja apareció preocupada.
Sasuke al verla, se puso de pie rápidamente ante la mirada curiosa del rubio.
—Vámonos —ordenó y se dirigió a la salida.
Naruto miró extrañado a las chicas y frunció el ceño al entender porque Sasuke se estaba yendo, así que de igual manera se puso de pie y dejo dinero en la mesa por lo que consumió, y salió al exterior mirando al Uchiha que esperaba a un lado del local.
—Si que te urge —pico la paciencia de Sasuke, divertido.
Y Sasuke gruño molesto.
—Andando.
*::*::*
Estados Unidos, Nueva York.
02:16 am.
Hikoro camino entre las calles solitarias de Nueva York a altas horas de las noches, cosa sumamente extraña ya que esa cuidad nunca dormía.
Tenía el ceño fruncido, y su andar se volvió ansioso al entrar a un callejón oscuro con una tenue luz que rebotaba en las paredes.
«El olor sigue aquí», pensó al ponerse de cuclillas notando una mancha oscura extenderse a lo ancho del callejón, apoyo su mano en el suelo y descendió su rostro para olfatear.
Era sangre.
Era indicio de un enfrentamiento, pero no una grande ya que el lugar parecía intacto y no había manchas oscuras en las paredes.
Al parecer solo había sangre de Mizaki, no del Cazadores que supuestamente mató.
Sus ojos se oscurecieron al comprender que a Mizaki no la había matado ahí.
Si no en otro lugar.
Se incorporó lentamente.
Entonces su suposición era cierta: la muerte de Mizaki no fue al azar, si no planeado cuidadosamente.
Olfato tratando de atrapar algún aroma de alguna criatura sobrenatural, pero su nariz no era tan desarrollada como para captarlo. Así que soltó un grito de frustración al no poder captar ni un olor.
Pero luego sonrió de lado.
No había captado un olor, si no que sus ojos de Cazador divisaron un rastro del Aura de un Mestizo.
—Ya tengo mi presa —murmuró para si misma caminando fuera del callejón.
Se cruzó de brazos mirando el cielo estrellado, pensado que si era mejor cazar a ese Mestizo en su territorio o esperar a que saliera.
«Creo que será mejor esperar», pensó sacando su abanico, dio un salto al aire y un remolino de llamas rojas la rodeo por completo desapareciendo su cuerpo.
*::*::*
A las afueras de Tokio, bosque.
03:15 am.
—Me siento satisfecho —aseguró Naruto sobando su panza con una sonrisa socarrona en sus labios, y pasó su pulgar por la comisura de sus labios limpiando los hilos de sangre.
Entretanto, Sasuke se abrocho con maestría la camisa manga larga que se puso, y una vez que todos los botones se encontraron en su lugar, recogió la gabardina negra de la rama y se la coloco de un rápido movimiento.
Estaban en medio de un bosque, oscuro y casi despejado de animales. Y eso se debía a que ellos los cazaron para disgustarlos lentamente. Los grillos cantaban y el sonido de la corriente del río era tranquilizador.
—Hmp —espetó caminado a la par con Naruto.
—Deberíamos volver a casa —comentó mirando a su alrededor con algo de precaución—. No creo que sea seguro andar por aquí así nomas.
Sasuke lo miro de reojo dándole la razón, y eso que muy pocas veces se la daba al Dobe.
Naruto escucho el respirar de un tercero a sus espaldas, gruño como advertencia y mostró sus colmillos de aguja mientras miraba sobre su hombro. Sasuke lo miro de reojo y le pregunto que sucedía.
—Alguien nos esta siguiendo —murmuró receloso.
—No nos metamos en problemas, mejor aceleramos el paso —pidió pensado que si luchaban, Itachi y Hiroko lo descubrirán tarde o temprano. Y si eso pasase, él se iba a meter en problemas con ellos.
—Esta bien —acepto el rubio haciendo retroceder los colmillos y mirando al frente.
Una silueta entre las sombras los miro alejarse y sonrió de lado.
