Escasez de nupcias

Chance

La noche ya se había asentado y ella no llegaba. Byakuya empezó a enfadarse un poco. Odiaba la impuntualidad.

¡Kuchiki-sama!

El joven noble giró su cabeza rápidamente que hizo que su coleta alta se moviera gracia.: — ¡Llegas tarde! —gritó. — ¿Acaso no ves la luna ya?

La pequeña chica jadeó levemente y luego bajó su mirada.: —P-perdóneme… No pude salir antes del trabajo.

Él ocultaba su preocupación por ella; por ese vejete de jefe que tiene ella que siempre la explota con el trabajo.: — ¡Ya te dije que te ofrezco trabajo en la Mansión Kuchiki! —gruñó. Levantó sus brazos para expresar enfado. — ¿Por qué no aceptas de una buena vez, Hisana?

La pelinegra observó perpleja el comportamiento explosivo del chico. : —Lo lamento. —susurró. —Es que… de tanto que ha hecho usted conmigo por ayudarme me abruma la idea de estar abusando de su gentileza…

¿De qué hablas? —arqueó una ceja. —Sólo dices tonterías.

Hisana sonrió levemente. Él no estaba acostumbrado a que le negaran. Todo lo que él pide lo obtiene.: —Además…—bajó la mirada con pena. —Si permanezco dentro del Inuzuri, me da la oportunidad de seguir buscándola.

Byakuya relajó sus hombros por un instante mientras estudió a la chica. Ahora ya entendía el motivo de su constante declinación a su tentativa oferta. No sabía él por qué siempre quería estar con esa pelinegra proveniente de un mugroso distrito. Sin embargo, cada día le importaba menos. Sabía lo que había hecho ella en el pasado y no la juzgaba por eso. ¿Cómo hacerlo? Ella se arrepintió tanto de su pecado que a veces él le daba cierto remordimiento; esa constante angustia que reflejaba sus ojos violetas hacía que Byakuya se motivara a ayudarla.

Te dije que te daba trabajo en la Mansión Kuchiki. —se acercó a ella. Cuando podía verla a pocos centímetros de su rostro; él frunció el ceño. —No que fueses una esclava. Tienes libertad de hacer lo que se te plazca.

Hisana bajó nuevamente la mirada. Su rostro mostraba confusión y algo de temor. Byakuya al observarla suspiró. Entonces él hizo lo impensable hacia un noble y plebeyo: el contacto físico. Se posicionó a la par de ella y con un brazo rodeó los pequeños hombros. Era tan bajita que su cabeza llegaba hasta sus costillas.

La pelinegra jadeó asombrada y giró su cabeza.: — ¿Kuchiki-sama…?

La mirada de Byakuya se fijaba en sentido contrario. No se atrevía a verla.: —La encontrarás… Te lo aseguro, Hisana.

La pelinegra juntó sus manos tímidamente y bajó su cabeza. Automáticamente una sonrisa se formó en sus labios y sus mejillas estaban sonrojadas que, a pesar de la oscuridad de la noche, eran notorias.: —Sí. —asintió. —Levantó el rostro y le dedico una dulce sonrisa. —Gracias, Kuchiki-sama.

Byakuya le dio un cierto escalofrío en su cuerpo y tembló levemente. Sus extremidades se tensaron y su rostro estaba ardiendo que sentía que salía humo de sus orejas. Jamás, de lo que conoce de Hisana, le había sonreído tan delicadamente y tiernamente. Es más… ¡Tampoco recordaba que él se sonrojara delante de ella!

Byakuya rotó su cabeza abruptamente y empezó a observar la luna. Su otro brazo desocupado lo estiró y comenzó a rascarse la nuca con nerviosismo.: —Ja-Ja-Ja. —dijo entrecortadamente. — ¿Hace calor, no es así? —pero aun así no dejaba de abrazarla.

