Unos meses atrás...
- ¿C-Cómo? ¿C-cómo es posible?
Bakugo parecía fuera de sí, sumamente confundido. Su temor era casi del tamaño de su duda, de hecho, se sentía aplastado por ellas.
Hacía solo un segundo había escuchado una voz que lo llamaba en la distancia. No era cualquier voz, él conocía esa voz, pero su dueño ya había muerto. ¿Qué estaba escuchando entonces?
Por un segundo pensó que alucinaba, que había escuchado mal. Imaginaba un millón de razones y otro millón más de excusas para justificar un error. Pero entonces la voz le hablaba de nuevo para ratificarle que oírla no era el error, ignorarla sí.
¿Realmente Kirishima estaba hablándole? Su voz parecía provenir de un lugar lejano, de hecho, sus oídos apenas podían detectar el sonido, pero lo sentía cerca, como si estuviera a su lado.
- ¿Por qué no puedo verte? -preguntó Bakugo notablemente afectado, nadando en un mar de emociones encontradas-
El pelirrojo estaba frente al rubio, mirándolo fijo pero los ojos de este aún no podían divisarlo, era momento de cambiar eso.
- Quiero que lo intentes. -Dijo Kirishima- cierra tus ojos y sólo piensa en mi. Escucha mi voz, imagina que estoy a tu lado. Esa imagen mantenla fresca en tu cabeza y nunca la olvides.
Bakugo cerró sus ojos creyendo en las palabras del pelirrojo. Parecía una locura, parecía lo más ilógico del mundo, era improbable que funcionara, pero Bakugo tenía demasiadas ganas de verlo de nuevo, de saber que estaba ahí con él, que no se había ido. Tantos meses intentando superar su muerte sin éxito lo habían dejado agotado, ahora quería aferrarse a esa pequeña esperanza de volverlo a ver, así que realmente trató, realmente lo hizo.
Lo imaginó en su cabeza, sonriéndole como siempre. Imaginó cada parte de su figura, su aroma, todo. Lo conocía bien.
Luego de un momento, con miedo, con duda, con expectativas altas abrió sus ojos lentamente, implorando a los dioses que no haya sido un sueño o producto de su imaginación y volviera a salir lastimado.
Kirishima estaba allí, frente a él, sonriéndole. Bakugo quedó paralizado y sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.
- Felicidades -sonrió el pelirrojo con orgullo- me has traído de vuelta.
...
Capítulo III: El Mundo de los Muertos
...
Kirishima abrió lentamente sus ojos cuando, a lo lejos escuchó una voz que lo llamaba. La luz del sol le dio en la cara mientras divisaba la sombra de tres personas paradas frente a él. Estaba sudado y algo mareado. Puso la mano sobre su frente e intentó reconocerlos.
Dos chicos y una mujer lo miraban con cierta curiosidad. Kirishima se sintió incómodo al instante. El pelirrojo seguía a los pies de aquel gran árbol donde había pasado la fría noche. El recuerdo de Selene desapareciendo en sus brazos -y lo que eso implicaba- seguía de manera muy vívida en su memoria. Ahora, unas personas lo despiertan de la nada, esto de verdad era muy raro.
- ¿Un nuevito? -dijo uno de los chicos, de cabello negro, ojos verdes, tez morena y complexión alta y delgada a los otros dos que venían con él-
- Yo digo que no -exclamó el otro de los chicos, este tenía cabello largo hasta los hombros y era algo obeso- Oye tú, ¿eres un nuevito?
Kirishima solo los miraba extrañado sin saber qué o cómo responder.
- ¿Un qué?
- Si eres nuevo... ya sabes... estando muerto. -aclaró la única chica del grupo, una peliblanco de ojos azules que parecía la más amigable de los tres-
- Ehmm... Sí, morí hace cuatro días.
