¡Hola!
Bien, como ya dije, el fic está casi listo, así que no me demoro nada con las contis ¿Se nota? xDDD
Gracias por sus comentarios chicas ^^ y he aquí el tercer capítulo. Trataré de actualizar mañana el otro fic GaaMatsu, y algún NaruHina, no sé cual, el que me de inspiración xDDD seguro será "Amores De Secundaria" o "El Error De Amarte", incluso podría que "Odio Amarte" cualquiera de los tres ^^
Sin más, les dejo leer.
xxxx
Capitulo 3: Un extraño sentimiento
Ya llevaban varias horas ordenando esos dichosos papeles y firmándolos, cuando por fin lograron terminar. Cuando Gaara timbró la última hoja notó que su alumna se había quedado dormida sobre su escritorio. Miró por la ventana y se dio cuenta de que ya era bastante tarde, así que era lógico que ella quisiera dormir.
Por alguna razón no podía apartar su vista de aquel rostro tan tranquilo y sereno. Mientras ella dormía se veía tan frágil que hasta parecía que la más leve brisa podría hacer que se rompiera en pedazos, pero a la vez eso parecía imposible. Sus suaves y sonrosados labios estaban semi abiertos, mientras sus párpados se encontraban completamente cerrados; de verdad se veía que tenía un sueño apacible.
—¿Qué se supone que haga ahora que ella se ha dormido? – Se preguntó Gaara poniéndose de pie para ir a pararse frente a la ventana. De vez en cuando extrañaba esas raras charlas que mantenía con su bijuu cuando era un Jinchuriki, pero a la vez se sentía liberado, porque en esos tiempos sólo podía sentir como esa bestia trataba de controlar su cuerpo, lo cual no era nada agradable, por no decir que era realmente incómodo y detestable encontrarse en esa situación. Estaba seguro que no cualquiera podría soportarlo, de verdad había que ser muy fuerte para aguantar a un ser invasor dentro de tu cuerpo, por eso a veces hubiese deseado no ser más que un aldeano normal y corriente para no tener que vivir de la forma en que lo hizo.
Aunque de todas formas aquello ya estaba en el pasado y no valía la pena recordarlo en este momento.
—Gaara-sensei…
El pequeño susurro de su alumna lo trajo de vuelta a la realidad, volteándose para encontrarla aún dormida, pero claramente había mencionado su nombre entre sueños ¿Estaría soñando con él?
Se acercó a la castaña, acuclillándose frente a ella para poder apreciar su rostro de cerca; si, realmente era muy hermosa. En ese momento Gaara sintió que nunca había visto a alguien así, nunca había estado cerca de una persona que le hiciera sentir tan reconfortado sólo con estar a su lado sin decir una palabra, sin siquiera mirarle.
—La llevaré a casa – Murmuró poniéndose de pie una vez más, antes de tomar con delicadeza a su alumna entre sus brazos, levantándola. Miró su rostro una vez más –ella no había despertado- y una sonrisa quiso aparecer en sus labios, aunque fue muy leve y casi no se notó.
Después de eso ambos desaparecieron en una nube de arena esparciéndose por toda la oficina del Kazekage.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
—¿Aún no llega Gaara? – Preguntó Kankuro a su hermana mientras sacaba una caja de leche del refrigerador para servirla dentro de un vaso, pero notó que Temari sólo se quedaba sentada ahí sin hacerle caso, parecía estar pensando en algo - ¿Qué pasa Temari?
—Oye… ¿Cómo vamos a convencer a Gaara de ir al baile con Matsuri? – Cuestionó la rubia un tanto confundida, pero Kankuro la miró sin entender.
—Creí que tenías un plan.
—La verdad es que no – La rubia suspiró decepcionada, después de todo no ganaría nada con hablar con el idiota de su hermano pues él nunca entendía nada.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Gaara llegó hasta el cuarto de Matsuri. Lo conocía porque una vez la acompañó a buscar unos kunais y shurikens para un entrenamiento. El pelirrojo fijó su vista en la cama y depositó a la joven suavemente sobre ella, pero antes abrió un poco las sábanas con la ayuda de su arena, pues no quería que ella se fuese a morir de frío si la dejaba así.