Byakuya se despertó. Sus ojos grises, que se abrieron desmesuradamente, observaron el techo. Cuando volvió otra vez a la realidad se dio cuenta que todo fue un sueño…

Él suspiró profundamente. No, no fue un sueño…estaba recordando. Por ese estúpido abrazo de Ichigo a Rukia que observó la noche anterior en la azotea no lo dejaba en paz. Le atormentaba en recordar que esos dos hicieron, se parecía lo que él una vez hizo con su esposa. ¿Acaso ese mocoso estaba tramando algo? porque, pues, no es que sea un experto, pero él fue una vez joven y se ha enamorado. De casualidad siempre lo ha sabido… desde su entrada "triunfal" en la Sociedad de Almas con esa actitud efervescente en rescatar a Rukia de su ejecución.

—Kurosaki Ichigo. —dijo lentamente. Pronunciar ese nombre le provocaba cierta bilis.


— ¡Con cuidado! ¡Cuidado! —gritó Isshin con euforia. — ¡No quiero que la lastimen!

Ichigo observó a su patético padre. Se retorcía de dolor por cada movimiento que hacían los gigantescos Koganehiko y Shiroganehiko, los fieles guardianes del Clan Shiba que han servido aún después de su caída.

— ¿Dónde? —preguntaron al unísono ambos hermanos que sostenían el colosal marco de su madre.

Isshin corrió para abrir todas las puertas shojis.: — ¡Por aquí! ¡En mi habitación!

Esto de la mudanza era algo terrible para Ichigo. Lo único que su padre dejó que se levaran de su antigua casa en el Mundo Humano era esa foto de Masaki Forever.

—Oye Ichigo…

El mencionado giró su cabeza. Casi y le da un ataque.: — ¡Pero qué!

El pelinegro se rascó la nuca.: — ¿Dónde están las habitaciones de Annie, Bonnie, Connie, Honey, Kanbei, Manny, Nanny, Sunny y Tony?

— ¡Habitaciones! —gritó Ichigo. — ¿Quieres que esos cerdos tengan su propio cuarto DENTRO de la mansión?

Fue entonces que escuchó ciertos gruñidos provenientes de los animales. Todos se posicionaron en forma de atacarlo con los cuernos en cualquier momento. Ichigo dio varios pasos hacia atrás.

— ¡Insolente! —jadeó Ganju con aires de ofendido. — ¡Son jabalíes! ¡No cerdos! —frunció el ceño. — ¡Y claro estarán dentro de la Mansión! ¿Crees que soy de corazón de piedra para dejarlos expuestos al peligro?

Ichigo escupió sus palabras.: — ¡Cuál peligro! ¿De hacerlos la cena?

— ¡Maldito! —Ganju se puso enfrente de proteger a los temblorosos jabalíes. — ¡Cuando vivíamos aquí con Onee-san y Nii-san los dejábamos que se quedaran adentro!

De repente, un fuerte golpe en la cara dejó a ambos en knock out. Tirados en el suelo y con sus piernas torcidas escucharon los gritos de una mujer.

— ¡Idiotas! —señaló a Ganju. — ¡Estúpido hermano, respeta más a nuestro futuro Lord Shiba! ¿Cómo es posible que le hables tan inconsiderado? —señaló a Ichigo. — ¡Y tú bastardo respeta a nuestros jabalíes! Sólo son de montura y no comida. —suspiró agotada. —Los tendremos dentro de la Mansión sólo en época de lluvia o de frío. Así como era antes…

—Im-imbecil retardo…—murmuró Ichigo en el suelo para Ganju al no recordar ese gran detalle.

— ¡Kukaku! —la chica giró. — ¿Dónde dejamos esto?

La pelinegra observó a ambas chicas con detenimiento. Con una leve sonrisa les responde y se acerca a ellas.: —Niñas, por favor. No deben de tocar nada de la casa anterior. —trató de coger la caja que llevaba ambas niñas. —Y mucho menos esto, son fuegos artificiales muy potentes…

— ¡No es justo! —frunció el ceño Karin. — ¿Dices que no podemos hacer nada por lo "peligroso" de tus cosas pero aquí no en esta sala sólo hay inútiles que no se ofrecen a nada? —observó los hombres aún medio inconscientes.

Kukaku rió fuertemente. ¡Cómo amaba a esa su prima!: — ¡Creo que llevas mucha razón! —sonrió de medio lado indiferentemente. —Los hermanos hombres no sirven para nada.

Yuzu frunció sus labios.: —Oni-chan no lo es tanto…

—No te dejes engañar, Yuzu. —contestó Karin.