- ¡TE LO DIJE! ¡PAGA! -celebró el moreno delgado entre risas burlonas a su compañero obeso, mientras este se sacaba un billete del bolsillo y se lo entregaba a su compañero-
Kirishima solo podía preguntarse en ese momento para qué le serviría a alguien que ya está muerto ese billete. Esto, porque dedujo que si podían verlo a él, era porque también estaban muertos.
- ¿Quienes son ustedes? -indagó el pelirrojo-
- Ay que groseros somos -exclamó la chica algo angustiada- Yo soy Sumako, y ellos son Rin -señalando al delgado- y Shin -señalando al obeso- Y estamos aquí para darte la bienvenida.
- ¿Ehh? ¿La bienvenida a dónde? -espetó confuso mientras rascaba su cabeza-
- ¡Despierta! ¡Al mundo de los muertos! -respondió Sumako-
Los ojos del pelirrojo se abrieron de par en par. Se levantó del suelo rápidamente para estar a su altura y la curiosidad comenzó a surgir en él una vez más.
- Somos Shades, y estamos aquí para introducirte al mundo de los muertos y ayudarte a adaptarte a tu nueva situación. -Exclamó Shin- actualmente estás en transición y necesitarás algo de guía.
- ¿Shades? Como... ¿Sombras?
- Sí, sí, así nos llaman -respondió algo brusco el joven Rin- Trabajamos para 'El Ancla' y nuestro trabajo aquí es guiarte a través de tu transición. ¿Pensaste que te habías muerto y ya? Hay muchas cosas que aún no conoces.
- No entiendo -exhaló el pelirrojo-
- Actualmente estás en el mundo de los vivos, dónde nadie puede verte, excepto la persona con la que tienes la conexión fuerte -aclaró Sumako- pero en realidad, al estar muerto, tu hogar ahora es el mundo de los muertos donde pasarás gran parte de tu tiempo y podrás convivir con otras personas que se encuentran en tu misma situación.
Kirishima se llevó la mano en la nuca y comenzó a rascarse, eso, de hecho era un efecto reflejo que hacía cuando no entendía bien algo.
Sin alargarse más en las explicaciones, Rin chasqueó los dedos y frente a él se abrió una especie de portal, que lucía como lo más parecido a un hoyo negro. Kirishima se echó hacia atrás del susto, pero todos parecían conformes con la idea de pasar a través de ese túnel.
- Esperen... ¿Qué hacen?
- Sólo ven -gruñó el chico delgado antes de cruzar el portal y desaparecer completamente de la escena. A él le siguieron Sumako y Shin.
El pelirrojo se quedó pasmado por unos segundos sin saber cómo reaccionar, pero entonces Shin apareció de nuevo, como saliendo del portal y, llamando su atención, exclamó.
- Vamos, ¿Qué esperas? -Acto seguido volvió a desaparecer-
Kirishima estaba algo dudoso y confundido, pero literalmente no tenía ninguna, o casi ninguna información sobre lo que significaba estar muerto y tampoco tenía dónde pasar la noche. Eso de 'un retiro espiritual' donde pasar el rato con otros muertos sonaba menos horrible que dormir otra noche a los pies de aquel árbol. Así que segundos después, se decidió entrar al portal, pero algo llamó su atención y fijó la mirada en una niña pequeña que, a lo lejos, miraba en la dirección donde estaban los cuatro chicos. Eventualmente y sin objetar nada más, entró al portal.
Sus ojos se volvieron ventanas para la oscuridad por unos segundos, pero de pronto una luz blanca iluminó todo su cuerpo y las sombras de los tres chicos que iban delante de él pudieron divisarse.
- ¡Bienvenido al mundo de los muertos! -dijo Sumako con una sonrisa-
Al instante, el intenso blanco que cegaba sus ojos se fue disipando lentamente hasta convertirse delicadamente en un mirador perfecto para lo que tenía en frente.
Era como un jardín lleno de colinas. La gente iba y venía conversando, sonriendo, pasando el rato. A lo lejos se veía como si fuera una cascada que desembocaba en un riachuelo que corría por los senderos de aquel bello parque.