—Que sueño más pesado tiene, ni se ha despertado – Susurró Gaara una vez que la cubrió suavemente. Se quedó unos segundos ahí, observándola. No podía entender por que de pronto un cálido sentimiento se apoderaba de él, en su pecho se sentía un pequeño calor que crecía cada vez más, entre más la miraba.
Se acercó unos centímetros a ella, tal vez así pudiera descubrir que era aquello que le hacía no querer apartar su vista de esos finos labios y de ese rostro tan sereno, de su piel tan blanca y delicada. Se sorprendió a si mismo a punto de tocar los labios de Matsuri con los suyos, a punto de besarla.
¿Qué estaba sucediendo con él?
¿Desde cuando un monstruo como él podía sentir algo como eso? ¿Acaso tenía el derecho?
—No sé que estoy haciendo – Dijo antes de levantarse, alejándose de ella por completo, para luego deshacerse en pequeñas partículas de arena y desaparecer del lugar. Definitivamente eso no podía ser, estar junto a Matsuri no era algo a lo que él tuviera derecho.
—G-Gaara… - Susurró Matsuri entre sueños, esbozando una pequeña sonrisa mientras se daba una vuelta en la cama – Gaara sensei… no se vaya…
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Era un nuevo día, con una cálida luz iluminando toda la villa de Suna. El Kazekage caminaba hacia su oficina después de un buen y merecido descanso, mientras los aldeanos y principalmente los niños le saludaban con respeto, aunque de vez en cuando todavía podía notar cierto miedo en los más adultos, en aquellos que le conocieron como el "arma definitiva" pero al cabo de unos segundos aquellas miradas gélidas desaparecían.
Fue mientras caminaba que se percató de algo inusual, o al menos para él lo era, ya que jamás le prestaba atención a ese tipo de cosas, de no ser por ese extraño sentimiento que de pronto lo molestaba constantemente.
—¡Kyo-kun! – Gritó Matsuri persiguiendo a un niño pequeño, el cual llevaba un balón en sus pies. Detrás de la castaña corrían un montón de niños más de varias edades distintas, también estaba la amiga de Matsuri; Sari y otro chico, uno al que Gaara le parecía que se llamaba Ittetsu o algo así.
—¡Pásala Kyo-kun! – Gritó Sari haciendo señales con sus manos. El pequeño de cabello negro lanzó el balón hacia la chica y esta lo pateó hacia un arco, anotando un gol - ¡Bien, lo hice! – Celebraba Sari.
—Ah, que injusto – Se quejó Matsuri encogiéndose de hombros, pero luego sólo sonrió – Pues ni modo, para la otra sí que te gano Sari – Advirtió la chica.
—¿A sí? Pues eso lo veremos – Respondió Sari, mientras un rayito aparecía entre ambas, aunque en realidad fuesen muy buenas amigas, lo cierto es que eran rivales en casi todo.
Gaara no dejaba de ver a Matsuri, de alguna forma parecía tan contenta mientras jugaba con esos niños y se peleaba con su amiga ¿Cómo una persona podía sonreír así todo el tiempo?
—C-chicas por favor cálmense – Les aconsejó Ittetsu algo nervioso, pues no le gustaba estar entre esas dos cuando se peleaban, era algo de temer. En ese momento el chico de cabello castaño se fijó en la mirada atenta de su Kazekage hacia una de sus amigas, aunque no supo a cual y además pensó que seguro era porque no quería que se pusieran a pelear, pero esa extraña mirada lo desconcertó - ¿Uh? Gaara-sama…
—¿Eh? – Las dos chicas dejaron de verse desafiantemente y desviaron su mirada hacia el pelirrojo. Matsuri se sonrojó y a Sari le aparecieron corazoncitos en los ojos al ver a su amado Kazekage.
—¡Buenos días Gaara-sama! – Lo saludó emocionada mientras agitaba sus brazos.
Por su parte, Matsuri estaba algo desconcertada, recordaba que anoche se encontraba con él en su oficina, pero después no supo como llegó a su casa ¿Estaría mal preguntar ahora? No tenía nada de malo.