Luego, Isshin salió por los aires.: — ¡Qué lindo! ¡Una reunión familiar!

Por detrás iban llegando Koganehiko y Shiroganehiko a paso lento. Llevaban todo el día cargando y descargando cosas.

Fue en ese momento que Yuzu sonrió y dejó caer la caja. Eso hizo que Karin aguantara con todo el peso y se hiciera a un lado, desequilibrándose.: — ¡Yuzu!

— ¡Ahora vuelvo! —gritó la castaña.

Ichigo arqueó una ceja pero le valió poco la acción de su hermana. Estaba más ocupado tratando de vigilar a su padre para que no hiciera un movimiento raro hacia él.

— ¡Oye Ichigo! —dijo Isshin. — ¡O debería decir Lord Ichigo!

El aludido sólo se le quedó viendo aburrido.: —Viejo…

— ¡OHH! ¿Lord Shiba o Lord Kurosaki? —reaccionó y corrió hacia su habitación. Durante todo su trayecto gritó tan fuerte que fue audible para todos los presentes. —¡NO! ¡Lord Kurosaki será! ¡Jamás dejaría el apellido de Masaki en el abandono! —abrazó la foto. —¡Masaki! ¡Perdóname!

Kukaku lo observó raramente mientras que Ganju algo abrumado.: —¿Así ha sido siempre? —preguntó Ganju a Ichigo.

El chico pelo pincho naranja giró lentamente hacia al pelinegro casi tétricamente. Sus ojos estaban sin brillo y su rostro palideció.: —Durante toda mi agobiante vida…—murmuró.

Ganju parpadeó un poco. Lo que él recordaba era que su tío era una persona educada, respetuoso y un poco tranquilo. : —Oye. —dijo cuando trató de cambiar el tema. — ¿Cuándo es que te casas?

— ¿Casarme? ¡Jamás!

—¡Qué! —expresaron ambos hermanos pelinegros.

— ¿Acaso no tienes que casarte con la Kuchiki…?—preguntó Kukaku.

Ichigo arqueó una ceja.: — ¡No!

Ganju jadeó.: — ¿No la amas, entonces…?

— ¿¡Amarla!? —se alarmó Ichigo. — ¡Yo no amo a Rukia! ¡Es mi amiga!

Ambos hermanos Shibas se vieron las caras. No era posible que ese tipo no la amara después de haber perpetrado, invadido y peleado con los más feroces y fuertes capitanes en la Sociedad de Almas. ¡Hasta derrotó Kioo para que no la perforara!

Ese primo… es un tremendo idiota.

Karin frunció su ceño. Esas palabras de su hermano lo dejaron muy pensativa. De verdad, tal vez era el único que no se daba cuenta de sus sentimientos.

— ¡Chicos! —regresó Yuzu con unos bentos. Se dirigió a los gigantes hermanos gemelos. — ¡Les preparé su merienda!

— ¿A nosotros? —dijeron al unísono.

Yuzu asintió.: —Han trabajo tan duro que se merecen un descanso. —sonrió. —No es mucho…—observó su gran tamaño. —Pero los hice pensando en ustedes.

Koganehiko y Shiroganehiko lo recibieron con agradecimiento. Nunca en la vida les habían considerado su trabajo. Tal vez con breves descansos, pero no con cosas materiales.

Ganju se acercó mientras Isshin, con sus poderosos sentidos, percibió comida y corrió hacia su hija.

—Oye prima, ¿no tienes algo para mí?

— ¿O a tu guapo padre?

Yuzu frunció su ceño y sus labios.: —Ustedes no ayudaron en nada. Así que se la tienen que ganar.

Kukaku rió fuertemente. Esa su otra prima también le agradaba.


Rukia quedó ensimismada tras quedarse observando el techo por largos minutos. Se sentía un poco preocupada por la situación del matrimonio entre ambos clanes. Mientras más lo pensaba más se convencía que el anciano que le habló anoche tuvo mucha razón.