Era lo más parecido a un paraíso. Naturalmente, Kirishima quedó sin aliento al ver todo aquello.
- Wow... esto es.. hermoso.
Y lo era. Era como estar en un parque hermoso en el mundo de los vivos. De hecho, en aspecto, no había diferencia entre el mundo de los vivos y los muertos. A simple vista, pareciera que solo había viajado a algún lugar paradisíaco de la tierra.
- Acá pasarás la mayor parte de tu existencia como un muerto hasta que la persona con la que tienes la fuerte conexión muera o te olvide. -comentó Rin-
- Todos... se ven... tan felices -exclamó el pelirrojo asombrado de ver tantas personas yendo y viniendo, de tantas razas y colores distintos, pero en medio de un clima tan armonioso. Era como si no vivieran con el estrés de la ciudad o el temor constante a ser atacado por algun villano. Igual sabía que llevaba unos pocos minutos allí, pero se notaba que no estaba ya en el mundo de los vivos-
- A los muertos no los consume el deseo de poder, el dinero no sirve de nada acá. Tampoco hay gobiernos, ni fronteras ni divisiones, ni credos que se impongan sobre otros -aclaró Sumako- todos simplemente están aquí por una misma razón y un mismo objetivo. Por eso todos se ven tan felices.
- No sé qué decir... es hermoso -suspiró el pelirrojo-
- Esta es solo la puerta de entrada para el mundo de los muertos -agregó Rin- durante los años que te quedes aquí puedes explorar cada rincón que quieras.
- Cool!
- Puedes ir y mezclarte -aconsejó Shin- te buscaremos en unas horas, hay algo que necesitas hacer.
Aquello sin duda llamó la atención del pelirrojo que, sinceramente todavía nadaba en las aguas de la ignorancia. Pero a decir verdad, hasta ahora conocer ese lugar era lo mejor que le había pasado. Finalmente algo de luz potenciaba su humor luego de unos días traumaticos y desastrozos luego de su muerte.
Fue tanta la impresión que le causó ver todo el paisaje, y las ganas de comenzar a recorrerlo, que no se dio cuenta que los tres shades ya no estaban con él, habían desaparecido.
Emocionado por explorar, pero siempre pensando en Bakugo y todo lo que tenía para contarle la próxima vez que se volvieran a encontrar, comenzó a bajar la colina y a saludar a todo el que pasaba a su lado.
Aprovechó muy bien su tiempo y caminó lo más que pudo, viendo y visteando todo el lugar, que parecía ser hermoso de punta a punta. Aun con todo, no se sentía cansado, ni sentía hambre o sueño. Literalmente jamás se había sentido mejor. Pero comenzaba a preguntarse cómo funcionarían las cosas allí. ¿Qué tan diferente era ese lugar del mundo de los vivos? ¿Cuánto duraban los días? ¿Había noches? ¿Qué reglas no se debían romper?
Se sentó en una roca a los pies de una colina muy alta para divisar el poblado paisaje mientras meditaba en esas interrogantes.
De pronto...
- ¡Hola!
Kirishima pegó un gritó y cayó al suelo asustado luego de escuchar esa voz. Unas risitas se escucharon entonces. Alzó la mirada y entonces quedó pasmado.
Una niña con ropajes blancos y una amplia sonrisa se dibujaban ante él.
- Un gusto verte otra vez, Kiri.
- ¿¡SELENE!? ¿Cómo es que...?
- No esperabas verme aquí, ¿verdad? Yo tampoco creí que seguiría aquí pero ya ves...
Kirishima se levantó enojado entonces, apuntando con el dedo a la niña y con el seño bastante fruncido.
- ¿Sabes lo mucho que me dolió tu muerte...? -la niña levanta la ceja con una sonrisa de medio lado- bueno tu... otra muerte!? ¡Estaba angustiadísimo!
