Hola, siento mucho la tardanza, pero por motivos personales no he tenido ni tiempo ni ganas para escribir, así que sin más dilación les dejo aquí el segundo capitulo de esta historia.
Capitulo dedicado a where dream are met simplemente por ser el review nº 13, mi número de la suerte (por llevar la contraria XP)
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Capitulo 2.
En la cima de la montaña, un gran castillo de hielo se erige imponente. En su interior, una joven ha fijado su atención en un gran espejo que preside la sala. En él se puede observar dormir a una joven chica pelirroja.
-¡Elsa!-el gritó resuena por todo el castillo. Los ruidos de pasos acercándose a la habitación rápidamente llaman la atención de la joven rubia, quien espera la llegada de su hermano. Las puertas se abren bruscamente y por ellas entra un joven enfundado en espesas pieles.- Arendelle ha perdido otro pueblo a manos de las Islas del Sur.
-Lo sé.- responde Elsa escuetamente sin apartar la mirada del espejo.
-Cómo…- el joven echa una leve mirada al espejo-Ah… Elsa, ¿por qué te torturas así? -pregunto preocupado - Ella no sabe ni siquiera de tu existencia, para ella no eres más que un cuento para niños.
-Y me lo dice alguien que está enamorado de una persona que solo ve un par de veces al año y con la que ni siquiera ha compartido más que una docena de frases.- responde fríamente Elsa lanzándole una dura mirada.
-Touché.- contesta subiendo las manos en señal de derrota.- ¿Y qué hay de nuevo?- pregunta acercándose a su hermana.
-Ella va a venir-responde sonriendo.- Va a ir al pueblo para habla contigo y que la conduzcas hasta mí.
-¿Cómo sabe que te conozco?- pregunta extrañado.
-¿Te acuerdas de la vez que lleve a un chico a tu casa durante una ventisca?- preguntó mirando a su hermano y recibiendo un leve asentimiento como respuesta.- Digamos que ese chico es uno de los consejeros de la princesa.- continuó mientras volvía la mirada al espejo y jugaba tímidamente con sus manos.
- Uno de los consejeros de la princesa- murmuró para sí pensando, lentamente su ceño se fue frunciendo- ¿No es mucha casualidad que uno de los consejeros de la princesa quedase atrapado en una de las peores tormentas del año, y que tú por casualidad lo encontrarás?- preguntó dirigiendo una mirada acusatoria a Elsa.
Elsa se removió incomoda en su silla. Sus mejillas habían adoptado un suave tono sonrosado y su mirada se dirigió a sus manos. El joven observo atentamente la reacción de su hermana y una ligera sonrisa se asomó en sus labios. Era muy raro que su hermana, siempre correcta y distante reaccionará de esa forma. Pero la sonrisa no duro mucho.
-¡Perdí dinero por culpa de esa ventisca!- le reprochó a su hermana, ella solo le dirigió una tímida sonrisa a modo de disculpa. Se llevó una mano a la cabeza y suspiró pesadamente. No podía enfadarse con ella, no cuando lo miraba así.- ¿Cuándo llega?-preguntó.
- Partirá mañana temprano, así que estará aquí en dos o tres días- respondió mirando dulcemente la imagen de la princesa.
-Supongo que tendré que bajar otra vez al pueblo, ¿no?- preguntó, Elsa negó levemente con la cabeza.
-Preferiría interceptarla a mitad de camino, así llegará antes.- el joven asintió conforme a lo dicho por su hermana y se acomodó mejor su lado, quitándose las gruesas pieles que llevaba.
-Elsa,- la llamó y como respuesta recibió un leve asentimiento- podrías…, no sé, dividir la…- dijo mientras señalaba al espejo esperando que la rubia comprendiera.
-Y luego me dices a mí, Kristoff.- respondió a la vez que con un ligero movimiento de su mano la imagen del espejo se dividía mostrando en una de las mitades a la princesa y en otra a una joven morena que dormía plácidamente en una pequeña habitación.
-Damos un poco de pena, lo sabes, ¿no?- dijo Kristoff pasando un brazo por los hombros de su hermana, la cual se acurruco a su lado susurrando un suave 'Lo sé' en el proceso.
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La princesa cabalgaba rápidamente, siguiendo el camino de tierra, llevaba ya un día entero cabalgando, y aun le quedaba medio día para llegar al pueblo. A cada kilómetro que avanzaba el paisaje se iba volviendo más blanco y la temperatura iba bajando poco a poco. En esa zona de su reino parecía que el invierno duraba eternamente. Agradecía que Christian le hubiese obligado a llevar ropa de abrigo.