Estaba dejando que su hermano cargara con toda la responsabilidad, él no tiene nada que ver con lo que ella hizo. Sabía que Byakuya ya había tomado una decisión fija, eso ya era muy obvio, pero si podía convencerlo…

—No me escuchará. —colocó su almohada en su rostro. —Nii-sama no me dejará en casarme por pura conveniencia sin razón. El Clan Shiba cayó por sus propias decisiones, no por mí. —parafraseó lo que Byakuya le dijo una vez. Después suspiró. —Quisiera que está vez Nii-sama no interviniera…sólo está vez no quiero su protección. El clan tiene mucha razón…

Aun sacrificando su propia felicidad quería está vez tomar su propia decisión.

—Todo fue mi culpa. —se levantó. —Si significa casarme con Ichigo para recuperar el honor de amos clanes…—abrió grandemente sus ojos. ¿Acaso se estaba escuchando bien?

Fue entonces que de nuevo se tiró sin delicadeza al futón. ¡Estaba muy desesperada para pensar en eso! ¡De verdad echaría todo su futuro a la basura para casarse con ese idiota!

Rukia dio giros alrededor de su futón que hizo que sus sábanas se enredaran entre sus piernas. ¿Acaso no había otra opción?

— ¡No la hay! —bramó. Debería dejar de monologar. Luego de un breve colapso mental se dio cuenta de algo muy importante. — ¿Qué demonios le diré a Nii-sama para convencerlo? —con esa mirada gélida y calculadora fácilmente podía percatarse de inmediato si ella mentía o no. Debía ser una mentirilla indiscutible y sus dotes artísticas de actuación debían hacerlo llorar, si era posible. Pero… ¿Qué debía decirle…?—Kaien-dono…—susurró.


Byakuya solamente los observó.

— ¡Hey! —dijo animadamente Isshin con una sonrisa enorme en su rostro.

Kuchiki tan dio la espalda y caminó.

— ¡Oye! ¡No me ignores! ¡Eso es muy innoble! —gritó Isshin.

Byakuya le dio caso omiso. : —Kurosaki Ichigo, ¿Por qué estás presente en la Mansión Kuchiki?

—Hoy quedé entrenar con Rukia…—el pelinegro lo observó fríamente. — ¡Y también ver los daños del otro campo de entrenamiento! —se agitó.

Byakuya ya no le dijo nada. Ese silencio Ichigo se lo tomó como una invitación a que pasara. Raro…pero el pelinegro siempre fue una persona extraña.

El chico pelo pincho entró sin presiones. Lo que no se dio cuenta era que cuatro ojos estaban muy fijos en cada paso que daba.

Cuando desapareció de su vista. Isshin se acercó cautelosamente a Byakuya, por si las dudas por cualquier intento de asesinato por parte de él.: — ¿Sospechas…?

Byakuya no dijo nada. Luego desapareció por un shumpo.

Isshin suspiró. Había algo que ocultaba el otro noble. Ese silencio que siempre le daba de respuesta el pelinegro Kuchiki era muy diferente a los demás. De lo poco que lo conocía, había una inquietud en los ojos grises de Byakuya. Un pestañeo extraño cuando vio a Ichigo junto con él.

Que suerte que Isshin trajo su vaso de vidrio para espiar en las puertas shojis.


Ichigo observó a Rukia por un buen rato antes de hablarle. Ella estaba admirando las flores de cerezo. El chico podía decir que ella, su aura que transmitía, era de paz y tranquilidad. Casi como si esa energía lo atrajera hacia ella para gozar en ese mismo sentir. No obstante, fue el rostro de Rukia que le impedía a estar con ella. Se veía placida pero si su rostro reflejaba angustia.

— ¿Rukia…?

La pelinegra dio un sobresaltó exaltado.: — ¡Ichigo! —gritó mientras su mano se tocaba sus ropas. — ¡Idiota! Me asustaste…

Ichigo la miró. Ahora ese rostro preocupado se dispersó. : —No es mi culpa que estuvieras sumida en la nada tan profundamente…—frunció el ceño.

Rukia giró su cara.: — ¡Bueno como sea! —caminó. —Vamos hacia el otro campo de entrenamiento. —bufó. —Sígueme o si no te perderás.

El chico gruñó un poco. No por enojo sino por meditación.


Una vez que llegaron, Rukia respiró profundo. Observó detenidamente el nuevo campo de entrenamiento. Luego de admirarlo por unos segundos, su vista se dirigió hacia Ichigo.