- Ya sé, pero no tenía forma de saber.
- ¿Cómo es que sigues aquí?
- La muerte de mi madre está muy reciente, así que todavía estaremos aquí unos días.
Resuelta la incógnita de las dudas, pensó por lo bajo.
- ¿Estamos? -interrogó Kirishima-
- Kiriboi... Te presentó a mi mamá.
En ese momento una mujer bastante mayor salió de detrás de un árbol cercano y se acercó a ellos. Su cabello era gris y se tranzaba largo hacia abajo. Sus ojos eran profundamente azules, aunque su mirada era algo distante.
Kirishima se conmovió al instante que vio aquello y realmente le dieron ganas de llorar. Estaba contemplando algo muy hermoso, y la felicidad de Selene al presentarle a su madre era algo que realmente calaba en su corazón.
- Mucho gusto señora, es un placer conocerla -exclamó el pelirrojo hincándose de rodillas y sosteniendo la mano de la anciana, que rió por lo bajo- Su hija es maravillosa
- Igualmente hijo. Es un gusto conocerte.
- Los shades hablaron con mamá -apuntó la niña- dijeron que más tarde le explicarían cuál sería nuestra situación acá. Ya sabes, que pasará tras la muerte de mamá.
- Esos... que gente tan rara. -balbuceó el chico-
- Ah.. ¿Ya hablaron contigo? -Kiri asintió- Son como la realeza de aquí, es mejor no hacerlos enfadar. Supongo que te llevarán al pozo de lázaro.
- ¿Al qué?
- ¿No sabes nada de mitología, muchacho tonto? -replicó Selene- Allí van todos los recién muertos para completar su transición, es importante que vayas, o comenzarás a tener problemas.
Kirishima nuevamente se llevó la mano a la nuca, riendo nerviosamente.
- Lo que me recuerda, toma esto -dijo mientras sacaba una especie de tubo de ensayo miniatura, sellado y lo entregó al pelirrojo quien miraba confundido aquel acto- cuando te lleven al pozo, recoge algo de agua con esto y dale de beber un poco a la persona de conexión fuerte que tienes. Es importante.
- ¿Por qué debo hacer eso?
- Bueno, porque...
De pronto y sin permitirle espetar algo más, de golpe aparecieron los tres shades en aquel lugar, frente a los chicos. Selene al instante le hizo señas a Kirishima de que escondiera el tubo y este obedeció.
- Vaya, aquí estabas -exclamó Sumako con una sonrisa, que ya no parecía tan amable, más bien, algo temible- te estábamos buscando... a ambos. -terminó aquella frase desviando la mirada de Kirishima para fijarla en Selene, quien le devolvía una expresión de dureza y seriedad-
- Bienvenida al mundo de los muertos, señora mía -dijo Rin a la madre de Selene- Usted, como ya sabe, era la persona con la conexión fuerte de Selene en vida. Pero ahora que murió, las circunstancias de ambas han cambiado. ¿Podemos hablar a solas sobre el tema?
Selene miró con algo de tristeza a Kirishima antes de despedirse con la mano y seguir a Rin junto con su madre, hasta que los tres desaparecieron de golpe.
- Adiós, Selene... -suspiró el pelirrojo por lo bajo-
- En lo que respecta a ti... -interrumpió Shin- necesitamos que vengas con nosotros.
En un abrir y cerrar de ojos, Kirishima (y los otros dos shades) ya no estaban en el mismo lugar. Al contrario, estaban a los pies de una especie de volcan de unos 20 metros en cuya cúspide había un lago que emitía una luz tan brillante que esta subía hacia los cielos como un faro.
Habían escaleras que llevaban hasta la cima del volcán y luego otras que bajaban hasta el suelo del otro lado, y una larga fila de personas cuya única tarea era subir para bañarse en esas aguas y luego bajar. Parecía un rito raro, y daba algo de miedo contemplar todo aquello. La imagen tan perfecta que tuvo al principio del mundo de los muertos estaba cambiando, o al menos tenía el presentimiento de que cambiaría.