A lo lejos podía divisar a un joven parado en mitad del camino acompañado de un gran reno. Suponiendo que era solo un campesino de camino a su casa no le tomo mayor importancia, pero cuando se acercaba más vio como ese campesino se ponía en mitad del camino cortándole el paso y obligándola a parar. Asustada, Anna llevo sus manos a la espada que guardaba en su montura y miraba a su alrededor buscando pistas de un posible asalto. El joven en frente suyo la miró divertido y luego miro al reno.
-¿Qué me dices, Sven? Se parece o no a la princesa- le preguntó al reno ante la atónita mirada de la pelirroja- Así es- se respondió a si mismo con un tono de voz distinto a la vez que el reno asentía.- Entonces que podemos hacer nosotros por ti, princesa- preguntó haciendo una reverencia de forma burlesca.
- Usted acogió a uno de mis consejeros en su casa, ¿no es así?-pregunto fríamente, intentando que su enfado, por la desvergonzada y descortés forma de tratarla de aquel campesino, no fuese obvio.
Kristoff sonrió ante la actitud de la princesa, a pesar de su intento de parecer indiferente la princesa había adoptado en ligero sonrojo en sus mejillas y sus labios se habían fruncido levemente dándole el aspecto de una pequeña y tierna niña.
-Así es, alteza.- respondió adoptando esta vez una actitud más seria.- Y supongo que si has venido hasta aquí es porque la estás buscando, o ¿me equivoco?- pregunto mirándola fijamente.
-Entonces es cierto que existe.-dijo la princesa.- Necesito su ayuda, el reino necesita su ayuda. Por favor, lléveme hasta ella.-pidió Anna.
-Supongo que sabes que no lo hará si no recibe algo a cambio.-dijo el rubio subiéndose a lomos del reno. La palidez que adquirió la cara de la princesa le dio la respuesta que necesitaba.- Tienes suerte de que no lo gusten las cosas materiales,- le dijo dándole una sonrisa amistosa- o puede que no tanta- murmuró para sí, pero lo suficiente alto para que la princesa pudiese oírlo.
Kristoff comenzó a andar, desviándose del camino de tierra. La princesa le siguió con su caballo y aumento el paso hasta ponerse a la par del rubio.
-Qué quieres decir con que no tengo tanta suerte- pregunto la princesa un poco asustada.
-Me refiero a que si le interesasen las cosas materiales, te pediría tierras u oro. Pero como no le interesan lo que te puede pedir es un misterio, puede ser algo fácil de conseguir o completamente imposible, aunque seas una princesa.- dijo Kristoff acelerando un poco el paso. Anna intentó ponerse a su par otra vez, pero el bosque se hacía cada vez más frondoso lo que la obligaba a ir detrás de él.
-¿A dónde vamos?- pregunto pasado un rato de camino en silencio.
-A su castillo, esto es un atajo- respondió mirando hacia atrás. – Y no te preocupes por los lobos, no es probable que se nos acerquen.
El rostro de Anna volvió a empalidecer y a Kristoff le fue imposible contener una carcajada. Acostumbrado como estaba al casi perpetuo estoicismo de su hermana, los continuos cambios que se dibujaban en la cara de la princesa le provocaban ternura a la par que risas.
-Sabe, princesa.- preguntó Kristoff luego de un rato de camino.- Me cuesta entender cómo es posible que confié en alguien tan fácilmente como para seguirle por un frondoso bosque donde seguro que nadie podría oír sus gritos.
-He aprendido a leer a la personas- respondió fríamente, sus ojos mostraban un deje de tristeza que hasta ahora, el rubio no había visto.- Además,- dijo volviendo a sonreír- he sido entrenada por los mejores guerreros del reino y sería capaz de darte una buena paliza si me lo propusiese.
-Soy más fuerte y también se pelear.- dijo Kristoff.
-La fuerza no lo es todo.- respondió.- De todas maneras algún día podríamos batirnos en duelo y probar quien es el mejor, ¿no?
-Que dices, Sven. ¿Aceptamos el reto?- dijo inclinándose sobre el reno, este giró un poco la cabeza y miro a su dueño- Cuando termine la guerra, tal vez. Por ahora centrémonos en lo que tenemos entre manos.- volvió a hablar Kristoff poniendo esa voz. El rubio se giró y miro a la princesa.- Ya has oído lo que ha dicho Sven, cuando termine la guerra nos batiremos en duelo.
Anna miraba extrañada la interacción entre el reno y su dueño. Al menos ya sabía porque Arthur estaba tan seguro de cómo se llamaba el reno. La princesa sonrió a Kristoff y asintió conforme, hacía mucho que no hacía planes de futuro. Siguieron su camino, hasta que el bosque dio paso a un páramo completamente nevado. Tomando las riendas del caballo, trotó hasta volver a ponerse a la par del joven.