— ¡Muy bien! ¡Está vez practicaremos Hado!

Ichigo frunció el ceño.: —Sabes que me enseñan otras cosas dentro de la Academia…

— ¡Pero eres un inútil en las Artes Demoníacas! —el chico refunfuñó. —Te enseño. —juntó su dedos y frunció un poco el ceño. —La idea es la mirada fija en tu objetivo y asegurarte que no acumules demasiada energía espiritual pero tampoco una cantidad minina. —lo observó. —debes de tener un equilibrio perfecto entre tu reiatsu que se logra a través de una mente fuerte y un cuerpo resistente. —sonrió. —Así conseguirás un buen Kido.

—Está bien. —asintió Ichigo.

—Te enseñaré. —Rukia inspiró y suspiró profundo. —Hado número 33: ¡Sōkatsui! —una gran energía de color azul cubrió por completo el área de entrenamiento. Destruyó cada uno de los blancos que estaban a quince metros. El polvo de la tierra y las cenizas de los obstáculos de madera se dispersaron por la gran oleada de viento que cubrió a ambos shinigamis.

Rukia no observó la expresión de Ichigo en ese momento. Veía lo que había hecho sin algún esfuerzo. Ella recordaba perfectamente que ese hado le costaba cuando era una principiante. Gracias a la ayuda del ex teniente del décimo tercer escuadrón pudo conseguirlo.

—Im-impresionante. —dijo Ichigo que trató de quitar el humo de su rostro. — ¡Es mi turno! —observó a Rukia. Estaba animado en realizar algo como eso.

La chica giró su cabeza. Entonces sus ojos se abrieron desmesuradamente. Ichigo no lo veía, pero por la destrucción que causó Rukia, varias cenizas se acumularon en su rostro y cabello que lo cubrieron de negro.

Rukia dio unos pasos hacia atrás. Dejó lo que veía la dominara sus sentidos.

— ¡A ver…! ¿Cómo era el conjuro? —Ichigo no era consciente lo que pasaba. Esas expresiones, ese ánimo…a Rukia le recordaba a él. Pasaron años desde que dejó en pensar en él. No obstante, por el asunto del matrimonio esa imagen de ese pelinegro invadía su mente. — ¿Rukia? —parpadeó lentamente. —Oye… ¿Qué ocurre...?

Ichigo observó ese rostro intranquilo nuevamente, sólo que está vez, ella estaba muy asustada. Esa no era la Rukia que conocía…nunca la había visto así.

— ¡Rukia! —la chica salió corriendo.


La pelinegra se encerró en su habitación. No era capaz de enfrentar a Ichigo en ese momento. Su mente estaba tan enredada que ya ni pensaba bien. ¿Cómo fue que los pudo confundir en ese momento? A pesar que no le cubría por completo las cenizas en el cabello naranja de Ichigo, su mente no le dejaba de gritar: Kaien.

— ¿Rukia? —Ichigo apareció por un shumpo

La aludida jadeó. Pudo observar que Ichigo le lavó el cabello con agua. No había ni un rastro de polvo en él.

— ¿Qué sucedió allá? —preguntó.

Rukia suspiró. No estaba lista para decirle. —Nada ocurrió…

Ichigo suspiró. Era seguro que la mente de ella era un tormento.: —Lo sé todo.

La chica giró su cabeza.: — ¿Qué? —parpadeó.

—Todo sobre Shiba Kaien.

Rukia abrió sus ojos al máximo. Otra vez, esa mirada lleno de miedo.: —Ichi…

— ¿Creíste que no me iba a enterar? Después de todo, él fue un miembro de mi Clan.

La chica se tensó.: —Tu Clan…—susurró. —Entonces…sabes lo de…

Ichigo asintió. Luego de varios minutos en ver como su semblante era un desastre en frente de él se dignó a proseguir.: — ¿Me parezco a él, no es así…?

Rukia tenía su mirada baja. Su tez palideció.: —Mucho.

Ahora fue Ichigo que se asustó. Entonces todo lo que ha pasado con Rukia fue porque se parecía tanto a ese tal Kaien. ¿Nunca lo vio como otra persona? —¿Siempre me viste como él?