- Los recién muertos están en transición -explicó Sumako- lo que significa que están pasando por el proceso de adaptación de la vida a la muerte. Durante ese proceso, tu cuerpose adapta para vivir en este plano y en esta realidad. Pero es importante que, para completar el proceso, los muertos deban ir al pozo de lázaro y bañarse en sus aguas. Así todo vestigio de vida te abandona y estarías listo para permanecer en el mundo de los muertos.
- ¿Qué pasa si alguien decide no ir allá? -señaló la cima del volcán-
- Al haber muerto, pero no haber completado la transición, tu cuerpo no estaría adaptado para estar ni en el mundo de los vivos, ni en el de los muertos. Los que pasan por eso quedan encerrados en una línea atemporal y vacía que nosotros llamamos Limbo.
- No es necesario decir que, si eso pasa, la conexión que tienes con la persona viva se pierde y no podrías verla más -aclaró Shin- así que es mejor que no hagas preguntas tontas y te des el chapuzón.
Kirishima metió su mano en el bolsillo y sintió aquel tubo que le había dado Selene al tiempo que recordaba sus palabras.
No, no confiaba en los shades, pero sí en Selene, así que luego de respirar profundamente, caminó hasta ponerse de último en la fila que llevaba, por medio de escaleras, a la cima de aquel volcán que, mirándolo desde allí abajo, se veía totalmente imponente y atrozmente aterrador.
Mientras subía, tenía tantas cosas en la mente. Pero lo que más le preocupaba en ese momento, era Selene y su madre. ¿Qué pasaría con ellas? ¿Qué les estaría diciendo Rin? Estaría dispuesto a morir una vez más por solo conocer la respuesta.
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Selene y su madre se encontraban sentadas cada una en una silla y, frente a ellas una mesa, sobre la cual apoyaba su cuerpo Rin mientras las miraba a los ojos y les explicaba su situación. En ningún momento de la conversación las mujeres dejaron de agarrarse de las manos.
- Cuando mueres -dijo Rin- y tienes una fuerte conexión con alguien vienes acá y te quedas mientras la otra persona vive. Pero cuando ella muere también, pueden pasar dos cosas. 1) Si la persona que murió última tiene una conexión fuerte con alguien más, esa persona se queda y se repite el proceso. Cuando eso pasa, la persona que murió primero va al limbo durante todo el tiempo que viva la otra persona. -Mirando a Selene, dijo- Y debo decir que estar en el Limbo es lo más horrible que existe.
Selene miró a su madre y vice versa. Sus miradas reflejaban tristeza y desespero. Incertidumbre y temor. Todo al mismo tiempo.
- Pero afortunadamente, usted no tiene conexiones fuertes con alguien del mundo de los vivos -espetó Rin con una sonrisa algo chocante- así que vamos al paso 2. Este sitio es solo para personas que tienen una conexión fuerte con alguien vivo y, debido a que ninguna de las dos la tiene... -las mira a los ojos de la forma más cruda posible- No pueden seguir aquí...
Los segundos que siguieron a aquella declaración sirvieron para explicar a las mujeres la situación en la que se encontraban. Durante ese tiempo, varias veces agacharon la cabeza, suspiraron y se miraron ambas con tristeza. En cierto punto, ya la voz de Rin parecía ni poder escucharse, todos sus otros sentidos era como si se hubieran apagado, excepto el del tacto. Sí, para las chicas lo único que importaba era sentir la mano de la otra aferrada a la suya. Lo demás no tenía importancia ya.