Cuando finalmente salieron del bosque, Anna pudo ver el enorme castillo de hielo que se alzaba en la cima de la montaña apenas a un par de horas andando a caballo. Una pequeña exclamación de asombro salió de su boca. No se podía explicar cómo alguien había podido construir esa maravilla arquitectónica. Kristoff solo pudo sonreír orgulloso ante el obvio deleite que se dibujaba en el rostro de la princesa.
-Y lo construyo cuando apenas tenía 15 años- le dijo con el orgullo palpable también en su voz.
-¿Cómo es que la gente no lo ve? Es enorme y cuando el cielo está despejado podría verse desde el principio de la montaña.- preguntó un poco incrédula ahora de que la bruja de hielo fuera solo una leyenda.
-Porque te está esperando, por lo general esta zona está cubierta por nubes y aun cuando no lo está, el castillo solo es visible desde una zona poco poblada. Elsa es muy suya con eso de la privacidad.- contestó Kristoff
-¿Elsa?- preguntó Anna extrañada.
-Es mi hermana,-respondió Kristoff, ante la mirada asombrada de la princesa- mejor conocida como la "bruja de hielo"- continuo con tono burlesco.-Odia ese apelativo.
-¿Sois hermanos?-preguntó sorprendida-¿Tú tienes algún poder como ella?
-No- respondió.- De hecho, técnicamente, tampoco somos hermanos. Yo soy huérfano y ella también, por así decirlo. Nos crío la misma mujer y crecimos en un pueblo un poco extraño- dijo frunciendo levemente el ceño ante lo último.-Pero yo la quiero como a una hermana y ella a mí también, así que… a efectos prácticos, somos hermanos.-terminó diciendo a la vez que acelera aceleraba el paso.
Continuaron lo que restaba de camino en silencio, hasta que llegaron a una amplía escalinata que daba a las puertas del palacio. Kristoff guio a la princesa hasta unas pequeñas cuadras construidas en madera que había al lado de la escalinata, según le conto Kristoff las había construido él dado que a Sven le era imposible subir las escaleras y, gracias a Elsa, las cuadras se mantenían a una temperatura constante de 5-10 grados.
Después de dejar al caballo y a Sven en las cuadras, Kristoff guio a Anna por la escalinata mientras ella acariciaba las heladas barandillas de hielo. Kristoff le informaba que el interior del palacio aunque frío era habitable ya que el hielo aislaba el interior de las inclemencias del tiempo. Cuando llegaron a lo alto de la escalinata una gran puerta les recibió, Kristoff abrió la puerta y entraron al palacio.
La vista de Anna se dirigió a las grandes escalinatas que presidian la entrada. Por ellas vio bajar a una joven rubia que vestía un ceñido vestido azul hielo que marcaba cada una de sus curvas y dejaba entrever parte de su blanca pierna. Su pelo iba recogido descuidadamente en una trenza que caía por su hombro izquierdo. Pero lo que más llamo la atención de Anna fue su cara, sus rojos y delicados labios, su pequeña y elegante nariz que armonizaba con el resto de su cara y sus ojos, unos grandes y hermosos ojos azules que encandilaron a la princesa desde el primer momento. Y,aunque lo intentó, fue incapaz de contener dos simples palabras que reverberaron en toda la habitación:
'Eres preciosa'.
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Bueno y eso es todo amigos. Espero que os haya gustado este capitulo y como ya sabéis se agradecen comentarios, críticas constructivas y quejas siempre que no falten el respeto a nadie, y ya de antemano os agradezco el hecho de leer, seáis lectores anónimos o no.
Voy a dejar una pregunta para que la conteste quien quiera:
-¿Cuál creéis que será el precio que ponga Elsa para ayudar a nuestra querida princesa?
Si respondéis la pregunta, el próximo capitulo ira dedicado a la idea que más me guste y es posible que utilice esa idea a lo largo de la historia.
Y ahora voy a responder a algunos comentarios:
-mayfox.- Yo también creo que Elsa es uno de los dibujos más sexis que ha hecho Disney, no eres el único pervertido, me imagino como sería en realidad y se me cae un poco la baba (figuradamente). Y yo vi la película con mi hermana y salí del cine obsesionada con la pareja, y enamorada de Let it go, creo que es la escena de una peli que más he visto en mi vida.
-dianadethemyscira.- Como ya he comentado ha mayfox, no eres la única que piensa eso, y de hecho es algo que quiero reslatar en la historia (lo de bruja sexy en comportamiento y en otras cosas) pero no se si me saldrá muy bien. No soy buena para esas cosas.
A todos los demás simplemente daros las gracias, no sabéis cuanto me a emocionado la acogida que ha tenido la historia, sinceramente yo solo esperaba un par de seguidores, así que muchísimas gracias.
Y ahora sí, me despido y os deseo una buena semana a todos. Intentaré actualizar antes del domingo, pero no prometo nada ya que se acercan los parciales. Nos vemos.