«Al parecer ya están de regreso», pensó con diversión para luego desaparecer entre la oscuridad.
*::*::*
Japón, Tokio.
Departamento de los Uchiha.
04:38 am.
Itachi se cruzó de brazos mientras miraba el ventanal del departamento, éste permanecía en penumbras y frío.
Mizaki había sido más que una amiga para él, para su desgracia, desarrollo sentimientos nada fraternos. Se enamoró de esa chica tan simpática y dulce. Nunca la pudo ver como una hermana, por más que lo intento, no pudo.
Pero lo que más lamentó era que nunca le dijo a Mizaki sobre sus sentimientos. Y ella murió antes de que lo supiera.
Apretó sus puños con fuerza.
Esperaba que Hikoro encontrará a esos tipos, él mismo se encargaría de destazarlos hasta que pidieran clemencia.
No importaba si el líder del Clan Uchiha se venía de nuevo contra él, la verdad si podía matarlo lo haría.
Lo odiaba con todo su ser por haber querido matar a Sasuke.
Sin embargo él y Hikoro impidieron ese acontecimiento, y por eso también fueron desterrados del Clan por apoyar a un Mestizo e ir contra las órdenes del jefe.
La puerta se abrió sacándolo de sus cavilaciones, miro sobre su hombro a su baka-otouto ingresar junto con Naruto.
—Sasuke... —gruño Itachi en modo de regaño al oler la sangre en los dos chicos.
—Lo siento —disculpo Sasuke no sintiendo culpa alguna—. Tenía hambre —se excusó sacándose la gabardina y dejándolo en el sillón.
—Sabes que no puedes prohibirnos eso —Naruto se sentó en el sillón—. Es lo que somos, comemos lo que comemos para sobrevivir —cerró los ojos suspirando con pesadez.
—¿No fueron humanos? —preguntó Itachi mirando específicamente a Sasuke.
Éste se sentó en el sillón con una cajetilla de cigarros en sus manos.
—Protegemos a los humanos que merecen vivir —respondió Sasuke ofreciéndole un cigarro a Naruto cual a agarró y a su vez, saco un encendedor del bolsillo delantero de su pantalón.
—Y según ustedes, ¿quienes son los que merecen vivir? —preguntó seriamente el Uchiha mayor yendo hacía ellos para agarrar un cigarro. Aprovecharía a fumar. No lo hacía cuando estaba Hikoro porque ella odiaba esas cosas.
—Los que no son como nosotros —contestó el rubio encendiendo el cigarro, dio una calada y le extendió el encendedor a Sasuke para que entendiera el suyo—. Los que cuestionan nuestra existencia.
Los tres dieron una calada al mismos tiempo y soltaron el humo.
Sasuke miro el cielo estrellado cuando las cenizas del cigarrillo tocaron el suelo. ¿Cuántas estrellas habrá sobre esa superficie negro azulado? Esa pregunta que se hacía de niño y que se seguiría haciendo al no encontrar una respuesta satisfactoria.
*::*::*
Al día siguiente.
Departamento de los Uchiha.
02:03 pm.
Sasuke estaba sentado en uno de los sillones viendo la televisión, aburrido, no sabía como entretenerse. Ya había afilado su katana, comido cuanta cosa que había en el refrigerador y no tenía ganas de explorar.
Itachi había salido a quien sabe donde desde temprano, Hikoro aún no regresaba de Nueva York y Naruto había salido a comprar ramen.
Bufó de nuevo, se puso de pie y camino hacia el ventanal. Observó a las personas caminar por las calles sin ser conscientes de la existencia de otros seres malignos.
Los humanos si que eran ingenuos y despistados. Y sobre todo débiles… en algunos aspectos.
Él tenía una parte humana, todos los Cazadores tenían una, él era como una cuarta parte o menos. Y le importa en lo más mínimo.
—¡Hey! —Naruto entró al departamento con un sobre azul en sus manos, extrañamente tenía una cámara colgando alrededor de su cuello—. ¡Tenemos buenas noticias! —dijo feliz cerrando la puerta.