—Etto… G-Gaara-sensei… - La chica se acercó a él sin poder sostenerle la mirada, aquella mirada que parecía no decir nada, que siempre era tan fría e imperturbable – Yo quería preguntarle… ¿Cómo es que llegué anoche a mi casa? La verdad no recuerdo…
—Te dormiste sobre el escritorio de mi oficina y te cargué hasta tu casa, eso es todo – Respondió el Kazekage, notando lo nerviosa que se encontraba su alumna – Bueno, yo me iré, te espero allá para seguir trabajando.
—¡Hai! – Respondió la chica, luego de lo cual vieron alejarse al Kazekage caminando.
—Matsuri… - Sari se acercó a la chica que aún no podía despegar su vista del camino, imaginando como habría sido que su amado Gaara la llevara entre sus fuertes brazos hasta su casa, y la muy tonta estaba dormida - ¡Matsuri! – Gritó Sari para llamar su atención.
—¡¿Qué?
—¿Cómo es eso de que Gaara-sama te llevó entre sus brazos a tu casa anoche? – Interrogó la chica casi como si fuese una oficial de la policía, por lo que Matsuri tragó un poco de saliva y simplemente sonrió.
—No sé, no preguntes – Fue todo lo que dijo antes de salir corriendo, pero su amiga corrió detrás de ella.
—¡No huyas cobarde, confiesa! – Gritaba la chica, mientras que Matsuri sólo reía, pues aunque no lo recordaba, se sentía feliz por lo que Gaara había hecho por ella, eso demostraba que al menos le importaba un poco, tal vez no como alguien a quien amar, pero sí como su alumna o como una ninja de su aldea.
—Esas dos no cambian – Dijo Ittetsu, quien sólo observaba la escena con una gotita resbalando por su sien – Ay ¿Por qué no soy atractivo para las chicas? – Se preguntó suspirando, pues a veces sería grato que unas chicas tan lindas como esas dos se pelearan por él.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
—Los anuncios están listos, y perfectos – Dijo Temari con voz satisfecha, mientras pegaba el último afiche sobre el baile de Suna, justo afuera de la oficina del Kazekage ¿Por qué razón lo hizo ahí? Simplemente porque tenía un plan.
Gaara llegaba a su oficina como todos los días, pero esta vez algo era distinto, ahí estaba su hermana mayor pegando un afiche sobre algo de un baile, cosa que en verdad no le interesaba demasiado, sin embargo recordaba que los ancianos del consejo le pidieron buscar a una pareja para esa estupidez y ahora recién venía a recordarlo.
—¿Qué haces aquí Temari? – Interrogó de forma algo desinteresada. Temari sólo sonrió y señaló el cartel que acababa de pegar en la pared, notando como su hermano se mostraba un tanto exasperado al leerlo – Es el baile – Dijo sin más.
—Así es, se supone que toda la aldea debe estar enterada, así que he estado pegando unos cuantos afiches – Dijo la rubia mientras sonreía maliciosamente en su interior – Por cierto ¿Ya tienes pareja?
—No – Fue la respuesta del Kazekage antes de caminar hacia el interior del edificio, pero Temari lo siguió corriendo detrás de él.
—¿Y no has pensado en alguien? – Insistió la chica tratando de hacer que su hermano no respondiera con un monosílabo – Gaara, que te estoy hablando.
—No Temari, no he pensado en nadie y la verdad es que no tengo ganas de ir a eso – Respondió por fin luego de varios segundos de silencio – No es más que una tontería.
—Oh, no seas aburrido – Dijo Temari con decepción, para luego sonreír alegremente – Escuché que los del consejo te iban a buscar pareja ¿Estás de acuerdo con eso?
—Mientras no sea una molestia.
Temari bajó la mirada, vaya que era difícil hablar con Gaara sobre chicas y citas, no hacía más que dar respuestas evasivas, era todo un reto, pero nada que ella no pudiera enfrentar con un poco de astucia.
—Pues escuché que te iban a traer a la hija del señor Tada – Dijo Temari con una sonrisa, notando como por fin los pasos de su hermano se detenían.