Rukia jadeó. Esa pregunta la sacó de sorpresa.: —Ichigo…yo…—rechinó sus dientes. ¿Cómo decirle? ¿Cómo pronunciar sus palabras que estaba elaboradas por su mente? Ella jamás expresaba lo que realmente sentía con nadie. Ahora Ichigo preguntándole de esa manera parecía como un interrogatorio. Odia eso, pero él se merecía una explicación. —Tú eres Ichigo la primera vez que te conocí. Kaien-dono es Kaien-dono cuando lo conocí y lo…asesine…

El chico frunció el ceño. —Rukia… no debes de…—auto culparte fueron las que nunca salieron de la boca de Ichigo.

— ¡Con todo esto de la unión de Clanes! —lo interrumpió. —Mi culpa cada vez crece… si el matrimonio es lo que quiere el Clan Shiba para que me perdonen entonces lo haré. —tragó saliva. —Aunque Nii-sama esté en desacuerdo.

—Al igual que yo. —pronunció Ichigo gélidamente.

Rukia se congeló por esas palabras tan frías.: — ¿Qué…?

—Sabes lo que pasó con mi madre hace ya años…—explicó. —Me culpaba de todo lo ocurrido durante casi toda mi vida pero…—sus ojos se suavizaron cuando vio a la chica. —fuiste capaz de cesar la lluvia…

— ¡Pero esto es diferente, Ichigo! —gritó. — ¿No lo entiendes? Tu madre te salvó de un Hollow… jamás la asesinaste. —bajó su cabeza. —No le clavaste tu zampakuto para matarlo…

Ichigo jadeó y sus ojos se abrieron de asombro. Ya tenía suficiente. La tomó de los hombros y quiso buscar su rostro.: —Rukia, ¡eres una idio…!

Fue ahí que entendió todo. El rostro de Rukia estaba un poco ruborizado y sus ojos estaban un poco llorosos. Ella hacía todo lo posible en suprimir esas traicioneras lágrimas.

—No me digas que…—Ichigo la vio estupefactamente. No era por un deber que quería tomar la responsabilidad de casarse sino que Rukia realmente se sentía muy culpable. Ella… sentía algo por ese hombre que era casado. Esa expresión en sus ojos era el mismo que vio a su padre en el funeral de su madre: remordimiento en no poder salvado a su ser amado.

Ichigo no dijo nada. Ahora estaba más que confundido. ¿Rukia se quería casar con él para remendar la muerte de Kaien? ¡Con qué sentido! ¡Si él era similar a ese hombre, ya casados, solo arruinaría la vida de Rukia para siempre! Nunca podrá salir de esa culpa si en los ojos violetas de ella mirada a Kaien y no a Ichigo. Todo esto lo hacía por Kaien…y no por él…

—Nii-sama no se merece tanta responsabilidad…mi responsabilidad—dijo Rukia tras ocultar sus verdaderas intenciones.

Todo esto era tan complicado. Ichigo cerró sus ojos y dejó de agarrarla por los hombros. Rukia estaba en una encrucijada. ¿Cuánto tiempo estuvo guardando lo que sentía? ¿Acaso alguien tuvo la oportunidad de ayudarla?

—No puedo creer que diga esto. —Rukia levantó la mirada. —Lo haremos. —se rascó la nuca. —Casémonos…

— ¡Ichigo! ¡Qué!

Ella pudo cesar su lluvia. ¿Por qué él no podía parar la de ella?

—Si realmente eso puede limpiar tu culpa entonces lo haré. —sonrió forzosamente. —Así Byakuya no tendrá que preocuparse por las canas que le saldrán por el estrés de llevar tu responsabilidad. —la observó. — ¿Jamás habías contado a alguien sobre tu culpa?

Rukia negó con la cabeza. —Aun pidiendo perdón a sus hermanos; por el tema del levantamiento del honor de ambos Clanes…—cerró sus ojos. —Me carcome más lo que pasó con Kaien-dono que el sentido de este matrimonio arreglado…

—Entiendo…—suspiró. ¿En qué demonios se estaba metiendo? —Pero sé que Byakuya dirá que no…—pensó en su padre. —…El viejo es fácil de convencer…

Rukia lo observó esperanzada.: —Ichigo…—se ruborizó. — ¿Qué piensas hacer?