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Kirishima salió de las aguas del pozo de Lázaro e inspiró una gran bocanada de aire. El agua era tibia y cálida, pero aparte de eso, no se sentía ninguna diferencia a algún pozo común. Sin perder tiempo y, debido a la presión de quien venía detrás suyo, Kirishima salió del pozo y comenzó su camino de vuelta a las escaleras que bajaban del volcán por el otro lado. Estaba callado, su semblante algo decaído. Ese día había sido literalmente una montaña rusa de emociones y, para el momento en el que estaba, no sabía si se sentía bien o mal.
Al llegar al último peldaño de la escalera y pisar tierra firme, los tres shades lo estaban esperando debajo, ella con una sonrisa, ellos con seriedad.
- Felicidades, has completado tu transición -dijo la mujer- espero disfrutes tu estancia aquí y que la persona con la que tienes una gran conexión afuera viva muchos años para que puedan seguirse viendo.
En tono serio, y mirando a Rin en todo momento, el pelirrojo exclamó...
- ¿Qué pasará cuando la persona con la que tengo la conexión fuerte muera? ¿Qué le pasará a él? ¿Qué me pasará a mí?
Rin le clavó una mirada fría y siniestra.
- Si lo preguntas por tu amiguita... Ella ya no está aquí. No podrás verla nunca. Así que mejor centrate en ti y en la persona que vive del otro lado.
A Kirishima el mundo de los muertos le parecía más y más oscuro. Casi tipo una prisión. O quizás solo los shades hacían que se viera así. Aun con todo, el pelirrojo tenía una última pregunta.
- ¿Cómo hago para ir al mundo de los vivos y ver a Bakugo?
- Ya sabes como funciona -exclamó el obeso- la otra persona debe estar pensando en ti para que puedas establecer la conexión. Cuando sea el momento y quieras visitar a la persona viva, debes pensar en él con mucha fuerza y entonces se abrirá un portal frente a ti en cualquier parte del mundo de los muertos en el que estés. Ese portal te llevará al sitio donde llegamos por primera vez, con las dos grandes puertas de luz, El Ancla. Una de esas puertas te llevará de vuelta al mundo de los vivos, y de regreso pasarás por la otra puerta.
A Kirishima le quedó claro entonces que, desde ese momento solo podría ir al mundo de los vivos pasando por aquella puerta -que ellos llamaban El Ancla-. Era curioso pensar que, aunque estaba muerto antes, él ya estaba en el mundo de los vivos, pero ahora tendría que pasar por una serie de pasos para poder ir. Su pensamiento de que ese lugar era no más que una prisión se acrecentaba.
También vino a su mente otra cosa...
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En el mundo de los vivos
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Bakugo estaba en su habitación, sentado en su escritorio escribiendo cosas sobre una hoja de papel blanca. Lo que escribía se repetía vez tras vez en cada esquina de la hoja...
Kirishima
Kirishima
Kirishima
Kirishima
Hasta que entonces lo escuchó llegar, y sonrió por lo bajo. Se dio la vuelta y allí estaba el pelirrojo que tanto amaba, de vuelta en su habitación, sonriéndole.
Era de noche pero no importaba, ya Bakugo no había más planes en la noche.
- ¿Cómo te fu...? -no pudo terminar la oración porque Kiri se le fue encima con un abrazo muy fuerte.
El rubio notó al instante que estaba preocupado o acongojado por algo.
- ¿Largo día? -preguntó él, recibiendo un movimiento afirmativo con la cabeza como respuesta-
- Conocí hoy el mundo de los muertos
- ¿Y cómo es?
- Sólo sé que me gustaría estar de verdad... vivo... aquí contigo
Bakugo lo abraza nuevamente y responde en voz suave...
- Yo igual.
El abrazo duró más de lo esperado, pero finalmente se separaron y el pelirrojo metió su mano en su bolsillo, sacando el tubo de ensayo con agua del pozo de Lázaro dentro.
- Ten necesito que tomes esto.
- ¿Qué es?
- Ven -invitó a la cama- siéntate y te contaré todo.
Las horas pasaron volando desde entonces hasta el momento que se despidieron de nuevo.
Continuará...