Gaara por su parte, estaba estático. La recordaba a la perfección, aquella insoportable chiquilla llamada Kaoru Tada, la hija de un miembro del consejo que no hacía más que chillar y lanzarse a sus brazos cada vez que lo veía.
No quería siquiera imaginar lo que haría en ese baile, eso sería demasiado humillante para su persona, salir con esa loca de manicomio y bailar con ella frente a toda la aldea, el problema era que de seguro estaría colgada de su cuello toda la noche.
Definitivamente era lo peor que podía pasarle para acabar de arruinarle un día.
—Ni muerto aceptaré a esa mocosa como pareja – Soltó casi sin pensarlo. Temari sonrió pues nunca lo había oído decir un comentario de ese tipo, en verdad lo había asustado la sola idea de compartir la velada con Kaoru.
—Bueno, pues todavía puedes invitar a alguna chica.
—¿A quien voy a invitar? – Preguntó Gaara algo desesperado, sólo por el hecho de tener que ir con ella. Miró a Temari buscando una idea, pero sólo la veía sonreír - ¿Tienes a alguien en mente?
—Sí – Fue la respuesta de ella. Ahora sí que lo había atrapado.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Kankuro se encontraba caminando por la aldea. Hacía un hermoso día y tenía deseos de tomar un poco el aire fresco, además así podría buscar a alguna chica linda que aceptara ir al baile con él, porque de tanto preparativo se le había olvidado que él también necesitaba una pareja.
Al ir pasando por una calle vio que Matsuri venía corriendo con una sonrisa, mientras que Sari corría detrás de ella con una expresión en su rostro casi como si fuese a matarla.
—¿Uh? – Kankuro arqueó una ceja ante el desconcertante panorama - ¿Matsuri?
La castaña se detuvo en frente de él y su amiga se detuvo justo detrás, ambas notando al hermano del Kazekage que las miraba con desconcierto.
—Hola Kankuro-san – Lo saludó Matsuri con una sonrisa - ¿Qué hace por aquí a esta hora? Yo lo hacía en su oficina.
—Ah bueno… - Kankuro desvió la mirada, la verdad era que le había rehuido a sus responsabilidades porque estaba un poco harto de eso – Salí un momento a tomar aire porque… ya terminé todo – Mintió sonriendo con nerviosismo, pues aún le quedaba mucho por hacer – Por cierto ¿Qué estaban haciendo?
—Sólo jugábamos – Respondió Sari mirando de reojo a Matsuri, pues planeaba hacerla confesar de todas formas – Perdón por no saludarlo Kankuro-san – Dijo sonriendo y haciendo una leve reverencia.
Kankuro la miró por unos segundos. La verdad era que Sari era una chica linda, a parte era muy simpática y buena ninja.
—No hace falta que hagas eso – Dijo un poco apenado mientras agitaba sus manos delante de su rostro – En fin, aprovechando que estás aquí… - De pronto el rostro del marionetista comenzó a ponerse muy rojo, por lo que ambas chicas le miraron con duda – Me preguntaba si… si alguien ya te invitó al baile.
—¿A-a mí? – Se preguntó Sari, quien de un momento a otro también se sonrojó, pero levemente. Matsuri los observó a ambos y sonrió con cierta malicia.
—Kankuro-san, Sari-chan, creo que… Gaara-sama me estaba esperando en su oficina ¡Nos vemos! – Y ante sus palabras la chica se fue corriendo, dejando a los otros dos a solas y mirando al suelo.
Ninguno decía nada, se habían quedado mudos, además ¿Por qué Matsuri los dejaba solos en un momento como este? Que cruel había resultado ser.
—Bueno… no me has respondido – Finalmente Kankuro rompió el silencio. Sari agachó la mirada una vez más, pues en verdad se sentía apenada.
—No, nadie me ha invitado aún – Respondió. Kankuro miró hacia un lado y luego la volteó a ver a ella.
—Bueno ¿Te gustaría ir conmigo?