Arqueó una ceja. Luego desvió la mirada. Estaba muy avergonzado. Trató de sonar MUY indiferente.: — ¿Qué crees? Decir que estamos enamorados…

Lo procesó en 3, 2, 1.: — ¡QUÉ!

— ¡No me mires así! —se encogió. — ¡Byakuya puede ser un empurrado! ¡No obstante, recuerda que él se casó por amor! —la vio como si tuviera el plan perfecto. — ¡Sólo le diremos eso y aprobará el matrimonio!

— ¡O primero te mata! —frunció el ceño Rukia. — ¿Por qué le pido ayuda a un idiota como tú? —Ichigo se enojó. — ¡Por eso mismo no quiero decir que estoy enamorada de un pendejo! ¡Nii-sama sabe que es estar enamorado! —se acercó a él. — ¡Nos observará, nos probará y te matará!

Ichigo gruñó.: — ¡Por qué sólo a mí! —levantó sus brazos. — ¡Si tienes una idea mejor, soy todo oídos! —Rukia quedó callada. — ¡Ves!

La chica arrugó su rostro. ¿Acaso no había otra opción? Entonces, luego de unos momentos de maldecirse internamente, reaccionó. Ichigo se estaba sacrificando por ella…no debía ser tan mala agradecida.

—De acu-cuerdo. —bajó la mirada. —Sólo trata de no hacer nada indecorosamente…—se enojó e Ichigo bufó. —Gracias…—murmuró. Su intención era que no lo escuchara.

Sin embargo, él sí escuchó. A pesar que ella no lo vio a él en ese momento, Ichigo le sonrió. Por lo menos pudo quitar su sentimiento de remordimiento por unos momentos…


Isshin estaba completamente sonrojado. Una mano estaba en su boca para ocultar su asombro y la otra estaba sosteniendo el vaso de vidrio entre la puerta shoji. No podía creer lo que escuchó. Entonces…sí tendrá nietos…

— ¿Sigue aquí? —preguntó Byakuya con el ceño fruncido. — ¿Qué hace en la puerta de la habitación de Rukia? — El noble Kuchiki no sabía que Ichigo estaba adentro. Gracias a la Academia, el chico ya podía ocultar muy bien su reiatsu.

— ¡N-Nada! —dijo Isshin tembloroso. Era mejor que ese aguafiestas no supiera nada. — ¡Yo ya me iba! —usó su shumpo.

Byakuya frunció su ceño. Ahora él era que ocultaba algo.


Gracias a que me dio gripe no fui a estudiar y me dio tiempo para escribir :) lamento si me he tardado un poquito!

Ahora con el fic...sé que Rukia está algo (MUY) OOC pero yo creo que cuando se trata del tema de Kaien ella se deprime. Más ahora con lo el matrimonio sus emociones están a flor de piel. Y bueno...creo que Ichigo también está un poquitín OOC pero hey...¿acaso cuando se trata de Rukia (esta enojada, feliz, idiota, en peligro) todo su mente su inunda pensando en ella cuando está cerca? Ademas, Rukia jamas le ha contado lo que siente todo relacionado con Kaien y mucho menos le ha contado algo muy intimo a Ichigo. Asi que seeeee...para mí tiene algo de sentido xDDD.

Y Byakuya...es muy misterioso...quién sabe lo que piensa sobre esos dos juntos. E Isshin creo que ya tiene listo los nombres de sus nietos xDD


kurokitsune: hahahahah! la verdad es que Tite es un gran Troll para el romance y para las fechas! xDD no tiene una linea cronologica para guiarse él tambien! hasta él se trollea solito xDD. Y no te preocupes, libera tu frustracion todo lo que puedas! yo tambien me enojo por eso xD. Espero que te haya gustado el capítulo anterior y que te guste este tambien! :) gracias por comentar!

IP: Muchas gracias por comentar! aqui está el otro capítulo! :)


Próximo capítulo lo subo cuando pueda! :S creo que debería enfermarme más para poder escribir libremente! :D espero que les haya gustado y espero sus reviews :) hasta la próxima!