—Si Itachi murió y Hikoro aprendió a cocinar, enserio amigo, te daré un abrazo —dijo esperanzado haciendo reír al ojiazul.
—No, algo mejor —le extendió la carpeta y el ojinegro la tomo interrogante—. Hoy en la mañana Itachi contacto a Kakashi-sensei y… ¡¿Qué crees?! Al parecer ya encontró a la Haruno —soltó sonriendo socarrón ante la mirada de impresión de Sasuke.
—¿En su primer día en esa escuela? —preguntó incrédulo.
—Si, y adivina quien es —dijo con misterio.
Sasuke abrió el sobre sacando un informe, abrió los ojos ligeramente de sorpresa al reconocer a la persona de la foto.
—Es la muchacha que vimos en Ichiraku el otro día —afirmó Naruto con seriedad. Había ido a la escuela a recoger ese informe que Kakashi le dio con uno de los estudiantes.
—Imposible, ese día no vimos su Aura. Tampoco percibí ninguno de los dos olores de las especies —renegó leyendo el informe escolar que tenía en sus manos.
«Con que se llama Sakura», pensó para si mismo.
—Kakashi-sensei cree que tiene un collar que oculta su presencia ante nosotros.
Sasuke miro el suyo, así que la niña podría ser una Mestiza y tener un collar como el suyo. El de él era de una esfera negra con tubitos de oro a su alrededor.
—Itachi me pidió que la vigilemos por hoy mientras arregla unos asuntos —informó Naruto un poco distraído mientras miraba su celular.
—Que fastidio —gruño enojado por tener hacerla de niñera con Sakura.
De nuevo…
—Ella sale en media hora —Naruto miro su reloj de mano—. Así que vamos de una vez.
Sasuke volvió a gruñir, tenía que hacer caso a regañadientes, ahora era fastidioso. Él no era ni una niñera, esa chica debería cuidarse sola, ya no era ni una mocosa de tres años indefensa. Aunque ahora solo la vigilarían un rato, ya luego Kakashi vería que hacer con ella.
¡Por fin apareció Sasuke-kun! Si se dieron cuenta este es como un pedazo de su vida como en el capítulo anterior fue de Sakura. Normalmente me gusta hacer capítulos algo largos, pero por ahora así será e irá subiendo de extensión.
En el siguiente capítulo se verán como empezaran a interactuar Sasuke y Sakura. Aquí se ve que el Uchiha la ve como un fastidio, pero al conocerla... La tratará de otra forma ya lo verán.
No se para cuando actualice, pero será pronto ya que tengo la mitad del otro capítulo, así que les dejaré un pequeño adelanto.
Capítulo 3: No soy lo que tu dices.
-Vámonos.
-Ten paciencia Teme, saldrá tarde o temprano.
...
-Por un momento pensé que era esa chica.
-No, ella es más bonita, es de cabello rosa y ojos verdes...
-Son jades. Lo más extraño fue que estaba aquí con nosotros levantando pedido. Luego vio hacia la puerta y se marchó, lo que vio fue a ese chico pelirrojo, ese demonio.
...
-Piense en todo le dije, señorita Haruno, no puede escapar de su destino. Solo le informo que... Aquí eres amigo o el enemigo.
¡Esperenlo con ansias!
Y para los que siguen mi otro fic E.C.M.Q.P.R. ¡Hubo un problema con mi celular loco! ¡Me borro la mitad del capi! Casi lo estrello contra la pared cuando sucedió eso pero me dije: "Alex, no lo hagas, ahí tienes otros capítulos de otro fanfic" así que por eso pude subir este capítulo U¬¬ y traeré la del otro fanfic lo más pronto que pueda.
¡Agréguenme a Facebook! (claro si quieren) Me encuentran como Alela chan (obvio no? ¬¬, también en Wattpad estoy así) ahí estaré subiendo adelantos de mis fanfics y así si quieren conocerme mejor.
Se despide esta humilde y agradecida escritora, ¡pequeños saltamontes!
Pd: perdonen mis faltas de ortografía, trataré de corregirlos.