—Claro, con gusto Kankuro-san – Respondió esbozando una sonrisa, aunque en realidad le hubiera gustado ir con su amado Kazekage, la verdad era que Kankuro era muy simpático y le agradaba su compañía.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Matsuri llegó hasta el edificio del Kazekage esbozando una sonrisa, pues para esta hora lo más seguro era que Kankuro ya hubiera invitado a Sari al baile, y no era que quisiera "deshacerse de la competencia" simplemente se daba cuenta de que algo había entre esos dos por más que Sari insistiera en que estaba loca por el Kazekage, pero después de todo, si es que Gaara llegase a elegir a Sari o a cualquier otra, Matsuri sabía que ella sólo debía hacerse a un lado, pero al menos le consolaba la idea de que él se mantuviera soltero y sin compromisos.
Aunque con lo guapo y fuerte que era ¿Cuánto tiempo más iba a durar así?
—Soy una tonta – Suspiró algo decepcionada, mientras apoyaba su espalda contra la pared que era justamente la externa de la oficina del pelirrojo. Estaba tan enamorada, su corazón latía con tanta fuerza de sólo pensar en él, cuando recordaba como su maestro la había rescatado de esos ninjas que la secuestraron y le había enseñado que las armas podían usarse para proteger a los seres queridos, por esa razón nunca abandonaba su jouhyou, el arma que él había escogido para ella; de alguna forma al tenerla con ella se sentía cerca de su amado.
—Matsuri – Al oír esa voz instantáneamente el cuerpo de la castaña se tensó. Levantó su mirada y se sonrojó completamente al ver a Gaara justo frente a ella – Que bueno que has venido, necesito hablar contigo – Siguió hablando el pelirrojo, sin notar el estado en el que se encontraba su alumna.
Matsuri no podía dejar de verlo, de admirar ese rostro tan perfecto y ese cuerpo que él poseía, recordando cuando lo había visto completamente desnudo y volviendo a sonrojarse al instante.
—¿Te sientes bien? – Preguntó Gaara algo extrañado, pero sin cambiar en lo más mínimo su expresión. Matsuri asintió.
—C-claro, dígame que se le ofrece Gaara-sensei – Dijo la chica esbozando una tímida sonrisa, pues aunque a veces era capaz de gritar lo guapo que era el Kazekage, cuando estaba en frente de él sus piernas y el resto de su cuerpo se volvían gelatina. Se sentía tan frágil y avergonzada que parecía que iba a desmayarse en cualquier momento.
—Bueno… - Gaara dudó por un momento, pero al recordar las palabras de Temari y que probablemente tendría que ir con Kaoru al baile su cuerpo entero se tensaba, por lo que finalmente se decidió a hacer lo que tenía que hacer, y no le preguntaría – Matsuri, dentro de una semana irás conmigo al baile, serás mi pareja – Comunicó simplemente para luego dirigirse de vuelta a su oficina, dejando a la castaña paralizada y con los ojos muy abiertos, aún apoyada en la pared.
¿Qué acababa de oír? ¿Acaso Gaara la estaba invitando al baile con él, como su pareja? Bueno, claramente eso había sido todo menos una pregunta, pero ¿Qué más daba? ¡Seria la pareja del Kazekage!
—Oh por Dios… - Susurró completamente nerviosa y saliendo de la torre de golpe, encontrándose afuera con Temari que la miraba arqueando una ceja.
—¿Qué te pasa Matsuri? ¿Por qué estás tan nerviosa? – Cuestionó la rubia. Matsuri la miró aún muy agitada por todo lo ocurrido.
—Temari-san, Gaara-sama me acaba de decir que vaya con él al baile ¿Q-que me pondré? – Se preguntó consternada, mientras que en los labios de la Sabaku No, una sonrisa se dibujaba.
—Je, tal y como lo planeé – Pensó victoriosa.
Ahora sólo quedaba afinar los últimos detalles y su querido hermanito por fin sabría el significado de su kanji, Gaara por fin tendría a alguien a quien amar.
Continuara…
Próximo capítulo: Nerviosismo antes del baile.
00000000000000
Bueno, ya acabó un nuevo capi de este fic, falta poco para lo bueno jejeje.
Nos leemos pronto y trataré en lo más posible de hacer algo mañana ¡Lo juro! Ojalá y no me de sueño ^^u
¡Bye, bye!
